Alguien dijo una vez...
Rizzo, el Bardo
No es que cante mal, es que no saben escuchar.
[Aventura] [T4] La reconstrucción
Alexandra
Alex
Durante un segundo todo fue bien: Con la llegada de los nuevos guantes que Alexandra había conseguido que el ánimo en el equipo subiera y todo el mundo se había puesto manos a la obra con eficacia. Pero no podía ser todo tan maravilloso ya que las dos mismas chicas de antes habían empezado a criticar los nuevos EPIS que la Hafugyo había conseguido. Alex notó como le miraban de reojo con desdén y fastidio. Debería decirles algo pero no quedaba mucho para acabar el turno y prefería hablar con ellas mañana, quizás si descansaban con la almohada se animarían un poco. 

Así que cogió una fregona y se puso a limpiar unas manchas de sangre del suelo, no sabía como habían llegado hasta allí pero prefería sacarlas ella antes que lo demás al fin y al cabo tenía una tolerancia bastante alta a ese líquido. En cuanto les llamaron para irse a descansar Alex llamó la atención del grupo y con menos entusiasmo del que habría querido les dijo a sus compañeros:

—Buen trabajo chicos, intentaré que mañana vaya todo mejor... Descansad y pasad una buena noche.

La chica se dirigió hasta aquella nave; les habían separado en grupos y habían mantas y comida para poder pasar la noche en comodidad. Así que fue a buscar una con la que cubrirse, tapándose los hombros, para después coger un bocata y mirar alrededor. El cansancio físico y mental empezaba a acumularse en ella y notó como todo lo que había pasado en aquel día se le venía encima. Había empezado bastante animada con muchísimas ganas de ayudar a los demás y emocionada por ser de utilidad en una tarea de gran importancia como esa. Pero... las diferentes criticas y el poco cuidado con sus voluntarios que habían tenido desde el ayuntamiento habían afectado a la mentalidad de Alexandra. 

Con un nudo en la garganta y los ojos vidriosos la chica deambuló por las diferentes salas, buscando una cara conocida a la que poder pedir consejo y ayuda para el día siguiente. No tardó en divisar a su compañero de brigada y se acercó a él, cabizbaja y claramente disgustada, y le tiró de la manga de la manga de la camisa para llamar su atención: 

—Oye, Masao..., ¿como puedes conseguir que te hagan caso?
#21
Galhard
Gal
Galhard escuchó atentamente las instrucciones del supervisor, evaluando las opciones con la mirada fija en las carretas y en el grupo de trabajadores. Después de unos instantes de reflexión, levantó la vista y comenzó a hablar con voz firme, atrayendo la atención de todos.

—Bien, tenemos una tarea complicada, pero no imposible —empezó, con un tono calmado pero decidido. Sus palabras parecían cargar de confianza al grupo mientras continuaba explicando—. Hay que dividirnos de forma estratégica para que podamos cargar y transportar todo en el menor tiempo posible.

Se acercó al carro de madera y señaló hacia él, mientras continuaba con su explicación, organizando mentalmente el plan.

—Empezaremos asignando dos personas para cargar la madera. Con ese número, completarán el trabajo en media hora. Otros dos se encargarán del yeso, también en ese tiempo. Y el resto, cuatro personas, trabajarán en llenar el carro de agua en el muelle. Sabemos que esta última tarea es la más complicada, pero con ese grupo podremos reducir el tiempo de manera considerable.

Hizo una pausa breve, dejando que todos asimilaran la distribución inicial antes de añadir:

—Cuando el carro de madera esté listo, las dos personas asignadas allí se unirán al grupo que está cargando el agua. Así aceleraremos la tarea más lenta. Mientras tanto, el transporte de las carretas será realizado por tres personas por cada una, tal y como se nos indicó. Si todos seguimos este plan, deberíamos poder cumplir con el tiempo establecido sin problemas.

Galhard se permitió una breve mirada a Masao, confiando en que su compañero respaldaría la idea, antes de regresar la vista al grupo.

—Confío en que todos darán lo mejor. Trabajemos con cuidado, pero sin perder el ritmo. Vamos a demostrar que somos eficientes y organizados.

Sin más que añadir, se dirigió al carro de madera y empezó a cargar las primeras tablas, liderando con el ejemplo. El resto del grupo, animado por su determinación, rápidamente tomó sus posiciones y comenzó el arduo trabajo, confiando en que la estrategia les llevaría al éxito.
#22
Gautama D. Lovecraft
El Ascendido
El caso parecía poco a poco ir desgranando una serie de hilos de los que había que poner especial atención. El rastro de las cajas, dio paso a otro diferente del que podríamos llegar a suponer que eran de ruedas, ergo, aquel cargamento fue llevado en algún tipo de remolque hasta otra ubicación ¿se podría de alguna forma saber eso? 

Mientras tanto, el compañero que mandé a encontrar al susodicho encargado del inventario, trajo consigo algunas revelaciones que, a priori, podrían ser verdaderas o no. Sin embargo, me revolvió el hecho de que por una parte, no estuviera enfermo, pero por la otra, que estuviera borracho, pues a pesar de esto, quien no sabe que los borrachos y los niños suelen decir la verdad. Era un triple salto con tirabuzón confiar un caso a una declaración que hacía aguas, pero había que apostar por cualquier revelación que tuviéramos.

- Creo que los detalles que hemos recogido aquí, tenemos pruebas claras y contrastadas de lo que ocurrió... Se sustrajeron cajas, y se portaron a en un carro hasta un destino X... por otro lado, tenemos otras pruebas no tan fiables, pero no perdemos nada por tirar de ese hilo y comprobar si guardan relación con estas. -

- Ese tal Mike, es la mano derecha del alcalde, señor. -

- ¿Sí? Es interesante entonces... -

Me quedé un momento pensativo, había que dar las siguientes órdenes de manera clara y concisa.

- Bien, tú que lo conoces... Ves con él para preguntarle, pero antes de ello, fijaros en cualquier indicio que contraste lo que tenemos y lo pueda delatar, especialmente marcas de barro en botas, ropa o manos, si es así, daros la vuelta para no levantar sospechas y haremos un arresto preventivo. -

Dije en primera instancia, señalando al organizador y a otro de los compañeros del equipo de seguridad.

- El resto seguidme, peinaremos en grupo algo más los alrededores hasta que vuelvan los compañeros. -

Dije con autoridad, haciendo un aspaviento con la mano hacia el grupo para que siguiera investigando conmigo, 16 ojos siempre verán más que 2. Y con ello, nos pusimos en marcha por donde la pista de las ruedas desaparecieron. Al cabo del rato, en el cemento, restos de cajas aparecieron, uno de los compañeros avisó de estas. Miré para los alrededores en busca de posibles testigos, pero lejos de la realidad, no encontré nada salvo una taberna al fondo de una bocacalle al cruzar la esquina correspondiente.

- Entrad a preguntar si recientemente han visto un carro lleno de cajas contundentes, puede que el día de autos alguno de los parroquianos pueda arrojar luz a esto. -

Y con la orden, otros 2 compañeros del grupo se dirigieron hasta la taberna para entrar y preguntar, mientras yo esperaba con el resto por las inmediaciones esperando las respuestas de unos y de otros.
#23
Anko
Médica Despiadada y novia de Giorno
El cuerpo de Anko se relajó nuevamente al ver que sus órdenes fueron escuchadas y uno de los compañeros del equipo de demolición acudió rápidamente en su ayuda, trayendo al médico local de la isla para atender de una mejor manera al sujeto que de forma tonta, fue herido en las labores de demolición. Si, para Anko el accidente había sido una cosa tonta, pues ella creía firmemente que, de haber sido escuchada por todos, aquello no hubiera sucedido y no se habría pasado por aquel pequeño percance, pero eso ya es cuestión de perspectiva.

Sus ojos oscuros como la noche se postraron en la mancha de sangre en el suelo una vez el tipo fue llevado a la clínica local, a pesar de que ya se mencionó que para ella había sido estúpido, muy internamente, esos sentimientos estaban entrelazados con la sensación de culpa al haber sido ella la causante del accidente, cosa que pensándolo bien, pudo terminar de la peor forma posible y de alguna forma, le habría fallado a sus juramentos éticos que todo médico hace una vez se adentra y culmina con los estudios pertinentes para la profesión.

Minutos más tarde, se le fue asignado un nuevo muro para su demolición, la peli marrón se acercó a éste y lo inspeccionó con su vista y tacto, esta vez quería ser más cuidadosa con su actuar, pero no iba a decir abiertamente su pequeño conflicto interno para con el accidente. Mientras realizaba su inspección, pudo ver un papel con símbolos de advertencia, ligeramente rasgado y desgastado por el pasar del tiempo, demolerlo sin preguntar podría resultar peligroso, su cabeza se giró levemente para mirar por encima de su hombro al resto del equipo.

— ¡Ustedes! ¿Alguno sabe a qué se deben estos letreros? ¿Hay algo que deba saber antes de empezar con su demolición? — Preguntó con voz firme mientras su capa se movía sutilmente con el viento. La alférez esperaría a que su pregunta fuera respondida antes de proceder. Con su inspección, también pudo sentir que, de alguna forma, el muro era más sólido y resistente que el anterior, por lo que necesitaría ayuda, o talvez no, quién sabe.
#24
Masao Toduro
El niño de los lloros
Me comencé a mesar la barbilla mientras pensaba como abordar la tarea, cuando vio que Galhard se adelanto a dar las explicaciones se mostró conforme, con la división, por lo que tras meditarlo unos segundos se subió también a la posición privilegiada y tras dar unas palmaditas en la espalda a su hippie favorito agrego unas pocas palabras.

—En el grupo del agua que seremos sei, doh llenarán de agua los barriles, doh los moverán y los otros dos serán los que subirán los barriles, azí— agregó. Ya que si dividía al personal en tareas más simples usualmente se funcionaba mejor, o al menos esa había sido su experiencia tanto en carteles como en la marina —Una vez que carguemos este dividiremos el grupo de sei en doh tríos y os ayudaremos a carga de la madera y ezo- terminó agregando en vista de que la melena ya se ponía en movimiento.

Así quedarían los dos divididos y si surgía algún problema podrían acudir uno de los dos rápidamente. Si todo iba como la seda, el cargamento de agua tardaría algo menos de diez minutos y con la ayuda extra en los otros dos carruajes para cargar posiblemente pudieran bajar esa marca de veinte minutos.

Oeh oeh oh, Era una tarde de verano, anochecía en la ciudad
Arranque a cantar la famosa canción del que había sido su referente de niño, no solo era el mejor bailarín que había visto nacer en el sur, sino que también era autor de las mejores bulerías que había tenido el prestigio de escuchar.

Entre el flamenco, el vino tinto y una canción de Serrat
Me hechizó aquella mirada, llena de alma y picardía
La alegría de su cuerpo despertaba un huracán

Y así siguió con toda su discografía hasta terminar con toda la carga y con la garganta seca, pero bueno uno tenía que contentar a su público, de hecho, el jovencito de tez oscura estaba seguro de que terminaría de pedirle un autógrafo al final de la jornada.
¿Debería tal vez dejar el camino de la justicia e iniciar una incipiente carrera musical? ¿Pero a que genero dedicar? ¿Flamenco? ¿Rumba? ¿Fusión como la que hacía “el Pintingo “ese, pero sin ser un señorito de mierda, tal vez? ¿O tal vez podía dedicarse a la música clerical? La verdad es que había un mar de posibilidades, ¿Y si se dedicaba a los villancicos? Todavía estaban en verano, pero la Navidad estaba a la vuelta de la esquina ¿Y acaso había algo mejor que comerse un turrón blandito escuchando el último hit de Toduro de fondo?

Cuando por fin llego la noche, enfiló a las carpas a celebrar con sus fatigados compañeros, felicitando y compartiendo un par de cañas con su compadre el Gallardo.
—Oye niño tú tienes parienta— le preguntó al castaño —Si quireh teh bucamoh una buena moza aquí que tenga tierrah— intentó convencer a su compañero señalando a un grupo de jovenzuelas de buen ver, de hecho, una era casi tan guapa como la virgencita de Malbuena. Vamos, que estaba seguro de que el Gallardo podría pecar un poco con ella, aunque luego se tendrían que casar, claro.

Lamentablemente, no pudo de hacer escudero a su compadre marine, ya que al ver deambulando a Alexandra con rostro cabizbajo y algo perdido decidió que era otro el compañero, o mejor dicho, compañera que necesitaba ayuda.

—Pues generalmente doy cuatro voces y la gente me haze caso, no ze la verdah. Cuando traficaba en el barrio al que no le hasia caso le enchufaba y a pastar— le comentaba mientras le explicaba como se metía un buen meco —Pero comoh ahora zoi madero poh me contengoh un poco mah, azi que supongo que no podemoh haceh eso— le dije mientras le pasaba uno de los refrescos que había pillado antes de dejar que me asaltara —¿Nos sentamoh y me cuentah como te ha ido el día cieloh?— le preguntó a su arenque favorito, intentando darle el mismo consuelo que yoencontraba cada vez que iba al confesionario.

Escuche atentamente lo que me dijo la recluta, intentando identificar los problemas que pudiera haber en el grupo de trabajo y con un plan maestro en mente.  Tras eso, y tras haberse asegurado de haber reconfortado a su compañera de brigada, se iría a dormir, rezando un par de “Ave marías” antes de irse al sobre. Al día siguiente “El maestroh” volvería a la carga.

La verdad es que sería un buen nombre artístico, ¿O tal vez el niño de los lloros? ¿Le dejaría Manueh el rey de los lloros o le demandaría por copyright?
#25
Octojin
El terror blanco
Con el sol en su punto más alto, el cansancio se hace notar en todos los equipos. La ropa húmeda por el sudor y el aire caliente que parece no dar tregua hacen que cada tarea sea un poco más pesada de lo habitual. Lamento deciros que el olor humano empieza a intensificarse en las zonas en las que estáis trabajando, y que vuestros movimientos ya son más lentos y calmados debido a esa estrella llamada sol, que parece estar castigándoos por algo. ¿Pero por qué? Si estáis haciendo un trabajo fantástico. A pesar de todo, el progreso en la reconstrucción del astillero es evidente.

Cada equipo tiene sus propios desafíos, pero también sus pequeñas victorias. La sensación de estar contribuyendo a algo importante comienza a superar la incomodidad del trabajo duro, y aunque el camino es difícil, cada uno de vosotros sabe que está marcando la diferencia.



Grupo de Logística

Muy bien, genios de las matemáticas. Habéis conseguido llevar todo el cargamento en el tiempo acordado. Lo cierto es que no era muy difícil, y estáis demostrando ser puntuales. Con un gran esfuerzo, habéis sido capaces de sobreponeros a todos los problemas y llevar todo con éxito. Enhorabuena.

Cuando termináis, algunos carpinteros os felicitan nuevamente, agradeciendo el cuidado con que habéis manejado los materiales, que ahora servirán para seguir construyendo ese astillero que, francamente, empieza a tener muy buena pinta. Uno de los carpinteros se acerca a vosotros durante su descanso y comenta que está impresionado por la eficacia de vuestro trabajo, lo que eleva la moral del grupo. Pero no hay tiempo para relajarse demasiado: pronto os informan que hay más materiales por llegar, y el día promete ser largo. Aún así, tenéis vía libre para coger de nuevo la comida y bebida que necesitéis. Los carpinteros os arropan y os animan a comer algo. Hay que reponer fuerzas, chicos.

Gal, lo siento, la relación con Masao parecía uno de esos matrimonios que duran toda la vida. Pero ha resultado ser una de estas moderneces que duran dos telediarios... Te ha dejado, no sé si con el calentón, pero la cuestión es que te ha intercambiado por una mujer un tanto peculiar, mientras él se ha ido al sector de limpieza con su compañera de brigada Alex. La nueva integrante, que parece estar más interesada en quejarse que en trabajar, no facilita las cosas. Creo que es momento de que tomes las riendas de la situación con tu habitual calma y estrategia. Ponla en su sitio, por favor.

El caso es que uno de los coordinadores os dice que tenéis que descargar un barco que acaba de llegar al muelle. El barco tiene sobre todo listones enormes de madera. Tan grandes que no podréis cargarlos solos, no por el peso, sino porque son demasiado largos y se doblan tanto que corren peligro de romperse. Los carros tampoco proporcionan mucha seguridad en este aspecto, así que tendréis que gestionar un poco el tema de cómo llevarlos hasta el almacén y después almacenarlos y clasificarlos como estiméis oportuno.

Por cierto, la tipa dice que no puede cargar peso, que se lo ha dicho su médico. Así que me da que va a ser un poco inútil. A no ser que se te ocurra algo, claro.



Grupo de Limpieza

La tarea de limpieza se vuelve más ardua con el calor, y el esfuerzo de Alexandra por mantener la motivación del grupo comienza a flaquear. La sangre que intentaste limpiar antes aún deja un rastro rosado en el suelo, recordándote el accidente de la mañana, pero es cierto que ha quedado bastante mejor, las cosas como son.

Para empeorar las cosas, la chica que quedaba de las problemáticas sigue quejándose. Al acercarte para ofrecerle ayuda, notas que sus guantes están rotos y que tiene una tijera escondida en el bolsillo. Por supuesto, ella niega rotundamente haber hecho algo.

—Estos guantes son imposibles de usar —dice, levantando las manos y mostrando los dedos expuestos—. ¿Cómo esperáis que trabajemos así?

Sí, yo también lo creo. Tiene una hostia con la mano abierta, pero no creo que sea el lugar para emplear la violencia. La nueva tarea que tenéis es recoger las piedras caídas y barrer los restos que ha ido dejando por ahí el grupo de demolición. Tendrás que organizar a los demás, aunque... ¡Ese es Masao! Que llega al grupo inyectando algo de energía con su característico entusiasmo. Su presencia aligera el ambiente, y pronto notas que el ritmo mejora.

Seguro que juntos conseguís subir la moral y hacer que esa tipa, al menos, no estorbe.



Grupo de Seguridad

Lovecraft, la investigación parece haberse estancado. Los rastros que seguiste terminan en el cemento, y las declaraciones obtenidas no parecen conducir a ninguna pista sólida. A pesar de esto, decides no rendirte y envías a dos compañeros a indagar en la taberna cercana. Cuando regresan, informan que el tabernero menciona haber visto carros transportando cajas, pero afirma que son mercaderes locales y que es bastante común verles a las horas que han sido vistos.

Mientras tanto, el compañero que habló con Mike regresa con una declaración sólida: Mike tiene coartada. Dedica largas jornadas al congreso de politología y pasa el resto de su tiempo ayudando en la carpa del alcalde. No parece haber nada que lo relacione con el robo.

—Señor, ¿qué hacemos ahora? —pregunta uno de los guardias, claramente frustrado por la falta de avances.

Creo que es el momento de evaluar las opciones restantes y confiar en tu intuición. Algo no encaja del todo, pero quizá necesitas más pruebas para armar el rompecabezas. De todos modos... Te has llevado a todos los guardias contigo y, sin embargo... Dos han ido a la taberna, uno con Mike, y quedáis siete mirando a las musarañas esperando que hagan el trabajo por vosotros... Quizá no ha sido buena idea traerte a todos y dejar desatendidas las dos áreas que debíais vigilar. Pero qué sabré yo, solo soy un humilde narrador.



Grupo de Demolición

Anko, la tensión en el grupo de demolición sigue siendo palpable tras el accidente, pero no te dejas intimidar. El muro que debes derribar ahora parece mucho más resistente que el anterior, y el letrero de advertencia solo incrementa tus dudas. Uno de los compañeros se acerca y te dice que no tiene idea de por qué está ahí, que no ha visto ese letrero en ningún otro muro de los que han derribado, pero ofrece su ayuda si decides continuar.

El equipo entero está a tu disposición para que te apoyen en los puntos clave del muro si lo necesitas. Yo creo que no se fían mucho de ti, la verdad. Pero bueno, eso son meras suposiciones.

Si no te atreves a tirarlo, quizá le puedas preguntar a algún coordinador que tenga más información que el resto de tus compañeros.
#26
Anko
Médica Despiadada y novia de Giorno
Anko escuchaba las palabras de uno de sus compañeros paleros mientras seguía inspeccionando el muro detenidamente, con su rostro visiblemente decepcionado al saber que sus compañeros poco podían ayudarle a descubrir el porqué de los letreros de advertencia en aquella estructura de piedra. Talvez pensarían que le daba muchas vueltas al asunto, pero aquel letrero le daba mala espina, podría ser que el muro tuviera alguna tubería en su interior, de agua, o de gas, algo más peligroso, y si así fuera, debían actuar con cautela.

Lo contrario podría ser que se estuviera equivocando y realmente aquel muro no fuera tan importante y los letreros fueran pura casualidad, si así fuera, entonces si pensaba mucho las cosas, pero debía ser precavida, no quería provocar otro accidente como el que ocurrió momentos atrás, aunque se seguía diciendo a sí misma que fue culpa del hombre por no escucharla cuando ella advirtió que actuaría. Lentamente alejó su mano enguantada del muro y se giró para caminar entre los integrantes para poder dirigirse a ellos de forma firme, esperando que fuera escuchada y se tomarán en serio lo que decía, que mujer tan difícil.

— Algo no me gusta, no encuentro una explicación a estos letreros, talvez lo piense mucho, pero es mejor prevenir que lamentar… Esperen aquí, vuelvo enseguida… — Mencionó al grupo de demolición para alejarse de la zona e intentar buscar al coordinador de las tareas, talvez ese tipo sepa algo más sobre los letreros y ayudaría a despejar toda duda que se sembraba en su mente con cada segundo que pasaba. No sabía con exactitud en dónde se encontraba el coordinador, pero lo buscaría por los lugares aledaños a la plaza en donde se les dieron las indicaciones, igual, pudo pedir ayuda a alguno de sus compañeros del grupo de demolición, pero en ese momento no lo pensó.
#27
Galhard
Gal
Galhard, a pesar del agotamiento que sentía tras el intenso calor y las horas de trabajo, mantuvo su postura erguida y serena. Había aprendido con el tiempo que una actitud calmada y una estrategia bien pensada podían resolver incluso los problemas más tediosos. Observó a su alrededor mientras el barco recién llegado descargaba lentamente las enormes piezas de madera. Era evidente que sería un reto manejarlas, pero no algo imposible.

Notó a la mujer nueva, cuyo lenguaje corporal y actitud transmitían más quejas que disposición. No podía permitirse un eslabón débil en la cadena, especialmente ahora que el equipo enfrentaba una tarea tan delicada. Se acercó a ella con su habitual tono calmado pero firme, sin perder el toque de amabilidad que lo caracterizaba.

—Hola, ¿verdad que eres la nueva del equipo? —preguntó, ofreciendo una ligera sonrisa que buscaba desarmar cualquier tensión inicial —Entiendo que no puedes cargar peso por recomendación médica, y no te preocupes, no vamos a ponerte en una situación que comprometa tu salud. Pero el trabajo aquí es un esfuerzo colectivo, y estoy seguro de que hay formas en las que puedes aportar al equipo sin forzar tu cuerpo.—

Hizo una pausa breve, apuntando hacia un área cercana donde se encontraban los listones.

—Necesitamos alguien que coordine desde el suelo, asegurándose de que cada listón esté bien equilibrado mientras lo movemos. También sería útil que organices los espacios en el almacén para que todo quede bien clasificado. ¿Qué opinas? Así tu habilidad para observar y planificar nos ayudará a mantener el ritmo y evitar errores.—

Galhard volvió a dirigir su mirada al resto del equipo mientras trazaba mentalmente el plan. Habló con voz firme, proyectando una confianza que buscaba contagiar al grupo.

—Vamos a dividirnos en dos equipos. Uno trabajará en el barco, asegurándose de que cada listón sea levantado y trasladado con cuidado entre dos personas. Alguien más se encargará de equilibrarlo desde el centro para evitar que se doble o se quiebre. El segundo equipo los recibirá en el almacén, colocándolos en la zona adecuada para su clasificación.—

Se inclinó un poco hacia el grupo, enfatizando su próximo punto.

—A todos nos está afectando el calor, y sé que estamos cansados, pero estos listones son cruciales para la reconstrucción. Si trabajamos con cuidado y en equipo, no solo evitaremos accidentes, sino que también terminaremos más rápido. Al terminar, asegúrense de hidratarse y tomar algo para recuperar fuerzas.—

Con eso dicho, comenzó a mover los primeros listones junto a otro compañero, asegurándose de dar el ejemplo desde el frente. De vez en cuando lanzaba palabras de ánimo al grupo, agradeciendo los esfuerzos individuales y señalando con calma cualquier corrección necesaria. Observaba de reojo a la mujer nueva, evaluando si su propuesta había surtido efecto y si estaba empezando a involucrarse de manera constructiva. Sabía que no todos nacían con la misma disposición, pero estaba seguro de que con el enfoque correcto, cualquiera podía ser una pieza clave en el engranaje del equipo.

A pesar del cansancio, la sombra de una sonrisa cruzó su rostro. Sabía que estas pequeñas victorias, aunque simples, tenían el poder de mantener a todos en movimiento.
#28
Gautama D. Lovecraft
El Ascendido
En las incógnitas que se arremolinaban en mi mente, no era capaz de despejar los varios motivos que se habían destapado por pocos que fueran. Seguía indagando en la dejadez que habían sufrido los recursos y el evidente robo, quizá fuera un caso difícil, o quizá también estuviera espeso para lograr arrojar algo de claridad al asunto, pero era obvio de que me sentía truncado ante la falta de pruebas para comenzar a tirar del hilo correcto.

Sin rastro por las cercanías, solo quedaba esperar a los compañeros y su esperanzadora información, no obstante para el detrimento del grupo, el primero trajo consigo una coartada para el primer sospechoso. Lo único positivo que teníamos en pie es que era un aparente descarte, a veces, los errores son como una moneda, y si bien trae consigo una cara que no te gusta, lleva otra que es la positiva, y era la capacidad de eliminación. Mike aparentemente no estaba relacionado con el robo.

También acudieron los 2 compañeros que entraron en la taberna, aunque su versión tenía consigo menos conclusiones positivas. Habíamos dado un paso en falso, seguido un rastro sí, pero nos habíamos dado con un muro al intentar seguir unas huellas poco fructíferas para la investigación, y para colmo, una bombilla se encendió en mi cabeza, pues habíamos abandonado la vigilancia.

- En marcha volvemos. -

Dije firme con un vaivén de mi mano izquierda marcando la dirección de la que proveníamos. Me sentía irritado, pero debía de calmar los humos para despejar la mente y pensar con claridad. Ahora, íbamos con retraso, se nos echaba el tiempo encima y no teníamos nada consistente encima de la mesa, teníamos que avanzar todo lo que nos habíamos atrasado, y empezando por mí, debía de dar las órdenes correctas. 

- Vamos con retraso para llegar al fondo de todo esto, a sí que vamos a dispersarnos para tener una mayor cobertura... Otros 3 más conmigo y el organizador, los otros 5 de vuelta al almacén y sus alrededores, vosotros, quiero que hasta que nadie tenga algo de rigurosa y clara fiabilidad no abandone la tarea de búsqueda, recopilad más datos si los hubiera, y de ser así, teniendo algo relevante venid. -

Llegando de vuelta a los terrenos de los que habíamos provenido, el grupo de 5 se dirigió de nuevo al almacén para recabar más pistas por si alguna se quedó atrás. Mientras tanto, el grupo que nos dirigíamos a los astilleros se fue desperdigando conforme indicaba con mi mano hacia donde se dirigía cada uno.

- Id por allí vosotros 2, peinad la zona de fuera hacia dentro, hablad con tacto con los trabajadores... tú haz lo mismo pero desde dentro hacia fuera, si puedes recabar también algún testimonio de lo ocurrido será de ayuda. -

El grupo de diez se acabó finalmente desgranando hasta que me quedé con el organizador. Comencé a plantearme algunas cosas, pero las dejaría para más adelante pues no podía basarme por el momento en meras especulaciones, y por eso, me dirigí hacia un grupo de los carpinteros que trabajaban en la zona, y alcé la voz para dirigirme hacia ellos.

- Buenos días caballeros, ¿tienen un momento?, solo quería preguntaros si recientemente ¿habéis visto por la zona movimientos anómalos y desconocidos según vuestra rutina?, ¿hay algo que perturbe la seguridad por aquí?.... el almacén ha sufrido un desgraciado robo en el que se ha sustraido bastante material, y me preguntaba si podríais añadir algo al caso si acaso tuvierais algo que reseñar al respecto... ¿alguien? -

Dije en un tono neutro, alzando el rostro hacia el grupo para captar gestos, miradas o cualquier iniciativa de revelar algo que sumase para la investigación. ¿Tendría alguno que decir algo sobre el contexto que les había dado? a decir verdad, aparentaban estar algo inseguros, mostrando un silencio poco claro que me hacía barajar algunas posibilidades.
#29
Masao Toduro
El niño de los lloros
Me había levantado como nuevo, si es que no había nada como rezarle a la virgen antes de acostarse.

Con las fuerzas y el espíritu renovados nos pusimos en faena, había mucho trabajo por delante y ya habiendo dejado a una de las chicas problemáticas con Gallardo, albergaba esperanzas de que al separar a las marujas estas dejarán de retroalimentarse. Desafortunadamente, no fue así, tan solo habíamos dividido el problema, pero bueno, mejor eso que tuviera que lidiar sola con ello la pobre Alexandra.

Nada más llegar la mujer ya se estaba quejando de sus guantes, los cuales parecían rotos, de hecho, parecían saboteados por ella misma a mi casi se me llevan los demonios, había escrutado los caminos del señor por durante año, pero aquella mujer realmente necesitaba un par de hostias consagradas con la mano abierta.

Anda las tijerah, pensaba que las había perdido le dijo quitándole las tijeras del bolsillo No me la habrá robaoh ¿no? Que ezo estah muh feoh y robah a la autoridad eh un crimen muh grave, que podríah ir a la cárcel y too eso, bueno no ze zi tendrán dinero pa abogados, pero eso es mu, mu caro. Pero bueno, como zoi buen cristiano, te perdono y ezo le apabullé inconscientemente, dejando que mi torrente de buenas palabras saliera sin ton ni son Yo estuve una vez en la cárcel, porque a mí no me toma el pelo, nadie sabeh, que yo antes era mu chungo, pero ahora soy buena gente. Mira, toma mis guantes, ezo zi como se te rompan los siguientes los pagas tú eh, y los guantes son caros, no tan caros como un abogado, pero siguen costando dinerito dijo mientras le daba los guantes y le arrebataba los suyos rotos Que, por cierto, sabeh que a tu amiga la han castigado en el grupo de carpintería, no veas el trabajo duro que hay que hacer ahí, vamos que acabar deslomada, pero bueno se podrá poner en forma pa perder esos kilitos de más, en fin me han comentado que lo mismo en el grupo de demolición necesitan una persona más para demoler con mazas y ezo, que es muy duro también, pero bueno seguroh que vas a trabajar  que cantando se lleva mejoh ¿Por qué serán una buena cristiana no? le terminé de amenzar con cambiarla a un grupo que posiblemente le fuera a hacer mucha menos gracia Necesito eso limpito para ¡YA! ASI QUE A MOVER EL CULO le termino diciendo antes de girarse para el grupo.

Había sido una forma elegante de tratar de resolver el problema, no, funcionaría tal vez. Después de todo nada de lo que había dicho era mentira, y Colón siempre había mencionado que tenía muy malos chacras cuando me ponía de “mala vibra”, yo asumía que tenía simplemente mal genio.
Tras eso me giré a Alexandra.

Usted ordena jefa, como gestionamos el tinglado preguntaría, queriendo darle algo de autoridad a la muchacha, que dentro de nada tendría que enfrentar a dirigir a alguno de los reclutas y aquello se convertiría en el pan de cada día, o la menta de cada día, la verdad es que no tenía claro que tomaba aquella especie de pez.

Una vez habiendo dejado aislado al problema, o al menos atemorizado, esperaría que al menos solucionara alguno de los problemas de su compañero. Una vez mandará seguiría con su habitual retahíla de canciones, si ayer toco “Bisbal”, hoy tocaba lo último de la “Rocio”, pero bueno, cualquier cosa servía para amenizar el trabajo de limpieza.
#30


Salto de foro:


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