Alguien dijo una vez...
Iro
Luego os escribo que ahora no os puedo escribir.
[Común] [Entrenamiento] Ejercicio en las afueras de la Base
Kuro D. Zirko
Payaza D. Zirko
¿Saben cuál es el momento más feliz para una mujer? ¿Cuando recibe ropa nueva? ¿Cuando se compra un maquillaje caro? ¿Quizás cuando puede descansar o logra ser madre? ¿O tal vez cuando se siente realizada e independiente? Hay tantas respuestas posibles. Sin embargo, para Zirko, el momento más feliz llegó en una simple mañana, una mañana en la que la Marina hizo algo especial por ella. Algo tan pequeño, pero tan significativo, que iluminó su día por completo.

Aquella mañana, Zirko recibió un paquete desde la base de la Marina, un paquete que contenía algo que había anhelado profundamente. No solo le habían enviado dos uniformes nuevos para portar las insignias de la Marina con orgullo, sino también un regalo adicional, un juego de cinco calzones nuevos y relucientes. Aunque eran un tanto ajustados y reveladores, para Zirko, eran perfectos. Por fin sentiría algo de comodidad, un lujo que parecía simple, pero que para ella significaba tanto. Hubiera sido ideal recibir también algunos sostenes, pero no podía quejarse. La felicidad de ese momento la llevó a derramar lágrimas de alegría.

Sus compañeros, conscientes de su emoción, habían preparado un gran telón improvisado para que pudiera cambiarse. Era algo rudimentario, pero efectivo, un telón que cubría solo un lado, asegurándose de que nadie del pueblo ni de la base pudiera verla. Con un rápido vistazo al mar, para confirmar que no había barcos cerca, Zirko se sintió segura. Agachada tras el telón, se cambió con cuidado, saboreando la tranquilidad y la privacidad que ese gesto le brindaba.

Ya uniformada, Zirko se unió a sus compañeros, formándose con orgullo en la fila. Estaba radiante. Su imponente altura y ese ímpetu inconfundible la destacaban del resto. Con una sonrisa que no podía ocultar, esperó las instrucciones. Entonces, el instructor habló por megáfono, haciendo resonar su voz en toda la base, aquel día realizarían entrenamientos de combate en las diferentes áreas de la zona.

Para Zirko, el destino fue claro. La asignaron al exterior de la base, en una zona montañosa y rocosa, para evitar que su imponente fuerza pudiera causar algún daño en las instalaciones. Sin embargo, no le dijeron con quién entrenaría.

Ahora, se encontraba allí, tambaleándose ligeramente de adelante hacia atrás, esperando pacientemente. Sus pies aún estaban descalzos, ya que sus tacones rosados no eran adecuados para el nuevo uniforme, además, por la falta de sostén, su pecho se tambaleaba al son de sus movimientos, algo que era un poco incomodo, pero prefería ignorarlo por ahora. A pesar de todo, Zirko se sentía más en armonía con su nueva indumentaria, un uniforme que finalmente hacía justicia a sus funciones y su orgullo como miembro de la Marina.

Personaje
#1
Jin Mori
Wolf
Horas antes

El joven Jin se acababa de despertar después de una noche bastante larga, estuvo ayudando en algunos que haceres varios y estuvo cuidando a su pequeño gato por que se encontraba algo enfermo, por lo que no había dormido demasiado aquella mañana, por lo que cuando lo asaltaron sus compañeros indicándole que hoy había una serie de entrenamientos de practica, suspiró, cansado, pero lo acepto de forma rápido pues sabía que no se iba a poder librar de ningún tipo de forma. Iría a su habitación a empacar sus pertenencias en la mochila, sus nudilleras, el den den por si tenía que recibir alguna llamada y cambio de ropa por si acaso fuera necesario, también metería al gato en la mochila y le dejaría un agujero para que pudiera sacar la cabeza y mirar al exterior, así no me preocupaba de que se quedara solo en la habitación y fuera a liársela, ahora, solo le quedaba que le fueran a decir contra quien se tendría que enfrentar, cuando llegó con su superior, este dijo que se tenía que dirigir a un sitio especifico y que sabiendo lo mal que Jin se orientaba, un compañero lo dirigiría, aunque, cada vez que este preguntaba quien era la persona contra la que se iba a enfrentar, estos empezaban a reír, ¿Qué pasaba?, el pobre no llegaba a entenderlo, pero bueno, tampoco se iba a quejar. 

Presente

Jin temía llegar tarde a la pelea, por lo que se transformaría en su versión lobuna con su compañero encima sujetándole la bolsa de la que sobresalía el felino, avanzaba rápidamente por el sendero montañoso, sintiendo el crujir de las piedras bajo sus patas, el sol golpeaba con fuerza pero el viento que descendía era fresco, aliviándolo el calor y refrescando su rostro, cada paso que daba lo acercaba mas a su destino, aunque los arboles no le permitirán ver mas allá el trataba de sentirse seguro y tranquilo, hacía tiempo que no peleaba y la ultima vez que lo había fue en su antiguo hogar, tratando de proteger a sus hermanos menores, vaya desgracia. Seguiría su camino mirando al suelo, entonces su compañero le avisó: -ya hemos llegado al claro, puedes detenerte Jin. y eso hizo el lobo, el cual levantaría la vista. Frente a él, una figura descomunal dominaba el paisaje, proyectando una sombra que cubría gran parte del territorio, se trataba de su compañera, Zirko, la giganta que aproximadamente debía de medir entre 35 y 40 metros de altura, parecía balancearse de un lado a otro distraída, ¡Tenía un uniforme nuevo!.... aunque, ahora que se fijaba bien, parecía estar descalza, ¿acaso no tenía miedo de pillar algún tipo de hongo?, me des transformaría rápidamente mientras observaba como el otro chico de la marina se iba, riéndose de nuevo. El joven de pelo azul no pudo evitar alzar la vista, sus ojos violetas recorrieron la imponente figura de su compañera, parecía irradiar una mezcla de fuerza y alegría extraña, ya la había conocido antes así que sabía que se trataba de una persona bastante agradable. 

Mientras caminaba, abriría su mochila para dejar salir a su gato y colocarse las nudilleras, después de eso, se convertiría totalmente en lobo, recordando que la ultima vez que se vieron, nunca abandonó esa forma, por lo que era posible que en su forma humana, Zirko no fuera capaz de reconocerlo. 

Cogería aire para poder alzar la voz lo mas que podía: -ZIRKOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO Después de eso, se pondría a calentar un poco mientras el mensaje le llegaba a la giganta, dando algunos saltos y algunos golpes en el aire.

Personaje

[arma=NYS002-141-1]
Inu Inu no mi: Modelo lobo


Explicaciones y tecnicas
#2
Kuro D. Zirko
Payaza D. Zirko
Zirko, emocionada tras su primer entrenamiento, no podía dejar de jugar con los deditos de sus pies, moviéndolos uno por uno y balanceándose sobre ellos y sobre sus talones, hacia adelante y atrás. Observaba con entusiasmo su nueva pedicura y manicura, preguntándose si serían lo suficientemente elegantes para no desentonar. ¡No quería parecer una pobretona cualquiera! Estaba genuinamente alegre, una felicidad tan auténtica que parecía irradiar desde cada poro.

De repente, un grito inconfundible resonó desde abajo. Zirko se asomó curiosa y, para su sorpresa y alegría, vio a Mori-san. ¡Era él! No necesitó fingir emoción, su rostro se iluminó al instante al ver esa figura conocida, o mejor dicho, ese canino familiar frente a ella.

Con una reacción casi caricaturesca, Zirko dio un saltito en su lugar, abriendo ligeramente las piernas y adoptando una pose infantil pero llena de entusiasmo. Extendió una mano hacia adelante en un saludo alegre, ladeó la cabeza y exclamó - ¡Mori-san! ¡Qué sorpresa verlo aquí, senpai!

Sin embargo, al darse cuenta de que él estaba mucho más abajo y la diferencia de estaturas era evidente, comenzó a jugar con el movimiento de su brazo, primero bajándolo, luego extendiéndolo hacia el frente, como si estuviera decidiendo la mejor manera de que él pudiera alcanzar su mano, luego como que intentaba dar un abrazo y no funcionaba, asi que dio un paso y extendio los dedos en señal de amor y paz y con una sonrisa contagiosa cerro finalmente el saludo. Con una risita nerviosa, se llevó la mano tras la cabeza y, en un gesto exagerado, se dejó caer de bruces al suelo. Ahora estaba con las rodillas en el suelo y los pies separados, mirando a Mori-san con una mezcla de timidez y sorpresa.

[Imagen: __kasane_teto_and_kasane_teto_utau_and_2...c124d6.png]

¿Mori-san? No me diga que... ¿usted es mi contrincante hoy? - preguntó, con un tono que mezclaba susto y vergüenza, casi se veía como lloraba su alma por dentro. Llevó una mano a su boca, como tapandola y tratando de ocultar su nerviosismo bajo esos nudillos totalmente limpios y carentes de costras ni de dolor.

Es... es mi primera vez... por favor... sea gentil... nunca he dado un puñetazo antes, ni recibido uno - añadió con honestidad, golpeándose suavemente la cabeza con los nudillos. Luego, en un gesto lleno de torpeza adorable, ladeó la cabeza, sacó la lengua y le guiñó un ojo, dejando claro lo desastrosa que era en estos asuntos de combate.

Finalmente, con las manos sobre el pecho y un aire de determinación mezclada con inocencia, declaró - Por favor, guíeme, Mori-san. ¡Yo aprendo rápido!
#3
Jin Mori
Wolf
Los ojos violeta del rostro lobuno de Jin observaban atentamente a la gigante mientras que no podía evitar esbozar una sonrisa, en su forma lobuna (la cual, por cierto, a pesar de estar totalmente transformado le dejaba pelear a dos patas) tenía una voz mas grave y profunda de lo normal, como la de un depredador que le gustaba charlar con su presa, le daría una calada a su cigarro mientras se daría cuenta de una cosa: Quizá lo mejor para empezar no era estar en su forma transformada, tampoco quería lastimar a la giganta demasiado si era su primera vez peleando, además, como la contraría había rebajado su altura, no tenía necesidad de estar transformado para que le viera de mejor manera. Por lo que Zirko podría observar como Jin se pondría a dos patas y poco a poco su cuerpo empezaba a reducirse, el pelaje negro azabache iba desapareciendo y todas las facciones de su compañero, ósea Jin, acababan de tornarse humanoides, dejando ver a un chico bastante joven en términos de humano, aproximadamente recién adquirido la mayoría de edad con una piel fina y bastante poco tamaño, probablemente por debajo de la media pues medía 1,7m, lo que mas podría llamar la atención sería su cabello, corto y de tonos plateados mayoritaria mente, aunque bajo la luz del sol se podrían ver algunos destellos azul, que hacían un contraste interesante con sus ojos de color violeta que al des transformarse, adquirirían una forma normal frente a la forma afilada de los lobos. 

Una vez volvió a su forma humana, Jin daría otra calada a su cigarro y miraría con una sonrisa a su compañera. -No tienes que preocuparte, Zirko. Su voz resonó con calma y una mezcla de firmeza y amabilidad. -Esto es un entrenamiento, ¿no? no estamos aquí para hacernos daño, no es una pelea... es... una forma de aprender juntos, si. ¿Tienes alguna forma de pelear? ¿postura? ¿algún tipo de disciplina heredada?.

Dio unos pasos hacía adelante para que su compañera pudiera escucharlo con claridad pero sin invadir su espacio personal. Por su pasado en bandas callejeras, Mori ya tenía algo de experiencia en las peleas, y su especialidad era el combate cuerpo a cuerpo y se preguntaba si la giganta también pelearía de forma similar, daría otra calada a lo poco que quedaba de su cigarro y lo dejaría caer al suelo, aplastándolo con el zapato antes de volver a agarrarlo y meterlo en una bolsa, estaba feo contaminar. 

Es normal estar nerviosa en tu primer entrenamiento, continuó -Pero todos empezamos desde algún lado, ¿verdad?, no te conozco demasiado pero por lo que veo, tienes potencial, mira, yo me concentro en el ataque cuerpo a cuerpo, de hecho, haber conseguido poderes lobunos fue un milagro para mi jajaja, normalmente suelo utilizar técnicas de combate de un arte marcial conocido como el Kickboxing que combina patadas y puños, pero, conocí a un señor que me enseñó otra disciplina, la cual es bastante interesante, mira. 

Realizó un gesto amistoso con las manos, dándole la espalda a la giganta pues no quería realizarle el ataque a ella. Mori ajustó su postura con precisión, su pierna derecha ligeramente flexionada mientras concentraba su energía interna, Con un giro poderoso de sus caderas, Mori lanzó una patada alta, además, cuando el golpe alcanzó su clímax, se crearían una especie de ondas de choque que resonarían como el trueno de una tormenta, usando la energía cinética del movimiento, se daría la vuelta como mirar directamente a su compañera.

-Mira, no te pongas nerviosa, lo primero es respirar profundo, ¿si?, recuerda: No debes demostrar nada, ni a mi ni a nadie, cada uno tiene su forma de pelear y de ayudar a la gente, yo es cierto que tengo temperamento y puedo resultar algo intimidante pero, siempre trato de no hacer mas daño del necesario, jaja El humano pondría una mano en su pecho y la otra en su cabeza a forma de saludo militar, ladearía un poco la cabeza con una sonrisa.

-Pero también opino que la mejor forma de aprender es peleando, así que... ¡te permito empezar primero! tienes permiso para no contenerte, quiero saber de que masa estas hecha.

Explicaciones, Tecnicas y Akuma



Arma
#4
Henry
Tigre Rojo de la Marina
Personaje

Invasión

 
Era un nuevo día en el G-23 por ende era otro día para hacerse más fuerte. Hoy es el primer día posterior a mi ascenso en el que uso mi uniforme de suboficial, con aquellos dos parches dorados en los hombros de mi camisa. Salía al campo de entrenamiento donde un sargento estaba llevando el entrenamiento del día, usando tanto a soldados como a reclutas. Este había instruido a los demás encontrar a un compañero con el que entrenar, asignandoles una zona especial tanto dentro como fuera de la base. 
 
Aún no tenía ninguna misión asignando por ningún oficial, así que me tomaría mi tiempo analizando y examinando a la nueva generación del G-23, los reclutas. — Soldado, puede darme una lista de todos los reclutas? — este asintió y me dió dicha lista, saludándome de forma marcial mientras leía aquél registro. Parecía haber una buena cantidad de reclutas, pues aquello me ponía contento al saber que mi trabajo protegiendo la base estaba teniendo sus frutos.
 
Al ir bajando en la lista pude notar algo muy fuera de lo normal, se trataba de una... Gigante? Era aquella gigante que había notado de vez en cuando, pero ahora se encontraba entrenando en las afueras de la base. — ¿Se le dieron las ropas necesarias a la gigante... Zirko? — le pregunté al soldado ya que sabía lo difícil que era encontrar la ropa adecuada para una gigante.
 
 — ¡S-si señor! La recluta Zirko acaba de cambiarse de ropa, actualmente yace en las afueras entrenando con un compañero. — No pude evitar levantar una ceja ante aquella información, simplemente era difícil de creer que alguien aceptaría entrenar con una gigante. La fuerza de los gigantes era cosa de mucho cuidado y debía de supervisar su entrenamiento yo mismo y quién sabe, tal vez obtenga algo de diversión por mi cuenta.
 
Me dirigí a las afueras del G-23 donde podía ver algunos grupos de marines entrenar en parejas aunque al mirar hacia arriba los pude apreciar finalmente. Habían asignado a la gigante a entrenar en una pequeña colina donde no molestaría o dañaría la base, sabia decisión. Estando a menos de unos 30 metros de ellos noté como el joven con el que esta entrenaría daba una poderosa patada, cosa que dudaba poder hacer por mi mismo.
 
Al parecer se trataba de un grupo muy peculiar, pues ya estaba harto de mandar a volar a soldados común y corrientes. A unos 20 metros de los dos decidí anunciarme. — ¡Recluta Zirko y... (intentaba acordarme del nombre de su compañero de entrenamiento) recluta Jin! ¡Soy el suboficial Henry y he vendido personalmente a supervisar vuestro entrenamiento por el bienestar de la base! — 
 
Después de decir todo aquello no pude evitar sonreír y empezar a hacer rotaciones con diferentes articulaciones, calentando cada músculo de mi cuerpo. — ¡Más que eso, he considerado que yo seré vuestro rival en este entrenamiento, venid! — con mis guantes de cuero reforzado chocaba puño con puño en señal de hostilidad, esperando a una ofensiva de parte de algunos de los dos.
 
Off
Inventario
Resúmen
#5
Kuro D. Zirko
Payaza D. Zirko
Hay algo que no les he contado sobre Kullona, nuestra gigante favorita. Aunque es joven, tiene una fuerza descomunal y una ternura que parece sacada de un cuento de hadas, lo cierto es que también es… una maestra en la astucia y la manipulación. ¿Han visto alguna vez a alguien tan grande y tan amable hacer que la sientas pequeña con solo mirarla? Bueno, esa es Kullona, una mezcla de bondad, fuerza y una enorme dosis de travesura.

Pero, como verán, Kullona no es solo una fuerza de la naturaleza por fuera. En realidad, es un verdadero espectáculo cuando se trata de entrenar, o como ella lo llama, “hacer ejercicio a su manera”. Y no me malinterpreten, tiene un talento innato para muchas cosas, pero el combate cuerpo a cuerpo no es su fuerte. Para Zirko-chan nunca es solo un asunto serio cuando debe enfrentarse a otras personas, para ella es más una oportunidad para disfrutar y divertir a todos a su alrededor, mientras muestra cuán astuta puede llegar a ser.

Jin, quien se veía como un lobo feroz hasta hace poco, decidió demostrar sus habilidades antes de enfrentarse seriamente a ella. Con una patada espectacular, Jin esperaba mostrar y enseñar un par de cosas a Zirko. Sin embargo, Kullona no estaba para nada impresionada. Si algo había aprendido de su experiencia como gigante, era que la mejor pelea no siempre es la más complicada. Y cuando veía que alguien se lanzaba al combate con tanta determinación, solo podía pensar en una cosa ¿Por qué complicarse la vida?

Así que cuando Jin lanzó su patada al aire, Kullona, sin perder la calma, se preparó para el choque. Mientras Jin esperaba que la patada no conectara con nada, Kullona levantó su palma con tal determinación que no le dio ni tiempo a pensarlo. ¡Pum! El impacto de la patada contra su mano fue tan potente que resonó como un gran aplauso. Pero lo mejor estaba por venir.

Con la otra mano, que parecía moverse a la velocidad de un caracol, Kullona la acercó por detrás de Jin al mismo tiempo que el daba su intrépida demostración. En un movimiento tan preciso como impredecible, lo agarró con facilidad y, sin darle oportunidad para reaccionar, lo levantó del suelo como si fuera una muñeca de trapo - ¡Ara ara ara a volaaaaar! - gritó Kullona, mientras, con una sonrisa de oreja a oreja, lanzaba a Jin al aire. Más de 80 metros por encima de todos, Jin seria disparado hacia el cielo como un cohete.

Pero, por supuesto, la diversión no terminaba ahí. Un tercero, alguien que había estado observando desde lejos, decidió intervenir en el entrenamiento. Tal vez pensó que el combate estaba descontrolado, o tal vez solo quería detener el espectáculo. Sin embargo, Kullona no se inmutó. Miró al recién llegado, levantó un dedo índice y, con una sonrisa traviesa, dijo - Deme un momento... debo atraparlo - Y mientras Jin aún ascendía en el aire, Kullona seguía sonriendo, sabiendo que ya todo había sido planeado a la perfección.

Cita:Lanzamiento: 50/2 + 19 + 37,5 = 81,5 metros aproximado

Porque, aunque muchos pensaran que el combate había sido una especie de accidente, para Zirko todo era parte de su estilo, la mezcla perfecta de bondad, astucia y pura diversión. A fin de cuentas, para ella, pelear no se trataba de demostrar quién era el más fuerte, sino de disfrutar cada momento y, de paso, hacer volar a su compañero cuando tuviera la oportunidad. Y es que, como todos sabemos, con Kullona D. Zirko, la verdadera batalla es intentar mantener el equilibrio entre lo que parece una mosquita muerta y el poder de una gigante que puede lanzar a cualquiera por los aires.

Sea cuál sea la situación final, Zirko cambiaría el color de toda la cabellera y pelos de Jin a un color Rosado muy intenso, todo esto gracias a los poderes de su fruta del diablo.

off
#6
Jin Mori
Wolf
Jin Estaba tan concentrado en enseñar a su compañera algo de artes marciales, que todo pasó demasiado rápido para el, quiero decir, obviamente zirko no era demasiado rápida, pero para alguien que no se esperaba lo que pudiera pasar, había sido una situación catastrófica, Jin mori volaba por los aires como si un cañón lo hubiera disparado. EL viento azotaba su rostro mientras veía cómo el suelo se alejaba rápidamente. Su corazón latía con fuerza y un gruñido lobuno producido por puro instinto se escapó por su garganta. -¡¿Q-QUÉ DEMONIOS ACABA DE PASAAAAAAR?! Gritó, mientras trataba de procesar la situación de la manera mas lógica de actuar, ¿por que coño, zirko había hecho eso? era muy peligroso, ¿acaso buscaba su muerte?. el cuerpo de Jin reaccionó por reflejo, extendiendo brazos y piernas en busca de algún punto de apoyo, pero no había nada, la sensación de vacío era abrumadora, y aunque su experiencia de combate le daba una confianza solida. ¡ESTO NO ERA UN COMBATE!.

-¡M-ME VOY A MATAR, POR LO MENOS!!! gritaría mientras sus ojos se encerraban por la velocidad del aire que provocaba la caída, se esforzó por controlar su respiración, dejando que sus sentidos aumentados por la Zoan del lobo intentaran encontrar una solución. las palabras de su primer maestro resonaron en su cabeza: -Mantén la calma, Mori. Incluso cuando todo parezca perdido.

Pero la calma no venía fácil cuando estabas siendo disparado como una estrella fugaz en dirección de las nubes, la única idea que tenía era tratar de seguir con una ofensiva. en medio del aire, mi cuerpo volvió a cambiar hasta adoptar la forma de aquel lobo gigante de 3,4 metros de grande mientras daba vueltas, al ahora haber mas densidad, conseguiría estabilizar su cuerpo en el aire acabando por lo menos recto. -¡Esto es ridículo! ¡Ni siquiera es un entrenamiento real!- murmuró para sí mismo, aunque sabía que quejarse no lo ayudaría en nada. EL vértigo amenazaba con apoderarse de él, pero un pensamiento cruzó su mente mientras se giraba ligeramente en el aire para calcular su caída, lo primero: -Si muero... espero que mis hermanos sepan que los quiero... y si vivo. ¡TENDRE MUCHAS PALABRAS CON ESA GIGANTA!.


Obviamente en ninguno momento vio a Henry.
#7
Henry
Tigre Rojo de la Marina
Era impresionante lo rápido que las cosas se podrían salir de control y volverse un caos mayor de lo esperado. Aquella "payasa" gigante aparentaba ser tan inocente como lo era de alta, aunque no pareció pensarselo dos veces antes de tomar y lanzar a su compañero por los aires.
 
 — ¡Hey tú, payasa, con quién crees qu...! — no le bastó el tiempo a Henry de decir lo que pensaba de aquella conducta, cuando la payasa agarró a su compañero, un tal Jin y lo lanzó por los cielos como si de un grano de arroz se tratara. — ¡¿Pero que se creen que es esto?! — El suboficial Henry corrió a toda velocidad a lo que sería el punto de caída del recluta, aunque desde lejos este podía predecir qué no llegaría a tiempo.
 
Todo aquello era una caos para Henry, pues no solo había visto morir a dos reclutas previamente a manos de un asesino, si no que ahora vería a otro morir por culpa de la negligencia del G-23? Era algo inconcebible, casi imposible de imaginar. — ¡¡¡Zirko, agárralo en el aire!!! — lo único que podía hacer el suboficial era pedirle a la misma gigante el capturar a su compañero en el aire.
 
La situación era mucho más compleja de lo que parecía, pues muchos de los qie observaban eran reclutas sin la menor idea. El suboficial Henry no solo estaba preocupado por la salud de aquél recluta, si no que también por las represalias de la muerte de este. En caso de que el recluta Jin muera de aquella forma habrían represalias para el que lo mató directa o indirectamente, siendo la recluta Zirko en este caso la responsable.
 
Pero había un detalle que se escapaba a primera y era que la responsabilidad sobre la salud de los reclutas en los entrenamientos no recaía en ellos, si no que en el supervisor del momento, osea el suboficial Henry. Este corría hacia donde caería el recluta, pensando en si debería usar sus poderes para capturar al recluta en el aire o esperar a por la payasa. 

Off
#8
Kuro D. Zirko
Payaza D. Zirko
Zirko estaba preocupada. No quería matar a su compañero, pero sabía bien que los humanos no solían sobrevivir caídas desde semejante altura. Afortunadamente, tenía un plan en mente. Algo sencillo que había aprendido durante su tiempo en el circo. Tal vez no era la guerrera más honesta ni la persona mejor entrenada, pero sí era alguien que sabía cómo manejarse en situaciones de alta presión.

Su estrategia era simple, primero, asustar al oponente, listo, luego, incomodarlo, sacarlo de su zona de confort, y finalmente, amenazarlo, dejando claro que no estaba jugando. Aunque nunca había peleado realmente, había aprendido a defenderse. Casi de forma instintiva, entendía dónde moverse, cómo posicionarse y qué hacer para atrapar a Jin, sus años de circo le enseñaron a hacer esta clase de malabares. Sin embargo, usar las manos no era una opción. Si lo atrapaba así, necesitaría ambas, y eso la dejaría vulnerable. Además, sus manos podían ser demasiado duras para amortiguar la caída, y, por otro lado, había un factor psicológico que no debía ignorar.

Zirko sonrió para sí misma mientras se desabotonaba la camisa, dejando su escote al descubierto sin un ápice de pudor. Era una jugada arriesgada, pero sabía que podía ser decisiva. Sin embargo, su enfoque fue interrumpido de golpe cuando escuchó la voz de un superior que, para su sorpresa, se encontraba peligrosamente cerca.

¡¿Eh?! ¡Cuidado! ¡Salga de ahí! - gritó desesperada, dándose cuenta de que el hombre estaba justo detrás de ella. Su presencia la hizo perder momentáneamente el equilibrio, pero Zirko no tenía tiempo para distraerse. Calculó rápidamente su movimiento y dio un pequeño brinco, asegurándose de no caer sobre ninguno de los presentes.

Con un movimiento ágil y poco ortodoxo, atrapó a Jin entre sus pechos, asegurándolo con fuerza con uno de sus brazos para inmovilizarlo. La caída fue otro cuento, Zirko aterrizó de espaldas, deslizándose varios metros por el suelo, pero logró mantener su agarre. Cerró un ojo por el dolor, pero no dejó que eso la detuviera.

[Imagen: __admiral_kongou_and_haruna_kantai_colle...129253.jpg]

Con su mano libre, apuntó con un dedo a la cabeza de Jin, como si fuese a golpearle con este al impulsarse con su pulgar, un vulgar “coleto” o golpe de dedo medio. Su respiración era agitada, y jadeaba por el esfuerzo repentino, pero no dejó que el cansancio le impidiera hablar.

Ríndase... por favor… ah… ah… - dijo entre jadeos, intentando recuperar el aliento mientras seguía sujetando a su compañero en aquel agarre poco convencional. Algo que tal vez olvido en el momento, es que, tanto por la falta de sujetador como la distracción momentánea, Zirko se olvido completamente que a los ojos de Jin, su marca que tenia entre los pechos, aquel tatuaje maldito de los Dragones Celestiales, podría verla posiblemente, si prestaba atención justo en medio de su pecho al momento de la caida.

OFF
#9
Jin Mori
Wolf
Jin apenas tuvo tiempo en la caída como para procesar lo que estaba ocurriendo, un momento estaba cayendo desde los cielos, gritando en su mente estrategias sobre como sobrevivir al suceso y al siguiente... había parado, se había llevado un buen golpe pero la caída había Terminado. -¿Uh?, ¿Dónde estoy? estoy... ¿muerto? pensaría el pobre marine en su cabeza, la sensación de haber sido atrapado fue inesperada, amortiguada, y para su total confusión... demasiado suave. Al abrir los ojos, se encontró en una situación que no habría anticipado ni en sus peores pesadillas ni en sus más absurdos sueños, Ahí estaba él, atrapado entre los brazos (y el escote) de Zirko.

El rostro de Jin, que era lobuno, pasó de un negro azabache a un rojo intenso en cuestión de segundos, su mente intentó encontrar palabras, pero su boca solo logró soltar un balbuceo incoherente: -¿¡QUE DEMONIOS ES ESTO?! ¿¡POR QUE?!... ¿COMO? TÚ. Trató de moverse, pero Zirko lo mantenía firmemente asegurado, y cualquier intento de escape solo empeoraría la situación, si no fuera por que Jin no estaba atraído hacía las chicas, sería una situación de lo mas incomoda. Jin aparató la mirada, luchando por evitar cualquier contacto visual que pudiera realizarse en aquel lugar en el que había acabado de forma accidental, suspiraría. Sin embargo, toda esa sensación se transformó en un rápido escalofrió al notar algo en medio de todo ese caos: Un tatuaje peculiar estaba ubicado entre los pechos de Zirko, su mirada, a pesar de sus intentos de no mirar, no pudo evitar fijarse a ese símbolo que le parecía de lo mas profundamente inquietante. No era cualquier marca; era algo... peligroso, lo había visto antes en muy pocas situaciones, algo que cargaba un peso... extraño. 

-No puede ser... ese símbolo... necesito mi cigarro. Antes de que pudiera acabar su pensamiento, Zirko se encontraba jadeando, ¿tan cansada estaba?, Jin la miró, todavía entre una mezcla de shock, vergüenza y una extraña sospecha que poco a poco iba aumentando, tratando de liberarse se daría cuenta de la presencia de otro chico que diría que mas o menos era de su edad, lo miraría fijamente con cara de pena lobuna.

-Oye tu, ayúdame a salir de aquí por favor, ¡que esto no es forma de entrenar! y no, Zirko, no voy a rendirme por esto, ¡Loca! y a pesar de luchar por soltarse de ese agarre, no podía quitarse esa marca de la cabeza y lo que significaba, aunque la situación no le permitiera pensar con claridad, ¿por que alguien como ella tendría eso?.

Inu inu no mi: Modelo lobo

Técnicas,, gasto y stats finales
#10


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