Hay rumores sobre…
... que una banda pirata vegana, y otra de maestros pizzeros están enfrentados en el East Blue.
Tema cerrado 
[Aventura] [T4] Desapariciones en Loguetown 2
Dharkel
-
Dharkel continuó caminando lentamente hacia Garret mientras daba otra larga calada al cigarrillo que se posaba entre sus labios. La seguridad y la firmeza de sus pasos eran impropios de la situación y, aunque aquel lugar se tratase de un sitio destinado tan solo a la alta alcurnia, estaba acostumbrado a tratar con el hedor de la corrupción. Un hedor que, si la información de aquel noble caído en desgracia era correcta, llegaría hasta los propios cimientos de la organización. Con esa información de su mano y rogándole a su diosa una intervención divina se frenó a un par de metros del guardia.

- Me envía Walsh…

Tiró el cigarro al suelo con fingida pereza, bajando la mirada hasta los restos aún humeantes mientras analizaba rápidamente al sujeto que tenía frente a sí de brazos cruzados. Una pistola alojada a un lado del cinto, debido a la cercanía del encuentro probablemente no le fuese útil. En el otro extremo de la cintura descansaba un cuchillo que, si bien no parecía suponer una gran amenaza, en las manos adecuadas podría llegar a ser un arma letal, especialmente en las distancias cortas. Dharkel dio otro paso más al frente, pisando el cigarro que instantes antes había tirado, encarándose al matón.

- Garret, amigo… - Negó con la cabeza un par de veces -. No me gustaría estar en tu situación. Sabes que no le gusta que le hagan esperar – dijo esbozando media sonrisa mientras sus dedos índice y corazón de la mano izquierda acariciaban sutilmente el mango de la katana.

Si acertaba en su intento de intimidación, Dharkel podría entrar sin mayores problemas dentro del edificio. Sus ropas diferían con las esperadas por un cliente, por lo que esperaba al menos poder camuflarse como uno de los soldados de la organización. Por el contrario, si se equivocaba probablemente haría saltar las alarmas del club, pero al menos habría conseguido agitar el avispero y que la rata que llevaban tanto tiempo buscando saliese de su escondite. Aquello sería mucho más fácil con la ayuda de Rocket y Lemon, pero ni si quiera sabía si finalmente habían abandonado el plan.

Resumen
#31
Jack Silver
-
Club Plut-0, Loguetown
Día 13, Verano del año 724

La tensión en el ambiente parecía haberse intensificado, como si el mismo aire del Plut-0 llevara consigo el peso de secretos demasiado peligrosos para ser revelados. Cada uno de vosotros, en vuestros respectivos rincones, seguía tratando de descifrar el misterio que se ocultaba tras estas paredes, mientras los minutos se deslizaban como granos de arena en un reloj que parecía estar a punto de agotarse.



Las voces detrás de la puerta se habían vuelto menos constantes, y finalmente, se escucharon sonidos de movimiento: sillas arrastrándose y pasos acercándose a la puerta. Las figuras dentro del despacho parecían estar terminando su conversación.

—Bien, me encargaré de todo. Asegúrate de que el resto esté listo para la llegada al puerto —dijo una voz, claramente la del hombre con autoridad.

Un murmullo de asentimiento vino de su interlocutor, y poco después, la puerta se abrió. Desde tu escondite, observaste cómo uno de los hombres salía del despacho: alto, corpulento, con un porte que emanaba poder. Un guardaespaldas lo seguía de cerca, con movimientos que revelaban su entrenamiento. Sin intercambiar una sola palabra, ambos comenzaron a caminar por el pasillo, dirigiéndose hacia el fondo.

El hombre que salió coincidía con la voz que habías estado escuchando. Aunque no se identificó como tal, todo apuntaba a que era el responsable del transporte mencionado antes, el que debía encargarse del puerto. Si había algo que valiera la pena investigar, seguramente estaba relacionado con él.

Tus opciones son bastante claras: puedes seguirlo, aprovechando tu tamaño y habilidades para mantenerte oculto, o permanecer en tu escondite y dejar que se marche, quizás buscando más pistas dentro del despacho. Sin embargo, si pierdes su rastro, podrías estar dejando escapar una gran oportunidad.

La decisión no es fácil, pero el tiempo sigue corriendo. Desde tu posición, puedes percibir su avance por el pasillo. También sientes que el trabajador que casi te descubre antes sigue rondando por la zona, complicando aún más cualquier movimiento imprudente.



El guardia frente a ti no parecía completamente convencido de tu intento por intimidarlo, pero tampoco podía descartarlo. Garret entrecerró los ojos, reflejando su desconfianza en cada línea de su rostro mientras daba un paso adelante, ajustándose la chaqueta como si estuviera preparándose para algo.

—¿Walsh, dices? —murmuró, con un tono que oscilaba entre la cautela y el interés. Sus ojos se movieron brevemente hacia la empuñadura de tu katana antes de volver a tu rostro—. Si realmente te envía él, ¿por qué no se ha presentado? Esto no funciona así y el jefe está muy cabreado.

El hombre claramente dudaba, pero no parecía dispuesto a hacer sonar ninguna alarma todavía. Sin embargo, tampoco daba señales de que fuese a dejarte entrar sin una prueba más contundente de tu historia... o algo que compensara el riesgo que corría al hacerlo.

El ambiente en el callejón seguía siendo opresivo, con el débil sonido de las voces y la música que llegaban desde dentro del club mezclándose con el ruido lejano de la ciudad. Garret mantenía su postura, cruzando los brazos mientras sus ojos no se apartaban de ti, como si tratara de desentrañar tus intenciones con cada segundo que pasaba.

Tendrás que decidir cómo proceder: insistir en tu historia, intentar negociar, o quizás buscar otra estrategia antes de que la paciencia del guardia se agote. La presión estaba aumentando, pero las posibilidades seguían abiertas.



Información
#32
Dharkel
-
El corazón de Dharkel se aceleró brevemente ante las sospechas del hombre. Un hombre que parecía haber desaparecido incluso de su propia organización sin dejar rastro. No era raro ver a matones arrepentidos tras un prolongado período de sufrimiento emocional o con un miedo lo suficientemente fuerte por haber fallado en su cometido, sin poder entregar las recompensas prometidas a un superior que no dudaría en aplastarle como la alimaña que era. O simplemente llegaba tarde. No obstante descartó la última opción, decantándose por la huida tras el fracaso de Walsh las noches anteriores, especialmente si realmente la corrupción del club llegaba hasta las altas esferas de Loguetown.

El espadachín trató de recuperar el acompasado y calmado ritmo de su corazón e intentó acercarse al guardia con una seguridad y confianzas renovabas, pasándole el brazo que previamente coqueteaba con la katana por los hombros y haciendo aparecer una reluciente moneda entre sus afilados dedos, frente a sus ojos.

- Efectivamente, esto no funciona así… - dijo bajando la voz casi a un susurro, tratando de hablarle prácticamente al oído -. Si no se ha presentado es porque tiene asuntos más importantes de los que ocuparse. Piensa – recalcó mientras movía la moneda entre sus dedos -. ¿Quién te crees que está aquí para sustituir a Walsh en esta noche tan bonita y llena de misterio? ¿Qué crees que opinará el jefe si sigues insistiendo en hacerle perder su preciado tiempo?

Si bien era cierto que Walsh era un cabo pendiente que tendría que atar antes o después, también lo era que había tenido tiempo de sobra para escapara de la isla y forjarse una nueva identidad. Frente a él se encontraba un botín más grande e imponente. La información que podría obtener si consiguiese infiltrarse entre las filas de la organización como un soldado más podría parecer insuficiente, pero sin duda podría llegar a ser clave para él y su tripulación, especialmente si el negocio estaba vinculado a los Blackmore. Aunque por el momento tan solo era una conjetura.

- ¿Cuánto tiempo llevas vigilando esta puerta? ¿No estás cansado de hacer lo mismo todas las noches? ¿No te gustaría un puesto de mayor responsabilidad? Un atisbo de lo que podría ser tuyo si te portas bien… - dijo lanzando la moneda al aire.

Resumen
#33
Rocket Raccoon
Rocket
Las posibilidades eran muchas, y justo en ese momento, me parecían infinitas. Había logrado ocultarme exitosamente, a solo uno o dos metros de donde todo ocurría, y la adrenalina me hacía ver caminos que tal vez ni siquiera existían. Quizás exageraba. Bueno, no quizás, lo hacía. Pero así funcionaba mi cabeza en situaciones como esta: mil escenarios posibles, y todos demandando atención al mismo tiempo.

Podría haber actuado en el instante. Por ejemplo, podría haber saltado sobre el empleado, silenciarlo antes de que abriera la boca y desaparecer su cuerpo entre las sombras. Fácil, limpio… pero problemático. Porque tarde o temprano, los de la habitación se preguntarían: ''¿Dónde diablos está nuestro trago?'' Y ese era un interrogante que no quería que rondara por aquí.

¿Y si me hacía pasar por el camarero? Podría haber entrado con la bandeja en mano, improvisando una actuación que, modestia aparte, no habría estado nada mal. Claro, el plan sonaba interesante hasta que recordé que en este tipo de lugares, nada se dejaba al azar. ¿Y si esos dos eran los que contrataban al personal? ¿Qué tal si cada camarero pasaba por un maldito casting y yo era un desconocido total? ¿O, peor aún, si solo los veteranos del lugar podían servirles? Conociendo a los peces gordos, seguro tenían un sistema de jerarquía donde el novato del día jamás se acercaría a ellos.

Me mantuve donde estaba, permitiendo que mi mente explorara cada posibilidad, descartando las imprudentes y aferrándome a la paciencia. Las sombras eran mi aliada en esta partida, y hasta ahora, iban ganando.

Los pasos resonaban en el pasillo, un eco que parecía sincronizarse con mi latido acelerado. Desde mi escondite, apenas me moví, dejando que mis ojos siguieran las figuras que emergían del despacho. El primero era un tipo grande, corpulento, con un aire de autoridad que no dejaba dudas: este era el pez gordo. Su mera presencia hacía que el espacio a su alrededor pareciera encogerse. Detrás de él, un guardaespaldas que caminaba con precisión letal, sus movimientos gritando entrenamiento profesional. 'Nop, aquí no se pelea Rocket'. Me detuve a pensar, intentando ser responsable en mis actos.

Casi podía escuchar el crujir de mi cerebro procesando la estrategia. Mi instinto me gritaba una sola palabra: 'Síguelos.' Sabía que no podía simplemente caminar tras ellos como si nada. No en un lugar como este, donde cada sombra tenía ojos y cada paso en falso podía acabar con la noche en un desastre. Pero mi tamaño y habilidad para moverme como un fantasma en estos entornos me daban una ventaja que ellos no tenían. Y tenia que hacerlos, ya que estas nuevas figuras eran las que habían pasado a ser parte de mi cacería. El Walsh, bueno, que se encarguen los muchachos. O quizás les llame después.

Las cajas, que habian logrado ser un refugio temporal bastante bueno, comenzaban a quedar en el olvido una vez mis silenciosas pisadas comenzaban su marcha para seguir a ese par. A medida que los seguía, la conversación que había escuchado resonaba en mi mente: el puerto, el transporte, algo importante que iba a pasar antes del amanecer. Ese corpulento debía ser la clave de todo este embrollo, y si lograba mantenerme cerca el tiempo suficiente, quizá pudiera descubrir algo más. 'Debo avisar a los demás, hay un ligero cambio de planes... o muy tocho en realidad. Espero que el sonido de abajo sea suficiente para tapar mi voz.'

-BIRIBIRBIBIRBIRBIRI- Tome mi pequeño denden mushi, y opté por hacer una llamada a cada uno. Hablaba despacio y con silencio, murmurándole al aparato.
-Cambio de planes, pez gordo en la mira. Parece que Walsh no está aquí. Joder eh.- Me tapaba la boca con la mano al momento de soltar esas muletillas tan molestas. -Puerto, un cargament, joder eh.- Nuevamente, mi mano libre se dirigía a mi boca. Todas las frases eran cortas y parecian estar en clave, no queria hablar mucho y que asi las posibilidades de ser escuchado aumentasen. 
-BRI- Terminaba la llamada.

Datos

Resumen
#34
Jack Silver
-
Club Plut-0, Loguetown
Día 13, Verano del año 724

El ambiente en el Plut-0 seguía cargado de tensión, un telón de penumbra y secretos que parecía envolver a todos los que se movían entre sus sombras. Cada decisión, cada paso, os acercaba más a un desenlace que, aunque incierto, prometía revelar la oscura verdad que yacía en el corazón de este lugar.



Rocket, desde tu posición, tus movimientos eran rápidos pero calculados. Las figuras que acababan de salir del despacho avanzaban con calma, como si el pasillo les perteneciera. El hombre corpulento que lideraba la marcha irradiaba autoridad en cada paso, su porte seguro y la mirada decidida dejaban claro que estaba acostumbrado a llevar la voz cantante. Vestía un traje oscuro perfectamente ajustado, sus hombros anchos y la ligera prominencia de su abdomen hablaban de alguien que había disfrutado de una vida acomodada pero no carente de fuerza.

Detrás de él, su guardaespaldas mantenía una distancia prudente, caminando con una precisión que delataba un entrenamiento meticuloso. Llevaba un arma visible al cinto y sus ojos parecían escanear cada rincón del pasillo, atentos a cualquier posible amenaza.

Te deslizas entre las sombras, con pasos que apenas rozan el suelo mientras los sigues. Sabes que un movimiento en falso podría arruinarlo todo, pero tu experiencia y tu tamaño juegan a tu favor. Al llegar al final del pasillo, ambos hombres giran hacia una escalera que desciende hacia lo que parece ser una salida del club.

Aprovechas un momento de silencio para sacar tu Den Den Mushi y marcar rápidamente el número de tus compañeros. Con voz baja y cautelosa, envias un mensaje directo:

—Cambio de planes… pez gordo en la mira. Parece que Walsh no está aquí. Joder eh… puerto, un cargamento, joder eh… —las palabras cortas y casi en clave fueron suficientes para transmitir la información antes de cortar la llamada.

Guardas el Den Den Mushi justo a tiempo para continuar siguiéndolos. Al final de la escalera, una puerta metálica se abre, y ambos hombres salen al callejón trasero.



Dharkel, la paciencia de Garret parecía comenzar a ceder ante tus palabras. Su mirada desconfiada había empezado a suavizarse, y aunque no parecía completamente convencido, el brillo en sus ojos delataba que tus palabras estaban calando.

—¿Un ascenso? —murmuró, como si estuviera saboreando la idea. Su postura se relajó apenas un poco, pero aún mantenía una expresión cautelosa.

Justo cuando parecía que estabas a punto de inclinar la balanza a tu favor, un sonido familiar y fuera de lugar rompió el momento. Tu Den Den Mushi comenzó a vibrar y emitir su característico tono.

Garret frunció el ceño, con su atención desviándose hacia el sonido.

—¿Eso es…? —comenzó a decir, pero sus palabras quedaron suspendidas en el aire mientras sacas el aparato y lo llevas a tu oído... Si es que decides contestar.

La voz de Rocket resonó en el pequeño receptor, baja pero clara:

—Cambio de planes… pez gordo en la mira. Parece que Walsh no está aquí. Joder eh… puerto, un cargamento, joder eh…

Antes de que pudieras procesar completamente el mensaje, la puerta metálica detrás de Garret se abrió con un chirrido. Ambos os giráis al mismo tiempo, y lo que ves te deja momentáneamente sorprendido.

Por la puerta salieron dos figuras: un hombre corpulento de traje oscuro, con un porte que irradiaba autoridad, seguido de cerca por un guardaespaldas con movimientos calculados. El primero se detuvo un instante al verte, con la mirada fija en ti como si intentara evaluarte.

—¿Qué está pasando aquí, Garret? —preguntó con un tono grave, deslizándose por el callejón con calma pero con una presencia imposible de ignorar.

Garret, visiblemente nervioso, enderezó su postura y tartamudeó una respuesta.

—Nada, señor… este hombre dice que lo envía Walsh.

El corpulento hombre ladeó la cabeza, y su mirada volvió a ti con renovado interés, mientras detrás de él, en las sombras del pasillo al otro lado de la puerta aún entreabierta, un pequeño mapache permanecía oculto, observando la escena que acababa de desarrollarse frente a él.



Información
#35
Dharkel
-
Cuando parecía que finalmente tenía a Garret en la palma de su mano, el Den Den Mushi comenzó a sonar, acompañando la melodía con una molesta vibración que convertía aquel aparato en algo que difícilmente pasaría desapercibido.
 
- Un segundo – dijo mientras hacía desaparecer la moneda entre sus dedos una última vez y se alejaba un par de metros.
 
Tan solo un selecto grupo de personas tenía acceso al Den Den Mushi de Dharkel, siendo principalmente miembros de su propia tripulación. Pero que ya estuviesen en la isla eran malas noticias, al menos según los tiempos previstos. Con una mezcla de cautela y preocupación descolgó el aparato y se lo llevó al oído.
 
<< ¿Rocket? >>, pensó al escuchar la peculiar coletilla al finalizar cada frase.
 
Pero el tiempo se había convertido en su enemigo y su diosa parecía haber considerado insuficiente el tributo, pues la puerta que custodiaba Garret se abrió de par en par dejando escapar un molesto quejido. No había tenido tiempo aún de asimilar las palabras que habían salido del caracol cuando por el marco de la puerta emergieron dos figuras imponentes. La primera: un hombre con un traje digno de estudio. Dharkel se cuestionó brevemente cuál sería la calidad de la tela y la técnica del corte; la segunda: otro hombre, un poco más pequeño que el anterior, que se movía con una precisión sobrehumana.
 
Sin mucha sorpresa, el portero perdió la compostura al enfrentarse a un hombre que con paso sereno se deslizó por el callejón hasta llegar a ellos, delatando al espadachín en el proceso. Dharkel tragó saliva y su propio orgullo. Quizás podría abatir a uno de ellos antes de que los otros se le echasen encima, pero no era el objetivo de la misión y las probabilidades estaban en su contra. Especialmente sin saber el personal de la organización que permanecería oculto tras los muros del club.
 
- ¡Es un placer conocerle, señor! – Exclamó mientras hacía una reverencia en dirección al trajeado, mordiéndose internamente el labio para recordarse una vez más por qué estaba allí.
 
Dharkel una vez más había decidido jugársela. No sabía quiénes eran aquellos hombres, pero al menos parecían tener un rango superior en la organización al que poseía Garret, por lo que la ambigüedad quizás podría a llegar a ser su amiga en esta ocasión. No obstante, descartó la idea de que fuese el pez gordo del que Rocket había intentando advertirle. Si se trataba de una autoridad superior dentro de la organización no tendría necesidad de salir por la puerta trasera. O al menos eso llegó a pensar el espadachín.
 
- Me envía Walsh. Me lo encontré malherido hace un par de noches tras volver de visitar a un familiar que vive en el Reino de Oykot. No ha sido hasta hace unas horas que finalmente ha despertado y me ha contado lo ocurrido. Es por eso que quería verle con urgencia – justificó apresuradamente.
 
Estudió momentáneamente a los hombres, buscando algún indicio que indicase si su historia estaba siendo creíble o por el contrario tendría que salir corriendo y abandonar la zona hasta que las cosas se calmasen y su rostro pasase a ser un recuerdo difuso para los presentes. Tampoco sabía cuál era la situación de Walsh, por lo que su mentira tenía altas probabilidades de no ser efectiva.
 
- Al parecer un espadachín misterioso vestido de mendigo se deshizo de todo el grupo que lideraba Walsh cuando se dirigían a recoger los… recursos necesarios para la operación, por así decirlo. He venido a informaros tan pronto he tenido la información.
 
Hizo una breve pausa mientras con fingido nerviosismo rebuscaba entre sus bolsillos la pitillera. Cuando finalmente la encontró se llevó un cigarro a la boca y la extendió al frente, ofreciéndosela al trajeado y a su guardaespaldas.
 
- Al igual que estos cigarros, os ofrezco mis servicios para lo que dispongáis, incluyendo el rastreo y la rescisión vital de la molesta cucaracha que parece rondar los barrios pobres. Sé que no es mucho, pero es todo cuanto puedo ofrecer.
 
El humo inundó los pulmones de Dharkel una vez más.
 
Resumen
#36
Rocket Raccoon
Rocket
'Maldito Lemon…' No tenía dudas de que ese desgraciado se la estaba pasando en grande con las putas a las que fue a ver. 'Pude haberlo adivinado desde el principio.' De los dos den den mushi con los que intenté comunicarme, solo uno de ellos fue el que respondió. El pequeño caracol que llevaba Dharkel fue el que logro conectar la línea. 'Suerte que me diese su den den fuera de la taberna'. No hubo charla, ni preguntas, ni tiempo para cortesías. Solo solté la información que había reunido y, tras unos segundos de silencio, ambos den den volvieron a cerrar sus ojitos y cayeron en su letargo habitual.

Chasquee la lengua, guardando el aparato con un susurro de fastidio. 'Bueh, ya luego me las arreglo con el cabezón de Lemon…' Si quería perder el tiempo en sus desvaríos, que lo hiciera. Yo tenía cosas más importantes que atender. 

Los dos tipos que seguía aún estaban en la mira, avanzando con pasos pesados por el pasillo, y yo no tenía intención de perderlos de vista. Aún no. Ajusté mi postura, mis sentidos afilados al máximo. Ya habría tiempo para pelearme con ese idiota después. Por ahora, mi prioridad era seguirlos sin que notaran la presencia de un pequeño y molesto mapache tras sus espaldas, que al contrario de ellos, mis pasos eran totalmente suaves y silenciosos. ''Stealth''

Traté de orientarme lo mejor posible en aquel laberinto de pasillos y puertas. No tenía ni la más remota idea de cómo estaba distribuido este maldito edificio por dentro, pero algo sí entendía: el espacio en el que me movía, los ejes, las dimensiones. Y con eso me bastaba. Sin siquiera saberlo, esos dos me estaban guiando hacia una salida en la parte trasera del local. 'Que raro. ¿Por qué salir por detrás?' No era difícil adivinarlo tras varios segundos pensándolo. No querían llamar la atención. Si atravesaban la entrada principal, cientos de ojos podrían posarse sobre ellos, ralentizándolos con saludos innecesarios o preguntas indeseadas. No, estos tipos preferían la discreción.

Mis sospechas se confirmaron al verlos descender por una larga escalera que conducía a una puerta metálica. Al abrirla, el exterior se reveló ante mí: un callejón sombrío, uno de los tantos que rodeaban Plut-0. Pero antes de que pudiera darme una palmadita mental por mi impecable deducción, algo me sorprendió. O mejor dicho… alguien.

Ahí estaba Dharkel, el puto espadachín, he. De pie justo detrás de la gran puerta que separaba el callejón del interior del local. 'Puta casualidad, hehe, con razón ni hubo intercambio de palabras en el den den' No pude evitar reírme por dentro, aunque mantuve la compostura en mi escondite, envuelto en la negrura de una esquina donde la luz no alcanzaba. La oscuridad, como siempre, seguía siendo mi aliada. Pero no estaba solo, había alguien con él, y parecía ser la vigilancia de esta parte posterior del club. 'Protección por detrás y por delante... Bueno, espero haya entendido la info que le pasé...' Creo que mi mensaje había sido totalmente claro. Si es verdad que las palabras fueron cortas, pero creo que precisas.  

'Bien, sabe que Walsh no vino y lo usó en beneficio. Un punto para el mapache joder.' Celebraba internamente. Debía confiar en mi camarada y en que podría resolver esta situación sin tener que llevar su mano a su arma de filo. Lo vi dialogando con tranquilidad, por lo menos eso parecía desde mi posición. Creo que es factible decir que la situación está bastante a favor de nosotros dos. Ellos son 3, sí... pero ellos no saben que estoy aquí, así que podría silenciarme a uno de ellos con rapidez. Y Dharkel sabe aguantar ostias, por lo menos hasta que yo termine lo mío. Pero el man seguía hablando y soltando una mentira tras otra, jeje, el puto perro sabe las suyas. Así que deje que siguiera con lo suyo, a ver hasta donde llegaba esto.

Mientras tanto, no dejaría que el azar de mi compañero definiera del todo lo que estaba sucediendo en este momento. Si la vaina se iba a la verga, debía de prepararme. Seguía ahí oculto, por lo que seguía siendo un as bajo la manga de Dharkel, un as que ni él sabía que tenia. Pero ahí estaba, una daga en la sombra. Bueno, en este caso un shuriken cuyo cada filo de la estrella parecía querer acción... pero debía ser cauteloso. Tenia al guardaespaldas de mi presa, justo en frente, obviamente vigilando su espalda. Así que así tal cual, era una presa fácil. 

Datos

Resumen
#37
Jack Silver
-
Club Plut-0, Loguetown
Día 13, Verano del año 724

El silencio que siguió a las palabras de Dharkel fue pesado, una sombra densa que pareció detener el tiempo por un instante. Los ojos del hombre trajeado se entrecerraron apenas, evaluándolo con la precisión de alguien acostumbrado a detectar mentiras.

Rocket, oculto en la penumbra, sintió que la tensión en el aire se tensaba como una cuerda a punto de romperse.

Pero entonces, el hombre exhaló pesadamente, pasándose una mano por el rostro con un gesto de irritación contenida.

—Hay que joderse… lo que nos faltaba —murmuró, chasqueando la lengua.

Su mirada volvió a posarse en Dharkel, y su tono se volvió más grave.

—¿Tienes idea de la cantidad de problemas que nos ha causado la desaparición de Walsh?

Garret, hasta ahora rígido, tragó saliva y bajó la mirada, claramente incómodo.

—Si el jefe no está contento, todos tenemos problemas… y créeme, ahora mismo no está nada contento.

El hombre revisó su reloj de bolsillo y suspiró con fastidio.

—Se suponía que Walsh debía encargarse de la mercancía en el puerto. Ahora, gracias a su incompetencia, me toca a mí limpiar su desastre.

El ambiente pareció volverse más frío cuando levantó la vista una vez más, clavando sus ojos en Dharkel.

—Dienteoro no pasará esto por alto.

El nombre quedó suspendido en el aire como una sentencia. Garret se removió incómodo, y Rocket, aún oculto, pudo notar cómo la simple mención de aquel hombre cargaba la atmósfera con una sensación diferente, más densa. El trajeado se alisó el traje con un gesto meticuloso.

—Si eres uno de los matones de Walsh, entonces ya sabes lo que pasa con los que meten la nariz donde no deben.

Su tono era tan frío como una hoja de cuchillo afilada. No necesitaba decir nada más: esa advertencia era una amenaza velada, pero definitiva.

—Desaparece de mi vista si no quieres acabar como él.

Sin más, giró sobre sus talones y comenzó a caminar hacia la salida del callejón, seguido de cerca por su guardaespaldas.

Garret, visiblemente más nervioso que antes, miró a Dharkel y murmuró:

—Será mejor que te vayas.

Rocket, desde su escondite, observó cómo los dos hombres comenzaron a alejarse en la oscuridad. No había señales de que sospecharan de él. Por ahora.

Aunque el plan no había salido como estaba previsto, habían conseguido bastante: la confirmación de que Walsh estaba fuera del tablero, que el puerto era el centro de la operación y que alguien llamado Dienteoro estaba detrás de todo esto. Pero si querían salir con vida, debían moverse ya.



Información
#38
Dharkel
-
El tiempo se ralentizó unos segundos que para Dharkel se sintieron como horas. La incertidumbre de si había dicho las palabras adecuadas. El silencio del hombre trajeado, el cual había tornado su mirada analizante, tratando de desentrañar el engaño del espadachín. Su vida e integridad física una vez más pendiente del frágil y fino hilo de la mentira. Tan solo tenía un mensaje de Rocket. Sin ninguna señal de Lemon. Estaba solo frente al peligro, un sentimiento al que por muchos años que pasasen, no se terminaba de acostumbrar.
 
<< Al menos alguien valora el delicado balance que requiere mi trabajo… >>, pensó acordándose de su capitán, el único miembro de los Pirate Bizarre Adventure que parecía entender la importancia de la información y los peligros que en ocasiones conllevaba obtenerla.
 
Finalmente, el hombre de impecable traje rompió el silencio, una vez su juicio hubo finalizado. Dharkel reprimió una mueca al comprender la situación. Si bien era cierto que estaba tratando de mejorar como persona, de ser honesto y, evitar el engaño y la manipulación de ser posible, también lo era que los años de experiencia hacían de la mentira un acto reflejo, especialmente en situaciones delicadas como la que estaba viviendo.
 
Esperó pacientemente, tratando de controlar su respiración mediante calculadas caladas a su cigarro, hasta que la situación se resolvió ella sola, sin necesidad de mayor intervención por su parte y obteniendo la siguiente pieza de información para completar el rompecabezas: Dienteoro. Aquel sería su nuevo objetivo tras la desaparición de Walsh, el cual, después de todo, parecía no ser más que un simple matón venido a más.
 
Dharkel asintió en silencio ante la amenaza del hombre y cuando emprendieron su camino hacia la salida del callejón vio observó una pequeña figura entre las sombras de una puerta aún abierta. En la misma puerta por la que momentos antes se había intentado infiltrar se encontraba Rocket, su compañero en Loguetown desde que todo aquello había empezado, dispuesto a emprender la ofensiva.
 
El espadachín hizo un leve y sutil gesto con la cabeza y su propio rostro, tratando de indicarle que no se apresurara, que todo estaba bien. Pero carecían todavía de la sincronización que las aventuras vividas en conjunto, por lo que no estaba seguro de que Rocket entendiese el mensaje.
 
- Gracias por tu tiempo. Parece ser que el jefe efectivamente no estaba contento – dijo casi en un susurro -. ¿Tienes un Den Den Mushi desde el que te pueda contactar si surge alguna oportunidad… llamémosla empresarial? Solo si estás interesado claro.
 
Estaba intentando ganar tiempo despistando a Garret para que Rocket abandonase finalmente el edificio, pero sabía que no podía agotar la paciencia de aquel, especialmente después de la tensa situación que se había dado. Si su compañero no salía a tiempo tendría que abandonarle a su suerte. Si había sido capaz de recorrer las entrañas de aquel club, tenía claro que no tendría problema en volver a hacerlo.
 
- Cuando terminemos el trabajo nos podemos reunir para tomarnos unas jarras de cerveza – dijo antes de comenzar a caminar para salir del callejón y abandonar el barrio rico.
 
Una vez más, estaba tratando de mandar un mensaje dirigido a Rocket, el siguiente punto de reunión para poner la información obtenida en común y planear el siguiente movimiento. El Trago del Marinero parecía un buen sitio en el que volver a reposar las ideas.
 
Resumen
#39
Rocket Raccoon
Rocket
El mundo a mi alrededor se movía a su propio ritmo, pero el corazón de este pequeño mapache latía en una cadencia pausada, medida. No porque estuviera tranquilo, ni de coñas, sino porque había aprendido a controlar mi pulso en momentos como este. 'No es la primera vez que somos minoría... pero mejor no metamos la pata' La situación podría cambiar en cualquier momento, pero necesitaba a esta gente con vida y mejor aún, que ni siquiera supieran de qué estuve ahí. La adrenalina podía ser una aliada o un enemigo, y siempre prefería usarla a mi favor. Cada respiración era calculada, cada parpadeo sincronizado con la mínima alteración del entorno. Mis músculos, tensos, pero listos, esperaban la orden. No había prisa. No todavía. Parecía que mi camarada podía mantener la situación bajo control con sus palabras.

El aire que había en esta pequeña estancia que separaba el callejón de afuera con el club se sentía denso, cargado de una electricidad invisible que me mantenía anclado en mi escondite, observando, analizando. Como un depredador acechando a su presa. 'Tendría que acabar rápido con este guardaespaldas...' Cualquier movimiento antes de tiempo y todo se iría al carajo. Un solo error, una respiración más fuerte de lo necesario, y perdería la ventaja que tanto se había esforzado en ganar.

Así que esperaba.

La conversación entre los tres seguía más o menos un rumbo algo tenso, el otro guardia de seguridad parecía estar a punto de incluso pedir disculpas por algo que quién sabe habrá hecho. Y Dharkel, bueno, era consiente de que su temple podría manejar la situación sin que llegase a mayores. Más allá de lo ocurrido en la taberna con Lemon, la situación no logró pasar a algo más grave por lo bien manejada de la situación. Y parecía que aquí pasaba lo mismo, ya que el jefe de todo este merengue parecía bajar la guardia por un segundo, y justo ese segundo fue oro para mis oídos. Sabía que Dharkel también lo había captado. Un tal ''Dienteoro'' se quedaría grabado en nuestras mentes, era un nuevo objetivo, una nueva presa. Joder, tres presas el día de hoy, y no he acabado con ninguna.

Mantenerme quieto nunca había sido mi fuerte. Pero en este momento, mi instinto me gritaba que esperara… o, mejor dicho, alguien más lo hacía. Desde mi escondite, entre las sombras que me envolvían como una segunda piel, vi a Dharkel. No necesitaba mucho para entender lo que estaba pasando: él estaba frente a esos tipos, hablando, manejando la situación a su manera. Podía ver la tensión en sus hombros, la forma en que cada uno de sus movimientos estaba medido. Mi primer impulso fue prepararme para saltar, para descargar sobre esos cabrones una lluvia de plomo y filos antes de que siquiera pudieran reaccionar. Pero entonces, el espadachín me miró. Un gesto sutil, apenas un leve movimiento de su cabeza, lo suficientemente discreto para que solo yo lo captara.

Fruncí el ceño y aferré los dedos a la pared junto a mí. No porque no lo entendiera, sino porque odiaba tener que contenerme. Mi pulso seguía estable, mi respiración controlada. El momento de actuar no había llegado, y si había algo que sabía hacer bien, además de disparar, era esperar el momento exacto para hacerlo. Momento que nunca llegaría. Hoy no iba a derramar ni una gota de sangre en el Plot-0, por lo menos no por mi parte. El dúo del jefe y su guardaespaldas parecía marchar hacia afuera del club, dejando entonces la estancia. ¿Qué debía hacer ahora? Atacar al guardia o dejarlo así sin más... viendo los gestos de Dharkel, no pareciera que estuviese por la labor de armar líos por aquí. 

Los dos tipos desaparecieron en la oscuridad del callejón, dejando solo al guardia frente a Dharkel. Desde mi posición, todavía cubierto por la sombra de la puerta, lo vi relajarse apenas, aunque su postura seguía siendo la de alguien que no bajaba la guardia del todo. Un perro bien entrenado, y uno bien viejo el desgraciado.

Entonces, Dharkel habló. Su tono era lo bastante casual como para hacerle creer al otro que no había nada raro aquí. Un comentario por aquí, una pregunta por allá, y en cuestión de segundos el guardia ya estaba enfocado en él. Ese era mi momento. Mi cuerpo se deslizó entre las sombras con la precisión de alguien que ha hecho esto decenas de veces. No, cientos. Es más, nada de eso, miles de veces en realidad. No había prisa en mis movimientos, solo fluidez. Un paso a la vez, midiendo cada uno para no hacer ruido. El guardia no podía verme. No podía oírme. Y mientras Dharkel seguía con su actuación, yo avanzaba, deslizándome fuera de su campo de visión.

No me detuve hasta que estuve lo bastante lejos como para que un movimiento en falso no me delatara. Entonces, respiré hondo y seguí adelante. Era libre. Pero la noche no iba a terminar ahí, claro que no. ''Dienteoro''. 'Bueno, vamos a la taberna pues.'

Resumen
#40
Tema cerrado 


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: