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Vesper Chrome
Medical Fortress
12-01-2025, 06:07 AM
(Última modificación: 12-01-2025, 06:08 AM por Vesper Chrome.)
En el North Blue, cada isla era un misterio, un desafío, y a veces, una trampa. Kuen no era la excepción. Rodeada por pantanos que parecían respirar y una bruma que devoraba el horizonte, esta isla había sido evitada durante años por navegantes precavidos, aunque no se sabe si es por la dificultad del terreno o por quien lidera toda esta isla con mano dura. Sin embargo, los valientes o desesperados sabían que allí se encontraba una figura legendaria: Kiku’en Hisu, la Dama del Loto, conocida tanto por su belleza como por su crueldad. Aquellos que habían oído los susurros más recientes sabían que algo extraordinario estaba ocurriendo. Una invitación había salido desde el corazón de Villa Kuen, llevada por cuervos negros que cruzaban los cielos. Estas aves siniestras dejaron mensajes en las manos de piratas de renombre, figuras infames cuyos nombres hacían temblar a los más débiles.
La razón era simple: la Dama del Loto había decidido subastar un tesoro incomparable: la Zushi Zushi no Mi, una Akuma no Mi cuyo poder podía cambiar el curso de cualquier batalla, todo el que tenia un poco de conocimento sobre las frutas del diablo, conocia sobre esta fruta, el poder de controlar la gravedad a su antojo era algo que llamaba la atención incluso de los que creian que tenian todo el poder que necesitaban.
Barco Stormbreaker:
El barco del espadachín infame, un navío robusto de velas desgarradas y un mascarón en forma de dragón, navegaba hacia un punto desconocido. La tripulación estaba inquieta, como siempre lo estaba bajo el mando de Dastan. En la cubierta, el hombre conocido como el Tormenta afilada, afilaba su katana, una hoja que había visto más sangre que la mayoría de los piratas del North Blue.
—Capitán —dijo un subordinado, señalando al cielo. — Algo se acerca. —
Un cuervo descendió en espiral, sus alas agitándose como una sombra viviente. La tripulación retrocedió instintivamente, excepto Dastan, que se puso de pie, sosteniendo la mirada del ave. El cuervo aterrizó frente a él y extendió la pata, como si esperara respeto.
—¿Qué es esto? —gruñó Dastan, tomando el pergamino.
Al abrirlo, leyó las palabras escritas con una caligrafía elegante pero firme. La promesa de una Akuma no Mi, un poder que podía doblar la gravedad misma, hizo que el espadachín sonriera.
—Preparad el rumbo hacia Villa Kuen. No importa cuánto nos lleve, esa fruta será mía. —
Barco Crimson Spiral:
En otro punto del North Blue, un barco de diseño delgado y veloz cortaba las aguas como una hoja afilada. El estandarte de la capitana Rina Vortex ondeaba orgullosamente: un ojo negro que parecía seguirte sin importar desde dónde lo miraras. En la cubierta, Rina jugaba con un cuchillo, tallando distraídamente marcas en el mástil mientras su tripulación se ocupaba de las velas.
Un cuervo aterrizó de repente sobre su hombro, sin emitir un solo sonido. La capitana arqueó una ceja y dejó caer el cuchillo, desatando el mensaje que el ave portaba.
—Curioso... —murmuró al leer el contenido — Kiku’en Hisu quiere jugar. —
Rina dobló el pergamino con cuidado, un brillo peligroso en sus ojos.
—Muchachos, vamos a un lugar especial. Aseguraos de tener las armas listas. Si alguien más llega primero a esa fruta, tendrán que enfrentarse al Vórtice. —
Barco Cerberus:
En un barco mercenario, tres figuras discutían en la cabina principal. La Hermandad del Filo, famosa por sus habilidades letales y su lealtad entre ellos, había encontrado un dilema en su último contrato. Sin embargo, la llegada de tres cuervos simultáneamente interrumpió su conversación. Cada ave se posó frente a uno de ellos, extendiendo su pata con un pergamino idéntico.
—Esto es interesante —dijo el mayor de los tres, un hombre con cicatrices profundas en el rostro —Parece que alguien nos quiere... juntos. —
La más joven del grupo, una mujer de ojos afilados como cuchillas, abrió su mensaje y sonrió. —Una Akuma no Mi, nada menos. Esto podría ser el mayor golpe de nuestra carrera. —
El tercero, un hombre de mediana edad que prefería el silencio, asintió mientras desenrollaba el suyo. —Villa Kuen. Será un lugar peligroso, pero el riesgo vale la recompensa. —
—Entonces, ¿estamos de acuerdo? —preguntó el mayor.
—Siempre lo estamos —respondió la mujer.
Con una última mirada a los cuervos, que se alzaron nuevamente en vuelo, la Hermandad del Filo comenzó a preparar su barco.
Barco Cuervo Negro:
Entre los barcos de mercenarios y piratas, un pequeño velero navegaba en solitario, su casco marcado con cicatrices de viejas batallas. A bordo, un individuo encapuchado trabajaba en silencio, ajustando las velas y revisando mapas. Cuando un cuervo aterrizó en el mástil, el navegante levantó la vista, sorprendido.
El mensaje era breve, pero suficiente para llamar su atención. La promesa de poder absoluto, de una fruta que podía reescribir el destino, era algo que incluso los navegantes más solitarios no podían ignorar.
El cuervo se quedó un momento más, como si estuviera evaluando al destinatario, antes de alzar el vuelo hacia los cielos cargados de bruma.
Villa Kuen:
Un cuervo negro sobrevoló por muchos lugares del North Blue esa noche, y por alguna razón, uno de esos cuervos se posó en ti, quizas el cuervo estaba ahi para invitar a tu capitan, o simplemente le parecio que tu eras una persona suficientemente fuerte como para competir por aquel premio que estaba ofreciendo la dama del Loto. El cuervo, con un plumaje brillante y ojos que parecían mirar directamente al alma, dejó caer un pergamino en el suelo, enrollado y sellado con un loto dorado. Este tenia un contenido que probablemente pueda cambiar tu vida, el curso de la historia cambiaria y tu serias parte de ello, siempre y cuando obtengas el poder que se ofrece en dicha carta.
“A ti, que buscas poder más allá del alcance de los mortales, se te concede la oportunidad de demostrar tu valía. La Zushi Zushi no Mi espera en Villa Kuen. Pero solo aquellos con la fuerza, la astucia y un tributo digno serán admitidos al Palacio del Loto. Presenta tu oferta en el Claro de los Susurros, donde la bruma se disipa y la verdad florece. Pero cuidado, pues cada paso hacia el loto puede ser el último.”
El mensaje terminaba con una firma: “Kiku’en Hisu”.
Los invitados comenzaron arribar a la isla al anochecer, cuando la bruma parecía adquirir vida propia, ondulando como si un ser colosal respirara bajo ella. Los pantanos cercaban los pequeños embarcaderos, y las luces parpadeantes de las linternas parecían guiar hacia algo más profundo, algo más oscuro. En los muelles, los mercaderes locales intercambiaban mercancías, pero sus ojos no dejaban de escrutar a los recién llegados. Era evidente que no confiaban en nadie, y menos en los piratas que empezaban a desembarcar. Entre los barcos que llegaban, se podían distinguir las banderas de otros competidores, incluyendo el inquietante estandarte de la Vórtice, un ojo que parecía observar incluso en la penumbra.
Los invitados, piratas, cazarrecompensas y mercantes normales avanzaban hacia el Claro de los Susurros, siguiendo el mapa que venía con la invitación. Los caminos eran angostos y peligrosos, con pantanos a ambos lados y el ruido de criaturas desconocidas rompiendo el silencio. Tras horas de avance, el claro apareció de repente, una anomalía en el paisaje. La bruma aquí se disipaba, y el suelo firme se extendía en un círculo perfecto, rodeado de árboles con flores de loto brillantes.
Mostrar Contenido
Hola querido compañero pirata, mi nombre es Vesper Chrome y estaré llevando esta aventura para que puedas obtener tu akuma querida, o bien morir en el intento, trataremos de hacer esto lo mas divertido posible.
Sabes como funciona esto, fija las estadisticas del personaje, coloca los defectos y virtudes que quieres que tome en cuenta en esta aventura y sobre todo el inventario que llevas para poder completar tu tarea perfectamente.
Diviertete como nunca y que la suerte te acompañe.
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Teruyoshi
Teru
14-01-2025, 07:07 AM
Un suave oleaje movía suavemente el To´Shulo al compás del vaivén del agua, meciendo el navío como si estuviera bailando una dulce serenata con la bruma que envolvía la pantanosa Isla de Kuen. Lugar donde habían acabado los Piratas de Shirogami tras un incidente con un pulpo volador con el que habían cruzado la imponente Red Line. Teruyoshi aún recordaba la increíble sensación de traspasar aquella enorme barrera natural que dividía los mares. Si no fuese porque casi mueren todos en aquella maldita tormenta hubiese estado al menos entre sus tres cosas favoritas… no obstante, por culpa de esta, se había quedado solo en el top cinco.
- Tuvimos que hacerrrle caso a Grrretta y comernos a ese bicho… - pensó Teruyoshi distraído en sus cosas, observando aburrido por enésima vez el mismo banco de niebla mientras limpiaba un juego de cuchillos que había usado para hacer la cena.
El mink seguramente se hubiera quedado ahí, ensimismado en sus pensamientos, pero entonces el cuervo negro aterrizó con un aleteo suave sobre la borda del To´Shulo. Las orejas del gato, siempre atentas al más mínimo ruido como si tuvieran vida propia y sufrieran de paranoia, habían captado el ruido del ave llegar. El pájaro y el gato cruzaron miradas durante un instante, midiendo y juzgando a quien tenían enfrente, decidiendo cómo actuar.
Los ojos del ave destilaban una inteligencia inusual y parecían estudiar a Teruyoshi con un minucioso escrutinio, mientras que el gato negro decidía si se lanzaba a por él para capturarlo y quedárselo como la nueva mascota de la banda… o si lo echaba a la cazuela para prepararse un piscolabis.
Por suerte para el ave, y seguramente también para Teruyoshi, este fue más rápido en su reconocimiento y soltó el pergamino que llevaba en el pico, captando por completo la atención del gato. El mink agarró lo que le entregaba el cuervo con curiosidad, meneando el rabo de lado a lado mientras rasgaba el lacre dorado que traía una flor estampada en él. Teruyoshi nunca recibía nada, por lo que el simple hecho de que su nuevo amigo pájaro le hubiese traído algo ya lo emocionaba…aunque el subidón de este no tardó en comenzar a disminuir cuando vio el contenido de este.
- Malditos humanos y su obsesión de usar esta mierrrda - dijo enfadado cuando vio las letras que no sabía leer mientras realizaba su característico gesto de lamerse una pata ante pasársela por una de las orejas.
Si Teruyoshi hacía un esfuerzo podía intentar descifrar algo suelto, incluso podía entender más o menos el entramado de calles del pequeño mapa que había dibujado en él, pero en cuanto vio tanto texto junto comenzó a darle dolor de cabeza, momento que aprovechó su amigo córvido para marcharse tal y como había venido.
Teruyoshi finalmente se quedó con ganas de echar a la cazuela aquel pajarraco que no habí tardado en esfumarse entre la bruma y que lo había quedado con más preguntas que respuestas, aunque para ello ya era tarde, por lo que si quería salir de aquella ignorancia que iba a volverlo loco tenía que hacer algo al respecto. El mink se adentró en el navío en busca de uno de sus nakamas. Mientras no fuese Gretta, que no sabía leer ni escribir como Teruyoshi, cualquiera le valdría.
Por suerte el gato dio con Juuken, quien se encontraba enfrascado en uno de esos libros que tanto le gustaba en la sala común que había construido Qazan en el interior del barco. El espadachín se encontraba solo, completamente centrado en su lectura, pero al mink no le importó molestarle.
- Hey, Juu - llamó a su nakama para que levantara la vista de aquel libro que iba a terminar quedándolo ciego. - Suelta eso y leéme esto. Me lo ha traído un pájaro ahora mismo y no se lo que es - dijo mientras le entregaba el papel como si con eso fuese ya tuviera motivos suficientes para interrumpir lo que estaba.
El gato tuvo que pedir dos veces más a su nakama que leyera el papel. No porque no entendiera el contenido de este… sino porque no podía creerse el contenido del mismo. Teruyoshi llevaba demasiado tiempo esperando una oportunidad así. Prácticamente todos los miembros de la banda tenía poderes raros menos él, incluso el difunto Goku y los perdidos Suzuka y Shiro, por lo que el mink en su fuero interno siempre había sentido algo de envidia por ello. Era algo que aún lo separaba del resto, así que en cuanto memorizó de al dedillo la información que le dió Juuken, tanto del contenido de la carta, como de varios detalles y curiosidades sobre la tal Kiku´en Hisu, de la cual hasta Teruyoshi había oído hablar con anterioridad en alguna historieta de taberna.
- Huele a gato encerrrado… - pensó Teruyoshi tras cavilar un poco sobre el asunto.
Teruyoshi estaba seguro que nadie pondría un premio tan suculento sin esperar conseguir algo a cambio, pero la mínima posibilidad de poder conseguir uno de sus deseos tan ansiados estaba tan cerca que no podía ignorarlo así como así. Si resultaba verdad y perdía la oportunidad luego no podría perdonárselo, por lo que hizo oídos sordos a los consejos de Juuken de que esperar al resto para hablar del tema y se marchó a su camarote a toda prisa.
- Sí, sí… ve llamando a Lance que seguro que está dorrrmido a pata suelta - comenzó el mink mientras instaba a su compañero a irse a de la sala. - Yo voy a buscarrr… algo a mi camarote que se me a olvidado - se excusó torpemente mientras salía con él. Estaba tan emocionado por el contenido de aquel papelajo que no pensaba bien. Las ideas se sobreponían una encima de otra causando una vorágine de sensaciones en el gato. - Acuerrrdate y dile que pille el Den Den… porrr si hay que llamarrr a Grrretta. La última vez que la desperrrté perrrsonalmente me tiró la cama a la cabeza. Casi me descalabrrra - mintió antes de separarse del joven pelinegro para marcharse a toda velocidad a su propio camarote.
Las intenciones de Teruyoshi eran más que claras para cualquiera con ojos en la cara… aunque por suerte para su escapada furtiva había topado con el navegante de la banda, quien solía pecar de ingenuo y quizás le daba tiempo para prepararse.
El mink no tardó en prepararse cuando llegó al camarote. Teruyoshi era un ser precavido y siempre tenía sus cosas listas por si pasaba algún imprevisto. Cuando se viajaba con una banda como los Piratas de Shirogami nunca se sabía que podía pasar, por lo que Teruyoshi se había acostumbrado a quedar todo preparado para las emergencias. Tenía guardado en su mochila utensilios como el Dial o las granadas que había cogido Lance del camarote de Goku, mientras que sus armas reposaban cuidadosamente colocadas cerca de la puerta para cogerlas con un simple ademán de zarpas, así como las botas y ropajes que se ponía cada vez que desembarcaban. Con su equipo listo y guardado, el mink hizo una última parada y se acercó a sus terrenos, la cocina, para agenciarse un poco de pollo frito que había preparado para la cena, unos cuantos sashimis del mediodía y el café que quedaba.
El mink pudo escuchar como su nakamas comenzaban a reunirse mientras este salía de la cocina. Si bien una parte de él se lamentaba por marcharse sin decir nada, sabía que era lo correcto. No era justo para la banda, quien ya había sufrido bastante recientemente, arrastrarlos a un peligro innecesario por un impulso egoísta.
- Lo siento chicos - susurró al aire antes de saltar por la borda del barco hacia el entarimado suelo del puerto. - Vuelvo en cuanto acabe - finalizó echando una última mirada al Jolly Roger de la banda antes de internarse entre el gentío allí reunido, mientras se repetía una y otra vez las instrucciones que le había dado el navegante y arqueólogo de la banda.
Mientras caminaba el mink no pudo evitar fijarse en todos los nuevos barcos que habían llegado a la isla. Los puestos, normalmente tranquilos, se encontraban abarrotados de lo recién llegados, expandiendo rumores aquí y allá que ensalzaban las picudas orejas de Teruyoshi. El mink fue captando toda la información que pudo, entreteniéndose con cotilleos y rumores hasta que terminó saliendo del núcleo de población en dirección a el Claro de los Susurros.
El viaje se tornó largo. Teruyoshi no pudo evitar recordar aquella vez que recorrió la distancia que separaba Villa Shimotsuki al Dojo principal instalado en lo alto de El Diente Oeste. Aquel día el mink se había pasado toda la noche corriendo por caminos tortuosos en mitad de la noche, mientras evitaba las emboscadas que los depredadores habían preparado para viajeros despistados con menos experiencia que el felino. Por suerte para el mink esta vez el trayecto no fue tan largo, y al igual que la otra vez, se valió de su agilidad felina y sus sentidos nocturnos para viajar sin mayores problemas. Si bien llegó a darse algún susto creyendo que tendría que luchar con alguna bestia salvaje que no paraba de merodearlo según avanzaba por la zona pantanosa, al final terminó quedando en la tensión del viaje, ya que dejando de lado esos percances, como que casi termina de cabeza en uno de lo pantanos cubierta de niebla que no vio por ir distraído, llegó a su destino de una pieza.
Teruyoshi sabía que estaba llegando a la zona designada en cuanto vio como la bruma se iba desvaneciendo poco a poco. Podía observar como a escasos metros se abría ante él un claro extrañamente perfecto, rodeado de árboles que desprendían una luz tenue que producían una ambiente un tanto lúgubre, pero cargado de belleza, como cuando escuchabas una canción triste… aunque el mink esperaba que todo terminara de otro tono y color mucho más brillante.
- Chicos, no se si podéis oírrrme - dijo Teruyoshi tras sacar los dos Den Den Mushi de su mochila. Según Qazan, el blanco impedía que interrumpiesen las comunicaciones del pequeñajo que siempre usábamos para hablar. - Pero estoy bien, si necesito ayuda intentaré contactarrr con vosotros. Juuken sabe a donde he ido… aunque no hará falta. Volveré antes de que os deis cuenta y celebrrraremos mi victoria con un grrran banquete - prosiguió el mink hablándole al instrumento sin saber si su mensaje nunca llegaría. Tras la traición de Goku el mink no quería que sus nakamas pensaran que podía estar haciendo algo similar. Solo confiaba que si el mensaje no les llegaba, Juuken fuese capaz de explicárselo todo a Lance.
Tras su charla por el Den Den Mushi, Teruyoshi devolvió los artefactos a su sitio y se dispuso a acercarse a la linde del claro, sin adentrarse en él, con la clara intención de ver más de cerca los árboles y aquellas misteriosas flores.
- ¿Dará frrruta que brrrille?¿Será comestible? - pensó dejándose llevar por su curiosidad gastronómica olvidando durante un instante el resto.
Michidatos
Personaje
Estadísticas de Teruyoshi:
80 FUE | 37 RES | 7 DES | 7 PUN | 70 AGI | 90 REF | 30 VOL | 0 CA
Vitalidad: 1061
Energía: 756
Haki: 150
Nivel: 12
V&D
Belleza: Tu personaje es físicamente atractivo, lo que puede crear situaciones favorables para ti. Eres del Inframundo: El personaje adquiere el rango de Operativo de Inframundo. Hiperactivo 2: Tienes mucha energía y desbordas de ganas de hacer cosas y mantenerte activo. Obtienes +15 Puntos de Energia por Nivel. Polivalente: Puedes obtener un oficio extra y además su especialización.
Obtendrás +50 Puntos de Oficio al Entrenar Oficio. Vigoroso 3: Tienes un cuerpo robusto y saludable que cuenta con mucha vitalidad. Obtienes +20 Puntos de Vitalidad por Nivel.
Analfabeto: No sabes leer ni tampoco escribir ningún lenguaje. Bocazas: Eres incapaz de dejar una ofensa sin respuesta, lo que amerita discusiones acaloradas durante la historia. Don Nadie: Obtienes un -10% a tu reputación. No puede combinarse con "Mejora de Reputación". Incompatible: Tu cuerpo tiende a rechazar cualquier intento de implante en la mayoria de ocasiones, dificultando que adquieras mejoras. pierdes 3 Huecos de mejora para implantes. Incompatible con [Cuerpo puro] Nakama: Eres extremadamente fiel a tu primera banda. No puedes dejar tu banda salvo que esta se desmiembre.
Si traicionas a tu primera banda pirata, obtendrás -10 de Voluntad permanente.
No puedes tomar esta virtud si eres un Pirata solitario. Pobre 3: Comienza tu partida con -5.000.000 Berries en concepto de deudas. No puede combinarse con "Adinerado". Tic Verbal: Todas tus frases y diálogos deben acabar con alguna muletilla, siempre, a tu elección que no puede cambiar en el trascurso de la historia sin una condición que lo amerite.
Solo una vez. TOC 1: Tu personaje tiene algún tipo de acto repetitivo o manía de cualquier clase que resulta molesta en su día a día. Esto es un acto casi ceremonial que debes realizar como confirmación interna. Cada 3 Post, tu personaje deberá realizarlo de manera inconsciente, aunque te ponga en peligro o resulte inconveniente o perder 10 de Voluntad con incrementos en 5 por cada turno no realizado.
- Tiene el Tic Verbal de alargar algunas "R" cuando habla
- Tiene el TOC de chuparse una zarpa y pasársela por una de las orejas (Realizado en este Post)
Inventario
- Armadura T3 (Otorga 3 Espacios)
- Mochila T2 (Otorga 8 Espacios)
- Arma Cuerpo a Cuerpo T4
- Garras Antiguas Malditas
- Arma Cuerpo a Cuerpo T3 (Ya colocadas, puesto que son botas)
- Granada x1
- Granada de humo x1
- Den Den Mushi Pequeño
- Den Den Mushi Blanco
- Dial de Taladro
- Salteado de Pollo
- Sashimi Deluxe
- Por otro lado, llevaría algunos enseres de cocina, algunos ingredientes no perecederos, un mechero, cigarrillos, dinero, una cuerda y un poco de café en un termo.
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Vesper Chrome
Medical Fortress
19-01-2025, 05:34 AM
(Última modificación: 19-01-2025, 06:00 AM por Vesper Chrome.)
Tras haber llegado a la isla, y desembarcar en uno de sus puertos, los piratas bajo el mando del capitán Dastan, La tormenta Afilada, se dispersaron por todo el lugar, aunque claro, esas eran las ordenes de su capitán, este hombre podía parecer musculo sin cerebro, pero tiene una mente sobrehumana, y parecía idear un plan, con sus dos mejores tripulantes se dirigió directo hacia el Claro de los Susurros, ahí, donde la carta especificaba que se daría el comienzo aquella puja por una akuma no mi capaz de cambiar el curso del mundo.
—Naida, Zorvan, ustedes conmigo. — Indicó el capitán tomando camino mientras el chico y la mitad sirena iban detrás suyo. Era claro que necesitaba a los mejores a su lado, las negociaciones entre piratas no siempre terminan del todo bien.
—Capitán, ¿Está seguro de esto? — Preguntó el segundo espadachín un poco nervioso, incluso entre los mares se había escuchado de Kiku’en Hisu, esta mujer no era poca broma, lo que se menciona son historias que incluso entre los piratas se respetan y que haya decidido tomar una decisión como esa no era normal.
—No sigas dudando del capitán Zorvan, ¿Alguna vez nos ha llevado a la perdición? Si mal no recuerdo siempre que el capitán tiene una corazonada todos quedamos repletos de monedas de oro hasta mas no poder, esta no será la excepción. — La mitad sirena parecía tener una gran fe en su capitán, ese es el tipo de cosas que suceden cuando eres un líder excepcional, pero al final de cuentas, piratas son piratas.
—Los dos, cállense, sigamos el puto mapa. — Con una velocidad impresionante el apodado Tormenta afilada corría por toda la bruma de los pantanos con una precisión increíble, parecía determinar donde había criaturas peligrosas y evitaba esos sitios, claro, sus subordinados no se quedaban atrás, sus habilidades podían estar casi a la par de su capitán. Hasta que por fin dieron con el claro donde ya se encontraba aquel felino que parecía estar indagando más sobre las plantas que sobre la subasta en sí. —Este es el sitio, esperemos para entrar. — Confirmo Dastan a sus dos subordinados.
El ambiente en el Claro de los Susurros estaba cargado de tensión. Las sombras de los árboles caían largas y distorsionadas por la tenue luz de las linternas colgantes que marcaban la entrada al castillo de Kiku’en Hisu. Mientras Dastan, Naida y Zorvan aguardaban en silencio, el inconfundible sonido de pisadas resonó detrás de ellos. —¿Y qué tenemos aquí? — La voz burlona de Rina rompió el silencio, acompañada de un tono que destilaba provocación — El famoso Dastan y su banda de aficionados. Qué conveniente, ahora ya sabemos quién se llevará el premio de consolación. —
El capitán de los Piratas de la Tormenta giró lentamente, clavando su mirada fría en la figura de Rina y su tripulación. A pesar de su ceguera, los tres ojos de la capitana del Vórtice parecían perforar cualquier resistencia. A su lado, Tessa, su vicecapitana, esbozaba una sonrisa afilada, mientras el resto de su tripulación se desplegaba a su alrededor, como tiburones olfateando sangre.
—Rina. — Dastan pronunció su nombre con desdén, dejando caer una mano sobre el pomo de su espada —Me sorprende que hayas encontrado el camino hasta aquí sin tropezarte con tus propios pies. —
—Capitán, no vale la pena... —murmuró Zorvan, preocupado.
—Déjalo, Zorvan. —Naida interrumpió con un tono calmado, aunque sus ojos centelleaban con un brillo peligroso —Algunas ratas simplemente necesitan ser aplastadas para que entiendan su lugar. —
La sonrisa de Rina se ensanchó, y aunque sus ojos no veían, su percepción era impecable. Dio un paso al frente, inclinando la cabeza con teatralidad. —¿Aplastarme? Curioso, porque la última vez que nos encontramos, fueron ustedes quienes huyeron con el rabo entre las piernas. — Tessa se rió entre dientes, dando un paso adelante mientras sus compañeros se tensaban detrás.
—Dastan, deberías enseñarle modales a tu sirena. O quizás le gustaría una lección de mi parte. — El capitán de los Piratas de la Tormenta no respondió de inmediato. En lugar de eso, desenvainó su espada lentamente, el filo reflejando la luz del claro con un brillo ominoso.
—Ya basta. —Su voz era baja, pero cargada de peligro —Si quieres un enfrentamiento, Rina, no necesito esperar a la subasta para recordarte quién manda aquí. — Por un momento, ambos grupos permanecieron inmóviles, como cuerdas tensadas a punto de romperse. La atmósfera era sofocante, y las hojas alrededor crujían bajo las botas de los piratas, como si incluso el bosque presintiera la tormenta que se avecinaba. De repente, un disparo al aire resonó, cortando el silencio como un látigo. Desde las puertas del castillo, una figura imponente apareció, envuelta en un elegante kimono púrpura decorado con detalles dorados.
—Eso es suficiente. —La voz de Kiku’en Hisu era fría y autoritaria, llevándose toda la atención apesar de que esta era transmitida a traves de un Den Den Mushi—Si no pueden comportarse, no tienen cabida en mi castillo ni en mi subasta. — Ambos capitanes volvieron sus miradas hacia la entrada del castillo, donde guardias permanecían impasible. El filo de la espada de Dastan volvió lentamente a su funda, mientras Rina cruzaba los brazos con una sonrisa burlona, satisfecha con haber provocado a su rival.
—Nos vemos adentro, Dastan. —Rina se giró, moviendo su bastón con un aire de superioridad —Aunque no creo que estés preparado para lo que viene. —
Dastan no respondió, pero su mandíbula estaba tensa. Sin decir una palabra más, lideró a Naida y Zorvan hacia la entrada del castillo. La subasta estaba a punto de comenzar, pero las tensiones entre los Piratas de la Tormenta y los Piratas del Vórtice no habían hecho más que crecer.
Desde la penumbra que rodeaba el Claro de los Susurros, tres figuras se hicieron visibles, caminando con paso seguro y sincronizado. El mayor, un hombre alto y musculoso, llevaba una espada al hombro y una expresión severa. A su lado, una joven de cabello corto y mirada afilada sonreía de forma peligrosa, mientras jugueteaba con un par de cuchillas que giraban entre sus dedos. El tercero, un hombre delgado y silencioso, parecía moverse como una sombra, con una daga descansando en su cinto.
—¿Así que estos son los invitados que tanto alardean? —dijo el mayor, interrumpiendo la tensa atmósfera entre los dos grupos piratas. Su voz era grave, y su tono, mordaz.
—Interesante espectáculo, pero esperaba más... acción —añadió la mujer, su sonrisa creciendo mientras observaba a Rina y Dastan con una mezcla de curiosidad y desafío.
—Lo suficiente, Mikael —murmuró el más joven, cuya voz era apenas un susurro. Sus ojos recorrían el claro como si buscara una amenaza oculta — No estamos aquí para intervenir en peleas de niños. —
—¿Niños? —replicó Rina, levantando una ceja mientras giraba su bastón hacia ellos — ¿Quiénes son ustedes para entrometerse? — La capitana no dudó en utilizar su haki para visualizar sus siluetas ante cualquier duda.
—La Hermandad del Filo —respondió Mikael, alzando la voz lo suficiente como para que resonara en el claro — Soy Mikael Dray, el mayor de los hermanos. Estos son mis hermanos Mikayla y Mykar, Y ustedes son... una distracción para lo que realmente importa aquí. — Terminó diciendo el mayor de los hermanos.
Dastan avanzó un paso, cruzándose de brazos frente al imponente Mikael. —La Akuma no Mi es lo único que importa. Pero si ustedes creen que tienen lo necesario para llevarla, quizás deberíamos resolverlo ahora. —
—Capitán... — Naida lo llamó con suavidad, intentando disuadirlo, pero Dastan ignoró la advertencia. Mikayla rió entre dientes, sus cuchillas brillando a la luz de las linternas.
—Admiro tu confianza, Tormenta Afilada, pero el filo siempre vence a la tormenta. Y si me obligas, te lo demostraré aquí y ahora. — Mykar permaneció en silencio, observando cómo la tensión crecía entre los tres grupos. Finalmente, Mikael levantó una mano para calmar a su hermana.
—Eso es suficiente, Mikayla. No vale la pena gastar nuestras energías aquí. Si quieren pelear, háganlo después de que la subasta termine. — Kiku’en Hisu, aún detras de su den den mushi en las puertas del castillo, observaba la escena con una ligera sonrisa en los labios.
—Sabia decisión, Hermandad. Mi hospitalidad no tolera sangre derramada fuera del lugar adecuado. Ahora, si han terminado de medir fuerzas, es momento de entrar. — Con esas palabras, las puertas del castillo comenzaron a abrirse lentamente, revelando un vestíbulo opulento que brillaba con candelabros dorados y adornos de jade. Mikael inclinó la cabeza ligeramente hacia Kiku’en antes de dirigir a sus hermanos hacia la entrada.
—Nos veremos adentro —dijo Mikayla, lanzando una última mirada provocadora a Dastan y Rina antes de desaparecer en el interior del castillo. Los Piratas de la Tormenta y del Vórtice se miraron en silencio por un momento más, antes de que cada grupo comenzara a moverse. La verdadera batalla aún estaba por comenzar, y todos sabían que, una vez dentro, el juego cambiaría por completo.
Un crujido proveniente del sendero de madera anunció la llegada de alguien más. Las cabezas de todos los presentes se giraron hacia la figura que emergía lentamente de entre la bruma. Era un hombre de mediana estatura, envuelto en una capa gris oscura que se mezclaba con el entorno, ocultando la mayor parte de su rostro bajo una capucha. La única señal distintiva era una espada al cinto, cuya empuñadura parecía desgastada por años de uso constante.
—¿Otro más? — bufó Rina con desdén, tamborileando sus dedos en su bastón —¿Quién te crees que eres, encapuchado? — Rina siempre era la primera en darse cuenta de las nuevas presencias, pues aunque es ciega, tiene la capacidad de sentir mas que nadie las almas de quienes la rodean.
El hombre levantó ligeramente la cabeza, lo suficiente para que sus ojos grises se reflejaran bajo la luz de las linternas. Su voz era tranquila, casi indiferente, pero cargada de una seguridad que no necesitaba demostrarse.
—Me llaman Mael Nocturne. Y solo vine por lo que es mío. —
—¿Tuyo? —replicó Mikael Dray con una sonrisa irónica mientras cruzaba los brazos— Qué interesante, porque hasta donde sé, nadie aquí tiene un título de propiedad sobre la fruta. — Mael no se inmutó, su mirada pasando por cada uno de los presentes con una calma inquietante.
—No busco discutir. Solo advertirles que quien intente interponerse en mi camino… lo lamentará. — Dastan frunció el ceño, evaluando al recién llegado. Había algo en la manera en que Mael se movía, en su aparente despreocupación, que encendía una alerta en su instinto.
—Grandes palabras para alguien que navega solo en un bote apenas flotante — dijo Zorvan, buscando provocar al recién llegado.
Mael le dirigió una breve mirada, pero no respondió. En su lugar, avanzó hacia las puertas del castillo, ignorando deliberadamente a los demás. Su andar era sereno, pero cada paso parecía resonar con un peso que desmentía su apariencia sencilla.
—Ese tipo… tiene algo raro —murmuró Naida, observándolo con cautela.
—Bienvenido, Mael Nocturne. Me alegra ver que has llegado. Adelante, tu presencia enriquecerá esta subasta. — Se escuchó la voz de la persona detras el den den mushi. Sin decir una palabra más, Mael desapareció en el interior del castillo, dejando una sensación incómoda en el aire. Los demás intercambiaron miradas tensas antes de seguirlo, conscientes de que cada nuevo invitado no hacía más que incrementar la incertidumbre sobre quién saldría victorioso esa noche.
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Buenas noches querido pirata, lamento la tardanza, estos dias han sido un pequeño infierno, pero ya sabes, detalles del curro, en fin, tienes mucho a lo que interractuar en este post, puedes directamente interractuar con las personas, con la voz del den den mushi o bien entrar al castillo y describir un poco como es para ti, tendras 72 horas para postear. Mucha suerte
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Teruyoshi
Teru
22-01-2025, 05:22 AM
5 de Invierno, Isla Kuen
El gato siguió curioseando aquella extraña flor, hipnotizado durante unos instantes por aquel extraño fulgor, sintiéndose como una polilla atraído por un rayo de luz en mitad de la noche, como una mosca tras la mierda... o como el grupo de piratas que fue apareciendo tras la fruta.
- Así que esta es la competencia… - dijo para sus adentros, mirando a los recién llegados con los ojos entrecerrados.
Teruyoshi se mantuvo en segundo plano, observando cada movimiento con calma felina, aprovechando que nadie estaba prestándole la más mínima atención para practicar uno de sus deportes favoritos, escuchar conversaciones ajenas. Sabía que, si bien su presencia no era requerida ni deseada, su curiosidad por lo que sucedía lo mantenía allí, atento. Había demasiado salseo a su alrededor, con el que averiguó como parte de los piratas ya se conocían de antes.
El sonido de las voces, las risas burlonas, los murmullos cargados de amenazas, todo se entrelazaba en un enorme salseo para el deleite del mink… pero quien de verdad llamó la atención de Teruyoshi, fueron la Dama del Loto, quien por razones evidentes y akumiles tenían gran parte del interés del gato a pesar de solo haber hecho presencia a través de Den Den Mushi, y el tal Mael Nocturne, quien había llegado completamente solo como él.
El momento en que la figura de Mael Nocturne emergió de la bruma fue el más inquietante. Había algo en él que hacían que sus instintos primarios reaccionaran. Teruyoshi no sabía si era la forma en la que se movía o si era la calma imperturbable que lo rodeaba, pero fuera cual fuera el motivo, dejó una sensación extraña en el aire, como si hubiera algo en él que no terminara de encajar del todo… aunque no todo el mundo sintió la misma sensación que Teruyoshi
- Prrrecisamente hay que serrr estúpido para meterrrse con alguien que puede viajarrr solo en un bote - pensó asombrado por la nula inteligencia del tipo que había hecho el comentario. Estaba claro que no era un pirata común, por lo que Teruyoshi tendría especial atención en él. No parecía ser el tipo de persona con la que se quería tener un conflicto innecesario… pero dado a lo que todos habían venido, sentía que aquel hombre podía terminar siendo un impedimento para su meta.
La mirada de Teruyoshi se desvió hacia las puertas del castillo, hacia el interior, donde la verdadera batalla por la akuma comenzaría. No sabía qué pieza era en el tablero de juego de la Dama del Loto, ni si debía involucrarse en esta maraña de intereses y traiciones, pero había algo dentro de él que no podía ignorar. Todo esto, los piratas, la subasta, la fruta… no era el final. Era solo el principio de algo mucho más grande, podía sentirlo, y Teruyoshi, como siempre, era el observador paciente que aguardaba el momento idóneo para actuar.
Con todo esto en mente, el mink terminó siguiendo al resto de la comitiva, adentrándose en los dominios de Kiku'en Hisu. El aire en el vestíbulo del castillo se sentía denso, cargado de una tensión palpable que parecía envolverlo todo, como la bruma que había rodeado la isla desde su llegada. Teruyoshi pasó por el umbral de las puertas, sus ojos brillaban con una mezcla de curiosidad y cautela, observando cada detalle que le dejaba ver la luz dorada de los candelabros que iluminaba las paredes.
Por otro lado, donde hay luz, hay sombras… y en este castillo estas parecían moverse con vida propia, acompasando al eco que producían los pasos del grupo por el empedrado suelo, como si el castillo estuviera observando cada movimiento de los piratas allí reunidos. El ambiente estaba impregnado de una quietud inquietante, interrumpida solo por el suave murmullo de conversaciones y susurros, que parecían provenir de todas partes a la vez.
Teruyoshi, siguió atento, moviendo sus orejas de lado a lado en un intento de seguir los retazos de las conversaciones más interesantes, atentas por captar información relevante.
La presencia de aquellos que ya se encontraban en el castillo no pasaba desapercibida. Piratas, mercenarios y otros personajes de dudosa reputación ocupaban el vestíbulo, donde fue concentrándose todo el aura de competitividad de los allí reunidos, que miraban con recelo aquí y allá mientras esperaban su propio momento para ejecutar sus planes.
- Desde luego… no me voy a aburrrirrr - pensó el mink mientras se adentraba en el castillo a esperar pacientemente a que la dueña del show hiciera su aparición estelar.
Juuken le había contado cosas sobre la Dama del Loto y Teruyoshi podía hacerse una idea de lo que representaba esa mujer. Al parecer era bien conocido su control sobre la isla, como su astucia y crueldad a la hora de realizar sus planes, sin embargo, nada de eso explicaba el motivo de aquella extraña subasta. Algo no encajaba. Olia a gato encerrado.
Su mirada pasó por las diversas figuras reunidas, cada una con sus propios intereses y motivaciones, pero nadie parecía más intrigante que los hermanos de la Hermandad del Filo, cuya presencia emanaba una violencia latente, seguida por el hombre encapuchado, Mael Nocturne, cuyo aire de calma inquietante solo aumentaba la sensación de incertidumbre. Tampoco se olvidaba del Capitán Zorvan ni de Rina… aunque esos, con un poco de suerte, terminarían matándose entre ellos y no causarían dolores de cabeza al gato.
Honorable
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Wenzaemon D. Shangrila
Asesino del Ocaso
01-02-2025, 07:54 PM
(Última modificación: 01-02-2025, 07:55 PM por Wenzaemon D. Shangrila.)
Múltiples personas habían atravesado el umbral de aquella puerta hacia el palacio exterior que conformaba los dominios de la patrona de la isla, Kiku’en Hisu. Las figuras principales del lugar destacaban a simple vista por su arrogancia infinita o imponente presencia presagio de una muerte segura si uno intentaba interponerse. Pero si una cosa era segura al completo, es que ya se habían definido los claros favoritos en el evento a llevarse el premio, todos ellos mostrando una absoluta seguridad y certeza a que dicho premio será suyo. Mientras tanto tu, no eras más que un pobre felino perdido entre todas aquellas malas bestias. No eras el único en el lugar con una baja presencia, pero la gran mayoría de los otros que desprendían una aura similar a la tuya no eran más que cazarrecompensas o mercenarios que habían llegado de pura casualidad como tu al lugar, o habían acudido en nombre de otra persona como emisarios o intermediarios.
El hogar de Kiku'en Hisu era un inmenso palacio que casi parecía un laberinto para cualquiera que no lo conociera. El palacio exterior estaba formado por el conjunto de edificios que formaban casi una pequeña ciudad donde los múltiples sirvientes y administradores de la dama de la isla habitaban y hacían sus labores, perfectamente cerrados entre dos murallas que hacían de separación entre el pantano que rodeaba el palacio y el palacio interior donde habitaba la propia Kiku'en con sus damas de compañía personales. No obstante la bruma que imperaba en el lugar hacia todo aquel complejo de edificaciones más misterioso y enigmático aun, apenas notándose la iluminación tenue de múltiples lamparas de aceite que formaban un camino sostenidas por los sirvientes del lugar, que trazaban la ruta a seguir hasta las puertas del palacio interior.
- Capitana, no cree que esto podría ser una trampa - Se dirigiría Aegon a su capitana Rina, siendo el segundo acompañante de esta a parte de su vicecapitana, el hombre se mostraba algo inquieto ante la bruma misteriosa que los rodeaba. Dicho grupo habia sido rezagado en la ultima posición de la comitiva prácticamente en esos momentos y contemplaban el inicio del desfile con una cierta lejanía y poca visibilidad entre las luces de los sirvientes que lideran la comitiva - Sin duda algo trama esa mujer, pero no hay de que preocuparse, ella va a seguir queriendo hacer negocio y bueno, tenemos mucha carne de cañón para usar de cebo, como la pescadilla esa y sus nakamas - Lo que habia empezado como una tranquilizarían en voz baja para su nakama, termino en una puya hacia los piratas Tormenta, en concreto su sirena Naida.
- Quiero matar a esa maldita... - La sirena hacia todo el esfuerzo que podía para reprimir su ira en esos momentos, si no fuera por el aviso de Kiku'en y que ya estaban en el interior del palacio, habria saltado a su cuello sin dudarlo - No te dejes provocar por esa puta, tenemos que centrarnos - Le aconsejaría Zorvan mientras intentaba posar su mano en el hombro de su compañera con el fin de frenarla si se le ocurría saltar al final contra Rina - Toda burla y afrenta será saldada a su debido tiempo, ahora debemos centrarnos en los competidores de verdad - Se afianzaría el capitán en su razonamiento. Los piratas de la Tormenta se habían tomado muy en serio el aviso de la anfitriona del lugar para no causar un disturbio fuera de lugar, todo ocurrirá a su debido tiempo y es más que seguro que esa noche Rina o Dastan no zarparan ilesos de la isla.
Quienes lideraban la comitiva eran el grupo de la Hermandad del Filo, quienes iban justo por detrás de los primeros sirvientes que marcaban el camino y el ritmo al que todos caminaban - Crees que la ofrenda será de su agrado... - Dijo el más joven de los tres hermanos al mayor, mientras trataba de sopesar con la mirada la valía o las posesiones de los demás invitados que iban por detrás de ellos - Es meramente un tramite, cualquiera que conozca a esa mujer sabe lo que busca como pago para participar en sus juegos, pero independientemente del precio, esta vez la recompensa merecerá totalmente la pena - Proclamaría el mayor en un tono bajo para sus dos hermanos - Nadie se interpondrá en nuestro camino, cortaremos a todos junto a esta bruma hasta nuestra meta - Diría la mujer muy segura de su misma, cortando con el dedo índice y corazón de su mano la bruma frente a ellos - Así es, nadie puede detener a la Hermandad del Filo...
Justo de tras de ellos avanzaba aquella figura tan enigmática y solitaria que alcanzo la isla solo y por si mismo caminaba en aquel lugar con toda la presencia y arrogancia de quien ya habia ganado la contienda y tan solo estaba avanzando hacia el lugar donde tomar su predestinada recompensa. Algo en su aspecto parecía de lo más aterrador y misterioso, como un verdugo que estaba esperando la señal para eliminar a todos los presentes en el lugar si era preciso para hacerse con el poder de la gravedad y tan solo un loco seria capaz de imaginar de lo que un hombre como él seria capaz si lograba obtener la akuma no mi de la gravedad. Sin lugar a dudas era algo con lo que mejor no meterse ese monstruo.
Pero tu no solo escuchabas los pequeños murmullos de aquellas personas con tus finos oídos felinos. Un sonido más cautivo tus delicadas y finas orejas. Era como el suave, muy suave de hecho, tañido de una campana, dicho sonido provenía de la bruma que habia hacia vuestra derecha. Siendo un tañido agradable y suave, como si invitara a seguirlo a quienes contaran con un buen oído. La campanilla resonaba constantemente a un ritmo que buscaba demostrar se seguía a la comitiva desde un lateral apartado, pero no a la vista de la gente. Con solo ver a los demás participantes podrías notar como no estaban prestando atención a dicho campaneo o tal vez no eran capaces de escucharlo con sus burdos oídos. Era como una invitación demasiado tentadora como para resistirse, pero tal vez no era una buena idea separarse de la comitiva en aquel lugar y más aun siendo tu un gatito solitario sin ayuda, pero por otro lugar tal vez era una pieza de todo este acertijo que aguardaba por ti, la decisión de si seguir a la campana o la comitiva era tuya, pero si optabas por lo primero tal vez te convenía ser discreto y sigiloso.
La comitiva se iría reuniendo a las puertas de la muralla interior donde un Den Den Mushi con ropajes de seda rodeándolo descansaba sobre un palanquín en la puerta que conectaba con el palacio interior, con la misma cerrada a cal y canto, comenzándose a reunir los sirvientes por la zona formando un perímetro de luz, cercando a todos los invitados en el centro frente al Den Den Mushi a la espera de lo que pudiera ocurrir.
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Teruyoshi
Teru
08-02-2025, 01:33 AM
El mink siguió observando el ir y venir de las personas allí reunidas, atento a los ecos de las conversaciones y murmullos que se filtraban entre los pilares de piedra del castillo. La arrogancia de alguno de los allí presentes era casi palpable, mostrando una actitud altanera, como si la akuma ya fuera suya y los demás que estaban allí como él, sin tanto renombre, no importaran. Este hecho, en cualquier otra situación, seguramente hubiera arrancado malestar al orgulloso mink, quien estaba acostumbrado a llamar la atención allá a donde fuera, sin embargo, dada la situación prefirió mantenerse en segundo plano… de momento.
No podía quitarse la sensación de encima de que aquello era todo una gran trampa. Sentía como si detrás de cada sombra hubiera ojos extra vigilando, atentos a cada participante que caminaba bajo la tenue luz de las lámparas que portaban los sirvientes, postrados en los laberínticos pasillos del castillo, como si fueran los vigilantes de un matadero, atentos a que ninguna presa escapara del destino que les tenían preparados.
A Teruyoshi le hubiera gustado decir que una vez en el exterior pudo respirar más tranquilo, pero la atmósfera de este casaba a la perfección con el interior. La niebla de los pantanos se colaba a través de los muros lentamente, envolviendo como un manto la estructura central del lugar, manteniendo así aquel aura inquietante que mantenía al gato en constante alerta… aunque parecía que no era al único. Las afiladas orejas del mink, atentas a cualquier conversación interesante por parte de los que más llamaban la atención, se percataron de que la inquietud y las confabulaciones se deslizaban entre todos ellos, como la niebla en el lugar. De forma pausada, pero constante.
- Ojalá se maten ya y dejen de molestarrr - pensó el mink al escuchar a la banda de Rina y Zorvan cruzar pullitas. El mink no quería llamar la atención tan pronto. No se fiaba de nada ni de nadie de los allí presentes y por ello se había colocado en la parte posterior de la comitiva, donde se había enterado del primer salseo.
- Quizás si les doy un empujoncito… - pensó de forma maliciosa, imaginándose cómo podía usar aquella rivalidad a su favor.
Teruyoshi estaba seguro que si soltaba unas cuantas palabras aquí y allá en el momento adecuado podría causar la chispa que incendiara todo entre aquellas bandas. No sabía cuales serían los problemas que tenían entre ellos, seguramente alguna tontería como un robo o que alguien quedó tuerto en una pelea, nimiedades tontas. Aunque fuera cual fuera el motivo, se notaba que las rencillas que traían de fuera podían explotar en cualquier momento, por lo que el gato se apuntó a fuego aquel dato para usarlo a su favor en el momento idóneo. De momento se aguantaría, ya que no quería que la argucia le hiciera efecto bumerang por precipitado.
Tras quedarse satisfecho, el mink decidió avanzar con paso tranquilo, manteniéndose lo máximo posible fuera del campo de visión de las personas que podrían producirle problemas… los cuales no andaban muy lejos de donde se encontraba. Los hermanos de la Hermandad del Filo avanzaban en la vanguardia con la seguridad de los que ya se sentían vencedores. A pesar de que el mink no pudo escuchar bien lo que hablaban, estaba claro que su actitud estaba teñida de una arrogancia que destilaba peligro. Si bien no podía oírlos, Teruyoshi observaba sus movimientos, notando la violencia latente que manaban sus gestos.
- Esos sí que van a darrr prrroblemas - se lamentó el mink mientras intentaba sacudirse de encima aquella sensación de alerta… aunque sabía que sería imposible.
Llevaba todo el rato evitando mirar al foco principal de la sensación de peligro de la comitiva, pero dada la importancia de la situación se obligó a centrarse en aquel hombre, Mael Nocturne. Había algo en aquella figura solitaria que inquietaba a Teruyoshi desde el primer momento que lo había visto. Se sentía a otro nivel, como si fuera un lobo solitario caminando entre corderos, esperando el momento adecuado para acabar con todos los allí presentes para conseguir tan suculento premio. El mink sabía que no era la típica persona con la que uno quería tener problemas sin motivos, pero presentía que aquel hombre era una pieza principal de este enigmático juego que había montado Kiku'en Hisu.
Entonces, entre toda esa multitud, entre los murmullos y las miradas, algo llamó su atención. Un sonido leve, casi imperceptible, llegó a sus orejas gatunas. Teruyoshi oteó entre los integrantes de la comitiva, buscando la fuente de aquel suave sonido que se fundía con la bruma. El ruido parecía una campanilla, pero no provenía de las figuras visibles, sino de algún lugar apartado a la derecha de la comitiva. Teruyoshi agudizó las orejas mientras sus ojos destellaban con curiosidad. El sonido era claro y preciso, como si estuviera dirigido a él. Algo en su interior le decía que debía seguir ese camino, que era una invitación hecha para él.
En el fondo sabía que separarse de la comitiva podría ser un riesgo. La bruma, las sombras, las presencias imponentes alrededor... todo indicaba que para nada era una opción segura, pero la campanilla lo llamaba. Su curiosidad lo golpeaba una y otra vez, llamándolo e instigándolo al compás del sonido de la campanilla para averiguar qué misterio escondía su melodía.
Desvió la mirada hacia la zona donde se dirigía la multitud, donde los sirvientes comenzaban a formar una especie de perímetro alrededor de algo que Teruyoshi no alcanzaba a ver bien, sin embargo, el sonido de la campanilla seguía persistente, como un susurro tentador en el oído del gato. La tentación estaba allí, constante, pero entonces el pensamiento de la akuma no mi volvió a su mente, recordándole el motivo por el que se encontraba allí rodeado de tanto peligro.
En cualquier otra situación el mink no hubiera dudado, mandando a la mierda cualquier cosa que estuviera haciendo para saciar su curiosidad, pero había algo dentro de él más grande que sus caprichos que no podía olvidar. Necesidad de poder. Los últimos sucesos le habían demostrado que el mar estaba lleno de gente con poderes inimaginables y él estaba a la cola de todos ellos, así que no podía perder aquella oportunidad de oro por muy mal que oliera todo y por mucha curiosidad que tuviera.
Teruyoshi hizo acopio de fuerza de voluntad y se marchó junto al resto de la comitiva, la cual se encontraba alrededor de un Den Den Mushi mejor vestido que la mitad de los allí presentes.
- Espero que todo esto merezca la pena - se dijo, realizando su característico gesto, a la par que echaba un último vistazo a la bruma donde había escuchado el sonido, escudriñándola una vez más antes de devolver la atención al Den Den Mushi.
El mink volvió a buscar una posición adecuada donde poder escuchar los comentarios de sus rivales en la lucha por la fruta del diablo, así como para no perderse nada de lo que el animal tuviera que transmitirles.
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Wenzaemon D. Shangrila
Asesino del Ocaso
10-02-2025, 03:45 AM
Las campanas repicaron haciendo sonar su atrayente melodía, una tonada suave y poco perceptible que no hacia más que denotar sospechas sobre ella. Teruyoshi probablemente era el único que lo debería haber escuchado por sus buenos genes felinos. Pero el mink no respondería a ese llamado, preferiría seguir al rebaño como un cordero más que sucumbir a la tentación de lo desconocido en aquel castillo encantado cubierto por la niebla, una decisión cuanto menos cuestionable, demostrando que su obsesión por conseguir poder nublaba más su mente que la propia niebla del lugar.
Teruyoshi habria dejado escapar una oportunidad siguiendo a la turba de buscadores de poder ansiosos y cegados por la fuente de poder prometida. El grupo iría avanzando hacia la puerta donde los sirvientes que escoltaban a la comitiva comenzaba a formar un semi circulo desde un pedestal en el que descansaba un Den Den Mushi a las puertas del palacio interior del recinto en el que se encontraban en estos momentos todos los aspirantes.
Tus oídos volvían a captar algo, eran comentarios de algunos de los invitados insignificantes que destacaban como algunos habían desaparecido del grupo, que faltaba gente. A simple vista podrías notar que tanto en la tripulación de la escandalosa Rina y y la tripulación Tormenta les faltaba un miembro de su grupo, concretamente la segunda al mando de Rina y el segundo al mando de Dastan, aunque esas ausencias aun pasaban desapercibidas para muchos, lo más notable seria la reducción a solo 2 miembros de la Hermandad del Filo que lidero en todo momento la comitiva, la cual ahora contaba con la ausencia del menor de los hermanos, pero como susurraban algunos inquietos entre ellos ni se dieron cuenta de cuando dejo de estar allí. No obstante nadie de los grupos de los desaparecidos estaba haciendo mención alguna de sus ausencias y se les veía tan tranquilos formando frente al Den Den Mushi.
- ¡Silencio todo el mundo! - Una orden directa y fría fue transmitida por el Den Den Mushi que de repente mostraba en su rostro unos ojos afilados y condescendientes hacia todos los invitados, se trataba de nuevo de la voz de Kiku’en Hisu - La subasta de la Akuma se llevara a cabo en el palacio interior de mi residencia, allí dentro mis sirvientes os darán más detalles de como procederá la subasta, pero... por desgracia no me gusta recibir a multitudes demasiado grandes en mis aposentos, así que solo podrá entrar un miembro de cada grupo por la puerta - Cuatro sirvientes se moverían de los limites del Den Den Mushi hacia la puerta, para abrir cada parte del gran portón en pareja haciendo acopio de sus fuerzas para empujar la gran puerta de madera maciza que debía medir casi medio metro de grosor, saliendo una bocanada de niebla desde el interior de aquel lugar, como si toda la niebla que cubría la isla se originara justo allí dentro, una barbaridad sin duda alguna, que no dejaba ver con precisión que habia en el interior.
Tras abrir las puertas, los mismos sirvientes dieron un paso al interior de la niebla de la que sacarían unas cestas de mimbre algo voluptuosas - Designada que miembro de vuestros grupos atravesara el portón para representaros en la subasta y deposita la ofrenda por tener el privilegio de participar en tan selecta subasta en las cestas de mis sirvientes conforme entréis, espero que no tengamos ningún incidente y que todos sepáis comportaros... - El Den Den Mushi se colgaría durmiéndose el caracol. Mientras tanto algunos de los invitados comenzaron ha hablar entre ellos, salvo Nocturne. El enigmático y aterrador hombre avanzo casi al mismo tiempo que el Den Den Mushi colgó hacia la puerta, sacando cuando iba a cruzar el umbral de la puerta dejando caer algo en una de las cestas de mimbre sin mirar si quiera a los sirvientes y perdiéndose en la niebla, la cual obstaculizo visualizar que deposito como ofrenda.
El hombre no tardaría en ser seguido por Rina y Dastan, así como el mayor de los hermanos de la hermandad del Filo. Otros tantos de los presentes fueron avanzando tras decidir quien entraría y quien se quedaría aguardando en el jardín del palacio exterior. De hecho verías como los sirvientes pararon el paso de uno que trato de entrar un poco más tarde que su compañero a ver si colaba, pero los sirvientes estaban bien informados de quienes conformaban cada grupo y solo aceptaban la entrada de uno.
Era tu turno Teruyoshi de mover ficha y actuar adecuadamente, cada paso era importante, cada decisión contaba. Todo te podía poner un paso más cerca o un paso más lejos de conseguir tu ansiada fruta, tu presencia aquí no garantizaba nada y tal vez volvías al barco con las manos vacías y según como ese podría ser incluso un resultado bueno.
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Teruyoshi
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16-02-2025, 02:01 AM
(Última modificación: 16-02-2025, 02:03 AM por Teruyoshi.)
Mientras se colocaba junto al resto de la comitiva, Teruyoshi aún podía percibir la suave tonada de la campanilla llamándolo, como una tentación constante que quisiera distraerlo de su objetivo marcado. Si bien el gato ardía en curiosidad por saber el origen de aquel sonido, había algo mucho más importante frente a él y solo un estúpido perdería la oportunidad de conseguir una aclamada fruta del diablo por perseguir un ruido de procedencia en una zona completamente desconocida. Hecho que empeoraba si mencionabas que se encontraban dentro de los terrenos de la terrible Kiku'en Hisu, famosa a la par tanto por su crueldad como su poder, y el mink dudaba que le hiciera mucha gracia que alguien anduviera merodeando por sus terrenos privados.
- Desde luego solo un tonto habrrría seguido aquel rrruido - pensó devolviendo su atención a sus rivales por la lucha de la akuma, hasta que notó la ausencia de alguno de ellos. - Y parece que hay más de uno… - siguió para sí mismo mientras tomaba nota mental de los que faltaban.
El mink no comprendía como nadie podía cometer aquella insensatez con el premio que tenían delante… aunque también cabía la posibilidad que hubieran seguido órdenes de sus superiores.
- Joderrr, mínimo tuve que traerrr a Juuken - se lamentó, pensando en sus nakamas y lo solo que se sentía sin ellos allí, mientras tocaba de forma inconsciente el pequeño caracol con el que había mandado su último mensaje, como si el simple contacto con la concha del animal le transmitiera una ligera sensación calma.
Entonces una voz cortante y fría, capaz de poner en guardia al soldado más curtido como de helar la leche de la vaca más sana, salió del Den Den Mushi que tenía frente a él, devolviéndolo a la realidad y verdaderamente importante. La voz parecía pertenecer a la dueña y señora del lugar, La Dama del Loto, quien tras unas palabras iniciales comenzó a dar órdenes a sus sirvientes con la autoridad que era de esperar.
Los hombres, adiestrados como perros fieles, no tardaron en llevar a cabo la tarea asignada, abriendo el enorme portón de madera que los separaba del núcleo de los dominios privados de Kiku’en Hisu, quien bien podría ser llamada la Dama de la Niebla dada la cantidad de esta que comenzó a salir del interior de ellos, como cuando Teruyoshi se dejaba demasiado rato una olla con agua al fuego porque Gretta lo entretuviese con sus jueguitos o como la distracción de un ilusionista en inos de sus trucos.
El primero en reaccionar fue nada menos que Mael, quien con su enigmática aura parecía bajar los grados a su alrededor, se adelantó a todo el mundo y entró tras entregar a los sirvientes algo que el gato no alcanzó a ver. Teruyoshi comenzó a realizar un repaso mental de las cosas que llevaba consigo y dudaba de tener algo lo suficientemente valioso como para contentar a aquella mujer… o quizás no. Al fin y al cabo, dejando de lado a todo aquel que quería colarse, no estaban parando a nadie, entregaran lo que entregaran, por lo que el mink hinchó el pecho, tirando de todo su orgullo felino, y se encaminó hacia la puerta tras coger algo de su mochila a la par que las palabras de su madre rebotaban en su cabeza.
-Las mujeres, tengan el carácter que tengan, se conquistan por el estómago hijo - decía la voz en su cabeza.
Alcanzó la entrada, mostrando toda la confianza que era capaz de reunir, y con un ligero movimiento, emulando al sombrío Mael, dejó uno de sus preciados platos, perfectamente envuelto y emplatado, en una de las cestas de mimbres, sin mirar a los ojos a aquellos hombres que lo separaban de su tan preciada fruta.
Teruyoshi confiaba poder adentrarse sin problemas en los terrenos principales de Kiku´en para poder comenzar a idear cómo afrontar aquello. Necesitaba saber cómo era el interior y tomar nota de todo lo que viera. Desde el número de guardias o sirvientes que pudiera haber, como de cada ventana, puerta o pasillo que allí hubiera, así como intentar averiguar qué tenía ideado la Dama del Loto para adelantarse a ella. Teruyoshi no quería caer en la trampa que tuviera ideada, la sensación de que todo aquello era una gran trampa seguía atenazándole en el cogote, y pensaba hacer lo que fuera necesario para salir de allí con lo que venía buscando.
Si conseguía adentrarse en el interior el mink pasaría a la acción, no solo tomando nota de lo ya mencionado, sino activando su haki de observación para sondear su entorno lo máximo posible. No obstante, si por el contrario no conseguía siquiera acceder al interior, tampoco lo tomaría como una derrota, ya que su única opción tampoco se limitaba a que lo dejaran paso. Aún había muchas posibilidades de conseguir su tan preciado premio y no pensaba rendirse hasta agotar cada una de ellas, por muy ínfimas que fueran.
Michicosas
Consumo el Sashimi Deluxe que llevo si aceptan el tributo, el cual usaré el code en el siguiente post.
Percepción III
KENB601
KENBUNSHOKU
Haki intermedio
Tier 6
18/1/2025
9
2
Permite al usuario percibir con precisión la presencia de otros seres vivos en un área, siendo capaz de apreciar las emociones que exterioricen y de forma superficial las hostilidades que realmente tienen. Así como estimar de forma general quién es alguien más fuerte o más débil que él. Si lo activa puede anticiparse a un ataque obteniendo para ello un bono de +10 [Reflejos].
Área: [VOLx15] metros | +10 [REF]
Moderador Bon Clay
Algo patata
01-03-2025, 01:44 PM
Las puertas se habían abierto de par en par y los invitados comenzaron a caminar uno por uno hacia su interior. Casi todos respetando las normas establecidas, salvo algún listo que rapidamente fue repelido hacia el exterior, siendo un aviso para los demás de que no tenían que intentar nada como eso otra vez. En el interior del palacio la niebla no dejaba ver a esos candidatos a la subasta que habían osado entrar en su interior, era casi como si la propia niebla se los tragara para no soltarlos de nuevo.
Tu evidentemente no te dejarías achantar de ninguna manera y procederías a cruzar el umbral de la puerta, haciendo la correspondiente ofrenda. Era una ofrenda francamente patética y lamentable, la señora del lugar comía platos diez veces más exquisitos para cualquiera de sus comidas, hasta sus mascotas y sirvientes se alimentaban con productos de mayor calidad, suerte tienes que no revisen las ofrendas al momento, pero olvídate de que te vuelva a invitar de nuevo, porque encima de tacaño con la ofrenda, confundes las palabras de tu madre porque todo el mundo desde los tiempos de los dinosaurios sabe que son los hombres a los que hay que conquistar por el estomago mediante la comida.
Y menos mal que decidiste utilizar tu haki de observación, si no te garantizo que habrías sido un rápido daño colateral de lo que estaba por venir. Nada más se vio que nadie más iba a cruzar la puerta o realmente nadie más podía puesto ya en el exterior solo quedaba gente que vino con un acompañante que ya esta en el recinto interior. Lo peculiar del asunto es el hecho de que los sirvientes volvieron a cerrar las puertas quedando ellos en el exterior y no dentro con todos vosotros. Aunque si que notarias rapidamente un par de presencias que aprovecharon la niebla para colarse entre vosotros y dar inicio aun maquiavélico plan, en el que darían algunas puñaladas en puntos no vitales a unos pocos de los invitados, escondiéndose en la niebla sin más tras su ataque, dejando que los heridos al voltearse solo vieran la figura de algún otro participante en la subasta, lo que rapidamente trajo el caos.
Esa era una escena desconcertante que avivo la duda y la inquietud en los miembros del grupo que no se dieron cuenta de la fuente de la agresión por la niebla, ni de que estaban solos en aquel jardín interior, lo primero que los agredidos vieron entre la niebla era a otros miembros de la subasta, heridos e inseguros, algunos no dudaron en comenzar a atacar al primero que entraba en su campo visual con toda su furia. Otros aprovecharían la ocasión para buscar librarse de la competencia en la subasta o saldar alguna rencilla histórica entre ellos. Rapidamente la situación en el jardín interior se transformo en un caos, la niebla no ayudaba en lo más mínimo, la gente comenzaba a caer muerta en el suelo.
Podías sentir como varios de los otros invitados encaraban en grupo al terrorífico Mael Nocturne y ha Mikael de la Hermandad del Filo, aunque una tras otra las voces se iban apagando a su alrededor. Por otro lado sentías el aura de Destan y Rinna enfrentándose de forma frenética entre ellos, claramente esos dos iban a lo suyo y en su lucha y roces históricos se centraban, alguno intento meterse en medio confundido por la niebla y salía totalmente mal parado.
Por tu parte al ser el ultimo en entrar en la niebla por ahora te habías quedado lejos del fuego cruzado, aunque no sabes cuanto podría durar la situación, sientes los dos focos grandes de grupos en la vanguardia, mientras que tienes un poco más adelante a la parejita de capitanes luchando, algún pequeño foco de lucha en las proximidades más aislado. Pero lo que capta más la atención de tu haki, es otro foco de lo que parece una lucha, algo alejado de vosotros, hacia la derecha en el jardín, claramente estaba demasiado lejos como para ser una lucha entre los invitados que acababais de cruzar el portón que se habia desviado hacia allí. ¿Qué harás?
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Teruyoshi
Teru
05-03-2025, 05:20 AM
A pesar de la seguridad que mostraba el gato en cada una de sus acciones, la realidad era que no respiró tranquilo hasta que le permitieron cruzar el umbral del enorme portón que separaba a los elegidos de los desechados. Si bien el mink no pensaba rendirse a la primera de cambio, era demasiado orgulloso y obstinado para ello, había sido todo un alivio pasar la prueba de la ofrenda sin percances… aunque no tardó en percatarse de que esa bocanada de alivio comenzó a atragantarse en su garganta como una vil bola de pelo en cuanto los sirvientes cerraron las puertas a sus espaldas, dando inicio al fin a los juegos tras las sombras.
Gracias a su haki de observación pudo percatarse de lo que ocurrió a continuación. Ocultos en las brumas se movieron dos presencias en busca de los asistentes distraídos, quienes no tardaron en sufrir ataques furtivos tan rápidos que, cuando quisieron darse cuenta de la herida sufrida, sus agresores ya se encontraban atacando a otra persona lo suficientemente lejos como para no ser advertidos.
La sutileza y gracia con que los atacantes se movían en la niebla hicieron sospechar a Teruyoshi sobre a quien servían. Estaba claro que todo esto estaba orquestado con la precisión de un cirujano en la mesa de operaciones, donde cada tajo estaba tan bien calculado que no tardó en ocasionar el caos que parecían buscar.
Aprovechando su posición, pudo observar como la mecha de los ataques furtivos ocasionaron el suficiente fuego como para que el lugar no tardase en tornarse, poco a poco, en una enorme batalla campal. Los asistentes más avezados, más temerarios…o más estúpidos, según se mirase, no tardaron en tornarse unos contra otros, sin importarles realmente quien los había atacado, pero fijándose claramente en contra de quien volvían sus armas.
Las orejas del gato giraban sutilmente, captando los sonidos amortiguados por la niebla. Pasos apresurados, gritos sofocados, el entrechocar de hojas y el siseo que estas provocaban al atravesar la carne. Un puñado de desafortunados ya habían caído sin siquiera entender cómo había empezado la masacre… Y él, mientras todo eso ocurría, haciendo un gran esfuerzo para contener la carcajada que amenazaba con irrumpir en su boca a la par que se deleitaba con aquella preciosa escena.
Su idea desde un principio nunca había sido participar en la subasta. Dudaba de poseer los recursos suficientes como para competir por la akuma en una puja justa, por lo que su plan era crear una distracción, si es que no conseguía escabullirse sin ser visto, para buscar donde tuvieran guardada la fruta del diablo y llevársela. Incluso había venido preparado, como sus pertenencias reflejaban, para realizar una buena distracción si era necesario… pero ya nada de eso importaba.
Teruyoshi no tenía mucho tiempo antes de verse engullido por la marea de combates que cada vez estaba más cerca. Una parte del mink deseaba quedarse en aquel caos y patear un par de traseros. Había algo dentro de su ser que sintonizaba demasiado bien con el embrollo y la confusión. Seguramente fuera porque él mismo solía ser el causante de la misma sin darse cuenta muchas veces y ya estaba habituado a ello… otros simplemente aseguraban que atraía la mala suerte. Maldito aquel que se atreviera a pensar eso… pero más malditos aquellos que podían estar adelantándosele.
Su haki le permitía percibir las presencias a su alrededor, por lo que sentía cómo la lucha se dividía en distintos frentes. En el medio la confusión entre el gentío iba en aumento, mientras que las presencias más notorias, como el escalofriante Mael o el imponente Mikael, comenzaban a atraer presencias hacia ellos. Como si la oportunidad de acabar con ellos en mitad de la confusión fuera posible… aunque eso ya sería mucha suerte. Un milagro incluso diría Teruyoshi por la velocidad que se apagaban las presencias que se acercaban demasiado a ellos. Era como si un niño soplara unas velas de cumpleaños frente a él.
Sin embargo, no eran esas presencias la que preocupaban al gato, tampoco las de Destan o Rina, que al fin daban rienda suelta a la tensión que había entre ellos. Lo más seguro es que si uno no mataba al otro, acabarían encamados… pero, lo dicho, ellos no eran los importantes, sino el foco que sentía más alejado y que era imposible que perteneciera a la locura que se acaba de desatar. Fue ahí donde su instinto lo empujó.
Valiéndose de nuevo de su ventajosa posición se escabulló con sigilo, avanzando con pasos controlados en un intento de evitar cualquier enfrentamiento innecesario, confiando en que su pelaje oscuro le ayudara a fundirse con la niebla mientras exprimía sus agudos sentidos que apoyaba en su haki de observación.
El mink no tenía intención de ser una pieza más en ese juego macabro que habían montado. Si alguien había preparado esa carnicería como el mink pensaba, debía tener un propósito. Y si había un enfrentamiento aparte, lejos del caos, era porque alguien estaba protegiendo algo… o intentando aprovecharse de la confusión. Parecía que no solo el gato había tenido la misma idea, por lo que se apresuró a averiguar qué se cocía en dirección a esas otras presencias, mientras se enfundaba sus guantes de combate a la par que colocaba el resto de sus utensilios de combate lo más accesibles posibles.
- Es hora de ponerrrse serios - se centró mientras se acercaba a su objetivo.
Michicosas
Percepción III
KENB601
KENBUNSHOKU
Haki intermedio
Tier 6
18/1/2025
9
2
Permite al usuario percibir con precisión la presencia de otros seres vivos en un área, siendo capaz de apreciar las emociones que exterioricen y de forma superficial las hostilidades que realmente tienen. Así como estimar de forma general quién es alguien más fuerte o más débil que él. Si lo activa puede anticiparse a un ataque obteniendo para ello un bono de +10 [Reflejos].
Área: [VOLx15] metros | +10 [REF]
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