Alguien dijo una vez...
Bon Clay
Incluso en las profundidades del infierno.. la semilla de la amistad florece.. dejando volar pétalos sobre las olas del mar como si fueran recuerdos.. Y algún día volverá a florecer.. ¡Okama Way!
[Aventura] [T3] Los forajidos del desierto
Agyo Nisshoku
Sol del Ocaso
Habíamos dado a nuestros compañeros en el suelo, las instrucciones precisas, el jefe decidió ir por la derecha y adentrarse en la cueva poco iluminada, luego de eso el den den mushi sonó otra vez y era la voz de muralla pidiéndonos que bajáramos, porque la cosa alli pintaba fea, y teniamos que adentrarnos en la cueva, al no decir "Tangamandapio", entendi que no había (Aun) una pelea, asi que mire a Ungyo "El sol no me afecta" Nisshoku y le hice señas para bajar.

Antes de tocar el suelo, decidi aletear fuerte para enviarle a mis compañeros una ráfaga de aire que los ayudara a mitigar el calor. Instintivamente mire hacia arriba para no perder a Ungyo de vista, como el mayor siempre tenia que estar atento a el. Aterrice y encogí mi alas, meti la cabeza en cueva, la brisa que emanaba de esta era mucho mas agradable que el sol, asi que me sentí agradecido para que los chicos dejaran de sufrir del calor

El jefe dijo que Fon seguía siendo nuestra mejor opción y claramente lo era, luego pregunto si era buena idea encender una luz a lo que le dije.

-Tranquilo jefe, yo cuento con esto. Y encendí la llama de mi espalda, pude sentir como la fuerza recorría mi cuerpo. La llama si bien no alumbro mucho servía de algo y pudimos ver las barricadas, Lykos hizo enfasis en que el queria ser quien vaya adelante y no lo culpo, es jefe y padre.. asi que entiendo que siente ciertas ganas de querer cuidarnos a todos.

Asi que estando todos alli, buscando una manera segura de avanzar tuve una idea y me voltee a decírsela a Ungyo.

-Hey cara culo, que te parece si agarramos a Lykos por las axilas, asi como hacíamos con los niños idiotas que nos molestaban, con la diferencia de no dejarlo caer al mar y que se ahogara, sino para sortear la barricada.

No espere respuesta por parte de mi hermano menor, ya que al ser yo el mayor este tiene que hacerme caso, asi que camine hasta donde Lykos, con la llama aun encendía, pase mi brazo derecho por su axila izquierda, Ungyo se acerco e hizo lo mismo y con una sonrisa lo mire y le dije.

-Prepárese para volar jefe.

Con un fuerte aleteo combinado entre Ungyo y yo, logramos sortear la barricada sin problemas, dejalo a Lykos en el piso e hicimos un triangulo con nuestras espaldas, para estar atentos ante cualquier cosa.

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Aclaración
#21
Fon Due
Dancing Dragon
Lykos había pedido a Sol y Luna bajar junto con los demás para explorar la cueva de la cual salía aquel humo que era la única pista que teníamos sobre alguna señal de vida en este remoto desierto. Aunque la cueva como tal no daba mayor indicio de peligro, a Lykos no le gustaba nada el tema de que hubiese barricadas puestas cerca de la entrada por lo que tendríamos que ir con mucho cuidado.

Dado mi tamaño, se considero que yo era el mas indicado para realizar una primera exploración a la cueva e ir informando a los demás de los posibles peligros usando el Den Den Mushi y los códigos acordados al inicio de la misión (tangamandapio, menta, dientes, muralla, sol y luna).

“No hace falta prender ninguna luz, al menos no para mi ya que tengo muy buena vista, no te preocupes por eso, hmm.” – conteste a la pregunta de Lykos sobre si era necesario llevar algún tipo de linterna. La verdad es que confiaba plenamente tanto en mi buena vista como en mi agudo sentido del oído los cuales, aunados a que por mi tamaño no suelo ser localizable, me permitían infiltrarme en casi cualquier lugar sin ser detectado.

Agyo aprovecho a encender la llama de su espalda cosa que como siempre capto mi interés, ojalá contar con una habilidad tan útil como aquella. Aunque claro, en realidad no me hacia falta, pero seguro se vería guapísimo bailar con una llama así en la espalda y las alas, igual me tendría que hacer un cosplay para quitarme el antojo.

A Agyo y a Ungyo se les veía motivados, y el primero estaba trazando un plan de esos que suenan mejor cuando has tomado media botella de whisky el cual consistía en cargar a Lykos por encima de las barricadas. Por lo que, antes de que lo hicieran – porque estaba convencido de que lo iban a hacer quisiese o no Lykos – salte de la cabeza de Lykos dejando a Axew solo ahí montado y me adentre en la cueva.

Una de las ventajas que esta formación geológica proporcionaba era la de cubrirnos de aquel calor infernal que había en el desierto. Tan solo entrar a la cueva pude sentir como el cambio de temperatura se hacia presente y mi sensación de estar sofocado desaparecía tan rápido como lo hace una cucaracha al prender una luz.

Intentando hacer el menor ruido posible y aprovechando el escándalo que estaban montando Agyo, Ungyo y Lykos, serpentee entre las barricadas mas cercanas a la entrada girando hacia la izquierda para dirigirme a la esquina superior izquierda de esta cueva. En ella se podía ver otra barricada y, tras esta, una fogata apagada y tres asientos montados alrededor de esta. Igualmente se podían notar algunas cajas (un par de ellas algo rotas).

Esperando que los demás accedieran a la cueva prepare el Den Den Mushi en caso de que tuviera que avisar sobre cualquier señal de peligro.
 

 
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Gastos

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Virtudes y Defectos
#22
Ungyo Nisshoku
Luna del Alba
Lykos nos había llamado a tierra, pues al parecer algo había encontrado el equipo de abajo en la dirección del humo. No perdí el tiempo y bajé a donde se encontraban los otros. Y resulta que habían encontrado una cueva. No me gusta. No me gusta para nada, pero ni modo. Hago acopio de mi paciencia y desde la entradaabro mis alas, reflejando sus plumas blancas un poco de la intensa luz del sol, con la esperanza de que brinde un poco de visión a quienes ya están dentro. Mantengo la postura unos segundos, mientras me guardo el den den mushi y la cantimplora y tomo mi cimitarra en mi mano izquierda, listo para lo que pueda venir. 

Espero que Agyo esté siguiéndome de cerca, ya que no me quiero dar mala vida luego regresando a salvarlo de alguna pendejada que le pueda ocurrir. Cuando entro, siento un frescor y un aire menos pesado al de afuera y me topo con dos obstáculos enormes en el camino. Uno es el barbudo de Lykos, que se ha topado de frente con el segundo obstáculo: Una barricada que le supera en altura y que le sería prácticamente imposible de superar por si solo. Los demás, ya imagino que tendrían la agilidad y las cualidades necesarias para arreglárselas, pues Fon era lo bastante pequeño para cruzar sin hacerse notar, y pues la Doctora tenía su lado animal, que por suerte era felino, lo que le serviría un montón para ser lo más cautelosa posible.

Mi hermanito me habló entonces y me propuso que ayudáramos al jefe a cruzar, cargándolo cada uno por un lado, y volar sobre la barricada, para posicionarnos del lado interno. Eso hicimos. Tomé al enorme barbudo de un lado y a la señal de Agyo despegamos. Vaya que Lykos pesaba, pero no era nada que no pudiéramos levantar entre los dos. Por suerte el cabezahueca de mi hermano menor era lo bastante fuerte para hacer la mayor parte del esfuerzo. Con cuidado aterrizamos del otro lado de la barricada y quedamos en una postura defensiva. Ahora sólo quedaba ver por dónde podríamos ir.

Luego de ver una pequeña silueta correr hacia una dirección a mi izquierda, asumí que Fon iba a explorar por ese lado así que tomé la decisión de explorar yo una zona un poco más a nuestra derecha. Le hice señas a Lykos y Agyo y empecé a caminar hacia esa zona, adentrándome en la cueva, con mi arma en una mano y mi den den mushi en la otra listo para dar cualquier aviso urgente a los demás.


Resumen
#23
Evelyn Kedin
Bloody Eve
La decisión era clara, entrar en la cueva para refugiarnos del calor, además seguramente servía de refugio para aquellos que estábamos buscando. Me llamaron la atención aquellas estructuras defensivas de madera. Era obvio que alguien no quería que la gente entrara allí. Por suerte el único que parecía tener dificultades en entrar era Lykos, pero con ayuda de los hermanitos pudo ser levantado en el aire para poder entrar. Debía reconocer que era gracioso ver como cargaban con esa mole de músculos.

Yo por mi parte fui la última en entrar, evité aquellas barricadas y me reuní con el grupo en el interior. Sentía la tierra húmeda bajo mis pies, la temperatura aquí dentro era mucho mejor, no sentía que me ahogaba. Suspiré mientras acababa de llegar con el grupo. El problema allí dentro era obvio, la oscuridad se extendía por todo el lugar, daba la sensación de que todo esto estaba abandonado, pero esto podía estar rodeado de trampas. -Espera. -Dije casi en susurro mientras me acercaba a Agyo y le tomé de la muñeca. Con un pequeño movimiento me retiré el collar que llevaba en mi cuello y lo puse sobre la llama de su espalda. Podía ser que Fon tuviera buena visión pero para el resto… podríamos activar alguna trampa sin darnos cuenta, así que la iluminación iba a ser clave, pese a revelar nuestra posición. 

Cuando lo retiré prendí un pequeño botón haciendo que una leve llama saliera de este iluminando más el lugar. Lo suficiente para ver como Fon y Ungyo se separaban para explorar sitios diferentes. “Ay dios estos son retrasados” pensé mientras me ponía en marcha, anteriormente Fon había presumido de su visión no obstante no sabía si Ungyo iba a poder ver con claridad. -Me voy con tu hermano, que al parecer no podemos quedarnos quietos… Vosotros si queréis ir con Menta. -Después de ello con paso ligero me coloqué tras Ungyo, no podía dejar que se fuera a explorar solo y mucho menos a oscuras. 

-Sé que no hablas mucho, pero no te vayas por ahí sin decir nada idiota, y mucho menos a oscuras. -Por lo cual se seguí de cerca iluminando todo aquello, atenta a posibles trampas o peligros que pudieran ocurrir por ese camino.

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inventario

Virtudes y defectos


Aclaraciones

Off
#24
Raiga Gin Ebra
-
Poco a poco os vais adentrando en la cueva, notando el alivio del calor del desierto que se siente como un bálsamo, aunque no podéis permitiros relajaros del todo. La humedad del lugar proporciona un respiro, pero también intensifica el olor de la tierra y el moho que recubre algunas paredes. Por no decir de la humedad y los peligros que parece haber en la cueva. Algunos de vosotros sois muy temerosos y os da todo igual... Pero a veces, todo lleva a escarmientos.

A medida que avanzáis, os percatáis de que la oscuridad amenaza con devorar cualquier rastro de claridad. La llama improvisada de Agyo ayuda, pero la tenue luz parpadeante apenas rasga las sombras y no es suficiente para ver toda la cueva. Aún así, decidís tirar con ello por el momento.

El aire en el interior es denso, cargado de un silencio interrumpido solo por el eco de vuestros pasos y algún goterón distante. Desde la entrada, el grupo se divide ligeramente para inspeccionar los dos puntos principales mientras otros cargan con el pesado Lykos.

Fon Due, decides ir hacia la primera ubicación, y ahí encuentras un segundo piquete defensivo, más elaborado que el primero. Tres sillas dispuestas en círculo rodean una fogata perfectamente preparada, con la madera y las piedras en su lugar, lista para ser encendida. Junto a ella, ves algo que te llama la atención. Una caja de cerillas espera, olvidada o dejada deliberadamente, a ser usada por alguien para ver un poco más en la oscuridad. Felicidades, explorador, has encontrado un objeto útil. No te costará mucho acercarte hasta la caja y volver con el grupo, quizá alguien pueda usarla... Aunque Evelyn ha encendido su dial de fuego. Pero bueno, seguro que tiene uso, ¿no? Por lo demás, no hay señales inmediatas de movimiento, pero el montaje parece reciente. La organización del lugar sugiere que fue usado hace poco, tal vez por los mismos que construyeron las barricadas.

Si quieres seguir explorando el punto uno y te agachas para examinarlo más de cerca, verás que no hay cenizas recientes en la fogata; todo parece limpio, lo que indica que no ha sido usada aún. Pero el detalle de las sillas sugiere que no es un simple refugio improvisado. Las huellas alrededor del área son escasas, como si alguien hubiera cuidado de no dejar demasiados rastros ni pistas. Este lugar parece más una trampa preparada que un área de descanso. Así que yo que tú no miraría mucho más.



Mientras tanto, Ungyo, con su habitual sigilo, se dirige hacia el segundo punto, ignorando las advertencias del grupo. Su determinación lo guía, pero el terreno traicionero no perdona. Antes de que Evelyn llegue hasta su ubicación con el dial de fuego como guía, en un descuido, pisa un área más blanda y activa una trampa. Una red pesada se despliega con un fuerte sonido metálico, envolviéndolo y alzándolo hacia el techo de la cueva. El ruido retumba en las paredes, rompiendo el silencio sepulcral y resonando con fuerza en el lugar. Sin duda ha sido un enorme susto que todos habéis oído, y algunos habréis tenido la posibilidad de ver.

Evelyn, más precavida y guiada por la luz que acaba de encender, logra identificar una segunda trampa similar a tiempo y la sortea con cuidado. La cuerda de la red es gruesa, más resistente de lo que normal, pero parece manejable si se golpea con la fuerza suficiente. No os supondrá un reto liberar a vuestro amigo, pero sí que es cierto que el ruido ha sido una gran cagada. Si hay alguien en la cueva, os ha oído.

El sonido de la trampa al activarse se ha prolongado por la cueva, pero lo que es más inquietante es lo que sucede después. Desde lo profundo del lugar, escucháis un eco que no pertenece al impacto de la red. Es un ruido seco, un golpe, como si algo o alguien estuviera moviéndose más adelante. El eco parece multiplicarse, haciendo difícil determinar si es un solo origen o varios.



Ahora tenéis una difícil decisión que determinar. ¿Hacia dónde os movéis? ¿Cómo lo haréis? ¿Cómo gestionaréis ese ruido que habéis oído? Desde vuestra posición, es difícil discernir el origen de éste, pero el eco parece provenir de la parte más profunda, donde se encuentra la bifurcación entre los puntos explorados.

La sensación de que no estáis solos se intensifica. ¿Decidiréis retroceder, avanzar con cautela o prepararos para un posible enfrentamiento? El tiempo corre, y el eco de ese ruido sigue resonando en vuestros oídos, como una advertencia lejana de que algo, o alguien, sabe que estáis aquí.

Cosas
#25
Lykos silver
Drake
Jamás llegué a pensar que en un refugio en medio del calor del desierto... me empezaría a sentir... mal. Pero aquí estamos, en la boca de una cueva que alivia un poco el animo, pero aun así, siento un escalofrío que me recorre la espalda. Por algo será, supongo. igual no importaba.. pero teníamos que tener cuidado. 

Mientras Agyo y Ungyo me alzaban por encima de esa barricada absurda (Mentiría si no dijera que me sentí un tanto ridículo, la verdad es que me sentía un poco payaso), noté que la humedad de la cueva envolvía mis fosas nasales, mezclándose con el hedor a moho y tierra húmeda. Lo cierto es que sería un escenario casi acogedor si no fuera porque todo aquí sugería que alguien estaba al acecho: la fogata lista para encenderse, las huellas casi borradas… Y entonces lo oí, un estruendo retumba contra las rocas, como un gran golpe metálico, me giro para ver que ocurría, para encontrarme a Ungyo balanceándose de una red que colgaba del techo.. joder, el pobre había pisado lo que suponía que era un mecanismo enterrado entre la tierra húmeda, por suerte parecía que Eve no se vio afectada y consiguió sortear la segunda trampa. Aun así... el sonido de esa red elevándose había roto el silencio de forma estrepitosa, provocando que el eco se colase por cada recoveco de la cueva rebotando tan tranquilo, hasta acabar regresando a nuestra posición, cargado con la certeza de que hemos sido descubiertos. Mi corazón latía con fuerza mientras me acercaba a donde Ungyo estaba ocupado, no podíamos dejarlo ahí, por lo que de un movimiento rápido de lanza traté de cortarlo desde la parte de arriba con precisión, por suerte era alto y mi lanza era mas alta todavía, por lo que no me sería difícil acercarme.

Trago saliva, echando un rápido vistazo a las sombras que nos rodean. Axew, se encarama nervioso en mi hombro, lo podía noto temblar un poco; ni siquiera él, que suele mantenerse tranquilo, es capaz de ignorar el caos que estamos a punto de desatar.

-No tenemos tiempo Tsk.- murmuré, acercándome con la lanza en posición defensiva- con tanto ruido, dudo que tardemos en recibir visita, así que preparaos para lo que sea. Tsk-

Siento un cosquilleo de adrenalina que me sube por la columna: me saca del letargo que me había dejado el calor del desierto. Si pretendíamos sorprender a quienquiera que viviera aquí, esa oportunidad se ha desvanecido.

Off


Resto
#26
Fon Due
Dancing Dragon
La humedad en la cueva lo envuelve todo, impregnando mis sentidos. Cada respiración trae consigo el aroma terroso de la roca mojada, mezclado con el moho persistente que se aferra a las paredes. La luz parpadeante proveniente de las llamas que genera Agyo me permite distinguir los contornos irregulares de las piedras que sobresalen del suelo y las paredes. El aire está cargado, denso, y el sonido de las gotas que caen en algún punto lejano crea un ritmo inquietante.
 
Frente a mí, el piquete defensivo llama mi atención. Las tres sillas parecen demasiado ordenadas para ser casualidad, formando un círculo perfecto alrededor de una fogata que, curiosamente, nunca fue encendida. La madera está perfectamente apilada, seca y lista para prender, lo cual contrasta con la humedad reinante en la cueva. Las piedras que rodean la fogata están colocadas con precisión, como si quien lo preparó lo hiciera con tiempo y dedicación. Este lugar no parece un refugio improvisado; tiene un propósito que aún no logro descifrar.
 
Al acercarme más, mis ojos se posan en la caja de cerillas. Es pequeña, algo desgastada por la humedad pero todavía útil. La recojo con cuidado, notando cómo el cartón está ligeramente abombado, señal de que lleva algún tiempo aquí. Mi instinto me dice que este objeto no fue olvidado. Fue dejado intencionadamente, una invitación demasiado conveniente.
 
A mi alrededor, las sombras bailan con la luz del fuego proveniente de Agyo. Los bordes de las sillas proyectan siluetas alargadas en las paredes irregulares, casi como si las sombras fueran testigos mudos de nuestra intrusión. Me agacho junto a la fogata, observando más de cerca. La ausencia de cenizas es lo que más me desconcierta. Si este lugar ha sido usado antes, lo limpiaron a conciencia, eliminando cualquier rastro de actividad. Incluso el suelo alrededor está barrido, con apenas unas pocas huellas visibles. Me inclino más cerca, siguiendo esas marcas; son ligeras, cuidadosas, como si quienes pasaron por aquí fueran expertos en ocultar su presencia.
 
Al examinar las sillas, noto que no son rudimentarias. Están hechas de madera resistente, tal vez traída desde fuera de la cueva. Los bordes están gastados, pero las patas están limpias y apenas marcadas por el suelo húmedo. Esto me indica que no llevan mucho tiempo aquí. Todo esto grita "trampa".
 
El eco de un ruido que proviene de la parecía ser una trampa activada por alguno de mis compañeros corta mi concentración. Me giro de inmediato hacia el origen, los latidos de mi corazón acelerándose. El sonido metálico y seco resuena en las paredes de la cueva, como si el lugar entero se burlara de nuestro descuido.
 
Respiro hondo, intentando calmarme mientras evalúo la situación. El eco que sigue a la trampa es distinto. No es solo el sonido de la red; hay algo más. Un golpe, distante pero firme, que se multiplica en el espacio. El aire parece volverse más frío, y la sensación de que no estamos solos me envuelve como una niebla invisible.
 
Corro hasta donde se encuentras los demás dejando el sigilo detrás, el enemigo ya sabe que estamos aquí por lo que es innecesario ser precavido. Dejo la caja de cerillas junto a Eve quien ha demostrado junto con Lykos ser los más acostumbrados a este tipo de misiones, sabiendo que podría ser útil más adelante.
 
Miro a mis compañeros, haciendo un esfuerzo por proyectar calma a pesar de la inquietud que se apodera de mí.
 
"Parece que esto ya no es una simple exploración, ¿hmm? Este lugar no está abandonado, y cada movimiento imprudente será un regalo para quien quiera que esté aquí. Creo que lo primero que debemos hacer es liberar a Luna.” – digo con determinación dirigiéndome al resto de mis compañeros.
 
Mis ojos vuelven a recorrer el piquete defensivo. Aunque no veo movimiento inmediato, la sensación de ser observado empieza a incrementarse. Miro hacia el fondo de la cueva, donde el eco parece originarse, y continúo.
 
"Si avanzamos, propongo hacerlo en formación cerrada, hmm. Luna puede ir al frente con la luz que emana de su espalda, y quizás Muralla o Dientes deberían cerrar la formación quedándose atrás para vigilar nuestras espaldas, ¿hmm? "
 
Doy un paso hacia el grupo, manteniéndome alerta ante cualquier señal de peligro. Cada detalle importa ahora: el ritmo del goteo, el crujido ocasional del suelo bajo nuestras botas, el temblor imperceptible en las sombras. Este lugar no nos dará segundas oportunidades.

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virtudes
#27
Ungyo Nisshoku
Luna del Alba
Vaya suerte la mía. Primera expedición seria y termino metido en una trampa toda mugrosa hecha de cuerdas roñidas, Esto es vergonzoso, he de admitir, y sin duda alguna NADIE hablará de esto nunca. Me recupero del sobresalto y entonces me dispongo a liberarme de mis ataduras, cuando los pasos firmes de Lykos se hicieron notar cerca. Con un limpio corte, el gigante barbudo pudo sin dificultad alguna liberarme de aquella simple, pero eficaz trampa, haciendo que las cuerdas se soltaran y cayeran al suelo, mientras yo hacía lo propio, dibujando una pequeña pirueta de giro con la que caí de pie. 

Apenas aterrizar, vi que por suerte, Eve no había sido afectada por la trampa que había en su camino, y que ahora contaba con Lykos a mi lado. El grupo avanzaba. Por suerte el cretino de mi hermano no fue quien me vio atrapado, sino la jodedera con que me tuvo que rescatar habría sido insufrible durante meses. Ya había pasado una vez cuando tuvo que sacarme de un cobertizo en el que me había atorado cuando chicos, mientras cazaba un pequeño cerdo para comer. En fin, que la luz de Agyo acercándose comenzaba a reflejarse y solo pude atinar a girarme a Lykos y mirarle con ojos amenazantes, mientras le señalaba acusadoramente, dándole a entender que por su madre, si le mencionaba algo de esto al idiota de mi hermano, me iba a molestar mucho. Luego de (creo yo) haber dejado clara mi exigencia, choqué su costado con mi puño, en señal de camaradería y agradecimiento. Era raro para mi confiar en alguien que no fuera Agyo, pero este grupo resultaba bastante bien por ahora.

No era fácil confiar de buenas a primeras en gente cuando toda tu vida ha sido decepción tras decepción y una traición tras otra. Sé que al inicio posiblemente empecé con el pie izquierdo en este gremio, excéptico del proyecto de Agyo de unirnos a una familia feliz de cazadores. Ahora mismo no sabía si feliz, pero al menos lo de familia lo estaban demostrando, y obviamente también yo estaría a la altura. Al menos en lo que aLykos respecta, claro. El tipo tenía siempre ese aire paternal hacia nosotros. Al inicio me costaba entenderlo, pero imagino ahora que proyecta su instinto de familia hacia su grupo de protegidos. No es que me encante que me traten así siempre, pero es algo que podría incorporar a mi nunevo estilo de vida en el gremio.

Una vez recuperado, pude oir un claro ruido provenir del interior de la cueva. Alguien, o varios Alguien se habían comenzado a mover para venir a por nosotros. El tiempo era apremiante. Fon había propuesto una estrategia para avanzar, pero tenía una idea que podría resultar mejor. No había tiempo para escribir, así que me dispuse a explicarles mi propuesta al grupo:

Señalé a Lykos y le hice señas para que viniera conmigo, le dije a Eve que le diera a Lykos su dial de luz, y a Agyo simplemente le miré haciendo un gesto con mi mano como si estuviera soplando una vela. Luego señalé a Lykos y le apunté al camino, para decirle que fuéramos cueva adentro los dos, mientras que a los demás les mostré una mano avanzando (que nos representaba a Lykos y a mi) y luego, dibujé un círculo con ambos dedos índices por donde la mano había pasado antes. 

Mi plan era claro (o al menos así esperaba yo que fuera interpretado: Ya sabían que había alguien irrumpiendo en la cueva, así que ocultarnos no tenía sentido. Lo que no sabían era la cantidad de personas. Si alguien venía de afuera o una sala lateral, vería las cuerdas y asumiría que al menos hay dos personas: El que cayó en la trampa y el que le liberó. Por eso mi idea era simple: Lykos y yo avanzaríamos como señuelo, mientras los demás avanzaban en las sombras, con la llama de Agyo apagada, alrededor de la luz del dial en manos del barbudo. Así los enemigos solo nos verían a nosotros dos, pero al acercarse a atacar, se comerían una emboscada de nuestros compañeros en las sombras.

Miré a todos esperando que hubieran entendido todas mis señas, pero como sus miradas no me indicaban mucha comprensión,. chasqueé mi lengua dos veces en señal de resignación y nos señalé al barbón y a mi "Señuelo-Um" y a todos los demás después "Emboscada-Um"


Resumen


Aclaración
#28
Evelyn Kedin
Bloody Eve
Todo pasó demasiado rápido, quería seguir a Ungyo, ya que sentía que se estaba precipitando al separarse del resto del grupo, pero pese a ello ya era tarde, este cayó en una trampa rudimentaria produciendo un estrepitoso sonido, seguramente suficiente potente para alertar a cualquiera que estuviera en la cueva. 

Maldito Ángel blanco, ni si quiera habla y la es el que más la ha liado. Me llevé la mano a la cara decepcionada por que cayera en una trampa tan obvia. ¿Acaso era un novato? Pero no había tiempo para recriminarle, los demás no tardaron en venir y fue el propio jefe quien ayudó a Ungyo a salir de la trampa. Por eso no veía práctico trabajar en equipo, no estaba dispuesta a asumir los errores de los demás. Por otra parte vi como Fon dejó una caja de cerillas a mi lado. Supuse que eran para mí. Pero yo ya tenía mi dial de fuego, sería mejor que se las diera a otro. 

Mientras todos parecían nerviosos yo estaba calmada, el sonido del agua filtrándose a través de la roca, la oscuridad y en fresquito que hacía aquí dentro, me recordaban a aquel pequeño recoveco donde dormía cuando era pequeña, nunca consideré aquel hueco en la pared como mi casa pero posiblemente fue lo más parecido a una. De un momento a otro las voces del resto comenzaron a nublarse, como si mi cerebro las estuviese omitiendo. Mis párpados pesaban cada vez más. Quise llegar a Fon para poder decirle algo sobre las cerillas, pero no llegué a tiempo, de la forma más natural que pude me desplomé en el suelo. Sintiendo la fría tierra sobre mi mejilla. Mientras roncaba levemente. 

“Dios estaba deseando hacer esto desde que he entrado a la cueva” pensé mientras todo se volvía negro, y mi cabeza dejaba de pensar. -Dejadme cinco minutitos… y ahora os ayudo chicos…. -Pude balbucear en sueños mientras me daba la vuelta y rodaba contra una de las paredes de piedra.

Resumen

Aclaraciones

Vietudes y defectos

Inventario
#29
Agyo Nisshoku
Sol del Ocaso
El idiota de mi hermano, entro en una de las cuevas y activo una trampa, quedando colgado como quien cuelga una pierna de jamon, no pude evitar cagarme de risa por lo bajo, que imbecil que es, pense.


Sin embargo, el jefe en un despliegue de toda su autoridad, tomo la iniciativa y lo despego de la trampa, Ungyo cayo y se incorporó rápidamente, yo lo mire sonriendo, mientras me pasaba por la cabeza el pensamiento de “que idiota te ves” yo sabía que el podía interpretar a la perfección mi cara.
Si bien lo de Ungyo fue comiquísimo, me puse en alerta, el enemigo ya sabía que estábamos aca se podía escuchar cierto movimiento y la cosa seguramente iba a pasar de castaño a oscuro en breve, me ajusté mis nudilleras. En Eso el pequeño Fon Due apareció de la nada y propuso avanzar en formación cerrada conmigo a la cabeza y que muralla y dientes cierren la formación.
Sin embargo, Pude ver que Ungyo tomo la iniciativa y le dijo a Muralla y dijo “Señuelo”, y a nosotros emboscada, yo asentí, asi que le dije a Fon Due, en voz baja.
Mi querido tontatta, mantente alerta, seguramente debamos salir a defender a los muchachos. Tu tambien mi querida docto….
En ese momento escuche a Eve decir “dejadme cinco minutos y os ayudo” cuando voltee vi que estaba dormida, ¿PERO QUE MIERDA? Fue lo único que alcance a pensar, me dirigí hacia ella y la cargue, pasando mi mano izquierda por entre sus axilas, ¿Cómo mierda se iba a quedar dormida la doctora en una situación asi?. tendría que verla otro doctor.
Hice seña con la cabeza a los chicos, para que entendieran que avanzaran y yo me haría cargo de cuidar de la doctora, mientras le decia.
-Eve , por favor levántate.. por favor, te necesitamos.

Resumen


Aclaración


Akuma no mi


Inventario


Virtudes
#30


Salto de foro:


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