¿Sabías que…?
... este sabías qué no tiene ningún contenido y solo busca despistar al usuario.
[Común] Una Oni un Tonttata y un Manco entran en un bar.
Agyo Nisshoku
Sol del Ocaso
Habia vuelto esa mañana de hacer un par de encarguitos nada del otro mundo solo unas cosas sencillas.
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Con el pasar del tiempo habia podido controlar el aura que mi querida akuma no mi me dio y emanaba de mí, tambien habia aprendido a des petrificar a la gente que se sentía atraía a mí, cosa que me costo al principio, pero con el pasar del tiempo entiendo mucho mas mi poder y de a poco lo voy haciendo cada vez más mío.
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El paradero de Ungyo “Soy un animal” Nisshoku era incierto, hace como 2 dias no veía al imbecil, asi que para molestarte un poco pase por la ciudad a comprar una especie de cilindro donde habia confeti que al jalar de una tira que le colgaba lo expulsaba, asi que iba a amarrar eso a la puerta de su cuarto, para que cuando entrara se llevara la sorpresa.
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Encontre una tienda increible, la de Bromas Zonko, habia de todo, pero evité no llevarme una cosa de cada una de las que habia, asi que fui a comprar mi cilindro con confeti y Sali de alli disparado, pues sentía que iba a comprar la tienda completa.
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De camino al gremio, me puse a pensar en el bueno de Lykos, últimamente estaba desconectado del mismo, tal vez era la edad lo que lo tenia asi, era un hombre mayor, pero no lo culpo tiene responsabilidades una familia que mantener, ademas morirse no es una opción teniendo dos hijas, asi que no lo culpo si quiere pasar a la vida administrativa, mientras nos siga encontrando trabajo todo en orden, para mi muralla siempre será el jefe.
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Al llegar al gremio entre por sus puertas con mis compras y pude ver una imagen por lo menos surreal, habia un tipo con una mano de hierro, rubio, un poco menor que yo y con una mano de hierro, quise preguntarle que mierda hacia alli, pero sobre su cabeza dorada estaba el bueno de Fon Due, ademas esta Sowon la nueva incorporación del jefe, con la que no habia tenido tiempo de interactuar.
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Asi que, mirando la escena, me encogí de hombros y decidi acercarme a saludar.
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-Fon amigo ¿Cómo estás?, Toma.-Y mientras metia mi mano en el bolsillo saque un envoltorio de caramelos de menta para entregárselos, sabia que al tontatta le encantaban y despues de nuestra aventura siempre cargaba conmigo por las dudas.
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Luego voltee a saludar a Sowon.
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-Hola Sowon, soy Agyo el lindo, no Ungyo el feo ese es mi hermano gemelo más blanco de piel, creo que no hemos tenido oportunidad de hablar.
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Por último, me gire hacia el pelo rubio y le dije.
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-Un placer, Agyo Nisshoku…¿Y tú eres?
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Me quede tranquilo a la espera de la respuesta de mis 2 compañeros y el desconocido.
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#11
Sowon
Luna Sangrienta
Era habitual que cuando le pedían algo comenzaran a morder el brazo, el Tontatta ya pedía los zapatos y apenas habían iniciado con el diseño de las nudilleras, sin embargo era lo común cuando sabían ver el talento, la mujer se encogió de hombros dejando en claro que ya lo verían en la forja cuando llegase el momento de fabricar y martillar. En el interior la rubia sabía que terminaría haciendo todo el trabajo, después de todo si había algo que le gustase más que matar a algún forajido era forjar cosas y más si esa tarea le concebía una buena cantidad de monedas. Podía decirse que era una persona que se guíaba bastante por el dinero y todo debía tener un precio para que ella decidiera actuar, comenzó a alejarse cuando el rubio empezó a los gritos, esa actitud bastaba para agradarle que pese a todos sus defectos mantuviera aquel hambre de gloria que tanto necesitaba un gremio. Asintió sin darle mucha más importancia, mientras no le hiciera perder su tiempo a ella era suficiente para dejar de preocuparse por el rubio. Si bien se estaba retirando a cambiarse, al voltear se llevó la sorpresa de ver a otro más, ese día las personas parecían cucarachas las multitudes nunca fueron su fuerte y menos cuando se había pasado gran parte de los últimos años trabajando en soledad. Su rostro sonrió al ver que no era un nuevo y que seguramente podía dejarlo andar a sus anchas, al parecer su hermano de quien no tenía ni idea también estaba en el gremio.

— Parece que no tengo el gusto de conocer a su hermano señor Agrio, pero ya nos estaremos cruzando si algún trabajo nos toma como equipo, aunque sigo prefiriendo no involucrarme con las multitudes. Este es anteojitos vino a unirse al gremio, pulguita lo estaba inspeccionando a lo mejor puedan ayudarlo hasta que barbitas venga y decida si nos es de utilidad. Pero bueno, demasiada charla, voy a cambiarme que me espera un día largo de entrenamiento. —

Declaró mientras señalaba a cada uno con esos apodos tan malos, ¿Se llamaba Agrio? ¿Había entendido bien? La verdad la oni no le dio demasiadas vueltas a la hora de responderle y asumió que estaba en lo correcto, además por como hablaba de su hermano seguramente era tan agrio como un limón y por eso le pusieron ese nombre no se metería en la cultura de otras razas tan raras. Se encogió de hombros mientras finalmente retomaba su camino a la habitación y cerraba la puerta para cambiarse, su kimono rojo era mucho mejor que esa bata y cuando volvió a salir de la habitación unos minutos más tarde llevaba su cabello atado en su tradicional estilo salvaje y la enorme espada envainada en su espalda que sobresalía en su espalda a cada paso que daba se recostó en la pared mientras examinaba el panorama.

— ¿Algún voluntario para ser mi compañero de entrenamiento? ¿O debo volver a construir ese muñeco que tienen? Vamos, no usaré mi espadón solo un palito... —

Preguntó con una sonrisa mientras trataba de mostrar amabilidad, la realidad era que ese "palito" podía ser el tronco de un árbol que reemplazara la letalidad de su acero pero desde que había llegado al gremio solo había conocido una banda de vanidosos en cuanto a los hombres que no estaban para nada a su nivel y se aburría de practicar en solitario sin una motivación más que reventar alguna piedra y las espadas no se hacían para chocarse con piedras o hielo, necesitaban forjarse en el calor de la batalla y nada como una gran pelea de entrenamiento. Sin embargo, si se emocionaba demasiado podía ser peligroso, el viejo barbitas le había recomendado mantenerse a un nivel mínimo en cuanto a las peleas que pudiera llegar a tener en el gremio en especial para no herir el frágil ego de algunos individuos quienes no soportarían ver la realidad de que una recién llegada pudiera partirlos a la mitad de un solo movimiento.
#12
Alexander D.Vinci
PlayBoy
Vale, a ver… la cosa se pone cada vez más extraña bro. Estoy ahí, de chill, con el diminuto Fon Due sentado en mi cabeza como si esto fuera lo más normal del mundo, y de repente se aparece otro colega, un tipo que se hace llamar Agyo. Se veía bastante seguro de sí mismo, saluda a la “pulguita” que yo tenía encima y a Sowon, que en ese momento se estaba yendo. y acto seguido, viene el parguelas este de color tostado a preguntarme que quien era. 

-Eh… qué pasa, tronco. -dije mientras levantaba un poco la mano en gesto de saludo-. Soy Alexander Vinci, y... bueno, se supone que estoy intentando unirme al gremio. Aunque vaya tela con el protocolo de recepción, ¿no? -bromeo, señalando a Fon Due en mi cabeza, el cual seguía tan tranquilo masticando chicle como si no hubiera un mañana.

-Oye, en serio… let’s go a buscar al jefazo, que me estoy muriendo de sed y prefiero la bienvenida formal antes de que me dé un patatús. -Lancé una mirada a Agyo-. ¿Tú sabes si está el tal Lykos, o está en paradero desconocido?

Mi plan era seguir hablando, pero... hostia... de pronto noto ese cosquilleo conocido detrás de los ojos. Es como si me cayera un ladrillo encima. Me pasa a veces con la narcolepsia: la cabeza me pesa, la vista se me nubla y, para cuando quiero reaccionar…

-Eh… oye… un momento… -balbuceé, sintiendo como el corazón se me aceleraba. Intentaba mantener el equilibrio, pero…

ZAS. Me vengo abajo en un santiamén, quedándome literalmente KO en el suelo por unos segundos, con la boca ligeramente abierta y el enano todavía encaramado a mi cabeza (supongo que se aferra como puede). Es un apagón breve, como si alguien me hubiera desconectado el cerebro. No sé cuánto tiempo pasaría así, pero para mí, era como si el tiempo no existiera durante esos ataques: simplemente.... desaparezco. La mente me arrastra a un sueño súbito y profundo. A veces hasta alucino, pero esta vez no recuerdo nada. Debo de haber estado así lo suficiente para que el panorama cambie a mi alrededor.

Off
#13
Fon Due
Dancing Dragon
En camino íbamos a hablar con Lykos cuando de repente una voz familiar a mis espaldas me saludo en tono alegre, era el bueno de Agyo, el gemelo que más léxico manejaba del par de alados del gremio. Lanzando una bolsa luego de su saludo salte ligeramente sobre la cabeza del rubio para cogerla en el aire, ¡eran caramelos de menta! Agyo se había ganado mi confianza y amistad absoluta con este gesto.
 
“Pues no tan bien, pero mejor ahora que te veo, gemelo guapo, hmm.” – contesté a su chiste sonriendo mientras empezaba a destapar una pastilla de menta de las que venia en la bolsa para luego meterme una en la boca, no sin antes guardar el chicle en el mismo envoltorio donde venia el caramelo para tirarlo en uno de los cestos de basura que se encontraban cerca encestándolo sin problemas, seguro que si un juego así existiera sería profesional en lugar de cazador. Capaz y un día me envenenaban por culpa de mi adicción, pero no creo que ninguno de los del gremio me fueran a hacer algo por lo que a ellos les aceptaría sin problema, agradecido.
 
Sowon regreso de cambiarse, llevando ahora un kimono rojo muy lindo en lugar de aquella bata, y usando el pelo recogido de forma que completaba su look perfectamente, portaba consigo una enorme espada la cual recostó sobre la pared para luego preguntar si a alguien le apetecía entrenar.
 
“A mí me vendría bien estirar un poco los músculos, Sowon, igual y tienes la suerte de ver todo el poder del Okama Kempo en su esplendor, hmm.” – respondí a la pregunta de la oni mientras hacia la pose del dragón oriental sobre la cabeza dorada en la que seguía montado (la de Vinci) un poco con ánimos de seguir molestándole, aunque ya por gusto más que por desconfianza pues con sus palabras se había ganado mi beneficio de la duda.
 
Luego de Vinci saludar a Agyo, le pregunto si sabía si se encontraba Lykos en el edificio. “Ya te dije yo que sí está, no me hagas arrepentirme el darte el beneficio de la duda rubio”. Sin embargo, no hubo respuesta de parte de Vinci; el güerito, de buenas a primeras y sin avisar, cayo de bruces en el suelo haciéndome saltar por un momento para luego aterrizar sobre su mejilla. Había quedado con la boca abierta y por mi cercanía a la misma pude confirmar que aún respiraba, al parecer la doctora Eve no era la única con el sueño pesado en este lado del mar.
 
“Vaya, vaya, por lo menos ya sabemos que a condición se refería hace rato el güerito, ¿hmm?, diría de llevarlo con la doctora, pero asumiendo que sea una condición similar solo hay que darle unos minutitos. Pobre, voy a por un café en lo que despierta.” – dije a los demás, sintiéndome mal por haber sido tan duro con Vinci al inicio, consciente de que su padecer no era grave pero tampoco era poca cosa. Corriendo hacia la cocina, serví un poco del café que, como todas las mañanas, había preparado al despertar y regresé antes de que Vinci despertara.



Resumen
#14
Agyo Nisshoku
Sol del Ocaso
Sowon me trato de señor ¿Acaso esta demente? No debo ser más que un par de años mas viejo que ella, no estoy tan destruido como para que me diga señor, arrugue un poco el ceño y decidi no prestarle atención, cuando la escucho decirme agrio, no le dije nada, solo afirme mi creencia, esta demente, dijo ademas que ojalá nos crucemos en algun trabajo, aunque no le gusten las multitudes a lo que le dije. – Bueno si vienes con Ungyo y Conmigo, al ser iguales no seremos tanta multitud, JAJAJAJA. Y me comento que el chico de anteojos   vino a unirse al gremio mientras se iba de la sala, yo ha este ya lo habia saludado. Cuando Sowon dejo de el recinto el rubio de lentes me dijo “tronco”, otro demente, me dijo que se llamaba Alexander y se quejo a mi parecer del protocolo de recepción a lo que bastante serio le conteste. - ¿De que protocolo hablas?, no existe ninguno, el que acepta la gente es el barbudo. Su tono parecía de broma, pero a mí me dio bien por los cojones.
-
Alexander prosiguió con su chachara, diciendo que fueramos a buscar al jefe y se preguntó que, si estaba aquí o está desaparecido, me quede mirándolo fijamente con el ceño fruncido, ¿Qué es esa manera de hablar del bueno de Lykos?, la juventud esta perdida, fue lo que pense.
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Em eso salio Sowon nuevamente llevaba un kimono rojo bien bonito y nos preguntó si queríamos entrenar con ella, cosa que medite por un segundo, pero prefería entrenar con el rubio mal educado, para enseñarle modales a los golpes, asi que decidi negar con la cabeza.
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Cuando iba a contestarle al rubio mal educado con una grosería, fui atajado por Fon Due, que sabia muy bien que yo era el mas agraciado del grupo, diciéndole que si estaba el barbudo en el gremio y que no tocara las pelotas a mi entender. Lo que sucedió a continuación fue surreal, como aquella vez en la cueva, el rubio se quedo dormido como nuestra doctora.
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Sonreí con malicia si sufría de lo mismo que la doctora, como habia comentado Fon Due, sabía que se despertaría en un ratito y que se golpeara con el piso compenso toda mi furia hacia el rubio mal educado. El tontatta dijo que iría por un café mientras esperábamos que se despertara el rubio, a lo que decidi seguirle diciendo.- Tener a uno en el grupo que se duerma de la nada ya es un tema, tener 2 seria una locura, no se tú, pero a mi me parecio un poco mal educado, pero quien define es el viejo, ya luego veremos de que esta hecho, si lo dejan entrar. Estando en la cocina decidi tomar una botella de agua y volver con Foe Due a esperar que el rubio decidiera levantarse. Estando nuevamente en el recinto donde yacía el cuerpo dormido del aspirante le dije al tontatta.- ¿Te gusta solo la menta? ¿Has probado esos carameros de chocolate con menta?.

Resumen
#15
Sowon
Luna Sangrienta
La primer reacción que obtuvo al preguntar sobre el entrenamiento le despertó una sonora carcajada, al parecer el nuevo no soportó la emoción y se desvaneció en el acto ante la invitación. Siguió riendo un rato largo, pensando en un principio que se trataba de una broma pero pulguita y el señor Agrio comentaron que parecía ser la enfermedad de la que el nuevo había estado hablando y lo dejaron ahí tirado. Sowon tomó un trozo de rama que había en un barril para picar la mejilla de Anteojitos con esta, por la reacción general dudaba que estuviera vivo y como no tenía mucha experiencia con enfermedades dudaba que eso fuese contagioso por lo que movía su cabeza con la rama y la hundía en su mejilla con cuidado para luego sacudirla en su nariz sin lograr respuestas.

— Bueno, iré a cavar una fosa en el patio, por lo visto está muerto. — 

Asumió con una voz seria aunque su risa seguía tiniendo las frases, para la Oni el nuevo estaba medio muerto aunque si despertaba realmente la podía haber engañado. A juzgar por la naturalidad de Agrio y pulguita eso no era nada inusual, se acercó a ellos mientras ocasionalmente giraba para ver que el cuerpo del rubio no cobrase vida e intentase morderlos, a veces se dejaba llevar por creencias de otras islas.

— A lo mejor el calor del desierto le fundió algunas neuronas chicos, a veces me pasa al salir de la forja, supongo que podríamos hacer algo para no lastimarnos. He estado trabajando en unas armas de práctica, son como las reales pero hechas de caucho entonces golpeas pero no duele.  Pensaba en rociarlas con un aerosol y entonces basar los daños en la pintura que nos quede. Nunca he visto ese Okama sin tiempo, pero me agrada conocer estilos, el viejo me dijo que el mío puede ser muy peligroso si no lo controlo... —

Explicó tomando su lugar en la barra e intentando conectar con sus compañeros, las multitudes no le agradaban pero cuando hablaban su idioma el de las armas, misiones y entrenamientos no le costaba hacerse un lugarsito para seguir el hilo de la conversación. Se relajó sobre la madera para tomar un poco de agua e hidratarse la garganta, era curioso que en un lugar como aquel se llegase a encontrar con otro de los alados.

— Señor Agrio, conozco a alguien de su especie con el que hice buenas migas usaba tres espadas y se prendía fuego, era todo un hueso duro. Chocamos espadas en la playa y fue una cruenta pero corta batalla, siempre me intrigó de donde había llegado pero veo que no era el único por estos mares. ¿Cuál es su arma? —

Preguntó ilusionada por conocer más, recordaba su enfrentamiento con el espadachín alado y nada le haría más ilusión que volver a replicar ese enfrentamiento para aprender y adaptar ese estilo dentro de su propia manera de luchar. Necesitaba un espadachín como compañero de entrenamiento o no podría divertirse de igual modo, cuando enfrentaba a combatientes de otras disciplinas debía improvisar y eso podía ser contraproducente cuando se trataba de algún estilo en particular que le hiciera recurrir a artimañas que nunca más podría aplicar al ser eficacez solo contra alguien en concreto.
#16
Agyo Nisshoku
Sol del Ocaso
Cuando le hice la pregunta al Fon Due sobre los caramelos de menta con chocolate la chica nueva Sowon volvio y miro la escena, yo le sonreí, pero ella tomo un palito y empezó a picar al aspirante en el cachete, este siguió sin moverse, por lo tanto, confirme mi sospecha que sufre de la misma enfermedad que la doctora, luego dijo que iba cavar una fosa porque el aspirante estaba muerte, aun con una sonrisa en el rostro le dije.- No te preocupes, no está muerto, nuestra doctora sufre de algo parecido, una vez peleando en una cueva la deje caer al suelo y no se despertó, dale unos minutos seguro se despierta, sino… yo te ayudo a cavar.
-
seguí escuchando atento a Sowon quien insinuó que tal vez el calor del desierto le cocino la cabeza al rubio que a ella le pasaba cuando forjaba cosas y luego hizo un comentario de los mas interesante, que podia hacernos armas de goma o plástico para entrenar y que Lykos le comento que su estilo de pelea podría llegar a ser un peligro, la mire bien, con sus 4 metros de alta seguro era una amenaza, asi que le dije.- Bueno el que usa el ocama kempo es Fon Due, yo peleo de otra forma, pero si tal vez estaría divertido, pero yo primero contra el rubio. ¿Dale?.
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Luego Sowon se volvio a dirigir a mí, llamándome otra vez Agrio, suspire, decidi no prestarle atención, habia matado 2 pájaros de un tiro, el rubio era un domilon y ella pobre estaba demente. Me comento que habia peleado con alguien de mi raza y que este usaba 3 espadas, ¿Cómo mierda usas 3 espadas? Pense, pero tal vez tenia la Brazos Brazos no mi que te deja sacar más brazos anda a saber, segui escuchándola y menciono que le intrigaba saber de dónde venían los Lunarian y cual era mi arma, a lo que decidi contestarle.- Vamos por partes, ¿De donde venimos? No tengo idea, Ungyo y yo tenemos un pasado complicado, asi que no se decirte de donde viene mi gente, aunque Ungyo no es un Lunarian, es un Solarian, pero bueno suficiente de eso, la respuesta corta es, no se de donde mierda vengo, JAJAJAJAJA, pero no importa… y con respecto a mi arma uso estas. Meti mis manos en los bolsillos para sacar mis nudilleras. Las combino con mi fruta y mi estilo de pelea, ¿Sabes Forjar esto? Porque me vendría bien unas nuevas.
#17
Sowon
Luna Sangrienta
Agrio volvió a hablar intentando calmarle, al parecer anteojitos no estaba muerto si no que había decidido dormirse de la nada, algo habitual en el gremio a lo mejor era un requisito oculto que los miembros fundadores habían esparcido. Se encogió de hombros mientras seguía la conversación con una sutil risa, si ese sujeto había escuchado en algún lugar sobre ese rito ya estaba ganando varios puntos aunque dejarlo ahí tirado a lo mejor podía causar una mala impresión a los potenciales clientes. Tomando una escoba intentó empujarlo hasta detrás de un mueble, viendo desde la entrada no se veía al rubio y parecía un ambiente mucho más serio, seguramente los clientes ingresarían bastante confiados ahora que no había un cuerpo en mitad de la sala principal. Luego de aquel asunto, el tema de conversación volvió a la batalla, al parecer el señor Agrio no usaba el mismo estilo que pulguita aunque parecía rechazar su invitación y probar al nuevo, a lo mejor para comprobar que era capaz de seguir el ritmo de aquel lugar sin morir en el intento. La rubia asintió estando de acuerdo en esa división, tener un combate contra alguien de un tamaño tan pequeño y con un estilo que parecía tan particular le emocionaba, nunca había tenido tantas desventajas a la hora de cortar algo y no estaba segura de poder alcanzar a algo que fuese tan rápido y pequeñito, a lo mejor debía esperarle para finalizar todo con un gran golpe sin darle posibilidad de reaccionar preguntas que se acumulaban. 

― ¡Bwahahahaha! Parece que todos usan armas similares, para su fortuna si me dan un trozo de metal puedo hacer cualquier cosa con tiempo y paciencia, mis armas dejarán a esas cosas como simples juguetes te lo puedo asegurar. Creo que deberé tomarte un molde también, por lo que ya tienen algo que hacer luego del entrenamiento. Pero será más sencillo trabajar con tu mano, no es tan pequeña y no me será complicado encontrar herramientas para forjarlo... En unos días tendrás algo con lo que te sentirás invencible, en cuanto a mí, solo necesito esa belleza para cortar mis contratos, puro acero forjado con sangre, sudor y lágrimas. Le llamo Matareyes, y según la doctora, puede matar a un Rey marino sin problemas... ―

Comentó mientras se cruzaba de brazos y explicaba los detalles técnicos de su espada, su tamaño, peso, el brillo del acero y como cuidaba su filo para que no se volviese un trozo de metal que no pudiera cortar. Además de varias historias de como su anterior espada le había ayudado pero ahora sentía que debía iniciar una nueva etapa con un arma mucho mejor, que mostrase su gran progreso como artista y como persona, un arma que hiciera temblar a los criminales que se atreviesen a tocar aquella isla. Luego de una lección de herrería improvisada, de la cual la rubia no esperaba que pasara a mayores, volvió a sentarse para pasarle el arma al señor Agrio y que comprobase su calidad, si bien para Sowon era como mover una espada, en manos poco expertas podía ser muy pesada o un desafío controlar su trayectoria ya le había pasado a la doctora quien casi la manda a volar por no tener la destreza necesaria para realizar un buen corte con ella.

― ¿Nunca te ha molestado desconocerlo? Creo que conocer nuestros orígenes es aquello que nos mantiene a salvo, saber de donde venimos, de que tradiciones y que poderes podemos estar desconociendo. Podría ser una buena misión, dedicarnos a saber el origen de los tuyos y ver que otras cosas pueden hacer a lo mejor hasta terminas descubriendo más poderes de los que crees tener. ―
#18
Fon Due
Dancing Dragon
“A este güerito sí que le gusta dormir, ¿hmm?, la doctora se echa una mini siesta y al poco tiempo despierta, pero su majestad Vinci parece que es de sueño pesado. Si así duerme una ligera siesta, este chico se ha de morir al dormir de verdad, jujujuju.” – dije mientras veía con gracia a Alexander babeando el piso y me cubría la boca con la palma de mi mano derecha al final de mis palabras mientras reía. Estábamos acostumbrados a este tipo de comportamientos gracias a la doctora Eve, por lo que Agyo y yo nos lo tomábamos con ligereza, mientras que Sowon por lo visto ya quería enterrar al pobre chico nuevo.
 
Los días en el gremio no paraban de ser interesantes, quizás al inicio estuviera en contra de que Alexander Vinci se uniera, pero ya solo por este tipo de interacciones valía la pena abogar por su caso en caso de que Lykos no le aceptara de buenas a primeras. Aunque la verdad dudaba que Lykos le fuera a decir que no, si había aceptado a cualquier tipo que tuviera el valor de atravesar el desierto de Kalab y aparecerse en la puerta del gremio, incluso a un tontatta okama, seguro que le diría que si al güerito. Que ganas de salir con Eve y Vinci a comer, seguro los dos terminaban encima de su plato de comida o se caían de la silla tirando la mesa y junto con ellos los platos, eso si que seria divertido de observar.  
 
Agyo y Sowon empezaron a hablar sobre varios temas por encima de Alexander que seguía durmiendo como si de un bebe se tratara. Por lo visto Sowon no conocía el Okama Kempo, entendible, pero no aceptable si era parte del gremio de cazadores con el mejor usuario de esta arte marcial tan terrible como glamourosa. Agyo ya me había visto en acción, por lo que por supuesto era consciente del bello arte marcial que es el Okama Kempo. Luego siguieron discutiendo sobre los orígenes desconocidos de los hermanos alados, y sobre las diferencias de sus razas, sus armas, y otras cosas de interés que yo ya conocía gracias a pasar el tiempo con ellos y haber ido en misiones con ambos. A decir verdad, todos en el gremio éramos bastante unidos, cosa que imaginaba era en parte por el limitado numero de miembros que pertenecíamos al mismo, de momento.
 
“Bueno, creo que va siendo hora de ayudar a despertar a nuestro huésped, o si no se va a quedar dormido ahí en el piso hasta mañana, hmm.” – sentencie al ver que ni Alexander despertaba, y que tanto Agyo como Sowon habían perdido el interés por el güerito, empezando a hablar sobre mil y un cosas diferentes como si estuvieran tomando una taza de te en el balcón de un restaurante. Acercándome al bello durmiente, empecé a llamarle por su nombre – “Alexander… hola… Vinci… ¿estas vivo?” – mientras le abría los ojos con mis diminutas manos, primero el izquierdo, luego el derecho.
#19
Alexander D.Vinci
PlayBoy
Lo último que recuerdo es estar hablándole a Agyo sobre ver al jefe, Lykos, y luego… BOOM, me vino esa sensación de peso en la cabeza. Siento como si alguien me hubiese tirado encima un piano: me flojean las piernas, los párpados se me cierran y… se acabó. Para mí, era como si desapareciera del mundo, bro. No es un micro sueño de un par de segundos, sino un apagón más largo. En ese lapso, no registro absolutamente nada. De repente, me despierto un rato después sintiendo la mejilla pegada a un suelo relativamente fresco. Empiezo a notar cosquillas en la nariz, algo punzándome la cara, y oigo voces como si vinieran de lejos.
Cita:—Bueno, iré a cavar una fosa en el patio...—
—No te preocupes, no está muerto, nuestra doctora sufre de algo parecido…—
—Mira al güerito, se duerme más que un perezoso…—
No sé ni cuánto tiempo había pasado. La boca se me secaba como si me hubiese tragado un desierto entero. Intento mover los dedos de la mano real, y poco a poco mi cerebro vuelve a encenderse. Oigo una voz cercana que dice algo de “Alexander… Vinci… ¿estás vivo?”, y siento unos deditos pequeños abriéndome un ojo. Qué loco, tío. Me sobresalto, alzando ligeramente la mano de metal para apartar esa fuerza minúscula de mi cara, pero la coordinación todavía es de pena.

-Ah… joder, ¿quién…? -balbuceo, parpadeando como un búho-. ¿Fon? ¡Ay, Er diablo! -Me doy cuenta de que ando tirado boca abajo, con la mejilla medio pegada al suelo. por lo que de forma rápida traté de incorporarme en una especie de posición de cuclillas, y lo primero que veo es Sowon a lo lejos con un trozo de rama que casi me perfora la nariz, por lo que escuché y Agyo más atrás, agarrando una botella de agua. Fon se ve… bueno, en su línea: con una mezcla de curiosidad y diversión.

-¿Cuánto tiempo he estado KO, bros? -pregunto con la voz ronca, frotándome los ojos con el brazo metálico. Un hilillo de baba me resbala por la comisura de la boca (sí, genial para las presentaciones).-. Lo siento por el show... ah.. tengo hambre..

Me quedo un momento intentando que la cabeza me deje de dar vueltas. Luego, empiezo a pillar detalles de la conversación que han tenido en mi ausencia: que si iban a cavarme una fosa, que si me iban a dejar que me despertara solo, que si no es tan grave pero tampoco poca cosa, que si la Oni cree que me ha dado un jamacuco por el calor… Hostia, sí que han hablado.

-Sowon, tronca, ¿en serio pensabas enterrarme? What the hell… -digo con una media sonrisa, aunque todavía me tiemblan un poco las piernas-. Agradezco que no lo hayas hecho. -Suelto una risa suave, intentando quitarle hierro al asunto... y hablando de hierro, con todo el hambre que tenía, agarré algunos tornillos que tenía guardados en mi bolsillo, los metería en mi boca y empezaría a masticarlos como si fueran pipas.

-
Os he preocupado? ñom ñom ñom- 

Baku Baku no Mi

Energia: 560 / 575
#20


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