Alguien dijo una vez...
Kurosame Hoshigaki
"Así, sin mucho pensarlo, tiene mucho sentido"
[Aventura] [T4] La reconstrucción
Alexandra
Alex
La cosa no pintaba bien, la muchacha de ayer se estaba quejando de que sus guantes estaban rotos y por ende no podía trabajar. Por eso mismo Alexandra estaba de camino a quejarse, otra vez, al organizador. Podía entender el enfado de la muchacha, al fin y al cabo, llevaban dos días currando en condiciones pésimas. 

— No te preocupes, iré a conseguirte unos nuevos. 

Le estaba comentando a la muchacha cuando escuchó, a lo lejos, la voz de su compañero Masao. La Hafugyo nunca se había sentido tan agradecida de la presencia de aquel muchacho y tan solo escuchando y viendo su habitual desparpajo notó como se aliviaba el peso que llevaba sintiendo desde la mañana anterior sobre sus hombros. Procedió entonces a observar como le daba sus guantes a la chica y le acusaba de robar unas tijeras en las que Alexandra no se había fijado con anterioridad. Aunque la chica no pensaba que ese fuera el caso, creía que la muchacha no tenía motivos para mentir, prefirió dejar hablar a Masao. 

—Pues, las personas que tengan más fuerza física deberían protegerse bien y dedicarse a limpiar el camino de piedras, mientras que las que no puedan cargar con ellas que se dediquen a limpiar los escombros. Masao, ¿puedes encargarte de dirigir a los más fuertes? Yo me encargo de los otros. 

Una vez dicho esto Alexandra separó a la chica de los guantes de los demás, pidiéndole amablemente que si podía acompañarla a barrer una zona un poco más apartada. Después de meditarlo había decidido hablar con ella directamente. Al final, y aunque le doliera, estorbaba más que ayudaba. 

—¿Cómo te llamas?— Le comentó una vez estuvieron solas— Yo soy Alexandra. Quiero decirte que este es un trabajo voluntario y que no pasa nada por sentirnos desmotivados o desanimados por la falta de medidas de seguridad o por cualquier otro tema. Yo también me siento así a veces. Al final no podemos estar al cien por cien todo el rato, somos personas. Pero hay cosas que acaban ralentizando el resto del grupo y así lo único que conseguiremos es quedarnos atrás e irnos más tarde a casa. Si tienes algún problema con lo que sea me lo puedes comentar, ¿Vale?

La chica había soltado todo ese discurso con un tono tranquilizador y con una afable sonrisa en la cara. Esperaba que al menos funcionara.
#31
Octojin
El terror blanco
Grupo de Demolición: Anko

No te cuesta mucho encontrar al coordinador, que estaba apuntando algo en su libreta. Te recibe de buenos modos y se anima a ir hasta el muro para ver de primera mano qué puede estar pasando. Se acerca con una expresión concentrada, inspeccionando detenidamente los letreros de advertencia y la estructura e incluso palpando el propio muro. Tras unos minutos, levanta la mirada hacia ti y asiente con aprobación.

—Bien hecho en no tirarlo, joven. Esto podría haber terminado muy mal —dice, señalando los carteles—. Esto parece una señal de peligro por gas o algún material inflamable. Vamos a precintar la zona hasta que venga un experto. Lo raro es que no aparece señalado en los planos, así que iniciaremos una investigación.

Saca su Den Den Mushi y realiza una llamada. No pasa mucho tiempo antes de que un hombre con uniforme especializado llegue y comience a instalar cintas de seguridad alrededor del muro, marcándolo como una zona de riesgo. Lo hace de manera rápida y efectiva. Te da las gracias por tu precaución, mientras el coordinador se retira a otras tareas.

Justo cuando crees que podrías tomarte un respiro, un carpintero se te acerca apresurado.

—Disculpa, marine, ¿podrías ayudarme con algo? Estoy intentando tirar un pequeño muro, pero no consigo que ceda.

Te lleva hasta una estructura diminuta, de no más de un metro de altura, que a primera vista parece de piedra. La base está llena de tierra, con evidentes rastros de golpes fallidos. El carpintero te mira con una mezcla de esperanza y frustración.

—Lo he intentado todo, pero ni se inmuta. ¿Puedes echar un vistazo? Sea lo que sea es duro.

El muro parece insignificante, pero algo en la base llama tu atención. Quizá haya algo más debajo de la tierra que dificulta su demolición.



Grupo de Logística: Galhard

La nueva integrante del equipo, que antes parecía reacia a colaborar, escucha tus palabras. Suelta un bufido cuando hablas de supervisión, sin embargo, su cara cambia cuando le sugieres el trabajo en el almacén. Para tu sorpresa, ves cómo sale corriendo y la observas moviéndose con agilidad por el almacén, con una hoja en mano, anotando y clasificando las cajas que habéis organizado previamente. Parece que ha encontrado algo que realmente le gusta hacer.

La tarea de transportar los listones finalmente concluye, aunque no sin incidentes. Dos tablones se rompen debido al cansancio acumulado de los trabajadores, que quieren hacerlo todo más rápido de lo que deben. Pero los demás llegan al almacén en perfectas condiciones. Los tablones rotos son apartados cuidadosamente, y el equipo los deja en un área destinada a posibles reparaciones o reciclaje.

El coordinador aparece para revisar el trabajo y os felicita con varios gestos.

—¡Gran trabajo! Habéis hecho un esfuerzo titánico, y eso se nota. Por el momento vais por delante de los demás grupos, así que tomad un día libre. Descansad, ayudad a otros equipos si queréis, pero os lo habéis ganado.

Por fin puedes tomar un respiro, pero sabes que aún hay muchas tareas pendientes en la reconstrucción. Si decides quedarte para ayudar a otros equipos o investigar lo que está haciendo la mujer, es decisión tuya. Lo que está claro es que tu liderazgo ha dado frutos.



Grupo de Seguridad: Lovecraft

Qué putada, señor Lovecraft. La verdad es que la idea era buena pero... En fin, seguro que das con algo, yo confío en ti. Tras rectificar los errores de la ronda anterior, te sientes más enfocado. Divides al equipo en dos grupos, uno patrullando los astilleros y otro vigilando el almacén. Las cosas parecen calmadas en el astillero, pero en el almacén, algo sospechoso llama la atención.

Uno de los miembros del equipo se acerca con un rostro serio.

—Señor, han vuelto a robar. Una mujer está haciendo inventario y dice que faltan materiales, específicamente madera. Es menos cantidad que la vez anterior, pero sigue siendo un problema. Podría ser un error del inventario, o quizá alguien aprovechó el descuido al no ver a nadie patrullando. En cualquier caso, hay que investigar qué está pasando.

Vaya marrón. Al preguntar a los carpinteros, éstos se ven bastante nerviosos. Algunos de los carpinteros comienzan a murmurar entre ellos, y la situación amenaza con volverse caótica.

Uno de ellos da un paso al frente y te habla con franqueza.

—Los voluntarios van y vienen cada semana. Es difícil confiar en gente que apenas conoces. No digo que haya ladrones entre ellos, pero tampoco lo descartaría.

Otro carpintero interviene, asintiendo.

—Estamos tan concentrados en nuestro trabajo que no siempre nos damos cuenta de lo que pasa alrededor. No sería raro que alguien se haya aprovechado.

El murmullo se convierte en una conversación desordenada entre los carpinteros, lo que dificulta seguir una línea clara de información. El tipo de seguridad que antes te habló se acerca y te toca el hombro.

—Señor, creo que deberíamos interrogar a los voluntarios más recientes. Si hay un patrón en los robos, quizá podamos identificarlo.

Tienes mucho que considerar: mantener la calma entre los trabajadores, investigar el robo reciente y seguir patrullando. ¿Por dónde empezarás?



Grupo de Limpieza: Masao y Alexandra

El ambiente en el grupo de limpieza sigue siendo complicado. Masao, tu intervención logra intimidar a la chica problemática, que termina aceptando los guantes que le ofreces. Aunque se sonroja y trata de justificarse, parece que tu advertencia ha surtido efecto. Mientras tanto, Alexandra toma un enfoque diferente con la misma chica, llevándola aparte para hablar con calma.

—Miri —responde la chica a tu pregunta, bajando la mirada—. Estoy muy cansada. No puedo seguir vuestro ritmo, y eso me desmotiva.

Aunque las palabras de Alexandra parecen animarla, recordándole que cada esfuerzo cuenta y que no es necesario que haga más de lo que pueda manejar. Miri parece aliviada por el apoyo y accede a encargarse de tareas más ligeras, como recoger las piedras pequeñas y barrer la zona.

Mientras tanto, Masao organiza a los miembros más fuertes del grupo para que se encarguen de mover las piedras grandes a los carros. El polvo se convierte en un nuevo desafío, y justo cuando parece que las cosas están bajo control, un miembro del equipo de demolición se acerca con una advertencia alarmante.

—Un muro que tiramos al norte tenía asbesto. No sé si la corriente de aire lo habrá traído hasta aquí, pero os recomendaría pedir mascarillas antes de seguir trabajando. No es seguro respirar este polvo.

La noticia añade un nuevo obstáculo, pero también una oportunidad para demostrar liderazgo. Alexandra y Masao, tendréis que gestionar la situación rápidamente, asegurándoos de que el equipo esté protegido mientras completan la tarea. Y debéis hacerlo rápido, el trabajo se os amontona y sois el grupo que va más lento, si no avanzáis rápido, el resto de equipos se verán entorpecidos por vuestro trabajo. Pero sin presión, eh. De buena onda.



El Calor Aprieta

El sol sigue castigando con intensidad, y el cansancio acumulado pesa sobre todos los equipos. Sin embargo, hay un progreso tangible en la reconstrucción. A pesar de los retos, cada uno de vosotros encuentra maneras de adaptarse, ya sea improvisando soluciones, animando al equipo o simplemente enfrentando los problemas con determinación.

La jornada aún no termina, pero con cada paso dado, el astillero de Villa Syrup está un poco más cerca de recuperar su antigua gloria.
#32
Alexandra
Alex
Con orgullo Alexandra contempló como Miri empezaba a trabajar laboriosamente ocupándose de las tareas más fáciles. Parecía que al fin sus palabras habían surgido efecto. Observó como Masao dirigía al grupo que trabajaba con objetos pesados y, por fin, con un poco de paz interior empezó a a encargarse ella misma de barrer y recoger piedrecitas, allanando el camino a los demás. 

Pero, como iba siendo ya habitual, la tranquilidad duró poco. Al cabo de un rato llegaron noticias de que el polvo que se estaba levantando podía ser toxico. Iban a contratiempo ya que las diferentes complicaciones les habían ralentizado y quizás parar el ritmo de trabajo, que tanto les había costado conseguir, no era la mejor idea de todas. La chica se acercó a su compañero Masao. 

 —¿Crees que deberíamos parar hasta que logremos unas mascarillas? No creo que sea bueno que trabajemos bajo este aire.— La preocupación era evidente en el tono de la chica, ya que no quería que nadie sufriera daños a posteriori— Pero vamos bastante retrasados y si no nos damos prisa podríamos entorpecer a otros grupos de trabajo... 

Fuera cual fuera la decisión que los dos Marines tomarán Alexandra le pediría al chico que se encargara de comunicárselo al grupo mientras ella iba en busca de algún encargado al que pedirle el material necesario. 

Mientras buscaba a esa persona, quizás la misma que le consiguió los guantes, la chica notó como el sol iba calentando cada vez más. Hasta entonces no se había percatado de ello pero podría suponer un problema a largo plazo para ellos ya que estaban trabajando todo el rato expuestos a él y podría suponer insolaciones y —aún más— retraso en el trabajo. 

Así que si Alexandra encontrará al encargado le pediría gorra, agua y mascarillas y si no buscaría alguna manera de hacerse con unos trapos para poder cubrirse la boca mientras trabajan y hacer un poco el apaño.
#33
Gautama D. Lovecraft
El Ascendido
La vuelta a la zona de la investigación no procuraría tan buenas nuevas como esperaba. Y pronto sin mucho tiempo de maniobra y antes de dirigirme hacia el gremio del astillero, uno de los miembros del equipo al que había mandado al almacén junto a los compañeros, volvía con un gesto serio y lamentándose. Fuera lo que fuera, algo había en el almacén que parecía no encajar con buenas sensaciones. El tipo me comentó el suceso y atento escuché cada una de sus palabras, las cuales dibujaron una mueca de preocupación en mi rostro. Habían vuelto a robar, y literalmente esto fue en frente de nuestra cara y a plena luz del día, lo que generó en mí una serie de nuevas suposiciones. Si habían vuelto a realizar la extracción, era porque quien fuera, o si trabajaban en grupo, tenían la suficiente confianza y seguridad como para realizarlo a plena luz del día, lo que me llevó a pensar que el enemigo podría estar entre nosotros y tenía muy estudiado todo.

- Sin duda es un contratiempo casi insultante... gracias por el reporte, pero hay que revisar ese inventario para despejar que pueda tratarse de un error como dices, que el resto siga patrullando por allí y busque cualquier signo que nos revele algo más. -

Dije, antes de mandarlo de nuevo a su cometido. Aquello me generó cierto pesar que no podía dejar pasar sin más, pero lejos de entrar en el lamentoso bucle de que habían vuelto a robar, el punto positivo entre comillas era el mismo hecho, que habían vuelto a sustraer material y eso dejaba que pensar en la naturaleza del ladrón o los ladrones.

Por otro lado, escuché la sensación de los carpinteros. Repasé cada uno de ellos, la atmósfera y sentimiento que se respiraba allí para compilar más datos que aportasen a todo lo que iba recogiendo, y sus testimonios parecían apuntar a los voluntarios que llegaban para arrimar el hombro allí. Desde la neutralidad y el sosiego que debía de mantener para no dejarme llevar por una mala tendencia, todo parecía apuntar hacia ese colectivo eventual que señalaban los trabajadores, sin embargo, ¿y si fuera un movimiento disuasorio para centrar la atención en otros y distraer la lupa que investigaba el caso?

Guardé silencio ante sus comentarios mientras recapacitaba, los murmullos recorrían entre el grupo, pero inalterable demostré él [Carisma] que me caracterizaba para mantener el temple y demostrar que pese a sus inquietudes, la situación estaba bajo control, no resuelta, pero sin un ápice de lío entre todos los actores de esta obra para calmar y apaciguar el aparente caos que se podría desatar. Cerré los ojos.

Un leve resplandor bañaría la zona, emitiendo desde mi cuerpo una cálida acogida luminosa, mientras acercaba las palmas una contra otra a la altura del pecho. Mi volumen creció hasta casi los 5 metros, y mi físico se mostró sacro e impoluto, embriagando los alrededores con un fulgor latente que brillaba al son de la bondad que despedía y con ello, agudicé mis instintos mientras algunos signos de asombro se escaparon de los labios de algún que otro trabajador.

Percepción III
KENB601
KENBUNSHOKU
Haki intermedio
Tier 6
16/10/2024
9
Costo de Haki por Turno
2
Enfriamiento
Permite al usuario percibir con precisión la presencia de otros seres vivos en un área, siendo capaz de apreciar las emociones que exterioricen y de forma superficial las hostilidades que realmente tienen. Así como estimar de forma general quién es alguien más fuerte o más débil que él. Si lo activa puede anticiparse a un ataque obteniendo para ello un bono de +10 [Reflejos].
Área: [VOLx15] metros | +10 [REF]

Con aquella transformación híbrida, que seguía manteniendo mis rasgos más humanos, pretendía demostrar de manera segura frente a los carpinteros, seguridad y calma con mi presencia, pero con ello también acentué mi percepción para monitorear una gran zona a mí alrededor, buscando variaciones en las intenciones de cualquiera que pudieran revelar de manera más exacta e inequívoca sus malos deseos, porque si se efectuó recientemente el robo, quizá el responsable no andaría muy lejos y podría localizarle.

off
Hito Hito No Mi: Modelo Daibutsu
#34
Galhard
Gal
Galhard observó con satisfacción cómo el equipo lograba cumplir con las tareas asignadas, aunque no sin algunos contratiempos menores. La mujer, que inicialmente había mostrado cierta resistencia, parecía ahora totalmente sumida en su trabajo, moviéndose con agilidad y entusiasmo entre las cajas del almacén. Aquello le dibujó una ligera sonrisa en el rostro.

—Oi oi... Nunca subestimes el poder de encontrar lo que te apasiona —murmuró para sí mismo, cruzando los brazos mientras observaba cómo se desenvolvía con destreza.

Cuando el coordinador apareció para felicitar al grupo, Galhard inclinó ligeramente la cabeza en señal de agradecimiento. Apreciaba el reconocimiento, pero para él lo más importante era que el trabajo estuviera bien hecho y que todos los involucrados se sintieran útiles.

—Gracias, coordinador. El mérito es de todos aquí, especialmente de quienes se han esforzado tanto a pesar del cansancio— Dijo, mirando a su equipo con una sonrisa de aliento—Pero, tomaremos ese día libre, creo que lo hemos ganado.—

Sin embargo, mientras los demás se relajaban, su mente no dejaba de pensar en lo que aún quedaba por hacer. Sus ojos se desviaron hacia el almacén, donde la nueva integrante seguía trabajando con determinación. Su curiosidad se despertó.

¿Qué la motivaba tanto a clasificar y organizar? ¿Era simple entusiasmo o había algo más detrás de su repentino cambio de actitud?

Tomó una decisión. Se acercó al almacén, manteniendo un paso tranquilo para no interrumpir el ritmo de la mujer.

—Veo que tienes buen ojo para el detalle. —Comentó con un tono ligero, apoyándose ligeramente en la puerta del almacén —No todos encuentran su lugar tan rápido. ¿Qué opinas del trabajo aquí? Parece que te has adaptado bastante bien.—

Galhard mantuvo su mirada amable, buscando generar una conversación que pudiera revelar un poco más sobre ella. Mientras tanto, también evaluaba mentalmente cómo podía utilizar ese inesperado entusiasmo para futuras tareas. Sabía que la reconstrucción estaba lejos de terminar, y cada habilidad descubierta era un recurso valioso.
#35
Masao Toduro
El niño de los lloros
Hoy el día había amanecido con uno de esos soles de castigo, de los que te flagelaban la espalda con sus radiantes rayos de sol. Para empeorarlo todo aún más, sus compañeros del equipo de demolición estaban deshaciendo en parte el trabajo que estaban haciendo, levantado una nube de humo.

Fruncí el ceño y comencé a pensar una forma de revertir la situación, los de equipo de demolición poco o nada podían hacer hasta que hubiera terminador de demoler todo, había estado en un par de chapuzas, por lo que sabía de lo que hablaba, si bien tener todo organizado ayudaba a mantener las cosas limpias, al final cuando había que entrar en faena poco o nada se podía hacer para resolverlo.

Podemos improvisar algo con esto le comento mientras le mostraba que se quitaba la camisa y se la ponía a modo de pañuelo en el rostro, adquiriendo las mismas pintas de bandolero que tenía hacía un tiempo No es ideal, pero con la torrah que hay tampoco creo que lo suframoh le replico a la muchacha De toas formas, píllate a la chiquilla esta y mirar si podéis conseguir ese equipo, si no lo tienen ellos puede que la gente de demolición nos pueda prestar algo le aconsejó asumiendo que el equipo de demolición debían tener algo en el peor de los casos Con resto a lo otro, pregunta al resto del grupo que quien quiera trabajar trabaje así con esto le comentó señalando su apaño Pero no les obligues- le terminó de aconsejar -Ah, y si puedes pedir una manguera y una toma de agua, limpiar con el chorro de agua el suelo nos vendrá de puta madre, además de que refrescar el suelo pa trabaja mejoh, unos cubos nos servirían también aunque será un poco mojón- solicitó de últimas en una de sus ideas de bombero.

Tras eso se podía de vuelta a trabajar, con un aspecto más “underground” como decían los entendidos, la verdad es que tenía aspecto de rapero y todo, casi daba el pego por uno de la banda de “cincuenta berries”. Lamentablemente, no se conocía ninguna de las canciones, y mucho menos rapear, así que tiro de orgullo sureño.

Yo ya no puedo aguantarmeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee. Y vivir de esta manerrrrrrrrrrraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa arrancó dando palmas, porque yo ya no tengo a quien a mí me quieraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa Yoo soy gitano, y vengo a tu casamientooooh arrancó mientras continuaba barriendo y quitando los escombros más grandes a base de fuerza fruta y sangre gitana.

A ver si dios proveía y su compañera lograba hacerse con ese equipo, si no tocaría.

A partirme la camisaaaaaaaaaaaaaaa que es lo úniquita que yo tengoohhhhhhhhhh continuó con su canturreo de Camarón.

Bueno, a ver como terminaba todo aquello, qué total no debía terminar de quedarle mucho al resto en vistas de como iban avanzando las obras faraónicas del puerto.
#36
Anko
Médica Despiadada y novia de Giorno
Anko estaba en lo correcto e hizo muy bien en buscar al coordinador de las obras para enseñarle el muro con los papeles con signos de advertencia. Talvez sí se trataba de alguna tubería de gas o cualquier otro tipo de sustancia inflamable que, en caso de ser removida o dañada, ocasionaría un accidente fatal, y bueno, Anko no quería ser de nuevo la causante de un descuido de trabajo, ya que hasta ese momento no sabía sí el tipo que se lastimó la cabeza estaría bien o no.

Muy pronto, un segundo hombre con vestimenta especializada arribó al lugar, colocando cintas de seguridad por todo el muro para señalarlo e indicar que su manipulación podría ser peligrosa y nadie debía acercarse. Aparentemente ya no había más trabajo por realizar, sus compañeros de grupo estaban ocupados en otros lugares de demolición y no había cabina para la muchacha, ella estaba a punto de tomarse un descanso cuando un compañero de grupo se acercó y le pidió ayuda con una estructura de piedra, no muy alta, pero resistente. Parecía ser que ya empezaban a confiar en ella.

— Déjame revisar, creo que hay algo aquí debajo… Tomen sus precauciones… No quiero otro herido aquí… — Mencionó a todos aquellos que la rodearan antes de acercarse a la pequeña estructura que no cedía ante la fuerza de los martillos. Sus ojos notaron algo en la tierra sobre la que estaba construida — ¿Será alguna viga que está enterrada? Odio mancharme… — Pensaba mientras se acercaba al lugar y enterraba sus manos para escarbar un poco en la tierra, pero rápidamente se daría cuenta que aquello le tomaría una eternidad.

Se levantó y luego de sacudir algo de polvo giró su cabeza para ver a sus compañeros — Necesito una pala o algo… Creo que algo en la tierra dificulta la demolición… — Sí los tipos le hacían caso y le entregaban la herramienta, ella enseguida se apresuraría para seguir escarbando y descubrir el por qué costaba tanto trabajo demoler una estructura tan pequeña.
#37
Octojin
El terror blanco
Grupo de Demolición: Anko

Con las manos cubiertas de polvo y una expresión de concentración, comienzas a cavar en la base del muro con la pala que te han proporcionado. Los demás del grupo, aunque sorprendidos por tu enfoque, rápidamente se unen a ti. Hay un total de tres palas, una es la que tienes y las otras dos las portan dos fornidos hombres que te ayudan a cavar y cavar. A medida que excavas, te das cuenta de algo peculiar: bajo la superficie, la base del muro es mucho más grande de lo que aparenta. Parece estar anclada en una estructura de piedra maciza que se extiende al menos un metro bajo tierra. Menos mal que has dado con la tecla, porque os podíais haber tirado horas hasta tumbar el muro.

El carpintero que te había llamado observa con asombro cuando ve la superficie de la roca.

—¡Por eso no podíamos tumbarlo! Esto no es un simple muro, es una estructura de soporte —dice, rascándose la cabeza.

Quizá este muro tenía la función de estabilizar algo más grande en el pasado, como una torre o un edificio pequeño y lo reutilizaron para los astilleros. O puede que fuese un muro de carga. Ahora, sin embargo, parece que su propósito ya no es relevante, lo que explica por qué debe ser demolido. Pero es cierto que os costará.

Tras una breve inspección, puede que llegues a una conclusión. Si dos personas golpeáis el muro simultáneamente, una por cada lado, podríais generar suficiente fuerza para romper la base de piedra. Como si estuvierais talando un árbol.

Sin embargo, si realizáis esa tarea, deberíais marcar un ritmo continuo y, sobre todo, tener cuidado de no lesionar uno a otro. Quizá se te ocurra algo, porque lo cierto es que es bastante peligroso. Es tu decisión el cómo proceder ante esto.



Grupo de Logística: Galhard

El ambiente en el almacén ha cambiado notablemente. El espacio, antes caótico y desordenado, está tomando forma gracias al trabajo meticuloso de la mujer que en un principio no quería trabajar, pero que afortunadamente, has conseguido reconducir. Mientras avanzas para hablar con ella, notas cómo organiza a otros voluntarios, dando órdenes claras y moviéndose con rapidez entre las estanterías y las cajas.

Cuando llegas a su lado, se limpia el sudor de la frente y te sonríe, aunque su mirada está llena de alegría.

—Ordenar es mi pasión —dice sin rodeos, antes de regresar inmediatamente a su tarea. No tarda en empezar a mover cosas ligeras mientras apunta en su lista y guía a un voluntario que parece menos entusiasta con el trabajo pesado.

Observas con satisfacción cómo el almacén se va transformando. Las herramientas están clasificadas por tipos, los materiales pesados organizados por tamaño y uso, y hasta los tablones rotos que apartasteis tienen un lugar designado para ser reparados o usados en algún lugar en el que sean útiles. Es evidente que su habilidad para el orden está siendo una bendición para el equipo, y sobre todo teniendo en cuenta que su aporte hasta encontrar esta habilidad estaba siendo negativo.

El tema de la organización del almacén, al igual que la logística, parece estar en buenas manos. Así que no tienes nada que temer. ¿Qué harás con tu día libre?



Grupo de Seguridad: Lovecraft

El nuevo robo es un revés inesperado, pero no te permites caer en el desánimo. Y menos mal, porque es para caer, la verdad. Mientras reflexionas sobre las pistas, decides utilizar el poder de tu Akuma No Mi sumado a tu Haki de Observación para tratar de captar cualquier intención hostil en los alrededores. La sensación que recibes, sin embargo, es tranquilizadora. Las personas en el almacén, los astilleros y los equipos de limpieza están trabajando con dedicación y no detectas nada fuera de lo común. La verdad es que son bastantes presencias, e ir una a una te llevará tu tiempo, pero no tienes prisa, ¿no?

A pesar de ello, el hecho de que el robo haya ocurrido a plena luz del día te lleva a considerar una posibilidad inquietante: el ladrón podría ser alguien de confianza. Alguien que tenga acceso sin levantar sospechas. Tu mente comienza a analizar las opciones: ¿un carpintero? ¿un voluntario temporal? ¿alguien del equipo organizador? Lo que en teoría está claro es que no es nadie del equipo de seguridad, ya que te los llevaste a todos en tu particular cruzada contra el ladrón.

En fin, yo no descartaría nada. Una mujer que está haciendo una labor de organización en el almacén se acerca hacia ti con unos papeles en la mano. Parece buscar a alguien con la mirada hasta que da contigo.

—¿Señor Lovecraft? Me han dicho que venga a usted. Soy la encargada de organizar el almacén, y estoy a la vez haciendo una labor de inventario. Nos falta madera. No es mucho, pero definitivamente no está donde debería. Y puedo garantizar que no es un error de conteo.

Los trabajadores están nerviosos, aunque algo más tranquilos que al inicio. Los carpinteros murmuran entre sí. Necesitas mantener la calma en el grupo, pero también empezar a descartar sospechosos. Quizá debas hablar con algún grupo o guiarte por tu instinto.



Grupo de Limpieza: Masao y Alexandra

Alexandra regresa con éxito tras haber encontrado a un organizador. Aunque le tomó un poco de tiempo explicarle la situación, el hombre respondió rápidamente, trayendo mascarillas, agua y una manguera. Sin embargo, el suministro de mascarillas es insuficiente, lo que obligará a dos personas a improvisar utilizando camisetas o simplemente detenerse mientras el resto sigue trabajando. Eso es cosa vuestra.

La manguera, por otro lado, resulta ser una herramienta útil, aunque no está exenta de problemas. Al conectarla al grifo de la casa cercana, notáis que cada pocos segundos se sale del grifo, provocando interrupciones constantes. Eso nos ha pasado a todos, ¿a que sí? En fin, que os la tenéis que ingeniar para arreglar esto también. Yo sinceramente, creo que vuestro grupo es más el chapucillas que el de limpieza.

Podéis repartir las botellas de agua y las mascarillas como queráis. Si os lo preguntáis, que seguro que sí, Miri, la voluntaria que antes estaba desmotivada, sigue trabajando con más energía, aunque aún es inferior al resto del grupo. Quizá las palabras de aliento realmente hicieron efecto.

A pesar de los contratiempos, el grupo de limpieza avanza en su tarea. Las piedras grandes son retiradas, el agua ayudará a la limpieza y el calor sofocante, y poco a poco, la zona comienza a parecer más limpia y segura. Poco a poco os vais acercando a tener el trabajo al día y dejáis de penalizar al resto de equipos. Yo creo que os voy a pedir el número para contrataros para limpiar mi casa, luego hablamos de negocios.
#38
Alexandra
Alex
El chico con el que Alex había hablado no tardó en traer los materiales necesarios para poder seguir trabajando, y además, había conseguido una manguera. ¡Aleluya! la chica empezó a dividir entonces los enseres, poniendo una botellita de agua junto a una mascarilla, para, en cuanto tuviera todo contado poder empezar a repartirlo entre los voluntarios y que todos tuvieran un poco de cada cosa. Fue entonces cuando se dio cuenta del principal problema: Faltaban dos mascarillas. Con un suspiro la Hafugyo se acercó a su compañero, Masao. 

— Faltan dos mascarillas, yo no me pondré y seguiré ayudando ¿Pero que hacemos con la otra?

Alex esperó pacientemente la respuesta de su compañero y una vez llegaran a un acuerdo se ataría el pañuelo de su uniforme de marine alrededor de la mandíbula, protegiéndose un poco del polvo que se estaba levantando en ese momento. Después procedió a repartir entre todos sus compañeros el nuevo Kit de EPIS que había conseguido. Aprovechó el momento para preguntarles a todos como estaban llevando la mañana, recordando así si alguno tenía quejas para poder solucionarla. 

—¿Cómo lo llevas, Miri? —Alex se sentó al lado de la chica, mientras le ofrecía una botella de agua y la mascarilla— Parece que va avanzando la cosa, ¿eh?... Gracias por lo que estás haciendo, estás ayudando mucho. 

Con una sonrisa Alexandra escuchó la respuesta de Miri para después volver al trabajo. Aunque al principio le hubiera costado incorporarse al ritmo y ahora fuera un poco más lenta de lo normal sus palabras parecían haber hecho efecto, si es que ya lo decía su abuelo "Para amansar al atún hay que caerle bien"... o algo así.

Alex aprovechó para alentar a todos sus compañeros, preocupándose por sus tareas y ayudando en todo lo que pudiera. El trabajo parecía fluir y, por fin, pudieron ver como sus esfuerzos daban sus frutos. Ya iba siendo hora. Alex notó como una sensación de orgullo le invadía, ver como su esfuerzo se recompensaba le hacía sentirse realizada y aunque sabía que no era gran cosa lo que estaban haciendo y que podría resultar el trabajo más tedioso de todos los que habían sabía que eran parte esencial para que el puerto volviera a su antigua gloria.

Pero no podían cantar victoria aún ya que la manguera que había traído consigo la chica empezaba a dar problemas, se iba soltando cada poco tiempo, ralentizando el trabajo de algunos trabajadores que tenían que volver a recolocarla en su sitio. La Hafugyo se acercó a Masao: 

— ¿Se te ocurre alguna idea para poder solucionar este marrón?

Llevaba un tiempo pensando en como hacerlo, pero no se le ocurría nada. Tampoco podía dejarlo así ya que lo único que hacia era entorpecerles a todos y con lo que le había costado conseguir un buen ritmo no quería que este se viera reducido otra vez. Aún así no iba a dejar que ese pequeño inconveniente le minara la moral. No volvería a perder la compostura.
#39
Gautama D. Lovecraft
El Ascendido
Percepción III
KENB601
KENBUNSHOKU
Haki intermedio
Tier 6
16/10/2024
9
Costo de Haki por Turno
2
Enfriamiento
Permite al usuario percibir con precisión la presencia de otros seres vivos en un área, siendo capaz de apreciar las emociones que exterioricen y de forma superficial las hostilidades que realmente tienen. Así como estimar de forma general quién es alguien más fuerte o más débil que él. Si lo activa puede anticiparse a un ataque obteniendo para ello un bono de +10 [Reflejos].
Área: [VOLx15] metros | +10 [REF]

off


Sumido en la contemplación de la situación que me rodeaba, intensifiqué mi atención para acentuar mis esfuerzos en encontrar algún tipo de culpable entre todos los presentes. A pesar de la presión, intenté tomarme un tiempo prudencial para estudiar con detenimiento los casos de cada uno, aislado del ruido y yendo con paciencia para poder encontrar alguna variación de la que pudiera tirar del hilo.

Todos en un amplio radio a la redonda parecían obrar sin ningún tipo de inquina, no percibía en ellos malicia y se dedicaban con empeño a sus labores sin hacer saltar mis alarmas, ¿debía de descartar en ellos la posibilidad de que en alguno se hallase el culpable que estaba buscando?, ¿escapaba a mi percepción el ladrón o ladrones?. Aquello, aunque en cierto modo podría ser una buena noticia y hacía descartar opciones, daba cabida a repensar sobre quién estaba detrás de todo esto pues, si los trabajadores no parecían ser los causantes de los robos, ¿quién si no era?, ¿alguien ajeno a los astilleros?, no era nada descabellado estudiar la posibilidad de que un lobo solitario o un grupo semi organizado hubiera estudiado con cuidado todos los puntos que le atañe para sustraer la mercancía. Sin embargo, aunque había un elevado porcentaje para tirar de ese hilo, el hecho de que se extrajera de nuevo material, estando el grupo investigando el caso me hacía dudar.

Éramos un factor puntual, es decir, si los ladrones tenían estudiados con antelación los turnos, inventarios, los perfiles de los trabajadores, etc... todo esto era anterior a nuestra incursión en la investigación, y a pesar de ello, parecía haberse actuado con un seguro conocimiento a pesar de que nosotros como el equipo de seguridad somos un factor que escapa al estudio previo, y diantres.... ¿un robo a plena luz del día?

Mis especulaciones a pesar de que no tenían pruebas irrefutables para establecer una sentencia de rigor, me empezaban a dejar un pálpito claro de hacia donde debía de redirigir mi atención. Todo apuntaba a que alguien cercano con tales accesos y ventajas podría ser quien pudiera estar andando detrás de todo esto. Una voz femenina me distrajo por un momento, comentando que su labor para organizar el almacén le ha llevado a confirmar que sin que se tratase de un error de conteo faltaba madera.

- ¿Y se sabe donde? El grupo que mandé a investigar almacén y alrededores puede que haya obtenido algo... que venga alguno y que informe. -

Tomé los papeles de la joven repasando los datos más importantes, sin duda algo no cuadraba en todo esto, y no había que descartar a nadie, si la gente más antigua parecía no desconfiar entre sí, y la cercanía parecía tener el mayor peso de la sospecha, todo apuntaba a un mismo camino.

- Traed a los voluntarios temporales... vamos a empezar a hacer preguntas. -

Dije con determinación a 2 de los hombres cercanos del equipo para que se movilizasen y pudieran traer con ayuda del resto a la apuesta que tenía encima de la mesa. Mi intención pasaba más por analizar sus gestos, percibir sus intenciones y apuntar anomalías, no quitaba que hacerles alguna pregunta que otra ayudaría para el caso, sin embargo, sabía que la lengua podía engañar, pero el interior no y por ello, me fiaría más de mi percepción que de sus argumentos una vez los tuviera en frente.
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