
Arthur Soriz
Gramps
09-02-2025, 03:21 AM
(Última modificación: 09-02-2025, 04:25 AM por Arthur Soriz.)
Solté una sonora carcajada porque sí que tenía razón acerca de que si bien el corazón quiere, los huesos no tanto... caer de a saber qué altura contra una unos piratas y aplastar una isla entera pues ... vamos, que podría ser divertido pero al momento de caer y tener que aterrizar con las rodillas como las tenemos, terminaríamos más crujientes de lo que ya estábamos; las bisagras no están para esas cosas.
Cuando vi su jugada y vi mis fichas, sabía que lamentablemente la partida había llegado a su fin. No porque me molestara perder ya que de eso no trataba el juego, sino más bien porque tal vez... él tendría cosas que hacer, y evidentemente yo también por lo que esta charla estaría finalizando más pronto de lo que esperaba o deseaba. Aún así, suspiré suavemente y di vuelta las fichas que me quedaban, mostrando que no tenía otro movimiento restante, habiéndome quedado sin 3 que colocar de un lado ni del otro.
¿Me enfadaba? Para nada, y lo dejaba en claro con una amplia sonrisa satisfecha plasmada en mi rostro. Las fichas que quedaban y no podía usar eran el 1/6, 5/5, 2/2, 1/1, 0/0, 0/5, 0/2, 0/6, 0/4 y 1/2. Unas cuantas a decir verdad, y probablemente tendría que haber hecho pivot hacia el lado de los 0 pero... lo hecho, hecho estaba.
Sin decir nada de principio extendí mi brazo ofreciendo mi mano como para estrecharla con la de Lovecraft a modo de saludo respetuoso, felicitaciones, lo que fuera.
— Buena partida, caballero —dije en un principio—. No sé en qué momento me dejé llevar por la conversación tan amena y me distraje del juego, pero que no te quepa duda... que lo disfruté y en demasía.
Le dije manteniendo esa sonrisa afable plasmada en mi rostro. La verdad es que estaba muy feliz, feliz de haber conocido tan maravilloso sujeto. Con el que esperaba poder entablar miles de conversaciones así en alguna otra ocasión. Miré la hora de reojo... no porque estuviera apurado, pero porque sabía que tendría que hacer los informes del día sobre mis actividades matutinas antes de irme a acostar. Emití otro pequeño suspiro, para luego volver mi mirada hacia los ojos de mi compañero generacional.
— Alférez Lovecraft, me encantaría pasar horas hablando contigo, sobre la vida misma... sobre nuestra juventud y nuestras vivencias... pero cada uno tenemos nuestras responsabilidades —hice una pausa mientras acomodaba las fichas en la cajita de madera en donde siempre las llevaba, permitiendo que Lovecraft hiciera lo mismo con las suyas—. Pero me gustaría seguir en contacto contigo, aunque fuera por escrito, ya sabes... cartas, a la vieja usanza... ¿Qué te parece? Sé que los News Coo no se pierden. — propuse esperando que de verdad tuviera ganas de al menos mantener conexión. Y quién sabe, si bien los años dorados hayan quedado atrás hace tiempo, podría forjarse una probable amistad por lo que nos quedaran de años.
Cuando vi su jugada y vi mis fichas, sabía que lamentablemente la partida había llegado a su fin. No porque me molestara perder ya que de eso no trataba el juego, sino más bien porque tal vez... él tendría cosas que hacer, y evidentemente yo también por lo que esta charla estaría finalizando más pronto de lo que esperaba o deseaba. Aún así, suspiré suavemente y di vuelta las fichas que me quedaban, mostrando que no tenía otro movimiento restante, habiéndome quedado sin 3 que colocar de un lado ni del otro.
¿Me enfadaba? Para nada, y lo dejaba en claro con una amplia sonrisa satisfecha plasmada en mi rostro. Las fichas que quedaban y no podía usar eran el 1/6, 5/5, 2/2, 1/1, 0/0, 0/5, 0/2, 0/6, 0/4 y 1/2. Unas cuantas a decir verdad, y probablemente tendría que haber hecho pivot hacia el lado de los 0 pero... lo hecho, hecho estaba.
Sin decir nada de principio extendí mi brazo ofreciendo mi mano como para estrecharla con la de Lovecraft a modo de saludo respetuoso, felicitaciones, lo que fuera.
— Buena partida, caballero —dije en un principio—. No sé en qué momento me dejé llevar por la conversación tan amena y me distraje del juego, pero que no te quepa duda... que lo disfruté y en demasía.
Le dije manteniendo esa sonrisa afable plasmada en mi rostro. La verdad es que estaba muy feliz, feliz de haber conocido tan maravilloso sujeto. Con el que esperaba poder entablar miles de conversaciones así en alguna otra ocasión. Miré la hora de reojo... no porque estuviera apurado, pero porque sabía que tendría que hacer los informes del día sobre mis actividades matutinas antes de irme a acostar. Emití otro pequeño suspiro, para luego volver mi mirada hacia los ojos de mi compañero generacional.
— Alférez Lovecraft, me encantaría pasar horas hablando contigo, sobre la vida misma... sobre nuestra juventud y nuestras vivencias... pero cada uno tenemos nuestras responsabilidades —hice una pausa mientras acomodaba las fichas en la cajita de madera en donde siempre las llevaba, permitiendo que Lovecraft hiciera lo mismo con las suyas—. Pero me gustaría seguir en contacto contigo, aunque fuera por escrito, ya sabes... cartas, a la vieja usanza... ¿Qué te parece? Sé que los News Coo no se pierden. — propuse esperando que de verdad tuviera ganas de al menos mantener conexión. Y quién sabe, si bien los años dorados hayan quedado atrás hace tiempo, podría forjarse una probable amistad por lo que nos quedaran de años.