¿Sabías que…?
...oficialmente el aniversario del manga One Piece es el 22 de Julio, dado que ese día en el año 1997 fue cuando se publico el primer capitulo.
[Autonarrada] [A-T1]La única y Ónica
Manon S. Du Soleil
Mao/Drine
Día 10 de Verano, Año 709.

El sonido de las pisadas en la madera fue lo primero que escuché, bueno, quizás eso era una mentira burda y tonta ¿Cómo sería lo primero que escucharía el sonido de las pisadas? Porque, en el mar, lo primero que se escucha al despertar es el vaivén de las olas, ese sonido que se parece tanto al de un disco rayado que se reproduce en bucle en los tocadiscos, y solo se parece ¡Solo! Porque obviamente el sonido de los tocadiscos es… ¡Wow! Mecánico ¿Mecánico? No ¡Metálico! Eso, si. Mientras que el sonido del mar dista de algo poco natural, para nada, el sonido de las olas que acarician, rozan e impactan contra el barco es… ¡Es una cacofonía de sonidos! Quería encontrar la forma de grabar ese sonido, era precioso, hermoso, memorable, merecía estar en un dispositivo que pudiera utilizar y trasladar fácilmente. Detuve mis pensamientos en ese momento, lástima que la etapa en la que creaba objetos no bélicos había acabado con mi salida de casa… O lo que quedaba de ella.

¡Como decía! Hoy abrí los ojos y lo primero que escuché fue el sonido de las olas acariciando la madera, luego las pisadas, y supe que debía levantarme, el capitán me había dicho ayer que quedaba solo horas para llegar a las DemonTooth y yo no podía estar más extasiada ¿Y cómo no estarlo? Llevaba un más de un año en la marina, había pasado de ser una recluta a un soldado raso en muy poco tiempo, estaba orgullosa de eso, y ahora que podía pedir algo de tiempo para mí misma, decidí que viajar a las DemonTooth era la mejor idea ¿Por qué? Bueno, obviamente prefería el combate cercano, la violencia no siempre es el camino, pero a veces necesitaba quitarle unos cuantos dientes a algún desgraciado, lo que significaba que requería aún más preparación, a veces no es suficiente solo con el entrenamiento que se nos ofrece en la marina ¡No! Quería ir más allá.

Hace poco había aprendido una frase que me gustaba mucho, de un explorador que se dedicaba a la arqueología y que me dijo que era corta, sencilla, pero significativa para personas como yo, sabía a qué se refería con aquello último, no estaba segura de si ofenderme o no, así que lo tomé como un halago y se lo agradecí, pidiéndole que me comente un poco acerca de la frase: Plus Ultra, que es “Más allá”. Me encantaba, sin duda, la grabaría en alguno de mis próximos inventos, no había duda. Quizás en unos guantes…

Me levanté, me vestí y arreglé con la prisa de alguien que está llegando tarde a un evento importante, ayer había terminado todos mis quehaceres en el barco, arreglando con el capitán que serían los últimos, para poder disfrutar mi llegada a la isla. Subí las escaleras que iban a la cubierta, ya allí esquivé a la gente con facilidad, a pesar de mi tamaño, cuidé que mis cuernos no choquen con los umbrales de las puertas o se enreden con las cuerdas que se usan en el barco, no me costó mucho llegar a la proa, subí de un salto al botalón y me sujete de una de las cuerdas de sisal para evitar caerme. La sonrisa en mis labios se extendió lentamente cuando vi las imponentes montañas, los Dientes del Demonio que daban nombre a la isla, lo que daría por inmortalizar este momento, pero no era posible, y no había muchas personas a quienes mostrarles…

Aún estaba fresco, inclusive después de dos años transcurridos, era doloroso pensar en la familia, en mis madres, mis amigos, en mi hermano. Exhalé un suspiro, negando con la cabeza, cuando escuché un grito detrás de mí.

. – ¡Señorita Du Soleil! ¡Tiene que bajar de allí, puede hacerse daño si cae al mar! –Chilló uno de los marinos.

Me reí entre dientes, mirándolo por encima de mi hombro y le sonreí de forma intrépida.

. – ¿Caerme? No me he caído nunca de un barco hasta ahora ¡No se preocupe por mí, Jim!

El marino me miró con resignación, pero escogí centrar mi atención en la isla frente a mí. La segunda vez que me interrumpieron la voz era mucho más seria.

. – Agradecería que deje de aterrorizar a la tripulación, señorita Du Soleil.

Me giré esta vez, encontrándome con el mismísimo Señor Arrow, el Primer Oficial del RLS Legacy, un hombre blando y amable por dentro, pero estricto y duro como una piedra por fuera, era un gigante que no admitía ningún tipo de falta de respeto hacia la Capitana Amelia Mignonette, también conocida por sus más cercanos como la Capitana “Mía” o solo “Mía”. Tuve que bajar del botalón tan pronto como finalizó su frase y me acerqué al hombre, teníamos buen trato por suerte, aunque él no toleraba demasiado mi personalidad, era… Bueno… En palabras redundantes suyas “Demasiado”. Cuando estuve frente al Señor Arrow esbocé una sonrisa tranquila, aunque el hombre sabía que rezumaba emoción por cada poro.

. – Hoy se encuentra más enérgica de lo usual, la comprendo, pero agradecería, como dije, que no aterrorice más a la tripulación, señorita Du Soleil, ya lo hizo lo suficiente al principio del viaje. –La advertencia del gigante era suficiente para hacer que asintiera, frunciendo el ceño– Por otro lado, debo decir que ha sido una presencia… Muy eficaz, para motivar a los tripulantes a trabajar más duro día a día, especialmente después de ayudarnos día a día en el barco. –El hombre carraspeó, cuadrando su figura de forma marcial y señaló la puerta que llevaba a la cabina de la capitana– Dicho esto, la Capitana Mignonette la espera en su cabina.

Me quedé parada frente a Arrow por un momento, con el ceño aún fruncido, solo para sonreír un momento después y abrazarlo rápidamente, el hombre quedó en shock, estupefacto por la muestra de afecto repentina, obviamente, nunca había visto a Arrow demostrar cariño a nadie, excepto a la capitana, y era a través de sonrisas. Un abrazo, para él, debía ser como una bomba, por eso no tardé en liberarlo.

. – También lo voy a extrañar, Señor Arrow, usted y la capitana son líderes admirables, y entrañables. –Dije antes de retirarme presurosa hacia la cabina de la capitana, sin darle tiempo al gigante a reaccionar.

El viaje a la cabina no fue tardado, la capitana también quería decirme lo mismo que el Señor Arrow y, aunque le tenía aprecio a Amelia, no sentía lo mismo que por su Primer Oficial, así que, tan pronto como el barco atracó, bajé del mismo, caminé por el puerto, destacando como un punto dolorido por mi altura ¡Ja! Mi altura, mi cabello y mis ojos, porque una no era suficiente por sí misma para llamar la atención solo por medir dos metros cincuenta. Desayuné rápidamente, pedí instrucciones para ir a “Jigoku no Ashi”, el Diente Este, los lugareños, después de una conversación rápida que implicó contarles algo acerca de mí para entrar en confianza, dijeron que el dojo en la montaña este se dedicaba al Taekwondo, y que estaba dirigido por Kenji Tanaka, no pregunté por el Oeste, ya que todavía no estaba interesada en otro tipo de disciplina marcial que no fuese una cuerpo a cuerpo.

Dijeron que Tanaka era un hombre centrado y calmado, que rara vez perdía los estribos, lo cual sonaba como un muy buen maestro a mi parecer… Ahora solo debía convencerlo de que me tome como discípula, lo cual sería complejo… ¡Pero eso definitivamente no me detendría! Había viajado desde muy lejos como para no intentarlo, por ello, una hora después, estaba caminando por la espesura selvática, subiendo el Diente Este.

. – Diablos, no esperaba que fuese tan alta…

La inclinación de la montaña hacía que caminar se convirtiera rápidamente en escalar, por ello, alcanzar mi “Destino” tomaría un buen rato… Pero no me rendiría, definitivamente no, aún me quedaba tiempo para subir la montaña y pedirle al sabio maestro que me permitiera entrenar, aunque fuese poco tiempo, con él, para poder mejorar en lo que a artes marciales se refiere. Solo debía escalar esta gran roca ¿Cuánto tiempo podía tomar?

La respuesta es: Mucho. Requirió al menos un día y medio llegar a la cúspide de la montaña, pero mi felicidad al ver la entrada, y la sublime construcción que era el dojo, eran indescriptibles. En dicha entrada un chico joven con una escoba se dedicaba a barrera tranquilamente, al menos hasta que me vio, sus ojos se abrieron como dos platos, más aún cuando me acerqué, era un mink hurón, sus ojos negros me miraban relucientes y sus orejas adorables estaban echadas hacia atrás.

. – ¿Qué… Qué se le ofrece, estimada visitante?

Inhalé profundamente antes de hablar con una sonrisa en mi rostro.

. – Vengo a ver al maestro encargado del dojo, Tanaka Kenji. Quisiera hablar con él.

La cara del mink hurón pasó por varias expresiones, desde levantar las orejas y la cola, hasta bajar ambos antes de decirme:

. – Desafortunadamente el maestro está fuera por al menos dos días, tendrá que regresar cuando se encuentre disponible… O esperarlo.



Vaya suerte la mía. Pero, ante todo "Plus Ultra" ¿No?
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Moderador OppenGarphimer
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