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Katharina von Steinhell
von Steinhell
18-11-2024, 06:44 PM
Ha pasado tiempo, más del que me gustaría admitir. Recuerdo que alguna vez fui fuerte; mi autoridad, incuestionable. Hoy en día, apenas soy una sombra marchita de lo que fui en mi pasado. Estoy sola frente a un mundo corrupto y sucio, desprovista de armas y herramientas útiles frente a los asesinos enviados por mi padre, despojada de mis derechos naturales por sobre los demás. Soy como un bebé que solo ruega por estar en los brazos de su madre: débil, inútil, vulnerable. Lo he perdido todo salvo mi orgullo, todo salvo mi dignidad. Quizás es insuficiente, pero con lo que me queda de mí misma sacudiré los cimientos de este mundo y postraré de rodillas a su gente, o lo reduciré a cenizas.
Por alguna razón, he acabado en esta ciudad aburrida y mediocre. Diría que el jardín de mi antiguo palacio es más grande y limpio que esta pocilga llamada Loguetown, lugar donde se reúnen pueblerinos e idiotas a hablar de sueños y esperanzas. He escuchado hasta el cansancio a una multitud de almas jóvenes afirmar que devorarían al mundo entero. Podría bajarlos de las nubes y que enfrenten obligatoriamente la dura realidad, pero mis palabras no deben ser utilizadas en meros esclavos sin cadenas. Nada, ni siquiera el insípido café que estoy bebiendo, es digno de mi atención.
La mesera que atiende esta cafetería se me acerca con una molesta cordialidad. No me he molestado en mirarla a la cara, tampoco es necesario. Su voz aguda e irritante me recuerda a los insectos que chirrían en los prados, y me pregunta si está todo bien, si necesito algo más. Le respondo con un elegante gesto de mano, el guante de lino bien ajustado a mis dedos. Mi respuesta le ha molestado. Puedo ver de reojo que ha fruncido el ceño y ha cruzado los brazos, una actitud completamente esperable de alguien que cree merecer un poco de atención de alguien como yo.
-Un “buenos días” o un “gracias, muy amable” habría estado bien. ¿Es que acaso no tienes modales? -me pregunta, su molesta voz quebrantando la tranquilidad de la mañana.
Suelto un suspiro, pesado como lo es esta mesera. Dejo con suavidad y delicadeza la taza de café sobre el platillo blanco y de cerámica. Es increíble que mis labios hayan tocado este material tan poco refinado.
-¿Hay alguna razón por la que debería mostrarte cordialidad? Te dedicas a vender y servir café, ¿qué méritos has logrado como para merecer mi atención? ¿Siquiera alguien te recordará como algo más que solo la mesera de la cafetería? -le pregunto, mis ojos cerrados y mis piernas cruzadas-. Vete y no me molestes, ya has amargado lo suficiente el insípido café que me has servido. Está asqueroso.
Escucho un sollozo y la chica desaparece de mi lado.
Por fin un poco de tranquilidad.
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Hunter D. Alpha
Kurogami no Alpha
19-11-2024, 07:02 AM
Un momento de paz en un lugar diferente. Aunque he de decir que últimamente tenemos cierta mala racha con los lugares a los cuales tú sueles llegar, joven pirata. Lugares donde es un fastidio estar tan cerca del ojo público. Tan cerca de la marina y a su vez, tan cerca de tantas cosas. Tan cerca, que incluso sientes que algo muy especial está por ocurrir hoy. Por eso te muestras bastante sonriente y animado. Una combinación bastante agradable viniendo de lo que podríamos considerar una persona peligrosa. Claro, cuando es el momento de serlo. Hoy no es momento de ser ese ser bélico.
Bueno, al menos no por ahora.
Cabalgas, querido Alpha. Cabalgas sobre tu fiel y tranquila compañera plumífera. Sus pasos eran tranquilos pero distinguidos. El sonido que podía llegar a hacer los pasos de una súper ave era único. Para ti, eran como un deleite ya que te generaba cierto gusto escuchar sus pasos. Pero si nos fijamos un poco en la plumífera, podremos darnos cuenta que aún mantiene ese semblante orgulloso y siempre alerta. Que junto combinado a tus instintos, los hacen una dupla fantástica.
Una… dupla única.
Bueno, ya va siendo hora de buscar un poco de lo que te hace feliz a ti, joven pirata. Por supuesto me refiero a tu querido café. Ya tu petaca estaba vacía y era momento de disfrutar un poco y recargar tu reserva. Buscando y buscando, llegaste hasta una cafetería. No una muy diferente a cualquier otra, pero cumplía con su función. Con mucha tranquilidad bajas de la plumífera. Le indicas que te espere en el sitio y que monte guardia. Te dispusiste a entrar sin hacer mucho ruido y escándalo. Aunque lo único que se podría escuchar de ti son los sonidos generados por la madera de tus getas. Justo allí, viste una escena bastante única. Una dama de cabellos dorados y alta elegancia habla de manera un tanto cruel con la mesera. Tu Ladeas un poco la cabeza y, curioso ante tal situación. La mesera deja la escena con lágrimas en los ojos y tú, te quedas mirando a la rubia.
-Interesante…- Susurras para ti mismo. Era primera vez que veías algo como esto. Una manera genuinamente única de demostrar elegancia. Algo decía que deberías acercarte a ella. Tu instinto te hace sentir que ella tenía algo. Su aroma… ¿Qué es este olor, Alpha? No logras identificarlo. Ella tiene algo.
Ella… huele a peligro.
El sonido de tus getas vuelve a hacerse presente. Avanzas con tranquilidad. Llegas hasta una mesa que está justo enfrente de ella. Aún no querías invadir su espacio personal. Pero aun así, te quedas observando fijamente desde la mesa. Buscaste cruzar tu mirada con ella. De lograrlo, una genuina y amable sonrisa se dibujaba en tu rostro. – Me agrada. – Dijiste, sin más. Una simple y genuina declaración. Luego de aquello la misma mesera que hace un momento había sido ofendida vuelve hacia ti. - ¿Puede ponerme un café doble bien cargado, por favor? Y algún postre para acompañar. – Le sonríes a ella, que al parecer queda encantada con tu atractivo. Luego de que tu pedido es recibido, te tomas tu tiempo para llenar la mesa con tu mapa de East Blue y tus notas de navegación. Tenías cosas que gestionar y mucho en que pensar.
Pero la dama del frente, no te dejaba de intrigar.
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Katharina von Steinhell
von Steinhell
20-11-2024, 09:13 PM
Insípido, corriente, vulgar.
Alguno pensará que me estoy refiriendo a esta isla pordiosera y, si bien esta afirmación es completamente cierta, no me refiero a Loguetown. El café que me ha traído la mesera carece de gracia, escasea de sabor. Me da la impresión de que solo han juntado los granos de café, los han molido y la mezcla diluida en agua. Ningún tratamiento especial, ningún curado diferenciador. Por eso es que la gente pobre continúa en su miserable estado de pobreza, pues no reúnen las características esenciales de quien se distingue en esta sociedad: un estado intelectual ampliamente superior.
Levanto la mirada, mis ojos reflejando el hastío que invade mi interior. Descubro que un chico me mira como si fuera el animal exótico del zoológico. Le dedico una mirada fría y tajante, una mirada que penetraría hasta las más gruesas capas de acero. Y no es que lo haga por complacer al muchacho, sino porque una von Steinhell como yo jamás perdería un duelo de miradas, mucho menos con alguien aparentemente insignificante. Aun así, me arriesgaría a decir que las apariencias engañan. A diferencia de la mesera, llorona y considerablemente humilde, este chico rebosa… ambición. Puedo olerlo en él. ¿Y cómo no podría hacerlo? Una bestia reconoce a otra cuando la huele, cuando la ve.
Me pongo de pie, mis prendas siguiendo con coordinación grácil mis elegantes movimientos. Puede que lo hubiera perdido todo, que ya no viviese en un palacio ni tuviera sirvientes, pero quien nace en cuna de oro trae consigo un sello diferenciador único que lo distingue de la plebe. Me dispongo a abandonar este lugar cuando la mesera me interrumpe, sus ojos vomitando fuego y su lengua inquisidora acusándome de ladrona.
-¡Señorita, te estás yendo sin pagar el café! ¡Deja el dinero en el mostrador y vete! Ya no eres bienvenida aquí -me acusa, llamando innecesariamente la atención del público. Montar una escena así conmigo de protagonista… ¿Acaso no se da cuenta de que mi presencia ha costeado con creces el absurdo café que me ha servido?
-Soy influencer -le respondo, imitando el lenguaje vulgar de los jóvenes de hoy en día. La verdad es que no sé lo que significa, pero esta palabra mágica suele tener un efecto en la gente que atiende restaurantes y cafeterías-. No puedes cobrarme.
-¿Y a mí qué? ¡Paga o llamaré a la Marina! -me amenaza.
Debí haberlo imaginado: los pobres son inmunes a la magia.
-¿Cómo hace la locomotora? -le pregunto de inmediato. Otro conjuro verbal irremediablemente útil, incluso con los pobres.
-¿Ah? -me responde, intentando comprender el sentido de mis palabras.
Mientras la mesera piensa en lo que le acabo de decir, aprovecho la oportunidad y corro hacia la salida. Utilizar un vestido como este para un sprint es… incómodo, pero nada me detiene y en breves me encuentro en la salida. Escucho gritos a mi espalda, gritos que suplican mi detención, pero ya estoy lo suficientemente lejos como para ser atrapada.
O eso pensé.
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Hunter D. Alpha
Kurogami no Alpha
27-11-2024, 01:36 AM
(Última modificación: 09-12-2024, 07:56 AM por Hunter D. Alpha.)
Una increíble voluntad inquebrantable se topa ante ti, joven pirata. Una mirada digna de alguien destinado a lo más alto. Pero vamos, no más alto que tú. En tu cerebro se guarda profundamente el aroma de la rubia que tienes al frente. Sonríes como nunca. Algo dentro de tu crece y, la criatura dentro de ti, hace latir tu corazón. “No nos vendría mal un dedo más” pensaste. Pero claro, no cualquiera podría formar parte de la mano. Incluso si tu tenias la última palabra de quienes eran dignos y quieres no, el resto de los dedos podrían juzgarlo mal y poner todo a votación. Lo mejor que podrías hacer es proponerle algo interesante. Algo que incluso tú sabes que es algo sencillo.
Sobrevivir a ti, claro está.
Por otro lado, ella se levanta y se dispone a retirarse. Tú no temes a eso, porque sabes que puedes rastrearla. Aunque la escena frente a ti ha sido más que graciosa. Digna de una comedia sacada de un libro. Tú no puedes evitarlo y te quiebras en risas. -¡Zehahahahaha!- Claramente todos pueden escuchar como ríes. Y cuando la dama logra distraer a la camarera para lograr huir, te quiebras en risas mucho más. - ¡Zeeeehahahahahahahaha! – Era muy gracioso, la verdad. Tan gracioso, que te ha costado recobrar la compostura y con los ojos lagrimeando. Llamas a la camarera. – No es necesario llamar a la marina. – Le dices. – Yo pagaré por su café. Solo centrarse en hacer que mi pedido y el del resto de los comensales esté listo.
La mesera se queda perpleja contigo una vez más, y, hace caso a tus palabras. Tú aún te centras en lo tuyo. Pasa el rato, y te dispones a tomar tu café y comer el postre. Revisas tus mapas y tomas una que otra nota de navegación. - ¡Disculpe! También me gustaría que recargara mi petaca con café. Y si es posible, su mejor platillo de almuerzo para llevar. – Tu pedidos son atendidos sin chistar, joven Alpha. Terminas tus gestiones y, tu pedido está listo. Pagas por todo, incluyendo lo de la rubia y, sales por la puerta. La plumífera te espera pacientemente en un costado. Se encuentra comiendo unas cuantas fresas que se encontraban en tu cesta de recolección. - ¿Lista? – Le preguntas a Suzaku. Levantas tu mano y ella te coloca el pico para que te sujetes y ella te lleva hasta el asiento para que la montes. Respiras profundo, buscando rastrear a la rubia. - ¿Dónde estás? – Susurras para ti mismo. La plumífera comienza a cabalgar. Tú sigues olfateando con calma buscando así el mínimo rastro.
Pasado un rato, encuentras algo…
- Te tengo… - Logras dar con su olor, joven pirata. La plumífera comienza a aumentar la velocidad mientras tu tomas las riendas. Cruzas por un callejón y aprovechas la velocidad y un gran contenedor de basura para impulsarte y llegar hasta los techos de la ciudad. Allí sin pensarlo mucho. Sigues dando caza hasta llegar a un espacio abierto. Una plaza. Ella estaba allí. Tú te quedas mirando con total calma. Estabas al acecho. Disfrutando del momento.
Saciando… tu curiosidad.
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Katharina von Steinhell
von Steinhell
06-12-2024, 10:27 PM
Incluso una ciudad sucia y mundana como esta guarda cierto grado de belleza.
Mis ojos contemplan una fuente de agua, hecha de piedra caliza o mármol, que ocupa el centro de la plaza. Lamentablemente el agua está en mal estado, sucia y cubierta de hojas que indican el inminente paso al otoño. La silueta de un ángel se alza como un pilar en busca del cielo, y de la trompeta que sostiene con firmeza cae un sutil chorro de agua. El sonido es tranquilizador, aunque opacado por el vulgar ruido de la muchedumbre. ¿Quién les ha dado permiso para montar semejante mercado en las cercanías de la plaza? Quiero contemplar el arte que algún hombre medianamente hábil ha plasmado en la fuente, no me interesa comprar manzanas en oferta ni visitar las tiendas de artesanía.
Entonces, siento una presencia conocida, mas no familiar. Volteo la mirada y, entre dos grandes murallas, veo al chico que encontré en la cafetería. ¿Acaso me está siguiendo? Dudo que sea uno de los asesinos enviados por mi padre, generalmente huelen a sangre y muerte. Este muchacho huele a otra sustancia, huele a ambición. Frunzo el ceño y mis manos buscan irremediablemente una de las dagas que escondo bajo el vestido; debo estar preparada para contraatacar de ser necesario. Sin embargo, la presencia de soldados paseando por la plaza central hace que sea difícil atacar y defenderse sin llamar la atención. Ningún asesino ligeramente inteligente intentaría cometer un asesinato a plena luz del día, además no es el estilo de la Orden Carmesí.
Aunando el valor que tanto me caracteriza, me levanto del asiento y camino directo hacia el muchacho que va montado en una especie de avestruz. ¿Qué clase de fenómeno de circo es este? Me gustan los animales, pero usar un ave como montura es… extraño. Me plano frente a él y lo enfrento con la mirada.
-Espero que tengas una buena razón para estar siguiéndome. A nadie le gustan los acosadores, ni siquiera a las necesitadas que se acuestan con desconocidos a cambio de dinero -suelto sin medir mis palabras como de costumbre, denostando cierta acidez característica en mí-. ¿Me dirás lo que quieres? No tengo todo el tiempo.
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Hunter D. Alpha
Kurogami no Alpha
09-12-2024, 07:55 AM
Ladeas la cabeza al verla levantarse y venir en contra de ti. Ella desprende cierta aura de intimidación que te hace hormiguear el cuerpo. Por otro lado, algo no te cuadraba. No era exactamente ella, fijaste la mirada por un segundo al otro extremo del lugar y pudiste ver un pequeño destello oscuro ocultarse. Eso solo podía significar una cosa, alguien estaba detrás de esta rubia. Quizás uno. Quizás muchos. Eso no lo sabías.
Pero podría volver las cosas un poco más interesante.
Una sonrisa se dibuja en tus ojos joven pirata. Y, cuando se planta frente a ti, te bajas de la plumífera con lanza en mano. Aunque no estabas en guardia, simplemente tenías tu arma posando sobre tu hombro tranquilamente como si nada. – Es el castigo por ser una influencer ¿No lo crees? – Dices con total tranquilidad, recordando a ella aquella frasecita que había dicho con anterioridad. – Aunque no creo que tengas idea de lo que significa eso. - La plumífera se acerca a ti y te entrega una canasta con la comida que habías ordenado para llevar. Tú la tomas para luego extenderla a la chica. – Toma, come. – Se la entregas sin más. – Tienes gente siguiéndote. Justo del otro lado de la plaza. Así que yo comería y me llenaría de energía si fuera tú. – Tu mirada se torna de color rojo mientras observas en la dirección hacia donde viste al posible perseguidor de la dama. Una sonrisa sínica se hace presente en tu rostro al sentir como tu Haki de visión todo lo que estaba en esa dirección. Con ese simple gesto, haces saber a todos aquellos que estén de ese lado con intenciones hostiles contra ti y ella, que tú lo has notado.
Tú observas como un par de sobras que estaban ocultas se alejan a gran velocidad. Tres, para ser exactas.
-¿No eres alguien normal, verdad? – Dices mientras le miras como si nada. El momento tenso se había roto, y al parecer nadie ya estaba cerca de allí. – La verdad, me has parecido alguien interesante y por eso estoy aquí. Alguien que derrocha tanta voluntad, presencia y clase, no debería de por qué huir sin pagar sin alguna razón. Pero no soy quien para juzgar. Yo soy Alpha, el que algún día será la criatura más fuerte de todas. ¿Quién eres tú, señorita? ¿Qué tan importante eres que tienes perseguidores tras de ti?
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Katharina von Steinhell
von Steinhell
11-12-2024, 04:25 AM
¿Castigo por ser influencer…? Imposible, jamás leí sobre ningún efecto contraproducente en el poderoso hechizo que, por cierto, resultó completamente inútil contra la mesera. Puede que haga efecto en los hombres que van montados sobre avestruces gigantes, pero ¿de qué sirve un conjuro que es útil cuando él quiere? Pues sirve lo justo para que un desconocido me entregue una canasta con comida. Mis instintos primarios me advierten sobre el contenido, un montón de frutas y panecillos aparentemente recién horneados, que puede estar envenenado. Hay decenas, si es que no cientos, de asesinos enviados por mi padre y pueden adoptar cualquier forma, desde un inocente niño hasta un idiota montado sobre un bicho con plumas.
¿Qué debería hacer? ¿Aceptar la comida y exponerme a consumir un veneno potencialmente mortal, o mantenerme cauta y desconfiada frente a este desconocido? Mi mano dubitativa se aproxima con cautela a la canasta. Entonces, el muchacho dice que hay gente a mis espaldas, hombres persiguiéndome.
-¿Cómo lo sabes? -le pregunto sin tomar la canasta-. ¿Eres uno de ellos?
Mi mano derecha rápidamente busca el puñal escondido entre mis prendas, preparada para ejecutar un sigiloso y letal corte en la carótida. Sí, es cierto, está un poco alto y tendría que saltar bastante, pero nada que escape de mis capacidades físicas. Sin embargo, ¿por qué habría señalado la presencia de sus posibles compañeros en vez de tomar la oportunidad, distraerme y ejecutarme? Quizás mis ojos están viendo enemigos donde no los hay, puede que mis sentidos para reconocer el peligro se hayan deteriorado.
Desconoce mi nombre e identidad, pero afirma que soy anormal. Y entre sus afirmaciones, una que me llama la atención es que aclama convertirse en la criatura más fuerte de todas. Si fuera una mujer risueña, habría estallado en carcajadas escandalosas. No obstante, me limito a mirarle con incredulidad. No percibo atisbo de duda en él: lo dice muy en serio. Una sonrisa de satisfacción se dibuja involuntariamente en mi rostro; algo en mi interior vibra de emoción, algo en mi interior sabe que me he encontrado con alguien útil.
-La criatura más fuerte de todas, ¿eh? Ese es un título ambicioso, difícil de conseguir -comento, mis palabras cortantes como el puñal que sostengo aún en mi mano-. Mi nombre es Katharina von Steinhell, heredera de un trono inexistente, heredera de un reino caído. Antaño, hombres como tú se postraban de rodillas nada más verme. Alguna vez tuve dominio sobre la libertad, la vida y la muerte, pero hoy en día solo quedan recuerdos cada vez más lejanos. ¿Has oído hablar sobre los “Dragones Celestiales”? -le pregunto, penetrando a Alpha con la mirada. Me encanta hablar de mí misma, de lo superior que fui, del poder que alguna vez gocé-. Fui una de ellos, pero mi familia cayó en la desgracia y mi padre ha decidido asesinarme.
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Hunter D. Alpha
Kurogami no Alpha
16-12-2024, 12:57 AM
Bueno, no te sorprende que no sepa el cómo sientes el localizar personas. Después de todo, no todo el mundo sabe usar Haki y no cualquier persona está destinada a ser un manejador de este. – Digamos que conozco un método que tú no conoces. Si te entrenaras en ello, serías capaz de hacer cosas más allá de capacidades humanas normales. – Ella aún dudaba si tomar la canasta o no. Tú simplemente sacas algo de ella sin ver el contenido, y, le das un mordisco. Con suma tranquilidad, masticas y tragas. - ¿Qué tiene de inteligente dudar si la comida está envenenada o no? – Le preguntas con una ceja levantada. – Solo los idiotas caerían en trampa sin sentido. – Sin meditarlo mucho. Le colocas la canasta de comida en sus manos sin chistar. Acto seguido, le escuchas atentamente. Desde su nombre hasta su pequeña introducción. No pareces ni sorprendido ni disgustado. Simplemente escuchas con total tranquilidad como ella se llena de sí misma al hablar de… bueno, de sí misma.
Una curiosa mujer, la verdad.
-Es mejor hablar sentados, Katharina. – Le señalas unos bancos, el cual le invitas a tomar. Sin pensarlo mucho te sientas y te dispones a sacar tu petaca de café del kimono. Dándole un gran trago para calmar el antojo del líquido negro que tanto amas. – Lo mío es algo que requiere a los aliados adecuados y disfrutar del proceso. No creo que todo el mundo quiera caminar por un camino manchado de rojo. – Luego miras a la rubia. Tu mirada demostraba entendimiento. – En cuanto a ti, es difícil decir cosas. Una antigua habitante de la red line que lo ha perdido todo y… además tienes un padre dispuesto a darte caza por alguna extraña razón. – Ladeas la cabeza de un lado a otro, como niño pequeño. - ¿Te digo algo curioso? Si hubiera una diferencia alguna entre “Dragones celestiales” y los seres que habitamos en este mundo, les daría la importancia que se merecen. Igualmente al final, cuando morimos, todos vamos a un maldito hueco bajo la tierra.
Tu mirada cambia a una más seria y desafiante. Das otro trago a tu café. - Los nobles de la línea roja son peligrosos y conozco lo que representan. Pero no son algo que suelo prestarle atención. Incluso en este inmenso mar existen reyes que se ocultan detrás de sus reliquias y títulos inmerecidos. Mis objetivos son otros: Como luchar contra oponentes que puedan darme lo que busco. – Placer, al luchar. Tan simple como eso ¿Verdad, Alpha? – Por otro lado, no quiere decir que para ti sea el fin, Katharina. Lo veo en tus ojos. Deseas conquistar. Deseas venganza. Deseas ser libre de esas cadenas del pasado que te persiguen y darle fin a aquellos que te persiguen. Suena… una cruzada tan divertida y llena de enemigos magníficos. Tantos… posibles trofeos que tomar. – Un brillo muy infantil en tus ojos se muestra. – Tanto… que cazar. – Suspiras profundamente, no te quieres emocionar de más.
-Dime, Katharina. ¿Qué me dirías si te dijera que soy capaz de sacarte de tu situación actual? No más hambre y no más luchas sin sentido. Dinero, ropa, lo que quieras. Yo… El capitán pirata de la tripulación Hand Of Destiny, Hunter D. Alpha. Estaría dispuesto a ayudarte con lo tuyo. Con ciertas… condiciones.
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Katharina von Steinhell
von Steinhell
06-01-2025, 05:34 AM
(Última modificación: 10-01-2025, 07:24 PM por Katharina von Steinhell.)
Tiene un buen punto: solo un idiota caería en una trampa tan sencilla como comida envenenada, aunque también es cierto que cientos han sido los gobernantes e incautos que han acabado bajo tierra por tales artimañas. Mi “fanático” le da un mordisco a la manzana y frunzo el ceño. ¿Entonces no está envenenada? ¿O es inmune al veneno? En un mundo de locos, en un mundo donde un padre quiere asesinar a su propia hija, cualquier locura es posible. Por lo mismo, sigo sin aceptar la comida de Alpha; todavía no puedo confiar en él.
También soy reacia a su invitación sobre sentarnos a conversar. ¿Qué hablaría un plebeyo como él con alguien de mi estatus? Nuestras preocupaciones e intereses siempre han estado separados por una línea invisible, creada por nuestra propia especie. Sin embargo, sería injusto negar que Alpha irradia cierto grado de interés que no he reconocido en otros hombres.
Sin mediar palabra con él, camino con pasos desconfiados hasta un banco de madera y tomo asiento. Por alguna razón, estoy escuchando las palabras delirantes de un chico que todavía no ha visto lo cruel que es este mundo. Alega conocer a los Dragones Celestiales, a esos distantes y déspotas hombres que gobiernan este mundo desde lo más alto del Red Line. Figuran ser dioses, intentando controlar la vida y libertad de unos súbditos que viven una tediosa vida rutinaria. Alpha cree conocerlos, pero estoy convencida de que ha visto solo la punta del iceberg. No obstante, asegura estar desinteresado en quienes ocupan los tronos del mundo: planea entrar en los juegos de poder de manera bruta y sin cuidado. ¿Qué otro destino le espera a quien busca enfrentarse a las fuerzas descomunales que mueven este mundo? Ver cómo se desarrolla el futuro de este muchacho es una idea peligrosamente atractiva, pero no toleraré condiciones.
Mi compañía implica necesariamente enfrentarse a los peligros innatos relacionados con mi padre. Esto significa que, en cualquier momento, uno de mis compañeros de viaje puede morir. Si la determinación de Alpha es lo suficientemente grande como para aceptar estos peligros, entonces utilizaré su fuerza para mantenerme a salvo. Sin embargo…
-¿Por qué debería confiar en ti? Eres un completo desconocido. Te apareces, sueltas toda clase de locuras y me ofreces protección a cambio de… ¿Qué es lo que quieres? -le pregunto, mis ojos penetrándole hasta lo más profundo de su ser-. Escucha: me da igual tu relación con los Dragones Celestiales y con quien sea. Lo único que me importa es que seas lo suficientemente útil como para protegerme, y necesito comprobarlo con mis propios ojos -entonces me levanto de la banca, dejándole un papel junto a su mano-. ¿Sabes cómo he sobrevivido hasta ahora? Desconfiando de todo el mundo, sobre todo de los soñadores. Pero te daré una oportunidad: búscame al ocaso.
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Hunter D. Alpha
Kurogami no Alpha
07-01-2025, 11:12 PM
-Lo que pido no es nada del otro mundo. – Dices mientras das otro mordisco a la manzana. – Conviértete en mi hermana. – Su mirada era bastante autoritaria, penetrante y llena de desconfianza. Tú, por tu parte, te sigues mostrando tranquilo y sumamente despreocupado. Te llamaba loco y, aparentemente solo le interesaba que fueras útil para ella de alguna manera. Tú, por tu parte, estabas totalmente con la mente pensando en otras cosas. Menos importante. Solo, divagabas, mientras y te preguntabas lo mucho que te divertirás con los enemigos que vendrán a ti solo por tener a Katharina de tu lado. Una sonrisa se dibuja en tu rostro, mientras ella sigue hablando. Tú escuchas atentamente y recibes ese papel que ella te entrega en tu mano. Hechas un vistazo. ¿Una dirección? Curioso.
-Una curiosa manera de sobrevivir.- Guardas la dirección en tu kimono. – De acuerdo… te buscaré al ocaso, entonces. – No pienses mucho y sin pensarlo das un salto sobre tu plumífera. Aun te dejas la canasta con comida en el banco. Digamos que, no eres del tipo de personas que necesita comer todo el tiempo. Pero aún así, prefieres dejarle el canasto de comida a la rubia. Después de todo, probablemente ella tenga hambre y su orgullo no le permite aceptar la cuestión. La plumífera da media vuelta contigo encima y, ambos se retiran.
Mientras cabalgas muchas ideas te pasan por la cabeza. La gran mayoría de ideas era de cómo crear algún otro tipo de trampas para utilizar. Después de todo, atrapar a tus presas mientras cazas era algo que te gustaba mucho mientras luchabas. Pero, en este caso, Katharina no era tu presa. Era alguien que genuinamente te llamaba la atención. Alguien que por alguna extraña razón, deseabas que formará parte de tu familia. Pero… Ella tenía algo que quizás no debías corregir, pero sí deberías hacer entender.
Quizás, con el tiempo, lo entenderá. Pero por ahora, ya es el ocaso, joven pirata. Es momento de ir al lugar acordado. Justo ahora, te diriges hacia allá. Es momento de ver que tanto tramaba la rubia.
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