¿Sabías que…?
... un concepto de isla Yotsuba está inspirado en los juegos de Pokemon de tercera generación.
[Aventura] T7 | Si te asomas al abismo...
Camille Montpellier
El Bastión de Rostock

En la inmensidad de la mar embravecida, North Blue Rift.
11 de Invierno del Año 724.

¿Quién os lo iba a decir? Después del viaje tan estrambótico por el que habíais pasado para llegar a las frías y agitadas aguas del North Blue, esperabais libraros de los terroríficos temporales una vez hubiera amainado la tormenta. ¿Qué menos? Después de todo, había transcurrido toda una semana en la que la navegación se había convertido en una tarea imposible, aislándoos en una de las peores localizaciones posibles para un grupo marines leales como vosotros: isla Tortuga. El lugar se presentó como un pozo inmundo de salvajismo en el que el orden y la ley brillan por su ausencia, rigiéndose por la voluntad de los más fuertes. Una ratonera llena de alimañas que, estáis seguros, algún día deberán afrontar las consecuencias de sus actos bajo el firme peso de la auténtica Justicia. Pero esto será una historia para otro día.

En cuanto el tiempo se aclimató y las nubes de tormenta parecieron desvanecerse en el cielo, todos y cada uno de vosotros entendisteis que no podíais desaprovechar la oportunidad y decidisteis echaros a la mar cuanto antes. No necesitabais quedaros a ver si remitía la tormenta para obligaros a estar allí otra semana más. Ni de broma; este mar os necesita tanto como el comer y esta primera saboreada al Mar del Norte ha sido prueba más que suficiente de ello. Una vez el Zenit Nirvana estuvo preparado para partir de los muelles de Tortuga, los cuatro integrantes de la Lotus os marchasteis del infame lugar para, quizá, volver en otra ocasión. Tan solo el tiempo lo dirá.

Las primeras horas de travesía resultaron mucho más alentadoras que las que vivisteis a bordo de los pulpos voladores de la señorita Zeppeli. El cielo despejado, los suaves vientos y el incesante pero leve balanceo de las olas os permitieron disfrutar de una situación casi relajante. Tanto fue así que, tras pasar tantas largas y tensas noches en vigilia, temerosos ante la posibilidad de un asalto furtivo en vuestros camastros, la idea de echar una cabezadita sonaba bastante tentadora. Todos salvo el bueno de Galhard, que por la naturaleza de su deber debía quedarse en vela para llevaros hasta puerto, aprovechasteis la calma para descansar y recuperar las fuerzas que Tortuga os arrebató. Pero hay calmas que, como suele decirse entre los veteranos y experimentados marineros, tan solo preceden a una terrible tempestad.

Querido Galhard, para bien o para mal, tú has sido el primero en darte cuenta de que algo no estaba yendo del todo bien. El vaivén del Zenit Nirvana sobre las aguas ha ido volviéndose, muy poco a poco, en un ciclo de sacudidas constante. Los suaves vientos han incrementado su intensidad, silbando al rozar las velas de vuestra nave. Y, para colmo, una oscura masa de nubes parece estar formándose en el horizonte. Por supuesto, esta situación no es nada con lo que puedas lidiar... o eso has estado pensando todo este tiempo. No importa cuánto hayas intentado virar el rumbo y alejarte de esa monstruosidad de tormenta: las corrientes marinas han decidido vuestro destino por ti y, poco a poco al principio, rápidamente después, os han arrastrado hasta las aguas más turbulentas y oscuras que has presenciado nunca. El mar comienza a embravecerse alrededor del barco, elevándoos por un momento súbita y brutalmente. Has necesitado agarrarte con fuerza al timón para no salir volando por los aires, pero esto no ha evitado que te golpees con fuerza contra este y la propia cubierta.

Los demás no habéis tenido mejor suerte, si bien os encontrabais a cubierto en el interior de vuestra nave. Muebles, utensilios y cargamento se ha sacudido junto a vosotros, quizá despertándoos repentinamente de vuestro sueño si es que habéis logrado conciliarlo. Lo único certero ahora mismo es que, sea lo que sea lo que ocurre ahí afuera, os ha hecho bastante daño. Y no solo a vosotros. Escucháis con claridad cómo la madera del Zenit Nirvana gruñe dolorida, como si algo o alguien le hubiera asestado un golpe brutal y hubiera dañado su estructura, aunque por ahora parece que va a poder seguir manteniéndose a flote. Para colmo, un violento relámpago ha recorrido el cielo y este ha empezado a derramar una fría lluvia sobre vosotros. La cubierta no tarda en encharcarse tanto por la tormenta que se os echa encima como por el intenso oleaje que, cada pocos segundos, salpica toda la zona exterior.

Las velas y las cuerdas que las mantienen sujetas se tensan, tirando más si cabe de vuestra nave, como si el mismo viento quisiera arrebatarle el control a vuestro navegante y decidir vuestro destino. Si empezaseis a pensar que este mar parece tenerla tomada con vosotros, yo no sería quién para juzgaros por ello.

Sin duda, tenéis que empezar a tomar medidas ante todo lo que está ocurriendo. Galhard no va a poder separarse del timón en estas condiciones para hacerlo todo. Hacen falta manos para arreglar el problema con las velas, quizá asegurar la carga que no deja de golpearse contra todo lo que encuentra en la bodega y, me aventuraría a decir, podría ser conveniente revisar el estado del barco. Al igual que vosotros, no ha salido ileso de esto y es posible que esto traiga consecuencias. Aún aturdidos y conmocionados por el frenético cambio de rumbo, mientras decidís qué hacer y habláis entre vosotros, algo os corta la respiración y os hiela la sangre.

Lo sentís como una vibración proveniente de las profundidades del mar. Un canto profundo y gutural cuyo origen se encuentra más próximo de lo que cualquiera en su sano juicio desearía. El sonido retumba y se propaga a lo largo de la bodega y de los camarotes, pero en el exterior también se ha escuchado con claridad. Venga de donde venga, lo ha provocado algo grande. ¿Qué digo grande? Enorme. Tan inmenso como profundo es el mar. Ni siquiera tú, Nagaki, eres capaz de identificar su procedencia, pero sabes bien que no trae nada bueno consigo. Sea lo que sea, es un depredador, algo con un apetito voraz. Ni siquiera tú te sentirías cómoda nadando en estas aguas ahora que lo has escuchado.

El abismo os ha reclamado y vosotros, aunque involuntariamente, habéis respondido a su llamada. No sé si los dioses del mar existen o si creéis en ellos, pero os deseo que se pongan de vuestro lado.

Movimiento en cubierta

Humedad y frío

Notas
#1
Galhard
Gal
El Zenit Nirvana se estremecía bajo los embates de la tormenta, como un juguete en manos de un niño furioso. Galhard, empapado y con las manos doloridas, no soltaba el timón. Su cuerpo entero luchaba por mantener el control, pero cada movimiento del barco era un recordatorio de que las fuerzas del mar eran tan indomables como el destino que lo había llevado hasta allí.

Los relámpagos rasgaban el cielo, y los gritos del viento competían con los de la tripulación que intentaba estabilizar el navío. Mientras las olas golpeaban la proa con furia, un eco del pasado golpeaba la mente de Galhard con igual intensidad.

7 Años atrás, en Lyneel…
La mansión de la familia de Galhard, aunque modesta comparada con las de las familias de mayor tamaño en el reino, destacaba por su diseño austero pero funcional. Era el reflejo de una familia noble en ascenso, una que buscaba consolidarse entre las élites de Lyneel a través de alianzas estratégicas, éxito militar y política. Pero todo esto era un peso que recaía, casi completamente, sobre los hombros de Laharl el patriarca.

En el patio central, las palabras de el padre de Galhard, resonaban como latigazos. Su voz era firme, autoritaria, como el acero de la espada que blandía.

—¿Qué crees que significa este apellido? —preguntó, con los ojos clavados en su hijo, que se encontraba en guardia con una espada mucho más sencilla que la suya—. En nuestra familia no somos grandes. No somos legendarios. Pero somos nobles, y es mi deber asegurarnos un lugar en la historia de este reino. ¡Tu deber, Galhard! ¡No el de ir detrás de fantasías infantiles de héroes y justicia!—

Galhard intentó responder, pero su padre no le dio tiempo. Dio un paso al frente, su espada trazando un arco preciso y amenazante.

—Te he preparado para esto toda tu vida —Laharl levantó la espada, colocándola en posición —Deberías estar al frente de nuestros hombres en el ejército de Lyneel, no fantaseando con la Marina y sus cuentos. Si vas a renunciar a este deber, tendrás que demostrarme que puedes con el mundo real... Además, no sabes realmente como es la marina ¡¿Crees que conseguirás que la marina deje de besar el culo de los nobles mundiales!?—

Galhard respiró hondo, alzando su espada en respuesta. Quería demostrarle que estaba equivocado, que podía ser algo más que una herramienta para el engrandecimiento de la familia o para los nobles mundiales a los cuales la marina protegía, quería un cambio para el mundo. Pero en el fondo sabía que no estaba listo.

El duelo fue tan rápido como humillante. Laharl, con la destreza de un veterano curtido, desvió el ataque de su hijo con facilidad y contraatacó, rompiendo la espada de Galhard con un solo golpe. La hoja cayó al suelo, partida en dos, mientras Galhard retrocedía con una mezcla de frustración y derrota.

—No eres digno... Ni de ser heredero de nuestra familia ni de comandar a nadie—El desprecio en la voz de Laharl era palpable —Y no hay lugar para los débiles en esta familia. Renuncia a tu apellido, a nuestra casa, y márchate. Pero escucha bien, Galhard... no vuelvas a presentarte ante mí hasta que hayas logrado lo que dices que deseas. Si no puedes ser un héroe, al menos no manches nuestro nombre con tus fracasos—

El joven, con las manos temblorosas y la cabeza gacha, recogió los fragmentos de su espada y se marchó sin decir una palabra. Las palabras de su padre lo seguían como un eco que nunca lo dejaría en paz.

Presente…

—Sabía... Sabía que aún no estaba listo para volver…— murmuró Galhard mientras luchaba por controlar el timón, sus manos ardiendo por el esfuerzo.

El barco se sacudió violentamente, y un relámpago iluminó la escena, sacando brevemente a Galhard de su estupor mientras seguía intentando mantener el barco en pie. La madera crujía como si el Zenit Nirvana estuviera al borde del colapso, y las velas y cuerdas parecían al límite de su resistencia. Galhard sabía que, aunque era un navegante experimentado, no podría con esto solo.

El abismo os ha reclamado, y el abismo no deja ir a sus presas.

El canto gutural y profundo que emanaba del mar no hacía más que confirmar sus temores. Algo monstruoso acechaba bajo las aguas, algo más allá de la comprensión humana. Pero Galhard no tenía tiempo para el miedo. Cerró los ojos por un instante, recordando las palabras de Laharl, el hombre que lo había exiliado y que había marcado su vida con una exigencia inalcanzable.

—No soy débil… —susurró, casi como si intentara convencerse a sí mismo — Y no voy a fallar aquí—

Abrió los ojos, su mirada endurecida por la determinación. Aunque el timón parecía querer arrancarse de sus manos, no lo soltó. Giró la cabeza hacia la cubierta, alzando la voz por encima del rugido del viento y las olas.

—¡Necesito que alguien asegure esas cuerdas y las velas ahora!— gritó con todas sus fuerzas— ¡Si no lo hacemos, no habrá barco que salvar!— Añadió mientras hacía sonar una pequeña campana conectada a los camarotes a modo de alarma.

El frío era insoportable, y su uniforme empapado lo hacía sentir como si estuviera cargando un peso extra. Pero no podía permitirse flaquear. Las palabras de su padre seguían resonando en su mente, y aunque el orgullo le dolía tanto como los músculos, había una cosa que sabía con certeza: No volvería a Lyneel como un fracasado.

—¡Vamos, maldita sea!— gruñó entre dientes, ajustando su postura y aferrándose al timón con todas sus fuerzas, ajeno a la sombra que se cernía sobre el barco.

Las cuerdas debían tensarse, las velas ajustarse, y la tripulación tenía que mantenerse firme. Porque aunque el abismo lo llamara, él no iba a responder con rendición.

Personaje


Vida: 685 / 785


Energia: 320 / 320


Haki: 300 / 300


inventario
#2
Nagaki
Medusa
Si algo odiaba de las travesías por mar era lo mucho que se tardaba y lo poco que había que hacer al mismo tiempo. Y mira que estaba acostumbrada a moverme largas distancias por el mar, pero aunque el barco fuera más rápido no se podía comparar una experiencia con la otra. Nadar bajo el agua era mucho más entretenido porque podía conocer animales y lugares nuevos cada vez que avanzaba en el trayecto. En el barco sin embargo, salvo que apareciera alguien más o alguna bestia marina, era todo el día mirando mar y más mar hasta que llegamos a la isla que queremos. Un aburrimiento vamos.

También se estaba el hecho que había hecho sólo un día de la transición de mi yo pequeña a mi yo adolescente, y eso no ayudaba para nada a estar mejor con el sentimiento de aburrimiento que tenía encima. Todavía en mi cuerpo tenía la energía y la mentalidad de una niña pequeña y al mismo tiempo la poca estabilidad de una adolescente haciendo un coctel muy poco recomendable para mucha gente. 

Tras dormir un par de horas mi cuerpo me pedía moverme, acción, hacer algo por el barco para entretenerme y matar el aburrimiento. Pero Galhard estaba arriba en el timón y era zona prohibida para mí hasta que vuelva a ser adulta o tenga que reparar algo. Giorno por las horas que eran estaría ya durmiendo, mientras que Lovecraft... bueno, estadísticamente hablando estaría meditando o haciendo cosas algo muy propias de un Lovecraft como él.

Así que me levanté de la cama y empecé a estirar un poco para calentar el cuerpo. El tiempo había empeorado y las olas cada vez eran más grandes, todo esto había hecho que tuviera un poco de frío en el cuerpo así que seguro que un calentamiento antes de salir del cuarto no vendría nada mal para empezar el día. Además, cada día al crecer a un ritmo mucho más acelerado que las otras especies hacía que tuviera que hacer calentamientos y estiramientos diarios o acabaría por oxidarme bastante rápido.
Artista Marcial Iniciado
ARM300
ARTISTA MARCIAL
Pasiva
Tier 3
4/9/2024
Podrás realizar un calentamiento durante un post para ganar +5 [Agilidad] y +5 [Fuerza] por el resto del tema. Este calentamiento se considerará como [Canalizar].


Estaba subiendo las escaleras a cubierta cuando terminé el calentamiento, preocupada por el sonido de la lluvia y los truenos cada vez más comunes. Por suerte confiaba en Galhard y sus habilidades al timón como para poder despreocuparme en ese aspecto, pero la tormenta se estaba poniendo cada vez peor y prefería estar arriba en cubierta por si podía echar una mano en lo que sea. Al menos así conseguiría matar algo el tiempo y soltar un poco de energía.

Un golpe fuerte contra el barco resonó y salí despedida hacia un lado, chocando contra la pared y resbalando unos escalones hasta que llegué hasta la parte baja de las mismas. -Ay... eso ha dolido mucho más de lo que... ¡mi niño! - mis palabras fueron interrumpidas cuando caí en cuenta que mi barco (mi niño, construido por mí) había sido dañado. Bajé a toda prisa las escaleras, esquivando o saltando toda clase de muebles hasta llegar a mi camarote y coger mi kit de herramientas para reparar el barco y bajé en un momento a la zona donde habían golpeado al mismo. -Oh no no no, mi pequeño que le han hecho -dije mientras cogía tablones y reparaba parte del daño del barco. No conseguiría dejarlo como nuevo, o no al menos en ese instante, pero sí sería suficiente para que no entrase agua al barco.

Dejé mis herramientas de nuevo en mi cuarto y me dirigí a la cubierta para decir: - QUIEN HA SIDO EL DESGRACIADO QUE HA DAÑADO A MI BEBÉ - dije gritando cada vez más agudo en la cubierta para que se escuchara aún con el ruido del viento. Sabía que por el artefacto que tenía podría entender los ruidos de los animales, y con suerte podría el que haya causado todo esto entenderme también a mí y hablar con él para que dejara de hacerlo. Después de una buena regañina claro.

Un segundo más tarde llegó una vibración muy fuerte desde debajo del barco, tan fuerte que no parecería hecho por ningún animal que reconociera pese a haber pasado toda mi vida bajo el mar. - No no no... pero dónde estamos, qué demonios era eso- dije temblando un poco por dentro. Presté atención a mi pendiente por si conseguía descifrar algo de lo que haya dicho esa bestia, si no era sólo unos gruñidos y ya.

La voz de Galhard me sacó de mi aturdimiento. Pedía poder ayudarles con las cuerdas y con la vela, y eso podía hacer. - ¡Yo me encargo de la vela! ¡Que alguien se encargue de las otras cuerdas! - dije mientras iba corriendo a las cuerdas que se encargaban de manejar las velas.


Resumen

Personaje

Vida: 970 / 1070

Energia: 506 / 506

Haki: 195 / 195

Nagaki

Inventario
#3
Gautama D. Lovecraft
El Ascendido
Personaje

V&D

Hito Hito: Modelo Daibutsu

pasivas

inventario


Gautama D. Lovecraft ha consumido Sashimi Deluxe. Cantidad restante: 0

Sashimi Deluxe
Sashimi Deluxe (CHF003)
Es una exquisita selección de finas y frescas lonchas de pescado crudo, como atún, salmón y pez toro, acompañadas de pulpo y vieiras. Dispuestas artísticamente sobre arroz, y acompañada con guarniciones de diferentes verduras de temporada ralladas, hojas de shiso y un toque de wasabi. Cada bocado ofrece una experiencia de sabor.
Aumenta +10 [Reflejos] y 25 [Energía Maxima]
Plato - Tier 3




~ En la inmensidad de la mar tranquilita, North Blue.
Primeras horas del día 11 de Invierno del Año 724.

En la mañana, cuando habíamos conseguido zarpar y salir airosos de la condenada Isla Tortuga, nos dirigíamos esperanzadores hacia el Reino de Lvneel. Donde podíamos dar parte del tremendo kilombo que había montado en Champa, aunque algo me decía que en el cuartel al que nos dirigíamos ya eran conscientes del nido de canallas que se había originado en tal ubicación.

En los días que pasamos allí, lamenté interiormente la forma en la que por una vía u otra, se permitía ese tipo de lugares en el mundo y de nuevo, tal y como me sucedió cuando asistí a ir a la Torre Blanca, me provocaba un tremendo rechazo concebir que La Marina hacía de alguna forma la vista gorda y dejaba que todo el torrente malvado que se producía en tales lugares siguiera perpetuándose y degradando a la sociedad que lo componía.

Aunque por mis reflexiones más íntimas pasara la labor de tomar cartas en el asunto, sabía que no podía inmiscuirme tanto actualmente. Tan solo había que tener algo de paciencia y crecer dentro del cuerpo, para que llegado el momento, poder aplicar los ideales de justicia y convivencia que defendía.

Desayunamos sin complicaciones algunos peces que Nagaki se encargó de recoger y Galhard de cortar. Lamenté no tener un cocinero competente a bordo, por lo que me tuve que contentar por el momento comiendo un sashimi improvisado, algo desaborido y mal acompañado, pero que aun así, me hizo tener algo en el estómago para el día de viaje que quedaba por delante. Menos es nada, y con ello aproveché la calma del mediodía para retirarme hasta el camarote para reposar el octogenario cuerpo que cargaba.


~ En la inmensidad de la mar embravecida, North Blue Rift.
11 de Invierno del Año 724.

La mala suerte por el motivo que fuera parece que nos alcanzó en pleno mar abierto, y unas turbulencias asolaron la calma que nos acompañaba desde la salida. El oleaje parecía morder con vileza el Zenit, el cielo clamaba como si quisiera cobrar una venganza personal y una oscura sensación de mal augurio parecía asentarse en mí, generando inquietud y desconcierto ante el acechante desconocimiento hacia lo que escondía el agua que nos rodeaba.

Para ser francos, mi falta de experiencia a pesar de mi edad hacía que temiera por todos, ¿era normal aquello?, ¿se solventaría sin la menor complicación?, la cautela ante lo que podría venirse hacia nosotros por culpa de esas inclemencias meteorológicas fue en ese momento mi mejor aliado, sumado en depositar una suma confianza tanto en Galhard como en Nagaki para solventar medianamente la situación, que se presentaba amenazante para todos, porque como bien recuerdo entre tantas otras doctrinas en el templo:

- Hay tres cosas que todo hombre sabio debe temer... la tormenta en el mar, las noches sin luna y la ira de un hombre amable. -

Y para la ocasión, ya teníamos una de las tres para lidiar sin comprobar aún si contábamos con una segunda.

Tomaría cartas en el asunto, escuché que en el interior del barco los golpes de la carga hacían retumbar las cavidades de este. Obviaba si sería tan perjudicial como sonaba, pero quizá era demasiado necio quedarse allí mismo en el camarote y no colaborar o al menos comprobar que todo allí estuviera bien. Con decisión me dirigí hacia la bodega intentando no perder el equilibrio entre el vaivén del barco por mantener firme.

Costó llegar a la misma debido a la poca estabilidad que había dentro del Zenit, la cosa se complicó cuando la puerta de la misma bodega parecía atrancada por algún tipo de obstrucción desde su interior, teniendo que emplearme a fondo para finalmente despejarla. Al llegar, los víveres y enseres del barco yacían esparcidos por ahí y por allá, de forma impulsiva lo primero que pensé era que debía de utilizar alguna ayuda extra para amontonar todo, pero dada la situación tenía que valerme por mí mismo para evitar que las cosas pudieran dañar el barco de algún modo.

~ Forma híbrida activada ~

Me ayudé de la enorme envergadura que había ganado al transformarme para recoger todo el caos de la bodega y apiñarlo hacia una de las esquinas, agachado para no reventar la estancia dada la altura, sin embargo, no vería venir lo siguiente.

Un tremendo escalofrío me sacudió cuando una arremetida sin igual azotó el barco. Un rugido gutural tan inenarrable como profundo se hizo eco allí alarmándome a pesar de que la bodega parecía asegurada, aquello hizo que mi rostro se mantuviera tenso y serio, pues un desconocido mal parecía habernos encontrado sembrando allí un terror incomprensible.

Mantuve la calma a pesar del mal que se nos presentaba, por mi mente se empezaron a dibujar distintos escenarios por los que pasaban múltiples finales, algunos más lúcidos que otros. Utilicé la corpulencia de mi forma para encapsular contra la esquina la carga y que esta no se viniera abajo, presionándola contra el hueco de las 2 paredes con la espalda mientras adoptaba una postura serena sentado sobre mis piernas en la posición del loto, enfrenté las palmas de mis manos a la altura del pecho y me concentré para prepararme para lo peor que pudiera venir. Era la mejor forma de ayudar en esos momentos a los demás, aunque pareciera contradictorio estar "parado", estaba fraguando la ayuda que prestaría al apuro y el socorro de los míos.

Ateet kee drdhata
25U401
ÚNICA
Utilidad Mantenida
Tier 4
5/12/2024
45
Costo de Energía
33
Costo de Energía por Turno
2
Enfriamiento
En medio de una de sus transformaciones, Lovecraft, con la intención de fortalecer enormemente su cuerpo, se debe de [Concentrar] 2 turnos en los que se sumirá en una profunda meditación con las palmas enfrentadas. Tras ella, su fortaleza se verá enormemente incrementada hasta límites insospechados.
+100 [Defensa Pasiva]

Desde allí, tendría que mantenerme un leve tiempo concentrado a pesar de la situación, sin embargo, era dar un paso atrás para después dar 2 hacia delante. Confiaba en el resto de la brigada para mantener a salvo y a flote el barco al menos hasta que apareciera, pues cada uno de ellos, Galhard, Giorno y Nagaki contaban con excelentes habilidades para salir airosos de cualquier conflicto.

Si bien es cierto que cualquiera debía de temer a la tormenta en el mar o a las noches sin luna, todo ser sobre la tierra o bajo el agua, también debía de hacerlo ante la ira de un hombre amable.

resumen

datos actualizados
#4
Lawliet D. Giorno
Iceberg de la Marina
Personaje


~ En la inmensidad de la mar tranquilita : D, North Blue.
Primeras horas del día 11 de Invierno del Año 724.

El inicio de la aventura en el North Blue había sido de todo menos tranquilo. Desde el principio, al llegar, desembarcaron en la infame Isla de Piratas: Isla Tortuga. Aquel lugar era un refugio donde individuos como Giorno y el resto de Lotus no eran bienvenidos. Giorno se sentía profundamente incómodo rodeado de piratas; los detestaba con cada fibra de su ser, y preferiría verlos a todos tras las rejas. Ahora, mientras se alejaba de aquel nido de escoria, agradecía no estar más rodeado de ellos.

Sin embargo, aquel viaje traería consigo un inesperado compañero: Escuero. Por alguna razón, la pequeña tortuga se había aferrado a él desde que estaban en Tortuga, y aunque Giorno había intentado deshacerse de Escuero en innumerables ocasiones, su perseverancia era inquebrantable. Con el tiempo, Giorno terminó encariñándose, aceptando que ya no había marcha atrás. Escuero se había convertido en un miembro más de Lotus, un aliado al servicio de la Marina.

Escuero dejaría atrás su hogar en Isla Tortuga para embarcarse en nuevas aventuras junto a Giorno y la tripulación. El próximo destino era el Reino de Lvnell. Aún así, Giorno no podía evitar pensar que algún día volvería a Tortuga. La sola idea de que un lugar tan pútrido, lleno de criminales, siguiera existiendo era inaceptable para él. Sabía que la justicia alcanzaría hasta los rincones más oscuros y desolados del mundo, aunque ese momento todavía estaba lejos.

Por su parte, Escuero lamentaba una sola cosa: la grave ausencia de un cocinero en la tripulación. Había esperado que, al unirse a los humanos, disfrutaría de banquetes interminables, pero la realidad distaba mucho de sus expectativas. En su tierra solían decir: “A caparazón lleno, corazón contento”. Pero ya no había vuelta atrás. Giorno, en cambio, acostumbrado a las escasas raciones de un orfanato, se conformaba con un simple sashimi, que devoraba con gusto antes de irse a dormir.

Ni se te ocurra despertarme, Escuero. Ya conoces las reglas. Giorno le diría con firmeza antes de caer rendido en los brazos de Morfeo. ¡Escuero, Escuero! Pero Escuero protestaría.

Sin embargo, Escuero, consciente del sueño pesado de su compañero y desobedeciendo la regla de no dormir en la cama, aprovechó para escabullirse. Se acurrucó al lado de Giorno, se cubrió bajo la sábana y se refugió bajo su caparazón. A pesar de la naturaleza gélida de Giorno, para Escuero, dormir junto a él arropados bajo la misma cobija era felicidad.

Así, los dos amigos descansaron contentos… al menos hasta que Giorno despertara.


Lawliet D. Giorno ha consumido Sashimi Deluxe. Cantidad restante: 0

Sashimi Deluxe
Sashimi Deluxe (CHF003)
Es una exquisita selección de finas y frescas lonchas de pescado crudo, como atún, salmón y pez toro, acompañadas de pulpo y vieiras. Dispuestas artísticamente sobre arroz, y acompañada con guarniciones de diferentes verduras de temporada ralladas, hojas de shiso y un toque de wasabi. Cada bocado ofrece una experiencia de sabor.
Aumenta +10 [Reflejos] y 25 [Energía Maxima]
Plato - Tier 3





~ En la inmensidad de la mar embravecida >: (, North Blue Rift.
11 de Invierno del Año 724.

Giorno dormía plácidamente mientras el Zénit se sacudía con fuerza y los vientos del North Blue aumentaban en intensidad. Ignoraba, en paz, la masa de nubes negras que se cernía sobre ellos. La tormenta que los acechaba era implacable, con corrientes amenazantes que arrastraban el barco hacia aguas más turbulentas y oscuras de lo que cualquier tripulante habría imaginado. En un vaivén súbito y cruel, el Zénit luchaba con ferocidad contra el mar. Todo se sacudía; la madera crujía, y cada golpe de las olas parecía llevar al barco al límite. Un relámpago desgarró el cielo, iluminando la noche con un destello espectral, mientras el frío cortante de las lluvias del norte calaba hasta los huesos. Era una visión horrible. La noche estaba lejos de ser divertida, al menos para la tripulación, aunque no para Giorno, quién seguía durmiendo plácidamente.

Para Giorno, sin embargo, la verdadera batalla era otra: enfrentarse a su peor enemigo… despertarse. Confiaba plenamente en Galhard para guiar el barco a salvo, en Nagaki para encargarse de cualquier problema en cubierta, y en Lovecraft… bueno, lo que fuera que estuviera haciendo, seguro tendría un propósito. Si la situación empeoraba, lo despertarían. Esa certeza lo tranquilizaba, tanto que, tras abrir los ojos brevemente y evaluar el caos a su alrededor, tomó la decisión más lógica: seguir durmiendo. Cerró los ojos con tranquilidad, ignorando la tormenta y el caos a su alrededor.

Pero no por mucho. Un canto profundo y gutural, resonando como un eco desde las profundidades, lo arrancó bruscamente de su sueño. Ese sonido no era natural. Era un monstruo de los mares. Una amenaza. Y, lo más importante, una oportunidad para proteger a sus amigos. Esto, definitivamente, no le permitiría dormir.

Giorno se incorporó de golpe, sus músculos entumecidos aún por el sueño, y encontró a Escuero temblando de miedo en un rincón de la habitación.

Quédate aquí. Esto no es para ti… pero no te preocupes, confía en mí.

¡E-escuero, escuero! Escuero asintió con sus ojos mientras Giorno, luchando contra la pereza que aún pesaba en su cuerpo, se preparaba rápidamente. En cuestión de segundos, salió de su camarote hacia la cubierta. Aunque antes, por supuesto, degustaría una barrita de chocolate que cargaba en su bolsillo, no era para menos.

El vaivén violento del Zénit se hizo evidente al instante. Las gotas de lluvia azotaban su rostro, empapándolo por completo, aunque no le afectaban en lo más mínimo. Su cuerpo estaba acostumbrado al frío, pero aun así podía sentir el desafío de aquella situación. Desde su posición, podía escuchar a sus compañeros gritar instrucciones por encima del rugido del viento.

Sin pensarlo dos veces, Giorno tomaría la iniciativa.

¡Yo me ocupo de las cuerdas! ¡Saldremos de esta!

Alzando la mirada hacia las cuerdas que se tambaleaban bajo la presión del viento, comprendió que, aunque desconocía completamente la mecánica de los barcos, era evidente que si estas cedían, estarían en serios problemas. Extendiéndose hacia adelante, Giorno dejó que un vapor helado emergiera de sus dedos, que se movería en el aire hasta cubrir las cuerdas en una capa de hielo reforzado.

Esto debería bastar para que resistan, por ahora. Diría mientras verificaba el trabajo.

A continuación, dirigiría su atención al suelo empapado y resbaladizo de la cubierta. Sin dudarlo, se arrodilló y colocó las manos sobre la madera mojada. Una fina capa de hielo comenzó a extenderse, endureciéndose estratégicamente en formas rugosas que ofrecerían tracción a las botas de sus compañeros. Además, crearía barandillas de hielo y pequeños pilares en los bordes de la cubierta para que todos pudieran sostenerse.

Sentirán algo de frío, pero es mejor que terminar en el agua.

Por último, dirigiría su mirada hacia el mar a su alrededor, evaluando la situación. El siguiente paso sería estabilizar el barco con hielo, aunque primero querría asegurarse de su navegante. Se movería hacia donde se encontraba Galhard, el confiable navegante.

Estoy aquí por si me necesitas, Galhard.

Resumen


Hie Hie no Mi


Virtudes y Defectos

Pasivas

Gastos

Inventario
#5


Salto de foro:


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