
Lobo Jackson
Moonwalker
12-02-2025, 02:24 PM
Lobo Jackson percibió un cambio en la forma en que era observado apenas salieron de la última tienda. De nuevo volvía a sentirse el centro de atención, haciendo gala de un aura repleta de estilo a la que estaba acostumbrado. Gracias al pequeño derroche monetario en pos de la Revolución, y dejando atrás el dolor de enriquecer los ya abultados bolsillos de la burguesía, el mink y su subordinada lucían como el antónimo andante de la austeridad.
Y aunque el mink había decorado sus vestimentas con cadenas de oro, anillos con engarzados con rubíes, un pendiente postizo de platino en su oreja derecha y unas gafas de sol con marco de oro, su presencia quedaba eclipsada por la magnífica figura de la hermosa skypian.
Su larga cabellera dorada acentuaba el brillo de las joyas engarzadas con esmeraldas, escogidas para hacer juego con el verde cristalino de sus ojos. Además, el modelito (especialmente escogido por Jackson) hacía que cualquier mirada centrase toda su atención en la belleza y sinuosidad de las piernas tonificadas de Hato gracias a una minifalda de color oscuro, complementada con una pulsera de tobillo ajustada de color negro obsidiana y unos zapatos de tacón del mismo color con hebilla de oro.
Mientras andaban hacia la plaza principal del distrito comercial de Loguetown, los pasos dados por los zapatos de tacón alto y fino de Hato resonaban con estilo, determinación y fuerza femenina. Los hombres que se cruzaban en su camino se giraban para mirar el contonear de caderas de la skipean una última vez, guardando aquella imagen como preciado tesoro en el baúl de sus recuerdos.
Cuando por fin llegaron, Jackson se dio cuenta de que encontrar el lugar donde trabajaba el tal Hobb sería coser y cantar. Varios edificios, todos ellos protegidos por algún tipo de seguridad privada, mostraban los mismos signos de riqueza encubierta y negocios bajo la mesa.
- Joder, las aves de mismo plumaje vuelan juntas. Estoy seguro de que la mayoría de estos negocios son trigo sucio manchada con la sangre de los inocentes. - Pensó. - Será mejor que no llamemos la atención de esos gorilas engalanados que sirven de protección mafiosa para estos negocios... -
El mink giró sobre sí mismo como si estuviera en una plataforma rotativa móvil. Su mente iba a toda velocidad tratando de encontrar una solución a aquel dilema.
- Esta plaza central sirve como un punto común entre todos estos edificios... Si afinamos el oído es posible que escuchemos algo interesante, tal vez incluso el nombre de Hobb. - Concluyó Jackson.
Se encaró hacia Hato, posando con estilo mientras enarcaba una ceja por encima de sus carísimas gafas de sol.
- Querida-gara, ¿qué te parece si vamos hacia el árbol del centro y nos quedamos a la sombra un rato-gara? - Lobo interpretaba el papel de guardaespaldas. - No es bueno que te quedes bajo el sol tanto tiempo-gara, luego podemos seguir con las compras y los negocios-gara. -
Parte del plan del Oficial Revolucionario recaía en el irresistible atractivo de Hato. Quizás algún empresario de bolsillo amplio y ganas de fiesta se vería antojado por aquella figura tan apetecible, tan elegante y sensual. Ella era la delicada flor de loto que destacaba entre aquel campo de nabos, un premio irresistible para cualquier ricachón baboso, pero la femme fatale de la Revolución, como la cobra que se introduce en el nido de serpientes para acabar con ellas desde dentro.
A su vez, Lobo Jackson haría uso de aquel oído fino entrenado por tantos años de aprendizaje musical y de disciplina en el Jiyuumura Kenpo para captar cualquier conversación cercana.
- Y si no. - Pensó Jackson. - Siempre nos queda el plan B de probar suerte con el edificio que más nos llame la atención. -
Y aunque el mink había decorado sus vestimentas con cadenas de oro, anillos con engarzados con rubíes, un pendiente postizo de platino en su oreja derecha y unas gafas de sol con marco de oro, su presencia quedaba eclipsada por la magnífica figura de la hermosa skypian.
Su larga cabellera dorada acentuaba el brillo de las joyas engarzadas con esmeraldas, escogidas para hacer juego con el verde cristalino de sus ojos. Además, el modelito (especialmente escogido por Jackson) hacía que cualquier mirada centrase toda su atención en la belleza y sinuosidad de las piernas tonificadas de Hato gracias a una minifalda de color oscuro, complementada con una pulsera de tobillo ajustada de color negro obsidiana y unos zapatos de tacón del mismo color con hebilla de oro.
Mientras andaban hacia la plaza principal del distrito comercial de Loguetown, los pasos dados por los zapatos de tacón alto y fino de Hato resonaban con estilo, determinación y fuerza femenina. Los hombres que se cruzaban en su camino se giraban para mirar el contonear de caderas de la skipean una última vez, guardando aquella imagen como preciado tesoro en el baúl de sus recuerdos.
Cuando por fin llegaron, Jackson se dio cuenta de que encontrar el lugar donde trabajaba el tal Hobb sería coser y cantar. Varios edificios, todos ellos protegidos por algún tipo de seguridad privada, mostraban los mismos signos de riqueza encubierta y negocios bajo la mesa.
- Joder, las aves de mismo plumaje vuelan juntas. Estoy seguro de que la mayoría de estos negocios son trigo sucio manchada con la sangre de los inocentes. - Pensó. - Será mejor que no llamemos la atención de esos gorilas engalanados que sirven de protección mafiosa para estos negocios... -
El mink giró sobre sí mismo como si estuviera en una plataforma rotativa móvil. Su mente iba a toda velocidad tratando de encontrar una solución a aquel dilema.
- Esta plaza central sirve como un punto común entre todos estos edificios... Si afinamos el oído es posible que escuchemos algo interesante, tal vez incluso el nombre de Hobb. - Concluyó Jackson.
Se encaró hacia Hato, posando con estilo mientras enarcaba una ceja por encima de sus carísimas gafas de sol.
- Querida-gara, ¿qué te parece si vamos hacia el árbol del centro y nos quedamos a la sombra un rato-gara? - Lobo interpretaba el papel de guardaespaldas. - No es bueno que te quedes bajo el sol tanto tiempo-gara, luego podemos seguir con las compras y los negocios-gara. -
Parte del plan del Oficial Revolucionario recaía en el irresistible atractivo de Hato. Quizás algún empresario de bolsillo amplio y ganas de fiesta se vería antojado por aquella figura tan apetecible, tan elegante y sensual. Ella era la delicada flor de loto que destacaba entre aquel campo de nabos, un premio irresistible para cualquier ricachón baboso, pero la femme fatale de la Revolución, como la cobra que se introduce en el nido de serpientes para acabar con ellas desde dentro.
A su vez, Lobo Jackson haría uso de aquel oído fino entrenado por tantos años de aprendizaje musical y de disciplina en el Jiyuumura Kenpo para captar cualquier conversación cercana.
- Y si no. - Pensó Jackson. - Siempre nos queda el plan B de probar suerte con el edificio que más nos llame la atención. -