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Airgid Vanaidiam
Metalhead
02-12-2024, 03:27 PM
Día 50 de Verano
Parecía que iban a pasar unos cuantos días en Loguetown antes de volver a embarcarse en la Alborada, así que cada uno de los revolucionarios hizo sus propios planes individuales, aparte de los grupales, por supuesto. Por su parte, Airgid pensó en que sería quizás una buena idea volver a abrir un pequeño puestito comercial en la ciudad. Loguetown era una de las islas más grandes y pobladas del East Blue, por lo que seguro que acababa atrayendo a mucha clientela interesante, a pesar de la enorme competencia que debería encontrarse en una isla como esa. Pero ya tenía experiencia a la hora de trabajar cara al público y venderse un poco al público, pues en Kilombo pasó años llevando un pequeño taller. Aunque allí, sus mayores retos consistían en arreglar microondas estropeados o vender tornillos, nada demasiado estimulante. Pero ahora tenía la habilidad de crear cosas realmente increíbles, y se moría de ganas por ver hasta dónde era capaz de llegar con sus conocimientos, de afrontar verdaderos desafíos. También, no podemos olvidarnos de este motivo... andaba un poco corta de pasta, todo sea dicho.
Así que alquiló un humilde espacio, en una zona centralizada, llena de más puestos y tiendas y por lo tanto, por donde mucha gente pasaba. La verdad es que estaba bastanta apañado, con su forja en la zona exterior, un interior algo más modesto con su mostrador y vitrinas para enseñar los productos... El hombre que le alquiló el establecimiento se trataba de un señor de casi ochenta años que había dedicado toda su vida a la herrería y el calor de la forja, pero que ahora buscaba la tranquilidad de la jubilación, aunque había pasado meses buscando a alguien que le interesase la tienda, sin éxito. — ¡No se preocupe, señor! ¡No sé cuánto tiempo pasaré en la isla, pero ya verá cómo una vez que me marche, todo el mundo se matará por alquilarle la tienda! — Tenía que gritar un poco cuando hablaba con él, pues tenía una ligera sordera, aunque chillar no era un problema para Airgid, precisamente.
Tardó una mañana entera en adecentar el lugar, quitarle el polvo y llenarlo con sus propios inventos y armas, colocándolas en las paredes, en el mostrador, incluso algunas en el exterior, para promocionarse un poco. Observó que afuera había un cartel con dos espadas cruzadas, pero eso no terminaba de encajar con ella, así que lo quitó y en su lugar colocó un bonito cartel que decía: " EL TALLER Y LA FORJA DE LAS MARAVILLAS EXPLOSIVAS". Incluso se preparó unos cuantos panfletos que fue repartiendo por ahí, para intentar promocionar un poco la nueva apertura. La competencia la observaba con descaro y sin intención de ocultar ni un poco el desagrado que provocaba la llegada de Airgid, y es que la zona tenía varias forjas más. Pero a la rubia no le importaba un poco de rivalidad, de hecho, ¿qué gracia tenía triunfar si no tenías oponentes? Así que se esmeró aún más en que su sitio llamase la atención, colocando en la puerta varios implantes cyborg que nadie más en la zona tenía, además de un expositor de bombas, cada cual más curiosa y llamativa que la anterior.
Ahora sí, lo tenía todo listo. Solo quedaba calentar la forja y... tratar de que nadie la reconociera. Ahora era una mujer buscada, así que tenía que llamar la atención su local, pero no ella. Así que decidió colocarse unas buenas gafas de aviador con cristales oscuros para que no la vieran tan fácilmente, pues eran tan grandes que casi le tapaban toda la cara. También ahora tenía una pierna de implante, que quieras que no, ya era una diferencia con la descripción que tenían de ella tras lo ocurrido en Oykot. Pensó en si cortarse el cabello pero... no, eso ni de coña, las gafas deberían valer.
Indicaciones
- Airgid se encuentra en Loguetown desde el 50 hasta el 57 de Verano, así que dentro de esos días, cualquiera puede pasarse a llevar a cabo los intercambios y comercios.
- He narrado que Airgid usa unas gafas enormes con los cristales negros para pasar desapercibida, además de que ahora tiene un implante en la pierna, cosa que no tenía cuando se ganó el Wanted.
- Airgid se ha dedicado a hacer un poco de promo del sitio, repartiendo algunos folletitos y poniendo el lugar bien llamativo.
- Por lo general, Airgid irá a la forja todas las mañanas, así que podéis coincidir con ella en ese tiempo, y puede que alguna que otra noche también.
Honorable
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Ares Brotoloigos
—
02-12-2024, 06:39 PM
Un suspiro se le escapó de entre los labios, casi con alivio. Parecía que era el primero en llegar. Hacía un tiempito había encargado unas nudilleras especiales a esa herrera. Ares era consciente de que, quizás, estaba tratando con algo ilegal, pero ahora no estaba allí con horas de trabajo, sino en las de asueto.
En las que a él le interesaban.
Le habían dado el aviso de que lo que había pedido ya estaba listo. Y, además, la chica a la que se lo había encargado, había abierto un tenderete temporal en Loguetown. Bueno, tenderete era quedarse corto, pero era lo que menos le importaba. Se adentró en el lugar con soltura, el calor de la forja no tardó en invadirle en una bocanada de aire caliente. Ares entornó los ojos y echó un vistazo al interior. Bombas, cachivaches, algún que otro posible implante. Pero lo que le interesaba estaba en otro lado.
Los estantes de armas. No pudo evitar echar un vistazo inicial y curioso, inspeccionando la calidad de las mismas. La forja de aquellos aceros era variable, por supuesto, dependiendo del metal utilizado. Una vez satisfizo su curiosidad, se volvió hacia el mostrador de madera.
— Buenas. Venía a buscar lo que había encargado. — Expresó, clavando sus iris rojizos sobre la mujer de rubia cabellera.
Por supuesto, no era una mujercita débil. Podía ver eses músculos trabajados de ejercicio, y el rostro y mirada orgullosa. Una media sonrisa brotó en los labios reptilianos, mientras apoyaba una mano en la oscura madera que le separaba de la muchacha, escrutándola durante unos momentos.
No estaba mal, pero ahora mismo estaba más ávido por ver el recubrimiento de metal que había pedido para fabricar. El vaivén sutil de la punta de su cola reptiliana evidenciaba, de hecho, esa ligera impaciencia.
Nota
¡Hola, bonita! Vengo a por esas chachi nudilleras <3 Muchísimas gracias <3
Honorable
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Jack Silver
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07-12-2024, 01:17 AM
Loguetown
Día 54, Verano del año 724
El sol de Loguetown ya comenzaba a descender, cubriendo las calles con un tono anaranjado que parecía sacado de un cuadro. Después de otro rutinario día de entrenamiento en el cuartel, Jack decidió aprovechar el tiempo libre para atender un asunto pendiente. Había escuchado rumores de una herrera que estaba causando sensación en la isla, y con el aumento en las exigencias de las misiones, no podía permitirse seguir confiando tan solo en su instinto y su puño desnudo.
El pequeño taller destacaba entre las demás tiendas de la concurrida calle, con armas y artefactos llamativos decorando el exterior. Jack no pudo evitar esbozar una sonrisa al leer el cartel mientras empujaba la puerta con decisión.
El calor de la forja y el aroma metálico le golpearon de inmediato. Había algo reconfortante en ese ambiente, un lugar donde el trabajo duro se materializaba en interesantes piezas de acero y otros muchos materiales. Con un vistazo rápido, sus ojos recorrieron las vitrinas y los estantes llenos de armas y dispositivos. Todo parecía de una calidad impresionante, pero lo que más le llamó la atención fue la mujer detrás del mostrador. Con sus gafas de aviador y su aire confiado, dejaba claro que sabía lo que hacía y no era su primer día al frente de una forja.
— Hola, —saludó Jack con su tono habitual, relajado pero seguro. Apoyó el brazo en el mostrador, echando un vistazo a los productos más cercanos antes de continuar—. Busco algo más que mis puños para el combate. Algo resistente, que aguante golpes duros y no me falle cuando las cosas se pongan feas.
Sin apresurarse, Jack aguardó, dejando que la experta hiciera su trabajo. Este taller prometía ofrecer algo mucho más que simple acero, y estaba dispuesto a comprobarlo.
Información
¡Hola! Vengo a recoger el encargo, un Arma Cuerpo a Cuerpo T3.
16.120.000
703 / 703
499 / 499
200 / 200
Irina Volkov
Witch Eye
08-12-2024, 01:05 PM
Irina avanzó entre la multitud de Loguetown con su habitual andar ágil y cauteloso, envuelta en una larga capa marrón que le ocultaba gran parte del cuerpo. Bajo la capucha, unas gafas de cristales oscuros cubrían sus ojos, y su cabello, normalmente recogido, estaba escondido con un pañuelo oscuro. Sabía que cuanto más discreta fuese, mejor, aunque la tentación de echar un vistazo al nuevo taller que tanto revuelo causaba en la calle era demasiado grande.
El Taller y la Forja de las Maravillas Explosivas no era un nombre que uno pudiera ignorar fácilmente, y lo que había oído sobre sus productos había captado por completo su interés. —Un vistazo rápido y me largo. — Pensó mientras se aproximaba, manteniéndose a la sombra de un puesto vecino.
Cuando finalmente cruzó el umbral, el lugar estaba impecable y vibrante, como si el tiempo que llevaba vacío nunca hubiese existido. Las vitrinas estaban repletas de objetos fascinantes: artilugios con mecanismos intrincados, armas con diseños únicos y, claro, bombas que parecían tan peligrosas como irresistiblemente ingeniosas. Un aroma a metal caliente y aceite penetrante llenaba el aire, evocándole recuerdos vagos de otros talleres que había visitado en sus días más jóvenes. Airgid estaba ocupada ajustando un extraño artilugio cerca de la forja, y aunque parecía sumida en su trabajo, Irina sintió que de alguna manera la mujer ya había notado su presencia.
—¿Buscas algo en particular, viajera? —Preguntó una chica que estaba por ahí, con voz enérgica, ni siquiera levantando la vista del dispositivo que tenía en las manos. Irina frunció el ceño bajo las gafas; era difícil no sentirse expuesta bajo ese tono tan seguro. —Algo pequeño y práctico, pero robusto, para defensa personal. —Respondió con voz grave, tratando de sonar casual mientras examinaba una de las vitrinas. Había pequeños dispositivos con botones y luces, cuchillos con diseños inusuales y un par de gadgets que parecían demasiado complicados para ser comprendidos de un vistazo.
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