Alguien dijo una vez...
Donquixote Doflamingo
¿Los piratas son malos? ¿Los marines son los buenos? ¡Estos términos han cambiado siempre a lo largo de la historia! ¡Los niños que nunca han visto la paz y los niños que nunca han visto la guerra tienen valores diferentes! ¡Los que están en la cima determinan lo que está bien y lo que está mal! ¡Este lugar es un terreno neutral! ¿Dicen que la Justicia prevalecerá? ¡Por supuesto que lo hará! ¡Gane quién gane esta guerra se convertirá en la Justicia!
[Aventura] [T3] Los forajidos del desierto
Raiga Gin Ebra
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El sol abrasador del Desierto de Kalab os golpea con una intensidad implacable, como si quisiera arrancaros cada gota de agua que aún queda en vuestros cuerpos. Bueno, si es que realmente quedan muchas, porque a juzgar por cómo estáis sudando... Dentro de nada os deshidrataréis.

El aire denso y seco trae consigo una mezcla de aromas: arena caliente, sudor —una mezcla de sudor, mejor dicho, el de cada uno huele casi peor que el anterior— y el leve toque metálico que siempre acompaña a la tensión de una cacería. Estáis aquí porque el gremio de cazadores de Ciudad Orange recibió una petición urgente: un forajido peligroso, aparentemente acompañado de varios compinches, ha llegado al desierto y ha conseguido sembrar el caos al enfrentarse y acabar con dos ex-marines que intentaron detenerlo. Las noticias hablan de un posible ataque inminente a los habitantes del desierto si no se le pone fin a su racha de violencia.

Vaya panorama tenéis por delante. Al calor se suma que tenéis que intentar encontrar a unos tipos que, francamente, estarán escondidos reponiendo fuerzas tras su combate, casi con total seguridad. Hay un dicho que habla sobre la complejidad de encontrar una aguja en un pajal, sin embargo, ¿será igual de complicada encontrarla en un desierto?

Llegasteis aquí juntos, y juntos seguiréis —aunque sea en otro lugar—. Cada uno de vosotros tiene su propia razón para estar aquí, pero todos compartis una misma meta: detener al forajido antes de que las cosas se tornen insostenibles.

Y ahora, vamos con las presentaciones.

Primero está Agyo, un hombre imponente de casi tres metros de altura. Su piel morena brilla bajo el sol, y sus alas negras, plegadas contra su espalda, proyectan una sombra única sobre la arena que de vez en cuando no os vendría mal usar. Su hermano gemelo, Ungyo, está a su lado. Contrasta con Agyo en apariencia: su piel clara y sus alas blancas reflejan la luz como un espejo. Ungyo es callado y frío, calculador en cada movimiento. Ambos llevan marcas de esclavitud en sus cuerpos, un recuerdo de un pasado que los impulsa a demostrar su valía. Ánimo hermanos.

Luego está Lykos Silver, un veterano que destila autoridad. Pero espera, ¿tú no eras marine? Bueno no sé, lo habré soñado. Su cabello plateado ondea suavemente con el viento caliente, y sus ojos grises escudriñan el horizonte como si pudieran ver más allá de las dunas. Aunque su porte sereno lo hace parecer distante, sabéis que es un hombre que ha enfrentado más batallas de las que cualquiera podría contar. Su presencia es un recordatorio constante de que la experiencia es tan importante como la fuerza.

Fon Due, sin embargo, es un tontatta que se identifica como okama, y está junto a Lykos. Aunque apenas alcanza el tamaño de una botella de agua, su agilidad y su serenidad son impresionantes. Viste un gi rojo bordado en oro y camina con una calma que contrasta con la urgencia de la situación. Fon parece sereno, pero sus ojos grandes y oscuros están llenos de determinación.

Evelyn Kedin también está aquí, con su melena rojiza y blanca desordenada y su figura atlética. Su aspecto felino y sus ojos amarillos le dan un aire salvaje. Evelyn es ruidosa y directa, y parece estar disfrutando del calor abrasador. Para ella, esto es una caza, y las presas grandes siempre la emocionan. Su sonrisa sádica deja claro que está lista para enfrentar cualquier desafío.

Todos habéis recorrido las dunas con cierta dificultad, siguiendo pistas difusas y rumores dispersos que, entre vosotros y yo, no os han llevado a ningún sitio. Una caravana comerciante fue la primera en darlos información concreta: una pelea reciente dejó dos cuerpos mutilados junto a un pozo de agua a varios kilómetros al norte de aquí. Los comerciantes huyeron antes de ver a los atacantes, pero aseguraron que el grupo enemigo no se movía solo. Al parecer, el forajido y su grupo escaparon en dirección a unas formaciones rocosas al oeste del desierto, un lugar conocido por sus cañones estrechos y peligrosos.

La situación es delicada, sin duda. Si los forajidos logran asentarse en esas formaciones, podrían planear emboscadas contra las caravanas y los pocos asentamientos del desierto, lo que traería el caos al desierto y éste podría dejar de subsistir de los cargamentos. Los habitantes del lugar dependen de los cazadores como vosotros para mantener el orden y la seguridad, y cada minuto cuenta.

Acabáis de llegar a un pequeño campamento improvisado, en el cual podréis descansar un poco, aprovechar para beber algo de agua y pensar bien qué hacer y hacia dónde dirigiros. Yo intentaría aprovechar las horas de luz, porque en la oscuridad de la noche, quién sabe lo que puede ocurrir.

Recordad que esta no es solo una lucha contra un grupo de forajidos; es una prueba de vuestra habilidad, resistencia y determinación. El Desierto de Kalab no perdona a los débiles, y parece que estáis decididos a demostrar que no sois uno de ellos.

Holaaa
#1
Agyo Nisshoku
Sol del Ocaso
El sol era abrazador, el aire caliente, maldito desierto pense, mientras me echaba agua de una botella en la cabeza y corría mis cabellos hacia atrás para no parecer un pordiosero.
-
Estábamos todos los Crimson Crusaders en este sitio, pues hace unos dias habíamos recibido un trabajo donde tendríamos que ir a cazar a cierto imbecil que estaba rodeado de más imbéciles, yo solo pensaba en lo que me iban a pagar, quien o quienes eran, que habían hecho, que estaban aterrorizando a la gente, etc etc, todo eso para mi no importaba, yo solo queria mi dinero y para eso teníamos que matar o capturar a las personas que estábamos buscando.
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Con los chicos nos dispusimos a buscar información para cumplir nuestro cometido, hasta Ungyo “Hoy me Cague Encima” Nisshoku estaba ayudando a preguntar, pero lo único que lográbamos encontrar eran rumores.
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No se quién de todos nosotros, ni Ungyo ni yo, de eso seguro, fue el que dio con el comentario de unos caravaneros, estos hablaron sobre una pelea que había dejado dos cadáveres, cercanos a un pozo, que se encontraba al norte del maldito desierto donde nos encontrábamos y que ademas la gente que vivía cerca habia visto movimientos sospechosos en unas formaciones rocosas que se encontraban al Oeste.
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Lykos, con su gran bigote nos dio la orden de que nos moviéramos hacia ese sitio, tomamos precauciones ya que somos cinco personas con figuras claramente amenazantes y levantamos un pequeño campamento, donde aproveche para echarme mas agua en la cabeza mientras le decia a mis compañeros.
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-Bueno que calor de mierda. Tomé un sorbo largo de agua. La información de los mercaderes nos trajo hasta acá, yo por mi parte nunca había pasado por aquí, ¿Ustedes Sí? Y otra cosa mi querido Lykos, ¿tienes en mente algun plan o idea?.
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SI bien estaba sentando me quede atento ordenando mis cosas preparándome para la respuesta de mis amigos, más la de ellos que la de Ungyo, porque al ser mi hermano gemelo, no teníamos necesidad de hablar, con el simple hecho de mirarnos, ya teníamos pleno conocimiento de que pensaba o queria decir el otro.
 
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#2
Ungyo Nisshoku
Luna del Alba
Personaje



El desierto, siempre el desierto de mierda este. Nunca me tocaban bandidos en la ciudad, o en un oasis, o en un lugar fresco. Siempre era en el puto desierto. Esta vez parecía ser algo grande. Cuando el grandulón de Lykos nos reunió y nos pidió a todos cubrir esta misión, él incluído supe que no se trataba del típico encargo de ir a apalizar un par de malandrines de poca monta. Eso lo podía hacer cualquiera solo. Los 5 en un mismo trabajo solo significaba que se trataba de algo bastante serio.

A pesar del calor, partimos cuando apenas amanecía y la verdad eso me alivió, porque cuando los primeros rayos del hermoso sol me alcanzaron, ya estábamos bien adentrados en el desierto. Por suerte Agyo tenía la lengua reseca de tanto hablar pendejadas desde que nos habíamos levantado, con lo que no tuve que escucharle mucho durante la caminata, que dicho sea de paso, me llamarán lo que quieran, pero caminar por esta arena infernal, solo demostraba el nivel de consideración que tenía hacia mis compañeros, porque si por mi fuera ya me habría ido volando hace rato a buscar a nuestro objetivo pero es que sin dudarlo.

El olor era apestoso, el aire sofocante. Lo único que me reconfortaba era sentir el cálido sol nutrir mi piel y llenar de energía mis células, mientras mis alas brillaban como una bengala. Por supuesto procuraba mantenerlas plegadas, pues no quería alertar a nadie de mi presencia como un imprudente. Agyo y yo pudimos haber hecho un vuelo de reconocimiento, pero por alguna razón (supongo que al ser nuestra primera misión así de seria), Lykos nos dijo que nos mantuviéramos juntos. Apenas unas horas después de haber iniciado el viaje en busca de... unos forajidos, si mal no recuerdo, un líder y sus chupamedias, habían matado a unos ex-marines. Francamente no podía darme más igual, pero bueno, el gremio de cazadores de Ciudad Orange se había puesto en contacto con los Crinsom Crusaders y henos aquí, haciendo la tarea que ellos no pudieron. Supuestamente la batalla había sido no hace mucho, con lo que si estaban por esta zona, no debería tomarnos demasiado en encontrarlos.

En fin. Unas horas después de haber inciado la tediosa caminata desértica, nos topamos con unos comerciantes que, luego del susto de ver semejante grupo variopinto que éramos, nos supieron dar indicaciones, explicando que hacía no mucho habían visto un par de cuerpos entre las dunas, señalando la direcci´no de la que venían. No lo dudamos ni una milésima de segundo y seguimos aquella pista, que luego de tantas, aprecía ser la más concisa y de primera mano. La ruta era ardua, pero el desierto no iba a dejar de ser un obstáculo más. Mejor acostumbrarnos. Paramos un momento a acampar para reponer fuerzas, y a que no adivinan quién comenzó con la avalancha de palabrería apenas pudo hidratar el gaznate. Agyo "preguntas locas" Nisshoku empezó a interrogar a Lykos, como si el hombre supiera más que nosotros sobre el paradero de nuestro objetivo.

"Porque debe ser que Lykos nos puso a caminar por todo este desierto por pura diversión, seguramente" pensé en espetarle a Agyo, pero solo me limité a chasquear mi lengua dos veces en señal de decepción. Preguntó también si alguno había pasado por aquí antes y si Lykos tenía algún plan. Yo por mi parte observé a los alrededores, y a lo lejos, al oeste, pude ver los cañones que delimitaban aquella región. Silbé entonces para llamar la atención de Lykos, y de quien se animara a girar su vista a mi, y señalé hacia aquella dirección. Miré a Agyo, que seguramente entendería, pero entonces recordé que éramos un grupo y haciendo un acto en contra de la conservación de líquidos en mi cuerpo, malgasté saliva en hablar.

En los cañones-Um

Tomé un poco del agua de mi odre y sin perder el tiempo, empecé a caminar. No quería malgastar luz de día en tener un picnic a la mitad de la nada. Ya había pasado un tiempo desde que habíamos parado aquí y seguramente el grupo habría descansado lo suficiente.

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#3
Lykos silver
Drake
Me tomaría un instante para escuchar los comentarios de mis compañeros Agyo y Ungyo sobre los cañones, permanecía de pie, con la espalda recta y los brazos cruzados observando ese campamento improvisado, por suerte el calor del desierto era... relativamente fácil de llevar una vez estabas acostumbrado. Daría un repaso con la mirada a mis compañeros antes de hablar: 

-Creo que está de mas decir que esta gente estará mucho mas preparada que nosotros para cualquier posible encontronazo en el desierto que puedan tener o que vaya a ocurrir. Tsk. - Mientras decía esas palabras, el pequeño Axew escalaría desde mi torso hasta mi hombro derecho, en el que se encontraba sentado Fon due, el lagarto se pondría alrededor del tontatta como si ya estuviera acostumbrado, pero algo cabreado por que le quitaran el sitio siempre. -Cierto es también que os tenemos a vosotros dos que sois capaces de volar, lo cuál daría camino a varias situaciones... podríais llegar a encontrarlos, o podríais ser derribador con armas de larga distancia.. aunque obviamente en términos de sigilo vamos mal, mido demasiado para intentar ir con cuidado jojojojo. Tsk.- Dejaría un momento mi lanza en el suelo, tratar de ser sigilosos llevando a una persona en armadura que mide 5,20m de alto no era demasiado buen plan, la única persona capaz de poder realizar una misión de infiltración en el gremio... si, sería Fon con su pequeño tamaño. -Luego está el tema de los cañones, son peligrosos y son un sitio perfecto para ser carnada de emboscadas, ahí vuestra capacidad de vuelo puede venirnos bien, hermanitos. aunque yo creo que lo mejor sería seguir avanzando y atenernos a lo que pueda ocurrir. si estamos en alerta será difícil que nos tomen por sorpresa, eso sí, recordad que dividirse no es una opción, si nos toman por separado será mas fácil que nos derroten, y no queremos que eso pase.- Aceptar este encargo, la verdad es que había sido algo bastante improvisado, quería hacer algo especial por mi cumpleaños para que el resto del gremio lo pasara bien, además, si completábamos un encargo como este, podríamos ganar algo de fama y pasar a ser un gremio de cazadores, al ir a hacer el papeleo me dijeron: ¿Tienes algún justificante de algún trabajo realizado?, así que teníamos que tomar esto sí o sí, ¡Entonces! me acordé de una cosa, revisé durante unos segundos lo que llevaba encima en la mochila y ahí lo vi, sacaría uno de los dos Den den mushi que llevaba encima y se lo pasaría a Eve. -Toma señorita Eve, tengo entendido que no tienes uno de estos.. y creo que lo necesitaremos hoy, Tsk. ¡Muy bien chicos! nos dirigiremos a los cañones, como ya sabeis, suelen tener desfiladeros estrechos y lugares perfectos para tender emboscadas y colocar trampas, iremos lo suficiente cerca para apoyarnos pero lo suficientemente distanciados como para que no nos pillen a todos a la vez y podamos reaccionar en caso de haber problemas, Fon debido a su tamaño irá conmigo pues puede camuflarse perfectamente junto a Axew. Tsk. 

Mientras caminaba, revisando que mis cosas estuvieran en buenas condiciones, sonreiría feliz. -No pienso que dejar que ese malnacido y sus secuaces se fortalezcan mas de la cuenta, ¿Dudas? cuando lleguemos a su terreno cada maldito segundo contará, os quiero totalmente avispados. ¿¡ENTENDIDO?!, tu ten cuidado Fon y no te caigas. Tsk.- Sacaría un cigarro de su cajetilla y lo encendería, fumando mientras caminaba, le temblaban un poco las manos ya que durante el camino no había fumado ni una vez, ¿Cómo era capaz de encajar el cigarro en la barba? nadie lo sabía, pero era posible que mi barba me sirviera de filtro.

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Axew

Virtudes Y defectos
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#4
Evelyn Kedin
Bloody Eve
Sinceramente odiaba el calor, bueno, más que el calor el sol, cegador y molesto… Parecía que no era a la única a la cual le molestaba, todos estábamos sudados y algo cansados después de marchar hacia aquella zona de donde teníamos rumores que se hallaban dichos bandidos. Eda era otra, los bandidos, ¿Merecerían la pena? ¿O he venido aquí para pelear con gente que no me vaya a suponer ni un reto?

Yo estaba sentada con mis piernas cruzadas absorta en mis pensamientos, mientras me lamia el brazo como un felino para asearme, sin estar demasiado pendiente del plan que estaba diciendo Lykos. Fue entonces cuando este golpeó mi hombro para darme un pequeño caracolito. “Esto se puede comer? Pensé mientras lo miraba dubitativa. Pero al parecer tenía un cable conectado con otro aparato que parecía ser un dispositivo de comunicación. -Gracias viejo, hubiese preferido que me invitaras a un entrecot. Pero eso lo dejaremos mejor para otro día. -Le dije con una sonrisa pícara mientras guardaba el den den mushi en el bolsillo de mi pantalón.

Finalmente escuché lo de los cañones que propuso nuestro líder. Pero en mi cabeza había cosas que no me cuadraban. -No tengo tan claro todo este plan, es obvio que si estamos en el desierto aquellos a quienes buscamos hayan intentado encontrar un refugio con sombra. Ya que el sol es jodidamente molesto. -Dije quejándome mientras tapaba este último con mi mano para que no me pegara directamente en la cara. -Así que los cañones no parecen un mal lugar para esconderse, por lo que si, es probable que esos forajidos estén escondidos allí, además de que por alguno de ellos suelen pasar algún riachuelo, proporcionando algo con lo que poder hidratarse.

-Me puse en pie para continuar hablando. -No obstante hay cosas que no me cuadran. Lo primero, la mejor forma de cercar el terreno es por arriba, y no lo digo por las habilidades de vuelo de nuestros gemelos. Sombra y Amanecer. Lo digo en que no podemos ir por el centro un grupo tan grande como el nuestro, podríamos ser emboscados fácilmente como bien has dicho. Por lo cual diría de bordear estas formas geológicas por arriba, así no les daríamos oportunidad de rodearnos en un terreno angosto, suponiendo que se escondan en estos claro. Hay que estar atentos a cualquier indicio de vida, cualquier pista, cualquier olor, todo es importante para hallar a una presa. -Fue en ese momento cuando me quedé cortada, estos datos me los guardo siempre para mi, no estoy acostumbrada a trabajar en equipo, pero llevo cazando animales toda mi vida, no creo que cazar a estos tipos sea muy diferente a ello. 

-Además hay una cosa que me revienta los ovarios de todo esto… Es algo que lo llevo dando vueltas desde que empezamos con esto. La pista que estamos siguiendo es de que estos tíos descuartizaron a unos tipos y los dejaron cerca de un pozo. No me malinterpretéis, me gusta el hecho de descuartizar, es un método muy sofisticado… Pero hasta yo sé que no puedes dejar un cadaver al lado de una fuente de agua, y menos en pleno desierto, puedes contaminar el agua. Así que o estos tíos son muy tontos o realmente planean algo.

-Después de toda esta chapa, me volví a lamer el brazo mientras les observaba a todos con mis ojos felinos de color Ámbar. -Por lo que entonces, yo voto por ir recorriendo estos acantilados desde arriba, ya que pese a que nos encuentren tendríamos nosotros la ventaja en el terreno. Así que si ya habéis descansado podemos continuar idiotas. -Sé que la mayoría de ellos me veía como una salvaje y no estaban equivocados, me gustaba matar y masacrar a mis oponentes sin piedad alguna, pero para encontrarlos primero debía mantener una mente serena. Así que con toda la frialdad del mundo esperé a que el resto decidiera proseguir con la búsqueda.

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#5
Fon Due
Dancing Dragon
Personaje


 
Las viejas costumbres son las mejores, viajar gratis y sin esfuerzo eran dos de mis favoritas.

Iba sentado sobre el hombro derecho de Lykos (chupando una pastilla de menta) el cual ofrecía, además de viaje sin esfuerzo, buena sombra en los momentos que su cabeza proyectaba dicha obscuridad sobre su lado derecho.

La ventaja de la diferencia de tamaños además permitía que Axew, el lagarto-armadillo mascota de Lykos, se postrara sin problema sobre el mismo hombro u el otro, a veces sobre su cabeza. Me caía bastante bien, y creo que yo a el igual, al menos lo suficiente para acercárseme cuando la primera vez que me le acerque había huido hacia la cabeza de Lykos.

Sin embargo, a pesar de todas estas comodidades, el sol abrazador del Desierto de Kalab se sentía tan fuerte como el abrazo de un huérfano. Generalmente evitábamos estar bajo el sol al quedarnos en el edificio del gremio. Esta vez, teníamos razones de fuerza para estar bajo estas condiciones.

Una caravana de comerciantes nos había informado que una pelea reciente dejó dos cuerpos mutilados junto a un pozo de agua a varios kilómetros al norte. Al parecer, los responsables escaparon en dirección a unas formaciones rocosas al oeste del desierto, lugar al que nos dirigíamos.

Íbamos todos los miembros del relativamente recién formado gremio de los Crimson Crusaders: Agyo, Ungyo, Eve, Lykos, Axew y obviamente yo. Habíamos (habían, en realidad) montado un pequeño campamento en el cual estábamos descansando y planeando nuestro siguiente movimiento.

Luego de un intercambio de palabras entre los demás del cual no participe pues no hacia falta, quedaba claro que teníamos que adentrarnos en los cañones donde se escondían los bandidos. El plan era quedarme junto con Lykos (y Axew) pues podría camuflajearme en su gran tamaño.

“Me parece bien, no te preocupes, podría hasta bailar en tu hombro montado en Axew de ser necesario sin caerme, hmm.” – respondí a las palabras de precaución de Lykos.

Eve demostró con sus comentarios que estaba acostumbrada a cazar. Ella recomendaba recorrer los acantilados desde arriba para tener la ventaja de terreno. Después de escuchar los puntos de los demás realice mi propuesta.

“También podríamos separarnos en dos grupos, dado que Ungyo y Agyo pueden volar podrían aprovechar aun mas la ventaja del terreno. Lykos es lo suficientemente resistente para hacer de señuelo y yo bastante rápido para darle apoyo. Eve podrías ir unos metros atrás de nosotros para evitar una emboscada a nuestras espadas, y Ungyo y Agyo cerrar la pinza de frente. De esa forma, igual evitamos que huyan por el norte. ¿Qué les parece?, ¿hmm?”


 
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#6
Raiga Gin Ebra
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El sol sigue su ascenso implacable en el cielo, clavando sus rayos sobre vosotros como una lanza ardiente que os va golpeando con intensidad. La arena, caliente como una plancha, refleja la luz y parece querer quemaros incluso a través de las suelas de vuestras botas. Cada paso se siente más pesado, y la falta de sombra hace que las botellas de agua en vuestras mochilas sean lo único que os separa de la desesperación. Pero todos sabemos que esas botellas se terminarán acabando, ¿verdad? Quizá estaría genial buscar una posible solución a este efecto adverso llamado desierto. Porque yo diría que os va a terminar afectando bastante...

Agyo, como de costumbre, rompes el silencio con uno de tus comentarios. Mientras te viertes agua sobre la cabeza, la botella se vacía un poco más, recordándoos a todos que el suministro no es infinito. Aunque refrescante, pronto empezaréis a notar la tensión de no tener suficiente para el camino de vuelta.

Ungyo, siempre el más pragmático, parece ignorar deliberadamente la pregunta de su hermano mientras se ajusta las alas para protegerlas de la luz directa. Y lanza su mirada hacia los cañones, señalando hacia el horizonte donde las formaciones rocosas empiezan a hacerse visibles, rompiendo la monotonía del desierto.

Sin embargo, la sugerencia no pasa desapercibida. Evelyn, con su particular mezcla de impaciencia y pragmatismo, lanza su propia opinión al aire. Solo aquél que caza por gusto tiene en mente cómo puede ser cazado. Y es que, la formación rocosa es un auténtico laberinto, y si no lo conoces, claramente estás en desventaja.

Lykos, fiel a su estilo calmado pero autoritario, observa a todos antes de hablar. Es cierto que su altura es un impedimento para las misiones de infiltración, pero quizá esta no sea una de ellas.

Fon, desde su cómodo puesto en el hombro de Lykos, interviene con su habitual tono tranquilo pero decidido. Propone dividir en grupos y establecer dos trabajos simultáneos. Aunque va un poco en contra de lo que dijo Lykos de no separarse, podría ser una buena idea.

Las discrepancias son inevitables en un grupo tan diverso. Algunos prefieren actuar rápido y otros abogan por la cautela. Sin embargo, el consenso parece inclinarse hacia los cañones, aunque el enfoque exacto aún está en debate. El calor, cada vez más insoportable, no ayuda a mantener la calma. Creo que tenéis cosas que hablar, y un camino por delante, así que me echaré a un lado para que no notéis que os están escuchando... Pero en el fondo, os estaré escuchando.

La promesa de sombra en los cañones es suficiente tentadora como para motivaros —o debería serlo—, aunque la posibilidad de un enfrentamiento cercano también juega su parte. El camino es duro, con la arena tragándose vuestros pasos y el sol debilitando cada movimiento que hacéis y haciendo que cueste el doble. Lo más curioso, sin embargo, es la ausencia de huellas o rastros claros. Para un grupo que supuestamente huyó recientemente, debería haber algún indicio. ¿Quizá el viento las borró? No hay ni una brisa que lo sugiera, aunque puede que la haya habido con anterioridad.

Cuando finalmente alcanzáis las formaciones rocosas, la sensación de alivio es palpable. Las sombras proyectadas por las imponentes paredes de roca os ofrecen un respiro del calor, aunque también os hacen conscientes de que estáis entrando en terreno potencialmente hostil. Los caminos son estrechos, casi claustrofóbicos, y Lykos, a pesar de su experiencia, parece algo limitado en sus movimientos. Pero todos confiamos en él, ¿no?

Mientras exploráis las primeras bifurcaciones del cañón, la tensión aumenta. Todo apunta a que este lugar será crucial, ya sea para atrapar a vuestros objetivos o para evitar caer en su trampa. Evelyn, con su instinto de cazadora, sugiere que os dividáis para cubrir diferentes entradas. Fon apoya la idea de usar las alturas para asegurar que no os sorprendan desde arriba.

Ungyo, sin embargo, parece más interesado en mantener al grupo unido. Agyo, por su parte, parece más centrado en terminar con todo rápido. Su impaciencia se hace evidente mientras ajusta sus armas. La verdad es que tenéis muchas dudas y pocas certezas.

Ahora estáis aquí, en el borde de una decisión importante. La configuración del terreno os da opciones: podréis tender una emboscada si trabajáis juntos, o intentar forzar el encuentro directamente. Cada movimiento debe ser calculado; el calor puede haber menguado, pero la tensión solo acaba de comenzar.

Yo solo os digo una última cosa: Actuad con firmeza, decididos con una misma idea, y todo será más fácil de lo que pensáis. Yo confío en vosotros.

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#7
Agyo Nisshoku
Sol del Ocaso
El calor no paraba, pero escuche atentamente a mis compañeros, a todos salvo a Ungyo quien no necesitaba hablar pues yo su hermano mayor sabia a la perfección que pensaba.

Lykos habia hecho enfasis en que esta gente segura estaba más preparada que nosotros para pelear en el desierto, sin embargo, dudo que sepan que somos, como peleamos, asi que eso es una ventaja a nuestro favor. Luego le entrego a nuestra doctora un Den Den Mushi.
Esta se puso de pie y empezó a hablar y trazo un plan que a mi parecer era excelente, hacer que Ungyo y yo volemos mientras usamos a la muralla que tenemos por jefe como carnada, quien iba a estar custodiado por su lagarto y el peligroso de Fon Due.
Sinceramente me maraville con el plan de la Doctora Kedin, ella si sabia como cazar personas, a final de cuentas ella cazaba su comida, asi que me levante y mire a Lykos, quien con un movimiento seco de la cabeza nos dio a entender que el plan de la doctora era el correcto.
Volteé a mirar a Ungyo y le dije.
-Bueno hermanito menor, seremos los ojos vigilantes en el cielo.
Me empece a estirar y realice un aleteo potente y me eleve solamente 1 metro del suelo mientras les dije a mis compañeros.
-Entiendo que todos llevamos un Den Den Mushi, mi recomendación es que usemos una frase para que entremos en acción, si les parece puede ser, Tangamandapio. Y usemos nombres claves ejemplo, yo sere Sol, Ungyo Luna, Eve, Dientes, Lykos, Murralla, Fon Due, Menta.
Entonces si Lykos esta en problemas, pueden decir Muralla Tangamandapio y ya sabemos que Lykos es quien necesita ayuda.
¿Qué dicen?
Me quede alli tranquilo a la espera de que mis compañeros aceptaran mi idea, algo rara si, pero a mi parecer efectiva, aproveche la espera para tirarme un poco mas de agua en el cabellera.

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Virtudes y Defectos
#8
Ungyo Nisshoku
Luna del Alba
Agyo estaba con una cara de fascinación total ante el plan de la doctora, que he de admitir, me hizo detener mi paso para girarme a escucharla, era un plan muy lógico y tácticamente aprovechaba muy bien los talentos de todos. Si nos apegábamos a las explicaciones de la doctora mink, tanto Agyo como yo estaríamos sobrevolando la zona, así que abrí los pliegues de tela en mi apalda y dejé salir libremente mis alas, mientras mi cabello caía entre ellas, aunque por el diseño de la ropa aún la propia tela que llevaba cubría el centro de mi espalda.

Agyo dijo un par de pistoladas para hacerse el comando táctico, pero mencionó algo crucial, los Den den mushi. Nos asignó nombres y una palabra clave, como si esto fuera una aventura erótica o algo por el estilo para asignarnos una palabra de seguridad. En fin, si le resultaba útil, ¿qué carajos? Saqué entonces mi den den mushi y lo encendí, ajustándolo a la misma frecuencia que los demás. Entonces golpeé con la mano que lo sostenía, usando el dedo corazón y les indiqué:

-Tap *Levanté el pulgar*
-Tap Tap *Pulgar abajo*

Si iba a hablar sería por una urgencia. Todo lo demás lo respondería con el simple código de "Un golpe es sí, dos es no" de toda la vida. Extendí entonces mis alas y emprendí vuelo. Debíamos ganar altura antes de adentrarnos más en los cañones, en caso de que los enemigos vigilaran los primeros tramos de la zona. Ascendí cuanto pude y esperé al movimiento de los demás miembros del grupo. Una vez todos avanzaran según su rol, yo haría lo propio. Por un instante pensé en que Agyo debía cuidarse mucho estando en el cielo, ya que de salvar culos si sé, pero hacerlo mientras volamos, solo lo hice una vez, y fue cuando huímos de los dichosos "dioses" aquellos...


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#9
Lykos silver
Drake
Mis ojos grises se paseaban de un lado a otro, valorando cada una de las sugerencias que el grupo iba comentando, la mayoría me seguían pareciendo buenas opciones, tenía que meditarlo durante unos segundos: -A ver. Eve Quiere cubrir las alturas... tiene sentido, es una cazadora nata así que tendrá una percepción de este tipo de cosas distinta a la nuestra, es un buen plan ya que en caso de combate, yo podía resistir los golpes de buena manera, por lo que no supondría un problema por lo menos para mi, Por su parte, Fon propone que nos separemos en dos grupos, Agyo y Ungyo por el cielo y el resto por tierra, me gusta, se puede compaginar con el otro, Agyo propone que nos comunicáramos utilizando el Den Den y códigos y nombres extraños. Quizá es que spoy demasiado mayor como para entender por que alguien querría comunicarse con ese tipo de cosas, pero supongo que no pasaba nada por utilizarlos, Ungyo parecía querer pasar a la acción directamente con sus gestos extraños, supongo, no conseguía captarle aun, la verdad... Tsk.

No tardé demasiado en pensar, barajando todas las opciones, supongo que lo mejor era avanzar en dos grupos aunque yo no era muy dado a ese tipo de planes en un territorio desconocido, pero también tenía que reconocer que ya no me encontraba solo, cada uno de mis compañeros tenía habilidades extraordinarias. Además, que cojones, tampoco podíamos quedarnos aquí de brazos cruzados esperando mientras nuestro objetivo iba asegurando la zona en la que se encontraba.

-Me gustan todas vuestras propuestas chicos. Tsk.- Según hablaba, iba mirando a cada uno conforme iba comentando sus propuestas, todo esto mientras acaricio la cabeza de mi pequeño Axew, que era demasiado adorable y me fumaba el cigarro. soltando el humo, seguido de una ligera tos, pues al hablar con el humo se me pasó por mal sitio- Tened mucho *Cof* Cuidado en el cielo, al primer peligro, bajad lo que podais. Tsk.- Me seguía pareciendo estrafalario aquello de los nombres extraños, pero bueno, si a todos les parecía bien, supongo que a mí también. -Nos moveremos con cautela eso si, Eve, eres nuestra doctora así que quédate atrás, pero cerca de Fon y de mi, ¿Si?, en caso de peligro soy totalmente consciente de que te puedes defender solita, pero por si acaso. 

En ese momento, dejaría el cigarro, pisándolo con el pie hasta esparcir las cenizas por el suelo, una sonrisa se pondría en mi frondosa barba, aunque no estaba seguro de si mis compañeros podrían verla, me equiparía mi lanza y el escudo. -Bien, Crusaders, sigamos el plan ya dicho y no os confiéis, estos enemigos no dudaran en descuartizaros si os ponéis en su camino, vosotros tampoco tenéis que mostrar piedad, aunque ya sabéis, mejor vivos que muertos Tsk.- En ese momento alzaría mi lanza, el sol se reflejaría en ella durante unos segundos antes de dirigirla dirección a los cañones, mi escudo, crujiría un poco al acomodarse en mi brazo de nuevo. 

-¡En marcha, que si nos quedamos quietos, el sol acabará con nosotros antes de que lo hagan ellos! Tsk.

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Axew

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#10


Salto de foro:


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