
Asradi
Völva
01-12-2024, 02:03 PM
Aquello era una locura. No... Era una horrenda pesadilla. A medida que sentía, que veía, con su Haki de Observación, a través de los alrededores, el corazón se le encogía cada vez más y más. ¿Qué era todo aquello? ¿De dónde habían salido tantos niños? Y de todas las edades. Eso no era lo importante, en realidad. Asradi solo reacciona levemente cuando recibe aquel beso en la mejilla, del niño que acababa de curar. No era grave, pero era un niño y no iba a dejar que se le infectase alguna herida.
Fue entonces que se fijó que había alguien más en esa habitación. Otro niño que antes no estaba. La sirena le miró con verdadera confusión. Y enumeró mentalmente al resto de infantes que sí ya había conocido. Eso le confundió durante unos instantes, mientras en su cabeza iba tratando de asimilar lo que había logrado sentir con su Haki y que, ahora, le había hecho estremecer de preocupación y una piza de un extraño miedo. Eran todos niños secuestrados, pequeños hasta cierto punto. En las paredes y en otros lugares había logrado atisbar notas, apuntes. Garabatos sobre las rutas a seguir, fotos de mujeres, de sus hijos, horarios, rutinas.
Eses desgraciados habían montado toda una trata de blancas. Los dientes de la sirena rechinaron por unos segundos. Fue entonces que uno de los niños llamó su atención y, de nuevo, se percató de que había más en esa habitación.
Espera...
¡Ahí estaba! Logró encontrar, gracias a que justo entraba otro niño por ahí, el agujero por el que se colaban. Al parecer, ese pequeño tunel conectaba con la habitación de al lado. ¿Sucedería lo mismo con las demás?
Eso podía ser una pequeña ventaja dentro de toda aquella pesadilla. Había centenares de niños encerrados en aquel sótano. No, en aquella maldita cárcel subterránea. ¿Por qué la maldita Marina no estaba al tanto de esto?
Asradi inspiró aire para calmarse y para tratar de pensar fríamente, mientras acariciaba distraídamente la cabeza de uno de los niños, para calmarle.
Tenía que salir de ahí. Tenía que sacar a los niños de alguna manera. Pero, lo primero era lo primero. Necesitaban un plan. Y si alguno de los críos eran lo suficientemente avispados, quizás podrían hacer algo.
Al fin y al cabo, aunque eran solo niños, seguían siendo más numerosos que sus captores.
Ahora, solo había que ver cómo actuar.
Fue entonces que se fijó que había alguien más en esa habitación. Otro niño que antes no estaba. La sirena le miró con verdadera confusión. Y enumeró mentalmente al resto de infantes que sí ya había conocido. Eso le confundió durante unos instantes, mientras en su cabeza iba tratando de asimilar lo que había logrado sentir con su Haki y que, ahora, le había hecho estremecer de preocupación y una piza de un extraño miedo. Eran todos niños secuestrados, pequeños hasta cierto punto. En las paredes y en otros lugares había logrado atisbar notas, apuntes. Garabatos sobre las rutas a seguir, fotos de mujeres, de sus hijos, horarios, rutinas.
Eses desgraciados habían montado toda una trata de blancas. Los dientes de la sirena rechinaron por unos segundos. Fue entonces que uno de los niños llamó su atención y, de nuevo, se percató de que había más en esa habitación.
Espera...
¡Ahí estaba! Logró encontrar, gracias a que justo entraba otro niño por ahí, el agujero por el que se colaban. Al parecer, ese pequeño tunel conectaba con la habitación de al lado. ¿Sucedería lo mismo con las demás?
Eso podía ser una pequeña ventaja dentro de toda aquella pesadilla. Había centenares de niños encerrados en aquel sótano. No, en aquella maldita cárcel subterránea. ¿Por qué la maldita Marina no estaba al tanto de esto?
Asradi inspiró aire para calmarse y para tratar de pensar fríamente, mientras acariciaba distraídamente la cabeza de uno de los niños, para calmarle.
Tenía que salir de ahí. Tenía que sacar a los niños de alguna manera. Pero, lo primero era lo primero. Necesitaban un plan. Y si alguno de los críos eran lo suficientemente avispados, quizás podrían hacer algo.
Al fin y al cabo, aunque eran solo niños, seguían siendo más numerosos que sus captores.
Ahora, solo había que ver cómo actuar.