Desconocido
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Perfil
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Yuya Mirokuji
Handsome Hunter
19-11-2024, 11:54 PM
El motivo por el que me convertí en cazarrecompensas era bastante simple. Sí, no es una de esas historias para contar junto al fuego mientras este se apaga y al final todos se acaban quedando dormidos tras un par de horas de relato. – Por el dinero. Lo necesitaba. – Puede sonar a usurero egoísta, pero es la pura verdad. Necesitaba ese dinero para mantener a mi familia porque el salario de mi padre no alcanzaba ni de broma para dar sustento a todos. Lo cierto era que mi madrastra parecía ser más fértil que un conejo, es algo que nunca me había cuestionado hasta ahora. La cuestión es: ¿Ahora os parece un motivo egoísta? No, claro, porque ganar dinero para dar de comer a tus hermanos y hermanas es lo contrario a la definición de egoísmo. Aunque ahora que no tenía que aportar a la economía familiar porque ya se podían mantener por sí mismos, encontraba que la posesión de dinero era reconfortante y me gustaba el tintineo de monedas en el bolsillo.
El veterano comenzó entonces a enseñarnos algunos carteles de recompensa y explicarnos los delitos cometidos por cada uno de los presentes en dichos papeles. El primero de todos no parecía especialmente peligroso, se dedicaba a robar piezas arqueológicas por lo que había entendido de lo que me dijo Hammond. Claro, no me refiero a que no fuera peligroso en combate, sino a que no era un criminal de sangre. Por eso me llamó bastante la atención que el siguiente, que sí había asesinado gente, oficiales de la marina nada menos, tuviera una recompensa menor por su cabeza. ¿Qué clase de artefactos había robado Lazlo para que su cabeza valiese tres cuartos de millón? – Estos dos resultan interesantes. Yo incluso diría que sus recompensas deberían estar intercambiadas. – Dije en ese momento, tomando otro trago de mi sidra mientras que el anciano sacaba un tercer panfleto. La persona de la foto apenas parecía adulta, lo que hizo que mi habitual sonrisa se disipara y mi rostro se ensombreciera. – No voy a tomar ese último cartel. Y me parece que Diana tampoco querrá hacerlo. – Sí, no era una niña, no tenía por qué protegerla o sentir debilidad por ella. Pero era una chica joven que estaba a tiempo de enmendar sus errores, su único crimen había sido ingresar en el Ejército Revolucionario, no había hecho nada irreversible… Y aun así pesaba sobre sus hombros una recompensa de casi un millón de Berries.
Yo no era su padre, ni su hermano, ni nadie conocido, así que no sería yo el que fuera a sacarla a la fuerza de una causa en la que ella misma había querido entrar. Pero tampoco le daría caza mientras no fuera una criminal de verdad. Tengo mis límites. – Yo diría de quedarnos con Lazlo y Kared, Di. Deberíamos poder dar caza a ambos, aunque no a la vez. ¿Tú qué dices? – Pregunté, queriendo saber su opinión al respecto.
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Diana Kari
Wild Huntress
20-11-2024, 06:58 AM
Una pregunta bastante sencilla con una respuesta que lo era aún más. –Yo comencé cazando animales pequeños y eventualmente fui pasando a presas más grandes. Llegó el punto en donde mi afición necesitaba volverse rentable así que comencé a cazar a los malhechores locales para obtener una recompensa monetaria.- contesté a la pregunta del viejo cazarrecompensas sobre el porqué nos habíamos unido a esta línea de trabajo. A decir verdad consideraba que esa era una de las preguntas más innecesarias que se podían hacer en una conversación, ¿cuánta gente que no tuviera dinero a montones trabajaba por otra razón que no fuera el dinero?
Al parecer Hammond tenía demasiado en claro que la edad ya le estaba pasando factura entonces no tardó mucho en pasarnos la batuta y darnos los carteles de recompensa de la gente a la que estaba cazando. El primero era de un hombre de apariencia ruda que al parecer era acusado de asaltar algunos navíos de la marina que transportaban artefactos arqueológicos, saqueos en ruinas protegidas por la marina y al parecer también era bastante escurridizo pues ya había evitado su arresto anteriormente. La marina ofrecía tres cuartos de millón de berries aunque pedían que se entregara con vida sí o sí, un gran aumento de dificultad pues el encargarte de no dar un mal golpe o de transportar a alguien con vida a la base de la marina suponía una tarea que fácilmente valdrían unos cientos de miles de berries.
El segundo objetivo era quien se le había escapado de las manos a Hammond, siendo también el que menos recompensa ofrecía con seiscientos cincuenta miles de berries y sus crímenes eran casi un cliché; asesinato, extorsión y bla bla bla. Este parecía ser mucho más sanguinario y peligroso que el primero, aunque por su apariencia no lo parecería. ~Tal vez sería bueno empezar con éste, nuestro primer paso debería superar el último de Hammond si queríamos lograr hacernos un renombre de esto.~ pensé grabándome en la mente la cara del criminal.
La última hoja pareció poner a dudar al experimentado cazador pues se trataba de una mujer muy joven que en el pasado había sido su aprendiz, pero había abandonado el camino del cazador por unirse a las filas de los revolucionarios; un grupo sobre el cuál aun no tenía una opinión concreta pues si bien había escuchado por ahí que el gobierno mundial era mucho peor de lo que parecía estábamos a punto de comenzar a vivir cobrando las recompensas que ellos ofrecían. Levanté una ceja cuando Hammond dijo que los crímenes de su ex alumna eran “supuestos”, era más que claro que su opinión estaba demasiado sesgada como para saber qué tipo de persona era mujer.
-Yo creo que las recompensas están bien, Yuya pues solo uno de los dos es requerido con vida.- le respondí ante el comentario sobre los artefactos que había robado Lazlo, el del primer cartel. Cuando escuché que Yuya no tenía intenciones de tomar el último cartel no pude evitar voltear a verlo fijamente no estaba molesta, decepcionada o algo por estilo, simplemente que yo no estaba de acuerdo. Ni siquiera era un tema monetario, pero tenía bien en claro que tenía que cazarla. Esperé a que Yuya y Hammond guardaran silencio, dejándoles explicar sus sentires y opiniones antes de abrir la boca nuevamente. –Creo que lo mejor sería ir primero por Kared a Cozia, si se le escapó a Hammond entonces será la prueba perfecta para nosotros. Después ir a Kilombo a por Lazlo, necesitaremos ir con más cuidado con ese para no matarlo por accidente, además de que tenemos que tener cuidado al transportarlo.- dije mientras me ponía de pie lentamente para, después de hablar, tomar el cartel de la ex alumna de Hammond. –Después de eso cazaré a Selena Vayle.- dije mientras lo doblaba un par de veces y lo escondía entre mis pechos y el top que los cubría haciendo un silencio de un segundo. –No tengo interés alguno en entregarla a las autoridades, pero aun así le daré cacería. Le haré algunas preguntas y si me bastan sus respuestas entonces la dejaré ir.- dije volteando a ver a los ojos de Hammond. –Yuya, sé que no tienes intenciones de ir por ella, así que no te lo pediré. Aun así quisiera que esperaras a que terminemos las dos primeras cazas para comunicarme tu decisión final, si no ha cambiado entonces habrá que separarnos por un par de semanas al menos.- le dije con total seriedad tanto en tono como en postura, algo que rara vez hacía, especialmente con él.
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Kiwi Stone
Lullaby
20-11-2024, 10:39 PM
El dinero siempre era una razón por la cual las personas se movían en este mundo, para tener libertad en un mundo carente de ella, necesitas dinero, demasiado, para huir, para ocultarte, o para vivir entre aquellos que tienen mas sin miedo a ser opacado, aun así, siempre había una razón emocional para hacer las cosas, siempre sucede de este modo, trabajo porque necesito dinero, pero también lo hago porque ese dinero compraría algo que de niño no pude tener pero que de adulto necesito, y vienen mil ideas mas a mi cabeza, pero ese no es el asunto.
—La manera en que la marina pone recompensas es algo que aun no llego a entender, incluso a mis 74 años, jovencito. — Respondió Hammond al comentario de que esos carteles parecían tener las recompensas intercambiadas. Pero sobre todo le pareció interesante las palabras del chico, sin resistirse, sin tentarse por el dinero como había comentado, este simplemente se negó a tomar la cacería de Selena Vayle, estaba claro que el mismo Hammond no podría hacerlo, no por su edad, o porque haya perdido su fuerza, sino porque le tiene un gran aprecio a esa chica, después de todo fue su aprendiz, desde pequeña la entrenó para que también fuera una cazadora como él.
El joven Yuya había decidido tomar la cacería de los dos caballeros, aunque quien sabe cómo les iría en estos momentos, claramente Lazlo Drake era alguien fuerte, pero no tenia mucho cerebro, y lo solicitaban vivo pues era parte de una tripulación pirata que sigue escondiéndose en el East Blue tras robar incontables barcos de la marina con artefactos arqueológicos importantes. Por otro lado, estaba Kared, este evidentemente era un asesino a sueldo, y no le importaba matar a quien sea por dinero, no como cazarrecompensas, este no le importaba asesinar gente inocente siempre y cuando le paguen bien.
Los ojos del cazarrecompensas experimentado, se tornaron un poco lagrimosos, aquellos ojos eran de alguien que, tenía demasiado aprecio por lo que acaba de escuchar, el mismo no tendría la fuerza de voluntad necesaria para ir a cazar a quien consideraba su hija adoptiva, pero el saber que alguien iría tras ella, y no específicamente para matarla como haría cualquier otro, le daba una sensación de alivio en su arrugado cuerpo. —Jovencita Denya, ¿Dorian? Dhileyla, ya no me acuerdo como te llamabas. — Comentó Hammond. —Yo no pienso salir mas de esta isla, quedarme aquí es mi premio y castigo por tantos años de cacería, por cazar personas que lo merecían y quizás no. — Sus palabras tenían algo de peso, como si estuviera despidiéndose no solo de ellos, sino también de su propia existencia.
—En el puerto esta mi barco, no es demasiado grande, es una pequeña embarcación, pero lo podrán reconocer de inmediato, se llama White Roar, es ese que tiene una gran cabeza de tigre blanco en su proa. — Continuaba explicando Hammond. Quería regalarles a estos cazarrecompensas su pertenencia probablemente mas preciada, el barco en el que anduvo por todo el East Blue. —Trátenlo bien. — Ordenó a los dos, poniendo las llaves en la mesa, eran las llaves de las habitaciones del barco, realmente les estaba regalando aquella embarcación.
—No saldré mas de esta isla, en cambio ustedes, jóvenes, quieren salir de ella, tómenlo y váyanse cuanto antes, el mundo ahí fuera es peligroso, pero ustedes no son la presa, sino los depredadores. —Hammond dio un gran trago a su bebida terminándosela, y culminando la conversación en este instante.
Off
Yuya, Diana, Hammond les ha regalado un barco de T1, vaya. Una tartana, no es el mejor barco de todos, pero pueden zarpar en el si asi lo desean, o bien pueden rechazarlo y viajar como mejor les parezca, de todas maneras, espero hayan disfrutado esta aventura, y nos vemos en la T2 que estoy preparandoles.
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