
Dharkel
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12-11-2024, 09:33 PM
Dharkel había conseguido despertar la curiosidad del gigantesco buccaneer que se encontraba frente a él, en la concurrida plaza, mitigando enormemente el malentendido que había ocurrido con los chiquillos que había chocado con el espadachín mientras jugaban distraídos. Las relucientes monedas continuaban su camino hacia los pies de Ragnheidr y, los murmullos eran acompañados de algún vítor eludiendo y festejando las proporciones de éste. Pero el silencio reinó una vez más cuando con un imponente gesto solicitó más espacio, ahuyentando a las masas. En apenas unos minutos, la plaza se encontraba prácticamente desierta.
Tragó saliva una vez más cuando se acercó, manteniendo la compostura. Si no se equivocaba su tamaño sería de unos dos o tres metros más que el contramaestre de su tripulación, algo que intentaba autoengañarse y creer que no era importante, aunque así lo fuese. Cuando le escuchó hablar, esta vez pudo percibir una señal de interés real, por lo que decidió acercarse con renovaba confianza y seguridad.
- ¿Has oído hablar de las frutas del diablo? También conocidas como akuma no mi. – Se agachó y puso su mochila en el suelo, frente a él. – Este artefacto es un papel muy especial, uno que contiene ciertos… secretos y e indicaciones por así decirlo que facilitan la obtención de una de ellas. De cuál se trata es algo que no puedo decirte, pues no tengo esa información – Continuó un rato rebuscando, abriendo y cerrando múltiples bolsillos una y otra vez para asegurarse de que había examinado el compartimento concienzudamente hasta que encontró un pequeño corte y casi imperceptible corte a uno de los laterales de la mochila. – Tengo un problemilla… Creo que los niños me han robado el artefacto.
Volvió a guardar rápidamente todas las pertenencias en la bolsa y tras echársela a la espalda se dio la vuelta, intentando discernir por dónde habrían podido huir. Si bien se había asegurado en el momento de que los pocos berries que tenía se encontrasen a buen recaudo, jamás se le habría ocurrido que unos niños tuviesen interés en aquel trozo de papel, y mucho menos saber cuál era su utilidad. Dharkel se llegó a plantear que estarían trabajando para una entidad superior, como se había visto forzado él mismo en multitud de ocasiones para poder llevarse a la boca un trozo de pan rancio y mohoso.
- Por cierto, me llamo Dharkel. ¿Has visto por dónde han podido escapar? – dijo girando la parte superior de su cuerpo, encarando a Ragnheirdr y extendiendo esta vez una sonrisa sincera, aunque preocupada debido a la situación. Debía encontrar a los chiquillos antes de que fuese tarde.
Tragó saliva una vez más cuando se acercó, manteniendo la compostura. Si no se equivocaba su tamaño sería de unos dos o tres metros más que el contramaestre de su tripulación, algo que intentaba autoengañarse y creer que no era importante, aunque así lo fuese. Cuando le escuchó hablar, esta vez pudo percibir una señal de interés real, por lo que decidió acercarse con renovaba confianza y seguridad.
- ¿Has oído hablar de las frutas del diablo? También conocidas como akuma no mi. – Se agachó y puso su mochila en el suelo, frente a él. – Este artefacto es un papel muy especial, uno que contiene ciertos… secretos y e indicaciones por así decirlo que facilitan la obtención de una de ellas. De cuál se trata es algo que no puedo decirte, pues no tengo esa información – Continuó un rato rebuscando, abriendo y cerrando múltiples bolsillos una y otra vez para asegurarse de que había examinado el compartimento concienzudamente hasta que encontró un pequeño corte y casi imperceptible corte a uno de los laterales de la mochila. – Tengo un problemilla… Creo que los niños me han robado el artefacto.
Volvió a guardar rápidamente todas las pertenencias en la bolsa y tras echársela a la espalda se dio la vuelta, intentando discernir por dónde habrían podido huir. Si bien se había asegurado en el momento de que los pocos berries que tenía se encontrasen a buen recaudo, jamás se le habría ocurrido que unos niños tuviesen interés en aquel trozo de papel, y mucho menos saber cuál era su utilidad. Dharkel se llegó a plantear que estarían trabajando para una entidad superior, como se había visto forzado él mismo en multitud de ocasiones para poder llevarse a la boca un trozo de pan rancio y mohoso.
- Por cierto, me llamo Dharkel. ¿Has visto por dónde han podido escapar? – dijo girando la parte superior de su cuerpo, encarando a Ragnheirdr y extendiendo esta vez una sonrisa sincera, aunque preocupada debido a la situación. Debía encontrar a los chiquillos antes de que fuese tarde.