Hay rumores sobre…
... una isla del East Blue donde existen dos escuelas de combate enfrentadas. Estas escuelas hacen especial referencia a dos personajes de la obra original.
[Común] Una Oni un Tonttata y un Manco entran en un bar.
Alexander D.Vinci
PlayBoy
10 de invierno de 724

El viento en la cara siempre había sido algo que me gustaba, realmente no tenía ni idea de por que, pero era una de esas pequeñas cosas que te recordaban que estás vivo, incluso si no estabas completo o estabas al borde la muerte. Me encontraba en la proa de barco mercante, el barco era grande, lleno de mercancías extravagantes, con bastantes personas a bordo. El viaje había sido entretenido y por supuesto, ¡no lo había pagado!, si no que me había colado, ¿por que iba a pagar por cosas así? ni que me sobrara el dinero. Balanceaba mis piernas sobre el borde del barco, observando las olas producidas por el movimiento del mismo, además, todo mi cuerpo temblaba. ¡Pero no de frío!, tampoco eran nervios, sino de pura energía. Todo se debía a que por fin podía observar la Isla Organ, ya estaba ahí, a la vista, y mi cabeza ya estaba diez pasos adelante... o diez pasos atrás, por que me había quedado dormido durante un buen rato sin darme cuenta, pero, por suerte no me encontraron, jeje.

-¿Crimson Crusaders, eh? Suena como algo importante… O al menos lo suficiente para que valga la pena intentarlo, no es que realmente me vayan a importar... solo serán una coartada- Hablaba en voz alta, pero no para nadie en particular, simplemente hablaba al aire, algunos marineros miraron hacía arriba, pero acabaron ignorando las voces, teniendo miedo de que se tratara de algún fantasma, Buuuuu. 

En lo que sería la parte donde debería estar mi brazo derecho, colgaba inerte una especie de muñón que parecía palpitar ansioso, ¿por que? porque mientras, rebuscaba con el brazo derecho en un pequeño saco lleno de herramientas y piezas metálicas: -Es el momento, Alexander, tu nueva gran creación.. -, me dije mientras sacaba un conjunto de piezas extrañas que parecían más un rompecabezas incompleto que algo funcional. Pero era lo que tenía. Comencé por colocar la base, un armazón de acero que encajaba sobre el muñón. El primer paso siempre era el más incómodo: asegurarse de que la placa principal estuviera bien ajustada. Con una llave inglesa, giré los tornillos con una expresión de color en mi cara mientras mi mente saltaba de pensamiento en pensamiento. ¿Cómo sería el gremio? ¿Me aceptarían? ¿Y qué pasaría si no lo hacían?, ¡Bueno! no lo sabría hasta que llegara, jeje. -¡Ah! Perfecto-  exclamé, procediendo a enroscar bien el brazo una vez hubiera conectado mis nervios a los mecanismo, probando a girar la muñeca para ver si el mecanismo respondía de correcta.... Por supuesto, todavía no lo hacía, porque faltaban algunos cables por conectar. Con dedos rápidos, los conecté uno a uno, asegurándome de que cada fibra metálica quedara en su lugar, ¡porque si no! un cable fuera de lugar podría provocar que tuviera que empezar el proceso de cero, y eso era muy tardoso y no me apetecía hacerlo, por lo que mas me valía que todo fuera a la per-fec-ción. 

Esto es lo que significaba ser eficiente, ¿no? Hacer cirugía de campo en un barco tambaleante mientras otros intentan no vomitar por el oleaje. -¿Qué piensan ustedes?- Le pregunté al aire, y como era obvio. No respondió. ¡Eso! era lo divertido de hablar solo: nadie te interrumpe. Y es maravillloso a mi parecer. Eso si, el siguiente paso era lo más complicado: activar el mecanismo hidráulico. Metí un pequeño frasco de líquido ámbar en un compartimento dentro del brazo y lo cerré con un chasquido. Al apretar una válvula, el fluido comenzó a circular, llenando el sistema. El brazo zumbó ligeramente, como una criatura que despierta después de un largo sueño. -¡Sí! ¡Ahí vamos! YUJUUUUUU- Agité la prótesis en el aire, riendo. Los dedos se movieron con algo de torpeza al principio, como si no estuvieran seguros de obedecerme. -Tranquilos, chicos. Ya nos vamos entendiendo. -


Horas despues


La arena golpeaba mi rostro como si fueran agujas, y el sol parecía empeñado en aplastarme bajo su peso. Había algo en los desiertos que por alguna EXTRAÑA, RAZON. Hacía que todo pareciera más intenso: el calor, el esfuerzo, incluso tratar de pensar.  Pero ahí estaba yo, tratando de avanzar entre dunas infinitas, cargando mi bolsa de herramientas y mi entusiasmo desbordante como si fueran mi bandera personal.


-Un puto gremio de cazadores en medio de un desierto. Claro que sí. Perfecto. Porque, ¿por qué no hacerlo difícil, verdad? ¿Por qué no construirlo en un lugar donde el sol intenta freírte vivo y el agua es un mito?- Las palabras salían rápidas por mi boca, casi atropellándose unas a otras. Hablaba solo, como siempre, pero mi voz era un lo único que hacía algo de ruido en medio del silencio del desierto. Y, francamente, necesitaba escuchar algo que no fuera el rugido del viento o las entrañas de un animal salvaje tratando de comerme.

El paisaje no cambiaba. ¡NI UN POQUITO! Una duna tras otra, un camino tras otro camino, como si el mundo estuviera atrapado en un bucle. En todo este vacio que era el desierto, mi mente saltaba de un pensamiento a otro, planeando, tenía que tener totalmente claro lo que diría al llegar al gremio. -¡Hola! Soy Alexander, el mejor cazarrecompensas que jamás hayan visto. ¿Qué? ¿Cómo lo sé? Porque aquí estoy, cruzando este maldito horno para unirme a ustedes, eso ya debería contar para algo, ¿no creen?- Intenté diferentes frases dándoles algunas variaciones. ajustando el tono... probando sonrisas y gestos con la mano buena... La prótesis, eso si, por ahora la mantendría como un as bajo la manga. Nunca sabes cuándo necesitarás una sorpresa. ¡Igual les hacía gracia! o algo, no se, lo que sea.

Al rato, llegué a verlo, Ciudad meruem, POR FIN. -Ahí están… los Crimson Crusaders- murmuré, con una sonrisa que se extendió sin que me diera cuenta... tanto sufrimiento de arena había llegado a su fin. Eso si, no puedo no mencionar el hecho de que el edificio era tope de imponente, hecho de piedra y madera oscura, con un diseño que parecía decir: "Estamos aquí, y nada nos mueve". Las banderas ondeaban en lo alto, y el viento llevaba consigo un eco de actividad: voces, risas, metal contra metal o algo así, era como un oasis de vida en un lugar que parecía querer matar todo lo demás.

Mis pasos se hicieron más rápidos, casi tropezando mientras avanzaba. La emoción me llenaba, llegando incluso a superar al cansancio. Cuando llegué a las puertas, levanté la mano (la metálica, porque siempre hay que causar impresión) y la golpeé contra la madera sólida, abriendo la puerta de par en par
-¡Crimson Crusaders! ¡Soy Alexander Vinci, y estoy aquí para unirme a ustedes! Prometo que no solo les daré todo lo que tengo, sino que también les robaré un poco de lo suyo para dároslo… si es absolutamente necesario. -

Off
#1
Sowon
Luna Sangrienta
Los días desde que se había unido al gremio eran interesantes, solía pasarse el tiempo en la fragua pero descansaba regularmente por el intenso calor del ambiente, si se le sumaba toda la temperatura de la fragua era evidente que no aguantaría mucho antes de colapsar por eso solía ducharse con regularidad simplemente para hidratar su piel. Esa mañana había salido de la ducha relativamente temprano, vestía una bata blanca y revolvía su cabello con una toalla simplemente para escurrirlo lo suficiente, no deseaba secarlo del todo solo no estar haciendo un camino de agua por donde pisaba, sus pies descalzos sobre el frío de la loza del suelo era lo más reconfortante de aquel desierto, se había sentado un momento mientras repasaba los pedidos que llevaba en fabricación. El gremio tenía gente de todo tipo y las armas de calidad escaseaban por tanto se había decidido darles un arma como una Oni mandaba y no los juguetes humanos que habían estado utilizando, si querían ser reconocidos como un gremio fuerte lo primero era tener calidad y dinero, porque ella nunca había trabajado gratis por nadie. Lo que estaba trabajando eran unas nudilleras o algo similar a estas para la doctora del lugar, no le sorprendía que como a ella le gustase sentir los golpes que daba aunque de manera diferente, una cortaba y la otra simplemente buscaba un contacto más personal. Giró la cabeza cuando el sonido de la puerta le distrajo de sus pensamientos, la Oni alzó la ceja al escuchar las palabras de aquel sujeto, era muy parecido a la otra hormiga que había llegado al lugar con ella aunque su actitud de cierta manera no era tan insoportable como el de ese sujeto que se creía mucho sin demostrar gran cosa.

― ¿Uhmm? Que yo sepa el viejo no pidió un pintor aunque a lo mejor eres lo que necesitamos para darle una mano a este lugar... sí a lo mejor... ―

Respondió la Oni mientras se levantaba de su posición dejando ver su impresionante tamaño y también la bata abrirse hasta el punto de generar un escote muy exagerado, esas cosas siempre se le abrían si no eran como un kimono, aunque lejos de darle importancia a como se veía su atención fue a parar a aquel trozo de acero aferrado a la carne. Era un punto de conexión entre ambos, de cierta manera los dos eran artistas del acero si es que aquella cosa lo había hecho ese sujeto, sin medir distancias la mujer sujetó el trozo de metal en un agarre firme pero no brusco recorriendo con sus dedos cada una de sus formas.

― ¿Lo hiciste tú Anteojitos? La verdad parece ser un trabajo sólido, tenemos una fragua por aquí y estoy segura que podemos trabajar juntos aunque mi trabajo es más rústico, forjo armas y esas cosas que puedan ayudar a nuestro trabajo. ¿Por qué no vas a la sala de reuniones del segundo piso primera puerta a la izquierda? Ahí te recibiremos y llenaremos los papeles necesarios... ―

La Oni se giró sin disimulo mientras aguantaba una carcajada, la broma del despacho según ella era lo más común como un ritual de iniciación, a ella la habían dejado esperando mucho tiempo ahí dentro y la verdad se había sentido como una idiota al caer pero tampoco era dañar a nadie y si era una tradición del viejo barbitas debía mantenerla viva. Se giró nuevamente con una sonrisa mientras señalaba la puerta desde su posición y le daba espacio al nuevo recluta para acomodarse, su voz volvió a salir nuevamente, claramente tentada por la situación y al ser pésima mintiendo decidió excusarse con algo.

― Es esa puerta no tiene pérdida, disculpa que me ría pero me da mucho placer poder darte la bienvenida luego de haber llegado hace poco. No tengas miedo, no tengo mi espada a mano para hacerte daño ¡Bwahahaha! ―

Sonrió mientras se apartaba volviendo a la silla, no había más que hacerle y si caía en el viejo truco de la sala de reuniones realmente sería un gran miembro del lugar. No sabía de donde venía esa tradición, las excusas de Barbitas nunca le habían parecido justificadas, a lo mejor era un juego que le habían hecho en algún otro lado y ahora lo replicaba con cada nuevo desgraciado que llegaba a caer en aquel edificio en busca de la aventura de su vida o incluso podía ser un intrincado sistema de análisis de la paciencia y adaptabilidad de los reclutas. Después de todo no podían aceptarse a todos solo por ser bonitos, bueno a ella no le molestaba tener algunas mujeres guapas de más que solo hicieran de promoción al gremio.
V&D
#2
Alexander D.Vinci
PlayBoy
El aire en el interior del gremio era algo mejor que afuera, pero no por mucho la verdad... Todavía podía sentir el calor del desierto pegándose a mi piel, si el brazo metálico tuviera sentido del tacto probablemente lo sentiría también, eso se juntaba con un sudor que no sabía si era de la caminata o de los nervios. Probablemente de la primera, por que JODER, aun no se a quien se le ocurrió abrir un gremio de cazadores en esta zona, quiero decir, Ciudad orange es un sitio mas poblado, hay mas gente y no está en un desierto.. Aunque claro, vivir en en centro tiene que ser caro, entonces tiene sentido si. Apenas había dado unos pasos dentro del edificio cuando mi vista captó a una figura que casi llenaba el espacio con su presencia: una mujer de piel rojiza, tan imponente como una estatua viviente. Su bata blanca se movía perezosamente, y su cabello húmedo goteaba mientras me observaba con lo que parecía una mezcla entre curiosidad y diversión. 

Antes de que pudiera responder, ella se levantó, y joder que si lo hizo. Era ¡gigantesca!, ¿Cuánto podía medir? probablemente el doble que yo seguro. Era una montaña roja con un aire de autoridad que parecía natural, como si no tuviera que esforzarse para dejar claro quién mandaba. ¿sería ella la líder?, que curioso. Mis ojos no podían evitar mirarla, pensando en mis interiores sobre todos los tipos de mecanismos y cachivaches con sus medidas, también veía la bata que apenas se mantenía cerrada, pero rápidamente me centré en su rostro pues en un momento se le abrió, ¡pero bueno! que poco cuidado, ¿acaso en ese gremio era admisible el nudismo? . . . a pos claro, si vivían en un desierto, ¡tenía sentido que fueran nudistas! aunque claro, yo no podría compartir esa afición, tenía cosas muy extrañas atravesándome el cuerpo como para mostrarlas jajaja. Pero bueno, desvié la mirada hacía su cara, recordándome que lo último que quería era que pensara que era un idiota más que no sabía dónde mirar. Al fijarme bien, pude darme cuenta de que claramente era una Oni, que raro, pensaba que no habría muchos por esta parte del mar. Me preguntó que si yo había hecho mi brazo, pos claro loco, ¿Quién si no?

Al elogiar mi trabajo, rápidamente miré hacía abajo con una sonrisa picara y elevaría la mirada hacía ella de nuevo, ajustándome las gafas con la propia mano mecánica, mostrando una movilidad total -¡Efectivamente! trabajé mucho para crearla y poder ajustarla, de hecho la estuve creando en el barco de llegada a la isla. Es un trabajo de ingeniería avanzado en el que he conseguido mezclar mis propios nervios con los mecanismos de la mano, ¡por lo que es como si nunca hubiera perdido el brazo!... aunque realmente nací sin el, por lo que es como si nunca lo hubiera tenido jeje. ¿Y tu como te llamas?.

Ella asintió, casi como si hablara consigo misma, era rarita pero por alguna razón tenía pinta de que me iba a llevar bien con ella, por sus palabras, parecía que ella también trabajaba el metal, por lo que sería una buena compañera, al rato me soltó, y Luego me señaló hacia una puerta y me explicó algo sobre una sala de reuniones. Primera puerta a la izquierda, dijo. Simple, claro. Pero había algo en su sonrisa, en esa risa contenida, que me hizo sospechar, pero lo dejé pasar, era la clase de risa que uno pone cuando sabe algo que tú no. -Bueno, Alexander, has pasado por cosas peores. ¿Qué tan malo puede ser esto?- , pensé mientras ella seguía riéndose abiertamente y me señalaba la puerta de nuevo. en el momento que empecé a caminar, me quedé en blanco durante unos segundos como una maquina que se había glitcheado a tope, to rallado sabes por lo que acababa de pasar en ese momento me volví a dar la vuelta para mirarla. 

-Etto.. disculpa tronca pero, ¿Me puedes volver a repetir lo que me has dicho en los ultimos 2 minutos? que no me acuerdo de na, ¿sabes?. Llevé la mano metalica a mi nuca y empecé a reir suavemente de forma inocente.

Off
#3
Fon Due
Dancing Dragon
Había empezado a desarrollar una la costumbre de querer espantar o sorprender a la gente abusando de mi estatura y mi agilidad para el sigilo. Que puedo decir, si la vida te da limones, pues has limonada. No lo hacia por estar aburrido, siempre había mucho que hacer ya fuera en el gremio o en mi taller armando y vendiendo barcos, solo era divertido y soy alguien pequeño que encuentra placer en los más mínimos detalles de la vida, como espantar gente.
 
Me encontraba en el gremio, después de vender el ultimo barco que había construido (una pequeña barca que era mas veloz que el viento por contar con un motor a vapor) a muy buen precio teniendo el doble de margen de ganancia. Llevaba rato ahorrando el dinero, aunque no sabía para que. Quería algo que me fuera funcional, pero igual quería aportar dinero al gremio el cual crecía y crecía en integrantes, pero no así en misiones completadas. Supongo que es normal, en cada negocio hay que aguantar los meses de sequia (porque estamos en el desierto de Kalab, ¿entiendes, hmm?) hasta que caigan las lluvias de primavera y poder cosechar los beneficios.
 
Aun así, me parecía oportuno poder aportar al gremio con la venta de barcos que iba bastante bien, y seguro le traería una alegría a Lykos. El buen Lykos, últimamente se le veía menos por las áreas comunes del gremio, mucho menos tendría tiempo de hacer misiones. Sin embargo, este era su sueño según nos había dicho la primera vez que nos conoció a Agyo, Ungyo, Eve y a mí, y estaba dispuesto a apoyarlo hasta el final. Que puedo decir, seré pequeño pero mi corazón de dragón okama es grande.
 
Me encontraba en las vigas del techo nuevamente, mis nuevas amigas. Esperaba poder espantar a Ryu quien seguro me estaría buscando como principal culpable de haberle robado sus chicles de menta - ¡La osadía! – ósea, si había sido yo, y si era porque me gustaba la menta (buenos chicles por cierto, gran sabor, no se agotaba rápido, le costaría quitármelos) pero que tuviera el descaro de acusarme a mi únicamente era algo que me dolía inmensamente. A mí, su nuevo compañero de misiones era una traición de la cual me costaría sobreponerme, ¿el precio? Un chicle de menta, quizás dos o tres para que no lo vuelva a hacer.
 
Empezando a masticar un chicle de menta sobre la viga del techo cerca de la puerta de entrada esperando que Ryu apareciera gritando mi nombre me lleve una sorpresa. No era Ryu quien se acercaba por los pasillos del gremio, si no el otro nuevo miembro de los Crimson Crusaders: Sowon. ¿Qué como lo sabía? Bueno, no hace falta ser Vegapunk para sacar una conclusión tan sencilla, pues su altura y fiereza al andar le delataban. Era tal cual le había descrito Lykos, con aquellos dos simples adjetivos calificativos que a primera instancia no significaban mucho pero que, tras la primera mirada a Sowon, era evidente a lo que se refería.
 
Distrayéndome con la presencia de Sowon mi mente divago hacia las múltiples formas en que podría espantarle olvidándome momentáneamente de Ryu, incluso mientras masticaba uno de sus chicles. Siendo tan alta ¿se creería que soy su conciencia si hablo en tono místico? Tendría que acércame lo suficiente para que los demás no escucharan y así no arruinar la broma.
 
Concentrado me encontraba pensando en que técnica del Okama Kempo sería la ideal para quedar cerca del oído de Sowon cuando de improvisto las puertas del gremio se abrieron de golpe dejando entrar una ráfaga de viento arenoso dentro junto con uno de los seres más escandalosos que había conocido en mi vida (incluido el gemelo alado que si hablaba).
 
Se hacía llamar Alexander Vinci, y después de que se despejara la nube de arena que se revolvía en la puerta de entrada le pude observar mejor. Es, muy guapo, que digo guapo, guapísimo, ¿se podía ser tan guapo en esta vida? Debería ser un crimen. Si le capturo y lo llevo a la marina, ¿le puedo entregar por crímenes ante la humanidad? Aunque no tenga recompensa seguramente podrían aceptar a alguien así. Cabello rubio alborotado con mechones que caen por su frente, mejillas ligeramente marcadas, oculta bajo unas gafas que gritan “soy guapo, lo sé” a kilómetros de distancia.
 
Toda noción de espantar a Sowon (y antes a Ryu) se perdió. Sowon le dio la bienvenida al ser mas guapo de este desierto y paso a reírse fuertemente. Un momento, ¿cómo que la bienvenida? Si bien el rubio era guapo, no significaba que fuera bienvenido en el gremio que construyo Lykos. Concéntrate Fon, ¿qué quiere don perfecto en este gremio? Nadie es bienvenido como tal sin la aprobación de Lykos.
 
No podía recriminarle nada a Sowon, era nueva y capaz había quedado impactada ante la belleza que resplandecía de aquel rostro claramente sonrojado por el sol del desierto. No obstante, no podía aceptar tan fácilmente en el gremio; sin conocer sus intenciones, sin saber su historia. Para mi buena fortuna, Sowon hizo parte del maratón al que pensaba me tenía que enfrentar. Para mi mala fortuna, le ofreció trabajar juntos en su fragua.
 
Si claro, el gremio de cazadores más renombrado – al menos en mi cabeza – de todo el East Blue reducido a un taller de armas donde solo se fragua perversión y deseo, claro que no Sowon, no mientras yo sea parte de los Crimson Crusaders. Mientras Vini (Alexandre Vinci es demasiado largo) le explicaba cómo había fabricado aquel brazo mecánico a Sowon decidí intervenir en la conversación desde la viga en la que me encontraba.
 
“Deténganse nutrias, ¿Qué es eso de bienvenido en un edificio que no es de ninguno de ustedes?, ¿hmm?” – exclamé, claramente enfadado por la idea de que ambos hayan encontrado el amor, y por Sowon dejar pasar tan libremente al rubio en el gremio. De hecho, ahora que lo pensaba, Sowon actuaba casi como si le conociera, ¿eran hermanos quizás? No tenían mucho parecido entre sí, pero quizás eran familiares, incluso amigos.
 
Sin embargo, la respuesta del guaperas fue lo último que esperaba escuchar. Acababa de pedirle a Sowon que le repitiera los últimos dos minutos de conversación. Típico, no se puede ser tan guapo sin tener algún defecto que compense aquel rostro, había quienes los eran malos, otros los que los eran sumamente flojos, pero este chico parecía simplemente que era idiota. No tonto, claramente no pues había hecho una prótesis mecánica el mismo (o eso decía). Pero si idiota, estúpido, imbécil, una amenaza para el gremio seguramente.
#4
Sowon
Luna Sangrienta
El tipo le parecía un cuatro ojos algo friki, no entendía bien aquel gesto con las gafas si estaban flojas ya podría arreglarlas con una tenaza o intentar fijarlas a su cara. Suspiró algo irritada aunque lo dejó pasar, si podía hacer cosas como unir nervios con el metal a lo mejor podía mejorar de alguna manera las armas que ella fabricase, las posibilidades de la nueva incirporación le hacían mantener la compostura. Al menos si el gremio se volvía fuerte, si sus armas se volvían fuertes no debería preocuparse por la seguridad del resto. Levantó una ceja al escuchar una vocecita sobre unas nutrias, buscando en el suelo y levantando los pies para ver si no se trataba de alguna de las mascotas del viejo. Pero pese a buscar y buscar no encontrava a las supuestas nutrias, se rascó la cabeza antes de acomodar su bata o al menos intentarlo.

— No veo a ninguna nutria anteojitos, lo habrás imaginado, aunque no sé que le sucedió a tu voz. ¿Ese brazo funciona con helio o algo así? ¿Me vez cara de grabadora? El sol te fundió el cerebro, pero descuida te acostumbras al calor. —

Llevó una mano a su frente mientras negaba con la cabeza, vuelta a empezar, caminó hasta las escaleras mientras jalaba del brazo real al recién llegado para evitar que se terminase perdiendo o topando con alguien que creyese que era una especie de ladrón. Entonces le señaló la puerta, la rubia no era alguien de mucha paciencia y eso se notaba aunque su gesticulación trataba de ser amable, una vena ya se estaba marcando suavemente en sus bellas facciones.

— Ve a ese cuarto mientras busco al viejo para que te haga la entrevista, no sé donde se metió pero por lo visto tienes potencial para mejorar nuestro equipo. Soy Sowon, Shinozaki Sowon, si necesitas algo me dices pero no abuses de mi buen humor si no quieres otro de esos en tiempo record. —

Comenzó a reír mientras señalaba su brazo de metal, aunque la advertencia pareció ir con seriedad, no se burlaba de este si no que su risa provenía por la broma del despacho aunque aquel instante de relajación bastó para que su rostro volviese a su temple habitual con una sonrisa salvaje ensanchada en su rostro junto con una actitud de lo más casual.

— Bueno, supongo que iré a cambiarme y luego de que el barbitas te de el visto bueno podremos arreglar esos lentes tuyos que se viven cayendo o a lo mejor te arregle la cara. ¡Bwahahaha! —


Volvió a rugir con esa risa tan exagerada y estruendosa mientras se alejaba a la habitación de Eve, suponía que no le molestaba si se cambiaba ahí y a ella tampoco le molestaba la mirada de esa mujer sobre su cuerpo. Solo esperaba que el anteojitos no comenzara a alucinar con nutrias o terminase por saltar por la ventana del segundo piso en lo que ella se ausentaba.
#5
Alexander D.Vinci
PlayBoy
Nada más dar un paso, escuché una vocecilla que venía de arriba, rollo “¡Eh, nutrias!” o algo así. Eché un vistazo y vi a un enano subido en las vigas, con cara de pocos amigos, mascando un chicle con ganas, ¿Qué le pasaba? igual era un chungo de esos.

¿Nutrias? repetí en mi cabeza. “Madre mía, aquí la peña está como una regadera,” pensé.

La Oni, por su parte, se puso a mirar al suelo como si buscara al bicho que hablaba, y luego me dijo con toda la tranquilidad del mundo que quizá yo estaba alucinando, que si mi prótesis funcionaba con helio, que si me había fundido el cerebro el calor… ¡Toma ya!, esta chica si que sabía como hablarle a alguien, aunque la verdad es que era gracioso. Aun así, mantuve la calma y me limité a reír suavemente. -Pero que dices chiqui, este brazo funciona a base de: ¡Café!, lleva incorporado una cafetera to flama que al añadir granos de café y al combinarlo con la fricción y el agua que se usa para refrigerar la prótesis, generan un café de puta madre que se transmite directamente a mi sistema nervioso. ¿por que? por que tengo una enfermedad to chunga que... bueno, ya lo veréis en algún momento. AH, yo no he dicho nada de una nutria, ha sido el pibe ese de ahí arriba.

Señalé a Fon due antes de que ella me agarrara del brazo sano y me guiara hacia las escaleras, casi arrastrándome, joder, no sabía que la altura te daba fuerza. Mientras, me explicaba que debía rellenar unos papeles para el gremio y que luego avisaría al “viejo”. Vale, el viejo. Imagino que sería el jefazo de este sitio, y por lo visto se esconde más que el tesoro de un pirata por que no lo había visto aun, ¿siquiera estaba por ahí? que raro, Bueno, mientras subíamos, no pude evitar echar un ojo hacia arriba, buscando al enano con aires de ninja. Seguía ahí, mirándome fatal y mascando su chicle con rabia. “Tronco, ¿Pero qué le he hecho yo?, bah, no me importa.,” pensé, pero me callé, porque no quería bronca antes de ni siquiera firmar mi entrada.

Llegamos a la puerta, y la Oni (que se presentó como Sowon, por cierto.) me soltó. Diciendo que me esperase ahí, que ella iba a buscar al viejales. Sinceramente, me alivia un poco, porque esa mano suya parecía una garra, y no tenía ganas de quedarme sin el otro brazo. que bueno, a ver, ¿podía hacerme otro, no? pero no era lo mismo claro.


-Tranquila, no soy muy fan de abusar del buen humor de nadie -le contesté, con un encogimiento de hombros- Además panita, soy Alexander, y prefiero no acabar la jornada con otro brazo de metal, ¿eh?, venga, nos vemos luego parce. -solté en broma, mirando mi prótesis.

Ella se partió de la risa, con una carcajada tan contundente que me sorprendió que no retumbara el techo. Luego se largó, probablemente a cambiarse la bata (bendita sea la idea) o a preparar algo. No lo sé, pero me quedé ahí, plantado frente a la puerta, preguntándome si de verdad habría alguien dentro o si era una encerrona para el novato.

Total, me acomodé las gafas y pensé: “Qué loco, tío. Primer día en el gremio, y ya me encuentro con una Oni que forja armas y un enano que me mira como si hubiera entrado a robar. ¿Es esto normal? bah, da igual.” Pero, oye, también me dije que, por muy raritos que fueran, podía ser mi oportunidad de aprender y de avanzar en mis propios objetivos.

-Venga, Alexander, al toro-, me animé a mí mismo, obviamente con toro no me refería a la oni, respiraría hondo y levantando el puño metálico. abriría la puerta y esperaría a que apareciera el tal “barbitas”. Entre la Oni y el enano, se me estaba yendo la olla, así que esperaba que el jefe fuera un tipo sensato… pero siendo realistas, despues del nudismo, de la persona chiquita, que creo.. ¿como se llamaban? tontadas o algo así, era uno de esos supongo

off


Virtudes y Defectos
#6
Fon Due
Dancing Dragon
El tiro había salido por la culata. Lo que en un inicio debería divertirme paso a irritarme enormemente a causa de sentirme ignorado por ambos, Sowon y Vini. La primera había en realidad reaccionado pensando que era el rubio de anteojos oscuros el que había hablado, el segundo apenas y hecho un vistazo para luego señalarme bruscamente. ¿Cómo se atrevían ambos a tal discriminación? Aunque estaba acostumbrado a que me ningunearan a causa de mi tamaño, no dejaría pasar esta ofensa al nuevo, principalmente al nuevo, ya lidiaría luego con Sowon.
 
En realidad el estúpido güero guapo del demonio tenia un acento bastante chistoso, seguro si no fuera un completo maleducado me caería mejor. Podía entender que Sowon, siendo tan alta como lo es llegando casi a la altura del techo donde me encontraba, pensara que le estaba hablando su conciencia o algo por el estilo. Quizás su oído se había deteriorado por todo el tiempo que pasaba fabricando armas, tanto golpe con el martillo no debe ser un sonido que sea música para los oídos ¿verdad?
 
“Espera un momento Sowon” – exclamé con prisa ante la posibilidad de que se fuera a sabrá Dios donde mientras saltaba hacia su hombro derecho para captar su atención. “Acá, encima de tu hombro derecho corazón, soy Fon Due. Hablando con Lykos me ha dicho que tienes gran habilidad para crear armas y quería ponerte a prueba. Es muy fácil construir algo para gente de tamaño ‘estándar’ pero ¿será capaz de mantener aquella habilidad y precisión en un arma para alguien como yo, hmm?”
 
Me le quede observando por un tiempo para luego saltar al suelo y quedar frente a Vini quien ya empezaba a despedirse de Sowon y quien seguro tendría planes de seguir las instrucciones de Sowon de visitar a Lykos para ingresar al gremio, ¡sobre mi puto cadáver okama! Si querían ir a fastidiar el día tranquilo del pobre Lykos, quien ya de por si tiene pocos y los pocos que tiene los dedica a ese zoológico tan chulo aunque exótico, primero tendría que demostrar que valía la pena el tiempo que le haría perder.
 
“Eh tú, güerito” – dije en un tono de voz que rara vez usaba, saltando ahora hacia el hombro derecho del rubio esperando que no tuviera algo raro construido ahí – “Así que quieres unirte al gremio ¿hmm?, pues antes de ver al jefazo vas a tener que pasar por un interrogatorio minucioso por parte de uno de los miembros fundadores. Pero ¿qué crees?, hoy estas de suerte, estas ante (alado) la estrella del gremio, el dragón danzarín, el okama-chibi, ¡FON DUE!” – y haciendo una filigrana con la mano me quite un sombrero imaginario de la cabeza para terminar con mi teatral introducción.
 
“Empezamos ahora mismo, Sowon siéntete libre de irte a cambiar en lo que empiezo con el interrogatorio, si de regreso ves a Ryu nada mas no le digas donde estoy que le he quitado sus chicles de menta para demostrarle quien de los dos es mas sigiloso, claramente yo.” – continue con mi discurso mientras pasaba de un salto acrobático a la cabeza del pelo despintado, de esta forma podría comprobar si de verdad era alguien entrenado para el combate o si solo era un charlatán intentándonos vender (o robar) algo.



Off


Virtudes y Defectos
#7
Sowon
Luna Sangrienta
Cuando levantó su mirada,  no pudo distinguir nada de lo que el rubio había hablado, creyó que le estaba tomando el pelo hasta que la voz volvió a nacer como el rugido gutural de un chihuahua y sintió algo en su hombro. En un principio creyó que se trataba de una de esas hormigas rojas del desierto y pensó en aplastarla antes de que extendiese su picazón por todo el hombro. Por suerte detuvo su palma a tiempo para ver a un curioso enanito, decía ser uno de los miembros fundadores aunque parecía que grande solo era su ego y su inseguridad. Entrecerró los ojos para enfocar bien su rostro, era un curioso ser con pocos centimetros de estatura y extremidades ciertamente diminutas. El desafío parecía partir de la arrogancia o a lo mejor se trataba de un espía, con aquel tamaño pudo presenciar el nacimiento de grandes armas en su forja pero negarse a admitirlo. La gigantesca Oni jamás rechazaba esas propuestas, eran un paso más para acercarse a los grandes herreros de su tierra y mejorar en la fabricación de armas cada vez más letales. Su sonrisa se ensanchó mientras pensaba en las miles de maneras que aquel recado le obligaría a implementar. Un escalón más para acercarse a la perfección un paso que no tenía miedo en dar.

— Reto aceptado pulguita, no tengo problemas en adaptarme a un tamaño inusual, pasa por mi herrería luego para tomarte las medidas. Descuida, no usaré acero derretido en los moldes, deberemos trabajar juntos en el diseño para que sientas el arma tan tuya como tus propias manos. Hace poco terminé un encargo para Evelynn por lo que dudo que me des mucho problema... —

Rugió con una sonrisa mientras extendía su puño para chocarlo, aunque a lo mejor le intimidó o dio a entender que estaba a punto de aplastarlo ya que tras un sutil movimiento el enano se encontraba hablando con el rubio y había caído a su hombro en un intento de intimidación. Se rasco la cabeza con sorpresa para finalmente encogerse de hombros y restarle importancia al asunto, su paso volvió a encaminarse al cuarto aunque se detuvo en el umbral de la puerta al recordar las palabras del recién llegado. Tenía una enfermedad, grave y su capacidad para comunicarse o retener datos distaba de su grandiosa capacidad para trabajar el acero. Pulguita tendría un gran desafío a la  hora de intentar sacarle algo o al menos mantenerle una charla coherente por más de cinco segundos. Levantó la ceja al escuchar de Ryu, no recordaba para nada ese nombre, pero asintió de guardar el secreto mientras no le preguntasen directamente.

 — Oye anteojitos, ¿Por qué decidiste ser un cazador? Es decir, has admitido que tienes una enfermedad grave y puedo notar que en el campo de las protesis eres casi un superdotado sin embargo puedo sentir que en ciertos escenarios podrías volverte un problema. Dependerías en gran medida de un compañero, poniendo en riesgo un encargo simple, podrías hacer que nos maten a todos en un segundo por tener que salvarte. Solo quiero saber, si estás dispuesto a poner tu vida en juego de igual manera o si solo ves esta vida como un pasatiempo... —

La pregunta fue sincera, cruda y directa, la mujer se había cruzado de brazos en el umbral con la mirada decidida que por primera vez emanaba seriedad desde aquellos orbes esmeralda hasta el momento indiferentes. Para ella claramente no se trataba de un pasatiempos, era su vida y el único medio de subsistencia donde había demostrado ser valiosa. Desde los primeros segundos de su vida se había aferrado a ese sistema y si bien no buscaba que otros adaptasen esa visión si buscaba un compromiso para la seguridad de todos. Su actitud dejaba en claro que en aquel lugar no era la niñera de nadie, en cambio era un activo del gremio que buscaba trabajar codo a codo pero detestaba la idea de ser usada como un escudo o que creyesen que gracias a ella tendrían un camino de rosas. Tras escuchar los últimos intercambios se adentró en la habitación durante unos minutos, para poder cambiarse a algo más apropiado.
#8
Alexander D.Vinci
PlayBoy
Vale, tronco, la cosa se puso más hardcore de lo que me esperaba, we. Apenas me movía para seguir las instrucciones de Sowon, cuando de pronto sentí algo saltar sobre mi hombro. ¡Menuda movida! Al principio pensé que sería un pájaro del desierto o yo qué sé, pero resulta que era el enano ninja de antes, el tal Fon Due, que me había llamado güerito, o algo así, que raro hablaba desde las vigas. En un suspiro, se presentó como miembro fundador del gremio y soltó la típica: -si quieres unirte, tendrás que pasar un interrogatorio minucioso- pues vale tronco, en plan, idk. 

-What the hell?-, pensé, flipando un poco. Me quedé ahí, quieto, con la mano derecha rozando mi prótesis (en plan reflejo defensivo). Ni tuve ocasión de soltar una réplica cuando el enano saltó como un acróbata de circo desde mi hombro hasta mi cabeza, y yo preocupado pensando: -¡Hostia, las confianzas!- Pero me contuve, no quería bronca ni fastidiar mis probabilidades de unirme al gremio, la verdad.

Entonces, justo antes de que pudiera abrir la boca, Sowon me soltó una pregunta seria: algo de que era el mejor en las protesis, creo. la verdad es que me había olvidado.

Pero si que recuerdo que lo dijo con tal aplomo que me recordó a una sargento en pleno meeting, en ese momento entendí que, para ellos, no soy más que un novato que podría desmayarse en el momento más inoportuno, claro. Tragué saliva y me preparé para responder. De reojo, vi a Sowon largarse a cambiarse de ropa, pero alcé un poco la voz, sin saber si me escuchaba:

-¡Che, la oni!- dije con un tono firme pero tratando de no sonar borde. -No es solo un hobby, tía. Tengo mis motivos para meterme en el mundillo de los cazadores, y sí, mi condición hace que a veces me duerma o pierda el hilo, pero estoy cien por cien comprometido. Puedo terminar en riesgo, no lo niego, y quizá incluso arrastrar a quien esté conmigo si la pifio; pero también soy útil. Puedo reparar cosas, crear, improvisar al vuelo. Y no me rajo ante nada, ¿vale tronqui?.

Hice una pausa para tomar aire (entre la presión, el calor y el enano aun en mi cabeza, me sentía a punto de reventar), y me acomodé las gafas con cuidado:

Mira, bro, si el jefazo del gremio decide que no sirvo, pues lets go, goodbye, see you y me voy a otra parte sabes. Pero si me dejan demostrar lo que valgo, verán que, aunque me duerma de vez en cuando, no me achanto ante nada. -Golpeé con la mano real mi brazo de metal-. Si he podido construirme esto, puedo hacer bastantes cosas más, you know, soy un manitas.

Tras decir esto, me quedé un momento en silencio, atento a la reacción de Fon Due y esperando a que Sowon saliera para ver si había quedado conforme con mi respuesta. Por dentro pensaba: -Er diablo, cuánto papeleo y preguntas para alistarme en un puñetero gremio. Pero hey, si así se hacen las cosas aquí, pues adelante. Let’s go.- Lo que me quedaba claro era que, si no encajaba, mejor descubrirlo cuanto antes. Pero tenía la corazonada de que este era mi sitio. Y si eso implicaba aguantar a la gigante mandona, al enano acróbata y a un jefe que aún no daba la cara, pues… todo sea por mis objetivos.
#9
Fon Due
Dancing Dragon
Al parecer mi táctica había funcionado y Sowon se había tomado a reto el hacerme un arma que me fuera útil. Comento que teníamos que trabajar juntos para que el arma se sienta como si usara mis propias manos, eso me agrado, si era tan capaz de hacer armas a la altura de sus palabras y comportamiento engreído podría resultar en algo increíble en verdad.
 
Desde la cabeza del güerito observe como Sowon partía a cambiarse y por mi cabeza cruzo un pensamiento importante, siendo un maestro del Okama Kempo necesitaría igual algo para mis pies para poder hacer mis ataques mas potentes. Aunque ya una patada con el Okama Kempo era tan dura como el acero forjado, si pudiera agregar un arma a mis piernas sería imparable (que ya lo soy, pero más me refiero, claramente un dragón es imparable por naturaleza).
 
“Pues ya que aceptas el reto, Sowon, si se te ocurre que hacer para que mis patadas sean aún más letales, pero sin perder el estilo porque antes muerto que sencillo, avísame, luego me doy una vuelta por tu taller.” – dije alzando la voz lo suficiente para que me oyera la herrera.
 
Quizás el tono de voz molestaría al güerito, por lo que, dirigiéndome a él, en un tono muy calmado le pedí perdón diciendo: “Perdona por gritar tan cerca de tu oído, rey.” – la última palabra la dije en un tono burlón pues con aquel porte y físico me recordaba a un antiguo rey que nos contaban a todos los tontattas de pequeños, aunque no esperaba que Vinci lo entendiera así.
 
Luego, desde el umbral de una de las puertas, Sowon le hizo una de las preguntas que tenia planteadas para el anteojitos, ¿Por qué tenía interés en ser cazador? Al parecer el chico nuevo contaba con algún tipo de enfermedad, por lo que dependería seguido de un compañero si fuera de misiones. Mientras Alexander le contestaba a Sowon – con un léxico bastante curioso he de agregar – yo dije en un tono de voz curiosa: “¿Si sabes que los gremios de cazadores no suelen tener seguros de vida, hmmm? Ciertamente nosotros no tenemos.”
 
Tras contestarle a Sowon se dirigió a mí, claramente irritado por todo el alboroto que habíamos montado Sowon y yo, pero de una forma que me hizo creer que estaba siendo honesto en lo que decía. Era muy curiosa la forma que hablaba, apenas entendí la mitad de sus palabras, pero el mensaje principal lo había captado, y creo que tenía razón en su lógica.
 
“Perdona chico, pero no conozco el idioma en el que hablabas al inicio, ¿bro? ¿lesgo? ¿gudbai? ¿siyu?, ni idea, pero suena bien, no me lo tomes a mal. Además, creo que tienes razón, el jefe será el encargado en evaluar – como lo hizo con todos nosotros – si puedes entrar al gremio o no, hmm.” – dije aun montado sobre la cabeza del mano de hierro, tomando asiento sobre la misma, y agregué en tono burlón – “Tengo curiosidad por la decisión, así que vayamos ahora mismo a verle. Hmm, eso sí, como mucho eres una manita, de momento.”
#10


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