¿Sabías que…?
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[Aventura] ¿Qué podría salir mal? [T4]
Marvolath
-
Las calles se iban llenando a medida que se adentraban en la ciudad de camino a los barrios de ocio nocturno en los que se encontraba el casino. Gente de toda clase y tipo se reunía frente a locales, o deambulaba por las cada vez más abarrotadas calles. Aunque el gentío y el ruido le resultaban molestos, le tranquilizó saber que pasarían desapercibidos entre la multitud, y que nadie se fijaría en ellos ahora que eran tres entre decenas.

El interior del casino le repugnó. Le recordó a esa clase de mansión de familia venida a menos que tan bien conocía, con lujos caducados que intentan imitar el estilo de vida de los ricos sin poder llegar a tanto. Una mediocridad que engañaba a los incautos que, persiguiendo una vida con esos lujos, malgastaban más dinero del que se podían permitir en juegos amañados. Mantuvo la vista al frente, mostrándose distante e indiferente, centrado en su objetivo. Por suerte, Silver parecía moverse con soltura en aquel lugar, y la presencia de Balagus era suficiente para abrirles camino sin chocar continuamente con rodillas, por lo que pronto estaban descendiendo unas escaleras que daban paso a la antesala.

Era evidente que aquella sala no era para ellos y, fiel a su papel, evitó dedicar más de un segundo al grupo que allí esperaba. Escuchó indiferente el aviso del guardia, con la misma mirada insolente que muchos nobles y ricachones le habían dedicado a él en el pasado. Después, tras un rápido vistazo a la sala se volvió hacia Balagus, y le habló con un tono de reproche lo suficientemente alto como para que pudieran escucharlo los guardias:

- Escúchame bien, mucho-músculo. Ni se te ocurra empacharte y emborracharte otra vez. Si no eres capaz de controlarte ten la suficiente inteligencia como para salir afuera. Pero no a buscar comida y bebida. ¿Has entendido?

Sabía bien que aquellas palabras irritarían a Balagus, pero confiaba en que éste entendiera que sólo pretendía darle una excusa para abandonar la sala si necesitaba usar el Den Den mushi para fingir la emboscada. Y si no lo entendía, al menos esperaba que aguardase hasta estar solos para enfadarse.

Sin dedicarle más tiempo ni atención, se adentró en la sala de la subasta, acompañado de Silver.

Resumen
#31
Balagus
-
Según el grupo fue dejando atrás los silenciosos y oscuros muelles del puerto y adentrándose en distritos más comerciales y nocturnos, Balagus no tardó en recobrar su usual apatía y desagrado, con un ceño permanentemente fruncido y una mueca de las que iniciaban peleas multitudinarias en los bares. Su rechazo hacia la civilización, y más aún a aquella cara de la misma, llena de engaños, excesos, trucos e hipocresía.
 
Las palabras de Marvolath aún pesaban sobre él, logrando contener su mal humor por estar en un sitio como aquel: “Cree que todo esto es por simple ansias de sangre, de matar. No… sigue sin entender…”. Sentía que el kobito realmente deseaba entenderles, pero que nunca llegaba a entrever, aunque fuera, ni siquiera un pequeño resquicio del peso que el oni llevaba sobre sus hombros.

La creciente luminosidad de las calles anunciaba que se acercaban al casino en donde se celebraría la subasta, por lo que respondió con un leve gruñido a la propuesta del doctor. “Eso será fácil.” Pensó, sabiendo que, según sus estándares, nunca mataba indiscriminadamente.
 
Nadie puso trabas a su entrada en el casino, y tampoco para bajar las escaleras a los niveles inferiores. Aunque los guardias sí que dedicaron un buen rato a comprobar la veracidad de las invitaciones que portábamos. Balagus hizo un esfuerzo mayúsculo por mostrarse tan impasible y recto como su fachada de “guardaespaldas” le requería, pero estar allí, rodeado de tantas luces, de tantos sonidos estridentes, y de tanto derroche y tanta vanidad, empezaba a hincharle las venas del cuello. Pronto empezaría a no poder controlar un sordo y velocísimo zapateo nervioso.

Afortunadamente, no hubo que esperar más, y pudieron acceder a una escalera y, después, a unas salas mucho menos abarrotadas, y claramente menos enfocada a deslumbrar al público común. Estaban en el sitio correcto, el oni podía sentirlo: aquellas paredes aullaban y lloraban con el dolor de muchos pobres desdichados, y resonaban con las risas y el desdén de los pudientes y desalmados que eran capaces de arrebatarle tanto a otra criatura, que les despojaban de alma y les convertían en objetos.
 
Esta vez, el nuevo dúo de guardias que les atajó antes de darles paso a sus sitios en el anfiteatro. Lamentablemente, pareció que allí no había lugar para el guardaespaldas, de manera que el guerrero se tuvo que quedar fuera. Balagus intercambió una mirada llena de significados con su capitán, y asintió a su despedida. Incluso aguantó sin pestañear la inesperada reprimenda por parte de Marvolath, pero que claramente reforzaba su fachada de cruel y despreciable tratante de esclavos.
 
- Sí, señor. – Respondió secamente, con una inclinación de cabeza, y esperó a que las puertas se cerrasen para desandar el camino hasta las escaleras. Una vez allí, empezó a buscar puertas en los alrededores del anfiteatro subterráneo. Más concretamente, buscaba una salita secundaria, algo como un almacén, o un trastero sin guardias, donde pudiera utilizar los Den Den Mushi: tanto el que le habían arrebatado a los esclavistas del barco, como el que le comunicaba con Silver. Si no encontraba ninguna, se empezaría a plantear la idea de salir de allí de nuevo, adentrarse en las afueras de la localidad, y llamar desde allí para atraer guardias de la subasta. ¿Cómo entraría luego de vuelta si no tenía las invitaciones? Habría que improvisar.

Resumen
#32
Odinson D. Shizu
Asesina de Espadas
Los miembros de los Bizarre Adventure lograron su cometido con éxito, la infiltración entre esos burgueses fue perfecta. Aunque por sus pintas destacaban ante más de uno, no hay que olvidar que a estos eventos clandestinos también acudían algunos mafiosos y criminales también acudían al lugar, aunque incluso ellos lucían una etiqueta algo mejor que Silver, por su parte Marvolath estaba lo bastante bien para considerarse una persona promedio más del lugar. Evidentemente era un ambiente repugnante para todos ellos y solo con contemplar la situación era más que claro que los mundos en los que vivía la gente allí eran muy diferentes a los de las personas comunes. 

Pero igual actuar de forma imprudente no era tan buena idea estando en medio del fregado, aunque lograran que la subasta se detuviera si no actuaban con cautela podría serles difícil de salir bien parados. Desde la planta superior donde habia el primer control de seguridad habían recorrido unos treinta metros circulares de escaleras saliendo a un pequeño pasadizo de unos diez metros hasta es devenir a la antesala de la subasta, un espacio de unos quince metros por quince metros algo abarrotado, en total debían haber unas treinta y dos personas entre esclavos, mercenarios y guardaespaldas, subiendo a treinta y tres con Balagus al tener que quedarse allí, y podemos contar a media docena de ricachones que aun hablaban allí con algunos miembros de su servicio para entrar al lugar. Al final de la sal aguardaba una puerta corrediza de unos cuatro metros de ancho y otros cuatro de alto, con otros cuatro guardias, estos ya personal del casino, aguardando la puerta, tanta repetición con el numero cuatro parecía totalmente intencional. Y por desgracia en ese espacio solo habia dos puertas la que conectaba con las escaleras y la que entraba al anfiteatro.

Después en el interior de la sala esperaba un amplio anfiteatro de unos cincuenta metros de ancho y un centenar de largo hasta el escenario, amplios pasadizos rodeaban por detrás y los laterales un gran grupo de sillas donde aguardaban casi un centenar de personas entre nobles, ricachones, algún miembro secundario de la realeza del East Blue y representantes de pequeños grupos mafiosos; unos venían solos y otros estaban con algún compañero o su familia incluso, como si ese fuera el ambiente más normal. 

Anfiteatro

La entrada estaba en la parte posterior de la sala, así una nueva entrada no robaba la atención del escenario, desde la entrada a cada lado  en las dos esquinas se encontraban escaleras vigiladas por un guardia cada una, que subían hasta los palcos superiores, en ellos se encontraban algunas personas más distinguidas, vip o amigas de los dueños acechaban la subasta desde una vista privilegiada, siendo el palco más elevado el que se encontraba sobre la entrada cubierto por cristales tintados, donde aparentemente aguardaba el dueño del casino los días que aparecía, aunque nunca se sabia a ciencia cierta si estaba, por eso se tintaban los cristales. A los pies del escenario habia dos entradas laterales a los backstage de la subasta, vigiladas también por un par de guardias cada una, mientras que por el propio y amplio escenario, el cual tenia una pantalla para dar una vista más ampliada de los productos que se exponían contaba con evidentes accesos laterales a la trastienda del lugar.

No habia casi asientos vacíos disponibles, aunque casi todos estaban en las ultimas filas, las propias entradas de Silver y Marvolath contaban con un numero correspondiente a su asiento en la ultima fila, desde luego les habían dado entradas bastante malas a los esclavistas. Allí atrás habia algún otro cabecilla de traficantes de humanos, algún miembro de un grupo criminal menor y en general los menos importantes a los ojos del casino.

Pero para cuando entraron en el escenario ya se encontraba un hombre de trabajo blanco y sombrero negro apoyado con un bastón el cual también era un micrófono con el cual iba hablando de vez en cuando mientras iba haciendo su escenificación - ¡Tras concluir las presentaciones! - En verdad el hombre ya llevaba un rato hablando y preparando la subasta para cuando Silver entro - ¡Pasaremos a nuestro primer producto de la noche! - El hombre dio paso apuntando a su izquierda mientras daba unos pasos en la dirección contraria al primer producto. La voz de ese presentador le resultaría familiar al grupo, era la que sono por el Den Den Mushi en el puerto.

Presentador

Una chica también muy elegante, que destacaba por su pelo de dos colores, traía con una cadena, a un hombre corpulento, de piel oscura y ropas que podían recordar a una tribu algo apartada de la sociedad; tras ellos iban dos guardias más del casino, por si el fornido hombre intentaba alguna locura - Nuestro primer producto se llama Ulamog, un poderoso guerrero de las tribus indígenas de Cozia, un antiguo guardián de sus tierras y su gente que lucho ferozmente contra los invasores a sus tierras sagradas, podemos garantizar que capturarlo no fue nada fácil y mucho menos traerlo, pero a quienes consigan domarlo podrán contar con un poderoso guardián o un trabajador con una fuerza abrumadora capaz de realizar el trabajo de dos docenas de hombres él solo - El hombre dejo que llevaran al esclavo al centro del escenario, comenzando a mostrar por la pantalla su imagen captando la atención del publico, el mismo se mostraba resignado pero con el rostro inmutable - Bueno como ya sabemos el precio de salida son setecientos mil berries, quien da más? - Con esa frase, las pujas fueron sucediendo en orden y los miembros del lugar iban alzando sus cartelitos, los cuales aguardaban en sus asientos para indicar que pujaban al levantarlos.

Asistente

Esclavo Ulamog no lleva la lanza

Por su parte Silver con su haki pudo notar muchas presencias que transmitían una gran ansiedad y deleite en el lugar, mientras que tras el escenario seria abrumado por la multitud de agónico sufrimiento y terror que algunas personas sentían, cerca de un par de docenas. Era difícil estimar con precisión cuanta gente habia tras el escenario o por los palcos y sus pasillos, puesto que habia tras bambalinas mucho movimiento.
#33
Silver D. Syxel
-
La atmósfera del anfiteatro era una mezcla abominable de elegancia y vileza. Los candelabros de cristal pendían sobre sus cabezas como si nada pudiese mancillar su brillo, mientras las sombras de las cadenas en las manos de los esclavos ensuciaban todo a su alrededor. Syxel avanzó entre las filas de asientos con paso firme y el ceño fruncido —tan disimulado como podía—, sintiendo el peso de cada mirada, cada presencia en aquella sala llena de monstruos que no sabían que lo eran. Apretó los puños, controlando la furia que rugía en su interior como una bestia encadenada mientras se forzaba a mostrar una sonrisa.

A su lado, Marvolath le acompañaba. Juntos se movieron hacia las sillas marcadas con los números de las invitaciones, ambas en la última fila. Asientos malos, indignos de alguien importante, pero que en ese momento les venían perfectos. El lugar ofrecía una vista amplia del anfiteatro sin atraer la atención de los demás. Silver dejó que su abrigo cayera con gracia al tomar asiento, permitiendo que el peso de las espadas a su cintura se mantuviera a la vista. Había aprendido que, en ciertos ambientes, una amenaza sutil podía ser tan útil como un arma desenvainada.

El escenario, amplio y decorado con elegancia artificial, estaba diseñado para magnificar el espectáculo. Las imágenes del primer "producto" ya comenzaban a proyectarse en la pantalla principal, un recordatorio constante de lo que estaba en juego.

Ulamog. Así lo había llamado el subastador. El guerrero de las tribus de Cozia permanecía en el centro del escenario, con las manos encadenadas y el semblante inmutable. Incluso en la humillación, la fortaleza del hombre era palpable, como si con un solo gesto pudiera romper las ataduras. Syxel reconoció esa mirada, la de alguien que no había sido vencido, sino momentáneamente contenido. Y ese simple hecho encendió algo en su interior.

Se obligó a apartar la vista de las cadenas y las miradas ansiosas de los compradores. Respiró hondo y se concentró de nuevo en su Kenbunshoku Haki, dejando que se expandiera, envolviendo el espacio con su percepción. El resultado fue un torbellino de emociones que casi le hizo perder el control.

Desde el escenario, un sufrimiento latente, angustia y terror apenas contenidos. Podía sentir al menos una veintena de presencias tras bambalinas, y cada una de ellas era un grito ahogado. En contraste, entre los asistentes, predominaban la ansiedad, el deleite y la codicia. Una emoción colectiva que le revolvió el estómago. ¿Cómo podían esas personas disfrutar mientras otros sufrían tanto?

La voz del subastador, la misma que había escuchado en el Den Den Mushi tras el asalto en los muelles, interrumpió sus pensamientos. Los carteles comenzaron a alzarse por todo el anfiteatro, cada uno ofreciendo una cifra más alta que la anterior. La escena era grotesca, como un espectáculo de hienas disputándose los restos de una presa. Silver mantuvo la mirada fija en el escenario, tratando de contener la rabia que le quemaba por dentro.

La presión sobre sus hombros aumentaba con cada instante que pasaba. Cada esclavo subastado, cada cadena tironeada, era una afrenta directa que incendiaba su interior.

¿Ves algo útil? —murmuró al pequeño médico que lo acompañaba, manteniendo su voz baja y controlada.

Su mirada también parecía fija en los detalles del lugar. Cada guardia, cada puerta, cada posible salida. No tenían mucho tiempo. Las oportunidades en un ambiente así eran pocas y, si no las tomaban con precisión quirúrgica, se convertirían en objetivos fáciles.

Sus ojos volvieron a recorrer la sala. Los guardias estaban bien posicionados, especialmente en las escaleras y las puertas al backstage. Había movimiento constante detrás del escenario, probablemente para preparar a los siguientes "productos" para la venta. Los palcos superiores, especialmente el más alto y tintado, llamaron su atención. Si alguien daba las órdenes en ese lugar, seguramente estaba allí.

"Respira. Céntrate."

Syxel deslizó una mano bajo su capa, buscando con dedos firmes la petaca que siempre llevaba consigo. El metal frío ofreció un breve consuelo al contacto, y con un movimiento casi imperceptible, la desenroscó. Llevó el recipiente a sus labios, tomando un sorbo rápido y contenido. El licor ardió al descender por su garganta, un calor momentáneo que le ayudó a aplacar el rugido de la furia y a centrar sus pensamientos. En un entorno como aquel, la máscara de control debía permanecer intacta, y a veces, una mínima distracción bastaba para sostenerla. Al guardar la petaca, su mirada se endureció de nuevo, analizando cada guardia, cada sombra, dispuesto a no ceder ni un ápice a sus impulsos.

Cada fibra de su ser quería actuar en ese mismo instante. Quería desenvainar sus espadas y cortar esas cadenas, arrojar a los nobles de sus asientos y acabar con todos los esclavistas presentes. Pero no podía. No todavía. Un movimiento en falso, y no solo fracasarían, sino que condenarían a los que aguardaban tras el telón.

Debemos ser pacientes... —murmuró para sí mismo, más que para su compañero.

Por ahora, solo podía observar y esperar. Analizar cada detalle, cada movimiento, cada palabra del subastador. Cuando la oportunidad se presentara, no habría lugar para errores.



Percepción II
KENB401
KENBUNSHOKU
Haki básico
Tier 4
1/10/2024
7
Costo de Haki por Turno
2
Enfriamiento
Permite al usuario percibir con precisión la presencia de otros seres vivos en un área, siendo capaz de apreciar las emociones muy fuertes que exterioricen como un sufrimiento fuerte o un gran instinto asesino, etc. Si lo activa puede anticiparse a un ataque obteniendo para ello un bono de +5 [Reflejos].
Área: [VOLx12] metros. +5 [REF]

Resumen
#34
Marvolath
-
Al acceder al anfiteatro donde se realizaba la subasta Marvolath sintió una extraña sensación. Podría haber sido por sentirse observado y evaluado por una multitud acostumbrada a poner precio a las vidas, pero nadie parecía haberse fijado en ellos. O quizá por la opulencia de aquella sala de gran tamaño bajo tierra, pero ya había visto suficientes mansiones de nobles como para sentirse intimidado por la ostentación. La causa era algo que estaba escondido y a la vez en todas partes. Era un vacío que llenaba la sala, un especie de silencio que gritaba desde detrás del escenario. El sufrimiento de los que esperaban ser vendidos era palpable, pesado, como si al aire le hubiesen reemplazado el oxígeno por plomo.
Siguió a Silver hasta sus asientos, dirigiendo a todos con los que se cruzaba una cara de desagrado. Por suerte, es la misma cara que ponen los que se sienten poderosos al tratar con los que consideran inferiores, y también a él lo miraban así. Sólo le cambió la expresión al ver las empuñaduras de Silver, temiendo que la exhibición del capitán fuese un signo de que buscaba pelea. También le cambió cuando vio su asiento, desde el que sólo vería el respaldo de delante. Se encaramó al asiento, apoyándose en el respaldo y respondiendo con miradas hostiles a los que lo observaban.

- ¿Ves algo útil? - preguntó Silver

Desde su posición no podía ver gran cosa, pero ninguna le gustaba. Al menos seis guardias a la vista, y seguramente ninguno abandonase su posición cuando Balagus hiciese la llamada. Sólo una salida conocida, y bien vigilada. Se quedó mirando al esclavo que ofrecían en el escenario, como evaluándolo.
Parece que tiene demasiado músculo, y lo que nosotros necesitamos es algo ágil para las carreras. Este serviría más como guardia o para peleas, y de esos ya hay muchos. Pero veamos que más tienen ahí detrás, que quizá encontremos alguno que sea útil.

Miró a Silver, al que conocía desde hacía poco tiempo. No habían llegado a desarrollar un lenguaje común que les permitiese hablar discretamente ante oídos atentos, pero había visto al capitán en acción más de una vez, y confiaba en su capacidad para leer entre líneas. Lo vio concentrado, como cuando estudiaba su entorno con aquel curioso sentido que tenía. Marvolath no podía saber qué habría visto, pero por la tensión que se acumulaba no parecía nada bueno. Se inclinó hacia adelante, buscando una excusa para apoyar su mano en el hombro de Silver, que apretó con firmeza. "Calma", "No es el momento".

- Debemos ser pacientes... - le escuchó decir.

Marvolath asintió, se apoyó nuevamente en el respaldó y dio unas palmadas en el hombro antes de retirar la mano. La suerte estaba echada, y sólo podía esperar que esta vez no fuera la casa quien ganaba.

Resumen
#35
Balagus
-
No había escondites, ni pasillos secundarios, ni un mal rincón que no estuviera abarrotado. Balagus bufó, malhumorado, al verse obligado a pasar otra vez por el casino de arriba y por todas las luces y el despilfarro de la zona. Sin embargo, sintió que, al menos, dejar por un rato el opresivo y enfermizo ambiente de aquella subasta le despejaría un poco.

Sin mirar a nadie, y completamente seguro de lo que debía hacer, regresó escaleras arriba, y regresó al casino. Ignorando por completo a los dos guardias de la puerta por la que habían bajado antes, se encaminó sin detenerse hacia la salida del edificio, con intención de alejarse de aquella concurrida zona de la ciudad, y de esconderse en el primer rincón apartado y sombrío con el que pudiera dar. Lo hizo todo aprisa, pues cada nuevo estallido de estridentes ruidos y risotadas le hacía apretar más la mandíbula y le restaba paciencia y autocontrol.
 
Cuando hubo encontrado un callejón lo suficientemente apartado y a oscuras, se aseguró de que no hubiera nadie cerca. Cuando se sintió lo suficientemente seguro, sacó el Den Den Mushi que les habían robado al grupo del puerto, tomó aire, y preparó sus mejores capacidades interpretativas. Y lo encendió.

- ¡MIERDA, MIERDA! – Bramó al aparato, en cuanto recibió respuesta, con voz decididamente alterada . - ¡Hemos sido asaltados! ¡Soy el último que queda del equipo! ¡Tengo la mercancía conmigo, pero me están siguiendo! ¡Joder, joder, JODER! ¡Necesito apoyo YA! ¡Todos los demás están muertos! ¡Son al menos veinte enemigos! ¡A las afueras de la ciudad, dirección…! Eeeh… ¡Este! ¡Repito, tengo la mercancía conmigo, necesito apoyo ahora! ¡Necesito…OH, MIERDA!
 
Tras el último improperio, el oni arrojó el Den Den al suelo, y lo aplastó de un fuerte pisotón. Con ello, abandonó a prisa su escondite, y buscó otro más cerca del casino al que debía volver. Uno desde el que pudiera ver pasar en dirección al este al grupo de guardias que debían de abandonar sus posiciones en la subasta, si todo había funcionado bien. En cuanto pudiera confirmar que la estrategia había salido bien, volvería para reunirse con su capitán y con el doctor.

Resumen
#36
Arthur Soriz
Gramps

Silver, tu concentración se vuelve algo difícil de mantener, a veces escapándose de tu control por las emociones fuertes que a veces te sobrepasan. El deseo de encargarte personalmente de cada uno de estos pedazos de mierda que juegan con vidas inocentes y los consideran nada más que productos para comprar... seguramente te llena de una ira incontenible. Pero logras calmarte, logras calmar a la bestia que solamente desea cobrar venganza; darle su merecido a estas escorias de la sociedad.

Sientes cada emoción que palpita en el anfiteatro como si fuese parte de tu propia alma. A medida que la subasta avanza el anunciador, con voz potente y decidida, eleva los precios con cada oferta.

¡Setecientos mil Berries! —declara con entusiasmo, la multitud responde con un estallido de voces levantando sus paletas por doquier—. ¡Setecientos cincuenta mil! ¿Alguien da más?

Las paletas se levantan con avidez mientras el precio sigue subiendo. El bullicio de las apuestas envuelve el lugar, creando un eco que te resuena en los oídos pero que de a poco logras ignorar cada vez más, sabiendo que debes hacerlo por el bien de aquellos a los que quieres ayudar; que quieres salvar. Como también el deseo de darles su merecido a toda esta gente.

Sientes la furia creciente en Ulamog. Cada vez que su precio sube, sus puños se aprietan con más fuerza, y sus ojos brillan con un odio feroz. Es como un volcán a punto de estallar, retenido solo por las cadenas que lo atan.

Sin embargo hay algo más. Una presencia autoritaria, empieza a emerger entre la multitud. Es un sentimiento de enojo y frustración que se entrelaza con el caos. Tu Kenbunshoku Haki capta esta energía, la sensación de irritación se hace cada vez más evidente hasta que es el único sentimiento que parece marcar su aura. También notas que una gran cantidad de presencias empiezan a alejarse cada vez más rápido del casino, dirigiéndose en una vaga dirección al Este. La seguridad está flaqueando, y sabes que el momento de actuar se aproxima.

Marvolath, mientras tu capitán parece concentrado más que nada en utilizar su Haki tú en cambio tienes la chance de prestar atención a las personas de forma mucho más visible al estar de pie en tu asiento. Los gritos del anunciador se entremezclan con las ofertas crecientes.

¡Ochocientos mil Berries! ¡Ochocientos mil! —grita, mientras una nueva oleada de voces se alza.

Entre el bullicio, tu atención se centra en un hombre que parece tener cierta autoridad. Está dando órdenes, su voz intenta imponerse sobre el ruido, pero apenas logra ser escuchada. Sus gestos son enérgicos, sus ojos escudriñan a los presentes mientras señala a los guardias, apurándolos y ves que muchos de ellos salen de la sala y puedes intuir que incluso del casino. Notas la disminución de su número, y un destello de comprensión cruza tu mente. La maniobra de Balagus está surtiendo efecto. Los guardias que deberían estar vigilando aquí están saliendo, dejando a la subasta más vulnerable.

Balagus, desde tu posición fuera del casino observas con satisfacción cómo un grupo considerable de guardias sale corriendo en dirección al este. Sigues sus movimientos con atención con la mirada, el retumbar de sus pesados pasos por las calles adoquinadas de Loguetown te hace saber que tu plan al parecer ha surtido efecto. A fin de cuentas, ¿quién más tendría información acerca de esa venta de esclavos si no es la misma seguridad?

Además, la sensación de que sus mejores "productos" llegasen a tiempo creaba una ventaja al crear desesperación en los organizadores y especialmente en el lider. Puedes ver la molestia en sus rostros, la confusión que acompaña su prisa. Están tan concentrados en solucionar esto que desde tu posición afortunadamente estás a salvo, bien escondido a pesar de tu gran tamaño. El número de guardias ha disminuido drásticamente. Las salidas antes bien custodiadas ahora parecen casi desprotegidas. El momento se acerca.

Los tres, cada uno en su posición, sienten el cambio en el ambiente. La seguridad se desmorona al tener que ocuparse de los productos que tardan en llegar, el caos no tardará en instalarse dentro del anfiteatro. Las emociones están a flor de piel y saben que están en el punto de inflexión.

El anunciador, ajeno a lo que se está gestando continúa con su espectáculo.

¡Novecientos mil Berries! ¿Quién da más?

Las paletas siguen alzándose, las voces se superponen unas a otras. Pero entre la multitud, las miradas nerviosas empiezan a surgir. Algunos se dan cuenta de la ausencia de los guardias, de que aún no han llegado los mejores productos; esos niños Lunarian. La sorpresa más preciada, ese diamante en bruto que ahora se les escapaba de entre los dedos.

Ulamog en el escenario siente el cambio. Con su mirada busca a los responsables de su sufrimiento, con el cuerpo completamente tenso, listo para luchar si se presenta la oportunidad. Silver, Marvolath, y Balagus... saben que el momento está cerca. La suerte está echada y la oportunidad se ha presentado. La escena está lista para la acción y todo lo que queda es esperar el instante perfecto para desatar el desenlace que ustedes han planeado.

Resumen
#37
Silver D. Syxel
-
Casino Missile, Loguetown
Día 33, Verano del año 724

La atmósfera pesada del anfiteatro se mezclaba con la creciente tensión que Syxel sentía en el aire. El bullicio de las pujas seguía elevándose, y la presencia autoritaria que había percibido con su Haki era un recordatorio constante de que alguien más estaba moviendo los hilos desde las sombras. Las palabras de Marvolath confirmaron lo que ya sospechaba: la seguridad se debilitaba, los guardias estaban saliendo y el momento para actuar se acercaba con rapidez.

Respiró hondo, dejando que el aire llenara sus pulmones mientras evaluaba los próximos pasos. Cada fibra de su ser exigía acción. Quería desenvainar sus espadas y acabar con todos los presentes, pero se recordaba a si mismo que no podían permitirse errores. No era el momento de perder el control, sino de usar la distracción a su favor.

"Piensa, Syxel. Cada segundo cuenta."

El capitán se levantó con calma de su asiento, alisándose el abrigo como si estuviera aburrido de la interminable subasta. Dio un paso hacia el pasillo, como si estuviera buscando una mejor vista del espectáculo, y dejó que sus ojos vagaran por el escenario. Al llegar al borde del pasillo, su mano se deslizó con discreción bajo las telas. Con un leve movimiento, generó una chispa que prendió el borde de una cortina lateral, oculta de la vista directa de la mayoría de los asistentes.

El fuego comenzaría como un leve parpadeo, apenas visible entre las sombras, pero no tardaría en crecer. Aprovechó el momento para seguir avanzando hacia el escenario, fingiendo estar absorto en la subasta.

¡Dos millones! —Su voz resonó con fuerza, cortando el aire por encima del bullicio de las pujas menores.

El subastador pareció detenerse por un instante, como si la cifra lo hubiera tomado por sorpresa. Alrededor, las paletas alzadas se quedaron suspendidas en el aire mientras las miradas comenzaban a dirigirse hacia la fuente de la oferta. Syxel mantenía su postura altiva, proyectando una confianza inquebrantable, aunque su mente trabajaba rápidamente.

Desde su posición, podía percibir que las llamas que consumían la cortina tras el comenzaban a crecer. La tenue columna de humo empezaría a ser visible desde ciertos ángulos del anfiteatro, y las primeras miradas inquisitivas entre los asistentes más atentos no tardarían en aparecer.

Su atención volvió al escenario, donde Ulamog seguía encadenado. El guerrero lo miraba con una expresión difícil de leer, como si intentara descifrar las intenciones detrás de su inesperada oferta y actitud.

Lo quiero intacto. Sin daños. —Agregó, buscando ganar tiempo mientras el caos empezaba a gestarse.

Miradas nerviosas, guardias distraídos, asistentes inquietos... las condiciones estaban a punto de alinearse, pero aún faltaba el impulso necesario. Las primeras miradas nerviosas no tardarían en comenzar a surgir entre los asistentes más atentos. Syxel mantuvo su avance lento pero constante, acercándose más al escenario con cada paso. Pero por dentro, su mente trabajaba con rapidez. El caos estaba cerca, pero aún no era suficiente. Necesitaba que las llamas fueran más evidentes, que los guardias restantes se distrajeran, y que los asistentes entraran en pánico. Solo entonces podría hacer su movimiento.

"Solo un poco más."



Percepción II
KENB401
KENBUNSHOKU
Haki básico
Tier 4
1/10/2024
7
Costo de Haki por Turno
2
Enfriamiento
Permite al usuario percibir con precisión la presencia de otros seres vivos en un área, siendo capaz de apreciar las emociones muy fuertes que exterioricen como un sufrimiento fuerte o un gran instinto asesino, etc. Si lo activa puede anticiparse a un ataque obteniendo para ello un bono de +5 [Reflejos].
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Resumen
#38
Marvolath
-
Apenas retiró la mano del hombro de Silver en su intento de calmarlo cuando notó movimiento en el ambiente: algunos guardias caminaban con paso acelerado, transmitiéndose alguna información antes de que los informados abandonasen la sala con el mismo paso. Estaba claro que trataban de disimular, pero algo sucedía.
"Balagus." - pensó Marvolath, con una sonrisa de satisfacción en su interior. - "Bien hecho."
Apoyó nuevamente la mano en Silver, de manera distraída, apretando suavemente para llamar su atención. Sonrió con petulancia, haciendo un ligero ademán que bien podría señalar al escenario, al casino, o al mundo, y dijo:

- Tengo una corazonada: creo que hoy tendremos suerte, y pronto veremos lo que hemos venido a buscar.

Notó cómo los músculos del capitán se tensaban bajo la chaqueta, y se destensaban tras una exhalación. Observó cómo se alejaba con despreocupación, como quien asume que va al baño o a algún otro asunto intrascendente, antes de volver la cabeza al escenario, fingiendo interés en el "espectáculo". Desconocía el plan del capitán, si es que tenía alguno que no fuera lanzarse al combate como hiciera poco antes en el muelle, pero estaría preparado.
No vio los preparativos que Silver hacía, pero sí lo vio, al igual que todos los presentes, cómo recorría el pasillo hacia el escenario como si fuera él el actor principal y supiera que todos estaban allí para verle actuar. La puja de Silver le dolió en la cartera, incluso sabiendo que no era real.

- ¡Maldito botarate! Ve dos brazos fuertes y se lanza a pujar. ¡Así tenemos la villa llena de brazos fuertes! Si al menos viviera en una galera les podría dar uso remando, ¿pero qué hago yo tanto músculo y tan poco cerebro? - farfulló para sí mismo, pero dejando que los asistentes a los que arrollaba en su torpe salida de la fila de asientos escuchara.

Recorrió el pasillo apoyándose en el bastón como si lo necesitase, a un paso lento que le permitía a él pensar en el plan de Silver y al resto aburrirse de su poco interés. Pero para cuando llegó a él sólo había concluido que aquello que tuviera el capitán en la cabeza no incluía el sigilo, sino la distracción. Y él contribuiría.

- ¡¿Pero qué has visto en ese manojo de brazos?! ¡Pi-er-nas, querido! - golpeó repetidamente con afectuoso enfado la pierna de Silver, acompañando las sílabas con cada golpe - Necesitamos buenas piernas. ¿O es que quieres que corran haciendo el pino? ¿Pero de qué me quejaré? Si el tonto soy yo, por dejarle a un tonto que lleve el dinero.

Un número como aquel podría ser una petición de expulsión en la mayoría de eventos distinguidos, pero sabían que los organizadores necesitaban ganar tiempo para recuperar su producto estrella. Y una pareja de excéntricos que discutían podían ser un ameno espectáculo.

Resumen
#39
Balagus
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Contemplar el fruto de un trabajo bien hecho siempre reconfortaba a Balagus, incluso de uno tan poco interesante como sacar a los guardias de la subasta de sus puestos, persiguiendo una mercancía que ya estaba fuera de su alcance. En cuanto hubo pasado el último de los soldados, el oni les dio unos segundos de margen y abandonó su escondrijo, regresando a toda prisa al casino. Una vez allí, y con un último esfuerzo titánico para no exteriorizar su visceral odio hacia aquel lugar y todo lo que representaba, recuperó su comportamiento de guardaespaldas de pocas palabras con el que se había presentado anteriormente, y avanzó hacia las escaleras de vuelta.
 
Los dos guardias de arriba debieron de recordarle, pues ninguno pareció poner objeciones a su paso ni requerirle de nuevo la entrada. Bien visto, un oni tan particular y grande como él debía ser sencillo de recordar, y Balagus tampoco estaba en situación de quejarse de su suerte.

No esperaba ese mismo trato, no obstante, de los que vigilaban la puerta interior del teatro, si es que aún seguían allí. En consecuencia, destrabó las correas de cuero que sostenían su enorme hacha de guerra a su espalda, y la portó en una única mano con una decisión y firmeza temibles y poco halagüeñas.

Efectivamente, los dos guardianes seguían en su puesto, pero eran los únicos que seguían allí, en aquella sala vacía y ominosa. Los ojos de ambos no parecían abandonar el brutal y lentamente oscurecido filo del salvaje guerrero, quien, casi por instinto, podía confirmar el miedo y la inseguridad de aquellos hombres por sus miradas. A pesar de ser dos contra uno, los números, de pronto, parecían no estar jugando a su favor.

Refuerzo II
BUSO401
BUSOSHOKU
Haki básico
Tier 4
2/10/2024
8
Costo de Haki por Turno
2
Enfriamiento
Permite al usuario recubrir hasta dos extremidades o dos armas con haki, tornándose estas de un color oscuro y brillante como el metal, siendo capaz de golpear los cuerpos de todo tipo de Akumas. Obteniendo un bono de +15 en los daños que aplique el Haki y +5 [Resistencia] ante daños y efectos. (En caso de querer recubrir solo pequeñas zonas del cuerpo, inferiores a la mitad del recubrimiento máximo, el coste bajará a la mitad)
+15 en los daños físicos con Haki imbuido y +5 [Resistencia] ante daños y efectos en el área.


No hubo aviso previo, ni un mero gruñido ni un cambio en la mirada llena de odio de Balagus antes de lanzar su ataque: un rapidísimo avance en unas zancadas casi imperceptibles, seguidas inmediatamente de un amplio tajo que buscaba impactar sobre ambos guardias a la vez, y anular la amenaza que podían representar para el plan.

Raimei Hakke
HKS502
HAKAI SHIN
Ofensiva Activa
Tier 5
3/12/2024
66
Costo de Energía
3
Enfriamiento
Preparando por un instante el golpe el usuario trazara un rapido [Dash] de 15 metros, buscando impactar a todos los objetivos que haya en medio de ese recorrido recto con un rapido y certero impacto que se realizara con un +10 de [Tasa de Acierto]. Esta ofensiva tambien se considerara que tiene [Daño Electrico] adicional al tipo de daño de su arma.
Golpe Básico + [FUEx3] de [Daño variable]


Resumen
#40


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