¿Sabías que…?
Si muero aquí, será porque no estaba destinado a llegar más lejos.
[Diario] Game of Yayos
Arthur Soriz
Gramps
Solté una sonora carcajada porque sí que tenía razón acerca de que si bien el corazón quiere, los huesos no tanto... caer de a saber qué altura contra una unos piratas y aplastar una isla entera pues ... vamos, que podría ser divertido pero al momento de caer y tener que aterrizar con las rodillas como las tenemos, terminaríamos más crujientes de lo que ya estábamos; las bisagras no están para esas cosas.

Cuando vi su jugada y vi mis fichas, sabía que lamentablemente la partida había llegado a su fin. No porque me molestara perder ya que de eso no trataba el juego, sino más bien porque tal vez... él tendría cosas que hacer, y evidentemente yo también por lo que esta charla estaría finalizando más pronto de lo que esperaba o deseaba. Aún así, suspiré suavemente y di vuelta las fichas que me quedaban, mostrando que no tenía otro movimiento restante, habiéndome quedado sin 3 que colocar de un lado ni del otro.

¿Me enfadaba? Para nada, y lo dejaba en claro con una amplia sonrisa satisfecha plasmada en mi rostro. Las fichas que quedaban y no podía usar eran el 1/6, 5/5, 2/2, 1/1, 0/0, 0/5, 0/2, 0/6, 0/4 y 1/2. Unas cuantas a decir verdad, y probablemente tendría que haber hecho pivot hacia el lado de los 0 pero... lo hecho, hecho estaba.

Sin decir nada de principio extendí mi brazo ofreciendo mi mano como para estrecharla con la de Lovecraft a modo de saludo respetuoso, felicitaciones, lo que fuera.

Buena partida, caballero —dije en un principio—. No sé en qué momento me dejé llevar por la conversación tan amena y me distraje del juego, pero que no te quepa duda... que lo disfruté y en demasía.

Le dije manteniendo esa sonrisa afable plasmada en mi rostro. La verdad es que estaba muy feliz, feliz de haber conocido tan maravilloso sujeto. Con el que esperaba poder entablar miles de conversaciones así en alguna otra ocasión. Miré la hora de reojo... no porque estuviera apurado, pero porque sabía que tendría que hacer los informes del día sobre mis actividades matutinas antes de irme a acostar. Emití otro pequeño suspiro, para luego volver mi mirada hacia los ojos de mi compañero generacional.

Alférez Lovecraft, me encantaría pasar horas hablando contigo, sobre la vida misma... sobre nuestra juventud y nuestras vivencias... pero cada uno tenemos nuestras responsabilidades —hice una pausa mientras acomodaba las fichas en la cajita de madera en donde siempre las llevaba, permitiendo que Lovecraft hiciera lo mismo con las suyas—. Pero me gustaría seguir en contacto contigo, aunque fuera por escrito, ya sabes... cartas, a la vieja usanza... ¿Qué te parece? Sé que los News Coo no se pierden. — propuse esperando que de verdad tuviera ganas de al menos mantener conexión. Y quién sabe, si bien los años dorados hayan quedado atrás hace tiempo, podría forjarse una probable amistad por lo que nos quedaran de años.
#11
Gautama D. Lovecraft
El Ascendido
De repente, tras unos momentos de silencio en el que el compañero se tomó para plantear su nueva jugada, de golpe y porrazo soltó una gran carcajada que me sobresaltó. No pude contener yo tampoco la risotada, ¿qué le pasó?, ¿qué fue lo gracioso que vio en medio de la partida?, no iba a negar que me extrañó para bien, su espontaneidad me devolvía a los francos valores que antaño se veían.

- ¡AH! con que era eso JA JA JA JA JA.... -

Era por la partida, parecía que por sus fichas el compañero Soriz no podía disponer de más manos posibles para continuarla, lo que acto seguido hizo que revelase las mías para que pudiera verlas.

- Ja ja ja ja, quizá yo tenía demasiados treses... ¡PERO BUENA PARTIDA! JA JA JA JA JA -

Le dije a carcajada limpia, acompañando al viejo en el hecho de cerrar la partida que llevábamos. El buen ambiente que se había generado me congratulaba y llenaba de una cierta ilusión por encontrar a alguien tan par a mí en ese cuartel, pues a lo largo de todo el tiempo que llevaba allí, no había tenido la oportunidad de tan solo conocer a jóvenes que a pesar de las coincidencias, no tenían esa particularidad de la edad a pesar de ser maravillosas personas.

- Ah si, hora de volver a los quehaceres supongo, debo de ir a revisar algunos horarios y cuadrantes para la siguiente semana, hay algunas salidas del puerto que comprobar para coordinar con Loguetown y alguien debería de echarle ese ojo. -

Dije mientras colocaba mis fichas en serie una tras otra, y las llevaba todas hasta el compañero, todas menos una.

- Eh Soriz, ¿sabe qué?, si no le importa voy a quedarme con esta primera ficha que puse, espero que no le moleste, solo para asegurarme de que volveré a verle de nuevo y retomaremos una nueva partida, después ya prometo devolvérsela... ¿le parece bien?, podríamos tomarlo como una promesa y un trato entre ambos -

Esperaría a su respuesta antes de proceder, para luego continuar respondiéndole.

- Puede darlo por hecho Soriz, seguiremos en contacto mientras el cuerpo nos deje. -

Sentencié, dedicándole la mejor de mis sonrisas y la reverencia más honorífica que podía, esperando ese ansiado y esperado reencuentro. Salí de la sala con un gran sabor de boca tras estrechar lazos con un nuevo amigo, un nuevo compañero cuyas formas parecían cuadrar con las mías y esperando que el destino tuviera buenos caprichos con ambos hasta volver a coincidir de nuevo.
#12


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