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Alistair
Mochuelo
20-11-2024, 08:51 PM
(Última modificación: 20-11-2024, 08:53 PM por Alistair.)
El maravilloso astro arde con fuerza en la coronilla del cielo, llenando de luz tan cálida como gentil el lugar que pronto les recibirá con los brazos abiertos. El calor es fácilmente palpable, pero aquella ciudad donde todo comienza y acaba siempre conseguía estar en ese punto preciso en el que no conseguía convertirse en sofocante ni carecer lo suficiente para dar paso a cualquier deje de frío. Quizá era el recibimiento de sus habitantes, sonrientes a una buena mayoría de visitantes por su calidad turística, o podía ser simplemente por la reputación del lugar; había algo especial en el lugar donde muchos aventureros habían dado su primer paso a un mundo mas allá de lo que podían imaginar.
Pero bueno, centrémonos en lo mas importante que ocurrirá el día de hoy: La historia de su encuentro, y una informativa lección sobre el mundo de la cibernética y todo el progreso que la ciencia moderna había empezado a destapar. Un campo sumamente interesante, lleno de posibilidades para quien estuviera detrás de sus prósperos secretos. Fuese que estuviesen allí porque un pensamiento vagabundo de curiosidad les invadiera la cabeza, por expandir la enriquecida llanura de su conocimiento o incluso una intención mas siniestra, todo lo que necesitaban saber era su próximo destino: Un pequeño -pero muy acreditado- taller en uno de los distritos mas favorecidos de Loguetown.
Calles de piedra finamente tallada en cada uno de sus componentes al mas mínimo detalle, edificios fabricados en base a las mejores ideas que el dinero de la ciudadanía podía costearse, ni una muestra de suciedad o desorden a la vista, e incluso el pequeño detalle de algunas muestras tecnológicas sirviendo para ayudar a los negocios en el área; un regalo especial del mecanicista, algo de lo que podrían enterarse si van preguntando a los empleados de los locales que se encuentren por su paso. O no, realmente es un detalle poco más que irrelevante a su propósito.
Y sí. "Mecanicista", no "mecánico". Mi consejo es: Haber hecho la tarea antes de ir a clase, que no hay nada más que enoje al hombre como escuchar que le llamen mecánico por la cara. Se lo toma muy en serio, algún problema de su pasado seguramente. Eso, a diferencia del dato anterior, sí que es importante si quieren ser parte de y permanecer en la lección de hoy.
Partiendo desde el barrio pudiente anteriormente descrito, la caminata hasta el mencionado taller sería de tan solo unos cuantos minutos. Lo primero que les recibirá tan pronto decidan dirigirse al lugar, por si quisieran hacer alguna otra cosa de antemano, será la vereda que lleva hasta el lugar en cuestión: Un taller protegido por una verja de exquisita fabricación con metal de un negro artificial rodeando la zona verde que, a su vez, rodea el taller. La zona verde, así como la verja, parecen excelentemente cuidados a un punto casi obsesivo; pueden buscar una mancha perdida cuanto quieran, pero no van a encontrar una sola muestra.
En la zona verde, que podrán ver sin necesidad de entrar por la visibilidad a través de la división entre el interior y el exterior de la propiedad, hay varias personas que parecen estar en lo suyo, pero todos realizando tareas con relación al lugar: Creando maravillas de la ingeniería que, con mucha dedicación y una pizca de suerte, serán mucho mejores que un dispensador de chicle automático. Todos se ven muy majos, y seguramente les dedicarán unos segundos de su tiempo para saludarles a la distancia y luego volver a lo suyo, aunque habrá uno que otro que seguramente les dedique una que otra mirada de recelo. Como toda buena familia, siempre tendrá algún introvertido que le desagradarán las visitas solo por ser eso: Visitas. ¡Pueden acercarse a ellos si lo prefieren! No muerden, aunque no diré lo mismo de sus experimentos. Y tienen para elegir: A ojo, pueden contar poco menos de 20 personas en las premisas.
Pueden entrar sin problema ni permiso de nadie con tan solo pasar a través de la porción abierta en la verja, y cuando lo hagan, conseguirán avistar el taller a la distancia: Un lugar sorprendentemente modesto tanto en apariencia como en tamaño en comparación con lo que le rodea, la clase de lugar que como mucho tendría en su nómina a dos o tres trabajadores -incluyendo al dueño-. Eso si, está impoluto como todo lo demás; casi evoca la necesidad de pensar cómo narices pueden mantener todo tan limpio, dar lecciones a los alumnos y realizar sus propias tareas de ingeniería, todo a la vez en un cronograma diario.
Adelante y sin miedo, perseguidores del conocimiento!
Notillas off
Buenas, buenas! Bienvenidos sean al inicio de su aventura T2!
De entrada, empezarán en Loguetown pero tienen total libertad de elección en cuanto a dónde están y cómo es que llegan hasta el taller. Pueden hacer lo que les apetezca por el pueblo, darse una vuelta, hablar con la gente por ahí, sin restricciones! Lo único importante es que, para el final del post, ya se encuentren en las premisas del taller, y ya me encargaré yo de lo que siga! Pueden narrar interacciones con cualquier NPC fuera del taller si les apetece, o dejármelo a mí para la siguiente ronda, pero los NPCs que están dentro de terreno que comprende el taller si los reservaré para uso de Narri exclusivamente.
Sobre las formalidades! Les dejo sin fecha para que coloquen la que ustedes prefieran en su próximo post (entiendo que es en torno al 31 de Verano, pero para dejar mas libertad en cuanto a eso, preferiría que lo pusieran ustedes por si necesitan hacer un cambio de último minuto. No sobra tener la posibilidad de un edit rápido para evitar contradicciones de fecha). Además! Como se trata de una T2, les pediré que coloquen su código de personaje, además de inventario que traigan con ustedes y Virtudes/Defectos relevantes para la aventura. Por la naturaleza de la narración, dudo muchísimo que llegue a existir bélico en cualquiera de sus formas, pero para que esto no se convierta en un Point And Click de los que aburre a los 20 minutos, sí habrá cosillas en los que sus stats puedan ser relevantes, además de algunos dadillos con un método diferente y menos azaroso (ya les contaré mas en la marcha!).
Ya para acabar! Una petición personal: Les agradecería dejarme un pequeño resumen al final del post, tal que pueda revisar rápidamente durante mis rondas para asegurarme de que no confundo las intenciones de cada uno. No significa que pasaré de los posts, y de hecho el contenido principal de cada uno será mucho mas relevante que su resumen; ante la duda y discrepancia, me fiaré del post principal. De todas formas, es solo una petición personal y pueden dejarla de lado completamente si les parece mas cómodo!
Y nada más, a disfrutar que el rol es para pasarla bien y dejar estrés atrás!
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Marvolath
-
21-11-2024, 11:54 PM
(Última modificación: 21-11-2024, 11:58 PM por Marvolath.
Razón: Agregar VyD
)
Nota
Estoy a la espera de la revisión de mi estilo, por lo que ahora mismo no tengo atributos. Si te parece bien, a modo de referencia, pondré los que espero ponerme si me aceptan el estilo, y actualizaré con (personaje) una vez esté.
Nv 10 | FUE 10 | RES 60 | DES 5 | AGI 65 | PUN 5 | REF 60 | VOL 55
Inventario: 12/17
Arma cuerpo a cuerpo T3 + Escudo T3. Tengo ticket para arma T4, pero estoy a la espera del estilo.
Chaqueta con bolsillos T2 (mañana/pasado será armadura T4, pero dudo que haga falta XD)
Mochila T1
Dial de calor (T2) Dial de impacto (T3)
Den Den Mushi pequeño y DDM Blanco
Hilo de sutura T1, Antídoto T1, Ungüento T1
Granada de humo x2
Virtudes relevantes: Erudito (centrado en sus estudios, medicina e inventor), Iron heart, Sentidos aumentados (vista)
Defectos relevantes: Irritante (habla muy neutral e impostada, ocultando emociones), Piadoso (no sé, pero es de los sociales XD)
El regreso de su fugaz viaje a las aguas del reino de Dawn había sido... complicado. El ambiente entre el médico y el resto de la tripulación era tenso, cargado por la diferencia de opiniones hacia el final de su aventura. Se habían estado evitando, lo que habría sido especialmente difícil si no llevasen un segundo navío que le daba cierto espacio e intimidad. Al llegar a puerto en Loguetown se despidió brevemente, adentrándose en las concurridas avenidas en busca de calles más tranquilas donde pudiera descansar del mundo. Y lo encontró.
Una calle pulcramente ordenada, limpia, simétrica, recogida, perfecta, con un silencio interrumpido sólo por voces diligentes que no desperdiciaban el tiempo con banalidades y empleaban el tono exacto. Aquel cambio fue un bálsamo para su mente, una manta caliente en una noche fría. Cerró los ojos y respiró profundamente, aliviado, dejando que aquella paz entrara en él. Una apremiante curiosidad, súbita como el hambre cuando recuerdas que no has comido en todo el día, le empujó hacia lo que parecía ser el epicentro de aquella calle: un taller.
La elaborada verja, el cuidado jardín, el coordinado trabajo en las ordenadas mesas,... sintió una ligera presión en el pecho. ¿Infarto? Demasiado leve. Manifestación somática por activación del sistema nervioso autónomo. ¿Una emoción? Parece positiva. Se adentró en el jardín, caminando entre las mesas, estudiando su trabajo. Reconoció lo que estaban haciendo, aunque tenían una complejidad que estaba por encima de su nivel. Prótesis e implantes. La fusión de la medicina y tecnología. Sonrió, tan fugazmente que no podrías estar seguro de si realmente sucedió.
Uno de los ingenieros parecía estar trabajando en una pieza especialmente pequeña, con una minuciosidad y concentración dignas de elogio. Se quedó mirando su trabajo, olvidándose por completo de los modales y del resto del mundo. Esto era lo que llevaba años buscando, y no lo dejaría escapar.
Resumen
Tras un viaje complicado con su tripulación, Marvolath callejea en Loguetown buscando algo de tranquilidad. Por casualidad llega a una calle y un taller que no puede definir sino como una providencia.
Las prótesis e implantes avanzadas que fabricaban en aquel lugar le parecían obras maestras, y no pudo evitar quedarse observando.
Honorable
145 Reputación
Perfil
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Jack Silver
-
23-11-2024, 04:21 PM
Personaje
Estadísticas de Jack Silver:
30 FUE | 5 RES | 5 DES | 0 PUN | 30 AGI | 30 REF | 15 VOL | 0 CA
Vitalidad: 305
Energía: 220
Haki: 95
Nivel: 4
Información Adicional
Virtudes relevantes: Belleza, Carisma, Intimidante y Líder Nato
Defectos relevantes: Amputación de Brazo y Pierna, Bocazas, Héroe y Tuerto
Loguetown
Día 31, Verano del año 724
El calor del verano envolvía Loguetown con una calidez más agradable que agobiante, aunque a Jack la temperatura era lo que menos le preocupaba. Llevaba ya varios días instalándose en la rutina del cuartel del G-31, y aunque agradecía el entrenamiento y el ambiente disciplinado, las paredes de la base comenzaban a sentirse algo claustrofóbicas. Necesitaba un cambio de aires, algo que mantuviera su mente ocupada fuera de las filas de la Marina, al menos por un rato.
Por pura casualidad, mientras caminaba por las calles más ordenadas de la ciudad, se topó con un pequeño letrero que anunciaba un taller de ingeniería. Había oído hablar de los prodigios mecánicos que algunos inventores podían crear, y no pudo evitar que su interés despertara. La posibilidad de aprender algo útil para mejorar su prótesis era tentadora, pero lo que realmente lo motivó fue la simple curiosidad: siempre había admirado el ingenio humano, esa capacidad para transformar ideas en soluciones tangibles.
El barrio que rodeaba el taller era impecable, casi artificial en su perfección. Las calles de piedra pulida reflejaban la luz del sol, y los negocios cercanos lucían con una elegancia que contrastaba con el bullicio de otras zonas de Loguetown. Silver avanzó con paso firme, luciendo su gorra con orgullo. Y mientras caminaba, la prótesis que llevaba como pierna izquierda llamaba la atención de algunas miradas furtivas que se dirigían hacia él, pero las ignoró con actitud despreocupada.
Al llegar a la verja negra que rodeaba el taller, se detuvo un momento para observar el lugar. El jardín que lo rodeaba estaba impecable, y desde allí pudo ver a varias personas trabajando en mesas llenas de herramientas y piezas mecánicas. Todo tenía un aire de precisión casi obsesiva, algo que no hizo sino incrementar su interés. Aunque su estilo de vida o su día a día solía ser más caótico, sabía reconocer el valor del orden cuando lo veía.
Entró al jardín, pasando entre las mesas con una curiosidad cada vez más evidente. Observó a los ingenieros trabajar, intentando descifrar qué era lo que construían. Muchas de las piezas le resultaban completamente desconocidas, aunque la complejidad de las prótesis llamó su atención de inmediato. " Quizá hasta podrían darme ideas para mejorar esto," pensó mientras daba un ligero golpecito a la prótesis metálica con los nudillos.
No tardó en notar a alguien más que parecía igual de interesado en lo que ocurría allí. Era un hombre muy pequeño, vestido con una elegancia sencilla, pero su mirada estaba clavada en una de las mesas, donde un ingeniero trabajaba en una pieza diminuta con una concentración envidiable. Silver sonrió al ver la intensidad del pequeño observador, y no pudo evitar comentar en voz baja, aunque con el suficiente tono para que lo escuchara:
— ¿Están haciendo algo interesante ahí?
No sabía si el hombre respondería o lo ignoraría, pero en cualquier caso, la idea de aprender algo nuevo o simplemente conversar con alguien que pudiese compartir su interés por la ingeniería ya hacía que valiera la pena haber salido esa mañana.
Resumen
Jack llega al barrio pudiente de Loguetown tras escuchar rumores sobre un taller de prótesis e ingeniería avanzada. Fascinado por el lugar y la calidad del trabajo que observa, se adentra en el taller, donde se encuentra con Marvolath, quien también parece estar impresionado con el lugar.
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Alistair
Mochuelo
25-11-2024, 09:11 AM
El taller del Mecanicista les da la bienvenida a sus aposentos, no con fanfarreas o siquiera un saludo cordial, sino con la mejor recompensa a la que un inventor puede aspirar: El ruido ambiental del trabajo duro, del esfuerzo que manos cubiertas de aceite han puesto en sus retoños mecánicos, y sobre todo, del progreso en su mas pura esencia.
Algunos, como se mencionó antes, se giran brevemente en la dirección de ambos con la intención de dedicarles un fugaz ademán de saludo, unos más expresivos que otros, pero todos con la misma intención de dejar claro que reconocen su presencia, y no les molesta en lo absoluto tener a nuevas personas por el lugar. Casi parecen gestos mecánicos provenientes de entidades igualmente mecánicas, ensayados por cuán similares son uno del otro excluyendo esas diminutas variaciones que solo los ojos más perceptivos conseguirán atrapar a vuelo de pájaro, pero no hay duda que quienes invierten su tiempo allí son carne y hueso. El hombre que dirige el lugar no tiene tal desorden mental como para hacer un jardín compuesto completamente de máquinas haciendo mas máquinas, por mucho que pudiera cuadrar en el contexto.
Eso sí, por los rumores que carga el viento y se dispersan por la ciudad, saben que un logro así está perfectamente dentro de las capacidades del mencionado ingeniero. Es, después de todo, un hombre bastante capaz y quien se encargará de darles la lección hoy. Pero no nos adelantemos a los hechos, que siempre pueden llegar desvíos y descontentos en el camino.
El ingeniero que Marvolath se queda viendo atentamente les dedica el mismo ademán de bienvenida realizado por los demás, pero siente un picor en la nuca con la atenta vista que no despegan de él. Ahora con dos espectadores presentes, es más difícil acabar de concentrarse en su trabajo ignorando las miradas. Ni corto ni perezoso, deja su tarea -y sus herramientas- a un lado por un momento para girarse en su dirección y acercarse hacia ustedes. No está enfadado en lo absoluto y se observa claramente en su expresión, sabe que sus creaciones atraen bastante la mirada ajena, y aunque agradece por encima de todo su paz y tranquilidad personal, tiene tanta falta de ego como abundancia de humildad para dirigir a un par de desconocidos a donde necesiten. Sabe, también, que es la solución mas beneficiosa para él, pues le conseguirá la paz que tanto busca en tiempo récord.
— ¡Bienvenidos sean! ¿Han venido a atender la lección de hoy? — Es bastante rápido a saltar a conclusiones nacidas de ideas, una característica tan virtuosa como defectuosa en un ingeniero. — No me parece haberlos visto antes por aquí, y como la tienda no recibe pedidos nuevos los últimos días de cada mes, imagino que será eso. — También habla bastante rápido, dejando poco a nada de espacio para procesar pensamientos de respuesta, mucho menos para sacar la coordinación motriz con el fin de mover la boca para contestarle. Además, parece que ni siquiera dedica atención a detalles visuales destacables e inusuales, como la prótesis o ausencia de partes corporales de Jack. — Esperen aquí un segundo. — El hombre junta las yemas de su índice y pulgar para formar un círculo que introduce parcialmente entre sus labios, y al soplar emite un sonido agudo similar al que un entrenador usaría para llamar a su fiel mascota. Un chiflido, por ponerlo simple. — Dyn se encargará de guiarlos por el lugar, ¡mucha suerte! — No elabora más y se retira, regresando a su inconclusa tarea. Sabe que estarán en buenas manos.
¿Qué quién es Dyn? Pronto conseguirán su respuesta cuando vean como una entidad con forma de bala gruesa se les acerca, completamente metálica salvo por sus ruedas de goma debajo de él y una pantalla de vidrio que hace de rostro (la cual, cuando se enciende ocasionalmente, parece estar estancada en un perpetuo Smiley minimalista de color blanco). Al llegar, dispensa dos papeles por una ranura justo debajo de su pantalla; uno para cada uno. En él, se lee lo siguiente:
Nota
"¡Bienvenidos al taller del Mecanicista! Mi nombre asignado es Dynamo, abreviable a Dyn si les es mas cómodo. Siento no poder comunicarme con ustedes verbalmente, mi altavoz se averió y se encuentra bajo reparación en este momento. ¿Vienen a atender la lección de hoy? Asientan una vez si sí, o nieguen si no."
El robot es novedoso y con apariencia futurista, pero no es la octava maravilla de los Blues. Es bastante básico, solo puede recibir comandos simples, y básicamente no tiene ninguna otra función mas que atender invitados y guiarlos a donde tienen que llegar. También la de llevar algunos refrescos a los aprendices en el jardín -correctísimo, ellos son los aprendices del hombre que buscan-. Está muy alejado de los inventos mas avanzados como un autómata androide, pero es suficiente para sacarle una sorpresa a los más novatos.
En caso de que decidan responderle de manera afirmativa como pide, dispensará dos papeles más antes de ponerse en marcha.
Nota
"¡Excelente! Acompáñenme, los llevaré hasta el mecanicista para que puedan expresarle sus intenciones."
El pequeño ayudante metálico se da media vuelta y, ahora si, empieza su recorrido en dirección al taller para cumplir su propósito de guía. Al entrar en el pequeño edificio, la primera vista que les recibe es la de un pasillo extenso que, engañosamente, les permite ver que el taller es mucho mas grande por dentro de lo que se ve por fuera. A su derecha, a través de cristales, podrán observar la zona principal en la que usualmente trabajan los aprendices cuando el clima es menos ideal (y donde también se guardan casi todas las herramientas y materiales, fácilmente visibles e increíblemente ordenados). A su izquierda, una pared de ladrillos que conduce hasta una puerta semi-abierta de madera. El robot se detiene, gira hacia ustedes, y dispensa una última nota antes de regresar por donde vino tan pronto la tomen entre sus manos.
Nota
¡Hemos llegado a su destinación solicitada! Adentro encontrarán a quien busquen. Por favor recuerden tocar antes de entrar, y de no arrojar basura al suelo.
Vuelven a estar por su cuenta, pero se tienen al otro, dos desconocidos con una meta en común. A uno o dos toques rítmicos en una puerta de la razón por la que han venido.
Notitas Off
De momento, las cosas se mantienen bastante lineales! Nada mayor de momento, interacciones por aquí y por allá, pero pronto cambiará (para bien, no se preocupen que solo es una T2!). Mi único consejillo es que vayan calentando sus dados de preferencia, porque en una o dos rondas les darán uso!
Honorable
145 Reputación
Perfil
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Jack Silver
-
26-11-2024, 02:42 AM
El marine observó cómo el ingeniero se alejaba rápidamente, dejándolos con una mezcla de instrucciones apresuradas y la promesa de una guía improvisada. No pudo evitar soltar una risa ligera mientras seguía con la mirada al hombre que ya había vuelto a su tarea, completamente indiferente al hecho de que acababa de delegarles a un robot sin demasiadas explicaciones. " ¿Aquí serán todos tan... peculiares?", pensó, ajustándose la gorra mientras volvía la atención a la pequeña entidad metálica que se acercaba.
El "guía", un pequeño robot con forma de bala gruesa, llegó rodando con seguridad. La pantalla que hacía las veces de rostro, un smiley perpetuo, le arrancó una sonrisa genuina. Observó cómo Dynamo dispensaba los papeles con las instrucciones básicas. Jack tomó el suyo, repasando rápidamente las palabras.
— No habla, pero al menos tiene buenos modales —comentó, mirando de reojo al hombrecillo de elegante porte que lo acompañaba. Luego asintió al robot para confirmar la intención de participar en la lección.
Cuando Dyn ofreció las siguientes notas y comenzó a moverse, Silver lo siguió con paso relajado. El pequeño autómata era simple, sí, pero había algo en su diseño que resultaba fascinante. " No es la gran maravilla, pero cumple su función. Eso es algo importante." Mientras avanzaban hacia el edificio principal, no pudo evitar detenerse un momento a observar las mesas de trabajo. Herramientas y piezas que apenas reconocía se esparcían sobre superficies perfectamente ordenadas, una mezcla de caos controlado que lo hacía fruncir el ceño con curiosidad. Cada detalle hablaba de un nivel de precisión que no podía dejar de admirar.
— Si esto es lo que hay aquí fuera, lo que haya dentro debe ser realmente interesante —murmuró, más para sí mismo que para su acompañante.
Al cruzar el umbral del taller, su primer pensamiento fue que el lugar era mucho más grande de lo que aparentaba desde el exterior. El pasillo que se extendía ante ellos, flanqueado por cristales a la derecha y ladrillos a la izquierda, daba una idea de la funcionalidad del lugar. Desde su posición, podía ver herramientas perfectamente dispuestas y materiales almacenados con una organización meticulosa. " Podría pasar horas curioseando aquí," pensó, aunque la profesionalidad que irradiaba el entorno le recordaba que no estaba allí para perder el tiempo.
Finalmente, el pequeño robot se detuvo frente a una puerta semiabierta, dispensando un último papel antes de regresar por donde había venido. Jack tomó la nota y leyó con calma el mensaje final, esbozando una sonrisa al leer la advertencia de no arrojar basura.
— Parece que el dueño del lugar es tan exigente como su trabajo. Me cae bien.
Se giró hacia su acompañante, que había estado igual de absorto en el entorno. Aunque apenas habían intercambiado palabras, no cabía duda de que ambos compartían un interés común por el lugar y su propósito. Silver alzó la mano y señaló la puerta con una expresión que combinaba entusiasmo y expectativa.
— ¿Listo para ver qué tienen preparado?
Con un par de toques rítmicos sobre la madera, esperó pacientemente la respuesta desde el interior. La emoción por lo que estaba por venir brillaba en su mirada, y aunque intentaba mantener una actitud tranquila, la ligera inclinación de su postura delataba una impaciencia contenida.
Resumen
Jack sigue al robot guía hasta el interior del taller, observando con interés el orden y la precisión del lugar. Tras recibir las últimas instrucciones de Dynamo, se prepara para conocer al Mecanicista, llamando a la puerta con expectación y entusiasmo.
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Marvolath
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27-11-2024, 05:02 AM
Los rápidos pero precisos movimientos del ingeniero y la complejidad de su trabajo lo tenían hipnotizado, aunque apenas era capaz de entender lo que sucedía. Si se retrasaba un instante en comprender el por qué se quedaría atrás, y no quería perderse ningún detalle. Tan absorto estaba que ni siquiera notó cuando un joven marine se colocó a su lado a contemplar el mismo trabajo, incluso cuando éste le llegó a hablar.
El ingeniero dejó su trabajo, y el hechizo se rompió como una pompa de jabón al chocar con una aguja. La sucesión de palabras, igual de rápidas que sus manos, entraban atropelladamente en su mente mientras intentaba volver a pensar en palabras y no en diagramas. Para cuando pudo reaccionar, un autómata le miraba con un simplificado rostro de luces y le ofrecía una nota.
¿Iba a haber una lección? - pensó, , repasando mentalmente el dinero que había traído consigo y preguntándose cuánto costaría una clase de tan alto nivel.
Asintió. Si era caro ya recuperaría el dinero. Y si no tenía suficiente... seguro que podía correr más rápido que ellos. Ofreció de vuelta el papel al autómata, quien no sólo no lo recogió sino que le ofreció una nueva nota antes de dirigirse al interior. Siguió a ambos, aprovechando la ocasión para estudiar al que parecía que iba a ser su compañero de clase.
Muy joven, seguramente un nuevo recluta. No está de servicio, pero se siente orgulloso de pertenecer a la marina. Amputación traumática de miembros superior e inferior, quizá desarticulación de cadera y hombro. Implantes rudimentarios, funcionales como apoyo. No supone un peligro por sí mismo. Aunque parece tener demasiada energía.
Marvolath respondía a cada comentario de Jack con una mirada de reojo, molesto por los frecuentes comentarios irrelevantes en un lugar de trabajo minucioso. La excesiva jovialidad del marine parecía hacerle saltar de una observación a otra, sin profundizar en ninguna.
Si sigue así durante la lección también a mí me costará mantener la atención. - pensó irritado. - Espero que el maestro tenga el buen juicio de no permitirlo.
En estos pensamientos se encontraba cuando llegaron a su destino: una puerta, y una nueva nota. " Que no arrojemos basura. Habría ahorrado tinta y molestias si las recogiese él mismo". Dobló los tres papeles y los guardó en el bolsillo de la chaqueta.
— ¿Listo para ver qué tienen preparado?
Miró nuevamente al marine, esta vez a los oj... al ojo, descubriendo unas antiguas cicatrices de lesiones. Algo debió de sucederle siendo niño, algo grave. Sintió una mezcla de lástima y curiosidad, que apaciguaron la irritación del camino y permitieron que la curiosidad con la que había empezado la visita aflorase nuevamente. Los ojos brillaron fugazmente, y asintió con decisión.
Resumen
Marvolath, absorto por el trabajo del ingeniero, no nota la presencia del marine. Para cuando lo hace, descubre que hay una conveniente lección de ingeniería. De camino a ella, analiza al marine y se siente cada vez más irritado por sus observaciones.
Al llegar a la entrada de la clase nota las lesiones que pareció sufrir de niño. La lástima y la curiosidad se llevan la irritación, y vuelve a sentir la emoción de lo que está a punto de aprender.
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Alistair
Mochuelo
30-11-2024, 07:37 AM
Finalmente se encuentran en el lugar que buscaban, con la persona que buscaban y que serviría como su mentor por esa tarde. Más si les apetecía, pero eso es una decisión que tendrán que tomar ustedes una vez su lección acabe y puedan decidir la utilidad de su experiencia allí.
Por ahora, las introducciones eran lo primero.
— ¡Ah! Invitados, gistai. — Murmuró una voz masculina al interior de la habitación en la que solicitan acceso, a tan bajo volumen que solo un oído superhumano -o mejora artificial- habría dado abasto para escuchar el casi imperceptible sonido. — ¡Adelante! — Añade, esta vez en un volumen que cualquiera en el pasillo podría escuchar. Han recibido luz verde para seguir, jóvenes inventores.
Tras pasar la puerta, se encontrarán con una habitación de extensión similar a la que está al otro lado del pasillo, aquella que habrán podido apreciar a través de los cristales, solo que es dolorosamente visible al ojo desnudo que el propósito de este lugar es muy diferente al de su homónimo. En este lugar verán una notable escasez (pero no ausencia) de herramientas en otros sitios que no sean las mesas de trabajo, (las mencionadas) mesas de trabajo alineadas en filas paralelas y encarando la misma dirección hacia varias pizarras rudimentariamente "unidas" en una sola para conseguir ocupar casi toda la pared. Aunque seguía siendo un espacio apto para usar como un taller, el propósito del lugar tenía una orientación mucho mas pedagógica; la cercanía con el verdadero espacio de trabajo hacía fácil traer sólo los implementos necesarios para la lección, además de poner a los novatos más recientes en un espacio donde pudiera controlarse cualquier daño ocasionado por sus creaciones. Porque sí, el Mecanicista era un hombre que creía en la práctica por encima de la teoría, pero que consideraba ambas una necesaria tesis y antítesis para formar la tan agraciada síntesis.
Hablando del hombre, será el único rostro humano que los recibirá en el lugar, no porque nadie más esté en disposición sino porque hay una notable ausencia de alumnos ese día. ¡Vaya suerte! Parece que tienen al maestro para ustedes solos por ese único día, lo mismo llegan un día mas tarde y se lo pierden.
Por lo que pueden apreciar, el Mecanicista es un humano común y corriente que no llegará a los 170 centímetros de altura, está vestido con indumentaria verde y un delantal blanco con varias salpicaduras de aceite. Su cabello está completamente desordenado, dando buena fe del poco cuidado que le dedica mas allá de cepillarlo cada dos lunas llenas -probablemente más si el día le pilla muy ocupado-, y su barba y bigote abundantes parecen compartir el mismo nivel de cuidado, además de una notoria ausencia de cabello en la parte superior de su calva cabeza. Hay quienes dicen que los hombres mas listos sufren de alopecia, y aunque no es algo que tenga ninguna base científica, es fácil deducir que el tío es listo de narices como esto fuera verdad. Eso suponiendo que el autómata no fuera convencimiento suficiente.
Apariencia aproximada del Mecanicista
Ahora por las extravagancias que lo diferencias de los demás: Lo primero que pueden ver, y que mas llamará su atención por sus motivos de estar allí, es que toda la mano derecha del Mecanicista -el brazo entero en realidad, pero solo podrán ver hasta la mano- está completamente ausente, reemplazada por una prótesis mecánica completamente funcional que está tan bien hecha como para confundirla con una extremidad de nacimiento si estuviera cubierta con ropa. Sus movimientos son perturbadoramente naturales, o intrigantes, según la inclinación individual de cada uno por cosas como esas. Por finalizar, sus cejas se cortan en varios puntos -son libres de especular el porqué- y lleva un monóculo en su ojo izquierdo. Cosas de gente peculiar.
— ¡Benvenidos, benvenidos! — Es lo primero que les dice el hombre directamente. Pueden notar un acento peculiar, bastante infrecuente incluso en una isla tan visitada por aventureros de cada punta del mundo como Loguetown, con una pronunciación de la B como si se fusionase con una inexistente F, y la I que acompañaría a la palabra está completamente ausente. De dónde es o el porqué; se los dejo de tarea para llevar a casa. Sea como fuere, una aclaración de garganta rápida les da el indicio que ha sido un pequeño desliz de su parte por la emoción de ver un par de rostros nuevos.
— ¿Ustedes están interesados en las clases de hoy? — Se ha saltado preguntar qué hacen allí y ha leído rápido sus rostros para llegar a una suposición antes de obtener una respuesta, salvo que uno de ustedes se le adelantara a anunciarlo. Después de todo, el propósito de las miradas inquisitivas de jóvenes promesa acudiendo a su taller era algo que veía con frecuencia, a diario incluso. Adivinar las intenciones de quienes entraban por su puerta era para este punto un beneficio más del oficio.
Les da el tiempo que necesiten para entregarle una respuesta de parte de cada uno, y un poco más por si quieren agregar algo antes de empezar; por mucho que su mente quiera empezar a moldear las suyas tan pronto sea posible, lo primero ante todo requiere cumplir con muy necesarias formalidades.
— Antes que nada: No tienen que preocuparse por ningún tipo de remuneración económica. Las cosas funcionan un poco diferente por aquí. Aquí valoramos algo mucho mas importante que un concepto tan mundano como el dinero: Las ideas. Mi única condición para darles mis lecciones es que toda creación que realicen hoy será donada al taller, sin excepción. — Menciona, pronto sobrescribiendo su expresión seria por una sonrisa animada. — A cambio, jóvenes, les prometo que para el final del día sabrán suficiente como para cumplir con esa condición en un parpadeo, siempre que tengan una chispa de imaginación en su interior. — Finalmente, se dará media vuelta y caminará hacia el punto medio de la gigantesca -e improvisada- pizarra; si por alguna razón siguen allí sin haberle dado una respuesta, asumirá con su permanencia en el lugar que acceden a sus términos. Si es eso o inclusive ya le han dado el visto bueno...
— ¡Ahora, que empiece la clase! — Dice, estirando los brazos dramáticamente. No nos vamos a mentir, el hombre está un poquito... ido de la cabeza. Lo de genio innegable, pero no es la clase de persona de la que esperarían tener la seriedad de un empresario.
Una vez cada uno consigue asumir una mesa de trabajo diferente, empieza la sesión. — Empecemos por lo básico. ¿Qué tanto conocen sobre las prótesis mecánicas? ¿Alguna experiencia previa que quieran relatar? ¿O son novatos rasos en la rama? ¡No hay pena si es el caso! Con el conocimiento no se nace, y el único error catastrófico sería fingir saber lo que desconocen. — Quiere tener una buena idea de cuánto saben para tener una idea de donde empezar. Sería innecesario explicar lo que conozcan, así como perjudicial para su aprendizaje saltarse lo que no.
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Marvolath
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01-12-2024, 06:50 AM
Nota sobre fuentes
Uso fuentes y colores para indicar la forma en la que se expresa Marvolath, y por ayudar a entender cómo está hablando (ojalá poder poner algo así en la firma XD)
Verdana azul es su forma habitual de hablar, monótona y aburrida, como con falta de interés (defecto irritante). Esto aplica a su forma de hablar, no de comportarse, que podría chocar con su tono.
Courier gris es una forma profesional, como de catedrático formal que habla acelerado, casi más para sí mismo que para otro.
El taller era... decepcionante. No estaba seguro de qué esperaba encontrar, pero fuera lo que fuera, aquella sala no estaba a la altura de las maravillas que había visto mientras se acercaban. Sin embargo se sobrepuso, siendo consciente de que acudía a una lección y no a una exposición, y aquella sala parecía el lugar adecuado. El único ocupante de la habitación debía de ser sin ninguna duda el mencionado mecanicista.
Varón. Mediana edad. ¿Hiperactivo? Signos de múltiples lesiones, probablemente producto de accidentes en el taller. Brazo protésico de alta calidad. - evaluó para sí mismo.
Directo - añadió, complacido, cuando les preguntó sin perder tiempo si estaban interesados en la clase. Parecía más que consciente de lo evidente que era la respuesta, y que era una forma cortés de atajar la conversación al punto de interés.
- Las creaciones que he visto en su taller son impresionantes. - respondió con cortesía, replicando el protocolo del mecanicista - Siempre he creído que depender de recursos externos nos hace vulnerables cuando éstos fallen, y hoy he visto cómo integrar esos recursos y hacerlos parte de uno mismo. Llevo años buscando algo así, aunque no lo sabía hasta hoy.
La expresión del hombre era difícil de descifrar, y bien podría ser agrado, preocupación, o sorpresa lo que bullía en aquel prodigioso cerebro. La explicación de las condiciones de la clase, sin embargo, resultó tan clara como justa, por lo que Marvolath se limitó a asentir como si hubiese escuchado lo más lógico del mundo. Conocimiento y materiales por el precio de un poco de su tiempo era una oferta demasiado buena como para dejarla pasar. No pudo evitar que se le acelerase el corazón cuando por fin dio comienzo la clase.
Repasó los útiles del que sería su banco de trabajo. Muchos le resultaban conocidos, pues él mismo los usaba en sus creaciones. Algunos se parecían más al instrumental de medicina, y se preguntó si acaso les pediría que tratasen de implantar algo. Otros, en cambio, le eran completamente nuevos, y sólo podía aventurar su utilidad o funcionamiento. Esperó, tratando de mostrarse calmado, aunque la curiosidad y el ansia de saber lo mantenían acelerado. Cuando el profesor comenzó con una pregunta respondió sin dudar, como impulsado por un muelle.
- Tengo amplios estudios en medicina, tanto teórica como práctica, pero mis fuentes sólo llegaban a prótesis rudimentarias. - respondió formalmente, señalando sin ningún pudor los implantes que llevaba el marine - También he estudiado ingeniería, pero hasta hoy sólo había visto pequeñas armas y configuraciones de Den Den mushi.
Miró con cierta curiosidad al marine, preguntándose qué clase de estudios tendría. ¿Habría llegado a la clase empujado por una inocente curiosidad? ¿O su carencia le habría llevado por un camino parecido al suyo?
Resumen
Marvolath se siente ligeramente decepcionado por el aspecto tan sencillo del taller, pero se anima pensando que es apto para una clase. Responde al profesor, tanto en su motivación por aprender como en sus conocimientos de medicina e ingeniería.
Honorable
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Perfil
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Jack Silver
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01-12-2024, 10:24 PM
El taller no tardó en revelar su propósito real: un espacio funcional pero sencillo, diseñado más para enseñar que para impresionar. Aunque el primer vistazo no despertaba el mismo asombro que las mesas de trabajo del exterior, Jack reconoció el valor de un lugar tan bien preparado para la práctica. " Simple, pero funcional," pensó, admirando la disposición de las mesas y herramientas.
Cuando el mecánico se presentó, Silver no pudo evitar fijarse en los detalles que lo distinguían. El brazo protésico, los gestos enérgicos y el inusual acento hablaban de alguien que había dedicado su vida a perfeccionar un oficio con el que vivía y respiraba cada día. En su rostro se dibujó una sonrisa breve y casi imperceptible, justo antes de que el hombre los abordara con la energía de una tormenta.
— Eso es justo lo que buscaba —respondió con sinceridad al escuchar las condiciones de la clase.
Se colocó en una de las mesas y comenzó a familiarizarse con las herramientas. A diferencia de su compañero, no poseía conocimientos técnicos avanzados ni experiencia profesional en el tema. Pero la necesidad de adaptarse y superar sus propias limitaciones le había enseñado mucho, especialmente sobre la importancia de confiar en lo que sí tenía a su alcance.
Cuando el mecánico planteó la primera pregunta, Jack esperó a que su compañero hablara. La respuesta del médico fue directa y demostraba un claro dominio en las áreas de medicina e ingeniería. Una vez terminado su turno, el marine se animó a compartir lo poco que podía aportar.
— No sé mucho sobre prótesis mecánicas, para ser honesto, —confesó con una ligera risa, mientras se daba un leve golpe en la rudimentaria prótesis de su pierna—. Esta la construí yo mismo, pero no es más que algo sencillo y minimamente funcional.
Levantó la mirada, dirigiéndola tanto al mecánico como a Marvolath.
— Lo que quiero es aprender todo lo posible. No quiero depender de otros para mantenerlas funcionando, y si puedo llegar a ayudar a otros con lo que aprenda, mucho mejor.
Mientras hablaba, sus dedos recorrían las herramientas que tenía frente a él, como si ya estuviera pensando en lo que podía crear.
— Creo que me toca empezar desde cero, pero estoy listo para ponerme manos a la obra.
Se giró hacia el profesor, esperando las siguientes instrucciones, con los ojos llenos de una mezcla de determinación y curiosidad.
Resumen
Silver se muestra impresionado por el enfoque práctico del taller. Aunque admite no tener conocimientos avanzados sobre prótesis, expresa su deseo de aprender a mejorarlas y mantenerlas por sí mismo. Está dispuesto a empezar desde cero, con la mente abierta a todo lo que la lección pueda ofrecer.
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Alistair
Mochuelo
07-12-2024, 10:18 AM
El hombre que ocuparía la posición de maestro por esa tarde obtendría la respuesta que buscaba, y con ello habrían dado el primer paso hacia la lección que los dos visitantes tanto codiciaban.
Si bien parecía que existía un contraste en los conocimientos técnicos de ambos, por suerte era algo que escapaba al propósito de la sala: Los conocimientos de Marvolath harían que seguramente le fuese mas fácil de digerir lo que estaba por venir, pero no por ello significaba que Jack se quedaría rezagado en comprender la teoría -y dentro de muy poco práctica- de lo que transcurriría. Eran conceptos que en esencia eran sencillos, pero que amaestrarlo les tomaría bastante más que una tarde de mucha atención, palabras de una mente conocida y muchas ganas de seguir adelante. Todo lo anterior solo podía servir como un combustible, un impulso para el camino que suponía el dominar el arte de los implantes.
— Bien, bien. Entonces lo mejor será empezar desde lo básico de las prótesis, e intentar meter todo lo que se pueda en el tiempo que tenemos. — Meditó en voz alta, siendo más un monólogo que unas palabras dirigidas a los presentes. — ¡De acuerdo, empecemos la sesión entonces! — Juntó sus manos en un aplauso que con facilidad emitió un eco metálico. Sin mas demora, el hombre tomaría una tiza entre los dedos de su extremidad mecánica y se pondría manos a la obra.
La velocidad a la que se mueve su prótesis es impresionante, casi como si la máquina tuviera pensamientos propios y determinara sus próximos movimientos de manera completamente autónoma. Es casi difícil seguirle el paso a ojo desnudo, por no decir que la caligrafía y la ilustración que tiene es impecable. Son las maravillas de unir carne y metal en un mismo cuerpo, y de aprender a dominarlo para sacarle todo el provecho posible.
— Algunos de los puntos principales a tener en cuenta con respecto a los implantes son los siguientes: Compatibilidad, energía y eficiencia. Con lo primero, estoy bastante seguro que los conocimientos médicos de uno de ustedes ya le habrá dado la respuesta, o al menos acercado. — Les da unos segundos para formular sus propias teorías, un pequeño espacio para que su propio conocimiento aflore. Y, en caso de que ninguno de los dos se anime a extender la definición que busca, procede a hacerlo él mismo. — No todos los cuerpos toleran los implantes mecánicos de la misma manera, internos o externos. Cada cuerpo es único y por ende se comportará diferente frente a cualquier adición externa; habrá cuerpos excepcionalmente tolerantes que podrán ser más máquina que humano, mientras que otros no tolerarán siquiera una nariz prostética. No hay una linea general a seguir, simplemente se trata de prueba y error con la persona que reciba las modificaciones. — Para cuando termina de hablar, la destreza del brazo mecánico le ha permitido al Mecanicista hacer una gráfica de una prótesis de brazo, y los puntos de unión a los nervios en un cuerpo humano.
— Aunque los mejores ingenieros son capaces de adaptar sus máquinas a los cuerpos a los que correspondan, para que puedan tolerarse mejor. Eso es algo que no puedo enseñarles hoy, me temo. ¡Pero quizá en una próxima ocasión! — Propone, soltando una carcajada enérgica. — Siguiendo con los otros dos puntos: Energía. Como bien sabrán, todo lo que pueda moverse incluso en un mínimo grado requiere energía. Nosotros, como buenas máquinas orgánicas, no somos la excepción. Tenemos procesos metabólicos que, por medio de alimento, nos permiten obtener energía y almacenar excesos. Cualquier implante mecánico que ustedes fabriquen necesitará de un combustible especial para desempeñarse a la totalidad de sus expectativas. Idealmente algo que el cuerpo principal pueda suministrarle por influencia externa para mantener la prótesis operacional, pues su demanda energética haría que sea peligroso para el trasplantado entregar de su energía biológica a la prótesis. Esto es algo que dependerá de su imaginación, y hago hincapié en cuán importante es la creatividad en este punto: He visto prótesis que funcionan a base de patatas. — Nuevamente, la prótesis mecánica ha hecho el trabajo necesario, esta vez con un diagrama de una silueta humana con algunos sistemas internos implantados y cómo utiliza combustible en forma de alimentos varios para funcionar.
— Con todo eso dicho, tocamos el último punto: Eficiencia. ¿A que creen que se refiera? — Nuevamente, les otorga unos momentos en búsqueda de que alguno proponga su propia idea, empezando su propia explicación tan pronto ustedes finalicen la suya si lo han hecho. — Se refiere a que, como máquinas que utilizan combustible, eventualmente lo agotarán. Y que, como habrán adivinado, las máquinas más básicas son las que podrán pasar mas tiempo antes de requerir una recarga. Lo contrario también aplica: cuanto más demandante sea el sistema, más seguido requerirá una nueva unidad de combustible para rendir a la totalidad de sus capacidades. Por eso mismo, el mejor combustible muchas veces no será el que más pueda durar sino del que exista más disponibilidad. —
La explicación continúa por más de una hora y varios minutos que pasan a vuelo de pájaro, explicando puntos mucho más específicos como las piezas individuales para prótesis mecánicas básicas para extremidades, además de algunas pautas y consejos para que la fabricación de cada una pueda ser la mejor posible. Vamos, una pequeña ronda de trivia sobre "Evita hacer esto si no quieres que te estalle en la cara". Además, es un espacio óptimo para que puedan arrojar las preguntas que consideren necesarias, y el mecanicista pueda responderles a la mejor de sus capacidades.
— ¡Bien! Con las bases cubiertas, ahora viene la parte divertida: Quiero que intenten crear tanto como puedan de su primera prótesis funcional. No tiene que ser atractiva ni contener más que lo estrictamente necesario para conseguir que se mueva con un chispazo. La mejor forma de que puedan dominar el concepto es que sus manos se ejerciten tanto como su cerebro. — El hombre se retira de la pizarra, dejando atrás de sí los diagramas necesarios para sus alumnos; una prótesis de mano y una prótesis de pie, respectivamente. Tienen una referencia visual de toda la composición interna en extremo detallada a su disposición, y pueden usar la que quieran para la tarea, lo único importante es que escojan una y se pongan manos a la obra.
Ahora, el mecanicista en persona se encarga de pasar frente a la mesa de cada uno, alternándose, buscando empezar a evaluar el trabajo que realicen con detenimiento. — Los materiales que requieren están disponibles en sus mesas, y si por alguna razón necesitan más, no duden en decírmelo y traeré lo que gusten del taller. Sin mas demora, les deseo la mejor de la suerte. ¡Adelante y sin miedo! —
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Bueno, chicos! Se vienen rondas de dados, pero va a ser mecánicamente diferente a "Tiro dado y que el azar decida", para que tengan cierto control sobre los dados
Les cuento un poco de como irá la cosa: El objetivo será de superar, por arriba o por abajo, mi tirada como Narri. Primero, empiezo yo arrojando un D20. Luego, ustedes me tendrán que especificar antes de tirar dado si quieren superar mi tirada con un número menor o mayor al mío (pueden poner "por arriba" o "por abajo", o como prefieran expresarlo siempre que no haya ambigüedad después). Ya con eso, arrojan el dado y vemos si han conseguido superar mi número con la opción que han elegido.
Las tiradas estarán en el hilo de la aventura abierto en su respectivo canal (sea porque se pueden tirar ahí o por pantallazo de tiradas en el canal de narradores y narrados).
El único objetivo es el de superar la tirada con las reglas mencionadas al menos una vez, para lo cual dispondrán de un intento en esta ronda y otro más en la siguiente (y puede que un tercero si veo muy mala suerte, pero dudo que llegue a eso). Estos intentos reflejarán si sus prótesis irán como la seda, o si amenazarán con prenderle fuego al taller entero. (Que no, que es broma. O no se, puede que si (?))
¡Nada, a disfrutar del rol! Cualquier cosilla, sin problema pueden escribirme por el priv o por el canal de aventuras!
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