Hay rumores sobre…
...un hombre con las alas arrancadas que una vez intentó seducir a un elegante gigante y fue rechazado... ¡Pobrecito!
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[Aventura] [T5] La Cabalgata de la Walkyria - Parte 2
Ubben Sangrenegra
Loki
Las campanas resonaron en el campamento, a un ritmo determinado que todos entendieron enseguida marcaba la retirada. Apenas sonaron los primeros golpes metálicos, el grupo entero se movilizó de forma asombrosamente bien coordianda. Cada uno sabía exactamente qué debía hacer, y en cuestión de segundos comenzaron a desmontar las carpas, recogiendo los suministros esenciales y cargando los pesqueros que habían estado utilizando. Era evidente que no era la primera vez que realizaban una operación de evacuación tan rápida y coordinada. 

En un abrir y cerrar de ojos, las estructuras de tela que antes formaban el campamento habían desaparecido, dejandote a ti y a Gwen en la playa, sin techo alguno frente al escritorio que tenía los mapas, y que la misma Gwen comenzó a guardar rápidamente en cofres pequeños que sus compañeros llevaron hacia el bote, dejando solo rastros mínimos de que alguna vez estuvieron allí. En total, eran unas siete personas trabajando a toda velocidad, y aunque el número no parecía impresionante, su eficacia superaba cualquier expectativa. Ni siquiera la ausencia de Sijuh, sedada en ese momento, o la distracción de Gwen y Mía, quienes estaban concentradas en otras tareas, ralentizaban el ritmo de la operación.
 
Quince minutos después, apenas quedaban unas pocas pertenencias irrelevantes por cargar. Objetos que, en caso de urgencia, podrían ser abandonados sin representar una pérdida significativa. El ambiente era tenso, y aunque el peligro aún no se materializaba, la prisa con la que se movían todos delataba la gravedad de la situación. Entre Mía y Gerard, se encargaron de cargar a Sijuh con cuidado. La transportaron en una camilla de mano, asegurándose de que permaneciera estable mientras la llevaban hacia uno de los camarotes del barco principal. ¿cuando fue la última vez que viste a tu hermana, inconsciente y vulnerable, luego de un combate?

Ella guardó silencio ante tu desplante desmedido de masculinidad, más su expresión cambió rápidamente y esperó a que terminases de hablar. —Primero, me bajas el tono. A tu hermana si quieres le hablas así, pero a mi no me faltarás el respeto, menos depués de llegar con mi segunda al mando maltrecha y medio muerta por tu propia irresponsabilidad...— Su mirada se clavó en tí y sentiste una presión enorme al rededor tuyo y una fuerza tan grande que no sabes como te mantuviste en pie sin ser arrastrado —¿Envolvernos en gas venenoso, eh?— Dijo enojada —Tú envenenaste a Sijuh, probablemente porque al igual que todos los logias de mierda, creen que son inmortales y pueden hacer lo que quieran sin preocuparse por quienes les rodean...— Sus manos se apuñaron y enrojecieron, envolviendose en llamas. —YO NO ME VOY CON LA COLA ENTRE LAS PIERNAS! ESTOY SALVANDO A MI GENTE, ENTRE ESOS TU HERMANA.— Gritó molesta, mientras liberaba su haki de golpe, para luego contenerlo y recuperar la compostura.

Gwen, quien hasta ese momento había estado tratando de ser amable, tenía una mezcla de preocupación y estrés en el rostro. Sus ojos parecían buscar los tuyos con urgencia, como si tratara de medir tu reacción antes de hablar. Hizo una pausa breve, como si estuviera evaluando si debía continuar. Finalmente, tomó aire y siguió hablando —Si te pareces en algo a tu hermana, haré la advertencia ahora...— dijo, cruzando los brazos y mirándote directamente —Esa no es una batalla que podamos librar en este momento. Vinimos ligeros de equipaje, encubiertos... No esperábamos que el CP6 estuviese en la isla, mucho menos que reconociesen a Sijuh.— Era un llamado de atención que se sentía directamente maternal... la tipa clarametne era la lider del grupo. Su mirada era firme, pero había algo en sus ojos que dejaba entrever una mezcla de frustración. Sabía que no estaba en posición de obligarte a aceptar su ayuda, pero también era evidente que esperaba que entendieras la gravedad de lo que enfrentaban. —No tenemos mucho tiempo


Resumen
#21
Ragnheidr Grosdttir
Stormbreaker
Ragn mantuvo la mirada fija en Gwen mientras hablaba, sin moverse ni un centímetro a pesar de la presión que el haki ejerció sobre él. El aire a su alrededor parecía pesar el doble, pero su postura no flaqueó. Su expresión permaneció inquebrantable, aunque la tensión en su mandíbula y la chispa de desafío en sus ojos dejaban claro que había tomado cada palabra como un golpe que no se dignaba esquivar. Dejó que terminara, escuchándola en silencio, sin interrumpirla ni devolver la mirada envenenada de Gwen con una expresión igual de incendiaria. Cuando terminó, Ragn respiró hondo, manteniendo la calma como una roca que no se dobla ante el viento. —¿Ya terminarr?— Preguntó, su tono bajo pero resonante, como el crujido de un glaciar que no se va a romper. —Parrese que tienes muchas ideas sobre cómo deberrría hasser las cosas, perro hay algo que debes entenderr, Gwen.— Dijo, enfatizando su nombre. —No envenené a mi herrmana. Y no nessesitarrr que me rrecuerdes que esto es mi culpa, porque ya saberrr. Estoy acostumbrrrado a carrgar con las consecuenssias de mis dessisiones, y si algo tengo clarrro es que, cuando fallo, me levanto y lo arreglo. Yo. Nadie más. Así que no darr sermones sobre responsabilidad.— Agregó, con un tono que no dejaba espacio para réplica.

Hizo una pausa, levantando la mirada hacia el barco, donde acababan de colocar a Sijuh. Por un instante, algo vulnerable cruzó su rostro al verla allí, inconsciente y completamente indefensa. Pero al instante siguiente, volvió a endurecerse, como si esa vulnerabilidad fuera algo que solo él tenía derecho a cargar. —Aun sí, agrradesser que hayas cuidado de mi herrmana. Perro yo no voy a esconderme en barco mientrrras otros limpian el desastre que me sigue. No serrr un cobarde. — Continuó, señalando el campamento vacío detrás de ellos. Se giró hacia Gwen, mirándola con la misma firmeza que antes, pero con algo que podía interpretarse como respeto. Sin esperar respuesta, se giró y comenzó a caminar hacia el bosque, ajustándose su cinturón y mirando hacia el horizonte como si ya tuviera un plan en mente. Antes de desaparecer entre los árboles, habló por encima de su hombro, sin detenerse.


La sensación de terror que emanó de aquella mujer, era evidente. El sudor frío en la cara de Ragn fue la marca de agua que cerraba aquel día. ¿De haber luchado? posiblemente había acabdo perdiendo. Y esto se daba demasiado a menudo ... Debía seguir entrenando.

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#22
Moderador KataCristo
KataGOD
RECOMPENSA ENTREGADA
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#23
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