Hay rumores sobre…
... que una banda pirata vegana, y otra de maestros pizzeros están enfrentados en el East Blue.
[Aventura] Sonidos en la Armería [T1]
Daryl Kilgore
-
¿No estaba tardando un poco en abrir la ventana? No es que le importase demasiado ser una escalera humana, pero era raro en Irina no actuar con más... rapidez. Tras un momento extraño después del ruido que escucharon, la mujer dio un saltito y simplemente bajó de su cabeza. Había cambiado de opinión, cosa que no hacía muchas veces, y estaba retocándose el cabello como hacía cuando se ponía nerviosa. Para cualquier otro aquel era un gesto más, puede que incluso coqueto, pero Daryl la conocía y sabía que algo raro tendría que haber visto para tener aquel cambio tan repentino pero sutil a la vez. Pero decidió no decir nada, era mejor no hacer leña del árbol caído, al menos por ahora.

En cambio, prefirió la idea de tirar la puerta abajo. Incluso lo hizo ella misma, a lo que Daryl simplemente la observó con una de las cejas ligeramente arqueadas. Estaba muy rara, tremendamente rara, tanto que incluso le preocupó un poco, ¿acaso había visto algo por la ventana? Finalmente, tiró la vieja puerta abajo de un par de golpes, estaba claro que no se encontraba en las mejores condiciones, pero a la vez habían hecho un ruido tremendo. Si lo que se encontraba dentro era un ladrón, ahora seguramente buscaría de escapar al saber que unos locos habían roto la puerta.

El agente echó un vistazo al interior. — Tranquila, soy un demonio, se como exorcizar espíritus. — Bromeó, aunque con su tono serio de siempre, tratando de quitarle hierro al asunto, que se relajara un poco. Dio un paso al frente, colocándose por delante de la pelirroja, como si estuviera haciendo de escudo humano, a la vez que se adentró en la armería. Daryl estaba tranquilo, era bastante escéptico por lo que todo el tema de fantasmas y demás le parecían más una broma que un misterio. Pero entonces, se escuchó un nuevo sonido, como de algo pasando entre las cajas del almacén. Se llevó la mano derecha a la espada de forma instintiva, preparándose para encarar su teoría del ladrón. Si era humano, podía matarlo.

Pero lo que vieron no fue una persona, sino un gato que se colocó justo bajo la luz de la luna. Tenía todo el pelo erizado, la columna arqueada, la cola tensa, y miró a Daryl fijamente antes de lanzar un amenazante y agudo gruñido. El demonio quitó la mano de su espada, pues no estaba en sus planes darle muerte a un gato aquella noche. — Así que esto era. Dame un segundo, quédate ahí. — La agresividad del animal no parecía ser provocada tanto por la figura de Daryl, sino por el ruido que habían hecho al entrar, pues el hombre comenzó a acercarse, paso a paso, despacio. Lo cierto es que tenía mano con los animales, pues pasó años solamente relacionándose con ellos, completamente alejado de la civilización, por lo que había aprendido a cómo tratarlos. Su intención sería atrapar a la gata para sacarla de allí, ¿quizás buscarle un hogar? Daryl podía parecer muy rudo o despiadado, pero lo cierto es que con los animales era un poco distinto, sobre todo si eran inofensivos, como aquel que tenía frente a él.



Aclaración

VYD

Inventario
#11
Irina Volkov
Witch Eye
¿Qué era eso? en el momento en el que Daryl se puso delante, Irina tendría la ocasión de rascarse los brazos. Los pelos como escarpias seguían apuntando rectos al techo. ¿Tanto temía a los fantasmas? Ella prácticamente "nació" dentro de un culto satánico, sabía que los entes de otras realidades existían de verdad, que era una forma de la naturaleza que aún no habían descifrado las formas de vida mundanas como los humanos. Por eso le parecía relativamente atractiva la inocencia de Daryl. Colocó una mano en su espalda mientras avanzaba. No duró ni cinco segundos, en el momento en el que el hombre abrió la boca y se llevó la mano al arma, Irina cerró la mano, atrasó su brazo y golpeó con todas sus fuerzas la espalda de Daryl.

El golpe sería seco, buscando lanzar al varón contra el ente, seguramente maligno, que habitaba aquel lugar. Tenía que hacerlo, era ella o Daryl y desde luego que su propia vida tenía muchísimo más valor. Encontrar a otro Daryl, educarlo y enseñarle sería mucho más fácil que crear una Irina nueva. El gobierno, el mundo y las mujeres, lo agradecerían. Al golpear Irina proyectó un gritito, acompañando de esta forma una descarga de adrenalina. Ni siquiera llegó a ver al gato, daría un salto hacia atrás. — ¡Daryl ataca! — Gritó, intentando parecer que todo era un plan basado en la confianza en el tipo. Cuando la realidad era muy diferente. Intentó cerrar la puerta, pero es que ya no había puerta.

Asi que comenzó a dar pasos hacia atrás, el sonido de sus tacones se extendía, rebotando el sonido en todas partes. Entre que se veía poco y la situación misteriosa, bien podría darse el momento de que Irina creyese que su compañero, ahora ... Podría estar poseído. ¿Era posible? y tanto, además era bien sabido que los entes malignos gustaban de mentes vacías. Daryl era peligrosamente un potencial recipiente.

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#12
Rose D. Hestia
Vesta
La realidad era bastante desalentadora, todo al parecer era producto de un simple gato que se habia colado de alguna forma en el almacén, aunque era un sitio de ventanas cerradas muy altas y en teoría esa puerta solo se tiene que abrir en el momento de almacenar o sacar armas de ese lugar, no obstante esa armería en concertó estaba en bastante desuso y adicionalmente muchos marines pasaron de entrar a mirar por los rumores acontecidos en los últimos días. Así que la pobre criaturita del señor debía llevar días allí encerrada, algo normal seria que se encontrara famélica y en los huesos, aunque no parecía ser el caso.

La negligencia del cuartel de la marina estaba rozando lo absurdo, como podía haber ocurrido eso, como los reclutas por muy novatos que fueran estaban siendo atemorizados por algo tan insignificante, si estos eran los defensores de la justicia que debían defender a la gente de los piratas y criminales, la humanidad lo llevaba claro. Una incompetencia tan grande parecía hasta extraño, pero bueno no hay que olvidar que es un almacén abandonado con equipo en desuso, no era de extrañar que los marines con algo más de rango no le hicieran especial caso al rumor que corría entre los reclutas, no era algo importante que mereciera el interés o tiempo de un cargo más elevado del cuartel y evidentemente no habia ningún recluta que tuviera los huevos de investigar el asunto alimentados por la paranoia de los demás.

Pero con todo resuelto, solo restaba sacar al gato de allí y tal vez buscarle un hogar. Daryl tenia una buena mano para los animales y tomaría la iniciativa intentando acercarse al animal nada más lo vio. No obstante y para su desgracia, Irina, quien no habia visto al animal, motivada por un impulso algo infantil, impulsivo, maquiavélico o simplemente un ligero pavor a lo espiritual, opto por empujar a su gran compañero hacia dentro de un fuerte golpe para que arrollara con su cuerpo a lo que fuera que hubiera allí, pasando Daryl a ser usado como un escudo humano a ser una bala de cañón humana. 

Evidentemente la joven contaba con la capacidad de sobra para empujar a su compañero pese a la diferencia de tamaño, sin duda eran humanos con un entrenamiento especial y anormal. El cuerpo del grandullón se cerniría sobre el fenilo arrollándolo por completo y con altas posibilidades de haberle causado una lesión, si es que no lograba evitarlo de alguna forma el diablo sin cuernos. Pero de no lograrlo, la gata permanecería en el suelo inmóvil por el impacto y el agente habria arrollado varias cajas que se rompieron y volaron por el lugar porque estaban completamente vacías y sin nada en su interior, siendo muy inefectivas para amortiguar el impacto del fornido cuerpo de Daryl. 

Al romper esas cajas vacías, se revelaría que detrás de ellas en un rincón del almacén habia unos trozos de tela, que bien mirados eran antiguos uniformes de soldados que quizá estuvieron en alguna de las cajas rotas hasta hace poco. En dicho amasijo de tela se podrían observar unos gatos de colores atigrados con naranja como su madre, aunque también tenían unos patrones blancos, seguramente del otro progenitor, eran pequeños y claramente nacidos hace no más de un mes. Y aunque las cajas no se hubieran roto, ante los maullidos de su madre previos se habrían puesto a maullar delatando su posición.
#13
Daryl Kilgore
-
Al darse cuenta de que solo se trataba de un gatillo, las intenciones de Daryl cambiaron completamente, alejándose de cualquier hostilidad y más interesado en el bien del animal. No obstante, el plan no duró mucho, pues notó la mano de Irina posarse sobre su espalda, y lo que parecía ser un gesto de... ¿apoyo? Realmente se transformó en un burdo empujón que la mujer ejecutó en su contra al grito de "Daryl, ataca". Estaba claro que la pelirroja no había visto que solo se trataba de un pobre animal.

A Daryl no le quedó otra que intentar hacer la maniobra más torpe del mundo y acelerada para no matar al bicho aplastándolo con su cuerpo. Le golpeó, aún así, pero se giró de tal forma que en el último momento no cayó sobre el animal, sino contra unas cajas de cartón y madera que se encontraban justo detrás. Era el movimiento más ridículo que había hecho en su vida, todo por no cargarse al gato, que aunque parecía estar bien, se había quedado completamente paralizado por el miedo. Daryl observó la escena un segundo, haciendo un par de respiraciones profundas, recuperando el aliento después de aquel susto que su propia compañera le había dado. Entonces la miró, con cara de mala hostia por primera vez en toda la noche. — ¡¿Qué coño te pasa!? Solo era un gato. — Se sentía un poco humillado, la verdad, santa paciencia...

Se incorporó del suelo y tomó al animal entre sus gigantescas manos, era tan pequeño en comparación que en una sola mano contaba con espacio de sobra. No sabía un coño de medicina, pero quizás podía comprobar si se encontraba bien, después de haber hecho todo lo que estaba en él por no arrollarlo con todo su cuerpo. Fue en ese momento cuando escuchó, a sus espaldas, un auténtico coro de múltiples maullidos, agudos y chillones. — Hay más. — Dijo para sí mismo, antes de levantarse. Por suerte él no se había hecho daño, solo se le había herido un poco el orgullo después de tal caída. Una vez de pie, se giró, observando cómo las cajas rotas habían revelado un amasijo de telas donde se encontraban un montón de gatitos prácticamente recién nacidos. Joder, qué escena tan adorable. — Y los marines estaban asustados por esto... — Soltó, aún sin creérselo, sosteniendo al gato en su mano izquierda. Lo más probable es que se tratase de la madre... y ahora tendrían que buscarle un hogar a toda la familia, lo cual complicaba un poco las cosas, pero a Daryl la verdad es que no le importaba demasiado ocuparse del tema. Si es que Irina no volvía a interferir, claro.



VYD

Inventario
#14
Irina Volkov
Witch Eye
Irina, al escuchar la exasperación de Daryl y ver la escena, no pudo evitar llevarse una mano a la boca, intentando ocultar una risita que estaba lejos de sonar arrepentida. La verdad es que, entre el espectáculo de Daryl cayendo como un saco de papas y el descubrimiento de la familia gatuna, la situación le resultaba tan ridícula como inesperada. Sin embargo, al ver la mirada de enfado de su compañero, trató de componerse un poco... aunque solo un poco. — ¿Cómo iba a saber que era un simple gato? — Replicó con un tono que mezclaba diversión e inocencia fingida, mientras daba un par de pasos hacia él. — Tú también has visto cómo estaban los reclutas con los pelos de punta. Podría haber sido... no sé, algo mucho peor. ¿Una criatura rara? ¿Un pirata loco escondido? — Justificaba su comportamiento con argumentos que hasta ella sabía que sonaban un tanto absurdos.

Se inclinó ligeramente hacia los gatitos recién descubiertos, observándolos con una expresión mezcla de sorpresa y ternura. — Pero bueno, no me digas que no ha valido la pena. ¡Mira qué monadas! — Extendió una mano, como si quisiera tocar a uno, pero se detuvo a mitad de camino. — Aunque… vale, sí, admito que quizá te usé de escudo humano. Pero no me mires así, ¿quién tiene esos reflejos de superhéroe para evitar caer encima del pobre gato? Te mereces un aplauso, ¿eh? — Irina chasqueó los dedos, sarcástica.

Se cruzó de brazos, mirando de reojo al grupo de cachorros mientras el hombre sostenía a la madre. — Ser marine tiene que ser el trabajo soñado. Soñado para un perdedor , claro.— Es que esta gente no hacía ni el huevo. Esto había sido un enigma entre ellos. Suspiró dramáticamente. — Porque claro, no podemos simplemente dejarlos aquí... aunque eso signifique más trabajo para nosotros. — Su tono era quejoso, pero en realidad empezaba a sentirse un poco encariñada con la idea, aunque jamás lo admitiría en voz alta. — ¿Qué? ¿Los vas a adoptar a todos tú? ¿O qué propones, héroe de los gatos? — finalizó, arqueando una ceja mientras le miraba, con una sonrisa que oscilaba entre la burla y la genuina curiosidad.

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#15
Rose D. Hestia
Vesta
Tras ese fortuito e inesperado empujón, que era casi equivalente a una puñalada por la espalda si ambos se hubieran estado enfrentando a un peligro real, algo que sin duda tendrían que hacerse mirar ambos, porque hoy no fue nada, pero en cualquier momento aquello podría significar realmente una tragedia para alguno de los dos. Pero como ya hemos visto la relación entre Irina y Daryl era algo bizarra y extraña visto desde fuera, aunque por otro lado esos niveles de confianza son los que con los años, si la relación se mantenía, podían es devenir a una amistad única y genuina, esperemos que el trabajo nunca les obligue a tener que matarse el uno al otro.

Volviendo al momento del empujón traicionero, el grandullón vio como todo su corpulento ser se abalanzaba sobre la pobre gata indefensa que paso de mostrarse algo agresiva a estar completamente acojonada. Algo normal, ella apenas debía medir unos treinta centímetros y Daryl media... bastantes veces más que ella, era sin duda como una calamidad cerniéndose sobre ella y lo sorpresivo de la situación hacia complicado que pudiera reaccionar a tiempo usando la famosa agilidad felina para eludirla. Por fortuna para el indefenso animal Daryl como buen agente entrenado pudo reaccionar a tiempo logrando una maniobra furtiva en la que se acabo de lanzar contra las cajas vacías del fondo del almacén, solo rozando un poco al animal en vez de aplastarlo completamente.

Evidentemente el grandullón no se hizo daño y pudo atrapar en sus inmensas manos al gato que casi cualquiera pensaría que era una cría por la diferencia de tamaños. La madre felina estaba bien, no parecía haber sufrido ningún daño serio más allá del susto. Entonces comenzó una pequeña bronca de parte de Daryl hacia Irina por actuar así por unos simples gatos, la cual se desvió hacia las cinco crías que llamarón la atención los presentes al maullar entre unos uniformes que por alguna razón se habían dejado tirados en el suelo, tal vez alguien habia tenido allí a los gatitos en secreto. Fuera como fuera ahora habían sido finalmente descubiertos por la pareja del Cipher Pol y habia que ver que harían con los seis gatos, las crías y la madre, la cual parecía haberse acomodado fácilmente en la gran mano del grandullón, como si hace un momento no lo hubiera estado desafiando. Solo restaba decidir el destino de los gatos.

Fuera como fuera, la situación estaba controlada, al parecer el origen de todo el temor de los reclutas del cuartel eran unos simples gatos, sin duda alguna el orgullo de la justicia naval.

OFF
#16
Daryl Kilgore
-
Los dos agentes se acercaron a los gatillos recién descubiertos, Daryl sostenía a la gata con cuidado, aunque sin demasiada preocupación a la vez, sabía que no la había herido y aquello era suficiente, nada de caricias, a pesar de que el animal se acomodase en su palma. Por lo menos, mientras ambos se interesaban por los animalillos, Irina esbozó algo parecido a una disculpa... no lo era, obviamente, pero lo bordeaba, pero bastante suponía teniendo en cuenta de quién se trataba. Daryl torció una sonrisa ante el rápido sarcasmo que sacó a relucir su compañera. — Es lo que hace llevar años trabajando contigo. — Respondió él. Le gustaba cuando la pelirroja estaba de buen humor, era contagioso, aunque no sucedía muchas veces.

Al menos parecían coincidir en la idea de que no podían simplemente dejar a los gatos ahí, donde estaban, que tendrían que buscarles un hogar o... algo, otro sitio donde no ahuyentaran del miedo a los incompetentes de los marines. Irina no parecía muy entusiasmada ante el trabajo extra que se les presentaba en las narices, pero lo cierto es que él no tenía problema. — Bueno, puedo acogerlos mientras les busco una casa. No me importa, la verdad. — Daryl estaba acostumbrado a la compañía animal, así que no sería una novedad. Dejó a la madre dentro de la caja de gatitos y la tomó, cargándola entre sus brazos, aunque apenas pesaba. — ¿Tú qué? ¿Quieres uno? — Le preguntó a Irina mientras comenzaban a salir de la armería. — Este te pega. — Señaló a un cachorrito que era todo blanco.

Finalmente abandonaron el cuartel y pusieron rumbo de nuevo a la base del gobierno. Les esperaba, o al menos a Daryl, una bonita noche intentando encontrar a alguien a quién encasquetarle algunos de los gatos... aunque aún eran demasiado pequeños como para separarlos de la madre, así que probablemente le tocaría cuidarlos a todos en conjunto un tiempo, hasta que crecieran lo suficiente. Menuda responsabilidad se había buscado, pero ver a todos los mininos andando con torpeza, dandose lametazos los unos a los otros y durmiendo abrazaditos... le derretiría el corazón a cualquiera. No, no le corría prisa encontrarle hogar a los bichitos.

Off
#17
Irina Volkov
Witch Eye
Irina caminaba junto a Daryl, con las manos detrás de la cabeza, balanceando los pasos de forma despreocupada mientras lo escuchaba. Aunque se hacía la indiferente, no podía evitar mirar de reojo la caja llena de bolas de pelo diminutas que el grandullón llevaba entre los brazos. Era una escena extrañamente entrañable. O lo sería para cualquiera. Los ojos hipnóticos de la agente los miraba obsesivamente. Eran tan pequeños, cualquier animal un poco más grande los podría matar rápidamente. Hasta una paloma entrenada. Cuando Daryl le ofreció quedarse con uno, señalando al cachorro blanco, Irina soltó una risa suave, casi burlona. — ¿A mí? ¿Un gato blanco? ¿Es por que soy angelical? — Le lanzó una mirada rápida al minino, que torpemente intentaba trepar sobre uno de sus hermanos y fallaba estrepitosamente. — Aunque admito que es adorable. — Fingia una reacción de chica normal, ¿es lo que quería Daryl, no? sentirse un hombre normal con una chica normal. Alzó una ceja, como si ya se arrepintiera de haberlo dicho en voz alta. — Pero no sé, no soy muy de animales... además, con la vida que llevamos, ¿te imaginas? Lo único que faltaría es volver a casa y encontrar que el gato se ha aliado con el caos que ya es mi cuarto. No, gracias.

A pesar de su respuesta, Irina bajó un poco el tono, algo más reflexiva. — Aunque, bueno... si después no encuentras un hogar para él, tal vez me lo piense. Pero solo si no hay otra opción. No soy tan mala como para dejarlo tirado. — Y esto sin ir a clases de interpretación eh. Desvió la mirada hacia un lado, fingiendo que el tema no le interesaba tanto como para seguirlo, aunque la leve sonrisa en sus labios la delataba. Al salir del cuartel, Irina dejó escapar un suspiro prolongado, mirando hacia el cielo nocturno. — Los marines son un chiste, ¿no? Todo este revuelo por unos gatos. — Sacudió la cabeza con incredulidad, aunque una risa corta se le escapó al recordar el espectáculo de los reclutas asustados. — Pero bueno, supongo que al final hemos hecho algo bueno hoy, ¿no? Salvar a una familia entera de gatos... quién lo diría. Esto seguro que nos da buena fama—Dijo con ironía. Miró a Daryl de reojo, sin poder evitar el tono burlón en su voz.

Mientras caminaban, le dio un leve codazo en el costado, casi de forma afectuosa. — En serio, eres un blando... pero supongo que eso me gusta de ti. — Se adelantó un poco, alzando una mano despreocupadamente. — Que quede claro, el día que adopte a ese gato blanco será el día que me vuelva loca. Así que, por ahora, te toca a ti ser la mamá gato. — Bromeó antes de empezar a tararear una melodía improvisada, claramente de buen humor después de todo el caos.



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#18
Rose D. Hestia
Vesta
La familia de felinos habia sido salvada. Allí dentro seguramente se habrían acabado muriendo de hambre o siendo heridos por alguna de las armas que habia en el lugar. O conociendo la reputación de los reclutas del cuartel en cualquier momento alguno habria entrado a mirar y tal vez del susto le acababa disparando a uno de los pobres gatos, por suerte se evito esa tragedia y ahora Daryl era padre de una camada de gatitos y bueno también debía hacerse cargo de la madre. Irina encontraba esa faceta de él demasiado blanda y débil, pero en cierto sentido eso le parecía uno de los encantos del grandullón. Pero sin duda ella no pensaba hacerse cargo en lo más mínimo de ninguno de los gatitos, ese no era su estilo.

Pero cuando Irina se apoyara con unas cajas en lo que Daryl terminaba de recoger los gatitos, pudiendo hacer casi una cesta con sus manos en la que podía abarcar a todos los gatos del lugar, esas cajas sin peso cedieron casi haciendo caer a Irina, pero la realidad que revelarían seria un tanto preocupante. Al caerse esas cajas se revelaría un agujero en el suelo que ocultaban las cajas, como un acceso al almacén cavado desde otro lugar, con la suficiente amplitud como para que una persona normal como Irina pudiera entrar, pero no alguien como Daryl y menos con los gatos.

Pero eso explicaba algunas cosas, el como la madre de los gatos pudo entrar al lugar, claramente si la puerta estaba cerrada y normalmente vigilada era raro que se colara cuando alguien entrara y por las ventanas altas más aun. Luego las cajas vacías en el lugar, cuando tendrían que estar llenas de material en desuso. Y los uniformes tirados por un rincón, puesto que no debían ser de interés cuando alguien buscaba armas y munición en las cajas. Habia un ladrón...
[Imagen: 400px-SC-E5-TBC.png]
#19


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