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Anko
Médica Despiadada y novia de Giorno
09-01-2025, 10:54 PM
¿En qué momento una Oficial como Anko se dispuso a trabajar como una obrera utilizando una pala para escapar en la tierra? Eso era justo lo que estaba haciendo, la muchacha hacia uso de su fuerza para clavar el fierro de la pala en la tierra y hacer palanca para levantarla y con un leve movimiento lanzarla a un lado, generando un montículo de este material. Minutos de trabajo fueron suficientes para que se pudiera desvelar ante ella el porqué de la enorme resistencia del muro.
Debajo de la tierra, una placa de piedra maciza yacía inerte, sirviendo como un firme apoyo para el muro que planeaban derrumbar, la energía cinética de los golpes se repartía por toda la gruesa estructura, de forma que hacía más complicada su demolición. Gotas de sudor escurrían por la frente de Anko y su respiración estaba un poco acelerada, el calor del sol ya empezaba a pegar y hacer efecto en su cuerpo, pero no por ello se podía dar el lujo de rendirse ahí mismo.
Dejando la pala a un lado y llevando su mano derecha a su barbilla, Anko empezó a maquinar un plan para derrumbar el muro, la fuerza de los martillos no era suficiente y de soltar un golpe con la mano desnudarte podría ocasionar una fractura bastante grave. Tuvo la idea vaga de replicar el primer movimiento que hizo contra el primer muro, imbuir su puño en la poderosa energía del Busoshoku Haki y descargar toda su fuerza contra la piedra, pero por las dimensiones del muro, talvez no sería suficiente.
— Talvez necesitemos a más gente… Golpear este muro en sincronía podría hacer que poco a poco empiece a ceder… — Pensó mientras mantenía su mirada fija en la placa de piedra debajo de la tierra. Relajó su cuerpo con un suspiro antes de mirar por encima de su hombro al pequeño grupo que la acompañaba, tratando de elegir a los mejores postores para golpear el muro en conjunto, pero a su juicio, ninguno parecía lo suficientemente fuerte como para avanzar con la destrucción de ese muro, en ese momento, pensó que sería de gran ayuda buscar a alguno de sus compañeros de Lotus o a otro marine para la tarea.
Y como si fuera obra del destino, sus ojos pudieron visualizar a lo lejos la figura de un hombre con larga cabellera, sabiendo quien era, una sonrisa se dibujó en su rostro, satisfecha por la repentina aparición de él. Sólo quedaba que se acercara para contarle el problema y la solución que ella encontró para eso.
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Galhard dijo que vendría al grupo de demolición, de ahí el último párrafo de mi post.
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Galhard
Gal
10-01-2025, 12:24 AM
(Última modificación: 10-01-2025, 12:24 AM por Galhard.)
Galhard se quitó la chaqueta del uniforme, dejándola doblada cuidadosamente sobre una roca cercana. Aunque su sonrisa habitual no se había desvanecido del todo, había un aire de seriedad en su expresión mientras se acercaba al grupo de demolición encabezado por Anko. Sabía que este no era momento para bromas o actitudes relajadas. La tarea frente a ellos requería fuerza, coordinación y, sobre todo, concentración.
Al notar la placa de piedra que yacía bajo el muro, Galhard se detuvo a analizar la situación con una mirada calculadora. Sus ojos recorrieron la estructura, y rápidamente comprendió por qué los golpes hasta ahora no habían surtido efecto.
—Oi, oi… Esto no es un muro cualquiera —dijo en voz baja, inclinándose para inspeccionar mejor la placa de piedra que emergía del suelo —Parece que alguien pensó en asegurarlo bien. No es solo un soporte; esta placa distribuye la fuerza de cada impacto. Si seguimos golpeando sin un plan, solo nos cansaremos.—
Al incorporarse, sus ojos se encontraron con los de Anko, quien ya lo observaba con esa expresión suya tan característica, mezcla de determinación y paciencia. Galhard no necesitó más palabras para entender que ella ya tenía una idea de cómo proceder.
—¿Golpes sincronizados? —preguntó, esbozando una ligera sonrisa —Sí, eso podría funcionar. Pero necesitaremos más que fuerza bruta… Necesitamos precisión y ritmo. Como si estuviéramos tocando un tambor en una marcha. Cada golpe debe caer en el momento justo, en el mismo punto, para concentrar la fuerza.—
Se acercó hasta donde descansaban las herramientas, eligiendo un pesado martillo de demolición. Lo levantó con ambas manos, evaluando su peso y equilibrio antes de volver hacia Anko.
—No vamos a romper este muro con un golpe de suerte, pero si trabajamos juntos, podemos hacerlo— Galhard miró al grupo que los rodeaba, muchos de los cuales parecían menos entusiastas ante la idea de seguir golpeando sin descanso—. Vamos a necesitar que todos cooperen. Si golpeamos cada uno por nuestro lado, no haremos más que perder energía. Pero si lo hacemos al unísono, este muro no tendrá escapatoria.
Dio unos pasos hacia la placa de piedra, apoyando el martillo sobre su hombro.
—Escuchen… Golpearemos por turnos, siguiendo un ritmo constante. —Alzó el martillo, señalando un punto específico en la base del muro —Aquí. Todos golpearemos aquí. Si lo hacemos bien, la placa empezará a fracturarse. Una vez que eso ocurra, todo el muro perderá su estabilidad.
—
Miró a Anko y asintió.
—¿Preparada? Tú y yo marcaremos el ritmo. Primero nosotros, luego los demás. Si ellos ven que funciona, se unirán con más ganas.—
Sin perder tiempo, Galhard se posicionó al lado de Anko, su martillo en alto.
—A la cuenta de tres… Uno… Dos… ¡Tres!—
El sonido del primer impacto resonó por todo el área de demolición, un estruendo seco y contundente. La placa de piedra tembló ligeramente bajo el golpe combinado de ambos, pero se mantuvo firme. Sin embargo, no se detuvieron. Una y otra vez, Galhard y Anko descargaron sus martillos con fuerza y precisión.
—Oi, oi… ¡Vamos! ¡Esto no es nada! —exclamó Galhard, alzando la voz para animar al grupo— . ¡Si este muro cree que nos va a vencer, está muy equivocado! ¡Ne ha ha ha ha!— añadió como si aquella burla fuese una provocación a aquella placa
Su risa característica resonó por el campo de trabajo, pero sus ojos brillaban con la misma determinación que cuando estaba en plena batalla. Esto no era solo una tarea más; era un desafío, y Galhard no sabía rendirse.
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Galhard gasta su día libre en dar apoyo a Anko
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Octojin
El terror blanco
14-01-2025, 05:45 PM
Grupo de Demolición: Anko y Galhard
Los problemas en el grupo de demolición empiezan a llegar a su fin con la llegada de nuestro marine con coleta, que parece traer una bendición a cada grupo que pisa. La sincronización entre Anko y Galhard demuestra ser un golpe maestro en la ejecución del movimiento que tienen pensado. Lo ejecutan con tal perfección que la gente de alrededor se queda mirando. Cada martillazo resuena con fuerza, y poco a poco, el muro comienza a mostrar signos de fractura. El resto del grupo observa con atención y se mimetiza en los movimientos, replicándolos con cuidado y viendo que realmente tienen sentido si se ejecutan como decís. Las grietas se extienden desde la base hacia arriba, dibujando líneas irregulares que son un claro indicio de que el esfuerzo está dando frutos. Los trabajadores que observan desde los lados murmuran entre sí, animados por el progreso evidente. Es justo lo que necesitaban ver para ponerse a tope con el tema.
Y es que, finalmente, tras varios impactos perfectamente sincronizados entre vosotros y el resto de demoledores, la estructura empieza a ceder ante vuestra mirada. El muro se tambalea peligrosamente, pero los tipos que estaban esperando intervienen rápidamente y se acercan, agarrandolo entre todos. Con coordinación y cuidado, sujetan la sección tambaleante y, en lugar de dejar que se derrumbe descontroladamente, la guían para que caiga en una zona despejada. La placa de piedra se fragmenta con un sonido seco, y el polvo se eleva en el aire mientras el muro colapsa en un montón de escombros manejables.
Un grupo de personas empiezan a toser pero pronto se alejan de la zona de polvo. Cuesta bastante respirar durante los primeros segundos, pero después la nube de polvo empieza a disiparse y deja ver a través de ella.
Los aplausos y vítores no tardan en llenar el ambiente. Los carpinteros llegan rápidamente al lugar, agradeciendo el trabajo de demolición que les ha allanado el camino. Sin perder tiempo, comienzan a tomar medidas y a planificar la siguiente etapa de la construcción.
Anko y Galhard, debéis estar satisfechos con el resultado. El muro, que parecía imposible de derribar, ha caído gracias a vuestro esfuerzo conjunto y la habilidad que tenéis para trabajar en equipo.
Ahora podéis descansar un poco e ir a comer algo. El grupo de demolición se puede apañar un poco sin vosotros.
Grupo de Seguridad: Lovecraft
La falta de sospechosos claros y la reiteración del robo ponen a prueba tu paciencia. Los de seguridad han coincidido en que el modus operandi es el mismo que el del robo anterior: cajas de madera, robadas con precisión y sin dejar rastro significativo. La pregunta más intrigante es: ¿quién necesita tanta madera? Y, ¿por qué?
Mientras reflexionas, llegan nuevos voluntarios. Puedes sentir su nerviosismo, pero no detectas malas intenciones en ellos. A pesar de tus esfuerzos por mantener una percepción aguda, no hay indicios de que alguno de ellos esté involucrado en lo que parece un robo de madera con alguna finalidad escondida. Parecen trabajadores honestos, motivados por la causa noble de reconstruir el astillero. Gente con bondad que ha venido a ayudar. No parecen ocultar nada, la verdad.
Sin embargo, no puedes dejar de preguntarte: ¿es posible que las acusaciones iniciales tengan algo de verdad? Los carpinteros mencionaron que los voluntarios temporales van y vienen, y que es difícil confiar en ellos. Pero, ¿podría alguien estar usando esa dinámica como una coartada? Si no son los voluntarios, ¿quién más tendría acceso y oportunidad? Quizá descartasteis demasiado pronto a las primeras acusaciones. ¿Alguien comprobó sus coartadas? ¿Qué escondían? No sé no sé.
Las zonas de almacenamiento y transporte parecen ser las más llamativas para este ladrón, quizá estaría bien vigilarlas. ¿Habrá un tercer robo? Todo parece tan complejo... Quizá la clave esté en un patrón que aún no has identificado.
Pero yo confío en ti. A veces es mejor pensar de cero y sacar tus propias conclusiones.
Grupo de Limpieza: Alexandra y Masao
Con Masao ausente temporalmente, la responsabilidad recae completamente sobre tus hombros, Alexandra. ¿Dónde se ha metido el bueno de Masao? Los voluntarios parecen más animados, en parte gracias a la mejora en las condiciones de trabajo. Aunque la manguera no ha funcionado como esperabas, dos trabajadores se ofrecen para llenar cubos y mojar el suelo manualmente. Aunque es más lento, el sistema funciona, y el polvo comienza a asentarse. Es verdad que, a parte de la lentitud respecto a la manguera, tienes que usar a dos tipos para ello en vez de uno que mueva la manguera, pero bueno. Lo importante es que funcione.
Miri, que antes parecía desmotivada, ahora muestra un entusiasmo renovado. Agradece tus palabras de aliento y trabaja con dedicación, recogiendo escombros y barriendo con energía. Sus esfuerzos inspiran al resto del grupo, y poco a poco, la zona que estáis limpiando empieza a verse mucho más despejada. Es sin duda un premio a vuestra constancia. Aunque no ha sido sencillo, parece que ahora el equipo está mucho más unido que antes y se nota.
Mientras repartes botellas de agua y te aseguras de que todos tengan sus EPIs correctamente ajustados, llega un responsable con nuevas indicaciones. Te informa que el grupo de demolición ha tirado otro muro y que necesitaréis desplazaros a esa zona una vez hayáis terminado aquí. La noticia añade un nuevo nivel de urgencia a vuestro trabajo.
Parece que ya estáis acabando, así que tras ello quizá os debáis mover. ¿Qué tal si organizamos durante el camino a la gente? Así, al llegar, no perdéis tiempo y desde el principio sois productivos.
Parece que tu labor ahora es más de supervisora que de trabajadora como tal. Aunque el trabajo es agotador, el progreso visible os motiva a seguir adelante. Lo dejáis todo limpísimo, oye.
El sol sigue castigando con intensidad, pero el ánimo colectivo parece haber mejorado. Cada equipo ha superado desafíos significativos, y la reconstrucción cada vez tiene mejor cara. Todos y cada uno de los pasos dados, hacen que los avances sean evidentes. La colaboración y la determinación son las claves que están impulsando el proyecto hacia el éxito. Sin embargo, la lentitud en el grupo de limpieza, las dificultades en el de demolición y la sombra del ladrón persiste, recordándoos que hay algunos problemas que resolver antes de que la obra pueda completarse en su totalidad. Pero si me preguntan, yo confío en vosotros, campeones.
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Gautama D. Lovecraft
El Ascendido
15-01-2025, 03:20 PM
Percepción III
KENB601
KENBUNSHOKU
Haki intermedio
Tier 6
16/10/2024
9
2
Permite al usuario percibir con precisión la presencia de otros seres vivos en un área, siendo capaz de apreciar las emociones que exterioricen y de forma superficial las hostilidades que realmente tienen. Así como estimar de forma general quién es alguien más fuerte o más débil que él. Si lo activa puede anticiparse a un ataque obteniendo para ello un bono de +10 [Reflejos].
Área: [VOLx15] metros | +10 [REF]
(tiene coste 0 mientras no esté en bélico)~ Sigo en Forma Híbrida ~
Los voluntarios fueron viniendo uno a uno hasta donde nos encontrábamos, algunos más nerviosos que otros y esperando a su turno para defenderse y aclarar su situación en el astillero. Uno de los miembros del equipo de investigación los fue llamando individualmente, allí mismo les hizo algunas preguntas referentes al caso mientras yo, en la segunda línea, enfocaba mi ojo clínico sobre ellos hasta que todos terminaron de ser inspeccionados. Cerrándonos en un pequeño círculo para plantear hipótesis o despejar las dudas de ese grupo.
- Me temo que ninguno de ellos ha sido, no he sentido ningún tipo de desvariación en sus palabras o inquina... debemos de seguir con la búsqueda, esta no ha terminado. -
Sentencié, al tiempo que volvía a ojear los papeles que la mujer del inventario me facilitó, buscando entre sus datos algo más que ayudase a esclarecer el caso, escudriñándolo como si en el mismo figurase el nombre o los nombres de los causantes de todo esto. ¿Podría haber algo en todos los elementos que teníamos al alcance que nos acercara de verdad un poco más al culpable?, hasta ahora, solo se habían hecho avances para descartar opciones, y aunque fuera cierto de que también era importante, no es que arrojase la luz que necesitábamos a la investigación. Algo más se nos escapaba.
En primer lugar, hubo un detalle que pasé por alto todo este tiempo y que reojeando el inventario pude ver. Habían robado cajas de madera, cajas de madera en un astillero, ¿sería una mera coincidencia el hecho de que un material robado coincidiera con el que se usaba allí mismo?, ¿pero con qué tipo de finalidad?
Por mi mente se dibujaron de nuevo visicitudes que habían estado sucediendo y escenarios posibles que podían darse, pero la incertidumbre me aplacaba dejándome en fuera de juego. Algo habíamos pasado por alto todo este tiempo.
- Tenemos que seguir peinando los grupos, si nadie de los presentes trabajadores tiene algo que esconder no deberíamos de tener problema con ninguno... que el grupo de 5 del almacén siga con los ojos abiertos para encontrar pistas y para que no roben nada más de allí, los 5 de aquí nos encargaremos de esta zona... pero vosotros 2 id a buscar rastros de madera que no cuadre por el astillero, y nosotros 3 organizaremos en fila india a los carpinteros para interrogarlos de la misma forma que a los voluntarios -
Dije una última vez, antes de que el grupo se pusiera en marcha para seguir con la investigación. Quizá, el hecho de que el robo sea exclusivamente de madera pueda ser enlazado con el gremio de los carpinteros, o tal vez no, pero eliminando posibilidades y distribuyendo las tareas del grupo de seguridad seguro que poco a poco cercaremos las pistas y podremos encontrar al culpable.
- ¡Bien chicos! Formad una fila india todos e id pasando 1 a 1 hasta nosotros, tenemos que haceros unas preguntas. -
Dije de forma imperativa con un tono [Intimidante], buscando además con ello que un leve rastro de inquietud despertase en un posible ladrón si este se encontraba en el grupo. Con ello, me haría notar como [Líder nato] del grupo de seguridad para hacerles llegar al gremio de carpinteros la autoridad de tomar las riendas del caso y, aunque quizá muchos de ellos no estuvieran implicados en nada y tan solo fueran simples y humildes trabajadores, se dieran cuenta de que íbamos en serio.
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Anko
Médica Despiadada y novia de Giorno
18-01-2025, 06:24 AM
El trabajo en conjunto con Galhard y el resto del equipo de demolición logró que aquel imponente y fuerte muro cediera ante sus coordinados y repetidos golpes. Poco a poco, el muro se fue tambaleando con cada segundo que pasaba y cuando éste estaba por caer se forma abrupta, los tipos que observaban la situación se acercaron para evitarlo, sosteniéndolo con una firmeza notable hasta dejarlo caer en el suelo de forma suave, evitando así que los escombros y piedras salieran volando y que pudieran hacerle daño a alguien que se encontrara cerca de la zona.
Anko suspiró para descansar su cuerpo mientras dejaba el enorme y pesado mazo en el suelo, confiaba en que su condición física era perfecta para la misión, pero hasta el más preparado puede sentir cansancio al verse envuelto en una sesión constante de fuerza, pero dejando todo eso de lado, el muro estaba en el suelo y aparentemente, la misión estaba hecha. El grupo de demolición podría seguir trabajando solo, por lo que la ayuda de ambos marines ya no era tan necesaria como al comienzo, por ahora podían descansar y reponer fuerzas. Los vitoreos llegaron hasta los oídos de la muchacha, el grupo se veía contento por el trabajo y ella también, aunque no me hizo más que sonreír sutilmente ante los festejos del equipo.
— Bueno, podemos tomar un descanso, gracias por la ayuda, Gal… Justo estaba pensando en buscar a alguien de los marines para esta pequeña tarea, así que el que aparecieran de pronto fue como un regalo del cielo… — Dijo mientras daba suaves golpes a su ropa con la palma de su mano para quitar el polvo acumulado en esta, no sin antes palmear también contra sus propias manos para retirar el exceso de tierra que podría haber en ellas — Supongo que Masao, Alexandra y Lovecraft se las están apañando solos… Supongo que no requieren de nuestra presencia, aun así, me quedaré cerca del grupo de demolición, por si las moscas… —
Desconocido
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Alexandra
Alex
18-01-2025, 03:20 PM
Un suspiro de alivio y satisfacción se escapa de entre los labios de Alexandra al ver que el trabajo va progresando adecuadamente, dos personas se han ofrecido voluntarias para encargarse de la manguera y aunque eso ralentiza un poco el ritmo de trabajo el equipo está más unido y motivado que antes. El estado de ánimo de la Hafugyo aumenta también y empieza a sentirse capaz de encargarse del grupo de voluntarios, ya que al final ha acabado siendo más una coordinadora que una trabajadora. Es lo que conlleva ser Marine, supone.
Masao ha desaparecido, quizás ha ido a hacer sus necesidades, pero el caso es que ahora todo el esfuerzo recae en sus manos y sin la peculiar energía del chico puede que se le complique la tarea. Pero no es momento para pensar en eso, han hecho un gran trabajo. Cuando la faena parece a punto de terminar vienen a informarle de la nueva zona de la que se van a encargar, Alexandra aprovecha que se han tomado un breve descanso para reponer fuerzas para hablar con sus compañeros de brigada.
— Parece ser que nos van a mandar a una nueva zona— Casi no reconoce su voz, la seguridad con la que las palabras salen de su boca— No sabemos como nos la vamos a encontrar hasta que lleguemos, pero no dejemos que eso disminuya el ritmo que hemos conseguido. Lo más practico sería acabar aquí rápido y dirigirnos directamente hacía el siguiente lugar. Si todos estáis de acuerdo lo mejor sería que siguiéramos con los equipos tal y como los tenemos ya que hemos visto que es lo más eficiente.
Alex sopesó un segundo las siguientes palabras.
—Sí acabamos rápido aquí podemos aprovechar para tomar un pequeño descanso, de unos quince minutos, al llegar a la nueva zona. No queda mucho ya y sé que todos estamos cansados, aún así ¡Buen trabajo, chicos!
Así que una vez dado el discurso, con las manos un poco temblorosas por los nervios, Alexandra se pondría a ayudar para poder agilizar la faena y si consiguen acabar en poco tiempo aprovecharían todos para descansar un rato. Al fin y al cabo se lo merecen un poquito y se trabaja mejor después de comerse un buen bocata de jamón. O eso es lo que decía su abuelo al menos.
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Galhard
Gal
20-01-2025, 10:50 PM
(Última modificación: 21-01-2025, 12:14 AM por Galhard.)
Galhard observó con satisfacción como aquella piedra cedía finalmente, aquel logro se debía sin duda al guna al esfuerzo combinada del grupo de demolición. Mientras los demás miembros del mismo se acercaban para controlar la caída de los escombros, evitando así cualquier accidente, Galhard se permitió soltar un profundo ssuspiro, señal de que aquella tarea había sido un desafío.
Tras apoyar el mazo en el suelo dejándolo caer suavemente aprovechó para estirar sus hombros, sintiendo la fatiga acumulada en sus músculos tras el esfuerzo —Pffaa—Soltó de forma exagerada como ya era común en él mientras observaba como los demás miembros del equipo de demolición también celebraban la caída del muro.
Cuando Anko habló, el marine volvió la mirada hacia ella, escuchando atentamente sus palabras. Notó su gesto al sacudirse el polvo y asintió con calma ante su agradecimiento.
—No tienes que agradecer, Anko. Estaba aquí y no podía quedarme de brazos cruzados. Además, no soy del tipo que no ofrece ayuda cuando ve que alguien necesita una mano. —respondió, dejando que un tono jovial aligerara sus palabras.— Pero he de decir que estoy tan agotado que podría quedarme dormido hasta de pie— Se acabó de estirar mientras notaba un poco de dolor de espalda
Se pasó una mano por su cabello, despeinándolo un poco más mientras veía cómo los demás continuaban con su labor. Su mirada se dirigió un instante hacia el horizonte, reflexionando en silencio sobre las menciones a los demás marines
—Oi...Tienes razón. Masao, Alexandra y Lovecraft seguro están bien, tienen cuerda para rato… Pero nunca está de más echarles un vistazo —dijo, girándose hacia ella con una media sonrisa. —Aunque, siendo honesto, tampoco me importaría quedarme por aquí un rato tumbado. Estos muchachos se lo han currado y tienen un descanso más que ganado—
Hizo una pausa, bajando la mirada hacia sus guantes desgastados por el uso, mientras su voz adoptaba un matiz más reflexivo.
—A veces estas tareas que al principio parecen una tontería, como derribar un muro o clasificar escombros, son las que más acaban necesitando un mayor esfuerzo —comentó, casi para sí mismo, antes de levantar la mirada hacia Anko —Supongo que ese es nuestro papel si queremos que la ciudad vuelva a ser la envidia de las demás islas con faro ne he he...~—
Con un último vistazo a los escombros, Galhard tomó una decisión. Se giró hacia Anko, con un gesto relajado pero decidido.
—Por ahora, descansar suena bien. Pero si se necesita algo, ya sabes dónde encontrarme— añadió con una sonrisa tranquila, mientras recogía el mazo del suelo y comenzaba a caminar hacia un rincón donde tumbarse y recuperar fuerzas.
En el fondo sabía que, aunque el trabajo más pesado ya estaba hecho, la misión aún no había terminado. Y mientras quedara algo por hacer, él estaría listo para volver al ruedo si era necesario.
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Masao Toduro
El niño de los lloros
21-01-2025, 01:02 AM
—Ave maría purísima— murmuré entre terrible sufrimiento en aquel pequeño confesionario, sudando tinta china de los esfuerzos necesarios -Sácame este demonio que en mí habita- balbuceo fervorosamente apretando sus manos formando una plegaria al techo de la cabina.
Bueno no era un confesionario al uso, era más bien una especie de ataúd, una cabina con uno de esos muñequitos donde uno podía entrar cuando tenía esa natural pero igualmente vergonzosa llamada de la naturaleza, y tampoco podía ponerse ahí en medio de todo o en unos matorrales como una verbena al uso, después de todo estaba en el “club de limpieza” y no quería tener que lidiar con su mierda luego, porque eso era una soberana mierda.
Una vez terminada mi particular penitencia, me vi envuelto en un aspecto más espinoso ¿Dónde coño estaba el papel del baño? Qué no es que me hubiera vuelto pijo ni nada de eso, que en mi casa nunca habíamos tenido de eso y nos la habíamos apañado con hojas de árboles, las páginas amarillas porque total no teníamos un caracolofono de esos y tal. Pero joder, desde que había descubierto el papel de triple capa ya no había vuelto a ser el mismo, mira que diosito ya lo decía, ojito cuidado con el amor que se le tiene a las cosas materiales, por luego te quedas sin ella y zas, con el culo al aire.
Y es que, efectivamente, su pompis estaba en una situación muy delicada, o se daba prisa, o eso pronto se iba a secar y eso iba a ser otra movida de cojones. Pero en aquellas una persona de mantenimiento abrió la puerta, y lo que en otro momento se hubiera convertido en un momento de incomodidad e incluso vulnerabilidad, resulto ser una oportunidad.
Estirando la mano todo lo que podía mientras permanecía sentado en su gran trono blanco, alcanzó el carrito de la mujer y con las yemas de los dedos alcanzo a palpar el rugoso tacto del papel que dentro unos instantes no sería tan blanco, alcanzado el rollo, limpiado el gran cañón, tirado de la cadena, procedió a limpiarse las manos tal como hubiera hecho el Poncho Pilato el día que mando crucificar a cristo rey.
—Mil gracias, señora— le replicó a la señora entrada en años, que aún se lamentaba de no haber tenido el tacto de llamar a la puerta antes de abrir —Dios se lo pague— agregó mientras se marchaba, terminando de ajustarse la hebilla del cinturón como si de un vaquero que fuera a batirse en duelo al amanecer.
Y es que ciertamente ese sentía un poco héroe, aún debía estar pálido y es que una descomposición siempre le pillaba a uno en el peor momento.
Rápidamente, enfilo con el resto de los compañeros, ya que en aquella cabina había perdido un poco la noción del tiempo, y no era para menos después de haber sacado tremendo demonio, o siempre, si éramos de todo estrictos con la forma de la cosa, cualquiera pedía la hora.
Sin mediar palabra alguna se puso a seguir trabajando hasta que al parecer les obligaban empezar a moverse de sitio, al parecer el tema de los cubos y la manguera no habían sido del todo males ideas, así que oye, mira, por una vez sentía bien ser el genio pensante. En fin a ver con que mierda tocaba lidiar a continuación, mientras no fuera la suya propia, la ausencia de papel de baño, todo iría bien o la implicación del uso de las diabólicas matemáticas, todo iría bien.
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El terror blanco
22-01-2025, 02:15 PM
Grupo de Demolición: Anko y Galhard
El éxito del derribo del muro ha sido recibido con vítores y agradecimientos por parte de los demás trabajadores. Anko y Galhard se han ganado el respeto de su equipo, y los demás ahora aplican lo que han aprendido, sujetando los muros antes de derribarlos para evitar accidentes y desorden innecesario. Si es que sois unos jefes, compañeros. Todos os han observado con tal detalle que están copiando vuestros gestos. Incluso hay un tipo con el pelo largo que se toca la coleta como tú, Galhard. Eso sí que es calar en la gente.
Evidentemente, esto es un cambio notable en la dinámica del grupo: han pasado de espectadores a trabajadores proactivos, gracias al ejemplo que habéis dado. Y es que con trabajo fino y decidido, se consigue cualquier cosa, y lo estáis viendo con vuestros propios ojos. Incluso inspirar a la gente que os rodea. Muy bien hecho, chicos.
Mientras el equipo sigue trabajando, tú, Galhard, encuentras una esquina con sombra y te acomodas para descansar un rato. El calor sofocante no parece tan terrible bajo la sombra, y el murmullo del trabajo en curso se convierte en un fondo casi relajante. Obviamente hay algún que otro martillazo contra la pared que te puede llegar a hacer del dormir una tarea difícil. Pero poco a poco, tus ojos comienzan a cerrarse, y te permites una pequeña siesta. Espero que sueñes con algo bonito.
Anko, mientras tanto, estás revisando los avances del equipo cuando uno de los organizadores se acerca a informarte de algo importante. Con un tono profesional, te comenta que, tras finalizar el derribo de los tres muros restantes en los que está trabajando el resto del equipo, todos estáis invitados a un acto que se celebrará en la carpa, donde el alcalde tiene algo preparado para todos los equipos que han estado participando en la reconstrucción. Suena a algo interesante, desde luego, y seguramente lleve consigo comida y bebida gratis, así que yo que tú me iría preparando para ello. Parece que vuestra labor no solo está siendo reconocida, sino también celebrada. Enhorabuena.
Grupo de Seguridad: Lovecraft
La sensación de tensión en el ambiente es palpable. Los trabajadores y voluntarios parecen ser más conscientes de la seriedad del robo ante tu presencia. Aunque tus esfuerzos para interrogar a los carpinteros no han dado frutos inmediatos, la atmósfera que generas con tu aura deja claro que este asunto no se tomará a la ligera. Incluso le das una importancia quizá un tanto excesiva. Sin embargo, consigues que todos los presentes entiendan que esto no es un juego y, que si pilláis al ladrón, tendrá sus consecuencias.
El equipo que enviaste a buscar rastros de madera regresa con las manos vacías. No han encontrado nada que no encaje, y aunque es frustrante, también significa que el ladrón, sea quien sea, está operando con cuidado. Eso o que vosotros sois... Bueno eso mejor no lo digo. Los robos se realizan sin dejar apenas rastro y parecen calculados. El patrón es claro: madera robada de manera meticulosa, pero la intención detrás de ello sigue siendo un misterio. Y el rostro de quién lo ha hecho, mayor misterio aún.
Como dije antes, quizá sea necesario volver a revisar a aquellos que inicialmente parecían tener coartadas sólidas, o que eso se decía de ellos. ¿Es posible que alguien haya estado jugando un papel más astuto de lo que pensabas? ¿Te deberías fiar de todo lo que te han dicho? Aunque la evidencia es escasa, sabes que los mejores investigadores no dejan ninguna piedra sin mover. Piensa, Lovecraft. Es muy posible que el sospechoso ya haya estado en la pizarra y su nombre se haya borrado.
Todos los tipos a los que queréis preguntar pasan por la fila con un semblante serio y visiblemente nerviosos. Pero nadie parece ser el culpable de los robos. Todos dicen la verdad a tu juicio, y el tema empieza a ser un poco desquiciante. El interrogatorio no es nada productivo, y solo produce un evidente retraso en otras áreas.
Grupo de Limpieza: Masao y Alexandra
La transición a la nueva zona de trabajo, aunque rápida, es un poco caótica. La escena que encontráis es desalentadora: un caos de escombros, polvo y piedras pequeñas que parecen multiplicarse a medida que os movéis. Allá donde miráis hay algo que tenéis que limpiar.
Alexandra, con su liderazgo recién consolidado, tendrá que tomar las riendas rápidamente, organizando a los voluntarios para que trabajen en equipo y mantengan el ritmo que habéis conseguido en la zona anterior. Quizá incluso dividiendo por equipos, o por funciones. Cualquier decisión seguro que es buena.
Masao, tu ausencia inicial genera algo de desconcierto, pero al regresar, te integras de inmediato al grupo. Sin embargo, el aire cargado de polvo y gases empieza a afectarte. Respirar se vuelve un poco más difícil, pero no parece grave por ahora, simplemente has notado algún problema. Yo que tú me tapaba la cara con algo para evitar que esos gases se sigan colando en tu cuerpo. No queremos que, ahora que has soltado unos cuantos, entren otros.
Alexandra, Miri se acerca y te comenta que está emocionada por el progreso. Aunque al principio parecía más una carga que una ayuda, ahora muestra verdadera dedicación y agradece tu paciencia y motivación. Yo creo que cuatro o cinco días más y os convertís en mejores amigas. Esto inspira al resto del equipo, que redobla esfuerzos para despejar la zona antes de que llegue el próximo grupo a trabajar.
Un coordinador llega a informaros que, cuando terminéis aquí, deberéis moveros a la carpa principal, donde el alcalde tiene preparado un acto para todos los participantes. Es un incentivo adicional para terminar lo antes posible, aunque el calor y el polvo hacen que el trabajo sea más lento de lo que quisierais. Pero todos parecen confiar en vosotros. El gran equipo de limpieza que no deja ni gota de polvo. Aunque espero que no hagan la prueba del algodón, porque seguramente por mucho que queráis, no la paséis.
A medida que el día avanza, cada grupo siente el peso del esfuerzo físico y mental que implica la reconstrucción. Estáis viendo lo difícil que es levantar algo caído, y lo fácil que es tirarlo. Esta aventura sin duda está siendo una lección de vida.
Sin embargo, los pequeños logros y la perspectiva de un reconocimiento por parte del alcalde inyectan energía renovada a todos los participantes, que dan el cien por cien en lo que parecen ser los últimos movimientos antes del final. Aunque aún quedan retos por superar, hay un creciente sentido de comunidad y orgullo en el trabajo realizado.
Mientras los grupos se preparan para el acto en la carpa, los pensamientos de cada uno giran en torno a los logros del día y a los misterios aún sin resolver. La reconstrucción del astillero es más que una simple tarea; es un reflejo de la capacidad de las personas para unirse, superar desafíos y encontrar soluciones, incluso en las circunstancias más complicadas.
Sois lo más, chicos. Os merecéis un gran reconocimiento.
Honorable
260 Reputación
Perfil
85.762.504
680 / 680
450 / 450
225 / 225
Anko
Médica Despiadada y novia de Giorno
27-01-2025, 10:15 AM
Los ojos de la muchacha se fijaron en el hombre de cabellera marrón mientras éste hablaba, ella ya estaba acostumbrada a escuchar sus reflexiones sobre cada cosa que le sucedían, así que no podía evitar sonreír ante sus palabras. Cada reflexión de Galhard era como una lección para la Alférez, el marine sabía encontrarle lo bueno a cualquier cosa y era una fuente de sabiduría y confianza, ciertamente, esto hacía que Galhard fuera el marine de Lotus en el que más confiaba, pues había compartido más momentos con el que con ningún otro.
El brazo de Anko se estiró hacía en frente para indicarle el camino de forma cómica cuando él hizo mención de su retiro para tomarse un buen descanso después de todo el ajetreo del trabajo — Pase usted, buen hombre, se lo merece… — Su tono de voz se había relajado como siempre lo hacía cuando terminaba una misión y la vista del resto del equipo de demolición trabajando de forma ordenada y sin ayuda le daba la sensación de que había culminado con éxito la tarea que se le encargó. Sus ojos observaron como Galhard se retiraba y ella suspiró por la boca, despreocupada, preguntándose si el sonido de los martillos golpeando lo dejarían entrar al mundo onírico.
Grata fue su sorpresa cuando un informante apareció en escena para indicarle que cuando los pocos muros que quedaban por tumbar fueran eliminados, el equipo entero tendría el privilegio de asistir a un acto que se celebraría en la carpa por parte del alcalde, talvez un banquete, o eso pensaba ella. Esto no hizo que sus energías se sintieran al tope de nuevo, si había comida, había bebida, y claramente habría algo de Sake o Vino, de esas bebidas alcohólicas de las que tanto disfrutaba. Ella se limitó a asentir con la cabeza en señal de aprobación antes de caminar hasta la zona donde Galhard se encontraba durmiendo, sería egoísta de su parte no avisarle de lo sucedido.
Su diestra se cruzó en su abdomen para tomar la funda de una de sus Katanas, aun con el arma enfundada, y sosteniéndola por la estructura de madera, acercó el extremo de la empuñadura al hombro de su compañero de Lotus para dar ligeros golpes en él y sacarlo de su plácido sueño.
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