Verano, medio día del día 21
Nunca me hubiera imaginado estar en está situación, estar trabajando en una taberna.
Aun recuerdo la situación que me llevo a esto trabajar para pagar las deudas de la comida o ser llevado a la marina, tengo la suerte de que mi situación no es tan mala después de todo el dueño me deja una habitación para quedarme a dormir, pero siempre me echa la bronca porque cuando tengo que madrugar tomo mi tiempo para levantarme e ir ayudarlos en la taberna, acaso no sabe que una dama necesita tiempo para despertar, por lo menos me dan de comer y me enseñan nuevos trucos en la cocina que no sabía.
Admito que trabajar en la taberna no es tan fácil como pensaba, ya que a pesar de ayudar en la cocina tengo que llevar la comida a los clientes, lo que a veces se produce un conflicto porque los clientes hablan sobre mí... y yo le respondo y cuando pasa eso el jefe me baja el presupuesto por lo que e tenido que morderme la lengua mas de una vez. A veces... mejor dicho tengo la loca teoría de que el jefe solo me contrato para atraer mas clientes.
Sigo haciendo los labores del local hasta que un cliente me llama.
¡Señorita, puedes traernos mas licor y carne a mi y mis amigos!- Le dice el cliente a Luna lo cual ella se acerca para recoger los platos y vasos vacíos para llevarlo al fregadero.
-Jefe los de la esquina quieren mas carne, ¡ahora les llevo otra ronda de cerveza!- Dice Luna mientras lleva mas botellas a la mesa.
-¡Entendido, otra ronda de carne a los de la esquina! -Dice el cocinero cuando echa la carne al fuego.
Luna se acerca esquivando a los otros clientes hasta llegar a la mesa de la esquina para entregarle las botellas.
-Aquí tienen- Expresa rápidamente mientra se vá.
-Gracias joven- Dicen siguiendo a su rollo, Luna sigue trabajando acercándose a otra mesas tomando nota.