¿Sabías que…?
... el autor de One Piece, Eichiro Oda, hay semanas en las que apenas duerme 3 horas al día para poder alcanzar la entrega del capitulo a tiempo.
[Común] El día que me deshice de todo [Pasado]
Evelyn Kedin
Bloody Eve
Un día cualquiera de Verano
Año 714
Llanuras del desierto Kalab

Era un día como cualquier otro, podía escuchar el gotear de la caverna, o bueno, si a ese pequeño habitáculo lo podía llamar caverna. Me hallaba tumbada en el suelo, con todo mi cuerpo lleno de heridas, un ojo morado, y cortes profundos a lo largo de mi torso y brazos, lo cuales también se hallaban envueltos en en hiedra venenosa. Me había pasado el día “entrenando” con mi madre, la cual con excusa de hacerme más fuerte me metía una paliza tras otra, un día si y otro también, mientras me envolvía las plantas venenosas, para aprender de mi debilidad, según sus palabras. 

Estaba echa una bola encerrada en esas paredes estrechas, tenia ganas de llorar, quería dormirme y no volver a despertarme al día siguiente, estaba llorando aunque no quisiera hacerlo, me dolía todo el cuerpo, tenía hambre, y dormir era lo único que calmaba todos mis males, por lo que intentaba hacerlo siempre que podía, ya que mientras dormía no sufría.

Pero esa calma y oscuridad terminó pronto, un rugido seguido de unas palabras arrogantes rompieron el ambiente de soledad. -Arriba escoria. Mi madre apareció por la puerta propiciandome una potente patada en cuanto me vio. Volví a sangrar y de nuevo lágrimas se escaparon de mis ojos, pero esta vez no por nada triste si no por la ira que sentía. No odiaba a nadie como a ella. Era una mink tigre, la cual vestía ropas de monje y una larga melena blanca caía por detrás de su nuca. Nunca llegué a conocer a mi padre pero sentía que ella lo mató, no lo sabía seguro pero lo presentía, porque siendo sinceros no veía capaz a ninguna persona amar a un ser tan despreciable como ella.

Al verla sentí miedo y rabia al mismo tiempo, me levanté sintiendo dolor en todo mi cuerpo, mirándole con rabia mientras la sangre goteaba por mi cuerpo, solo podía verla por mi ojo izquierdo ya que el derecho lo tenía hinchado. Sabía lo que quería, era hora de mi “entrenamiento”. O más bien su excusa para meterme paliza tras paliza. 

Sin mediar una simple palabra la seguí fuera de la caverna hasta una amplia llanura, llena de vegetación seca, no había amanecido aun, podía sentirse el frío del desierto. -Pensé que llegarías a ser algo más, pero mírate, tienes quince años, y solo sirves para recibir golpes uno tras otro, nunca llegarás a superarme. Realmente eres un fracaso. Una inútil, debería deshacerme de ti y empezar otra vez.

Su tono era serio, ¿Realmente sería capaz de matarme? En ese momento no estaba pensando con claridad, pero la veía capaz de hacerlo, la veía capaz de terminar con la vida de su propia hija. Así que sin mediar palabra me puse en una posición de combate, si quería matarme no le iba a dejar, no tan fácilmente. 

-Vaya, si parece que la niña al final va a tener honor y no se va a dejar morir… Bien, en ese caso no alargaré demasiado tu sufrimiento. -Está ultima frase la soltó con un tono sarcástico, antes de abalanzarse hacia mi. Quise evitar el ataque pero trastabillé debido a mi deplorable estado recibiendo un ataque directo de sus garras, cortándome la piel del estómago y lanzándome unos cuantos metros más allá cayendo de costado y levantando una gran cantidad de polvo.

-SUFICIENTE. -Grité mientras me ponía en pie de nuevo, sacudiéndome el polvo, escupiendo sangre de mi boca y con pura rabia en mis ojos. -ERES UNA MADRE DE MIERDA. TODO ESTO DICES QUE LO HACES POR MI, PERO NO ES CIERTO, NO SÉ QUÉ COASE DE COMPLEJOS TIENES CONTIGO MISMA QUE NECESITAS VERTE REFLEJADA EN MI. EN SENTIR QUE YO NO VOY A SER UNA FRACASADA AL IGUAL QUE TÚ. TE ODIO TE ODIO TE ODIO. -Grité desde el fondo de mi alma antes de ser yo la que le atacara esta vez, ella como siempre bloqueaba mis intentos de dañarla sin complejidad alguna pero esta vez parecía más distraída, como si mis palabras si que le hubiesen llegado a afectar, y hacer algo de daño.

-Bien Evelyn, usa ese odio contra mi, usa tus emociones para hacerte más fuerte, ya que si no sientes ese impulso de matar, limitarás siempre tu cuerpo… LIBERA TODO TU POTENCIAL MI CREACIÓN. -Gritó también mientras seguía bloqueando uno tras otro mis ataques, estaba frustrada y cabreada, realmente si, quería matarla, estaba harta de todo, estaba harta de vivir bajo sus normas, estaba harta de vivir recibiendo sus golpes, estaba harta de que me menospreciara llamándome débil. Por lo que no pude evitarlo. Con un grito ensordecedor apunté al estómago de mi madre dispuesta a atravesarlo con mis garras.

Los siguientes minutos solo fueron silencio, lo único que rompía aquella calma era el goteo de la sangre que emanaba del cuerpo de mi progenitora. El sol comenzó a salir revelando nuestras dos siluetas juntas abrazadas. ¿Por qué no se ha defendido? Esa pregunta no paraba de recorrer mi cabeza, conocía sus límites y si hubiese querido ella hubiese podido detener aquel golpe, con sus últimas fuerzas ella m abrazó, mientras yo aun tenía la mano atravesando su abdomen. Su rostro mostraba una sonrisa de orgullo, algo que jamas pude ver en la vida. -Estás lista Evelyn, es hora que salgas a comerte el mundo mi tigresa. -Después de esas palabras ella cayó de espaldas. Me quedé muda, sin saber como reaccionar. Miré mi mano, aun en un tono carmesí, debido a la sangre. ¿Había merecido la pena? Sabía lo fuerte que era mi madre, pero no había sido un combate Justo, ella se había dejado ganar. -Fuiste una escoria hasta en tu último aliento. Fuiste tú la que me enseñaste a no tener piedad, a darlo todo, a no rehuir un combate. Y ahora tú… ¿Vienes y te dejas matar como si nada? ERES LAMENTABLE. Te odio madre, te odiaré siempre. -Pese a mis palabras no pude evitar contener mis lágrimas, aunque más que lastima por su muerte, eran por que hasta en sus últimos momentos nunca me respetó y nunca me vio como un oponente digno. Me agaché para robarle su poncho de piel el cual siempre me había gustado, al levantarme le escupí en la cara y sin volver a mirarla, dejando su cadaver allí sin vida me marché de la escena sin remordimiento alguno, tan solo pronunciado. -Púdrete en el infierno. -Como unas últimas palabras mientras me planteaba que iba a ser con mi vida, ahora que ya no tenia que soportarla nunca más.
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