Hay rumores sobre…
... una isla que aparece y desaparece en el horizonte, muchos la han intentado buscar atraídos por rumores y mitos sobre riquezas ocultas en ella, pero nunca nadie ha estado en ella, o ha vuelto para contarlo...
[Común] Equipo de rastreo "Antbu"
Ryu Sukehiro
La Sombra
Invierno, día 42.
Patio de entrenamiento del gremio "Crimson Crusaders"

Había tenido una reunión con Lykos el día anterior, en la cual me había comentado que en este gremio se dividían en parejas para formar equipo, no es que fuera de mi agrado el tener que compartir mis presas con nadie, pero según el jefe, mi compañero tenía habilidades que suplían mis carencias, aunque no se que carencias vio en mi la verdad, la cosa era que podíamos formar un excelente equipo de rastreo según su opinión, así que tras un buen sueño reparador me di una buena ducha y almorcé algo en mi habitación como hacia usualmente, aún no me habia relacionado con ningún compañero, quitando a la gigante cornuda que insistía en llamarme hormiguita, Sowon creo que se llamaba, así que me preguntaba qué clase de persona sería a la que le había tocado la lotería de compartir el aire con el gran Ryu Sukehiro.

Me vestí con mi conjunto de ropa habitual, unos zapatos que dejaban ver mis dedos y llegaban tres dedos por encima de mis tobillos, unos pantalones negros junto a una camisa negra sin mangas de cuello alto, el cual portaba alzado tapando mi parte inferior del rostro, unos guantes negros que solo dejaban los dedos índice y pulgar libres y encima de estos unos guanteletes grises que tapaban solo mis puños y llegaban hasta los antebrazos, agarré mi filo y lo envaine a mi espalda, me encamine hacia la puerta y agarre la máscara blanca de zorro que colgaba al lado de la puerta y me la coloque antes de salir de la habitación.

Había llegado la hora que me había indicado Lykos, así que me dirigí al patio de entrenamiento del gremio, las banderas del gremio ondeaban a mi paso casi como si me saludarán militarmente, a lo lejos se escuchaba el ya conocido revuelo de los animales del jefe que seguramente ya estaban liando alguna de las suyas, esperaba que ninguno volviera a escaparse, no quería malgastar mi indudable talento en tener que volver a buscar alguno de ellos.

Con ese pensamiento llegue al patio de entrenamiento, los maniquíes de entrenamiento parecían ser lo único que había en el patio, aparte de la arena que seguramente era movida por el viento y entraba por las ventanas para posarse en el suelo del patio, pero a primera vista no había ni el más infimo rastro de mi nuevo compañero, acaso se atrevía a hacer esperar al grandioso y futuro mejor cazador del mundo, el gran Ryu Sukehiro?! No podía dar crédito de que me hiciera esperar teniendo la suerte de contar con mis servicios como compañero, mal comenzábamos, debía obligarle a pedir disculpas? Hacerle arrodillarse ante mi grandeza sonaba excelentemente bien, si el tipo no tenía una buena excusa sin dudas le esperaba una penitencia como pedirme perdón de rodillas, que menos ante un Sukehiro.
#1
Fon Due
Dancing Dragon
Las mañanas empezaba a ser frías en el desierto de Kalab.

Despertando temprano (0600 horas), salí de la gaveta en la que solía dormir en la cocina y me puse la ropa que tenía preparada para aquel día (la misma de todos los días, una túnica roja con bordados dorados y pantalones negros ajustados, acompañados por unas sandalias ligeras las cuales hacían mis pasos casi imperceptibles.
“Hoy será un día interesante, hmm.” pensé mientras saltaba sobre la repisa de la alacena buscando algo para desayunar.

Saltando hacia donde estaba la hervidora de agua empecé a prepararme un té Oolong para acompañar con uno de los dátiles que había sacado de la alacena. Después de varios saltos por aquí y por allá, completé mi taza de té la cual era perfecta para acompañar con el calor del sol que entraba por una de las ventanas de la cocina.

Luego de contemplar el amanecer, me decidí a acercarme a la sala de entrenamiento antes de la hora planteada con el nuevo recluta el cual había mencionado Lykos le gustaría que hiciéramos equipo gracias al potencial que podíamos extraer de ambos en las misiones que se nos asignaran.

Según la conversación que había tenido ayer con Lykos, teníamos dos nuevos reclutas en el gremio, y hoy me encontraría con uno de ellos, Ryu. Poco me dijo de este nuevo recluta en realidad, Lykos era de aquellas personas a las que le gusta que los demás formen su propia opinión de alguien sin ser afectados por las opiniones propias.

Así como Lykos era de reservado, ya era bien sabido en el gremio que yo era mucho más relajado, mucho tendría que pasar para no poder llevarme bien con alguien. Mientras no le tuviera asco a la menta no creo que hubiera problema alguno. Metiéndome una pastilla de menta a la boca me dirigí a la sala de entrenamiento siendo apenas las 0700 horas.

Mi plan era sencillo, primero quiero ver a este nuevo recluta, Ryu, de cerca y luego formaría una opinión a partir de su reacción. Saltando hacia el techo del patio de entrenamiento me pare sobre uno de los bordes de las ventanas (la que quedaba directamente por encima de la puerta de entrada al patio, a unos 5 metros de esta) y esperé pacientemente a que Ryu hiciera acto de presencia.

Al cabo de un tiempo alguien que solo podía ser Ryu (o la otra persona nueva en el gremio, pero menos probable) entro en la sala de entrenamiento. Iba vestido unos zapatos que dejaban ver sus dedos, pantalones y camisa negra de cuello alto junto con unos guantes igual negros. Una espada colgaba de la espalda de aquel tipo la cual completaba el conjunto bastante bien, he de admitir. Finalmente, Ryu llevaba una máscara de zorro la cual me recordó a las noches de carnaval en Green Bit.

Desde mi posición en lo alto del borde de la ventana salude al nuevo recluta con entusiasmo: “¡Bienvenido Ryu!, me llamo Fon Due, ¿has tenido buena mañana, hmm?
#2
Ryu Sukehiro
La Sombra
Una voz se hizo presente preguntando si había tenido una buena mañana, pero como era posible si no podía ver a nadie, giré mi cabeza a ambos lados intentando encontrar a la persona artífice de esas palabras, pero no pude ver a nadie a mi alrededor, ¿que clase de broma era esta? Por más que mis ojos rojos escudriñaban el patio entero en busca de cualquier tipo de vida no encontraba señal alguna, era acaso otro shinobi como un servidor y sabía ocultar su presencia a un nivel incluso mayor al mío?! Imposible, nadie podría tener mejor aptitudes ninja que el gran Ryu Sukehiro.

Fue entonces cuando un sutil olor a mental llegó danzando a mi nariz de zorro, gracias a mi condición de Jujin tenía un olfato excelso gracias a la herencia genética de mi madre y el olor no venía del patio, venía de arriba, levante la cabeza y miré en la dirección de la que provenía el intenso olor a menta y fue entonces cuando le vi. Un pequeño ser estaba sentado sobre uno de los bordes de la ventana, por el tamaño debía ser un tontatta, el mismo vestía  una túnica roja con bordados dorados y pantalones negros ajustados, acompañados por unas sandalias ligeras, parecía un conjunto algo extravagante pero bastante funcional, pero bueno no era mi trabajo juzgar la forma de vestir de nadie.

"Buenos días Fon Due, parece que Lykos ha tenido a bien concederte el honor de ser el compañero del futuro mejor cazador del mundo, espero que tú mañana esté siendo tan buena como la mía, me gusta tu olor a menta por cierto"

Era una verdad como un templo, disfrutaba del olor y el sabor a menta, pues era de mis sabores favoritos de chicle, de hecho llevaba un par de paquetes de chile en em bolsillo, uno de eucalipto y otro de menta.

Rasgos a tener en cuenta
#3
Fon Due
Dancing Dragon
Se lo podía ver a Ryu claramente desorientado, intentando localizar de donde provenía mi voz, por lo que tuve que contener la ligera risa que amenazaba a salir desde lo mas profundo de mi estomago para evitar sonar burlón como primera impresión.
 
Luego de un corto tiempo, y sin yo decir nada más, Ryu me localizó sentado en aquella orilla de la ventana donde había estado todo este tiempo, ¿habrá sido por descarte o fue algo mas lo que delato mi posición? Saludándome con un tono de voz que sonaba algo engreído, Ryu termino su saludo comentando que le gustaba el olor a menta que provenía de mí – Aja, hmm, así que era eso.
 
“El honor es todo tuyo, Ryu, estas ante el mismísimo dragón danzarín, lo mínimo que espero es una reverencia, ¿hmm?” – bromee con Ryu, respondiendo con un tono de voz que seguro delataría estaba siendo lo menos serio posible. “Parece que tienes un gran sentido del olfato si eres capaz de detectar el olor a menta que tanto me gusta, una gran habilidad ciertamente, hmm.”
 
Tras decir estas palabras baje de un salto hacia el suelo del patio de entrenamiento donde se encontraba Ryu. Algo quizás inconveniente pues ahora tendría que hacer agacharse a mi compañero para poder hablar a la misma altura, aunque una gran oportunidad para seguir con la broma de hacer reverencia, por lo que no pude dejar pasar la oportunidad y comente de nuevo con el mismo tono de voz bromista.
 
“Mira, te lo he puesto fácil, ahora que estoy al nivel del suelo puedes hincarte en reverencia y como excusa decir que estas siendo cortes al acercarte a mi estatura lo más posible, ¿no soy el mejor acaso, hmm?”
 
Dije aquello sin voltear a ver hacia arriba, directamente a Ryu, con mis grandes ojos marrón oscuros clavados en la máscara de zorro de aquel nuevo miembro del gremio.
 
Desde mi posición en el suelo pude observar mejor a Ryu. Con un porte que combinaba elegancia y peligro, su figura era la encarnación del sigilo y la destreza, un espectro silencioso siempre listo para cumplir su misión, sin importar las sombras que tuviera que atravesar.
 
El joven guerrero proyectaba una figura enigmática y cargada de lo que yo interpretaba como profesionalismo, una presencia que reflejaba años de disciplina y entrenamiento. Su cabello plateado, de un tono brillante y peculiar, se alzaba de manera natural, formando un contraste llamativo con el resto de su apariencia oscura y reservada. Su uniforme parecía estar diseñado para misiones de alto riesgo, compuesto por una armadura ligera de tonos grisáceos que equilibraba protección y movilidad. Esta se ajustaba perfectamente sobre una camisa negra de manga larga, cuya tela parecía diseñada para mimetizarse en la penumbra. Sus manos, enfundadas en guantes negros sin dedos, mostraban las marcas de años de combate, con pequeñas cicatrices que atestiguaban su experiencia en innumerables enfrentamientos. Un pantalón oscuro, ceñido pero flexible, complementaba su atuendo, terminando en botas resistentes ajustadas con vendas que ofrecían soporte adicional para las largas y arduas misiones.
 
“Dejando las bromas de lado, me alegra saber que tenemos gustos similares, la menta es mi vicio y siempre llevo pastillas de menta conmigo, ¿te gustaría probar una, hmm?” – dije en un tono mucho mas amable intentando acercarme a mi compañero.
 
Esperaba que tuviera tan buen sentido de común como lo tenía del gusto y/u olfato (por aquello del olor a menta), finalmente, sería la persona con la que haría equipo a partir de ahora en misiones de infiltración de gran importante para el gremio y esperaba poder llevarme bien con él desde el inicio. Y bueno, si no funcionaba, siempre podíamos hacer algún tipo de competencia para demostrar quien tenia mayores habilidades de combate e infiltración para establecer una cadena de mando en caso de ser necesario, aunque personalmente prefería trabajar en equipo mas que bajo la presión de las órdenes de otras personas.
#4


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