Hay rumores sobre…
... que en una isla del East Blue, hay un prometedor bardo tratando de forjarse una reputación. ¿Hasta dónde llegará?
[Aventura] [T3] Los forajidos del desierto
Fon Due
Dancing Dragon
Mis ataques habían funcionado dejando a mi adversario inconsciente sobre el suelo. Coordinando los ataques para no dar oportunidad a los bandidos de contraatacar, tanto Agyo como Ungyo se sumaron a mi ofensiva atacando a otro de los tiradores y a uno de los espadachines respectivamente. Lykos, por su parte, había roto la formación de nuestros enemigos dividiéndoles en dos grupos. El segundo espadachín y el último de los tiradores son los únicos que están ilesos junto con el que parece ser el jefe de este nefasto grupo de bandidos y malhechores.
 
Observando la situación desde la posición elevada en la que me encuentro tras derrotar a mi rival, puedo ver claramente como Lykos decide lanzarse a atacar al líder quien había estado particularmente quieto desde hace unos momentos, algo que no me daba buena espina en absoluto. Sin embargo, si Lykos había ya dado el paso para ir a atacarle no sería yo quien me opusiera entre él y su rival. En mi opinión, Lykos esta mas que capacitado para derrotarle, cosa que ha demostrado en múltiples enfrentamientos que hemos tenido juntos.
 
Por su parte, Agyo remataba a su rival y parecía que se uniría a Lykos en su pelea contra el jefe desde la distancia utilizando un tipo de poder que le desconocía por completo. Este chico y su hermano como siempre, son un misterio. Desde el Den Den Mushi pude escuchar como el alado se dirigía a Eve alentándola a unirse al combate. Eve, quien había despertado de un sueño reparador, contesto con su sutil, femenina, gutural y destructiva voz que se uniría para, a los pocos segundos, lanzarse contra el tirador quien había utilizado a Ungyo como blanco aprovechando que este estaba en pelea contra uno de los espadachines.
 
Sin embargo, sabia que Ungyo no sucumbiría ante aquel triste y cobarde ataque, y ya que Eve se iba a enfocar en mantener ocupado a aquel tirador, solo quedaba alguien más libre y que podría herir a alguno de mis compañeros, el otro espadachín. Por este motivo me lanzo desde mi posición en el techo de la cueva de un salto hasta donde se encuentra el espadachín quien estaba peligrosamente cerca de Lykos. Este era un ataque mas elegante, y de los que mas me gustaba usar, parte del Okama Kempo. El salto que doy lo hago girando con elegancia, sobre una pierna, es un ataque glamuroso el cual busca hacerme lucir en este escenario que es la cueva donde nos enfrentamos, dando al espadachín de lleno en el brazo en el que carga la espada. Finalmente, remataria con dos puñetazos (primero izquierdo y luego derecho) igual apuntando a aquel brazo que esperaba tuviera entumido a causa de la patada glamurosa.
 

 
Resumen

Belico

Gastos

Inventario

Virtudes y Defectos
#41
Ungyo Nisshoku
Luna del Alba
Todo pasó en cuestión de segundos. El tipo recibió mis ataques y entonces un boom, me hizo volverme, otro boom y vi cómo el tirador que había dejado atrás me intentaba atacar. No me costó muchoreaccionar, interponiendo mi arma y bloqueando ambas balas con mi hoja. *Clink* *Clink* sonó, mientras me giraba hacia mi actual presa, el espadachín moribundo, no sin antes ver a Lykos atacar al líder del grupo, quien no había notado que me tenía también venía hacia mí.

Desde mi visión periférica ví una sombra fugaz caer sobre el tirador. Agyo "no mato nada" Nisshoku seguía con su presa, Lykos con el jefe y una pequeña bala roja había caído sobre otro de los espadachines. Ese claramente era Fon, por lo que el tirador era la presa de Evelyn. Pensé que estaba dormida, pero al parecer se había levantado bien emputada. Yo pensaba ir por el tirador, pero ni modo. Chasqueé la lengua dos veces, resignado y  vi entonces un rayito de amor de mi hermano menor volar hacia el jefe. Estaba casi todo controlado. Vamos. Segundo asalto.

Seguí entonces en lo mío y recubriendo de hielo la hoja de mi arma, arremetí de nuevo contra el agonizante espadachín, cortando su cuello y su estómago esta vez en vertical, y seguí mi camino saltando al siguiente objetivo. ¿El jefe quería venir por mí? pues yo no era nadie para privarlo de alcanzar sus sueños. Volé y, apoyándome en el hombro izquierdo de Lykos, salté disparado hacia el infeliz líder de los bandidos.

Con mi hoja convertida en una helada mensajera de la muerte, Le encajé mi daga en el pecho y lo llevé conmigo 8 metros hacia atrás, para finalmente retroceder y volver a fundirme con las sombras, volando 5 metros sobre su cabeza, hacia el techo de la cueva, sin quitarle en ningún instante el ojo de encima al líder bandido. Todo era caos, pero la situación estaba resultando interesante. El combate estaba tornándose a nuestro favor. Solo debíamos mantener el ritmo y no flaquear ante el enemigo.



Resumen


Aclaraciones


Personaje


Bélico


Gastos y Regeneración
#42
Raiga Gin Ebra
-
La batalla en la cueva estalla en un frenesí de golpes, disparos y gritos ahogados. Es difícil saber qué está pasando en cada zona, pero estáis cubriendo muchos flancos y cada vez quedan menos enemigos. El eco de la propia cueva amplifica cada impacto, haciendo que parezca que la caverna misma vibra con la energía de la lucha. En un abrir y cerrar de ojos, los Crimson Crusaders han cambiado las tornas, pasando de ser los cazadores a convertirse en la peor pesadilla de sus presas.

Lykos vs. el líder

El barbudo gigante avanza con su escudo por delante, dispuesto a embestir a su oponente con la misma fuerza que una avalancha. Su ataque es calculado, potente, diseñado para quebrar la postura del líder y obligarlo a moverse. Sin embargo, este no es un enemigo cualquiera. Con una rapidez sorprendente para su complexión, el jefe bandido clava los talones en el suelo y recibe el golpe de frente.

El impacto es brutal. El escudo de Lykos choca contra el líder con una fuerza demoledora, pero este no se deja empujar fácilmente. Con una expresión tensa pero serena, contraataca utilizando su propia fuerza, empujando a Lykos ligeramente hacia atrás con un simple choque de cuerpos en el cual la fuerza de su rival es superior a la suya. Quizá el guerrero barbudo no esperaba que su oponente tuviera tanta potencia. Sin embargo, el jefe tampoco esperaba lo que vino después.

Desde el rabillo del ojo, un destello de energía irrumpe en la cueva. Es un rayo de energía pura, disparado por Agyo, que cruza la distancia en un parpadeo y golpea de lleno al jefe bandido. Un gruñido de dolor resuena en la cueva mientras el hombre se tambalea, su cuerpo ha sido sacudido por la descarga y ahora se encuentra algo confuso por ese ataque. Su piel se eriza por la electricidad residual, y sus músculos se contraen involuntariamente. A pesar de su fortaleza, la inesperada intervención de Agyo lo deja en una situación desventajosa, forzándolo a apretar los dientes y reajustar su postura, intentando defenderse de lo que venga.

Evelyn vs. el tirador

Mientras tanto, la tigresa se lanza contra uno de los tiradores con una velocidad que descoloca completamente a su oponente, que no se espera algo así. Sus garras brillan en la penumbra de la cueva, y en cuestión de un segundo, su primer ataque encuentra carne. El tirador gruñe de dolor al sentir las zarpas desgarrar su pecho, dejando cuatro líneas de sangre en su torso.

Sin embargo, el hombre no es un novato total. Apenas se recupera del impacto, alza su arma, bloqueando parcialmente el siguiente golpe de Evelyn. Las garras de Evelyn chocan con el arma de fuego en un estridente chirrido, y el tirador logra crear una pequeña distancia entre ambos. No escapa ileso, pues uno de los cortes de Evelyn logra arañar su brazo, pero sigue en pie y, ahora con los reflejos encendidos, se lanza a la ofensiva.

Con un grito de furia, desata una serie de disparos rápidos contra su rival, buscando hacer retroceder a la tigresa. Sus movimientos son precisos y agresivos, cada disparo busca una abertura en la defensa de Evelyn. La tigresa tendrá que moverse con agilidad para evitar ser alcanzada por los golpes de su rival.

Fon Due vs. el otro espadachín

Mientras Evelyn enfrenta su propio duelo, Fon Due ya ha fijado su siguiente objetivo: el espadachín que aún permanece en pie. Sin hacer ruido, el pequeño guerrero se desliza entre las sombras, calculando el momento perfecto para atacar.

En un movimiento rápido y preciso, salta desde una posición elevada y ejecuta una patada giratoria que impacta de lleno en el brazo del espadachín. El golpe es limpio, directo y lo suficientemente fuerte como para entumecer el brazo que sostenía su katana. El hombre intenta reaccionar, pero Fon no le da oportunidad. Dos golpes consecutivos de sus puños lo alcanzan en el torso, golpeando con la precisión de un artista marcial experimentado que hace que su rival reciba los golpes sin a penas poder defenderse.

El espadachín apenas tiene tiempo para procesar lo que sucede antes de que su cuerpo ceda ante el dolor. Con un jadeo sofocado, cae al suelo, inconsciente. Fon Due aterriza con elegancia, listo para seguir en la pelea. Ya es el segundo tipo que deja fuera de combate.

Ungyo vs. el tirador

Ungyo no pierde tiempo. Tras esquivar los disparos de su oponente, se lanza con rapidez felina hacia él, con la daga cubierta de hielo lista para terminar el enfrentamiento. El tirador, aún tambaleante por sus heridas previas, trata de reaccionar, pero es demasiado tarde.

El primer tajo de Ungyo se hunde en la carne de su oponente con precisión quirúrgica. El espadachín apenas tiene tiempo para emitir un jadeo de sorpresa antes de que el segundo golpe atraviese su estómago en una línea vertical perfecta. Su cuerpo cae al suelo con un ruido seco, sin vida.

Sin detenerse, Ungyo se impulsa con un salto ágil, utilizando el hombro de Lykos como plataforma. En un instante, se dispara como una flecha hacia el jefe bandido, con la intención de acabar con él de un solo golpe. Sin embargo, el líder reacciona con una velocidad inesperada.

Cubriendo su puño con haki, recibe la ofensiva de Ungyo con un poderoso puñetazo que impacta directamente contra su arma. El choque de energías resuena en la cueva, y la presión del golpe es suficiente para frenar el ataque en seco. Ungyo se ve obligado a retroceder, pero no sin dejar claro que su enemigo no tiene intenciones de rendirse.



El enfrentamiento está llegando a su punto crítico. Con los secuaces prácticamente derrotados, solo quedan en pie el líder bandido y el último tirador, aún ocupado con Evelyn. La tensión en la cueva es palpable, y los Crimson Crusaders saben que no pueden bajar la guardia ni por un instante.

El jefe, a pesar de haber recibido el rayo de Agyo, mantiene la compostura. Escupe al suelo, sacudiendo los brazos para aliviar el entumecimiento causado por la descarga. Su mirada se oscurece y, por primera vez, se muestra listo para pelear en serio.

¿Qué haréis ahora?

Cosas


Bélico


Vuestros rivales
#43
Lykos silver
Drake
Ya os digo que esta cueva no me gustaba ni un pelo desde el principio. Seca como un esparto por fuera y húmeda como un sótano de mala muerte por dentro, un contraste que, francamente, me ponía los pelos de punta. Pero no tenía ni tiempo para quejarme: allí estaba él, el señor “voy de duro” con una mirada más gélida que un cubito de hielo en pleno agosto. No voy a negar que me pilló por sorpresa que aguantara mi embestida como si nada. ¡Con lo orgulloso que estoy de mi escudo y de mi envergadura! Pensé que lo iba a empotrar contra la pared, dejándolo hecho un cuadro abstracto, pero no. El tipo resistió, y hasta me empujó un pelín hacia atrás, como diciendo: “Anda, grandullón, ¿eso es todo lo que sabes hacer?”.

Claro, la rabia me subió por la garganta y me dieron ganas de soltarle cuatro frescas, pero respiré hondo (que con la humedad de la cueva tampoco es que fuera un aire muy puro, la verdad) y mantuve la postura. No había cosa que me fastidiara más que un arrogante que se creía inmune a la fuerza bruta.

De golpe, Agyo, que estaba por ahí haciendo sus filigranas, le lanzó un rayo que casi me deja medio cegato. Una luz que, por unos segundos, podría haber llegado a pensar que se trataba del foco de un teatro. Tras recibir el golpe, veo cómo el jefecillo da un respingo y suelta un gruñido de dolor. -¡Bien, Agyo, así se hace! Tsk-, susurré para mis adentros, porque, a ver, nadie está preparado para que le atacaran con rayos extraños, seguro que ni los mismísimo Yonkō, oye el caso es que nuestro macho alfa de pacotilla, después del rayo, se quedó medio grogui. Pero aún así, oye, que plantó sus pies en el suelo como un árbol viejo que no lo meneas ni con un vendaval. 

Yo dejé caer mi lanza bastante enfadado, mientras empezaba a mover hacía atrás mi brazo, esperando el ataque que fuera a venir de la persona que tenía enfrente.

-Bueno, a ver si ahora te bajas un poco de la nube Tsk -le apunté con el escudo pero sin acercarme demasiado. Que me tomen por bruto no significa que sea un inconsciente. Por lo que me posicioné enfrente de el para molestarle lo mas posible.



Belico


Vida: 673 / 732
#44
Agyo Nisshoku
Sol del Ocaso
Mi ataque sobre el idiota del jefe de la banda habia sido efectivo, pero no le habia hecho mucho daño, lo cual me parecía bien, porque este poder lo descubri hace poco. Todo a mi alrededor pasaba relativamente rapido, los chicos acaban con sus objetivos, Ungyo “Hoy no me Bañe” Nisshoku tambien hacia lo propio, maldita sea como me caen de bien estos idiotas.
-
Pude notar como la doctora que habia dejado de lado su sueño el cual esperaba que fuera reparador, se lanzo al ataque sobre uno de los tiradores, pude ver el brillo de sus garras brillar por la cueva y no pude contener decirle - ¡HAZLO MIERDA EVE!. Sabia que atizarla y provocarla era mala idea, pero ahora mismo yo no era su objetivo, era el otro idiota asi que por mi estaba bien, luego le cazaría un conejo o le compraría algo crudo para que se alegrara.
Otro detalle que no pude dejar pasar fue ver como el pequeño Fon “Te rompo tu madre” Due dio de baja otro enemigo sin siquiera despeinarse, tenia que aceptar que el hijo de tontatta era muy fuerte.
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Voltee a ver que Lykos seguía atando al líder, asi que voltee a mirar a donde estaba Fon Due y le dije. – Hay que acabar con esto amigo, me lanzo a por el líder, espero vengas detrás de mí, tenemos que aprovechar la apertura que nos dio el señor del bigote.
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Asi que sin perder ni un segundo, volvi a retraer mi llama para ganar velocidad y Sali disparado hacia el líder de la banda, me puse a su espalda y le propine dos golpes certeros y luego uno más haciendo uso de mi Hasshoken, al hacerlo no pude evitar decirle. – Tu vida de mierda llega hasta acá idiota, hoy vas a conocer al mierda que te creo, mandale saludos y recuerda que esto fue una cita que te dimos los Crimson Crusader.
-
Luego me aleje 5 metros de él, esperando ver el ataque devastador de mi amigo Fon Due.

Resumen


Belico


Inventario


Virtudes


Mero Mero no Mi 


Para el narrador
#45


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