¿Sabías que…?
... existe una tribu Lunarian en una isla del East Blue.
[Común] Una nueva fe
Alexandra
Alex
41 de Verano del año 724
[i]A[/i]lexandra salió de la base G-32 de la Marina camino al mercado de Logue. Iba vestida con su uniforme de Marine ya que le habían asignado su primera guardia en solitario. No hacía mucho que se había unido y después de dos ajetreadas misiones con su brigada agradecía poder tener unos momentos a solas. Aprovechó para observar a su alrededor, a aquellas horas la plaza estaba a rebosar de personas que aprovechaban para hacer la compra semanal. Algunos vendedores gritaban las ofertas que tenían intentando captar nuevos clientes. La chica se encontraba con ojo avizor intentando localizar a algún pilluelo que estuviera metiendo la mano donde no debía para poder robarse algo.

Aún así aquella tarea no era fácil ya que habían tantas personas que no sería muy difícil que se le escapara alguno. La chica decidió entonces que lo mejor que podía hacer era colocarse en algún puesto estratégico para poder observar la zona sin dificultades. Alexandra se dirigió hacia unas cajas que estaban apiladas en una esquina, justo detrás de un puesto de frutas. Le pidió amablemente al propietario si le permitía subirse encima de ellas para poder observar la zona a lo que no le puso ninguna pega ya que como el mismo dijo estaban vacías. 

Así que allí se encontraba la Hafugyo, sentada encima de tres cajas de madera y comiéndose una manzana que le había comprado al vendedor en modo de agradecimiento mientras observaba la plaza que se extendía frente a ella. Resopló mientras pensaba en lo bien que le vendría la estatura de Camille en esos momentos ya que aún estando ahí encima seguía siendo más bajita que la Oni. 

De momento la mañana transcurría con tranquilidad, durante la hora que se pasó allí encima Alexandra no había localizado ninguna revuelta, aunque si que se había llevado un par de miradas furtivas por parte de algunos niños o adolescentes. Al fin y al cabo aunque ella pudiera controlar la plaza estaba en una zona poco disimulada.
#1
Sirius Herald
Eleos
Escuchad, Hijos e hijas del esfuerzo!- La voz de Sirius se alzó en el centro de la plaza con fervor, dirigiéndose a la multitud con el porte firme y la mirada encendida por un fuego interior, sus alas estaban completamente extendidas, ocupando sus 10 metros de envergadura, la luz del día pasaba por su aro, reflejando la luz y provocando una aureola típica de un santo de tierras lejanas. Se encontraba subido en un pequeño pedestal para no estar muy alejado de las personas. -Hoy os convoco, futuros hijos del artífice para que os sometáis ante el yugo de los piratas, y para recordaros que el Gran Artífice siempre os tiene en su mecanismo de la creación. Vengo a recordaros sus reglas: el credo que enseña a templar el acero de la voluntad y a cincelar el futuro con vuestras propias manos.- a su alrededor, el murmullo del mercado pareció menguar, como si los presentes retuvieran el aliento ante la familiar cadencia del predicador. Sirius, con su túnica sencilla y su voz clara, no se mostraba ni pomposo ni altanero; era en la llaneza de sus ropajes y en la sinceridad de sus gestos, tratando de camelar a las personas que cada vez mas se iban reuniendo en la multitud.

-¡La primera regla!- Proclamó. -CADA UNO ES FORJADOR DE SU PROPIO DESTINO.- -No sois mejores engranajes de un mecanismo ajeno. La senda que pisáis está bajo vuestros pies, y el martillo de vuestras decisiones forja la forma que tomará el mañana.- Alzó una mano con el dedo índice en alto, como enumerando los principios sagrados. -¡Su segunda regla! NO CONFIÉIS VUESTRA OBRA A MANOS AJENAS SIN CUIDADO. Compartid, cooperad, más no entreguéis ciegamente vuestro futuro al capricho de otros. Cada cual debe conocer su oficio, su talento, su llamada, y compartirlos con juicio, sin perder la esencia de vuestro esfuerzo.

Sus ojos recorrieron los rostros atentos de las personas, buscando esa chipa, ese resplandor interior que yacía en cada ser, esperando ser liberado de su envoltura.

-4. Compartir con generosidad aquello que elaboráis de vuestras manos. No temáis que la riqueza del corazón se diluya en el prójimo. Como el artesano que enseña su técnica al aprendiz, al compartir conocimiento y frutos del trabajo, la cadena de la creación se hace más fuerte y el mundo más justo, pues hay personas que necesitan nuestra ayuda independientemente de lo que ocurra.  

5. LA VERDAD ES EL YUNQUE DONDE SE PULE LA CONSCIENCIA. Mentiras y engaños quiebran la integridad y la confianza. Si pulís las palabras con honestidad, si hacéis resonar la justicia con sinceridad. Crearemos una sociedad inquebrantable. 

Algunas cabezas asintieron, algunos corazones de las personas parecían latir con mas brío. Sirius bajó de su plataforma para acercarse al pueblo, como si pudiera abarcar con los brazos el conjunto de los presentes.

-Y por ultimo, hermanos y hermanas: LA LIBERTAD, ES LA MATERÏA PRIMA DEL MUNDO QUE FORJAMOS. Sin ella, no hay creación autentica, solo réplicas huecas del deseo de otros, Tomad la libertad como el carbón que aviva la fragua de vuestras vidas, y no dejéis que ningún poder ajeno la extinga, no confiéis en los viles piratas que os atormentan y os tratan de quitar vuestras libertades. y así, con voz solemne, concluyó: -Estás son las enseñanzas del Artífice, no son preceptos rígidos, sino guías forjadas por la experiencia y el anhelo de crear un mundo mejor. Quien las quiera seguir no debe buscar tiranizar ni someter, sino edificar con honestidad, coraje y la colaboración, ¡Haced de vuestras vidas un taller! vuestras almas un martillo, y vuestras obras el legado que dejaréis a las generaciones por venir. 

Al rato, algunas personas se quedaron preguntándole cosas, pero la mayoría de gentes acabarían yéndose, llevaba poco tiempo en Loguetown, pero había conseguido algunos feligreses nuevos. Sirius no había parado de tener sus manos juntas, como si estuviera rezando por todas aquellas almas
¿A tener en cuenta?
#2


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