¿Sabías que…?
... el Reino de Oykot ha estrenado su nueva central hidroeléctrica.
Tema cerrado 
[Aventura] Tan oscuro como una mazmorra. (T2)
Hunter D. Alpha
Kurogami no Alpha
Verano, Dia 36.

La ruina… ha llegado a tu familia. La verdad no es algo que buscaras porque sí, pero realmente ha sido algo que te ha alcanzado. Bienvenida, joven promesa pirata. Bienvenida a mi mazmorra. Una en donde no solo pondré a prueba tu mente. Sino también podre a prueba tu voluntad. Te prometo que no será nada difícil, pero tampoco fácil lo será. Me asegurare de que sea entretenido para ambos. Te invito a que te presentes, jovencita. Háblame un poco de ti, y, cruéntame tus aspiraciones.

Quiero… ver que tan lejos quieres llegar.

Ha pasado un par de días desde que has llegado a Loguetown. Te ha costado sobrevivir. Por cierto, eso me genera otras preguntas ¿Cómo has hecho para comer? ¿Te has alimentado bien? Te recuerdo que en tus reservas de dinero tienes ceros. Pero sé que eres capaz de sobrevivir. Eres alguien muy capaz de eso y mucho más. En esta oportunidad te dejare contarme donde te encuentras y que objetivo tienes para el día de hoy. Pero tienes un pequeño hándicap en dos turnos más, va a anochecer. Pero he de decirte que en el mapa ya… he colocado algo para ti. Algo que yo solo sé. Bueno tanto tu como yo sabemos que la orden quiere tu cabeza, pero no sabemos cuándo ni cómo  vendrán a por ti.  Bueno al menos eso no lo sabes tú, yo si lo sé.

Bienvenida a mi mazmorra, Katharina.
#1
Katharina von Steinhell
von Steinhell
Personaje

 
Tocar la pierna de un vagabundo es asqueroso, y hacerlo mientras se queja es todavía peor. Me han dado unas pocas monedas a cambio de que limpie la herida de este pequeño simio. Es denigrante. Jamás imaginé que terminaría de esta manera, pero me ha tocado enfrentar esta realidad y no miraré hacia otro lado, pretendiendo que todo está bien, que los problemas no existen.  
 
-Sosténganle los brazos para que no moleste -ordeno con rigor, como si fuera su patrona-. Rápido.
 
Paso el trapo previamente esterilizado sobre la herida en la rodilla del mocoso y retiro con absoluta habilidad las esquirlas, pegándolas al paño como imán a la cuchara. Imito el movimiento anterior, una y otra vez hasta asegurarme de que está completamente limpio para vendar. Debería trazar mal la venda, ocuparme de que la herida se ensucie y se infecte, pero Katharina von Steinhell no hace ningún trabajo mal. Me da igual si es un niño vagabundo o el hijo de cualquiera de los Ancianos, mi deber es hacer un trabajo perfecto, tarde lo que tarde.
 
Luego de terminar el tratamiento me voy de la choza en la que viven, sin responder a sus agradecimientos. No los necesito, solo me interesan los berries que apenas pueden conseguir. Así es como he sobrevivido hasta ahora, realizando toda clase de trabajos médicos sencillos en los que pueda conseguir algo de dinero. Con esto he podido pagar hoteles relativamente decentes (lo que se puede considerar decente en este establo de ciudad), los que no ofrecen ninguna protección frente a los asesinos que puede enviar mi padre.
 
He estado tan ocupada ocultando mi rastro, cuidándome de los deseos desquiciados de mi padre, que no he tenido tiempo para ponerme a pensar en mis próximos pasos. Seguramente esto es lo que quiere: agobiarme mentalmente hasta quebrarme. “Todo el mundo es tu enemigo”. “No puedes confiar en nadie”. “Es un asesino”. Las palabras de mi padre resuenan en mi cabeza como ecos malditos. En cualquier momento puedo morir, eso es lo que intenta decirme. Eventualmente, cualquiera querría pegarme una puñalada por la espalda, por lo que estoy sola frente a un gran conflicto.
 
Sin embargo, solo una tonta ignoraría su realidad y se quedaría con su situación actual. Estoy sola y rodeada de posibles enemigos. Es imposible vencer a mi padre en mi estado actual. Sé lo que debo hacer: reunir aliados para enfrentarme a él.
 
-Esta vez has puesto un juego interesante, padre -susurro a medida que camino por la “calle civilizada”, un espacio recto y con adoquines mal puestos.
 
Resumen
#2
Hunter D. Alpha
Kurogami no Alpha
Awww… la malévola señorita se nos ha puesto un poquito sentimental. Bueno, quitando las bromas, has ayudado a un niño y estás en plena ciudad. Interesante…muy interesante. Déjame colocar esto por aquí y por allá. Un toque de esto y un toque de aquello y… listo.
¡Ahora si se viene lo chido!
 
 Tu caminata te guía hasta llegar a un lugar un poco más abierto Katharina. Llegas a un puesto de comida donde realmente todo huele muy bien. Se trata de una plaza donde realmente puedes ver cómo las personas viven su día a día con tranquilidad. Aunque sabemos que eso puede darte muy igual. Tú tienes otros planes en mente. Si te dispones a leer lo que pone en el letrero del puesto de comida, te darás cuenta que pone: Reto de ramen. Si te das la oportunidad de acercarte por curiosidad. Un anciano muy agradable de unos setenta años. Bastante bajito pero muy agradable estará allí atendiéndo. Le notas bastante enérgico haciendo su trabajo como total y absoluto experto.
 
 -¡Bienvenida, señorita!- Dice el buen hombre. – Si se puede comer el maxi súper mega tazón de ramen en menos de quince minutos ¡Es gratis! De lo contrario, tendrá que pagar el costo del tazón. – Por alguna extraña razón que no te puedes explicar, te parece tierno. ¿Quizás es porque es simpático? Eso no lo sabes tú, pero yo sí lo sé. Si decides aceptar, observaras como te hace el maxi súper mega ramen. Una receta de caldo de cerdo con chuleta, pollo, huevo, fideos, vegetales y un vaso de gaseosa light (para la dieta, tú sabes).
 
 No sientes ningún peligro, nada sospechoso. Tus conocimientos médicos básicos te dan para darte cuenta que al momento de preparar la comida, él no ha hecho un movimiento sospechoso. Y con tranquilidad y una sonrisa, te sirve.
 
 Aunque eso sí aceptas el reto, aún puedes irte.
#3
Katharina von Steinhell
von Steinhell
Pronto anochecerá. No hay que ser un mínimamente superior al promedio, mucho menos un genio, para saber leer la hora en el reloj. Y la noche trae consigo peligros a los que debo enfrentarme como si estuviera maldita. Es desafortunado tener que hacerlo con el estómago vacío, así que pasaré a cenar a un restaurante con el dinero que he reunido estos últimos días. No es mucho, pero es lo que merezco.
 
Un aroma desconocido pero envolvente captura mi atención y, guiada por el olfato como un perro de caza, acabo frente a un puesto de comida vulgar, común y completamente ordinario. Un desafío escrito con terrible caligrafía invita a comer ramen. ¿Qué clase de alimento es el “ramen”? Antes de caer en la desgracia, solía comer filete medianamente cocido, acompañado de una exquisita salsa de mantequilla y espárragos, o un maravilloso pastel de carne. Ni hablar de los postres de Nona: indiscutidamente perfectos. Sin embargo, hoy en día debo conformarme con intentos de platillos de primera categoría cuando, en realidad, son una mera imitación de lo que es el auténtico arte culinario.
 
Un anciano interrumpe mi camino. Me alejo rápidamente de él, guardando la distancia, y lo evalúo con la mirada. Identifico que no es un peligro, pero sí un problema. ¿Este hombrecillo a nada de entrar en el cajón me está desafiando? ¿Acaba de desafiar a Katharina von Steinhell a un reto de comida? Bien, lo haré.
 
-Hazte a un lado, anciano. Hoy romperé el récord -aseguró para entonces entrar al puesto de comida.

Resumen
#4
Hunter D. Alpha
Kurogami no Alpha
Has aceptado el reto, joven pirata. Entras al local y el hombre te sirve. El plato que está frente a ti es uno que nunca has visto pero, huele tan bien que invade tus instintos. Cada ingrediente pareciera que fuera la pieza perfecta de un rompecabezas  tan magnífico, que al primer bocado no puedes evitar sonreír y hacer un grito interno. Pero antes que siquiera puedas darte el tiempo de disfrutarlo, el viejo coloca el reloj de arena frente a ti. - ¡El tiempo comienza! ¡Come! ¡Come! – Rápido Katharina, son quince minutos. Espero que tengas una gran velocidad para comer, porque la trampa en esto es que es tan bueno al paladar, que te distraes de comer.

¡Vamos! ¡Tú puedes!

Ya si ganas o pierdes, que es lo de menos. Te encuentras disfrutando de tu gaseosa. El anciano se encuentra limpiando el local con mucha tranquilidad. El silencio te relaja y en la radio comienza a sonar música relajante. Por primera vez en un largo rato, te puedes dar el gusto bajar la guardia y disfrutar del momento. Un pequeño momento de paz después de tanto tiempo. El anochecer se hizo presente. Curiosamente las calles comienzan a estar solas. Un frío de repente. Un presentimiento de peligro. Pero no sabes qué es. Algo dentro de ti te dice que si te quedas más tiempo, el anciano se vería en peligro. ¿Serias tan mal agradecida de involucrar a alguien que te ha alimentado con lo más delicioso que has comido hasta ahora? No lo creo, has tirado un dado y el número te obliga a salir del local y encarar lo que se viene hacia ti.

-¡Gracias por venir! – Te dice el anciano, despidiéndose de ti. Ahora, frente a ti, a unas cinco cuadras está justo de frente un edificio de dos plantas. En el techo de este puedes ver a una figura. No distingues muy bien qué o quién es, pero tu cuerpo siente el peligro. Un primer disparo viene hacia ti.  Parece ser que… finalmente han venido a cazarte.  Prepárate, Katharina.
 
Debes sacar lo mejor de lo peor. Estás ante el jefe de mi mazmorra. Por cierto, colocó dos cartas boca abajo y terminó mi turno.


Cositas


Contenido Oculto
#5
Katharina von Steinhell
von Steinhell
Está… bueno.
 
Lamentablemente, debo admitir que esta sopa, aparente mezcla de ingredientes sin sentido, está buena. No me doy cuenta y le estoy dando el segundo bocado. Maldigo para mí misma: me siento derrotada por el anciano, quien me sonríe como si hubiera ganado una batalla entendida solo entre nosotros. El caldo de cerdo tiene la grasa adecuada para darle sabor, manteniendo una textura apetecible. Los huevos, por otro lado, están cocidos en su punto ideal para que no estén secos ni mojados.
 
Basta de elogiar el ramen del anciano. Esto es un desafío y pienso ganarlo.
 
Miro el reloj de arena. Pasa rápidamente, cada granito cayendo simultáneamente a mis bocados. Los primeros fueron lentos, he de admitir, pero cada vez se hacen más y más rápidos hasta que mi mano realiza un movimiento automatizado. Acerco la cuchara al plato y luego la llevo a mi boca. Rápido, elegante y efectivo. Por otro lado, la música resalta un ambiente desconocido para mí. Se siente cierta… calidez que no he sentido en mucho tiempo, aunque no sabría identificar la razón. Me agrada. Continúo devorando la sopa hasta que por fin veo el fondo del platillo.
 
-Espero que grabes el tiempo acompañado de mi nombre, anciano -le menciono con una sonrisa de satisfacción en mi rostro: he ganado (como siempre)-. Hasta luego.
 
Quizás vuelva. A pesar de atender en lo que cualquiera de mis congéneres consideraría una pocilga, el anciano le da un sabor diferente a la comida, un sabor que me agrada.
 
Es cuando abandono el puesto de comida que una sensación de peligro invade mi cuerpo, un presentimiento con el que estoy familiarizada. La muerte comienza a olerse en el ambiente. Levanto la mirada, el sol escondiéndose lentamente, y a cinco cuadras consigo ver una diminuta figura en lo alto de un edificio. El brillo del metal delata las intenciones de la silueta. Desenvaino rápidamente mis dagas, afiladas y preparadas para defenderme, e intercepto el proyectil con notable ejecución. Las hojas de mis dagas cortan por la mitad la bala, separándola en dos mitades perfectas que desvían su trayectoria.
 
Un maldito asesino ha venido por mí, y esta vez se trata de un francotirador. Cómo los odio. Se esconden como ratas y se alimentan del miedo, de la desesperación de quien recibe ataques sin ver al perpetuador. No obstante, me he acostumbrado a combatir a todo tipo de enemigo y siempre he resultado victoriosa, esta vez no será la excepción.
 
Sin desperdiciar un segundo, y aprovechando el tiempo de recarga del francotirador, me escondo tras la muralla de una casa. Confío que me entrega la cobertura necesaria para echar un vistazo a mi alrededor y diseñar un plan de acción. Avanzar directo por la calle principal es un suicidio, no tengo la seguridad de poder reaccionar a tiempo a todos los disparos. Incluso puede que haya más de un francotirador, o enemigos escondidos esperando el momento ideal para emboscarme. Miro hacia ambos lados, tanto horizontal como diagonalmente, grabando en mi cabeza las distancias y alturas de los edificios cercanos.
 
Por el momento, avanzaré en dirección al francotirador, pero mi cuerpo junto a la pared de la casa. Recorrería a toda velocidad la calle paralela al camino donde me encontraba hace unos segundos, y rápidamente buscaría cobertura. Si pude reaccionar a su primer disparo, significa que no es un francotirador tan hábil y, según mis cálculos, tengo unos cuantos segundos de acción entre cada disparo.

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#6
Hunter D. Alpha
Kurogami no Alpha
Esa bala fue… ¡Erradicada! Has logrado superar la primera cuadra, joven. Realmente me gusta como haces las cosas. De hecho ¿Sabes qué? Colocó otra carta boca abajo. Avanzas sin muchos problemas. Cuadra superada (Aqui pondríamos sonidos de aplausos para celebrar pero si te distraigo te mueres). Pero ahora te toca la siguiente.  Aunque aún no te da la vista para distinguirlo, yo te diré lo que ocurre ahora. El hace un movimiento y de pronto parece ser que saca una ¿Ballesta? Demonios… eso si no me lo esperaba. Pero esta ballesta no es una normal. Tu oponente no duda en disparar y de ella sale una especie de red disparada hacia ti. Su objetivo aparentemente es capturarte. Si logras esquivarlo, y, sigues así, te daré ya por hecha que la segunda cuadra está superada.
 
Ahora, lo que viene no será fácil, en la tercera cuadra mi amigo vuelve a sacar su rifle y se coloca de pie. Aquí ya puedes divisar un poco mejor. Se trata de un encapuchado. Puedes distinguir unas manos bastante delgadas y que es una persona aproximadamente de unos dos metros. Aunque eso no hace una diferencia alguna, solo te lo comento. Ahora, él te vuelve a disparar pero dos veces más. Independientemente de lo que ocurra, me imagino que seguirás hacia adelante. Como master, me he tomado la libertad de tirar otro dado para hacer las cosas más divertidas. Pero para tu suerte, ha salido a favor de ti. Se le ha encasquillado el arma, aunque eso no quiere decir que no tenga otras armas. ¿O quizás no? No lo sé y tampoco te lo diré. Aunque es una oportunidad para que logres avanzar por la cuarta cuadra sin ningún problema y llegar hasta la quinta.
 
 Pero todo depende de ti, querida mía. Cuéntame ¿Qué vas a hacer?

Cositas
#7
Katharina von Steinhell
von Steinhell
La cacería continúa.
 
Me detengo un latido y reconozco una ballesta en manos del francotirador. Mis piernas están flectadas y mi peso dirigido hacia mis pies para reaccionar inmediatamente. Sin embargo, y a pesar de la cobertura que me entregaban los edificios, la red disparada hacia mí se convierte en un problema inesperado. Salto hacia atrás, con cuidado de transformarme en un blanco fácil en cielo abierto; mis saltos son poderosos y sobrepasaría el nivel de las casas, por supuesto. Esta cae al suelo y, luego de estabilizarme, esprinto hacia delante hasta alcanzar la siguiente cuadra.
 
Tengo la sensación de que le es más fácil apuntarme a medida que me acerco, incluso si intento resguardarme en las paredes de las casas. Así que probaré una estrategia más atrevida. En vez de avanzar y detenerme a esperar el momento indicado, me ocuparía de disminuir rápidamente la distancia que nos separa. Una vez pierda la ventaja será sencillo eliminarlo.
 
Corro hacia la mitad de la calle y lo encaro de frente. Su silueta se hace más legible. Lleva una capucha y sostiene un rifle, preparado para dispararme. Como si sus intentos hicieran la diferencia, nuevamente leo sus movimientos y ambos proyectiles acaban desviados sin hacerme ningún tipo de daño. He de reconocer que estos han ido más rápidos, pero ahora que la noche ha caído aprovecharé la oscuridad para sorprender al asesino: no es el único que sabe jugar a este juego.
 
 Retomo la carrera y utilizo la oscuridad que domina las calles de Loguetown. Corro entre las casas, refugiado entre las sombras. Coordino la respiración con el movimiento de mis piernas y controlo las pulsaciones de mi corazón, así evito cansarme antes del combate. Sigilosa, avanzo hasta la cuarta cuadra y la cruzo de la misma manera. No me detengo. He asumido que es una estrategia arriesgada. Continúo corriendo hasta alcanzar la quinta cuadra y buscar una entrada del edificio donde se encuentra el francotirador. No utilizaría la principal, ¿qué clase de novata haría algo así? Una puerta trasera, un balcón o una ventana de la segunda planta; cualquiera sería una buena opción.

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#8
Hunter D. Alpha
Kurogami no Alpha
Diablos… lo has logrado. Has llegado hasta el lugar donde se supone que no tenías que llegar.  Frente a ti esta tu enemigo. Alguien que se quita la capucha y resulta ser un joven de cabellos blancos y mirada de bastante cansancio. Te observa llegar y se fija en ti de pies a cabeza. Suspira, bastante decepcionado. – No espere que llegaras hasta aquí, la verdad. – Te dice con una calma total. – Ya entiendo por qué tu padre te quiere fuera del juego.- Aquellas palabras te hacen colmar la poca paciencia que tienes. La manera en que te mira el, pareciera que fueras menos que una cucaracha. ¿Permitiras esto, joven pirata? 

Bueno, ya lo veremos.

Ahora, la cosa se pone chunga, Katharina. En un último intento, el joven saca un revolver muy rápidamente y realizar un disparo contra el suelo. Solo para distraerte, en su segundo ataque apunta directamente a tu pecho e intentando dar un único impacto letal en tu corazón. Has llegado hasta aquí, después de haber llegado tan lejos ¿Te quedaras así? No lo creo. La gran Katharina está más que dispuesta a lograr su objetivo. Sé que no permitirás que un simple sirviente de tu padre haga lo que quiera y te trate como un juguete. Esto no puede quedarse simplemente así. Tienes tu objetivo en frente, quería rubia. Pero no te aseguro que esto termine bien para ti. Una mala reacción y adiós.

Pero vamos, sé que puedes con esto.

cositas
#9
Katharina von Steinhell
von Steinhell
La noche me protege una vez más. Al ver la ventana, sonrío para mí y comienzo a trepar. Aprovecho los ladrillos salientes, utilizándolos para impulsarme y apoyarme. Al principio me cuesta encontrar los ladrillos apropiados, pero poco a poco hallo el método indicado. Doy un ágil salto cuando estoy a poco menos de dos metros de la ventana, y me sostengo del marco de esta. Debo tomar impulso, ladeándome como un péndulo, y finalmente consigo subir.
 
Una vez dentro, busco trampas que puedan complicar el futuro. ¿Las habrá en los principales caminos de la segunda planta? ¿Algún cable trampa puesto en la puerta? Luego de buscar sigilosamente me doy cuenta de que he sobreestimado las capacidades del asesino. No es hábil ni meticuloso. ¿Así de débil me considera mi padre como para enviar a un tipo como este? Le demostraré lo fácil que me deshago del asesino.
 
Encuentro a mi objetivo en un salón oscuro y con olor a pólvora, sus armas están en el piso y se quita la capucha. Es un joven de cabellos blancos y mirada cansada. Una lástima que sea así… Mi padre se ha vuelto loco: da órdenes imposibles y recluta a cualquiera, sin miramientos ni estándares. Una basura como esta no merece estar dentro de la Orden Carmesí.
 
A medida que saca su arma, yo hago lo mismo. Ya no sostengo solo dos dagas en mis manos, sino que añado dos más (sostenidas por mis piernas). Es hora de danzar. El asesino dispara al suelo, pero no caigo en un truco tan infantil. Si quieres matarme, hazme un favor y tómatelo en serio; no valgo menos. Entonces, como si hubiera leído mi mente, dispara una segunda vez. Consigo reaccionar, pero esta vez es… diferente. Adopto la postura de una bailarina de balé, haciendo gala de una flexibilidad sobrehumana y desvío el proyectil, golpeándolo sucesivamente y en tan solo un latido. Siento el agudo dolor en mi hombro, un mordisqueo molesto. Al parecer no he conseguido desviar del todo la bala. 
 
Quizás está consternado al encontrarse con una muralla como yo, tal vez es presa del miedo y la desesperación al saber que la muerte está tan cerca. “¿Por qué a mí?”. “¡Todavía tengo mucho por vivir!". “¿Quiénes irán a mi funeral?”. La duda te carcome desde las entrañas y la desesperanza oscurece tu corazón, infectándolo hasta mancillarlo por completo. Es hora de terminar con esto.
 
Realizo un único ataque, poderoso y letal. Deslizo sincronizadamente mis cuatro dagas en busca del torso de mi víctima, imitando el giro de una bailarina. Le dé o no, estaré en guardia y preparada para continuar con la batalla.

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#10
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