¿Sabías que…?
... el Reino de Oykot ha estrenado su nueva central hidroeléctrica.
[Común] Un buen plato caliente (Privado con Takenzo)
Horus
El Sol
1 de Invierno, Noche
Centro de Loguetown

El sol ya se había puesto y el manto de la noche cubría el cielo, pero no era un cielo estrellado, ya que las nubes grisáceas separaban las estrellas de la ciudad e inundaban la misma con copos de nieve tenue que caían. Era una nevada mucho menos intensa que la ocurrida durante el atardecer, la cual podía llegar a helar un poco a la gente poco abrigada, como yo. Aun así, se notaba que por la noche la temperatura bajaba de forma drástica; el viento podía ser más clemente, pero el invierno, ya en su primer día, hacía gala de su presencia. Más me valía conseguir un poco de ropa de abrigo antes de que llegara el máximo pico de frío del invierno, especialmente con el viaje al North Blue a la vuelta de la esquina.

Pero el frío invierno se combatía con una cosa muy simple: una comida bien caliente. De hecho, me encontraba sentado en uno de los puestos ambulantes que rondaban la plaza del patíbulo; era un lugar mucho más agradable ahora que habían logrado recuperar los adornos navideños robados la noche previa. Me sorprendía que hubieran solucionado ese problema tan rápido mientras yo buscaba a ese condenado mono ladrón, pero así son las cosas, cada uno con lo suyo. Ahora quería centrarme en comer algo en aquella parada, la cual estaba siendo bastante concurrida ahora que el ambiente en el centro de la ciudad se había revitalizado.

Aunque el puesto de comida estaba siendo muy visitado y popular en esos momentos, casi todo el mundo tomaba comida para llevar y poder ir comiendo mientras seguían caminando por las calles y disfrutando del ambiente festivo. Yo, por mi parte, optaba por quedarme bajo el toldo, al resguardo de la nieve, e invertir parte del poco dinero que me quedaba de haber ayudado a los mercaderes esa tarde en un buen plato de estofado que me llenara el estómago y calentara el cuerpo desde dentro. Pero, dada la tendencia de la gente, era el único esperando a que le sirvieran su plato sentado en el banco bajo el toldo; la comida iba a tardar un poco, dado que, aunque era el único por ahora esperando allí, había muchos pedidos de gente haciendo fila para llevar.

La espera de la comida en solitario, sin nadie que me acompañara en el banco, estaba siendo francamente aburrida, y el pronóstico que observaba por la cola era que tendría que esperar un buen rato más. Me parecía increíble que la gente disfrutara tanto de comer mientras paseaba bajo la nieve; en mi opinión, era muy disfrutable observar la nieve desde el resguardo, con un plato caliente y, si pudiera permitírmelo, algún licor caliente que terminara de templar mi cuerpo y mi espíritu.

Sin lugar a dudas, debía ganar más dinero para poder invitar a Anaka al lugar la próxima vez. Por ahora, nos habíamos separado en nuestros destinos para podernos apañar mejor por separado y ganar un poco de dinero. Así que buscarse la vida con la comida y el alojamiento corría un poco de cuenta de cada uno, pero era francamente desalentador pasar el rato en solitario. Sin duda, era mejor pasar el tiempo de la comida en compañía, como bien decía Galhard aquel día en Cocoyashi. Pero, en fin, solo me quedaba esperar que me sirvieran mi plato, o que alguien se apiadara de este aburrido aventurero y le acompañara en la hora de la cena.
#1
Takezo D. Ryuu
Musashi Miyamoto
Frío, era común en estas épocas del año, los copos de nieve mantenían la ciudad bajo el frío pero aquel que crea incertidumbre, sino más bien uno que incitaba a la calidez familiar, al tiempo con amigos o ha una visita a la plaza con tu pareja. Es sin duda una época linda y que tan solo en unas estaciones más será nostálgica, lo suficiente para invadir los pechos de las personas con aquel triste y sin embargo esperanzador sentimiento de un momento similar al anterior que aunque de manera contraproducente los haga sentir igual el siguiente año.

En una época para compartir, amar y ser amado, la suela de las sandalias del espadachín palpaba la frialdad de la plaza, solitario como siempre y errante por pura selección natural. Los niños iban de aquí para allá entre risas y carcajadas dando vueltas de felicidad alrededor de la plaza, lo que me recordaba a una anécdota de chico, misma que sucedió justo aquí, en Loguetown. Sea como sea más memorias se veían interrumpidas por los gritos de los padres intentando evitar que sus pequeños tuviesen un accidente, seguido del aroma de flores, tulipanes, rosas, lirios, todas nuestras de amor que las parejas del lugar se entregaba a modo de aprecio y en busca de sellar el inicio el inventario con su amor.

Mi silueta solo desbordaba tranquilidad, no me veía preocupado u ansioso, disfrutaba mucho de mi soledad, era sencillamente un punto que siempre me gustaba aprovechar cada que podía y ahora en estas fechas mucho más. Mi vestimenta era la de siempre a pesar del frío, lo que podía hacerme ver ciertamente fuera de lugar, sin embargo apenas y me preocupaba, el frío no era más que una adversidad conveniente y que podía aprovechar para entrenar mi cuerpo y su resistencia a este tipo de temperaturas, pues estoy seguro que no será la última vez que mi cuerpo las pruebe, y menos teniendo en cuenta lo que me espera en mi gran viaje.

Aún con todo eso de estar perdido entre mis pensamientos y recuerdos envueltos de sensaciones nostálgicas, las necesidades de mi cuerpo eran evidentes, el olor a flores dejó de ser el más fuerte, quedando totalmente opacado por el de un puesto de comida a la cual cada vez más personas parecían acercase, su olor me elevó levemente del suelo, casi flotando y siendo empujado por la sazón del lugar directamente hacia él. Ciertamente no pude evitarlo, y realmente no lo hubiese querido en ningún universo, cada vez que mi estómago sonaba era el indicativo para que solventase mi necesidad y ese puesto me estaba haciendo ojitos.

Me senté en el banco justo al lado de un curioso sujeto al cual le sonreí y saludé con un — Buenas noches, parece que esto de la comida callejera de está poniendo de moda jeje — Con aquella amigable sonrisa mientras observaba el menú del lugar — Tanto para escoger, pero soy un tipo de gustos simples, así que pediré algo de arroz con salmón. — Terminé de pedir mientras seguía con mi semblante amigable sentado y en paz, la compañía en la cena no me haría nada mal, y contrario a lo que suelo siempre defender con respecto a mi soledad e independencia, uno de mis objetivos era conocer gente alrededor del mundo.
#2
Horus
El Sol
Aguardaba la llegada de mi platillo, jugueteando con un cubierto entre mis dedos, haciéndolo pasar de dedo a dedo con un poco de presteza, haciéndolo rotar de lado a lado con un ritmo fluido, muestra del hastío y aburrimiento que estaba sintiendo en esos largos momentos de espera. Nunca había un momento más tedioso que el de tener hambre y aguardar por el alimento. Pero en este caso se sumaba el frío que sentía en mi cuerpo, el cual podría solucionar con ese plato de estofado caliente que estaba esperando con tanta ansia, lo que incrementaba la dilatación del tiempo que estaba sintiendo en ese momento.

Mientras aguardaba por el gran momento del manjar, al fin hubo un cliente que se acercó al lugar para sentarse en el banco a mi lado y comer allí. Era el momento de disfrutar de una buena comida con la vista de la nieve de fondo, pero manteniéndose a buen resguardo. No como toda esa gente haciendo cola bajo la nieve para llevar algo y marcharse sin más, con un bocadillo para dar una vuelta o ir a ver algo típico de las fiestas. Era una mentalidad muy común de hoy en día, ir con prisas todo el día; tanta prisa que no podían ni pararse a disfrutar tranquilamente del momento de la cena. Pero me alegraba ver que no era el único que lo hacía. El hombre se presentó de una forma cordial y amigable, mostrando una amplia sonrisa mientras barajaba qué pediría por unos momentos, decidiéndose finalmente por el plato de arroz con salmón. Era una buena elección; estábamos en una buena época para comprar salmón y Loguetown, como una buena central comercial marítima, recibía fácilmente salmón fresco y del día. Yo, por mi parte, opté por algo más sencillo y barato, pero que llenara bien mi estómago, priorizando algo caliente y saciante.

— Buenas noches. La verdad es que sí, es popular, aunque normal; al parecer, la noche pasada habían robado todos los adornos y el árbol de la plaza, y durante el día no pasó nadie por aquí. Ahora que los han recuperado, todo el mundo se ha querido pasar por la zona de golpe — también me mostraba risueño ante el nuevo comensal — Supongo que están recuperando las pérdidas que habían tenido, ¿no es así, jefe? — eso último iba dirigido al cocinero del puesto ambulante.

Observando al hombre a mi lado, noté que, como él decía, era un hombre de gustos sencillos, pero seguía pensando que tenía buen gusto. Los productos de pescado tenía entendido que eran los más frescos del lugar, mientras que las carnes se tenían que traer todas de otra isla, puesto que en Loguetown no había mucho espacio para el ganado.

— Puede ser sencillo, pero seguro que está bueno. Solo hay que ver lo popular que es el sitio. Yo opté por el estofado porque quiero un plato bien caliente; antes he pasado mucho frío y aún me dura un poco, la verdad es que me ha pillado muy de imprevisto este frío invierno — compartí con el hombre.

Estaba observando un poco al hombre. No me daba la sensación de que fuera un local del lugar; aunque no era bueno juzgar a la gente por sus apariencias, como futuro comerciante era importante que supiera diferenciar ciertos aspectos de las personas con un simple golpe de vista o con tan solo charlar un poco. Pero bueno, ahora tenía la cabeza más pendiente de la comida que de buscar ser perspicaz, así que seré más directo.

— Oye, ¿de dónde eres? No parece que seas de por aquí, aunque bueno, yo tampoco lo soy... Oh, disculpa, mi nombre es Horus, no me había presentado — le diría tranquilamente.
#3
Takezo D. Ryuu
Musashi Miyamoto
El puesto de comida parecía volverse cada vez más en una idea correctamente tomada a pesar de ser sencillamente aleatoria y sin mucho pensamiento de por medio, esto gracias a dejarme llevar por el olor de su comida y el hambre en mi estómago. Gracias eso ahora me encontraba en un lugar cómodo con un ambiente casi familiar, la calidez del puesto era perfectamente conveniente en estas épocas y nadie parecía apreciarlo; todos haciendo cola por tomar un pedido rápido dejaban muchas sensaciones que podrían ser hasta más satisfactorias que solo comer un poco de comida caliente, por suerte yo no soy de ese tipo de personas y podré guardar un recuerdo de aquel momento en mis viajes.

Tenía suerte, no solo estaba en aquel lugar con cómodo y en banco bastante extrañable cuando tenga que volver a levantarme a caminar sin rumbo fijo, sino que también tenía la compañía de un sujeto que parecía ser bastante amigable y con el que sin duda no me cerraría a socializar. — Robaron todos los adornos en una ciudad como está? Ja, vaya locura… Deberían reforzar la seguridad o algo así — Intentaba ser empático con lo ocurrido en la isla, pero me era ciertamente imposible de llevar sin abordar el tono satírico que suele ser característico de mí.

— Sin duda recuperaron las perdidas, mira a todas las personas alrededor de nosotros que con afán ruegan por un plato de comida caliente. . . Uhg, eso me hace pensar que tal vez tengamos que esperar un rato — Me respondí a mi mismo con una expresión de desgrasado y desilusión, me moría de hambre y realmente quería esperar eternidades para degustar un como de salmón, aunque viendo la enorme fila alrededor de nosotros era sin duda lo más probable, y de tan solo pensarlo la expresión hacía cada vez más marcada.

— Oh sí, eso seguro, no puedo esperar por comer con la esperanza de que la comida sea tan buena como la reputación que parecen gracias a esa fila — Señalé aquella inacabable cola mientras no podía evitar sonreír un poco por la gracia que me causaba. — Pensándolo bien lo mejor es que después del arroz y el salmón pida algo caliente para pasar la época pero buah, será otra eternidad más de espera por seguramente un estofado como el tuyo — Dije nuevamente suspirando con algo de cansancio, sin embargo y por suerte mía parecía que no iba a pasar el tiempo de espera aburrido.

— Oh, un gusto Horus mi nombre es Musashi Miyamoto jeje — Respondí presentándome con mi apodo mientras jugaba con los tenedores de manera similar a la que lo hacía — Siento decepcionarte pero en realidad si nací acá, solo que me fui bastante pequeño y esto es como un regreso a mi raíces — Respondí para acto seguido replicar — Tu de dónde vienes? Yo del Reino Okyot — Culminé mi presentación esperando no solo su respuesta sino también mi comida.
#4
Horus
El Sol
El sujeto llamado Musashi resultó ser un tipo agradable y amigable. Eso me alegró enormemente; lo único peor que tener que estar comiendo a solas, sin ningún tipo de conversación, era hacerlo al lado de alguien desagradable, arisco o borde. Ya me pasó alguna vez que me tocó aguantar al lado a una persona que no solo no quería entablar una conversación, sino que parecía decidida a quejarse de absolutamente todo lo del restaurante y la comida, haciendo bastante fastidiosa la experiencia. Lo mejor era cuando ya terminaba quejándose de cosas ajenas, demostrando que solo vino al lugar a desahogarse, enfocando su frustración contra el cocinero y cualquier comensal que estuviera cerca. Bueno, por suerte, un caso tan extremo solo me ocurrió una vez en la vida y, si pudiera, lo olvidaría, desde luego.

No pude evitar notar el deje sarcástico en las palabras de Musashi al referirse a la Marina cuando salió el tema del robo de la noche anterior. No podía evitar compartirlo, puesto que era un poco lamentable que algo así ocurriera en una isla que tiene, literalmente, un cuartel de la Marina en ella; es como una burla directa a las gaviotas blancas y todo lo que representan. Aunque, bueno, ninguna ciudad estaba completamente limpia, igual había una lucha a escondidas en la ciudad entre diferentes facciones en un tira y afloja entre la justicia y las sombras que moran en el bajo mundo. Afortunadamente, esa no era mi guerra, y mientras ninguno de esos dos problemas se pusiera frente a mí, me daba exactamente igual. Ahora, lo único que quería era comer de una vez mi estofado y, al parecer, no era el único que aguardaba con impaciencia su plato.

— Bueno, sí, yo debo llevar unos diez minutos más que tú esperando por mi turno, aunque aún veo en la cola algunas caras que ya estaban cuando llegué, así que soy comprensible con los tiempos de espera. Pero, como todo en este tipo de locales, depende de muchos factores. Si se produce un pedido igual que el nuestro, el hombre aprovechará para elaborar varias raciones de eso para todos los que las hayan pedido, así que simplemente debemos esperar y tener suerte. Así que, si quieres un poco de estofado, aprovecha y pídelo, que a muy malas, cuando prepare el mío, te hará también una ración a ti — le dije sonriendo mientras alzaba el tenedor sin motivo aparente.

El funcionamiento de un lugar de comida ambulante es un poco así. Es casi seguro que cuando preparas varias raciones de algo las irás sacando, así que cuando caiga un pedido parecido al tuyo, aunque no sea tu turno exactamente, puede prepararlo de forma simultánea a un pedido previo y, de golpe, te saltas algunos puestos en la cola. Era todo cuestión de azar y probabilidad. Pero la ventaja que teníamos nosotros era que estábamos sentados aguardando por el platillo, no como los impacientes que buscan la comida para llevar, que ante la posibilidad esperanzada de que les llamen pronto ni se molestan en tomar asiento. Unos ingenuos, la verdad; pudiendo estar sentados bajo cubierto, prefieren estar de pie bajo la nieve.

— Mmm, entiendo. A ver, me refería más a que no parecías de Loguetown. Del East Blue no podría haber puesto la mano en el fuego, puesto que en mi corto viaje por este he visto varias islas y todas son muy diferentes entre ellas. De hecho, estuve durante el verano por Oykot, aunque fue una estancia breve — le respondí, siguiéndole un poco el hilo.

La verdad es que en un corto periodo de tiempo había podido explorar bastante el East Blue; he recorrido casi todas las islas del mismo, aunque fuera durante un mayor o menor periodo de tiempo. Pero esta etapa de mi vida fue principalmente para saldar mis deudas e ir preparando los cimientos de lo que sería mi gran aventura en un futuro próximo. Ahora, con el próximo viaje al North Blue, vendría la nueva etapa de mi vida, que sería la era de los descubrimientos y las aventuras, como los grandes exploradores de la historia.

— Pues la verdad es que soy de bastante lejos, de Arabasta, una isla muy grande en la Grand Line. Es una isla bastante peculiar una vez que salí de ella. ¿Te puedes creer que hasta que salí de allí nunca supe lo que era el invierno? En Arabasta todo el año es verano, lo cual es malo; es una isla muy seca hasta el punto de que el 90% de ella es un desierto árido, con unas pocas ciudades y pueblos ubicados alrededor de los oasis y fuentes de agua que se podían encontrar en la isla. No es un mal sitio para vivir, pero sin duda para mis antepasados tuvo que ser difícil establecer una civilización allí — me extendería un poco.

Aunque pareciera que alardeaba de mis orígenes, no sabía si él había salido del East Blue como tal, así que era mejor detallar un poco las curiosidades de la Grand Line. Al fin y al cabo, ya había descubierto en mi viaje por el East Blue que mucha gente desconocía demasiadas cosas de la Gran Ruta Marítima, sin ser conscientes de sus peculiaridades más allá de algunos rumores o historias, pero no sabían si creerlas todas, como lo de que en Arabasta todo el año es verano y no hay estaciones como tal.

— Y dices que estás volviendo a tus orígenes ahora. ¿También has hecho un viaje recientemente? Yo ya debe hacer un par de años que dejé mi hogar para emprender una aventura — le dije muy animado.
#5
Takezo D. Ryuu
Musashi Miyamoto
La conversación con aquel sujeto era sencillamente agradable y profundamente disfrutable, parecía ser alguien inteligente y lleno de amabilidad, me gustan compartir palabras vagas con el en la espera de mi cena, una conversación que me hubiese gustado tener más de una vez, sin tan solo hubiese podido tener amigos. Entrenar siempre me alejaba de cualquier ámbito amistoso, casi robotizado, totalmente alejado y privado de eso, agradezco haber conocido ese día aquellos piratas, me abrieron un mundo lleno de posibilidades, un mundo en donde no tengo cadena alguna. No tengo resentimiento a mi padre, estoy seguro de que fue difícil ser un padre soltero, pero ya no estoy bajo su pupila, soy libre y abierto a un mundo que me ofrece momentos disfrutables y lleno de conversaciones como la que estaba teniendo con Horus.

Los minutos pasaban lentamente en la espera de mi arroz y del estofado de Horus, pero la conversación apacigua el hambre en crecimiento con temas y datos que interesaban al espadachín. — Díez minutos? Carajo, parece que no tengo nada de suerte — No pude evitar añadir con algo de desesperanza hasta escuchar nuevamente a mi acompañante — Oh, enserio funciona de esa manera? Entonces es un sistema sencillo, podemos aprovecharnos de eso justo ahora — Sonreí y volví a llamar al encargado que aún con una expresión de estrés y desagrado por toda la cantidad de personas que rodeaban su en proporción a la multitud pequeño puesto, se digno en atender a mi nueva orden — Si eh. . . Antes del arroz podría darme un estofado idéntico al mi acompañante? — Mi palabras serían tomadas en cuenta y serían perfectas para aprovechar lo dicho por Horus puesto a que comenzó a preparar grandes raciones del estofado, justo algo que nos beneficiaba.

— Así que estuviste por Okyot, tuviste la suerte de visitar el Dojo Miyamoto? Es el proyecto de mi padre y bueno, los turistas interesados en la filosofía de la espada siempre son bienvenidos — Le hice un poco de promoción al dojo, era aquello por lo que mi padre se había dejado la vida, y ayudarle a pesar de que el me pudiese considerar un enemigo o algo ajeno a un familiar debido a mi escape para ser un pirata siempre me ponía feliz. — En fin, te gustó Okyot? Es un buen lugar para vivir y excelente para unas vacaciones — Seguía preguntando por la isla donde viví tanto tiempo con hasta algo de ilusión en mi ojos.

— Arabasta y el Grand Line?! — Una expresión de asombro se dibujó en mi rostro, sin duda la expresión de alguien que deseaba profundamente viajar por el mundo en busca aventuras y experiencias. — Algún día iré, eso tenlo por seguro, algún lugar que me recomiendes visitar? — Que mejor que preguntarle a alguien nativo, al fin y al cabo podría ayudarme mucho cuando vaya a ese lugar. — Oh claro, bueno yo nací en Loguetown solo que me fui a vivir desde muy chico a Okyot, decidí irme e iniciar mi gran viaje, así que por eso vine aquí… Lo considero el punto perfecto para iniciar con yo esto — Sonreí al explicarle y mucho más cuando vi que nuestro estofado había llegado, lo que el decía era cierto, y había podido aprovecharme de ello de manera perfecta. — JAJAJA! ERES ALGUIEN LISTO, VENGA, PROVECHO! — Comencé a tragar totalmente muerto del hambre a lo que estaba convirtiendo en mi primer aperitivo de la noche.
#6


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