Alguien dijo una vez...
Bon Clay
Incluso en las profundidades del infierno.. la semilla de la amistad florece.. dejando volar pétalos sobre las olas del mar como si fueran recuerdos.. Y algún día volverá a florecer.. ¡Okama Way!
[Aventura] [T3] Los forajidos del desierto
Raiga Gin Ebra
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El aire denso de la cueva, mezclado con la humedad y el eco persistente, se convierte en un escenario cargado de tensión. Cada paso que dais resuena con más fuerza de lo esperado, aunque eso ya os da igual. Habéis descartado por completo sorprender a vuestro rival, y no quiero señalar culpables, pero está claro, ¿no? No pasa nada, la vida siempre da una segunda oportunidad. O eso dicen.

Los sonidos distantes quizá os llamen la atención, gotas que caen al suelo y movimientos casi imperceptibles que parecen acecharos desde la oscuridad. Es como si la cueva tuviera vida propia, y realmente no estáis seguros de si esa vida es amigable o no.

La formación que propuso Ungyo comienza a tomar forma, aunque hay desajustes. La doctora Eve, quien debería estar cubriendo la retaguardia, no parece tener mejor momento de dormirse que ahora. ¿Habíais visto algo igual? Yo sí la verdad, pero no deja de sorprenderme. Su caída súbita y el ronquido leve que sigue son un golpe inesperado para la moral del grupo. Agyo, con una mezcla de incredulidad y exasperación, se encarga de cargarla como un saco de patatas mientras murmura maldiciones sobre la inoportunidad de su letargo. En momentos así todos somos Agyo. Ánimo compañero.

Mientras tanto, Lykos lidera la marcha junto a Ungyo, quien, a pesar de haber quedado atrapado en la trampa, parece decidido a compensar su error. Seguro que puedes. Con su cimitarra en mano, el lunarian avanza con la mirada fija en las sombras, mientras el barbudo jefe de los Crimson Crusaders mantiene su lanza lista y su escudo elevado. El tontatta Fon Due se mueve entre las filas, alerta, pero su tamaño y habilidad para escabullirse entre los rincones le permiten mantener un perfil bajo.

Al llegar a una esquina de la cueva, las opciones se presentan claras: a la derecha, un callejón sin salida; a la izquierda, un camino que parece descender hacia las entrañas de la cueva, donde la oscuridad se hace más profunda. Pero no tenéis tiempo de discutir la dirección a seguir. Desde la lejanía, una voz irrumpe en el eco.

—¡Alto! —El grito se acompaña del sonido de pisadas apresuradas.

El grupo se detiene, tensos, mientras los pasos se acercan. Tras unos veinte segundos, seis figuras emergen de las sombras, iluminadas apenas por la antorcha que porta su lider y la tenue llama de Agyo junto con el dial de luz que sostiene Lykos. Los dos primeros en la formación, Lykos y Ungyo, quedan cara a cara con los recién llegados. Y, de momento, son los únicos visibles ante ellos.

Tres de los hombres portan armas de fuego y ya os tienen en el punto de mira. Sus posturas indican que saben usarlas y no dudarán en apretar el gatillo. Los otros dos llevan katanas, que desenvainan con un movimiento rápido al detectar vuestra presencia, en un claro gesto amenazante que solo vosotros sabréis como tomaros. El último, evidentemente el líder, no lleva armas visibles, pero su semblante serio y la calma en su voz sugieren que no necesita una para hacerse valer.

—Tenéis cinco segundos para salir de aquí —advierte con firmeza—. O lamentaréis haber entrado.

El ambiente se vuelve eléctrico, cargado de tensión. Los tiradores, con sus armas apuntadas, no parpadean, mientras que los espadachines adoptan una posición defensiva, listos para el combate. Por su parte, el líder permanece inmóvil, esperando vuestra respuesta.

Detrás de Lykos y Ungyo, Agyo sigue sujetando a una Eve todavía medio dormida, intentando despertarla sin llamar demasiado la atención. Fon Due observa desde las sombras, calibrando la situación con rapidez.

En menuda situación os habéis metido. Sin duda estos tipos parecen claramente los del encargo. Pero verlos en vivo os hace pensar que esto será más difícil de lo que creíais. Más que nada porque os superan en número y están en su casa. Ellos se conocen la cueva como nadie, y quién sabe si estáis cerca de alguna trampa o algo que puedan usar a su favor.

El tiempo se ralentiza mientras las palabras del líder resuenan en vuestra mente. Cinco segundos no son muchos, pero en este tipo de situaciones, pueden ser suficientes para decidir entre la vida y la muerte. ¿Avanzaréis con una estrategia ofensiva? ¿Retrocederéis para reconfigurar el grupo? ¿O intentaréis negociar con ellos?

Sea cual sea vuestra decisión, está claro que los Crimson Crusaders están ante su primer enfrentamiento serio. Y el desenlace dependerá de la confianza que tengáis en vuestros compañeros y habilidades. Pero, sobre todo, en lo que hagáis en ese pequeño margen de cinco segundos. ¿Qué haréis ahora?

Vuestros rivales
#31
Fon Due
Dancing Dragon
El calor sofocante del desierto había quedado completamente atrás tras entrar en la cueva, cada paso que dábamos era un escape a aquel calor asfixiante, pero a la vez nos adentrábamos en lo que podría ser un mayor peligro al que representaban los rayos del sol, trampas y bandidos acechando en la oscuridad de la cueva.
 
Luego de reunirme con mis compañeros y liberar a Ungyo de la trampa en la que había caído (la cual, por suerte, parecía no haber dañado al alado de ninguna forma) nuevos problemas nos recibieron con los brazos abiertos. Primero, y con una cara de resignación que parecía que le había pedido a Ungyo que le limpiara la mierda a su hermano, el alado indico que el haría de señuelo junto con Lykos para que los demás pudiéramos emboscar a los responsables de poner aquella trampa dentro de la cueva. Seguido de eso, y mucho mas inesperado, la doctora del equipo se desplomo en el suelo mientras balbuceaba que necesitaba ‘cinco minutos’.
 
Maravilloso, nada mejor que una excursión en una cueva llena de enemigos para provocar un buen sueñito supongo, aunque yo era mas de dormir entre naranjas o costales de arroz, pensé mientras me metía una pastilla de menta en la boca en preparación para lo que se venía.
 
Al final de cuentas el plan no cambiaba mucho. Lykos y Ungyo harían de señuelo mientras que Agyo y yo emboscaríamos a quienes vinieran a por nosotros mientras Eve cubría nuestras espaldas (de cierta forma si que las cubría, al menos la mía que incluso estando acostada Eve sobre Agyo yo era tan chiquito que me cubría por completo, puras ventajas ser de bolsillo la verdad, y ni que decir de Agyo a quien literalmente le estaba cubriendo la espalda – al menos parte de ella – mientras le cargaba).
 
Instantes después los acontecimientos se desenvolvieron a como esperábamos, los responsables de tenernos aquí se habían mostrado frente a Ungyo y Lykos exigiendo que saliéramos de la cueva mientras les apuntaban con sus armas.
 
Eran 3 tirados, seguidos por 2 espadachines y una última persona que permanecía al fondo de la formación quien parecía ser ligeramente mas fuerte a los demás, posiblemente su líder, estando este último a 10 metros a espaldas de la pared de la cueva. Sin embargo, estaba claro que eran simples bandidos sin preparación militar puesto que su formación dejaba mucho que desear para potenciar sus ataques y cubrir sus puntos débiles, por ejemplo, los 2 espadachines se habían colocado directamente detrás de los tiradores a un metro de distancia, un gran error de novato. Lo ideal era que los tiradores estuvieran detrás para aprovechar la distancia de sus ataques, pero no seria yo quien les iba a corregir esto.
 
Además, el tercer tirador quien se encontraba al centro de la formación estorbaba a su líder quien se había colocado a 3 metros en línea recta detrás de la espalda del tirador. Finalmente, ninguno de los tiradores había aprovechado la ventaja táctica que las barricadas les podría proporcionar en caso de usarlas para bloquear nuestros ataques estando ambos a dos metros de cada una de ellas. Una banda así de no debería ser problema para los Crimson Crusaders.
 
Tras pasar un par de segundos luego de la advertencia y exigencia de retirada, me lanzo al ataque. Aprovechando mi posición entre las sombras corro furtivamente hasta donde se encuentra el tirador a mi derecha y recubriendo mis nudilleras en haki pego un salto apuntando a el brazo derecho de dicho tirador con el cual sostenía su arma y con mi brazo derecho trazo un rápido golpe como si aquel brazo se convirtiera en un látigo impactando en mi rival. Tras este impacto, libero mi brazo izquierdo para pegar en el mismo brazo un puñetazo sencillo pero efectivo.
 
No hacían falta palabras cuando uno combatía, el dragón solo se liberaba en dos situaciones, con buena música y con enemigos enfrente a los cuales derrotar, y no escuchaba ninguna guitarra tocando.
 
Tras realizar esos movimientos de ataque aprovecharía para saltar 10 metros hacia el techo de la cueva en preparación para seguir conectando ataques junto con mis compañeros y diezmar a esta banda de asesinos tan rápido fuera posible.
 

 
Resumen

Aclaracion

Belico

Gastos

Inventario

Virtudes y Defectos
#32
Agyo Nisshoku
Sol del Ocaso
Pude ver como los enemigos salieron al paso 2 espadachines, 3 tiradores y uno que parecía ser el jefe, estos tomaron posiciones como un grupo de ladrones novatos, sonreí maliciosamente, esta gente no tenia idea de lo mal que la iban a pasar.
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Ignorantes de la fuerza y ferocidad de los miembros de los Crimson Crusaders, nos dieron la voz de alto y dijeron que teníamos que salir de aquí ahora mismo o lo lamentaríamos, ¡JA! Que huevotes, hay que ser o muy estúpido o confiado, para hablarle asi a un grupo tan vario pinto de personas, a ver somos 2 tipos con alas y a mi me sale una llama de la maldita espalda, otro es basicamente un pilar enorme, luego tenemos una mink con dientes y garras que le gusta dormirse en estas situaciones porque seguramente le aburren y por último esta nuestra as bajo la manga el tontatta Fon Due, artista marcial indetectable.
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Fue el mismo que decidió tomar la iniciativa y salio disparado como una flecha hacia el enemigo, era rapidísimo, corto su carrera con un salto y golpeo al tirador de la derecha, un movimiento que solo voy a describir como “hermoso” y le estampo un puñetazo.
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No podía quedarme atrás, asi que volvi a retraer la llama de mi espalda, para ganar mayor velocidad, era el momento ademas de probar tambien las capacidades de la Mero Mero no mi.
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Deje caer a la doctora, de manera un poco brusca, luego le pediría disculpas invitándola a comer un jabalí recién asesinado por mí, porque yo no pienso comer carne cruda. Me abalance hacia el tirador de la izquierda saltando por sobre la barricada improvisada que lo separaba de mi y le propine con mi puño izquierdo un golpe certero al rostro, para acto seguido decidi combinarlo con mi tecnica Buto, la cual ejecute con mi puño derecho, haciendo que mi enemigo cayera al piso.
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Hace un tiempo que no me peleaba con alguien que no fuera Ungyo, decidi desplazarme 3 metros hacia atrás sin quitarle la vista a los enemigos y tocando mi Den Den Mushi grite.
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¡TANGAMANDAPIO, CHICOS!
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La adrenalina me invadía y desea mucho ver tambien a mis compañeros en acción.

Resumen


Aclaración


Belico


Inventario


Virtudes


Mero Mero no Mi 


Para el narrador
#33
Lykos silver
Drake
El eco de la voz de aquel tipo retumba en el fondo de la cueva, y durante unos instantes todo mi cuerpo se prepara para lo peor. “Cinco segundos”, repite mi mente mientras observo a cada uno de los seis que tenemos delante. Tres apuntan con armas de fuego, dos desenvainan katanas con rapidez, y el líder, ese que nos amenaza con tanta tranquilidad, permanece inmóvil como si no necesitara un arma para imponer respeto... vaya estupido. 

A mi lado, Ungyo sujeta la cimitarra con determinación; tal vez aún sienta algo de culpa por aquella trampa que lo dejó colgando hace poco. Un poco más atrás de nosotros, ajenos en la sombra. Agyo estaba lidiando con la surreal escena de la doctora durmiendo entre sus brazos, lo cual me parecía que daba un toque absurdo de humor en una situación que debería ser todo menos graciosa. ¿Quién se duerme en un momento así? En fin. Pero tampoco es el momento de reprocharle nada; lo importante es que la pudiera mantener a salvo… y ojalá logre despertarla pronto, porque la necesitaremos.. espero que no, pero es lo mas seguro. podía ser capaz de sentir que en alguna parte, Fon due estaba presente, esperando a una señal, que raro. ¿Dónde estaría el pequeñajo?, la luz no daba demasiada ventaja como para encontrarlo... espero que tuviera algún plan interesante.

“Cinco segundos”, me vuelvo a decir, notando cómo la adrenalina me acelera el pulso. Con un ligero movimiento, coloco el escudo al frente, cubriendo buena parte de mi enorme torso. No me gusta que me apunten armas de fuego a la cara; me recuerda trabajos pasados donde las balas zumbaban a mi alrededor sin tregua, aquel trabajo en el que murió mi antiguo compañero
Mi voz, grave y seca, rompe el silencio tenso:

-¿Creéis que vamos a retroceder… por un simple ‘salid de aquí’? Tsk.- Lo que no me esperaba era que de un momento a otro, vi una pequeña figura atacar en la oscuridad y como Agyo aparecía desde las sombras de detrás como una bala recién disparada hacía los tiradores

-No tenéis ni idea, Tsk. -continúo, mi mirada clavada en el líder- de a quién le estáis hablando Tsk.- y en ese momento cargué directamente por el medio, con la lanza por delante y el escudo cubriéndome, tratando de partir su formación y atraer la atención de la mayoría de ellos para que ignoraran al resto de la banda, yo era el grande, yo era el que tenía que cubrirles, yo soy el bastión de la cruzada carmesí.

Resumen

Off
#34
Ungyo Nisshoku
Luna del Alba
Los bandidos habían hecho acto de presencia frente a nosotros, y en un acto de fanfarronería pura, se habían atrevido a darnos 5 segundos para retirarnos. Como si eso fuera a pasar. Amortigüé una risa en forma de bufido cuando escuché aquellas palabras, y no había terminado aquel insensato, que asumo sería el líder de la pantilla en decir aquella sarta de burradas y tigradas, cuando un pequeño bólido saltó hacia uno de los tiradores, acabando con él al instante, a la vez que las enormes alas negras de mi hermano menor pasaron por mi izquierda. Por un instante vi su sonrisa de emoción cuando pasó raudo a mi lado. Era claro que Agyo "puños locos" Nisshoku estaba esperando con deseo el momento de estrenar sus habilidades. 

El enorme barbón de Lykos arremetió de frente hacia la pandilla, imagino que intentando captar su atención. La verdad no era mal plan, con lo gigante que era y lo mucho que destacaba. Yo por mi parte no podía quedarme atrás, con lo que sin pensarlo ni un instante, transformé mis pies en dos enormes patas negras con garras afiladas por dedos y emprendí la carrera. Tomé mi cimitarra en una mano y me arrojé a toda velocidad hacia los enemigos, atravesándoles impulsado por mi nuevo poder.

A la izquierda estaba Agyo, quien había atacado a un tirador, mientras Fon hacía lo propio a la derecha. El tirador del centro estaba en el camino de Lykos, lo que me permitió pasar a toda velocidad de él, que ya tenía sus propios problemas. Salté entonces hacia uno de los espadachines que estaban junto al líder, concretamente el que estaba a la derecha de este (mi izquierda). El pobre desdichado que estaba tras el tirador que ahora era víctima de mi hermano.

Sobre el espadachín dejé caer primero un corte en apertura en todo el pecho, para entonces clavarle una estocada descendente hacia su lado izquierdo, justo en el espacio entre su clavícula izquierda y su trapecio. Si todo iba bien, habría perforado el pulmón de ese pobre diablo. Ni bien sacar mi arma de su cuerpo, el chorro de sangre no se hizo esperar. Acto seguido le dibujé una segunda boca en la cara a la altura de las mejillas. El tipo no tenía idea de lo que pasaba. Yo por mi parte no tenía tiempo que perder, así que seguí de largo, adentrándome en la penumbra tras el grupo de maleantes.

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Fure Fure no Mi: Modelo Hurón de la Miel


Movimiento y desplazamiento máximos


Bélico


Gastos y Regeneración
#35
Evelyn Kedin
Bloody Eve
Todo estaba bien, en calma, dormir era algo necesario para cualquier ser vivo. Además aquella vuelva completamente a oscuras y con el sonido del agua filtrándose por sus paredes era ideal. No se cuanto tiempo pasó. Pero era bastante menos del que me hubiese gustado. Ya que con un golpe seco volví a caer a la tierra fría y húmeda de aquella cueva. “Joder… ¿Alguien me había cargado sin mi permiso? Se iba a enterar cuando me levantara… Poco a poco me fui reincorporando. Me froté los ojos y lo pude ver, la pelea ya había comenzado. Todos mis compañeros se habiab lanzado al ataque. Estos tipos… Al parecer no les gustan los lames de sigilo… Hombres tenían que ser siempre haciendo las cosas de forma tosca y apresurada.

Por instinto mi primera acción fue deslizarme cerca de la pared, en un lado donde no estuviera demasiado expuesta por la luz, quería pasar desapercibida en estos momentos. Tal vez… podría haber alguna forma, alguna estrategia para poder acabar con todos de una forma más fácil. Por lo que recién despertada pero atenta a cualquier peligro que me pudiera salpicar. 

El plan en mi cabeza era sencillo. El tipo de detrás parecía ser el jefe. Al menos es el que parecía más fuerte. Me quedé quieta en un pequeño rincón oscuro. Paciente a la respuesta de aquellos mercenarios. Incluso si tenía algo de suerte podría pillar a alguno de ellos por sorpresa. 

Mientras acechaba en las sombras pude ver como se las daba el resto del grupo, y pese a ya haber estado comenzada la pelea cuando yo me había despertado. Parecían darles bastante duro. Bien, era hora de que se prepararan. Aun estando a cuatro patas tensé todos mis músculos. Lista para saltar al combate de un momento a otro. No sin antes valorar el terreno. A mi cabeza se le había ocurrido una idea, buscar algún fallo en la estructura de la cueva, en los andamios. Algo que pudiera romper para que el techo se viniera abajo. Aplastando a todos estos inútiles. Suspiré mientras veía al resto combatir. “Que impulsivos son” volví a pensar mientras preparaba mi siguiente movimiento.

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Estadisticas
#36
Raiga Gin Ebra
-
La tensión se dispara en la cueva, y no es para menos. Las palabras del líder bandido no son ni más ni menos que ofensivas para el gremio de cazadores. El silencio se rompe con el eco de los siguientes pasos, y todo se desencadena en un instante. Mientras los bandidos parecen ganar confianza en su amenaza, los caza-recompensas ya están en marcha, desatando un caos calculado que los toma por sorpresa. ¡Es vuestro momento!

El ataque de Fon Due

El pequeño tontatta es el primero en moverse, y lo hace desde una posición de absoluta discreción. Desde las sombras, emerge como un relámpago dirigido al tirador más cercano. Aunque su ataque no es completamente sorpresa, puesto que los tiradores ya se encontraban apuntándoos, sí que es lo suficientemente rápido como para generar ese efecto sorpresa. El hombre apenas tiene tiempo para girarse hacia el sonido de los pasos rápidos y ligeros. Levanta su arma en un intento de bloquear el primer golpe, pero es demasiado lento: el puño reforzado de Fon Due impacta directamente en su brazo, arrancándole un grito de dolor y haciendo que pierda el control del arma. Has conseguido desarmarle, y con ello has ganado una importante parte del combate.

Sin darle respiro, Fon conecta un segundo golpe en un movimiento rápido y fluido. Este impacto da en el costado del tirador, con fuerza suficiente para doblarlo de dolor y dejarlo inconsciente. El hombre cae al suelo con un ruido seco, y su arma se desliza lejos de su alcance. Fon se mueve rápidamente, saltando hacia una posición más elevada para observar la batalla que se desata. ¿Cuál será el siguiente movimiento del tontatta?



La ofensiva de Agyo

Agyo no se queda atrás. Mientras el tirador de la izquierda apunta a Lykos, él se lanza hacia su objetivo con una velocidad que le permite cruzar la barricada de un solo salto. La llama de su espalda brilla en el aire, iluminando el rostro de su enemigo justo antes del impacto. El puño izquierdo de Agyo conecta con el rostro del tirador, haciendo que la cabeza del hombre retroceda violentamente.

Sin darle tiempo para reaccionar, Agyo combina el movimiento con otro golpe, esta vez usando su técnica Buto, un ataque reforzado que lo lanza hacia adelante con una precisión feroz. El tirador apenas consigue alzar el brazo para bloquear el impacto con la culata de la pistola, pero el golpe es demasiado fuerte y lo hace tambalearse hacia atrás. Sangra por la nariz y la boca, pero, a pesar de sus heridas, logra cambiar su arma de mano, levantarla y, con un esfuerzo final, dispara dos veces a quemarropa con una gran precisión, aunque al estar tan cerca, no era muy difícil.

El eco de los disparos resuena en la cueva, envolviendo la escena en un caos de ruido y movimiento.



Lykos y su plan para dividir la formación

Lykos observa la situación con ojos calculadores. Su lanza y escudo están listos, y en su mente toma forma un único propósito: deshacer la formación de los bandidos. Con un rugido que resuena como un trueno en la cueva, carga directamente hacia el centro del grupo enemigo. La fuerza del impacto entre su escudo y el tirador central es suficiente para empujarlo hacia atrás, desestabilizando a los dos espadachines que lo flanquean. Ha logrado su objetivo, ya que todos han dado un paso a un lado para no recibir el impacto.

Con la formación rota, los bandidos quedan divididos en dos grupos. A la izquierda, el tirador herido por Agyo y uno de los espadachines se posicionan, tratando de recomponerse. A la derecha, el segundo espadachín, un tirador aún ileso, y el líder parecen listos para enfrentarse al resto del equipo. Lykos se mantiene firme, atrayendo la atención del líder y el resto del sector, quien se coloca en una postura que sugiere que no tardará en intervenir.



Ungyo y el primer espadachín

Ungyo ve su oportunidad y la toma. Sin detenerse, carga contra el espadachín, pasando cerca del tirador que Lykos deja a su costado, su cimitarra corta el aire con movimientos rápidos y eficaces. El primer golpe conecta con el torso del enemigo, arrancándole un grito de dolor y dejando una marca roja en su uniforme. El espadachín intenta levantar su arma, pero Ungyo no le da tiempo: un segundo ataque va dirigido hacia su brazo, aunque esta vez el hombre logra bloquear parcialmente el impacto.

A pesar del bloqueo, Ungyo mantiene la presión y conecta un tercer golpe básico que deja al espadachín tambaleándose, apenas consciente. Sin embargo, en un último acto desesperado, su aliado —el tirador dos—, levanta su pistola y dispara dos veces hacia Ungyo. Las balas vuelan en su dirección, pero el resultado sigue en el aire. Hay poca distancia y una esquiva se torna bastante complicada.



Eve observa

Eve, que se había mantenido a cierta distancia, observa cómo el caos envuelve la cueva. Sin embargo, su atención se centra en el líder. Mientras sus hombres luchan desesperadamente, él se mantiene sereno, encendiendo un cigarro como si el caos no fuera más que una molestia pasajera. Se encuentra en una situación bastante similar a la de la propia Eve, observando, aunque relativamente más cerca de la acción. Con el humo rodeándole, fija su mirada en Ungyo y avanza con calma.

Eve nota cómo su postura cambia. Los músculos de su cuerpo se tensan, y su expresión se endurece. Es evidente que está a punto de atacar, así que quizá sea buena idea frenarle. O al menos ganar tiempo.



El eco de los disparos, los gritos y el sonido de los golpes llenan la cueva. Cada segundo cuenta, y el resultado de este enfrentamiento dependerá de si los Crimson Crusaders pueden mantener la ventaja que han conseguido en este caótico inicio. ¿Qué haréis ahora?

Aclaraciones

Mates

Contenido Oculto
Vuestros rivales
#37
Lykos silver
Drake
El estruendo de los disparos resonó por toda la cueva, rebotando en las paredes como el eco de una tragedia. El hedor a pólvora se mezclaba con la humedad y la tierra, creando una atmósfera pesada y cargada de tensión.

Fon había actuado con rapidez, golpeando con precisión y sacando de juego a uno de los tiradores antes de que tuviera la oportunidad de ser una amenaza real. Agyo, por su parte, había hecho lo que mejor sabe hacer: lanzarse al ataque sin dudarlo, dejando al segundo tirador herido y sangrando… aunque no lo suficiente como para impedirle disparar. Dos balas surcan el aire y no tengo tiempo para ver el resultado. Parecía que mi plan había resultado a la perfección y había provocado que la formación de los enemigos se desestabilizara. Cuando vi los disparos dirigidos a ungyo, intenté reaccionar antes de que mi mente termine de procesarlo. No podía permitir que le alcanzaran pero... ah, tampoco tenía tiempo para preocuparme, mis compañeros eran suficientemente fuertes como para defenderse por si mismos.

Por otro lado, mi mirada periférica capta al líder. No por que haya hecho algo, si no por que aun no había hecho nada. ¿por que aun no había entrado en el combate? no se estaba mojando las manos junto a sus compañeros, era un cobarde, si. Pero su calma me inquietaba por alguna razón que no entendía. No parecía alguien que fuera a perdido los estribos ni que los nervios le hagan actuar sin un plan. Si no ha intervenido hasta ahora... me fijaría fácilmente en que mis compañeros no parecían tener problemas con los secuaces, por lo que solo me quedaba distraer lo mas posible a su jefe, una pelea de lideres.

Mi cuerpo se tensó de forma rapida y, en un solo movimiento, me abalancé sobre él, pero mi arma principal no era la lanza. No iba a atacarle con un tajo o una estocada. Si no que iba a tratar de derribarlo con el escudo.

Un choque de fuerza bruta era lo único que valía contra alguien como él. Si de momento solo quería ser un espectador, Sería mi misión hacerlo parte del espectáculo. Cada paso de mi pesado cuerpo pudo resonar en las paredes de la cueva mientras cerraba la distancia entre nosotros con una velocidad moderada, pero gracias a mi tamaño, mi alcance era bastante mayor lo de normal.
Impacto Directo
COM101
COMBATIENTE
Ofensiva Activa
Tier 1
13/11/2024
17
Costo de Energía
1
Enfriamiento
El usuario encarará de frente a su adversario propinándole un poderoso impacto directo con alguna de sus extremidades, aplicando un [Empuje] de 4 metros.
Golpe Básico + [FUEx2] de [Daño contundente]

belico
#38
Agyo Nisshoku
Sol del Ocaso
El ataque del Pequeño Fon Due fue certero y catastrófico, acabo con su enemigo sin temblarle el pulso. Mis ataques sobre mi enemigo habían sido certeros, pero este se negaba a caer y me dejo caer dos disparos, que no pude eludir, pero alcancé a extraer la llama para ganar mas resistencia, los disparos me hicieron daño, pero no el que deberia, ayudado no solo por la llama sino tambien por la armadura. Volví a sonreír con malicia, mi contrincante estaba en las últimas, pero de pie asi que decidí acabar con el propinándole otro par de golpes directos a la cara mientras le decía. – Termina de morirte inútil de mierda.
-
Luego pude notar que Lykos el jefe había atacado al jefe de estos perdedores, asi que decidí probar una habilidad de mi akuma no mí, por lo que decidí lanzarle un rayo de energía con intensión de apoyar al jefe.
-
Estaba disfrutando bastante pelear, tambien vi que Ungyo “Soy un mamífero feo” Nisshoku estaba lanzandose al ataque, me parecio divertido que mi hermano menor ataca a alguien que no fuera yo y pobre del idiota al que escogio como objetivo, dejando de lado cualquier chiste, Ungyo no era ningún debilucho. 
-
Volví a tocar mi Den Den y me dirigí a la doctora. – Doc, se le estan acabando los objetivos, ¿Acaso no quiere participar? Mi intensión era hacerla molestar y que saltara a despezar a cuanto enemigo quedara en pie, seria interesante ver a una doctora desvivir gente, cuando su objetivo es salvarla, auque el objetivo real de la doctora era mantenernos a nosotros a salvo, los demas a mi parecer se pueden morir.
-
Despues de golpear a mi enemigo, me puse a pensar, pobres idiotas terminaron siendo cazados por nosotros un grupo fuerte y pintoresco, dudo mucho que al levantarse hoy dijeran "hoy siento que me va a matar un lunarian", pobre gente... Vah a quien trato de engeñar, sus vidas para mi eran solo billetes y no me interesaban en lo mas minimo.

Resumen


Belico
#39
Evelyn Kedin
Bloody Eve
Todo aquello era un caos, golpes, cortes y disparos resonaban a lo largo de la cueva… Me lamenté pensando en que podríamos haber realizado una bonita emboscada si Ungyo no hubiese caído en la trampa. Y hablando de él, parecía como el que parecía el líder de aquellos mercenarios iba a cargar contra él. 

Estuve apunto de lanzarme contra ese tipo, pero parecía que el viejo se me adelantó golpeándole con su escudo… “Pffff será mejor no quitarle la presa a ese viejo” pensé mientras me crujía el cuello y me ponía a cuatro patas. Es hora de que la tigresa se ponga en acción. Valoré la situación y no iba a ir a por alguno que ya estuviera herido, yo no era una carroñera. Por si no fuera suficiente Angyo hizo sonar mi den den mushi. Preguntándome si me iba a unir a la fiesta o no. -QUE SI COÑO QUE SI. TÚ ESTATE MÁS PENDIENTE DE TU HERMANO, NO VAYA A SER QUE CAIGA EN OTRA TRAMPA. -Grité sin la necesidad de usar el den den mushi. Joder estamos al lado. Malditos nuevas tecnologías. No soportaba que nadie me dijera que hacer, y mucho menos algo que iba a hacer ahora mismo.

Con mis ojos abiertos como platos y una sonrisa de oreja a oreja mosta do todos mis dientes comencé a correr con mis cuatros extremidades esquivando como podía los obstáculos que tenía por delante hasta llegar a quien quería. Uno de los tiradores el cual aún parecía no haber sido dañado. Si no nos librábamos de los tiradores nos iban a estar sometiendo a balazos mientras nos encargábamos de los fuertes.

Nada más tenerlo a mi alcance le propicié un zarpazo en el pecho con mi brazo derecho, y aprovechando la inercia de dicho movimiento giré mi cuerpo, rotando sobre mi pierna izquierda mientras con la derecha le propicié una patada, realizando un impacto directo en su costado mandándole a volar unos cuantos metros. 

Después de aquel golpe seguí con la vista puesta en aquel tirador, no le iba a dar tregua hasta cazarle y poder saborear su carne con mis dientes. Estaba segura que mi mirada en esos momentos era mortal, como la de una loca sacada de cualquier manicomio.

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Bélico

Virtudes y defectos

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Estadisticas
#40


Salto de foro:


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