Takahiro
La saeta verde
12-11-2024, 01:04 AM
Comienzas a golpear con fiereza al hombre, el cual cae inconsciente al suelo. Se trata de un sujeto que, para alguien con tu fuerza y tu destreza, es como una ovejita en medio de una jauría de lobos hambrientos. En este caso en concreto, como una ovejita frente a una hambrienta hiena con sed de sangre.
Cuando acabas con él, te das cuenta de que esta en el suelo con varios huesos rotos. Yo si fuera tú me marcharía pronto de ese lugar. Sin embargo, aun tienes tiempo para desatar las cuerdas que atan las manos y los pies de Rika —o Ricardo, puedes llamarle como quieras—, quien te mira con asombro, miedo y admiración a partes iguales. En cambio, el sujeto que tienes tras de ti, se ha caído de culo y se ha orinado encima del terror que ha pasado. Ese hombre es el padre de Rika.
—Muchísimas gracias, mi salvador —Te dice la joven, que se engancha de tu brazo y te da un beso en la mejilla—. Pero será mejor que nos vayamos de aquí. Este ser despreciable no merece que le deleitemos más con nuestra presencia.
Si le preguntas por el dinero a la joven, te dirá que ese despreciable individuo, antaño un bandido de las montañas, le dio dinero hace un par de años y que ha intentado cobrárselo de mil y una formas. Que no fue prestado, sino regalado. Pero que, al rechazarlo, ha querido cobrárselo como fuera. Que esta un poco loco, y que es hora de denunciarlo a la marina.
—¿Me acompañarías? —te pregunta.
¡Vaya! Un pirata yendo a declarar a un cuartel marine, será mejor que te vayas cuanto antes… A menos que quieras formar una familia atípica con esa okama. Eso es cosa tuya.
¿Qué harás joven piratuelo?
Por cierto, tras el golpe que le das al hombre, encuentras una caja con papeles que parecen importantes, quizás haya algo sobre el asesinato de tu sobrina, o tal vez sean papeles que no sirven para nada.
Cuando acabas con él, te das cuenta de que esta en el suelo con varios huesos rotos. Yo si fuera tú me marcharía pronto de ese lugar. Sin embargo, aun tienes tiempo para desatar las cuerdas que atan las manos y los pies de Rika —o Ricardo, puedes llamarle como quieras—, quien te mira con asombro, miedo y admiración a partes iguales. En cambio, el sujeto que tienes tras de ti, se ha caído de culo y se ha orinado encima del terror que ha pasado. Ese hombre es el padre de Rika.
—Muchísimas gracias, mi salvador —Te dice la joven, que se engancha de tu brazo y te da un beso en la mejilla—. Pero será mejor que nos vayamos de aquí. Este ser despreciable no merece que le deleitemos más con nuestra presencia.
Si le preguntas por el dinero a la joven, te dirá que ese despreciable individuo, antaño un bandido de las montañas, le dio dinero hace un par de años y que ha intentado cobrárselo de mil y una formas. Que no fue prestado, sino regalado. Pero que, al rechazarlo, ha querido cobrárselo como fuera. Que esta un poco loco, y que es hora de denunciarlo a la marina.
—¿Me acompañarías? —te pregunta.
¡Vaya! Un pirata yendo a declarar a un cuartel marine, será mejor que te vayas cuanto antes… A menos que quieras formar una familia atípica con esa okama. Eso es cosa tuya.
¿Qué harás joven piratuelo?
Por cierto, tras el golpe que le das al hombre, encuentras una caja con papeles que parecen importantes, quizás haya algo sobre el asesinato de tu sobrina, o tal vez sean papeles que no sirven para nada.