Alguien dijo una vez...
Monkey D. Luffy
Digamos que hay un pedazo de carne. Los piratas tendrían un banquete y se lo comerían, pero los héroes lo compartirían con otras personas. ¡Yo quiero toda la carne!
[Común] Un encuentro curioso.
Hunter D. Alpha
Kurogami no Alpha
Otoño, día 10.
 
Lo curioso de lo magnífico que es viajar, es que no sabes lo que te pueda deparar el destino, joven pirata. Hoy en día estás en el reino de Oykot. Un reino que a simple vista te parece un lugar sencillo. Las personas de esta isla parecen estar muy en lo suyo. Después de todo, el día a día de una persona no suele ser fácil. Los seres humanos, que somos animales sociales, están totalmente preocupados por lograr sobrevivir de una manera u otra. Unos ganándose el pan de cada día, trabajando honradamente. Otro, robando el esfuerzo de otros.
 
Y luego… estás tú.
 
Cabalgando sobre tu fiel plumífera explorando. Buscabas un lugar donde pasar el rato y relajarte. Mirabas en toda dirección, buscando algo interesante. ¿Quizás un lugar dónde comer? Realmente no tenías una idea clara, pero solo te encuentras divagando sin razón alguna ni nada especial. Estabas disfrutando de tu tiempo, mientras esperabas el día prometido. El día a donde tendrían que ir al mar del norte y, disfrutar de lo que tu hermano te aseguro que ocurrirá. Una sonrisa se dibuja en tu rostro. Imaginando como una multitud de enemigos caen por el poder de tu lanza. Reclamando un grandioso trofeo.
 
Pero eso… tiene que esperar.
 
Algo logra llamar tu atención. Aparentemente había un tumulto de gente reunido porque alguien en medio de la calle se había desmayado. Tú te acercas de curioso, Alpha. No podías hacer mucho, mirabas alrededor a la gente tratando de hacer algo, pero a su vez, nadie hacía nada. Tu perdiste la paciencia y te abriste paso entre la multitud. Al llegar al centro del bullicio, allí estaba un niño desmayado. – Hagan espacio. Necesita aire para respirar. – Coges al chico en brazos. La gente hace caso a tus palabras mientras algunos gritaban en búsqueda de un médico.
 
¿Llegará el medio? Eso pronto lo sabremos.
#1
Lehorran Hegalari
Hegi
Otoño, día 10.

Un día más en los astilleros, uno menos para jubilarme. Cada vez es más monótono. Estoy empezando a estar un poco harta de tanta astilla clavada, golpes mal dados, “señorita me duele la espalda” o “me duele la cabeza”, necesito algo más, la verdad.

Estar en el mar siempre ha sido mi sueño, pero no de esta forma. Cuando estaba castigada en mi habitación, lo veía desde la ventana y me daba paz, y encerrada en el cuartucho, escucharlo me calmaba. Quería surcarlo, que la brisa me bañara la cara por las mañanas, quería huir, pero esa historia requiere una cerveza bien fría, una tarde y un amigo dispuesto a escucharla.

Colgué la bata, en el mismo sitio de siempre.Yo no he estudiado para esto” me repetía a diario. Quiero seguir aprendiendo, quiero ser la mejor, quiero que todo el mundo me respete, que me miren y se sientan intimidados.

En fin, la vida del anonimato, que es muy dura, aunque de momento toca seguir así, ya llegarán tiempos mejores.

Me disponía a ir a casa, pero recordé que tenía que mirar a ver si habían llegado unas hierbas que pedí en la botica. Pillaba de camino.

A un par de calles de la botica vi un puñado de gente, bastante alboroto, me acerqué a ver qué pasaba. Escuché gritos de “¡Un médico, un médico!”, fui rápido, no titubee. Ante mí se encontró un hombre con un niño inconsciente en brazos. Tragué saliva, si soy sincera, me excitó la situación, la adrenalina que te corre por las arterias en una situación así no tiene ni punto de comparación con nada en el mundo.

- Yo soy médico, ¿Qué sucede?-

Me miró y me entregó al niño, lo tumbé. Tenía los labios azules y una expresión de terror. La madre me dijo que estaba tan tranquilo cuando de repente se llevó las manos al cuello. Comprobé la boca, ahí estaba, un berry incrustado. Lo saqué, comencé a insuflar aire. Primera… Segunda… Tercera… Abrió los ojos, dió una bocanada de aire inmensa. La gente cuchicheaba, yo sólo miraba que siguiera respirando. Comenzó a llorar, buena señal, y a buscar a su madre. Agradecida entre abrazos me ofreció todo lo que tenía, le contesté que con el berry de recuerdo me servía.

Me fuí después de agradecer al que me había dado al niño. Su expresión me resultó intrigante a la vez que pacificadora, entre todo el griterío ahí estaba él, con el niño en brazos buscando una solución.
#2
Hunter D. Alpha
Kurogami no Alpha
Bueno… cabe decir que todo problema tiene solución. La verdad es que ver a un niño en problemas era algo triste. Los pequeños siempre están llenos de posibilidades y, sin mencionar que tienen un gran futuro por delante. Tú aprecias a los niños. De hecho, deseas tener muchos hijos. Uno por cada raza que exista. La verdad es que uno de tus sueños era el más loco de todos, pero la verdad, es que era algo que te distingue del resto. Realmente deseabas tener una familia lo suficientemente grande para tener quien te resguarde. A tus hijos, deseas verlos jugar crecer y ser libres. Pero, para eso, requieres de un lugar seguro para que ellos estén totalmente a salvo. Para que ellos pudieran crecer y desarrollarse por completo.
 
Un lugar, donde puedan disfrutar de su infancia.
 
 La doctora que había atendido al joven resultó ser bastante… singular. A pesar de haber salvado una vida y llevarse todo tipo de ovaciones. Aquella expresión era una llena de bastante indiferencia. Eso logra llamar mucho tu atención, joven pirata. La observas alejarse. Ladeas la cabeza un poco y sin darte cuenta, comienzas a seguirla haciendo caso omiso de todo lo que te rodea. Le sigues por un rato, sin  hacerte notar. Llegado a un punto donde ambos estuviesen menos llenos de personas, serías tú quien rompería el hielo.
 
-Es curioso ver cómo alguien es indiferente a los aplausos y ovaciones de las personas. – Le dice a la dama de cabellos oscuros. – Disculpe mi intromisión, pero no he podido evitar notar que… tiene una mirada que no parece ser la de alguien que no está del todo feliz. - ¿Quizás estaba siendo algo invasivo? Puede que sí, pero eso te tenía totalmente sin cuidado. – Disculpe mis pocos modales, no es mi intención ser grosero. Soy Alpha, es un placer.

Has dado el primer paso, acompañas tus palabras con una sonrisa y una mirada amigable. Veamos… cómo reacciona ella.
#3
Lehorran Hegalari
Hegi
Un berry. No es nada comparado con lo que debo… malditas deudas.

El respeto de la gente es realmente lo que me gusta, pero no es lo que paga las facturas. Demasiadas deudas tengo como para pensar en ellas, aunque sí que es verdad que debería ir empezando a hacer algo al respecto, 5 millones no es una cantidad que se pueda conseguir de la noche a la mañana fácilmente, por lo menos no para la mayoría de los mortales. 

Me quedé un poco a recibir mis halagos correspondientes, pero me quedo con lo bien que leí todos los síntomas para diagnosticar el ahogamiento. Años estudiando al final merecen la pena, pero quiero más.

Seguí en dirección a la farmacia. Igual se cree que no le estoy escuchando.

No logré identificar quién es, pero le escucho como me sigue. Pude notar hasta sus latidos, no estaba nervioso, de hecho estaba calmado de una manera bastante normal teniendo en cuenta que estaba acosando a una persona. Di la vuelta a la manzana para confirmar. Sí, me sigue, quién será… Se está acercando.

Me habló. Era el chico que me dio al niño. Respiré aliviada, por lo menos era “conocido”, no era un cobrador de deudas, o eso creía, pero estaba tentada a conocer más sobre el.

- Un placer, soy Hegi. ¿Tú aplaudes a un carpintero cuando acaba una mesa?¿A un pescador cuando trae pescado al puesto? Pues lo mismo con la medicina, hice mi trabajo. Esperé de manera educada los agradecimientos y me fui. En cuanto a mi felicidad, meh, ni fu ni fa.-

Le miré fijamente a los ojos mientras le contestaba. La situación parecía que le resultara cómoda para estar entablando conversación con una completa desconocida. Estaba ansiosa por ver qué me contestaba, en esos momentos la intriga me estaba matando.
#4
Hunter D. Alpha
Kurogami no Alpha
Hegi... Un nombre realmente curioso. No tenías idea si tenía algún tipo de significado oculto. Pero sin importar eso mucho, te agradaba mucho su nombre. Ella irradiaba cierta mirada de preocupación. Incluso, te atreverías a decir que ella estaba mostrando cierta inseguridad. Algo te decía que ocultaba algo.bueno, eso no era un secreto. Todo ser humano tenía secretos que ocultar y, cada quien estaba en su derecho de hacerlo. Pero eso... Igual generaba más curiosidad en ti, Alpha.

Después de todo, ser curioso es parte de ti 

- Los aplausos son vacíos... Cuando no se está realmente satisfecho con lo que se hace.- Curioso juego de palabras has escogido, joven pirata. Y a decir verdad, no puedo estar más de acuerdo contigo. El tiempo que tengo observándote, he aprendido mucho de ti y de como tratas al mundo. Una persona maravillosa eres, si realmente se dieran el tiempo a conocerte, un gran amigo. Alguien que le encanta hablar se la vida y de sobre cada cosa. Por eso te encanta leer. Para ti, el leer es una de las mejores herramientas de todas. Pero, quitando eso, el conocimiento es algo maravilloso. Algo que te gusta coleccionar.

Y tu, Si que deseas una colección bastante... Singular.

-Las personas no suelen aplaudir a alguien cómo yo. - Dices con total tranquilidad. - Después de todo, los piratas siempre somos los malos de las historias. - Una pequeña sonrisa se dibuja en tu rostro. Tú no mentías. De hecho, tu naturaleza te impide hacerlo. Eras curiosamente la persona más honestas de todas. Bueno, quizás aún existia la posibilidad de que conozcas a alguien que tenga esta misma cualidad. Pero hoy no será ese día. Miras a las dama a los ojos, con una sonrisa muy tranquila y una mirada totalmente relajada. Demostrando que tenías mucha seguridad en ti mismo.

-¿Conoces un buen lugar para tomar un café? - Le preguntaste con amabilidad. - Puedo invitarte si gustas.
#5
Lehorran Hegalari
Hegi
- Conozco, te puedo llevar. Estamos cerca, pero tengo que parar antes a un recado.-

El chico me consumía, me mataba la curiosidad, tenía algo que no sabía que era, pero te incitaba a seguir hablando con él. Aposté por darle una oportunidad, si quería un cambio en mi vida tenía que empezar por lo menos a tener que socializar con la gente y luego ya decidir si mantenerla en mi vida o no. Bueno, un café no hace daño a nadie.

Paramos en la botica, tenía un pedido de hierbas y algún que otro ingrediente que recoger. En realidad eran cosas relativamente sencillas, mi especialidad es diagnosticar, no hacer fármacos, pero tenía que defenderme en el campo ya que donde estaba no encontré ningún farmacéutico que mereciera realmente la pena. Estaba harta de tanto “vendehierbas” de baja categoría, así que decidí empezar a hacerlo yo por mi cuenta.

Después le llevé a mi cafetería favorita, no era nada del otro mundo, ni muy cara ni muy barata, ni muy lujosa ni muy sencilla, era algo normal, pero los dueños eran de confianza. Cuando digo de confianza me refiero a educados, discretos y amables. Ya podía pasar quien sea preguntando lo que sea que ellos no habían visto ni oído nada, lo convertía en el lugar perfecto para hacer negocios, tratos y tener conversaciones interesantes en sitios públicos.

 - Pon un café con leche templada y un toque de canela, bueno dos, por favor. - le dije al camarero. Me giré hacia mi nuevo posible amigo y le mire como me sonreía, - Bueno que sean dos por favor - le dije de nuevo al camarero. Volví otra vez la mirada a mi acompañante y le dije - te va a encantar, en toda la isla no he visto a nadie que ponga la espuma como lo hace este señor. -

Me fui a la mesa e incité a mi contertulio a que me acompañara con la mirada, estaba ansiosa por ver cómo transcurriría el café más interesante de mis últimos meses…
#6
Hunter D. Alpha
Kurogami no Alpha
Curioso, sí. Seguirle a hacer sus mandados no era algo que te molestase, pero no perdiste la oportunidad para detallar todo lo que hacía en todo momento. La verdad, es que te era un poco curioso el cómo hacia las cosas. Era bastante metódica, lo podías notar en sus pasos y en su manera de caminar. Cuidadosa, en todo momento parecía ser que estaba con la guardia arriba, esperando que algo o alguien viniera a por ella ¿Acaso estaba siendo buscada? No lo sabias, pero algo si te podías decir, cada vez se te hacia ella más y más interesante.

Ella tiene algo curioso.

Ella te llego al lugar prometido. Una cafetería que no destacaba en nada particular, pero esta albergaba una promesa, el poder disfrutar de un grandioso café. Ahora, ella había dado un paso delante de ti. Uno… muy atrevido la verdad. Estaba ordenando por ti. Estaba pidiendo el tipo de café que tomarías sin siquiera consultarte. Era algo que te pasaba por primera vez. Seguiste observándole en silencioso. Realmente… era como si ella realmente quisiera que probaras aquel café que ella estaba ordenando. Hegi resulta cada vez más en alguien interesante. Micro acciones que hacen destacar cosas de ella. Sonríes, joven pirata. Sonríes mucho.

Porque algo te dice, que ella desea algo realmente grande.

-Normalmente suelo tomarlo negro y sin azúcar. Pero hoy le daré una oportunidad. – Dijiste mientras te sentabas en la mesa con tranquilidad. – He notado ciertas cosas mientras caminábamos hacia acá ¿Algo te preocupada? – Preguntaste curioso. – Bueno, es normal estar preocupado si estas caminando junto a bueno, ya sabes, un pirata. – Aquello último lo dijiste un poco menos alto. Querías que la plática se mantuviera lo más íntima y privada posible. El café llego y tú seguías sin quitarle la vista de encima a Hegi. Una mirada curiosa que buscaba desenterrar secretos. Pero al final de cuenta, ella era la que decidía si querría desenterrarlos.

Después de todo, cada cabeza en un mundo.
#7


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