Hay rumores sobre…
... una plaga de ratas infectadas por un extraño virus en el Refugio de Goat.
[Aventura] [T2] El Asesino de las calles Nocturnas
Megumi D. Mexizuela
Fushiguro- Shadow Hunter
Pasos agitados y rápidos casi infrecuentes como si alguien estuviera corriendo por su vida, resonaban por las calles de Loguetown. Las pedrosas pero perfectamente confeccionadas calles de la ciudad, presumían de un patrón semicircular impreso en ella. Elegancia, delicadeza y perfección, esas dos palabras describían a la perfección dichas calles. Tires a donde tires la vista era un lugar bello a los ojos, majestuoso y digno de su facción dominante. Sus edificios eran obras maestras de la albañilería y la arquitectura. Pero en un lugar tan esplendido, era imposible crear que algo malo podría pasar ¿no? Pues... lo quien sabe...

 La calle se pone oscura, Loguetown parecía tomar un ambiente a Londres del Siglo XIX, la chica corre y el asesino le precede, Jack D. Ripper como dicen los ciudadanos a la chica se va acercando, el filo de noche se hace presente. ¿Pero quien era? Pues nadie lo sabe, simplemente un asesino que en algún momento vino de los mares, un pirata quizás eso era, pero nada confirmable por sus victimas. Nunca habia testigo de sus asesinatos y a la fecha habían ya 4 victimas, todas mujeres que paseaban a altas horas de la noche por la ciudad en total soledad.

 Una capa negra ondeaba al vacío cantico del viento, mientras sus pisadas secas y elegantes perseguían los pasos de aquella chica. El temor se habia apoderado de la ciudad, Marines ocupados exponiendo a la ciudad al caos exponencial que generaba este asesino, ¿La única pista de sus asesinatos? Un cuchillo sin huellas dactilares y un escrito en rojo sangre "JACK D. RIPPER" cerca de los cuerpos de sus victimas. Cosa que hacia preguntar ¿Esta chica se salvaría? Nadie lo sabia... La rubia de pelo liso corría lo mas lejos que su poco atlético cuerpo le permitía, temerosa de lo que le pasaría.

 Dando una vuelta en el corte de una calle pensando que así el asesino la perdería de vista, y efectivamente así fue, correría con todas sus fuerzas, una respiración pesada como si el alma estuviera por salirse de cuerpo debido al cansancio. Lagrimas de miedo amenazaban por salir de sus ojos- E-estoy a-a salvo... jah... jah... jah...- pesados jadeos escapan de sus labios, su pecho se retraía y extendida constantemente con cada suspiro que daba, por un momento se detuvo en medio de una calle, 4 cruces a sus ojos, contando el cruce por el que habia llegado allí, se inclino ligeramente para apoyar sus manos en las rodillas y jadear aun mas.

 Después de un momento de descansar se propuso a reincorporarse y dar un paso al frente con la intención de avanzar - Me salve... creo que iré a ca...- en ese preciso instante sintió un gran ardor en su brazo derecho, a la par que algo golpeaba el suelo, casi como si hubieran tirado un objeto al piso. El sonido metálico de un cuchillo se clavándose en el suelo también resonaba en el ambiente- ¿Ah?... ¿Q-que?... ¡¡¡AAAAAAARGH!!!... ¡¡¡MI BRAZOOO!!!... ¡¡¡MI BRAZOOO!!!...- gritos de dolor y desespero serian soltados a la par que pisadas secas se aproximaban a la escena.

 Tal y como se preguntarían, el brazo de la chica fue cortado desde la extensión del codo de un modo limpio y pulcro- ¿Jah?... Haga Silencio señorita... No querrá despertar a los residentes... duermen a estas horas...- al mismo tiempo que aquella voz tan... tétrica y elegante sonaba una niebla espesa se esparcía por la escena- Que desafortunada... No tuvo que haber salido a estas horas...- El sonido de los pasos rodeaban a la chica, como si de una presa se tratase, - Tengo que huir... sino va a mat...- y justo cuando la chica se dispuso a Salir corriendo... - arme...- ¡PLAZ!... un gran ardor recorrería su hombro izquierdo...

 - Señorita... acepte su destino... No podrá huir de mi... ¡¡¡JACK D. RIPPER!!!- cuando dijo aquello un ultimo grito seco resonó por el área, como si fuera un grito con la ultima gota de vida de aquella victima... Cuando la niebla se disperso se podía contemplar el cuerpo de la victima en el suelo sin vida, aquel asesino aprecia haberse desvanecido junto con la niebla, en el suelo junto al cadáver estaba escrito algo... 

 El nombre del Asesino, habia autografiado con la sangre de su victima la escena del crimen. Para muchos Jack D. Ripper era un fantasma, un espíritu vengativo del pasado. Para otros un resentido, para otros un justiciero. Pero algo era verdad detrás de todo esto, sea lo que fuera debía ser detenido. La única pista solida que tenían era el testimonio de uno que otro supuesto testigo de la escena, gente que escucharon los asesinatos de primera mano pero que nunca vieron nada relacionado a ello, saber si eran confiables o no ya era cuestión de cada uno, o al menos eso dicen por allí.

 Las autoridades decidieron designar a tres personas a que se hicieran cargo de este caso, puesto que para ellos era algo trivial habiendo tantas cosas por atender, o quizás usaban eso de excusa por el miedo... En fin, habían designado a un Marine y dos CP a este caso en concreto, los habitantes esperaban la llegada de los designados con impaciencia y temor, casi como si suplicaran por la presencia de sus salvadores ante este enemigo que era tan conocido como desconocida al mismo tiempo. Loguetown vivía con miedo de la noche y lo que en ella depredaba.

 En la plaza de la ciudad esperaban algunos de los supuestos testigos que quedaban de los asesinatos, aunque nadie nunca presencio nada de primera mano, siempre habían quienes creaban rumores o al menos sabían algo un poco coherente al respecto. Nada afirmaba que estas personas serian realmente de ayuda o simplemente serian un obstáculo en la misión del grupo. Solo el tiempo les diría si eran o no útiles los argumentos que podrían encontrar de aquellas personas... 

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#1
Kurokaze Masaru
-
Personaje


Acarició con sus dedos la carátula magullada del pesado tomo que descansaba sobre sus muslos. Era un regalo, uno de los pocos que había recibido en su vida, y no estaba seguro de cómo sentirse al respecto. Lo había leído más de una vez, intentando capturar la esencia del libro, su intencionalidad. Sin embargo, la mayoría de las palabras grabadas en aquellas gastadas páginas eran estúpidas: carecían de todo sentido. Aun así, le hacía gracia. Era una especie de código religioso en el que sus adeptos se encomendaban a una fuerza superior, a un ente divino: la Causa.
 
Luego de que su esposa e hijo fueran asesinados por los agentes del Gobierno Mundial, pensó que su destino estaba sellado e intentó quitarse la vida. ¿Qué sería del oscuro futuro sin los únicos faros que le brindaban la luz necesaria para continuar hacia delante? Quiso tener una vida decente y tranquila, ocultó su esencia maquiavélica del resto de humanos y mantuvo un perfil bajo sin causar daño, pero su falsa e incauta esperanza ahora era motivo de dolor. Por ello, la desesperación se transformó en un ardiente deseo de venganza, convertido en una furiosa llama contenida por sendos muros de hielo completamente impenetrables.
 
Tenía las razones para caer en la locura, para convertirse en un monstruo disfrazado de persona, pero las convenientes y afortunadas palabras de su mentor (obligado, por supuesto) le hicieron recapacitar. Jamás podría encontrar reemplazo para su esposa e hijo, nunca nadie podría ocupar el espacio que alguna vez ocuparon en su corazón y en sus proyecciones a futuro, pero podría aferrarse a la idea de luchar por “algo más grande”.
 
Guardó el libro, estúpidamente llamado MANUAL (cada vez que se pronuncia se debe gritar su nombre) y acomodó las espadas envainadas en su cintura. Estaba preparado para salir a la calle, para exponerse al peligro de la noche y poner fin a los atroces asesinatos cometidos por un idiota que se hacía llamar Jack D. Ripper. Según le informaron, había asesinado a cuatro mujeres que deambulaban solas por la calle a altas horas de la noche. ¿Cuál es el propósito de cometer un asesinato, si es que no persigue un objetivo mayor? La muerte debe estar bien justificada para ser aplicada, no es un capricho destinado a mentes perturbadas e incomprensibles.
 
Caminó con paso tranquilo hasta la plaza de la ciudad, como si en realidad las muertes de las mujeres no fueran una razón de peso para acelerar su caminata. Supuestamente, se reuniría en aquel lugar con los testigos. Habría elegido un sitio más seguro, sin tantas aperturas ni callejuelas peligrosas, un sitio donde pudiera hacer preguntas sin miedo a la desafortunada aparición del asesino. No obstante, un ínfimo miembro del Ejército Revolucionario carecía del poder suficiente para tomar aquellas decisiones.
 
En caso de reconocer a los testigos -cuestión difícil porque no contaba con una fotografía de ellos-, se acercaría para hablar con ellos.
 
-Buenas noches, estimados testigos. Mi nombre es Kurokaze Masaru y estoy encargado de resolver este misterio y capturar al asesino -comentaría, su voz pausada y tranquila, arrastrando las palabras con elegancia y clase-. ¿Les importaría acompañarme a un lugar seguro y tranquilo donde poder hablar?

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#2
Kobeni
Agente K
¿Qué asuntos podría tener el Gobierno Mundial con el tal Jack D. Ripper como para que hayan decidido mandar a uno de sus agentes a intentar dar con él? Posiblemente la desestabilización y temor que estaba causando en las calles de Loguetown. Esto claramente era algo que no le convenía a los altos mandos y con la Marina haciendo poco caso a la situación, alguien más debía intervenir, y ahí es donde entra Kobeni.

Poco tiempo atrás fue notificada por el Agente C sobre la situación, supuestamente tendría que reunirse en la plaza de Loguetown con un grupo de civiles comunes quienes tendrían información que podría ayudar a dar con el asesino. Esta vez y contrastando con misiones anteriores, las órdenes del Agente C fueron claras y directas Mátalo si tienes la oportunidad. Kobeni no se sentía muy a gusto dándole fin a la vida de las personas, por muy malos que fueran, pero si su trabajo se lo indicaba, tendría que hacerlo, solo así podría seguir ascendiendo en la jerarquía y algún día se reuniría con su hermana de nuevo, quien trabajaba en el Cipher Pol 9.

Antes de salir de la herrería Higashiyama, la joven se vistió con el traje característico de los agentes del Gobierno, calzó sus pies con sus tenis deportivos; modificados para asegurar una fuerte patada y colocó sobre sus manos unos guantes de cuero negro, también modificados para asegurar un golpe letal. Con un último vistazo al espejo de su recámara y usando sus dedos para acomodar su corbata, la muchacha se dispuso a salir y caminar por los callejones de Loguetown, tratando de llamar la menos atención posible, aunque vestida así, era imposible que alguien no volteara a verla, aunque sea de re ojo.

Su andar lento, pero decidido, finalmente la llevó hasta la gran plaza de la ciudad, un lugar concurrido y lleno de voces que generaban un ambiente urbano y tranquilizador, aun cuando por las noches las calles se convertían en la zona de caza de Jack. Kobeni no sabría si estaría sola en aquella misión o por el contrario iría con más personas, el Agente C tampoco le dijo nada sobre otros, aparentemente estaba sola, eso creía ella. Lo siguiente que hizo fue buscar y tratar de detectar a los dichosos testigos, teniendo que reunirse con quien tuviera que reunirse, todo en pos de cumplir la misión con éxito.

Off
#3
Mayura Pavone
El Pavo Real del Oceano
El aire de Loguetown estaba cargado con una mezcla de sal marina, voces lejanas y un susurro constante de tensión que parecía viajar por las calles como un rumor persistente. Mayura, vestido con su característico atuendo ostentoso, caminaba con paso despreocupado por las calles empedradas, sus botas con tacón resonando con elegancia sobre el suelo. Llevaba su cinturón especial con nueve katanas perfectamente acomodadas, con las vainas recién pulidas logrando un brillo verdeazulado bajo la luz tenue de los faroles que colgaban a los lados de los edificios.
 
Ah, Loguetown... siempre tan dramática, no deja de sorprenderme desde mi primera visita. — Murmuró para sí mismo con una sonrisa mientras observaba el bullicio en la distancia. Un grupo de personas comenzaba a congregarse en la plaza central, algo inusual para esta hora de la noche. Intrigado, Mayura ajustó el cuello de su abrigo y decidió acercarse. Después de todo, ¿qué era la vida si no un espectáculo constante que necesitaba su atención?
 
Al llegar, se encontró con una escena curiosa, un hombre de porte elegante hablaba con calma y autoridad frente a un pequeño grupo de ciudadanos. Su tono era pausado, cada palabra cuidadosamente elegida como si estuviera recitando un poema. “Interesante... un actor en potencia.” Pensó Mayura, observando al hombre que se presentó como Kurokaze Masaru. Había algo en su postura, una mezcla de rigidez y determinación, que despertó la fascinación de Mayura. No muy lejos, otra figura captó su atención, una mujer de cabello corto y expresión seria, vestida con lo que parecía ser un uniforme del Gobierno Mundial, aquel saco era imposible que pasara desapercibido, sobre todo cuando se trataba de sus captores principales, pero ahora no buscaría problema si no se metían directamente col él, suficiente tenía con enterarse de que su hermana le buscaba por el Mar del Este para matarlo.
 
Qué pintoresca reunión, trataré de mantenerme al margen. — Comentó en voz baja mientras se acercaba con su característico andar confiado, su capa ondeando tras él con cada paso. Su curiosidad lo empujaba hacia el centro del conglomerado, aunque no tenía claro qué estaba sucediendo exactamente. Al escuchar fragmentos de la conversación y de algunos susurros, comenzó a conectar los puntos. Un asesino conocido como Jack D. Ripper, mujeres asesinadas, y ahora estos individuos aparentemente reunidos para investigar. ¿Podía ser más interesante? La mención de los asesinatos hizo que Mayura levantara una ceja, y una sonrisa se formó en sus labios. — Un asesino misterioso en la noche de Loguetown... Suena como una historia digna de una gran obra. — Mencionó apareciendo por las sombras de un callejón, finalmente uniéndose a la plaza antes de interrumpir lo que cualquier persona hubiera querido responderle a Masaru desde que este terminó de hablar y sugirió marcharse a un lugar más seguro.
 
Buenas noches, me disculpo por mi intromisión, pero no pude evitar notar esta peculiar reunión. Me llamo Mayura Pavone, y aunque no tengo ninguna afiliación oficial con su... agenda. — Añadió, lanzando una mirada rápida y seria hacia Masaru y mirando de reojo a la chica con traje de vestir para medir cualquier reacción suya que confirmara sus sospechas. — Mi interés no puede ser contenido. ¿Podría un simple curioso como yo unirse a esta fascinante búsqueda? Después de todo, un maestro de la actuación como yo pudiera servir en el análisis de la obra que nuestro asesino ha estado creado. — Su tono era ligero, sarcástico casi burlón, pero sus ojos brillaban con auténtico interés y sinceridad. La idea de involucrarse en algo tan misterioso le resultaba irresistible. Después de todo, el Pavo Real del Océano no podía resistirse a ser parte de un drama, especialmente si incluía un enigma por resolver. Mayura mantuvo su sonrisa mientras esperaba una respuesta, pero en su mente ya había decidido que, pase lo que pase, esta sería una experiencia que no querría perderse.

Personaje

Inventario

Virtudes y Defectos

Pasivas
#4


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