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Ares Brotoloigos
—
29-12-2024, 02:28 PM
Definitivamente era cierto. Estaba demasiado tranquilo para parecer un mercader al uso. Al menos a ojos del chico de piel cetrina. Ante la mención del susodicho al respecto, Ares sonrió apenas de medio lado, mostrando parte de sus afilados dientes. Estaba disfrutando con todo aquello, mientras no les quitaba la vista de encima a los recién llegados piratas que, ahora, se habían acomodado en la otra esquina de la barra y se habían puesto a pedir bebidas como si no hubiese fin. Más les valía que tuviesen dinero para pagar, y que no hiciesen más escándalo que ese. Aunque, en el fondo, sí desease que se les fuese la mano un poco. No hasta el punto de destrozar la taberna, pero...
— No estoy preocupado, pero un poco de calentamiento nunca viene mal, ¿no es así? — Estaba ávido de una buena pelea, de soltar toda la adrenalina que llevaba encima.
Le gustaban los combates, aunque no fuese iniciándolos de buenas a primeras. No siempre, al menos. Solo cuando el ánsia le recorría con fuerza y sin que pudiese hacer demasiado para controlarlo, era que se escapaba hacia los callejones de los bajos fondos, hacia las zonas más marginales y problemáticas de Loguetown.
A esas alturas, el lagarto bipedo ya se había terminado su bebida. Y, aunque le apetecía seguir bebiendo, prefería que el exceso de alcohol no terminase mermando sus sentidos si terminaba habiendo algún tipo de pelea. Por suerte o por desgracia, de momento los piratas no se habían percatado de su acompañante, aunque los ojos rojizos del diablos ya estaban fijándose en todos y cada uno de los tipos. Intentando memorizar sus caras o, quizás, intentando recordar si los había visto en algún cartel de se busca.
Fuese como fuese, si eran piratas, quizás tocase comenzar a hacer algún tipo de limpieza.
— ¿Qué tal se te da pelear, por cierto? — Porque él tenía muchas ganas ahora mismo.
De hecho, la punta de su cola se movía de manera muy sutil, como en guardia.
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Baltazar Bonez
Mr.Bonez
16-01-2025, 04:05 AM
(Última modificación: 16-01-2025, 04:08 AM por Baltazar Bonez.)
Bonez mantenía los ojos fijos en aquellos hombres que se encontraban en el fondo de la taberna. Al parecer habían pedido una ronda de cervezas para todos, haciendo que ni siquiera pasaran ni 3 minutos de su llegada y ya parecieran estar haciendo alboroto, levantando la voz y provocando escándalo, haciendo que incluso algunos de los piratas del lugar parecieran estar listos para darle algún correctivo para quitarle aquella actitud sobrada que habían traído al lugar. La voz raposa de Ares hizo que Bonez volviera la mirada hacia aquel chico con rasgos de reptil, el cual parecía tener una actitud bastante relajada. Su nivel de voz era sereno y sin titubeos; realmente parecía que era un hombre que estaba acostumbrado a liarse a golpes. Tal vez era uno de esos mercaderes que normalmente tenía que hacer rutas peligrosas y lejanas de las zonas seguras que imponían los marines; eso claramente sí, si es que aquel tipo le estaba realmente diciendo la verdad.
Una sonrisa amistosa fue lo que le ofreció Bonez, ya que con una mirada le dejaba saber que compartía su sed de pleito, después de todo, no era una verdadera noche pirata en Logetown si no había una pelea de bar. Tú lo has dicho, el alcohol me relaja los músculos lo suficiente para dejarles mi bota marcada a uno de esos tipos que están en el fondo. Dice mirando al subcapitán fijamente, ya que tenía una cuenta por saldar con aquel hombre que le había robado algo la última vez que se habían encontrado.
Bonez dio otro sorbo a su bebida; aun no terminaba de acabarse el licor, puesto a que en esos momentos no estaba ahí para atiborrarse y terminar inconsciente en la barra del bar. Era más que nada disfrutar el alcohol en una noche tranquila, aunque ese plan se había marchado por la ventana al momento en que aquellos antiguos rivales habían aparecido en aquel lugar.
No te preocupes por eso, si algo he sabido hacer en una vida criado en estas calles es saber cómo patearle el culo a estos piratas, ewa. Después de decir esto, le palmea dos veces el hombro a Ares, haciéndole un ademán para que le siga.
En eso, uno de los piratas esclavistas que se encontraban en la mesa, se levantó en dirección a la barra para rellenar su jarra de cerveza vacía. Fue en ese momento donde Bonez; disimuladamente y pasando al costado de este, le colocó el pie haciéndole caer de bruces al piso, lo cual llamó la atención de los piratas, los cuales se levantaron de golpe cuando se dieron cuenta de que se trataba de aquel chico de piel oscura que los había estafado hace unos meses atrás.
Vaya, Erwin, al parecer últimamente estás reclutando a los piratas más torpes de la ciudad, ni siquiera se pueden mantener en pie, ewa. Dice alzando el ala de su sombrero de copa, haciendo que se vieran las pupilas rojizas de Bonez, al mismo tiempo que el grupo de piratas ahora comenzaba a rodearlo a él como a su compañero.
El hombre de barba trenzada se levantó con mala cara, lanzando la jarra de cerveza a un costado después de beber todo de un trago mientras se acercaba a ellos lentamente. Baltazar Bonez, "El niño maldito de Fantasmagoria" dice con un aire burlón y hostil. Ya era hora que aparecieras por estos lugares para darte la paliza que te merecías hace ya meses atrás. dijo el hombre mientras movía el cuello, haciéndolo crujir y listo para armar alboroto.
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Ares Brotoloigos
—
16-01-2025, 01:53 PM
Como no, el barullo que ya de por sí había en la taberna, se incrementó cuando aquel grupo hizo acto de presencia. Ares vió como se acomodaban en el fondo del establecimiento y pedían una ronda de bebidas para todos. El lagarto solo ladeó un poco el rostro mientras contemplaba a los presentes que se encontraban alli. Definitivamente, eran piratas. Y el alboroto solo había aumentado más a medida que habían aparecido. Un siseo apenas gutural brotó del fondo de la garganta de Ares antes de mirar de reojo al chico de piel cetrina con el que había estado conversando hasta ahora.
— Oh, no me preocupo. — Y era verdad. Lo había preguntado más bien por simple curiosidad, no porque de verdad le preocupase su integridad. — Entonces creo que es un buen momento para calentar un poco las manos.
Una breve sonrisa, a medio lado, se formó en la mandíbula de dientes afilados del diablos. Ares había dejado ya de beber a esas alturas, y solo acompañaba a Bonez en cuanto a la charla y mientras el de piel cetrina continuaba disfrutando de su licor. Arrugó apenas la nariz al ver el susodicho. No era mucho de ese tipo de licores, todo sea dicho. Pero para gustos, se pintaban colores, obviamente.
— Te cedo el honor. Al menos el primero golpe. — Si eran aquellos de los que Bonez estaba huyendo o evitando, le iba a conceder eso al menos. Y también, sobre todo, porque quería ver que tal se movía el chaval en una pelea. Simplemente tenía curiosidad.
Ares siguió con la mirada al de piel oscura en lo que este se levantaba del lugar en el que ambos estaban sentados. Pues justo en ese momento uno de aquellos piratas se había ido hasta allí, hacia la barra para, seguramente, pedir más bebida. El diablos permaneció tranquilo por ahora, solo contemplando de reojo lo que estaba aconteciendo a su alrededor. Y con especial interés hacia Bonez. Se le dibujó una media sonrisa cuando, en un movimiento calculado, Bonez terminó tumbando al tipo, el cual cayó de bruces al suelo para divertimento de la criatura de blancas escamas.
— Parece que se caen las cosas. — Ares mencionó al aire, girándose en su propio taburete no solo para ver el espectáculo, sino para también ahora participar en él. De hecho, miró al grupo cuando fueron rodeados.
Ladeó apenas el rostro, pasando la mirada por todos y cada uno de ellos.
— No entiendo como has podido juntarte con esta chusma. — Por supuesto, iba a empezar con provocaciones.
Aunque eso le duró poco cuando uno respondió a la misma dirigiendo un puñetazo hacia él. Ares se movió con soltura y rapidez, hasta dejarle pasar por un costado. Y cuando esto sucedió, aprovechó ese mismo impulso para agarrar la cabeza del desgraciado por detrás y hundírsela, bestialmente, en la madera de la barra.
— ¿Alguien más? — Preguntó.
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Baltazar Bonez
Mr.Bonez
23-01-2025, 05:02 AM
(Última modificación: 23-01-2025, 12:02 PM por Baltazar Bonez.)
Podía comprender la razón por la cual Ares se lo podía tomar con calma. Aunque ni supiera de que estuviera involucrado con los marines, sí veía a alguien que hablaba con seriedad y decisión. Se notaba que era una criatura que tenía bastante determinación; ya fuera por su naturaleza o por algún tipo de ideal, parecía tener aquel deseo de crear problemas en ese tipo de establecimientos, buscando algún borracho que pudiera ser su compañero de sparring un rato.
¡Ewawawa, me encanta tu deseo por partir algunas caras.!
Bonez se ríe ante aquella ansiedad; el lagarto parecía tener por partirle la cara a algún pobre borracho que se atreviera a levantar la voz más de lo adecuado. Fue por eso que muchos en el lugar prefirieron guardar silencio, mientras que algunos, ya borrachos y deseosos de pelea, estaban esperando cualquier explosión física de alguno de los dos lados para comenzar una pelea de bar, las cuales los piratas fuertes esperaban para poder medir su fuerza como pasatiempo en los bares en aquella zona de la ciudad.
Qué casualidad, me preguntaba cuándo sería el momento de ver esa fea cara otra vez. Después de lanzar aquel insulto llego la respuesta del contrario con una sonrisa en los labios.
Qué suerte, llegó el esclavo de Fantasmagoria. Dice con una risotada sarcástica antes de que se escuchara el insulto hacia los tripulantes, los cuales respondieron molestos a las palabras de Ares.
¿¡A QUIÉN LLAMAS CHUSMA, LAGARTIJO?! Gritaba uno con un tono resonante como el de los yakuzas.
¡Más te vale pedir misericordia, billetera con patas!
Gritó otro, intentando amedrentar acompañante del "Niño Maldito" los cuales gritaron con fervor.
Mi nombre es Mr.Bonez ahora; solo me aseguraré de tener una verdadera embarcación pirata, una que me ayude a destruir a esa bruja que nos dio esta maldición.
Dice por primera vez de una manera decidida y sin duda alguna cuál era su misión.
Waagagagaa. Cuidado con Babba Yagga, no le gustaría nada que uno de sus "corderitos" tuviera tan malos comportamientos. ¿No será que te gustaría una ducha fría para borrar esos pensamientos como en casa?
Dice Bax Wylder, la mano derecha del capitán de los S.T.A.L.K.E.R, un grupo de cazadores de cabezas y trata de personas proveniente de la Isla Fantasmagoria.
No es necesario; el que saldrá ahogado siempre vas a ser tú. Dice con una sonrisa antes de lanzarle dos cartas con rapidez, saltando a un costado, haciendo que comenzara el caos de aquella pelea de bar.
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Ares Brotoloigos
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27-01-2025, 12:37 PM
Y las astillas volaron de inmediato.
Trozos de madera que no tardaron en salir volando de forma violenta y sin contro alguno. La mayoría con algunas manchas de sangre, o cubiertos de la misma. Ares no se había contenido ni un ápice a pesar de ser un marine. Eran piratas, despojos de la sociedad, ¿por qué tendría que hacerlo? El diablos de apariencia reptiliana se relamió, dejando entrever parte de la lengua violácea que pasó por los afilados dientes, antes de clavar su mirada, amenazante y segura, sobre el resto del grupo que, ahora, le insultaba. Ares movió ligeramente la punta de su cola de manera rítmica y muy suave. Estaba en calma, al menos en apariencia. Y los insultos no podían importarle menos. Incluso le hacían gracia, a juzgar por la afilada sonrisa que se dibujó, de inmediato, en sus fauces.
— ¿Estáis seguros de que queréis seguir con esto? No me importa arrancaros unos cuantos dedos o los ojos a cada uno y luego encerraros en los calabozos.
Sí, en los calabozos había dicho. Por lo que, con ese comentario, podrían imaginar que pertenecía al Gobierno o a cualquier grupo de cazarrecompensas. Ambas opciones eran totalmente factibles. A él le daba reverendamente igual. Se lamió, tranquilamente, una de sus garras que se había manchado con algo de sangre del tipo que, ahora, yacía totalmente inconsciente en el suelo. Por otro lado, parecía que el muchacho de piel cetrina también sabía defenderse bien.
¿Eso eran cartas? Un curioso método, tenía que admitirlo.
Ares se quedó mirando unos pocos segundos, pues le intrigaba. Además, luego tendría que preguntarle abiertamente qué tenía que ver con aquellos. Porque el de piel cetrina, obviamente, no le parecía un simple comerciante. De la misma manera que él tampoco lo parecía, las cosas como eran.
Acto seguido, se encaró a otro de los tipos que ya iban a aprovechar que Bonez iba directamente a por Wylder.
— No tan rápido, vamos a hablar tú y yo. — Claro. “Hablar”.
Ares se crujió los nudillos y, sin miramientos, se fue a por uno de los más bajitos en cuestión. No porque tuviese miedo, ni mucho menos. Pero es que tenía un ángulo tremendo para clavarle los dientes en la tierna carne entre el hombro y el cuello.
El alarido de puerco del desgraciado fue suficiente como para alertar al resto, mientras el diablos se llenaba, literalmente, el paladar de sangre. Lo siguiente que escupió, aparte de dicha vitae, fue también un trozo de carne.
— Sabe a rancio. — Murmuró.
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