¿Sabías que…?
... Garp declaró que se había comido 842 donas sin dormir ni descansar porque estaba tratando de batir un récord mundial. ¿Podrás superarlo?
[Aventura] [T3] [Aventura] ¡De camino a Oykot!
Ubben Sangrenegra
Loki
El plan cuidadosamente trazado del peliblanco se desplomó tan rápido como él. Sin la bomba de humo que habría sellado su entrada con dramatismo, la maniobra se convirtió en un acto de pura improvisación. Deslizarse por la vela terminó siendo más caótico de lo previsto, y cuando finalmente tocó el suelo, lo hizo con la torpeza de un afortunado, no con la gracia de un estratega.

Ubben cayó de pie, tambaleándose un instante antes de recuperar el equilibrio —No me meteré en tu pelea, lo prometo— Respondió a Rag, y era una respuesta sincera, de todas formas, el rubio no le necesitaba para luchar. Dos marines jóvenes ya se posicionaban con intenciones de cumplir su deber. —bebés, tan inocentes siempre ¿no?—  Apenas levantó la mirada, notó a un tercer individuo que parecía ligeramente mayor, aunque no mucho más que él. Por la expresión de este último y su tono autoritario, el peliblanco supuso que era el líder del grupo. Ubben no pudo evitar esbozar una sonrisa traviesa al escucharlo hablar. —Procura no matarlo, Rompetormentas... el viejo quizá tenga información interesante— Dijo el peliblanco, sin verdaderas intenciones de interrogarlo... pero siempre podía recordarle que había destinos peores que la muerte...

Fue entonces cuando algo hizo contacto con sus brazos. Su cuerpo reaccionó instintivamente, tensándose como si alguien hubiese intentado sujetarlo. Un rápido vistazo de reojo aclaró la situación, pues sus protectores ahora estaban reforzados con placas de metal —La rubia…— murmuró entre dientes, reconociendo el trabajo de Airgid. Una sonrisa volvió a dibujarse en sus labios, y aunque no era el momento ni el lugar, se permitió pensar un leve segundo en como le devolvería el favor más adelante.

Sin embargo, su mente volvió al campo de batalla apenas sintió mediante su Haki que los jóvenes marines irradiaban hostilidad hacia él. Ubben, sin embargo, permanecía relajado, como si estuviera presenciando un espectáculo mediocre. Ambos oponentes lanzaron un ataque coordinado, que probablemente contra criminales menores o sin experiencia en combate, podría ser incluso mortal, pero el peliblanco no tardó en dejar claro quién tenía la ventaja. —Demasiado lentos…— murmuró con desdén justo cuando la bala disparada por el tirador rozó el aire donde había estado su pecho apenas un instante antes.

No hubo magia ni teletransportación, solo pura habilidad y el refinado instinto que le brindaba su Haki de Observación. Ubben había leído las intenciones del joven marine antes de que este siquiera apretara el gatillo, y su cuerpo reaccionó en consecuencia. Con un movimiento felino se agazapó, esquivando el disparo mientras su mente ya calculaba el próximo paso. Utilizó la posición baja para impulsarse con fuerza hacia el lateral de la marine que se encontraba más cerca, quien lanzaba un corte potente en la posición original del peliblanco. La hoja cortando el aire fue seguida por un silvido que anunciaba peligro a su paso, y aunque el golpe de la joven no carecía de poder, estaba lejos de ser lo suficientemente rápido como para alcanzar al peliblanco. 

Buen intento, pero necesitarán algo más que entusiasmo para siquiera rozarme...— Si bien les estaba vacilando debido a la notoria diferencia de poder entre ellos y el bribón, en el fondo estaba intentando que se acobardasen... no quería tener que matar a unos jovenes con un futuro por delante. Ubben no perdió tiempo y, durante el proceso, pasó a la ofensiva con la frialdad que lo caracterizaba. Tomó agujas entre sus dedos y las imbuyó en Haki de armadura, sujetándolas casi por la punta, y realizó un amague de lanzamiento dirigido al rostro de Chenai. El gesto era una finta, un simple señuelo para traspasar su guardia.

Sin detenerse, realizó un movimiento raudo y lanzó otra aguja recubierta de haki, esta vez apuntando directamente a los tendones del antebrazo, buscando desarmarla y limitar sus movimientos sin poner en riesgo su vida, no podía subestimar a nadie en este barco, incluso si parecían inexpertos. Con la misma velocidad, dejó volar dos agujas adicionales tambien recubiertas, dirigidas esta vez hacia las piernas de Chenai. Su intención era clara, inmovilizarla completamente y reducir cualquier posibilidad de que retomara la ofensiva. Era notorio que no iba a matar, al menos no si no era estrictamente necesario.

Finalmente, el golpe culminante vendría en forma de otra aguja recubierta de Haki de Armadura. El peliblanco la lanzó hacia los nervios en los muslos de la joven, ajustando el ángulo y la fuerza con la intención de derribarla. Sin embargo, esta vez añadió un detalle que ni su propio grupo conocía del peliblanco... la aguja llevaba consigo una carga eléctrica, un recurso que había mantenido oculto hasta este momento. Ubben dio un paso hacia atrás tras finalizar su ofensiva, sus manos chisporroteaban ligeramente con la electricidad acumulada. —¿Y bien?— preguntó en tono burlón, dirigiéndose al tirador.




Resumen
Relevantes
#21
Airgid Vanaidiam
Metalhead
Ragnheidr y Kovacs se habían aceptado el uno al otro como únicos oponentes, como rivales en aquel momento. La figura y la presencia del buccaneer eran intimidantes incluso para una joven promesa como lo era Kovacs, un marine que había ascendido y destacado en muy poco tiempo, y es que sabía que no debía subestimar a ninguno de sus enemigos, sobre todo después de lo que había escuchado sobre ellos. El corte que el marine lanzó hacia él no surtió efecto alguno, el tajo atravesó su cuerpo por un momento, dividiéndolo en dos, pero solo duró un instante antes de que el gas recompusiera su figura. Fue en ese mismo momento que Kovacs supo que no iba a poder hacer prácticamente nada contra él, solo defenderse, ganar tiempo y distraerle lo suficiente como para que no se le ocurriese atacar a ninguno de sus subordinados. Mantiendo la concentración sobre su haki de observación y notando una gota de sudor caerle por la sien, fue capaz de reaccionar al primer ataque del vikingo, usando su lanza para bordear el puñetazo del rubio y preparar su propia ofensiva. Un nuevo tajo que esta vez apenas pudo recorrer distancia alguna, chocando rápidamente contra la piel del vikingo. La potencia de ambos ataques se resintieron por un momento, luchando por ver quién se acababa sobreponiendo al otro. Kovacs dejó escapar una dificultosa respiración, notando cómo el suelo del barco se movía bajo sus pies, cómo la madera se resentía por el temblor de su poderoso puño. Y esbozó una masoquista sonrisa, interpretando una seguridad que no tenía, sino que fingía. El dolor no tardó en llegar a él, pues su ataque no fue lo suficientemente poderoso como para frenar a Ragnheidr.

Paseando por el Filo
ASE301
ASESINO
Utilidad Activa
Tier 3
24/1/2025
35
Costo de Energía
2
Enfriamiento
El usuario trazara un rápido movimiento buscando bordear una ofensiva en su contra recorriendo el perímetro de la misma con suma facilidad contando con un incremento en sus [Reflejos] para esquivarla. Buscando al trazar el perímetro alrededor de la ofensiva alcanzar al oponente, siempre que el [Movimiento] del usuario le permita alcanzarlo, pudiendo ejecutar en combo un [Golpe Básico] extra, adicional al limite de básicos por turno, pero debe ser consecutivo a la esquiva.
+10 [Reflejos]

Chokkaku hicho: Tsubaki
FUN301
FUNEKIRI
Ofensiva Activa
Tier 3
No Aprendida
40
Costo de Energía
2
Enfriamiento
Tras ejecutar un rapido y poderoso tajo se liberara una onda cortante en forma de pequeña ave que avanzara con movimientos erraticos alterando su angulo de forma abrupta hasta impactar contra su objetivo causandole una [Hemorragia leve], tiene un alcance efectivo de 15 metros.
Golpe Básico + [FUEx2,6] de [Daño cortante]


El cuerpo de Kovacs retrocedió debido al impacto un total de tres metros hacia atrás, parando solo al chocar su espalda contra uno de los mástiles del barco. Notó su brazo derecho entumecerse, después de chocar contra semejante titán, y en ese momento, más que pensar en cómo contraatacar, solo se le venía a la mente cómo estarían sus subordinados. Gracias al haki de percepción era capaz de sentir sus emociones y dónde se encontraban.



Bajo las aguas cercanas al barco, Asradi había comenzado a cantar, acercándose a la superficie para asegurarse de que su melodía alcanzase a sus compañeros y a enemigos por igual. Umibozu la siguió de cerca, todavía sujetando a Netary con la misma facilidad que un niño sostenía un chupachups. Era humillante, sobre todo para una sirena orgullosa como era ella, verse así de incapaz de poder hacer nada, ni siquiera respirar bien. Y encima, ese halago, que solo le hizo torcer aún más el gesto de su rostro. No fue a responder, pero Umibozu aflojó lo suficiente su agarre como para dejarla tragar agua de nuevo y hablar con normalidad. Intentó liberarse al notar este cambio de presión, pero no consiguió nada, nuevamente. — Entonces no quiero imaginarme cómo tratarás a las feas. — Le respondió al final, frustrada, aunque en cierto modo satisfecha, porque estaba consiguiendo lo que quería: distraer a aquella mole de músculos y escamas para que se entretuviera con ella en lugar de con el barco y sus compañeros a bordo. Y a pesar de que le jodía que Asradi estuviera cantando, porque sabía el poder que podía tener el canto de una de las de su especie, al menos no estaba intentando romper el barco o tirar a sus compañeros por la borda, o algo así. Tenía, más o menos, la situación bajo control, aunque no lo pareciera en absoluto por su posición.

Pero entonces apareció Sully, nadando cómo podía, con aquel pedazo de martillo que llevaba y usando el dial de Albert para lanzarse directamente a por Umibozu. — ¡Sully, no! — Gritó ella, que no contaba con que su amigo se metiera en sus asuntos. Aquello lo entorpecía todo, y es que él era un simple buccaneer, lanzarse como se había lanzado a por el monstruo marino que era Umibozu era casi un suicidio. Pero así era él, incapaz de quedarse de brazos cruzados mientras su amiga estaba siendo humillada y atrapada por un criminal. Lo peor fue que su sacrificio no sirvió de mucho, pues Umibozu volvió a demostrar su superioridad física y atrapó al joven con la mano que le quedaba libre. A pesar de que era bastante más grande que un humano normal, midiendo más de cinco metros, seguía siendo relativamente pequeño para alguien como Umibozu, y al final los dos marines quedaron igual de agarrados. Sully fue capaz de seguir sosteniendo el martillo, pero hacia abajo, sin posibilidad de empuñarlo como era debido para poder atacar ni hacer prácticamente nada. Netary le miró, el miedo dibujado en sus ojos, mientras que Sully le devolvió la mirada con aparente calma, como si le quisiera decir "tranquila, estoy bien", pero no estaba bien en absoluto. La broma de Umibozu solamente lo empeoró todo aún más. — No vendrá nadie más. — Respondió, sorprendentemente calmada. Aunque siseaba en cada palabra, como si fuera una especie de serpiente marina, y sus ojos se clavaron en él con una poderosa intensidad, como si intentara apuñalarle con la mirada. — Deja que el cabeza hueca se vaya, suéltale, peleemos solo tú y yo, él no se interpondrá, lo prometo. — Sully, bocabajo, luchando por contener el poco aire que había guardado, la miró de reojo con una mirada mucho más preocupada, incluso negó con la cabeza, pero incapaz de hablar bajo el agua, Netary le ignoró. — Mi nombre es Netary, y tú eres El Naufragio. Quiero medirme contigo. — Parecía decidida, y sincera en cuanto a su interés y su promesa. Pero todo quedaba en manos de Umibozu. Literalmente.



De nuevo en cubierta, de poco había servido que Chenai y Albert combinasen sus ataques en uno solo, como si el entrenamiento que les había llevado para aprender a coordinarse a la perfección no hubiera valido para absolutamente nada. Y es que no eran lo suficientemente rápidos. Su enemigo común, Ubben, esquivó tanto la bala como el espadazo, simplemente agachándose y moviéndose hacia uno de los costados a una velocidad que era verdaderamente difícil verle. Y con esa misma facilidad, fue combinando ataques de forma prácticamente instantánea a ojos de la morena, apuntando en diferentes zonas clave de su cuerpo para ya no solo dañarla, sino también para desarmarla y finalmente, derribarla. Fue como un aluvión de pequeños y punzantes golpes que la dejaron completamente incapaz de defenderse. El cuerpo de Chenai cayó al suelo solo unos instantes después que su espada, liberando aquel sonido metálico al chocar contra la madera. Y notó, en el último momento, cómo una descarga eléctrica sacudió sus músculos de abajo hacia arriba. — ¿Qué...? — Fue lo único que fue capaz de decir, mientras luchaba por no perder la consciencia. La derrota había sido tan rápida que resultaba humillante para una guerrera oni como ella, aún ni siquiera había sido capaz de asimilarlo.

Y Albert lo había visto todo, desde su ventajosa posición en lo alto del barco, se quedó aún más sin palabras de lo que ya le pasaba normalmente. Observó al peliblanco, cómo se dirigía hacia él con aquel tono burlón en su voz. Y antes de hacer nada, tratando de mantener la cabeza fría, echando un vistazo a su alrededor y viendo la situación desastrosa de todos sus compañeros, incluso de su líder, decidió no pelear. En su lugar, tomó su pequeño den den mushi del bolsillo interior de la chaqueta, intentando ser sutil. Lo levantó y llamó directamente a la base marine de Oykot. — Refuerzos. Brigada A-90. — Al otro lado del caracol sonó una voz demasiado tenue y con una frase demasiado corta como para que ninguno de los presentes, solamente él, la escuchara. Rápidamente, la comunicación se cortó. El mensaje estaba dado, y es que los marines tenían ese código, llamar pidiendo refuerzos si creían que sus vidas estaban corriendo demasiado peligro, una norma con la que Kovacs era especialmente estricto, realmente preocupado por su brigada. Unas advertencias que todos infravaloraban y desestimaban, quizás es que eran demasiado jóvenes y se pensaban que era imposible que nada les llegara a pasar. Pero Albert había sido testigo de cómo su compañera se quedaba a las puertas de la muerte, y en ese momento comprendió el miedo de Kovacs, su preocupación y su insistencia con que fueran cuidadosos. En la base marina eran conscientes de que la Brigada A-90 se encontraba a medio camino entre Oykot y la Isla Organ, por lo que no tardarían en saber acerca de su ubicación.




Kovacs, siendo testigo de todo lo que estaba ocurriendo gracias a su haki de percepción, se tomó un segundo para respirar. Notó la angustia de Sully, incapaz de respirar y de oponerse a la locura que estaba a punto de cometer Netary; la débil energía que desprendía Chenai, tratando de resistir mientras se encontraba en el suelo, completamente derrotada y desarmada; el miedo de Albert, ese joven que parecía no darle importancia nunca a nada, había visto que las tornas podían girarse en menos de un segundo y lo aterrador que era vivirlo; y por último, Netary, irradiando un coraje y una valentía inigualables solo por mantener ocupada a tremenda bestia, para ayudar a su brigada. La mezcla de emociones le conmocionó, revolviéndole por dentro. Sus subordinados eran para él mucho más que eso, eran como sus hermanos pequeños, y cualquier paso en falso podía hacer que alguno de ellos acabase muerto aquel mismo anochecer. En su interior comenzó a sentir entonces un aluvión de poder, una fuerza repentina que surgía desde lo más profundo de su ser, desde sus deseos irrefrenables por parar todo lo que estaba pasando, por poner a salvo a los suyos. Fue una sensación que jamás había experimentado antes, como si un torrente de energía invisible saliera de su cuerpo hacia el exterior, como si fuera su propia voluntad la que estuviera tomando forma e imponiendo su autoridad. Aunque él aún no lo sabía, acababa de despertar el haki del conquistador.

Dominación I
HAOS201
HAOSHOKU
Haki sin dominar
Tier 2
No Aprendida
10
Costo de Haki
5
Enfriamiento
Emites una onda de Haki del conquistador que se extiende a una distancia según tu Voluntad sin discriminar entre aliados y enemigos. Se generara una comparativa de tu Voluntad con la de los objetivos pudiendo ocurrir lo siguiente según la diferencia:
0-10: Miedo 1 Turno
11-20: Mareo 1 Turno
21-30: Mareo 2 Turnos
31-40: Parálisis total 1 Turno
Más de 40: Inconsciencia
Área: [VOLx0,2] metros


¡SE ACABÓ! — Aquella oleada no recorrió demasiado espacio, aún era un poder completamente nuevo, desentrenado, y solo llegó hasta Ragnheidr y Ubben, los que se encontraban más cercanos a él. Pero su voz, su voz retumbó por todo el navío, moviendo las velas del barco como si de un oleaje se tratara. — ¡¡Ninguno de mis hombres morirá esta noche!! Si queréis un oponente, ¡aquí me tenéis! ¡Pero dejadlos a ellos en paz! ¡¿ME OYES, NAUFRAGIO!? — Gritó con más ímpetu, si es que aquello era siquiera posible, asegurándose de que todos pudieran escucharle, tanto fuera como dentro del agua. Incluso opacó el canto de Asradi, con su gruesa y ronca voz, llena de decisión y desesperación. — Los refuerzos están al llegar, podéis huir, escapar, no os perseguiremos. Pero sí queréis seguir con esta batalla, dejad a mis hombres al margen. ¡Yo os daré la guerra que buscáis! — Su rostro, crudo y con las facciones duramente marcadas, la mandíbula en tensión, su mirada fija y penetrando, el sudor recorriéndole la espalda... eran signos de que estaba hablando completamente en serio, de que estaba dispuesto a pelear él solo contra quienes hiciera falta con tal de que dejaran a sus hermanos sin más daños. Era curiosa la contradicción que estaba experimentando, sintiéndose poderoso y extremadamente frágil a la vez. Era lo que suponía ver en peligro aquello que más apreciabas en la vida.

Sus compañeros de brigada se estremecieron, paralizándose por un momento. Nunca habían escuchado a su suboficial hablar con tanta fiereza, con tanta decisión, con tanta seguridad, a pesar de lo crítica de la situación. Netary tembló por un momento, aún inmóvil en las garras de Umibozu, aquella genuina demostración de preocupación enterneció su corazón de piedra; Sully había experimentado en sus propias carnes que no siempre podía poner confianza ciega en su tamaño y en el poder de sus músculos, que si aquella noche, Kovacs moría, sería en parte su culpa; Albert tuvo ganas de gritar por primera vez en su vida, verdaderas ganas de soltar por la boca todo lo que sentía, ver a Chenai en esa situación le impactó más de lo que se había podido llegar a imaginar, y ahora pensar que su suboficial estaba dispuesto a sacrificarlo todo por ellos... deseó que su llamada no llegara demasiado tarde; y a Chenai se le rompió aquel orgullo de oni que siempre llevaba por bandera, y notó un par de lágrimas caerle por el rabillo del ojo mientras luchaba por anteponerse ante su dolor, tanto físico como emocional. Aquel anochecer, la Brigada A-90 estaba sufriendo una derrota como nunca antes habían experimentado. Un golpe de realidad que tardarían en asimilar, si es que lograban salir con vida de aquella situación.





Airgid había hecho bien al colocarle aquel refuerzo metálico a su compañero, era mejor eso que quedarse lamentándose porque se encontraba indispuesta. Pero lo cierto es que tampoco parecía hacer demasiada falta. El peliblanco se movía con una agilidad y destreza que era verdaderamente sorprendente, esquivando los golpes que se dirigían hacia él con soltura. Mientras Ragnheidr intercambiaba golpes con el que parecía ser el líder de los marines, Ubben se encargó de desarmas a la morena, de derribarla y básicamente, incapacitarla en apenas un momento. "Y se lo tenía callado, el tío", pensó la rubia para sus adentros, parpadeando un par de rápidas veces. Nunca antes había visto a Ubben pelear, así que le sorprendió lo fuerte que parecía, le generó curiosidad.

Se acercó un poco más, mientras continuaba volando con tu tabla metálica, con sus armas a la espalda por si en algún momento tenía que intervenir de forma urgente. Aunque lo cierto es que parecía que su grupo podía defenderse sin su ayuda. Y es que, ahora, desde más cerca, pudo fijarse en que casi todos los marines parecían ser... chiquillos. Menos el líder, todos deberían rondar los dieciocho años. Se recordó a sí misma con esa edad, lo mucho que habría sufrido experimentar una derrota así de aplastante.

Y aquel sentimiento no hizo más que crecer cuando llegó el discurso de Kovacs, dispuesto a sacrificarse él mismo, a enfrentarse a toda la tripulación de revolucionarios con tal de que dejasen a sus subordinados con vida. La sinceridad y determinación en sus palabras, aquellos gritos desgarradores que parecían querer arrancarle la garganta, la conmocionaron un poco. Llegó hasta cubierta, bajándose de su tabla en aquel momento para pisar el barco. Pero no dijo nada. Cerca de la barandilla y del mar, se quedó en silencio, esperando, sobre todo, la reacción de Ragnheidr. Le miró de reojo, con una expresión seria dibujada en los ojos, tratando de averigüar cuál sería su próximo movimiento. Le conocía lo suficiente como para hacerse una idea.

Datos Airgid





Indicaciones

Barco

NPCS

Mates de Netary, Sully y Umibozu

Mates de Albert, Chenai y Ubben

Mates de Kovacs y Ragnheidr
#22
Ragnheidr Grosdttir
Stormbreaker
Personaje


El "Rompetormentas" dicho por Ubben, le recordó vagamente a su juventud. Levantó una sonrisa en el Buccaneer. La mayoría de gente que vivía en Elbaf y servía en el clan de su padre siempre se referían a el como Rompetormentas y hacía tiempo que no lo escuchaba.

El choque de ataques fue impactante. El tipo se rehízo después de ver como todo el cuerpo de Ragnheidr se recomponía tras su fiera ofensiva. Un acto inapropiado cuando combates contra un enemigo, ¿por qué mostrarle tus trucos? Olaf, el maestro del rubio sería lo primero que le diría. ¿Y por qué no? Seguramente le hubiera respondido un joven e idealista Ragnheidr. Atacó gritando defensa, buscando que el enemigo tomara esa decisión, si el combate tenía que alargarse, dependía de que tomara una postura mucho más defensiva, es lo que le solía pasar en las peleas. Mejor avisar ¿no? bien, pues Kovacs sorprendió al vikingo movilizando su arma y lanzando un ataque de igual a igual. Las cejas de nuestro protagonista se arquearon, denotando la sorpresa del momento. Fue el primer aviso, ese aviso interior de "Deja de tomarte esto como una exhibición", aplicó más poder en el choque, venciendo claramente a su oponente al ejercer más poder del que en un principio creyó necesario. Entre ambos se liberó una corriente de aire que escupió al marine unos cuantos metros hacia atrás.

Como solía pasar, su haki de observación tampoco se equivocaba en esta ocasión. Desde que aterrizó como un avión en aquel gigantesco barco supo que el rubio no era uno más. Pero la excesiva seguridad en uno mismo muchas veces le hacía a uno no ir siempre al cien por cien. Cuando la única verdad en la guerra, es que si el enemigo merece la pena, merece recibir el total de la fuerza que eres capaz de dar. Era cuestión de honor, de respeto. Sobrevivir o no, importaba poco, lo que importaba era mostrar todo lo que uno tenía, hacerlo sin pensarlo. Asi es como se daban los mejores encuentros entre enemigos. — ¿Te contienes? — Le comentó, flexionando sus rodillas, ejercitándose, calentando. — Si seguirrr así, no quedarrr nadie de los tuyos. — Buscó clavar el dedo en la herida, hurgar. Ragn no conocía al hombre que tenía delante, pero por sus palabras, el aura que desprendía y lo que representaba, seguramente sus hombres fueran más importantes para el que cualquier cosa. Era el sino de un buen líder, cómo no iba a entender eso el Buccaneer. Y cómo si no sabría donde escupir en una herida abierta de este tipo.

Mientras todo acontecía a su alrededor, algo cambió en el ambiente. Los pelos de los brazos, de las piernas, hasta del culo (habían pocos) se pusieron de punta, señalando un peligro inminente. Era la misma sensación que sintió en varias ocasiones con Umi. Se trataba de ese tipo de haki. La sorpresa nuevamente inundó el cuerpo de Ragnheidr. Prácticamente ni escuchó lo que dijo. La sensación entre admiración, frustración y motivación que sentía ante aquel haki ... — Erres un rey ... — Comentó de forma tosca, apuntalando su figura, bien erguida. Escupió a los pies de Kovacs. — Prestarr atenssión a quién tenerrr delante, humano. — El haki del rey, ese que escapaba a su entendimiento, una habilidad hasta ahora inalcanzable para el vikingo. — Es un futuro rey. Ante ti. Se ha presentado ante ti. — Escuchaba la entrecortada voz de Nosha en su oído. — Los reyes deben caer ante tu presencia. Es la oportunidad que estábamos buscando. — Era sibilina, como una pequeña serpiente colándose por tu oido y saliendo por la nariz ... Uno no podía invocar a Nosha, hablar con ella cuando quisiera, ella tan solo aparecía y cuando lo hacía, algunas veces, se sentía extrañamente retorcida. — Atacarrr con todo. — El cuerpo de Ragn comenzó a cambiar. Su físico, debido a los gases que comenzó a expulsar, fue deformándose, aumentando en tamaño. Tanto sus músculos, como su tamaño, crecieron. Algo meramente estético. Era un gas violeta, ese mismo gas que de un momento a otro, comenzó a vibrar. — Ragnheidr Grosdttir es el único rey.Ragnheidrrr Grrosdttirr acabarrr con rreyes. — Avisó, clavando su gigantesco pie rodeado por espeso gas violeta. La madera crujió, abriéndose bajo su huella.

[tecnicainvalida=U29501]

Atrasó el brazo derecho y lanzo un puñetazo con toda su fuerza. Buscaría impactar de pleno en el rostro del enemigo, atravesando toda su fuerza con la suya propia para poder impactar de pleno y después barrer su cráneo contra la madera del barco.


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#23
Asradi
Völva
Personaje


Sentía que algo se estaba cociendo en la superficie pero no estaba segura de qué. Sí podía percibir a los demás en la cubierta del barco: Ubben, Ragn y sentía que Airgid acababa de llegar para, seguramente, encontrarse con todo el percal. Con ellos tres arriba, la sirena ya se encontraba bastante más tranquila al respecto. Se preocupaba, claro que sí, pero aquel trío eran fuertes e imparables si se los proponía.

El canto de Asradi se detuvo paulatinamente, tras haber inspirado, durante ese instante, a sus camaradas. Y, ahora, miró hacia abajo. Más concretamente hacia donde Umibozu tenía retenidos tanto a la sirena como a un nuevo ratoncito, por así decirlo. Parecían terriblemente indefensos en las manos, literalmente, del enorme wotan. Era verdad que su compañero podía ser una terrible fuerza de la naturaleza si se lo proponía. Como wotan y ese tamaño, era alguien a tener en consideración. Asradi lo había pensado muchas veces. Lo afortunados que eran de tenerle de su lado. Consciente de que, de alguna manera, el trío maravilla tenían todo controlado ahí arriba, ahora era el turno de las criaturas de las profundidades.

Con un par de coletazos, regresó a una velocidad considerable al lado de Umi, con el cual intercambió una mirada breve. Había aflojado el agarre hacia la otra sirena y al pobre chico lo había puesto boca abajo. En verdad, un humano no tenía mucho que hacer contra un habitante del mar en su propio elemento. Un suspiro casi frustrado brotó de entre los labios de Asradi, ahora encarándose directamente a Netary.

Te lo voy a explicar con manzanas, bonita. O con sardinas, si quieres. — La pelinegra sonrió ligeramente. Era un gesto tenso, de que no le hacía gracia todo aquello. Sobre todo a juzgar por cuando mostró los dientes afilados más propios de un tiburón. — Los primeros que habéis atacado habéis sido vosotros. O, en este caso, tú. Tus compañeros, ahora mismo, están pagando el error que tú has cometido por ser imprudente.

Era un sermón en toda regla. Hacia una de los suyos, pero eso era lo de menos. Fue una mirada severa la que, acto seguido, dirigió a Netary, y luego a Umi, negando suavemente con la cabeza.

Casi no pudiste conmigo, no vas a poder contra él. ¿Vas a tirar tu vida de manera tan gratuita? Aunque si quieres ser devorada, allá tú. No voy a meterme. — Fue lo único que dijo antes de separarse.

De hecho, fue Sully su siguiente objetivo. Asradi nadó levemente hacia él, contemplándole boca abajo, como luchaba por mantener la respiración y que el agua no se le metiese por la nariz. Esa postura, para cualquiera criatura de la superficie, era harto incómoda. Podía resultar hasta peligrosa.

Arriba seguramente también estén peleando, y tenemos otro grandote al que le encantan las buenas batallas. No se va a contener. — Dijo tranquilamente. No podían perder los papeles, aunque no supiese quien pudiese estar enfrentándose a Ragn, Ubben y Airgid. — Mi consejo es que, simplemente, os vayáis. Nosotros continuaremos nuestro camino sin molestar a nadie.

No podían mostrarse débiles. Pero tampoco eran crueles. Ella no lo era, al menos.

En cuanto a ti... — El rostro de Asradi se quedó cerca del de Sully, demasiado cerca, probablemente, casi como si una amenaza estuviese, ahora, bailando alrededor de ellos. Los ojos de la sirena, siempre calmos y celestes, estaban ahora oscurecidos, grisáceos como un mar tormentoso.

Alzó ambas manos con premeditada lentitud y ambas se posaron sobre las mejillas de Sully. Era joven, quizás más o menos de su misma edad, pero era terriblemente alto y grande. Tanto o más que Octojin o Ragnheidr. Ya estaba habituada a tratar con hombres que la triplicaban en tamaño, visto lo visto.

Entonces sonrió, casi de manera afilada.

Y, sin previo aviso... Unió sus labios con los suyos.

No en un gesto romántico o de atracción, no. Ni mucho menos. Asradi le estaba pasando aire directamente de aquella manera. Era consciente que, tarde o temprano, y debido a la postura, el chico estaría no solo más incómodo, sino que también podría marearse por falta de aire si hacía algún mal movimiento.

Delante de ella, al menos, no iba a morir nadie.

Stats actualizados




Matemáticas de Combate


Resumen

Virtudes y Defectos

Inventario
#24
Ubben Sangrenegra
Loki
El éxito de su ofensiva propinó un dejo de satisfacción en el pensamiento, una chispa de orgullo que hacía crecer e iluminaba su ego al ver que su estrategia había funcionado a la perfección. Aunque sabía que sus oponentes estaban lejos de ser una amenaza significativa para él o sus compañeros, la sensación de superioridad le resultaba innegablemente agradable. 

Sin embargo, no todos los elementos en el campo de batalla eran tan insignificantes. El discurso del hombre que aparentaba liderar a los marines captó su atención. Ubben no pudo evitar rodar los ojos ante lo que consideró un gesto "honorable", una acción que, desde su perspectiva, carecía de sentido práctico. Pero algo en las palabras y la presencia de aquel hombre era diferente. Sintió una onda de fuerza, una voluntad fuerte que logró dilatar sus pupilas momentáneamente. Era alguien que podía convertirse en una verdadera molestia si le dejaban vivir mucho más tiempo. La tentación de eliminarlo ahí mismo, de un golpe certero y traicionero, creció dentro de él, pues, si lo hacía ahora, sería un problema menos en el futuro. Su pie comenzó a golpear con el talón la cubierta, debido al movimiento repetitivo de su pierna, demostrando su ansia de quitarse un futuro problema del camino. 

Pero la promesa a Rag seguía siendo un obstáculo. No podía permitirse romper su palabra con su amigo, aunque cada fibra de su ser pedía aprovechar la oportunidad. Respiró hondo y comenzó a digitar sus dedos contra su pulgar, como si con ese gesto pudiera controlar el impulso de atacar. Luego de un par de segundos, con una ligera sonrisa que no alcanzaba a sus ojos dorados, desvió su atención hacia el mástil. —No te preocupes, no tengo intenciones de matarlos... pero tampoco puedo ignorar que alguien acaba de dispararme. Eso sería grosero, ¿no?— comentó mientras se dirigía al lugar donde Albert, el tirador, se encontraba vigilando desde el carajo. 

Ubben se acercó hacia las vergas que aseguraban las velas del mástil principal. Mientras escalaba, mantuvo su Haki de Observación activo, percibiendo cada movimiento, cada intención, cada posible ataque que pudiera surgir de su entorno. El Haki de Armadura seguía envolviendo sus manos, y su cuerpo chisporroteaba con una leve descarga eléctrica, una advertencia de que no tenía intención de contenerse esta vez. 




Resumen
Relevantes
#25
Umibozu
El Naufragio
Ignoraba como estaba la situación en la superficie, pero abajo estaba controlada. Asradi estaba a salvo, aparentemente, al tener a los dos marines rivales presos, literalmente, en mis manos. El recién llegado debía llamarse Sully a juzgar por el grito de la sirena, a quién no le gustó demasiado mi broma – Con respeto, siempre – respondí sincero y burlón a su réplica acerca de mi trato a las chicas bonitas. Y era verdad. La observé unos segundos más, mientras las membranas se expandían y contraían no sabía muy bien con qué intención. Dudaba sobre si querían intimidarla ampliando el volumen de mi cráneo, cortejar a la sirena mostrándose esplendorosas o simplemente lo hacían para corroborar y confirmar lo que acababa de decir. Como fuera, no importaba porque tampoco tenía ningún control sobre ellas.

Me vi reflejado en los ojos grisáceos de la sirena. Pude ver en ellos la impotencia de verse sobrepasado por un monstruo marino. La rabia de querer destruir al ser y de no poder. La frustración. Pero sobre todo el sentimiento y el deseo de querer proteger a su gente aún a costa de su vida. Yo haría lo mismo por Timsy y el resto del escuadrón Ulykke. Sus palabras me recordaron algo: mi deseo de superarme a mí mismo y enfrentarme contra el monstruo marino más grande y voraz, contra el rey de reyes, y conseguir sobrevivir para ser la punta de la pirámide marina o morir en el intento como buena presa que era – Netary… -lurk. Recordaré ese nombre-lurk. Puedes llamarme Umibozu-lurk – añadí aflojando todavía más el agarre sobre la sirena, pero todavía sin permitirle escapar.

El canto de Asradi cesó y pronto llegó hasta nosotros. Tras sermonear a Netary, fue a rondar a Sully. Me preguntaba si golpearía al humano agigantado ante la impotente mirada de su compañera en señal de venganza o si haría algo más. No me cuadraba la venganza con ella, pero uno nunca sabía lo que podían hacer dos sirenas enfurecidas midiéndose cuál de las dos tenía la cola y el orgullo más grande. Para mi sorpresa, la sirena estampó un beso al humano. ¡Eso sí que no lo había visto venir!

-Está bien-lurk – le dije a Netary mientras la sirena aliada seguía su acto amoroso – Nos mediremos solos tú y yo-lurk – Tras el beso ascendí a la superficie y lancé a Sully hacia el barco. El buccaner volaría una distancia alrededor de veinte metros, sin embargo no esperaríamos a ver dónde caía. Mientras este volaba, descendí de nuevo bajo de la superficie. Tal y como había prometido, solté a la sirena. No necesitaba confirmación de sus acciones. El reto era entre ambos y esperaba que hiciera honor a su palabra y ni siquiera posara la mirada sobre Asradi – Ve con el resto-lurk. Estaré bien-lurk – le dije a mi compañera marina sin dejar de mirar a Netary. La había soltado dejando el barco a su espalda y delante de mí, por lo que tenía la vía de escape totalmente libre. Lo había hecho intencionadamente, pues bien podría haberme colocado yo entre el navío y la sirena.

Sin mediar palabra liberé una onda que golpearía a la sirena marine. La onda, invisible, sería un golpe de mi voluntad sobre la de ella, que la empujaría varios metros por el impacto.
Resumen

Técnicas y Aclaraciones

Stats actualizados


Cool Downs

VyD

#26
Airgid Vanaidiam
Metalhead
A bordo se respiraba una energía diferente, distinta: poderosa. Kovacs aún no era consciente de la habilidad de acababa de despertar, pero Ragnheidr sí, la conocía, la había experimentado anteriormente con incluso miembros de su propia tripulación, y supo apreciar enseguida lo que aquello significaba. Que Kovacs no se trataba de un hombre cualquiera, desde luego, así lo demostró con su arrollador ímpetu, su deseo por proteger a los suyos, aún a costa de ponerse él mismo en peligro. No entendió porqué Ragnheidr se dirigió a él como a un "rey", pero no dejó que sus palabras le confundieran, completamente concentrado en lo que le esperaba a continuación, una segura ofensiva por parte del líder revolucionario. El cambio en su cuerpo le avisó, los gases que empezaron a extenderse a su alrededor, como la antesala antes de un gran movimiento. Kovacs afianzó el agarre de su arma con fuerza, preparado para tratar de bloquear el ataque con todo lo que tenía.

Reverso
BER302
BERSERKER
Defensiva Activa
Tier 3
No Aprendida
39
Costo de Energía
2
Enfriamiento
Una habilidad defensiva algo bruta en la que se buscará golpear una ofensiva con el dorso romo de la espada con tal de aplicar un impacto directo más que un corte, intentando Mitigar el mayor daño posible. En el caso de lograr Mitigar por completo la ofensiva con el movimiento trazado para ejecutar la técnica, lo extenderá golpeando al enemigo en caso de ser una ofensiva melee, efectuándole un Golpe Básico, adicional al limite del turno. En el caso de ofensivas en base a proyectiles, retornará estos contra su ejecutor con el 50% de su daño original.
Defensa Pasiva + [FUEx2,6] de Daño Mitigado


Prácticamente golpeó los brazos del vikingo con su lanza, buscando así redirigir el daño y la ofensiva del enorme guerrero que se alzaba frente a él. Pero fue inútil. El impacto fue demasiado rápido, demasiado poderoso, se trataba de un nivel que Kovacs nunca antes había tenido que enfrentar. El marine fue capaz de sentir cómo sus huesos se agrietaban, se fracturaban bajo la fuerza de aquel puñetazo, ocurriendo a cámara lenta delante de sus ojos, efecto del aturdimiento que provocó el revolucionario en su cuerpo. El temblor recorrió todo su cuerpo, un terremoto sacudiendo cada fibra de su ser a la vez que el impacto descendente conseguía hundirle en el interior de su propio barco. La madera quedó destrozada a su paso, abriéndole camino hacia la profundidad del navío, haciendo volar astillas y tablas enteras de la embarcación por todos lados, siendo frenado únicamente por la milagrosa estructura metálica que recubría el barco por fuera. Tras la estrepitosa caída, el cuerpo de Kovacs apenas era capaz de responder. Tirado, en lo más profundo del galeón, difícilmente fue capaz de abrir los ojos, observando a través del hueco que acababa de formar con su aterrizaje.

Y en aquel momento, sintiendo que todo su mundo daba vueltas, que apenas podía siquiera pensar con normalidad, viéndose a sí mismo ante las puertas de la muerte, reclamó al vikingo una vez más, abriendo la boca lo suficiente como para poder dejar salir las palabras. — ¡Grosdttiiirrr...! ¡Aún... respiro! ¡Pelea conmigo! — Moverse se le antojaba una odisea imposible de lograr, pero sabía, confiaba, en que los refuerzos se encontraban de camino. Había deposidado una absoluta fe en ello.



La situación de Netary y Sully tampoco pintaba demasiado bien. Asradi dejó de cantar, acercándose a la otra sirena en el peor momento posible, cuando la joven se sentía más vulnerable que nunca, después de haber escuchado las palabras de su líder. Se podría decir que no estaba del mejor de los humores para soportar el sermón de nadie, y menos de otra mujer de su misma raza. Antes de que la revolucionaria se fuera hacia Sully, con aquel aire de superioridad que destilaba, Netary le lanzó una mirada fulminante, asesina incluso. — No reconocerías el honor ni aunque te escupiera en la cara. — Soltó con una frialdad pasmosa, hiriente, atacante. Si ahora mismo Umibozu no estuviera sujetándola, no habría dudado un segundo en lanzarse a por ella, y es que la rabia dibujada en su rostro hablaba por sí sola. Se sentía tan impotente, tan inútil, ninguneada por una sirena repipi e inmovilizada por un monstruo gigantesco mientras su líder se enfrentaba a la misma muerte a bordo del galeón, sin poder hacer nada por remediarlo. Clavó ahora sus ojos en Umibozu, que le devolvió el gusto de presentarse.

Pero Netary no respondió, ni siquiera se fijó en lo que Asradi hizo con Sully a sus espaldas, centrada solamente en el duelo que acababa de pedirle al Naufragio. Finalmente accedió, dejando escapar a su compañero a la superficie y ordenándole a la otra sirena que les dejasen en paz. Entonces la liberó, pero lo que debía sentirse como un alivio, no le pareció en absoluto como tal. Puede que su cuerpo fuera libre de moverse a donde quisiera, de escapar incluso, pero su obligación moral la ataba a aquel combate. — Reza porque tu capitán no mate al mío, ni a ninguno de los míos, porque sino, juro que os perseguiré y acabaré con cada uno de vosotros. — Y lo decía completamente en serio, una amenaza clara y directa que le lanzó antes de que la oleada de haki invisible chocara contra su cuerpo. Resultó desconcertante sentir ese extraño poder empujarla indiscriminadamente tantos metros hacia atrás, sin mencionar que notó un dolor... profundo, por decirlo de alguna manera. Como si fuera un puñetazo invisible que en lugar de afectar a su piel, afectara directamente a su fuerza más interna. A pesar de la confusión, la sirena supo recomponerse rápidamente.

Comenzó a avanzar con aquella velocidad que distinguía a las de su raza, recortando fácilmente los metros que Umibozu había logrado empujarla. Mientras avanzaba, parecía estar preparando su brazo con antelación, con retroceso, pero el ataque no vino de su extremidad, sino de su propia boca. Lanzó hacia Umibozu, un fino proyectil de agua que canalizó con sus propios labios, punzante, aparentemente inofensivo, pero peligrosamente rápido, aplicando además haki de armadura en su ataque.

Supurasshu
JGY301
GYOJIN JUJUTSU
Ofensiva Activa
Tier 3
No Aprendida
40
Costo de Energía
2
Enfriamiento
Para esta técnica el usuario reunió agua que haya almacenado en su boca o su propia saliva con el fin de escupir un proyectil de agua a gran velocidad hasta una distancia de 15 metros adicionales. Tratandose de un proyectil todo lo fino y punzante posible con el fin de causar una [Hemorragia leve] en quien lo reciba.
Golpe Básico + [FUEx2,6] de [Daño Perforante]




El pobre de Sully poco podía hacer en aquella frustrante posición, bocabajo, hundido en el mar, apenas tenía la fuerza suficiente como para aguantar su martillo y que no se lo llevara la marea. Él, que siempre había sido capaz de resolver todos sus problemas gracias a su habilidad en el combate, ahora se daba cuenta de que aún le quedaba mucho por aprender, mucho que fallar. Ahora, no solo su líder se estaba intentando sacrificar por el bien de los demás, sino también Netary, queriendo enfrentarse a aquel monstruo ella sola, por su propia cuenta. No podía permitirlo, simplemente no podía, pero tampoco podía hacer nada por impedirlo. Trató de gritar, y eso solo hizo que el aire escapara de sus pulmones aún más deprisa, comenzando a notar que los pulmones habían llegado a su límite. Los párpados empezaban a pesarle, pero cuando estuvo cerca de cerrarlos, Asradi se colocó frente a él, como una divina aparición. A pesar de toda la rabia y la frustración que sentía, le resultaba imposible reflejar ningún tipo de hostilidad hacia ella, aún si pudiera hacerlo, que no podía.

La observó con curiosidad, su cuerpo dando ligeros espasmos por la falta de oxígeno, y sintió su cara achicharrarse cada vez más según la sirena seguía acercándose a él, recortando la distancia entre sus rostros con una confianza que le resultó arrolladora. A pesar de que eran enemigos, Sully no sintió tampoco ninguna hostilidad por parte de la sirena, sintiéndose completamente embelesado por su imagen, casi etérea, momento que culminó cuando Asradi decidió juntar sus labios con los del joven marine. Realmente, la intención de la sirena era proporcionarle algo más de aire, pero claro, aquel era el primer beso que intercambiaba Sully con nadie, y más que sentir alivio o tranquilidad por poder respirar unos minutos más, notó que se atragantaba ante aquella inesperada sorpresa. El intercambio duró unos segundos que pasaron lentos y rápidos a la vez para el buccaneer, sintiéndose al principio abrumado, y después hechizado por una magia casi ancestral. No sabía si se debía a la falta de sangre en la cabeza o al aturdimiento general, pero en ese mismo momento, cuando sus labios se separaron, supo que se había enamorado. La observó a duras penas a através de los largos mechones que cubrían su rostro completamente enrrojecido, sintiéndose como un muñeco de trapo, poco antes de que Umibozu le lanzara como tal hacia la cubierta del barco.

Menudo viaje. Voló como si fuera un pajarillo herido, aterrizando torpemente sobre la madera del galeón y haciendo que el mismo se balanceara ligeramente por el propio peso del buccaneer. Se quedó tirado un momento sobre la cubierta, respirando profundamente, mientras si se preguntaba si lo que acababa de vivir era real o una mera alucinación ocasionada por la falta de oxígeno. Recomponiéndose, miró a su alrededor. Chenai luchando al borde de la inconsciencia; el enorme monstruo vikingo que emanaba gas a su alrededor; el boquete provocado en el barco y el destrozo en general que presentaba en forma de cortes y mástiles doblados; y Ubben, amenazando y dirigiéndose directamente a Albert. Tampoco pasó desapercibido para él la presencia de Airgid, quizás menos autoritaria que las demás, pero vigilante, cerca suya. Menuda maldición le había caído al encapricharse de una mujer cuya tripulación estaba castigando de forma tan severa a sus más allegados. Sin darle más vueltas al asunto, se acercó rápidamente a Chenai, sin siquiera levantarse completamente del suelo, pues habían quedado bastante cerca el uno del otro.

Sully... yo... — La oni trataba de enmascarar la profunda herida que había recibido, no a nivel físico, sino emocional, directamente en su orgullo. — Shh. No pasa nada. — La calmó Sully, mientras comenzaba a tratar sus heridas, las más superficiales. Al fin y al cabo, si no podía hacer nada como guerrero, lo intentaría como médico, salvando a todos los que pudiera. — Déjame a mi, ve a por Kovacs. — Ordenó Chenai, aunque le faltaba ímpetu en la voz. Apenas hablaba con susurros, y de la misma forma le respondía Sully, con ternura y cariño. — Primero me ocupo de ti, y ahora voy a por él. — Dijo, tratanto de que no se centrara tanto en Kovacs, pero lo cierto es que, por mucho que quisiera cumplir con su palabra, no sabía cómo de posible sería tratar de ayudar a Kovacs en la situación en la que se encontraba. Lo único que sabían en cubierta, donde no podían ver cómo estaba físicamente, era que parecía seguir teniendo ganas de pelear.

Albert, por otro lado, habiendo dado ya el aviso a la marina, se quedó de nuevo completamente inmóvil mientras observaba, ya no solo todo lo que estaba aconteciendo bajo sus pies, el terrible golpe que había recibido Kovacs y la situación entre Chenai y Sully, sino también cómo Ubben comenzaba a dirigirse hacia su posición. Supo que, por mucho que quisiera que las cosas fueran diferentes, no tenía la más mínima posibilidad frente a él, después de cómo había dejado a su compañera. Así que se resignó a no hacer ni decir nada, a confiar en que su alarma sería rápidamente respondida.



Aún es imperceptible para cualquiera de vosotros, pero la llamada de Albert no ha sido pasada por alto, y un número desconocido de buques de la marina que se encontraban en una zona marítima cercana cambian el rumbo para acudir al rescate de la Brigada A-90. ¿Cuánto tardarán en llegar?



Airgid observó con fascinación el intercambio de golpes entre los dos líderes. Saltaba a la vista la superioridad de Ragnheidr frente a la de Kovacs, pero aún así, había algo en él, en su forma de afrontar la muerte sin miedo alguno, que resultaba honorable, hasta el punto de ponerle la piel de gallina. Sabía que no debía entrometerse, y no lo hizo, no soltando aún así, el agarre de su propia arma, preparada para cualquier cosa que pudiera pasar. Airgid no llegó a sentir la oleada de haki del rey que desprendió el marine, pero sabía lo que significaban las palabras de Ragnheidr, sabía por qué se había dirigido así a él.

La llegada de Sully le resultó cuanto menos sorprendente, aterrizando de aquella forma en la cubierta del barco. Airgid le apuntó enseguida con su arma, dispuesta a responder si el buccaneer se atrevía a atacar. Increíble, era la segunda vez que se encontraba a alguien tan alto y grande como Ragnheidr. No era demasiado común encontrar a más personas de su raza, al menos no por aquellos mares. Pero no parecía estar por la labor de buscar más guerra, no después de la forma en la que estaban perdiendo. Simplemente se acercó a su amiga con la intención de curarla.

Observó entonces a Ubben, y cómo tras sus palabras comenzó a dirigirse hacia al chico de las alturas. El peliblanco había demostrado no necesitar en absoluto de su protección, así que la mujer usó el poder de su fruta para atraer de nuevo a sí misma el metal que había usado para cubrir su cuerpo. Lo cierto es que, viendo la situación desde el punto de vista que se encontraba la rubia, estaba claro que habían resultado ser los vencedores. Tanto física como moralmente.

Con un semblante serio en el rostro, se dirigió hacia Sully, caminando unos pocos pasos hacia su dirección. — ¿Guardáis algún botín a bordo? — Preguntó, con unas intenciones más que claras. No había lugar para las sutilezas, y si habían vencido, no estaría de más llevarse algún tipo de recompensa de aquel gran y bonito barco marine. Lo cierto es que ella misma con su propio poder sobre el metal podría ser capaz de buscarlo, pero había tantos elementos metálicos en el barco que podría ser una tarea un poco pesada, dando palos de ciego. Igualmente, se concentró en ello, por si acaso el buccaneer no estaba dispuesto a colaborar.

Datos Airgid




Indicaciones

Barco

NPCS

Mates de Kovacs y Ragnheidr

Mates de Netary y Umibozu

Mates de Sully, Chenai y Albert

Contenido Oculto
#27
Ragnheidr Grosdttir
Stormbreaker
El sonido de los huesos crujiendo al impactar sus nudillos contra lo del marine, afirmaron la intensidad de su movimiento, aplacando cualquier arrepentimiento con un grito poderoso que se cortó en seco al impactar contra el suelo. Todo el cuerpo de aquel enemigo descendió a todo motor. Los gases alrededor del cuerpo del bucanneer aminoraron, relajándose un poco. Su tamaño creció varios metros al ejecutar la ofensiva, algo meramente ... Bueno, producido por dejarse llevar. Algunas veces el gas sucumbía a sus sentimientos, qué remedio. Sintió como una palmada en la espalda de Nosha, algo que provocó que Ragn esbozara una sonrisa placentera, de satisfacción, pero con algún resquemor con él mismo. Quizás debido a que esperaba mucha más potencia de su parte, no parecía contento con la destructividad demostrada. Encogió su diestra, agrietando sus músculos en señal de "calentamiento".

Los brazos del revolucionario se colocaron en jarra. Las palabras de Kovacs no le decían nada, no le provocaban, ni tan siquiera parecía estar con la atención en el "rey" que gritaba desde lo más profundo del barco. — Este serrr rey ... — Susurró para el mismo cuando contempló la llegada de otro tipo, que por supuesto, no tuvo la temeridad de intervenir. — Umibozu poderrr aguantarrr más y serrr rey igual. — Le contestó al rubio, esta vez sí, mirando hacia el agujero por donde se había colado el cuerpo de Kovacs.

¡No prrreocupar! — Gritó. Después miró a los que tenía a la vista cerca, al lado de Ubben. — No matarrremos a nadie. Perrro no gustarr que seguirrr pasos nuestrros. — Su fuerza había sido puesta a prueba, que es lo que realmente estaba buscando medir. La pregunta de Airgid sobre si portaban algo de valor encima, provocó el amago de una sonrisa por parte de Ragn. Los ojos azules de nuestro amado protagonista se cerraron, algo que hacía cuando necesitaba sentir alguna cosa con su haki visión.

Efectivamente, el estado de Kovacs era pésimo, pero el de los compañeros del tipo no estaban demasiado mejor. Claramente el Escuadrón estaba a un nivel muy diferente, ¿la diferencia? que un revolucionario no era un pirata. Ni un marine. Cualquiera que le diese una vuelta al asunto, podría llegar a comprender que la lucha revolucionaria no impedía que uno fuera empático hasta con un enemigo. Al menos Ragn. — Tomarrr lo que querrrer. Yo me marcharr.— Los pies de Ragn se disolvieron en un gas violeta que lo elevaron sobre la madera varios metros.
Percepción III
KENB601
KENBUNSHOKU
Haki intermedio
Tier 6
22/11/2024
9
Costo de Haki por Turno
2
Enfriamiento
Permite al usuario percibir con precisión la presencia de otros seres vivos en un área, siendo capaz de apreciar las emociones que exterioricen y de forma superficial las hostilidades que realmente tienen. Así como estimar de forma general quién es alguien más fuerte o más débil que él. Si lo activa puede anticiparse a un ataque obteniendo para ello un bono de +10 [Reflejos].
Área: [VOLx15] metros | +10 [REF]


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#28
Asradi
Völva
¡Pero Umi! — La sorpresa de Asradi fue totalmente mayúscula cuando, tras haberle proporcionado algo de aire al chico marine, el wotan solo le soltó para, literalmente, lanzarlo por ls aires, aunque en dirección al barco del que el chico había provenido.

La pelinegra frunció el ceño ligeramente, antes de suspirar.

No seas malo con ella. — Dijo, refiriéndose a Netary y hacia la cual le dedicó una mirada no demasiado amistosa. En realidad no tenía nada contra ella. No de manera personal, pero había intentado ir a por los suyos, así que eso también lo tenía en cuenta por mucho que fuesen de la misma raza.

Tras la indicación del grandullón, Asradi comenzó a nadar a buena velocidad hacia la superficie, ganando cada vez más a medida que se acercaba y, así, impulsándose debido a esto, saltó directamente hacia el barco. Tuvo que ayudarse de los brazos, pues justo había quedado hacia el borde de la barandilla. Se apoyó ahí y, con un nuevo saltito e impulso, terminó aterrizando en cubierta donde se estaba llevando a cabo todo el percal.

O uno que ya había terminado, al parecer. Ragnheidr se iba en ese preciso momento o eso era lo que parecía, a juzgar por su aseveración y que ya estaba flotando sobre la cubierta. Airgid iba a por el botín, si es que había alguno y Ubben subía hacia el mástil principal, donde había otro de los tipos.

Parece que todo está controlado. Y Umi abajo entretenido. — Murmuró más para sí que para otra cosa.

La mirada azul de Asradi barrió el lugar. Sully había aterrizado y parecía bien. En graciosos saltitos debido a su cola, la sirena solo se aproximó y le dejó, a su lado y sin decir nada, un par de ungüentos mientras parecía afanarse en curar a una de sus camaradas.

En otro lado, había otro, Kovacs. O, más bien, había un agujero en el barco. Asradi ladeó levemente la cabeza.

No sé como terminará vuestra sirena con nuestro wotan. Pero lo que hizo fue una imprudencia. — Le mencionó a Sully, antes de continuar el camino. Más que nada para posicionarse en una posición donde pudiese vigilar y, al mismo tiempo, tener a la vista al resto del grupo. — Usa eso en tus camaradas. No es un remedio milagroso, pero servirá para sus heridas.

Asradi contempló a Chenai, que estaba siendo tratada por el joven buccaneer. Y terminó por suspirar.

Ve a por el otro, yo puedo encargarme de ella mientras mi compañera os desvalija. — Lo dijo con una tranquila sonrisa y en la que no se evidenciaban segundas intenciones, al menos. — Tengo algún conocimiento médico, así que puedo tratar sus heridas.

Le propuso.

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Virtudes y Defectos

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#29
Umibozu
El Naufragio
La situación fluyó con naturalidad, o al menos toda la que podía fluir. La tensión se palpaba en el agua. Si una corriente hubiera cruzado por allí se habría resentido como si impactase contra una montaña submarina o un arrecife de coral. Netary no parecía querer ceder a la evidencia y como la tempestad que intenta incesantemente destruir el acantilado de la Red Line, liberaba su furia inquebrantable. En sus ojos podía ver el resplandor de la determinación y la convicción en sus palabras tratando de golpear a su rival. Debía admitir que me parecía loable la lealtad a sus compañeros y su espíritu protector, pero ya quedaba patente que poco o nada podía hacer más que intentar hacer mella contra nosotros con su mirada y palabras. Desgraciadamente para ella, o quizás afortunadamente, no era alguien que cayera en provocaciones, ni acumulara rencor o venganza en mis escamas.

−Descuida-lurk. No somos asesinos-lurk.

Dejé que la sirena lanzara su ofensiva sin interrupciones. A pesar de la gran diferencia de tamaño entre ambos, apreciaba y respetaba su coraje y la trataría con respeto. Su sacrificio bien lo valía. Conocía a pocas personas o seres capaces de dar la vida por sus allegados sin tener un vínculo directo de sangre. La diferencia entre nosotros, no obstante, iba mucho más allá del tamaño. El empuje de mi último ataque me daba una idea del límite de mi rival, que tras reponerse del golpe había avanzado hasta posicionarse a quince metros de mí antes de lanzar su acuoso proyectil. Comencé a girar sobre mí mismo, liberando un sinfín de gotas de agua que buscarían bloquear el ataque de la sirena y devolverle parte del daño que pretendía infligirme. Ambos ataques colisionarían, pero el mío saldría victorioso infligiéndole daño a Netary. Tras ello me quedaría mirando a la sirena de nuevo, esperando su próximo movimiento para reaccionar a él.
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Cool Downs

VyD

Inventario
#30


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