¿Sabías que…?
... un concepto de isla Yotsuba está inspirado en los juegos de Pokemon de tercera generación.
[Común] [C-Pasado] Y una botella de ron
Ares Brotoloigos
Día 1 de Otoño del 723

Hacía ya una hora, más o menos, que había terminado su turno. Lo suyo es que, como el resto, se fuese a descansar para estar fresco a la mañana siguiente. Pero estaba lo suficientemente espabilado todavía como para apetecerle ir a tomar algo. Así que aprovechó que la luna llena todavía iluminaba parcialmente las calles de Loguetown para escabullirse entre los claroscuros hacia algunos callejones que ya conocía de antemano. Iba ataviado con ropas oscuras, sin ningún distintivo que lo distinguiese como un marine, por lo que podía ir perfectamente de incógnito sin que nadie le molestase. Al menos en primera instancia, pues sí era muy consciente que alguien con unos distintivos raciales como los suyos, solía llamar bastante la atención.

¿Qué hay? — Saludó cuando se metió en una de las tabernas a las que solía acudir cuando le apetecían un par de buenos tragos y para pasar el rato. Era un beneficio a partes iguales, también con su propio trabajo.

No solo era un lugar para emborracharse o beber, sino también para recabar información. Ya que no sabía leer ni escribir, tenía que hacerlo todo de oídas y, al menos para Ares, era lo mejor. Lo llevaba haciendo toda la vida y ya estaba habituado. Con paso seguro y con el vaivén característico de su larga cola reptiliana mientras caminaba, acortó distancias hasta llegar a uno de los taburetes que había frente a la barra, donde se sentó con tranquilidad. Tras intercambiar un par de palabras con el dueño del local, pidió un ron cargado. No era muy especialito con las bebidas, en ese sentido, aunque había unas que le gustaban más que otras. Tampoco le molestaba el tumulto bullicioso del interior del establecimiento.

Era consciente de que recibía algunas miradas las cuales ahora mismo ignoraba. Tenía ganas de pelea, obviamente, pero ahora estaba bastante a gusto y relajado bebiendo. El alcohol, por fortuna, a veces le ayudaba a minimizar un poco esas ansias que tenía, en ocasiones, por la sangre.

Por otro lado, el tabernero ya le conocía, sobre todo por la asiduidad, así que tampoco le preocupaba mucho al respecto. Aunque sí era verdad que Ares ya se había ganado más de un aviso por buscapleitos. Y, en otras ocasiones, por sacar de un par de patadas a los que estuviesen molestando demasiado.
#1
Baltazar Bonez
Mr.Bonez
La noche ya habia caído sobre la ciudad de Logetown, haciendo que aquella cuidad cobrara una nueva vida mientras que la gente de bien descansaba en sus casas. Aquellos momentos donde los bandidos, piratas, comerciantes clandestinos y mercados negros salían a hacer negocios. Aquella ciudad se conocía bien por tener bastante movimiento en general, ya fuera por ser un lugar turístico gracias a el lugar de ejecución de Gol D Roger, como también una zona de ruta comercial tan utilizada que era normal que hubieran bastante interesados en hacer comercio en aquel lugar. Fuera como fuere, la bohemia siempre lograba sobrevivir a pesar de la vigilacia de marines en la ciudad, los cuales preferían hacer una mirada ciega a veces cuando habia lugares que claramente eran zonas tomadas por bandidos o piratas, haciendo que fuera un lugar un poco mas seguro para aquella zona donde se podían traficar, beber o apostar de una manera mas relajada.

Ahi fue donde entraba Bonez, el cual ahora se encontraba bebiendo a gusto sentado en la barra mientras que celebraba que le habia ido bastante bien apostando en las peleas clandestinas que se estaban haciendo unas cuantas calles mas abajo en uno de las casas abandonadas que utilizaban un grupo de piratas para hacer un tipo de casa de apuestas clandestinas y zona de peleas. El chico de piel ceniza habia perdido unos cuantas billetes después de unas malas apuestas, habia estado sufriendo de un nivel de mala racha aquella semana que no habia logrado sacarse de encima. Sin embargo, una apuesta a un chico delgado que parecia no tener ninguna chance venciendo a un gigantesco tipo que le sacaba casi una cabeza de tamaño, demostró que el tamaño no lo era todo, haciéndole una llave en el brazo en el segundo round que le hizo vencer después de una llave de sumisión, haciendo que Bonez lograra recuperar su dinero y se llevara una buena recompensa de aquella pelea.

Ahora se encontraba en aquel bar celebrando que la buena suerte hubiera vuelto a sonreírle, bebiendo un whisky tranquilamente en la barra de aquella taberna. Se sentía satisfecho y alegro, tanto asi que no le importaba que alguno de los piratas le miraran de mala manera por lo extraño de su apariencia, haciendo que siguiera bebiendo de manera despreocupada.

De la nada, ve que a su lado aparece un Mink de lo mas particular. Parecia ser un reptil, aunque no podía saber de que especio en especifico, pero si se notaba claramente por aquellas escamas que cubrían su cuerpo y la complexión física de aquel tipo, lo otro que destacaba de el era aquella altura de seguramente mas de dos metros casi 3, haciendo que Bonez tuviera que mirar hacia arriba para cuando vio el cuerpo ajeno cerca de el.

¡Aaah! Que bien sabe el Whisky despues de una victoria!. Dice con un tono bastante alegre antes de golpear el vaso en la mesa. ¡Camarero, relléneme el vaso que aun me falta algo de alcohol  en el cuerpo para disfrutar la noche!. dice  mientras que  giraba la cabeza y terminaba por dirigirle la palabra a aquel reptil de gran tamaño. ¡Hey camarero! pon el trago de este chico a mi cuenta, que ando de buen humor hoy. Tal vez seria el alcohol hablando por el o simplemente la alegria que tenia al sentir que la buena suerte habia vuelto a su cuerpo, pero en aquel momento habia tendio un improvisado acto de amabilidad.
#2
Ares Brotoloigos
Siempre había sido muy consciente de las miradas que levantaba. No solo por su altura, sino también por su exótica fisonomía. Quizás nadie había visto antes, o no muy a menudo, a un mestizo de humano y oni. O uno con rasgos reptilianos, al menos. Pero como siempre había sido consciente, también había aprendido a ignorar tales gestos con el tiempo. Le había costado, eso sí, más de una pelea y más de unos buenos golpes en su cuerpo, sobre todo cuando era más joven e indefenso. Pero había aprendido. Se acomodó en su taburete y agradeció apenas por lo bajo cuando le fue servida su bebida. Dió un buen trago al ron, fuerte como le gustaba antes de relamerse los labios y, por ende, alguno de los afilados dientes.

El lugar estaba bullicioso el día de hoy. Habia gente de a diario. Tanto honrados comerciantes como maleantes. Éstes últimos solían mezclarse entre el resto de la gente de a pie para aprovecharse, aunque Ares estaba ojo avizor. Algunos ya le conocían, de hecho y solo le dedicaban alguna que otra mirada ceñuda a lo que el Diablos solo les devolvía una media sonrisa cargada de socarronería. Apenas y se había fijado en los demás que compartían la barra junto con él, aunque había un muchacho en particular que sí se había ganado una mirada un tanto curiosa del marine. Un chico de piel ceniza. ¿Sería ese su tono natural o sería algún pigmento extraño? Con la de gente exótica que había por ahí, él incluído, nunca se sabía.

Lo que no se esperó es que, precisamente él, fuese a invitarle al trago que estaba bebiendo. Bueno, no se iba a quejar. De perdidos al río.

Ponme otro entonces, ya que el compañero aquí está generoso. — Por supuesto que se iba a aprovechar, no era imbécil después de todo.

Ahora bien, esa amabilidad repentina, y a la cual no estaba habituado, siempre le hacía sospechar por simple instinto, así que se giró un poco en su taburete solo para tener mejor visión del muchacho que le había invitado a su trago.

Eso o ha tenido un golpe de suerte. ¿Es la primera vez que vienes por aquí? — Preguntó, tras finiquitar el primer vaso de ron luego de un trago largo.

Al menos estaba de bastante buen humor para una conversación con un desconocido.
#3
Baltazar Bonez
Mr.Bonez
Al igual como lo podía presenciar su compañero, la gente de por ahi no parecia estar muy acostumbrada a los extranjeros, eso a pesar de que muchos mercaderes y piratas de diferentes razas y físicos diversos se pudieran ver por esos lugares, siempre parecia  ser eco de rumores y desconfianza. El ya curtido en la vida pirata, sabia bien que era mas bien por lo que habia tras los hombres y no lo que aparentaban, ya que muchas veces alguien que pudiera destacar entre la multitud podría atraer la curiosidad de alguna cuantiosa recompensa o alguien lo suficientemente habilidoso para poder traer problemas por esos lugares. Por su parte, Bonez intentaba mantener una actitud mas bien relajada, ya que era alguien, que a pesar de parecer tétrico y extraño en su apariencia, tenia carisma e ingenio para poder sacar risas a los estoicos y conversación a los silenciosos.  Una bolsa de múltiples trucos  que parecia sobrevivir en el peligro de la bohemia en aquellos bares de mala muerte.  

Aquel di particularmente parecia haberse llenado aquel lugar, el murmullo de las voces, el cantar de algunos borrachos y la musica, hacían que el ambiente de fiesta pareciera continuar hasta altas horas de la madrugada, a su vez que Bonez  terminaba por soltar una carcajada cuando Ares se atreve a pedir otro vaso en su nombre, haciendo que alzara su vaso.¡Ewawawa! gusta tu estilo "lagartijo", tienes carácter.  Aquel mote  que le habia puesto al recién conocido era algo que normalmente hacia con las personas que conocía de buenas a primeras, era una buena manera de reconocerles aunque era algo simplemente momentáneo hasta conocerle mejor. 

Venia, dejémoslo en que me he metido en mas de un problemas con piratas que siempre terminan rondando estas tabernas, aunque tampoco es como si me molestara, una bolsa de gatos hubiera gastado la suerte de sus nueve vidas antes de que se gaste la mía. dice con total seguridad, casi como si estuviera seguro que su destino no podía acabar en alguno de esos lugares.

En eso Bonez bebe un poco mas de su trago antes de suspirar satisfecho por el alcohol que parecia calentar su garganta, dejando el vaso vacío en la barra antes de girarse para mirar las facciones reptilianas que tenia aquel chico. Pues mas que nada diria que la suerte parece quererme demasiado, por lo menos hasta el momento no puedo quejarme dice antes de levantar levemente el ala de su sombrero para poder observarlo con sus ojos de pupilas rojizas  de un carmesí intenso.  ¿Que hay de ti, acaso este es un lugar que frecuentas a menudo?. No parece que seas un pirata, tu ropa no esta desgastada por los viajes o algún combate y mucho menos manchada de alcohol, asi que tal vez seas comerciante. dice mientras que apoya el codo izquierda en la barra para quedar mas cómodo y observar a su vez a su compañero de barra.
#4
Ares Brotoloigos
En cualquier otra circunstancia, le había roto los morros a quien se hubiese atrevido a llamarle “lagartijo”. Pero estaba de buen humor, y se había ganado una o dos bebidas gratis, por ahora, gracias a la generosidad de ese tipo. Ares tomó un nuevo trago mientras el otro se reía. Era bastante peculiar el tipo, quizás tanto como él. El diablos saboreó la copa mientras el otro varón le explicaba lo que hacía en ese lugar.

Ah, piratas. Lo típico.

Ares se limpió un poco los labios reptilianos con el dorso de una de sus manos/garras y se encogió de hombros.

Siempre suele haber problemas con los piratas. Y si sabes que rondan estas tabernas, ¿para qué te metes en una? — Preguntó, en el caso de que, efectivamente, el de tez ceniza no quisiera tener nada que ver con piratas. O tener, al menos, encontronazos al respecto.

El diablos de escamas albas se giró un poco, en su taburete, para ahora encarar al otro hombre y poder mirarle con más soltura. Y también con más descaro, todo sea dicho. Al parecer, ambos habían pensado un poco en lo mismo, puesto que el otro chico había hecho exactamente lo mismo. Ahora estaban casi frente a frente.

Ambas miradas, ambas carmesíes, se entrecruzaron durante unos segundos. Fue una sonrisa ladeada, afilada, la que se dibujó en las facciones del diablos, del mestizo entre humano y oni. Tenía una apariencia peculiar, efectivamente. Los dos la tenían, a decir verdad.

Vengo de vez en cuando. — No mentía, lo hacía cada vez que tenía un rato de asueto en el cuartel. Algunos dirían que era indisciplado al respecto. Sí, lo era con las normas, pero no cuando se trataba de hacer valer la justicia a su manera. Cuando el muchacho le dijo que parecía un comerciante, quizás por sus ropas, una risa ligera, aunque ronca, brotó de la garganta del diablos de ojos rojizos. — ¿Un comerciante? Bueno, puede ser, aunque ahora mismo ya no me queda... mercancía con la que comerciar. — Era una mentira como una catedral.

Acto seguido, no se cortó en mirar al otro de arriba a abajo con una mirada bastante más oscura o interesada.

¿Y tú? ¿Eres comerciante o pirata? — Preguntó, siguiéndole el juego.
#5
Baltazar Bonez
Mr.Bonez
Aunque la pregunta de Ares podía sonar lógica para cualquiera que no quisiera meterse en problemas con un grupo de piratas, no obstante, al ser un chico que había sido moldeado por la calle y una vida como ladrón y estafador, podía lidiar con amenazas de algunos piratas que parecían tenerle con amenazas de muerte ; al fin y al cabo, era diferente lidiar con una amenaza hecha por un pirata siendo un simple civil que ser alguien que ya estaba curtido en recibir todo tipo de ataques y amenazas, así que buscar problemas por el hecho de quitarte algo de valor no era algo nuevo para Bonez. Después de todo, la vida para un hombre maldecido como él parecía ser más fácil entre ese tipo de gente de mala vida, ya que seguramente su compañero entendería bien el desprecio de muchas personas por alguien que destacara tanto como ellos.
 
Porque hay que darle emoción a la vida, ¿no crees? Dice con cierto pícaro sarcasmo mientras se encoje brevemente de hombros, como si no fuera un tema tan grave el meterse con piratas y asesinos como los que frecuentaban aquel bar. Mira, no intentaré excusarme o actuar como si fuera una víctima en esta situación; me he buscado problemas con estos tipos por decisión propia, pero no por eso debo dejar de ser cuidadoso. Además, nadie va a sentirse horrorizado por ser alguien que le roba a ladrones y bandidos. Dice mientras que le sonríe a Ares, observando por unos segundos aquellos ojos rojos y su piel escamosa y oscura. Se preguntaba si su aspecto también era producto de alguna maldición como lo era el suyo o simplemente era un tipo de raza exótica que no era normal ver en aquellos lugares. Los ojos se posaban sobre ellos y podía escuchar algunos comentarios desafortunados entre susurros no muy sutiles que prefería ignorar.
 
Después de todo, ¿a quién van a pedir ayuda, a los marines? Ciertamente hay riesgos por meterse con piratas, pero  estoy acostumbrado al peligro  y preparado por si desean iniciar una persecuion. Eso claramente sin contar el dinero que puedes ganar en una buena noche si es que sabes como vaciarle los bolsillos, vale completamente los riesgos.
 
Los ojos de Bonez se cruzaron otra vez con los de Ares en un momento en el que estaba analizando las palabras del reptil, ya que si él era un comerciante, seguramente no estaría en la medianoche en una taberna de malamuerte como esa. O por lo menos eso es lo que analizaba Bonez según lo que Ares le había contado. No podía estar del todo seguro, pero esperaba que no se tratara de nada grave como algún tipo de traficante de esclavistas o algo por el estilo.
 
Pues entonces eres un muy buen  comerciante, aunque si vienes a un lugar como este, en donde hay más piratas y mercenarios que gente de bien, ciertamente no serás alguien que se dedica a vender. frutas o artesanías. Dice antes del saco de su chaqueta, una cigarrera de metal en donde guardaba esos cigarillos de tabaco puro de un color café oscuro, casi negruzco. Antes de que el chico de piel ceniza sacara uno para el, extendió la cajetilla, ofreciéndole a Ares antes de sacar uno para él mismo. Una vez colocó el tabaco entre sus labios, encendió el otro extremo con aquel anillo con forma de calavera, el cual se abre y deja aparecer desde su boca una llama de fuego que enciende el tabaco, dándole unas cuantas bocanadas rápidas para asegurarse de que había encendido antes de aspirar suavemente aquel humo del cigarrillo negro recién encendido.
 
Una vez satisfecha su necesidad de tabaco, Bonez le sonríe a Ares ante aquella pregunta, ya que no se sentía encasillado en alguna de esas dos etiquetas, ya que en esos momentos solo era un cazador de esclavistas, pero al escuchar a su compañero hablar sobre su trabajo de "comerciante", no sabía si el trabajo de Ares estaba ligado a algún tipo de mercancía ilegal o si estaría con alguno de los piratas que podrían estar tras sus pasos, así que simplemente prefirió omitir mucha información.
 
Solo soy un aventurero que va de ciudad en ciudad estafando piratas; buscando buenos lugares en donde poder beber; buscar problemas y apostar dinero. Dice  antes de levantar la mano, haciendo que aparezca mágicamente una moneda entre sus manos, la cual hace girar entre sus dedos hábilmente.
#6
Ares Brotoloigos
También es verdad. — Fue lo único que murmuró Ares antes de pegarle otro trago a su bebida. Tras relamerse los labios escamosos, se encogió de hombros. El chico se había metido él solito en problemas y ya era lo bastante mayorcito como para salir de ellos. Cierto es que Ares, como marine, debía velar por el bien de los demás y tal. Y todo eso. Se le revolvió un poco el alcohol de tan solo pensarlo.

A ver, sí. Era verdad que su destino inicial estaba encaminado hacia el CP, pero por recomendaciones de sus superiores, habia terminado en la Marina. La pirámide de poder no era muy diferente, y el trabajo variaba con respecto a los especialistas del Cipher Pol. Al fin y al cabo, para el mestizo escamado le daba un poco igual. Había mierda en cualquiera de los dos lados. Y, ahora que estaba en el lado visible gubernamental, su intención era escalar peldaños para llegar a lo más alto. Fuese como fuese.

Miró un momento de reojo al de piel cetrina, y le dedicó una media sonrisa un tanto divertida.

¿Tú crees? Es verdad que son ladrones y bandidos, pero eso no te hace ser mejor que ellos. — Se mantuvo acomodado en su taburete, ahora con un brazo apoyado en el borde de la barra y con la jarra de bebida delante, a la mitad de su capacidad. Contempló de reojo al chico. — Sigues cometiendo un delito, al fin y al cabo, si te lo quedas para ti. Porque eso que ellos han robado, sigue sin pertenecerte.

Hubo un gesto acechante en el diabos, quien apenas movió ligeramente la cola escamada. Pero no pareció darle más importancia que esa, al menos de momento. El tipo no parecía ser trigo limpio sobre todo tal y como estaba hablando, pero ahora mismo no era su asunto. O, más bien, no iba a iniciar una pelea, milagrosamente. A veces, por mucho que le gustase un buen combate a puños, donde corriese la sangre, era mejor hacerse el loco. Provocar que confíen en ti y después... Después dar la puñalada trapera.

De unos cuantos tragos más, largos, Ares se finiquitó la bebida.

Pero supongo que tienes razón. Quien no arriesga no gana, ¿no? Aunque también se tiene que estar dispuesto a perder. — El mestizo de oni y de humano esbozó una afilada sonrisa, casi dejando ver las encías, en un gesto depredador. — Así es el juego, al fin y al cabo.

Tras eso, decidió continuar con la conversación. El tipo parecía interesante y la charla podía ser fructífera. A Ares le gustaba beneficiarse, en todos los sentidos. Aunque rechazó el ofrecimiento de tabaco. Esas mierdas no le gustaban. Le opacaban el sabor de la sangre cuando era necesario y atrofiaba sus papilas gustativas al respecto. Aparte de que no le gustaba estar oliendo a humo.

Podría decirse que comercio con un poco de todo. Piratas, delincuentes, etc. Suelen ser buenos... clientes. — Para capturar, por supuesto. Luego sonrió de manera un tanto descarada. — No me van mucho las frutas, no. De todas maneras, Loguetown es tan buen lugar como otro. Es un centro neurálgico donde se puede encontrar de todo. Para bien y para mal.

Elevó un poco el morro, captando el aroma del lugar, antes de volver a relajarse. Estaba en guardia, eso era obvio, aunque al mismo tiempo parecía bastante tranquilo.

¿Te quedarás mucho tiempo por la ciudad? — Preguntó.
#7
Baltazar Bonez
Mr.Bonez
El pícaro se quedó mirando unos segundos a Ares; ciertamente, parecía alguien bastante enigmático, sobre todo por su físico. Aunque no podía decir mucho sobre físicos particulares y extrañamente sospechosos, ya que gran parte de los piratas y bandidos que se encontraban ahí lo encontrarían un "fenómeno" si no fuera porque estaban muy ocupados llenándose la garganta de alcohol y gritando a viva voz, alcoholizados hasta más no poder.

La gente llegaba en mayores números a medida que la hora se acercaba a ese momento donde las rondas de los marines parecían disminuir en número,  escuchando a su compañero de barra, a su vez que él pedía otro trago al bar tender. No intento ser mejor que ellos, ewa, solo tengo que ser más astuto y más rápido para poder aprovecharme de alguna situación que me dé algún tipo de conveniencia; más allá de eso, no me importa moralmente si soy mejor que ellos en las atrocidades que hacen. 
En ese momento se queda mirando a su compañero, que él pensaba que era comerciante, antes de mirarlo de reojo. He visto a Marines abiertamente apoyar a un grupo de esclavistas que  se centraban en convertir a menores que eran salvados de zonas de guerra en niños soldados. Aun cuando los chicos les rogaban a los marines que los salvaran. Desgraciadamente, estos tenían otras intenciones. Ríe con un resoplido de desprecio antes de tomar el trago que el bartender le había servido a un costado. Si hay hombres que son capaces de prometer servir al pueblo y aun así se aprovechan de su estatus para conveniencia propia, entonces, mi amigo, comparado con ellos, yo soy un jodido ángel caído del cielo.  Dice alzando los brazos con las palmas de sus manos hacia arriba, como si fuera un santo de aquellos que se podían ver en las vidrieras de las casas eclesiásticas en Dawn.

Una vez que Ares vuelve a hablar, Bonez asiente a lo que ha dicho, respondiendo unos segundos después en acuerdo a lo que él decía. Tienes razón, el que no arriesga no gana. En esta vida no puedes esperar la caridad de nadie, yo nunca la he encontrado, por lo menos. Sonríe y alza su vaso en un brindis como si esas palabras tuvieran que ser enmarcadas en marcos dorados. Así es el juego, al fin y al cabo. En efecto, querido amigo.  dice mientras que observa a unos cuantos piratas entrar por aquella puerta que se les hacían conocidos, manteniendo su actitud serena y manteniendo sus ojos entrecerrados como los había tenido desde un principio, solo asegurándose  de que todo estuviera en orden en tanto estuvieran distraídos en sus asuntos. 

Solo unos cuantos días más, cuando tenga el dinero suficiente, me iré con algún mercader que me pueda llevar a alguna isla por alguna cantidad razonable de dinero, dice a Ares, aun mirando al grupo de piratas que se habían sentado en la parte izquierda del bar, haciendo un ademán con la barbilla a Ares para que mirara hacia allá. Hablando de viejos conocidos, ahí están esos piratas de los que te estaba hablando. dice sin quitarles la vista de encima.
#8
Ares Brotoloigos
El ambiente comenzaba a animarse a medida que el tiempo pasaba y, por ende, el lugar iba llenándose de más gente de dudosa moral y calaña. Y, aún así, esto tampoco parecía molestar al diablos, que continuaba su animada charla con el hombre de piel cetrina. A esas horas, también, las rondas de patrulla de los marines comenzaba a disminuir. Eso era lo que Ares no consideraba correcto. Deberían aumentar siendo que, a partir del crepúsculo, era cuando más problemas, hurtos y asesinatos había. Por eso no le gustaba, demasiado, la organización de la Marina actualmente. No la que conocía, al menos. Demasiado laxos. En eso tenía que darles la razón, aunque le jodiese, a los dos locos aquellos del Cipher Pol. Y al resto, claro.

Es verdad eso que dices. Hasta dentro de la Marina, donde se jactan de promover la justicia y todo eso, hay manchas de corrupción. — Comentó, frunciendo levemente el ceño. Ese era un tema que siempre le había molestado especialmente y que, por desgracia, había visto en más de una ocasión.

Por eso su interés actual estaba puesto en ascender de rango lo más pronto y eficientemente posible. Si ganaba ese poder, podría comenzar a erradicar esas malas costumbres. Tanto de la Marina como, quizás, de otras organizaciones gubernamentales.

De hecho, donde primero debería iniciarse esa limpieza, debería ser en los propios cuarteles. — ¿Con qué moral clamaban a los piratas si ellos mismos tenían la mierda en su propia casa?

Con un gesto breve, Ares pidió otra bebida más. Tenía buen aguante para el alcohol y la conversación parecía que iba para largo. O eso creía él. Fue un gesto del otro el que le indicó, aunque ya había escuchado la puerta abrirse, que tenian nuevos visitantes en aquella taberna. Al parecer, eran los piratas mencionados anteriormente por el chico.

Recibió su bebida en ese momento y el lagarto de escamas blancas no se cortó ni un pelo en mirarles de reojo aunque de manera directa.

Hm... — Fue el sonido único que hizo, inicialmente, mientra bajaba un par de tragos. Una vez hecho esto, se encogió de hombros. — ¿Les has estafado demasiado? Si te ven no creo que estén muy contentos.

Aunque él sí lo estaría si eso lo metía en una buena pelea para calentar músculos.
#9
Baltazar Bonez
Mr.Bonez
Bonez termina por alzar los brazos y encoger los hombros con un gesto de resignación, ya que, a pesar de que él fuera un pirata y le beneficiara que estos tuvieran menos presencia cerca de las horas de la madrugada, si parecía que muchos de los Marines parecían intentar a toda cosa aquellas horas, ya que las cosas se podían poner bastante violentas, y muchos de ellos preferían la facilidad del registro de los sucesos en una cómoda oficina o patrullar las calles en las horas del mediodía, en donde los únicos peligros de mayor riesgo eran aquellos bandidos que robaban en fruterías o alguna que otra disputa de borrachos.
 
Es una pena, pero es por la misma razón que no creo que necesite creerme mejor que nadie, Podré ser un jodido estafador con la apariencia de alguien salido del propio averno, pero hasta alguien como yo sabe que la vida no es blanco o negro, sino un extenso matiz de grises. ¡Como yo!. Dice bromeando a su vez que se apunta a sí mismo con su pulgar. Sabía que había muchos hombres manchados y se escondían en  estandartes de nombres, uniformes marines o banderas piratas. Pero él sabía que todos trabajaban juntos, era por eso que la venta de esclavos era uno de los negocios más fructíferos en el mercado negro. 
 
Y era esa la verdadera razón por la cual Bonez miraba a aquellos hombres, habiendo mentido en cuanto a la verdadera razón por la que estaba en ese bar, aunque la parte en que les había estafado no era del todo mentira, solo que sí había sido culpable de liberar a un gran número de niños soldados que habían llevado desde Dawn a Kilombo. 
 
 
Ares Brotoloigos escribió:¿Les has estafado demasiado? Si te ven no creo que estén muy contentos.

 
Ni quiero que lo estén.  Responde Bonez antes de desviar su mirada a su compañero, el cual parecía no estar nervioso siquiera por la idea en la que esos tipos podrían armar un problema en el bar si es que notaban su presencia. Vaya, te veo muy tranquilo aunque sepas que estos tipos podrían venir aquí en cualquier momento a buscar pelea. Una sonrisa amplia se mostró en los labios del piel ceniza, el cual le agradaba que aquel mercader pareciera ser tan aguerrido, ya que normalmente estos correrían o intentarían escapar del conflicto. ¿Sabes? He conocido a dos tipos de comerciantes y mercaderes en mi vida, aquellos que prefieren desligarse de cualquier situación que pueda traer problemas y aquellos que confían bastante en sus habilidades para hacerle frente a cualquier cosa.  Y por lo que veo no te noto preocupado porque puedas terminar involucrado en todo esto. Le dice a Ares algo curioso de porque parecia tan tranquilo ante aquella situación.
#10


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