1.493.380.141
1210 / 1210
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Silver D. Syxel
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30-10-2024, 01:59 AM
El Trago del Marinero, Loguetown
Verano del año 724
La taberna El Trago del Marinero vibraba con el incesante bullicio de los viajeros que, después de días en alta mar, buscaban en el puerto una bebida y un descanso. Las paredes de madera oscura estaban cubiertas de carteles gastados y antiguas manchas de ron, y una bruma de humo y polvo flotaba en el aire como si fuera parte del propio mobiliario. La luz era escasa; una serie de lámparas de aceite emitían destellos parpadeantes que proyectaban sombras caprichosas sobre los rostros de los presentes.
A lo largo de la barra, los hombres bebían y reían entre bocados de pescado salado y pan duro. Al fondo, en una esquina oscura, un par de músicos desafinados tocaban una melodía arrastrada que apenas podía escucharse sobre el ruido de las conversaciones. En el centro del local, las camareras se movían como sombras, esquivando a clientes ebrios mientras cargaban bandejas de cervezas espumosas.
En medio de aquel caos controlado, los ojos de Airok, también conocida como la Reina Rubí, observaban la escena con un desinterés calculado. Se encontraba cerca de la barra, jugueteando de forma natural con una de sus joyas. Esta brillaba a la tenue luz como si fuera un pequeño sol en aquel entorno oscuro y, aunque la pirata parecía ajena a las miradas, era difícil pasar desapercibida con aquella mezcla de elegancia y peligro… Aunque, dicho sea de paso, ¿quién la llamaba así? A saber de dónde venía el apodo.
Cerca, una figura felina y discreta permanecía en la penumbra, observando a su alrededor con una expresión calmada y enigmática. Bora, la Jujin de mirada dorada, se movía con una fluidez que parecía imitar la de los grandes depredadores. Sus ojos se detuvieron por un instante en las joyas de Airok, evaluándolas como quien mide el valor de un trofeo de caza. Parecía una simple visitante en la taberna, pero su postura, sus movimientos y la forma en la que sus dedos rozaban sutilmente el borde de su cinturón revelaban a alguien acostumbrado a obtener lo que desea sin levantar sospechas.
Ambas mujeres ignoraban el bullicio a su alrededor. El ruido de la taberna continuaba, pero para ellas, el mundo se reducía a ese juego de cazador y presa, aunque no estaba claro quién ocupaba cada rol. La noche en Loguetown apenas comenzaba, y para esas dos extrañas, parecía que el verdadero desafío apenas estaba por empezar.
Información
Airok, ¡bienvenida a la segunda parte de tu aventura!; Bora, ¡bienvenida a tu primera aventura! No iras a dejar que Airok te robe el protagonismo solo porque haya llegado antes, ¿no? Bueno, vosotras sabréis que hacéis. La situación es la que es, pasadlo bien.
No hay límite de tiempo explícito para las rondas. Esta es una aventura sencilla, por lo que los riesgos son mínimos, pero cualquier decisión puede ofrecer una oportunidad de desarrollo para la historia o los personajes. Recordad que la creatividad y las decisiones estratégicas influirán en el desarrollo de la aventura. Por último, recuerdad también incluir en el primer mensaje los atributos (utilizando el comando de personaje), virtudes y defectos relevantes e inventario para facilitar la narración y la gestión de la aventura.
Desconocido
15 Reputación
Perfil
150.000
230 / 230
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Airok
La Reina Rubí
31-10-2024, 01:05 AM
(Última modificación: 31-10-2024, 01:07 AM por Airok.)
Personaje
Estadísticas de Airok Bonnie:
5 FUE | 5 RES | 25 DES | 5 PUN | 20 AGI | 25 REF | 20 VOL | 0 CA
Vitalidad: 230
Energía: 160
Haki: 100
Nivel: 3
Desde una de las mesas cercanas a la barra, con una jarra en una mano y el colgante del collar en la otra, Airok observaba el lugar con la calma de quien tiene el control de la situación. Había dormido bien y estaba descansada, quizás más de lo que hubiese deseado. La noche anterior había salido a la caza de cualquier desconocido lo suficientemente atractivo y ebrio como para invitarla a su cama sin hacer demasiadas preguntas. En esta ocasión, había tenido suerte con una joven de pelo azabache y piel tan blanca como las propias sábanas. Las primeras luces del alba la sorprendieron en una casa de camas blandas y mantas cálidas, pero con la misma facilidad con la que había entrado en la vida de aquella joven, había salido por la mañana, dejando tras de sí solo el recuerdo de una noche más.
Ahora, volvía al trabajo. Durante la tarde de ayer y parte de la mañana, había estado recorriendo algunos de los lugares que Marlow mencionó, fingiendo ser una clienta de los puestos del mercado y del puerto mientras atendía a conversaciones ajenas. Rodrik el Flaco, el líder de esos malnacidos, era astuto pero cobarde, y había hecho de los callejones de Loguetown y del almacén rojo junto al puerto su territorio de extorsión y amenazas. Según Marlow, Rodrik se movía con unos pocos hombres, y aunque no respondían a ninguna banda mayor, causaban suficientes problemas a la gente del puerto, algo que también había confirmado con algún que otro comentario de los mercaderes.
En uno de esos rincones sórdidos, Airok escuchó algo interesante: dos de los hombres de Rodrik se reunirían en la taberna a la hora de la comida. Decidió confiar en aquel dato y, con un poco de suerte, podría seguirlos hasta su guarida y acabar con el problema en un solo ataque. Si a las cuatro aún no los detectaba, iría directamente al muelle a preguntar por Rodrik; a veces, el mejor plan B era “patear el avispero” y sabía perfectamente que no podría pasar desapercibida otra tarde más husmeando por allí, así que mejor adelantarse, ya era más que probable que los bandidos reparasen en ella si efectivamente se reunirían allí. Así que de momento tocaba esperar y relajarse en El Trago del Marinero.
Consciente de las miradas que atraía, mantuvo su actitud despreocupada y elegante en todo momento. Su atención se dividía entre la puerta y las mesas al fondo de la taberna, interrumpida sólo por algún marinero desubicado que intentaba ligar con ella o invitarla a algún trago y al que rechazaba de manera lo más tajante y directa posible, con tal de no perder más tiempo de la cuenta. De entre todas las miradas sobre ella, una le llamó especialmente la atención. Se encontró con una presencia felina observándola desde una distancia prudente. Airok le lanzó una mirada fugaz antes de devolver su atención a la barra, su expresión imperturbable, como si aquella sombra fuera apenas un detalle más en el bullicio de la taberna.
Desconocido
5 Reputación
Perfil
4.650.000
240 / 240
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Bora
la cazadora dorada
14-11-2024, 09:58 PM
El trato con Rodrik aún resonaba en la mente de Bora, cada palabra afilada como una promesa velada. Rodrik, el líder de la banda de extorsionadores, le había ofrecido algo invaluable, una llave capaz de abrir los grilletes explosivos a cambio de una pieza muy concreta, una joya que sus hombres habían avistado, de la que hablaban con codicia. En otra ocasión, robar una pieza de esta naturaleza habría sido un trabajo sencillo: infiltrarse en una casa de la zona o interceptar una caravana de mercaderes desprevenidos. Pero esta joya en particular no descansaba en una vitrina ni viajaba oculta en cofres; se encontraba, en cambio, deslizándose grácilmente entre los dedos de una despampanante pelirroja, quien movía sus manos con la confianza de quien sabe perfectamente el valor de lo que porta.
Desde las sombras de la taberna, Bora estudiaba a la mujer, capturando cada gesto, cada sutil movimiento que destilaba control. Esa mujer poseía algo más que una simple joya: tenía un propósito oculto, uno que quedaba reflejado en su mirada calculadora y en el aire de calma tensa que la rodeaba. Para Bora, que sabía reconocer a los cazadores de los meros oportunistas, aquel era un desafío que no iba a subestimar. La dificultad solo añadía un matiz de emoción a la tarea, la caza se volvía, de golpe, mucho más interesante.
Bora comprendió que, para arrebatarle aquella joya, tendría que recurrir a un golpe de astucia. Ninguna maniobra común le permitiría burlar la atención de esa mujer, tan consciente de lo que sucedía a su alrededor. Justo en ese instante, la puerta de la taberna se abrió y dos hombres entraron, buscando con sus ojos pequeños y evaluadores algún indicio de una conversación de interés. Bora los reconoció al instante: eran dos de los matones de Rodrik, aquellos mismos que no habían dejado de insinuar que “el Flaco” podría sacarle una ganancia extra si la vendía a algún esclavista, prescindiendo de cualquier trato o acuerdo.
Observó la reacción de la pelirroja. El cambio en su expresión fue apenas perceptible para cualquiera menos observador, pero Bora captó el leve ensanchamiento de sus fosas nasales, la mirada aguda que ahora seguía los movimientos de los hombres de Rodrik como si fueran presas en un tablero cuidadosamente dispuesto. La joven había encontrado algo que despertaba su interés, y Bora, en un instante de lucidez, supo que acababa de hallar su distracción.
Los hombres avanzaron hacia la barra, pero la pelirroja ya los estudiaba con la fijeza de una cazadora en plena concentración. Aquel par de mercenarios eran ahora un cebo improvisado, y Bora podía casi sentir el vértigo de la oportunidad en sus manos, mientras ellos se convertían en el objetivo de la pelirroja, Bora se deslizaría en la penumbra, deslizándose entre los clientes de la taberna como un susurro invisible.
Con la mirada clavada en la escena, Bora respiró hondo, dejando que su cuerpo se relajara, sus sentidos agudizados por la emoción de lo desconocido. La presa estaba atenta a sus propios objetivos, y, en la oscuridad, Bora se preparó para ejecutar el último movimiento, un gesto silencioso y preciso que le daría aquello que Rodrik tanto ansiaba. Para la pelirroja, los hombres de Rodrik eran ahora el centro de su atención… y mientras tanto, ella misma se había convertido en la presa de Bora, aunque aún no lo supiera.
1.493.380.141
1210 / 1210
735 / 735
300 / 300
Silver D. Syxel
-
16-11-2024, 02:58 PM
El Trago del Marinero, Loguetown
Verano del año 724
La taberna parecía tan caótica como siempre, pero en medio de aquel tumulto de voces y movimiento, el aire estaba cargado con una tensión apenas perceptible para la mayoría. Los dos hombres de Rodrik se acomodaron cerca de la barra, ajenos a las miradas que se posaban sobre ellos. Uno era bajo y robusto, con el cabello grasiento recogido en una coleta, mientras el otro, más alto y delgado, llevaba una chaqueta que apenas ocultaba la empuñadura de un arma de filo. Ambos intercambiaban palabras a media voz, vigilando de reojo el ambiente, aunque ninguno parecía percatarse de las figuras que los observaban desde la penumbra.
Airok había seguido el movimiento de los hombres desde el momento en que cruzaron la puerta. Su objetivo estaba claro, y su mente trabajaba con la precisión de una estratega, evaluando cómo seguirlos sin levantar sospechas o cómo sacarles información allí mismo. La pelirroja no ignoraba el peligro de la situación, pero era evidente que aquello no la intimidaba, sino que la estimulaba. Sin embargo, entre su concentración, la figura de Borah no había desaparecido de su radar. Había algo en la joven Mink que se mantenía en el borde de su atención, una sombra que no terminaba de encajar del todo en el panorama.
Por su parte, Borah aprovechaba la atención de Airok sobre los hombres para moverse con una destreza felina. Su postura, relajada pero alerta, la hacía prácticamente invisible para quienes no sabían dónde mirar. Los pasos de los subordinados del Flaco parecían haberle otorgado una oportunidad dorada, y mientras la pelirroja mantenía sus ojos en ellos, Borah calculaba el momento exacto para moverse. Pero algo en su interior le decía que aquella joya no sería fácil de arrebatar. Y, si los matones de Rodrik notaban algo, podría convertirse en un juego mucho más peligroso del que había anticipado.
La situación comenzó a cambiar cuando uno de los recién llegados golpeó la barra con un gesto de impaciencia, llamando al camarero. Su tono era lo suficientemente alto como para atraer la atención de los más cercanos, aunque sus palabras, por ahora, no contenían nada comprometedor. Sin embargo, el ambiente a su alrededor parecía cargarse aún más.
Entonces, ocurrió algo inesperado. Uno de los clientes habituales de la taberna, un viejo pescador con más ron que sangre en las venas, tropezó con la silla de uno de los rufianes. El golpe derramó parte de su bebida sobre la chaqueta del más alto, que se levantó de un salto, agarrando al pescador por el cuello de la camisa.
—¡Mira por dónde caminas, viejo! —espetó el hombre, atrayendo algunas miradas en el local.
La escena era un hervidero esperando estallar. Airok, desde su lugar, podía percibir que el conflicto estaba a punto de escalar. Los hombres de Rodrik no parecían ser del tipo que dejara pasar una oportunidad para mostrar su fuerza, aunque fuera contra alguien indefenso. Para Borah, la creciente atención en los matones representaba tanto una oportunidad como un riesgo: si el ambiente se calentaba demasiado, las cosas podrían complicarse rápido. La noche, que había comenzado como un juego de estrategia silencioso, ahora parecía estar al borde de convertirse en un caos abierto.
Información
Bora, recuerda usar siempre el comando de personaje en tu primer mensaje de cada aventura para registrar los detalles de tu personaje. Esto es importante para fijar tu nivel, atributos, etc. Además, al final de cada post, añadid un spoiler con un breve resumen de vuestras acciones en la ronda. Esto facilitará el seguimiento de la aventura.
La situación en la taberna se ha tensado con la llegada de los matones de Rodrik y el incidente con el pescador. Ahora tenéis diferentes opciones para avanzar en la trama. Podéis decidir intervenir, observar o incluso aprovechar la confusión para vuestros propios fines. Vuestra creatividad y decisiones serán clave para definir cómo se desarrolla esta historia. ¡Suerte!
Desconocido
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150.000
230 / 230
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Airok
La Reina Rubí
17-11-2024, 02:31 AM
Personaje
Estadísticas de Airok Bonnie:
5 FUE | 5 RES | 25 DES | 5 PUN | 20 AGI | 25 REF | 20 VOL | 0 CA
Vitalidad: 230
Energía: 160
Haki: 100
Nivel: 3
Airok permaneció en su lugar, con la mirada fija en los dos hombres de Rodrik mientras su jarra descansaba entre sus manos. El pescador, un hombre decrépito con más ron que cerebro, tambaleándose, y el rufián de Rodrik aprovechando la oportunidad para marcar territorio, era un espectáculo que Airok había visto demasiadas veces, y le provocaba una mezcla de repulsión y hastío.
Desde su mesa tenía una vista perfecta de la barra y de los dos subordinados, suficiente para evaluar cada uno de sus movimientos. Sabía que con hombres como esos, la paciencia era la clave. Si intervenía demasiado pronto, podría arruinar la oportunidad de seguirlos hasta el resto del grupo. Pero si dejaba que las cosas escalaran demasiado, podría complicarse su plan.
Mientras dejaba que la escena se desarrollase con naturalidad, de soslayo controlaba a quien no le quitaba el ojo de encima. La Mink no se mezclaba del todo con el entorno, pero tampoco llamaba la atención de forma obvia. Sin embargo, había algo en su postura y movimientos que la hacían destacar lo suficiente como para mantenerse en el radar de Airok.
De pronto, el rufián de Rodrik empujó al pescador contra una silla, y el hombre cayó pesadamente, soltando un gruñido de dolor. La taberna, llena de bullicio hasta hacía unos instantes, cayó en un silencio tenso. Las miradas se giraron hacia la barra, expectantes, como si todos aguardaran el desenlace inevitable.
Airok, desde su mesa, no hizo ningún movimiento para levantarse. Ni siquiera apartó las manos de su jarra. En cambio, dejó que el silencio se asentara un par de segundos más antes de hablar, su voz clara y firme cortando el aire como un cuchillo.
— Qué impresionante. Dos hombres grandes y rudos mostrando su fuerza con un borracho inútil —dijo, con un tono cargado de sarcasmo— De verdad, debe de ser un logro para recordar.
Las palabras parecieron detener el aire en la sala. El matón, el más alto de los dos, giró la cabeza hacia ella, frunciendo el ceño mientras su compañero lo miraba con una expresión inquisitiva.
Airok mantuvo su posición relajada, recostada en la silla y con la jarra aún en la mano. La luz tenue de la taberna jugaba con los destellos de la joya que llevaba al cuello, atrayendo más atención hacia su figura.
— Si estáis buscando problemas, tal vez deberíais intentarlo con alguien que pueda responderos. Aunque, claro, entiendo que prefiráis a alguien más... manejable. —La última palabra la acompañó con un gesto deliberado hacia el pescador, sin apartar los ojos del hombre.
El ambiente estaba tenso, pero Airok sabía que tenía la ventaja: si manejaba la situación con suficiente confianza, podría redirigir la atención sin perder el control de su verdadero objetivo. Quizás picándolos un poco podría conseguir que se delatasen y la llevasen frente a Rodrik directamente.
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Airok decide intervenir con un comentario punzante para ofender a los bandidos y que la lleven ante Rodrik directamente
Desconocido
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240 / 240
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Bora
la cazadora dorada
29-11-2024, 12:13 AM
Bora se mantuvo inmóvil, sus ojos dorados fijos en la escena que se desarrollaba frente a ella. Los dos hombres de Rodrik habían comenzado a hacerse notar, su risa torpe y el alarde de fuerza innecesaria eran como un tambor que resonaba en la taberna, atrayendo miradas de reprobación y disgusto. La pelirroja, por su parte, parecía haber detectado su presencia antes de que siquiera cruzaran la puerta. Su expresión cambió apenas lo suficiente como para que Bora, una observadora nata, captara el interés en sus ojos. No eran solo curiosidad o precaución; aquello era la mirada de alguien que acababa de encontrar una oportunidad.
Sin embargo, Bora no estaba allí para interferir. Aunque la escena le parecía deplorable, sabía que no podía permitirse el lujo de desenmascararse. Su tarea no era destacar, sino desaparecer por completo en el bullicio de la taberna, un arte que su instinto mink había perfeccionado con los años. Pero incluso para alguien como ella, que podía pasar desapercibida casi por completo, había un reto: su presencia era extraña en un lugar como aquel. No era una clienta común, su pelaje moteado y su aire misterioso la convertían en un elemento que algunos no podían ignorar del todo.
La pelirroja aún no había reparado en ella de forma directa, pero Bora sabía que aquello no duraría mucho. Esa mujer tenía una capacidad innata para leer su entorno, y Bora necesitaba algo más que sigilo para mantener la ventaja. Podía sentir la presión de los segundos pasando, el peligro de que su presencia se notara. Sin embargo, no actuó con prisa.
En lugar de moverse, decidió aprovechar la tensión del momento. Observó con cuidado, buscando ese pequeño fallo en el control absoluto que la pelirroja parecía ejercer sobre el lugar. No porque planeara atacar o arrebatarle la joya en ese instante, sino porque como buena cazadora, sabía que el primer paso en cualquier juego era reconocer las debilidades del oponente.
Bora apoyó su espalda contra la pared, relajada en apariencia, mientras sus ojos seguían evaluando a la pelirroja con meticulosa atención. Notó cómo los hombres de Rodrik se acercaban demasiado a la barra, soltando palabras que no podía escuchar con claridad, pero que provocaron una reacción sutil en la mujer. Fue un movimiento ínfimo, un ligero endurecimiento en su postura, algo que la mayoría pasaría por alto. No Bora.
“Ahí está,” pensó. “No es perfecta. Está midiendo sus próximos pasos.”
La mink decidió entonces cambiar su estrategia. En lugar de desaparecer del todo, su plan se adaptaría al juego. Tal vez no era necesario arrebatar la joya de inmediato. Quizás la mejor manera de cazar a esa presa era esperar, acechar desde una posición ventajosa y, quién sabe, tal vez incluso acercarse lo suficiente como para que confiaran en ella.
Con esa idea en mente, Bora se enderezó, tomando un sorbo de la bebida que llevaba en la mano, y comenzó a moverse con una naturalidad ensayada, eligiendo un asiento más cerca de la pelirroja. No haría un movimiento precipitado. Por ahora, se limitaría a observar, a estudiar, y a prepararse para cualquier oportunidad que el juego le ofreciera.
1.493.380.141
1210 / 1210
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Silver D. Syxel
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30-11-2024, 01:46 AM
El Trago del Marinero, Loguetown
Verano del año 724
El ambiente en El Trago del Marinero estaba al borde de la explosión. El empujón al pescador y las palabras de Airok habían convertido el bullicio de la taberna en un silencio expectante. Los parroquianos miraban de reojo, algunos demasiado nerviosos para intervenir, otros demasiado interesados en el espectáculo. Los dos matones se quedaron inmóviles por un instante, con sus miradas alternando entre Airok y el borracho aún en el suelo.
El más alto, todavía con la chaqueta húmeda, soltó al pescador con brusquedad, empujándolo hacia atrás como si quisiera quitarse de encima una molestia insignificante. Sin embargo, sus ojos se fijaron en la pelirroja, escudriñándola con el ceño fruncido.
—¿Y tú quien eres, eh? —dijo, con su tono mezclando burla e irritación mientras avanzaba un paso hacia ella—. ¿Alguna clase de justiciera? Porque te aseguro que no te conviene meterte en nuestros asuntos.
El otro, más bajo y robusto, miró hacia su compañero con una mezcla de cautela y desconfianza, pero no dijo nada. Parecía medir el peligro de la situación, consciente de que cualquier movimiento en falso podría cambiar drásticamente el curso de la noche.
Desde su posición cercana, Bora percibía cada detalle con precisión. La tensión era palpable, y la actitud de Airok solo había servido para intensificarla. Sin embargo, la Mink también notó algo más: los ojos del matón más bajo se desviaron por un instante hacia la puerta, como si estuviera esperando algo o alguien.
La atmósfera se cargó aún más cuando la puerta de la taberna se abrió de golpe, dejando entrar una ráfaga de aire fresco que hizo titilar las lámparas de aceite. Una nueva figura entró al local, envuelta en sombras por un instante antes de revelarse bajo la tenue luz. Se trataba de un hombre delgado, con una chaqueta raída y una mirada astuta que se movía rápidamente por la sala. No tardó en fijarse en los dos subordinados de Rodrik y dirigirse hacia ellos con paso decidido.
—¿Qué diablos está pasando aquí? —exclamó en un tono bajo pero autoritario. Su llegada pareció cortar el hilo de tensión en el aire, al menos por un momento.
La situación había cambiado. Para Airok, la llegada del tercer hombre era una oportunidad de evaluar mejor la estructura del grupo. Para Borah, sin embargo, significaba un nuevo riesgo: un extraño más que podría complicar su plan. La escena en la taberna había evolucionado de un juego de miradas y palabras a un tablero donde cada movimiento debía calcularse con precisión.
Información
La llegada del nuevo hombre añade un giro a la escena en la taberna, aumentando la tensión y las posibilidades de acción. Podéis elegir cómo interactuar con esta nueva situación. Airok, puedes decidir si sigues desafiando a los subordinados de Rodrik, si utilizas la llegada del tercero para obtener información adicional o si decides un enfoque más sutil. Borah, tienes la opción de mantenerte al margen y observar, seguir con tu plan de acercarte a Airok o incluso aprovechar el momento para actuarl. Recuerda que cualquier acción puede influir en cómo se desarrollan los eventos. Además, aseguraos de incluir un resumen al final de vuestros mensajes y que todos los detalles relevantes de vuestros personajes estén registrados correctamente. ¡El escenario está servido!
Desconocido
5 Reputación
Perfil
4.650.000
240 / 240
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Bora
la cazadora dorada
28-12-2024, 04:05 PM
Personaje
Estadísticas de Bora:
5 FUE | 5 RES | 40 DES | 40 PUN | 5 AGI | 40 REF | 10 VOL | 0 CA
Vitalidad: 240
Energía: 240
Haki: 50
Nivel: 6
Bora permaneció inmóvil en su lugar, sin desviar la mirada del nuevo jugador que acababa de entrar en la partida. Sus ojos dorados brillaban en la penumbra de la taberna mientras analizaba cada detalle: la postura relajada pero alerta del recién llegado, su tono autoritario, y la reacción de los dos matones, que ahora parecían tensos, como si hubieran sido sorprendidos fuera de lugar. La Mink sabía reconocer a un líder de campo, alguien que, aunque no fuera el "Flaco" en persona, tenía suficiente influencia para cambiar la dinámica.
El aire fresco que había traído consigo este hombre disipó un poco el olor a tabaco y cerveza rancia, pero no la sensación de peligro que latía en el ambiente. La taberna entera estaba contenida en un momento suspendido, cada parroquiano atrapado entre el deseo de apartar la mirada y el morboso interés por ver cómo se resolvía el enfrentamiento.
Bora sabía que ahora debía ser más cautelosa que nunca. Este hombre, con su mirada rápida y su tono de mando, no era como los dos idiotas de Rodrik. Había una astucia en él que le decía que no sería fácil pasarlo por alto, y mucho menos burlar su atención. Su llegada significaba que cualquier movimiento precipitado de su parte podría volverse en su contra.
En lugar de actuar, Bora permitió que su figura se disolviera aún más en las sombras. Su posición le daba ventaja: podía observar sin ser notada. Aprovechó ese instante para cambiar su estrategia, dejando de lado la idea de un robo directo. Este grupo era demasiado inestable para actuar ahora; los matones y el recién llegado estaban al borde de un conflicto interno, y la pelirroja no parecía tener intención de dar un paso atrás.
Mientras la situación se desarrollaba, Bora desvió su atención por un momento hacia la reacción de Airok. Aunque no podía escuchar sus palabras desde su posición, captó el sutil lenguaje corporal: una postura firme, un control absoluto de la tensión en su entorno. Aquella mujer era un muro que los matones de Rodrik no iban a derribar fácilmente. Y eso le daba a Bora algo más que considerar. Tal vez, al menos por ahora, no era prudente robarle la joya. Tal vez podría ser más útil entender por qué alguien con esa actitud y habilidades llevaba algo tan valioso, y qué papel jugaba en esta trama.
Con esa idea, Bora se retiró lentamente, sin apartar los ojos del grupo. Era momento de cazar desde lejos, de observar y esperar. Si había algo que sabía con certeza, era que la caza no siempre terminaba con un ataque frontal. A veces, la paciencia era el arma más letal.
Resumen
Bora se da cuenta de que un robo directo es cada vez más improbable, y opta por estudiar la situación y ver como sacar provecho de ella.
Desconocido
15 Reputación
Perfil
150.000
230 / 230
160 / 160
100 / 100
Airok
La Reina Rubí
29-12-2024, 11:30 PM
Personaje
Estadísticas de Airok Bonnie:
5 FUE | 5 RES | 25 DES | 5 PUN | 20 AGI | 25 REF | 20 VOL | 0 CA
Vitalidad: 230
Energía: 160
Haki: 100
Nivel: 3
El silencio en la taberna era casi tangible, con todos los ojos fijos en el intercambio. Airok no cambió de posición; permanecía recostada en su silla, relajada pero con la intensidad de quien tiene todo bajo control. Cuando el matón más alto avanzó un paso hacia ella y soltó su burla, una sonrisa ladeada apareció en su rostro.
— ¿Justiciera? —repitió, dejando escapar una pequeña risa que no alcanzó sus ojos— No, amigo, lo último que me interesa es salvar borrachos como este. Lo que sí me interesa es que nada perturbe mis asuntos. —Su mirada se endureció un poco al añadir— Y vosotros tenéis toda la pinta de ser un gran estorbo.
Sus palabras cayeron como un guante de desafío, sin levantar la voz, pero lo suficientemente claras como para que nadie en la taberna las ignorara. Airok dejó que el silencio se asentara de nuevo, disfrutando del momento en que el matón, claramente irritado, apretó los puños y se quedó a mitad de camino, evaluando si valía la pena seguir provocándola.
Fue entonces cuando la puerta se abrió de golpe, rompiendo el equilibrio de la escena. Airok no necesitó más que una rápida ojeada para notar que el recién llegado tenía cierta autoridad. Sus movimientos eran precisos, sus ojos rápidos, y la manera en que los dos hombres de Rodrik lo miraron confirmaba que no era cualquiera.
Con voz firme pidió explicaciones a los dos alborotadores.
Airok aprovechó el cambio en la atención para mover su silla hacia atrás ligeramente, dejando que las patas de madera crujieran contra el suelo. El sonido atrajo la mirada del recién llegado, exactamente lo que ella quería.
Con calma, se inclinó un poco hacia adelante mientras se colocaba el sombrero, dejando que la luz de la lámpara cercana iluminara su rostro. La sonrisa que había en sus labios era calculada, casi desafiante.
— Eso me preguntaba yo —dijo, con un tono que no ocultaba su sarcasmo — Parece que tus amigos aquí han decidido que montar un espectáculo es una buena manera de empezar la noche. Alguien debería controlarlos.
Sus ojos se encontraron con los del hombre, y en ese instante Airok decidió que era el momento de medirlo.
— Y tú, ¿quién eres? Porque espero que seas algo más interesante que estos dos — añadió, señalando con un movimiento leve de la cabeza a los dos hombres de Rodrik, como si no fueran más que detalles insignificantes en el cuadro.
Resumen
Airok observa con calma cómo los hombres de Rodrik intentan intimidar, pero no duda en intervenir con una actitud desafiante, dejando claro que no tolerará interrupciones en sus asuntos. La llegada de un nuevo hombre altera la dinámica, y Airok aprovecha para medirlo y marcar su posición.
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1210 / 1210
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Silver D. Syxel
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03-01-2025, 06:05 PM
El Trago del Marinero, Loguetown
Verano del año 724
El recién llegado, sin perder de vista a Airok, se detuvo junto a la barra. Había algo en su postura, una mezcla de autoridad y desconfianza, que dejó claro a todos que no era alguien dispuesto a perder el tiempo en discusiones. Ignoró el nerviosismo de los dos matones y se dirigió directamente a la pelirroja, con su voz cortante como el filo de una navaja.
—Parece que tienes una lengua afilada y poco respeto por quién manda aquí. —Su mirada bajó momentáneamente hacia la joya que colgaba del cuello de Airok, antes de volver a sus ojos con una expresión calculadora—. Pero también parece que sabes cómo manejarte. Eso me interesa.
La atención de los parroquianos se había desviado de los matones hacia el intercambio entre Airok y el recién llegado. Los murmullos comenzaron a resurgir, mientras la tensión se transformaba en una expectación silenciosa.
Desde su rincón en las sombras, Bora evaluaba la escena con cuidado. La atención de los tres hombres estaba completamente en Airok, y ella podía moverse sin llamar la atención. Sin embargo, algo en la forma en que el recién llegado observaba a la pirata le hizo dudar. Era más que una simple muestra de autoridad. Había interés, pero también un aire de cautela que delataba que estaba calculando sus propios pasos.
El hombre continuó. Su tono bajó ligeramente, como si quisiera asegurarse de que sólo Airok lo escuchara:
—Rodrik está interesado en reclutar gente que sepa moverse en esta ciudad, pero si prefieres hacerte la lista y ponernos las cosas difíciles… podemos manejarlo de otra manera.
Los dos subordinados intercambiaron miradas, claramente incómodos. La situación se estaba alejando de su control, y la presencia de su superior no hacía más que agrandar la brecha. Uno de ellos murmuró algo al oído del otro, lo suficientemente bajo como para que sólo ellos lo oyeran, mientras mantenían sus ojos fijos en el recién llegado.
Para Airok, la propuesta tenía un aire de trampa. La mención de Rodrik y su oferta de reclutamiento parecía un intento apenas disimulado de intimidación. Pero había algo más. El interés del hombre podía ser una oportunidad para acercarse al líder de la banda sin tener que seguir a los subordinados y arriesgarse a perder la pista. Sin embargo, aceptar significaría entrar en un juego peligroso, uno en el que las reglas no estaban claras.
Mientras tanto, Bora captó algo importante en las palabras del hombre. La mención de Rodrik era suficiente para confirmar que este recién llegado era un enlace directo con su objetivo. Si se jugaba bien, podía obtener lo que necesitaba sin enfrentamientos innecesarios. Pero si el hombre percibía algo fuera de lugar, su cobertura podría desmoronarse.
El aire en la taberna seguía cargado, pero ahora era un campo de juego más intrincado. Cada movimiento, cada palabra, podía inclinar la balanza en una dirección u otra.
Información
El recién llegado es un intermediario directo de Rodrik, lo que presenta nuevas posibilidades y riesgos. Airok, puedes decidir cómo reaccionar a su propuesta: aceptar para acercarte al líder, rechazarla con la esperanza de forzar una respuesta violenta, o intentar desviar la atención mientras exploras otra oportunidad.
Bora, tienes la opción de mantener tu posición y seguir observando o de intervenir de forma sutil para aprovechar la mención de Rodrik. También podrías intentar captar la atención del hombre para obtener más información o actuar según lo que creas más conveniente para tu objetivo.
La trama se encuentra en un punto clave. Aprovechad las decisiones para profundizar en la interacción y guiar la situación hacia un desenlace emocionante. ¡Buena suerte!
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